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EL ÁGORA

Nada detiene al nuevo imperialismo

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¿Cuál soberanía? * En la realidad los gringos se han metido hasta la cocina y obligado a nuestras autoridades a cumplir con sus instrucciones

 

OCTAVIO CAMPOS ORTIZ

 

El proyecto político de la autodenominada 4T tiene un manejo a conveniencia del concepto de soberanía.

Imbuido en el populismo setentero de la época echeverrista, un falso nacionalismo se lleva hasta extremos chauvinistas y patrioteros para justificar su modelo social cerrado frente a un orbe globalizado que superó con mucho la idea de soberanía vigente en los países decimonónicos o de la primera mitad de la centuria pasada.

Esa idea trasnochada de que los Estados -gobierno, pueblo y territorio- se autodefinen, marcan fronteras casi medievales y que al exterior poco debe importar la vida cotidiana de una nación “independiente”, ya no funciona en el mundo contemporáneo e interrelacionado en el que vivimos.

El principio monárquico de soberanía pasó a la historia y sólo funciona en regímenes dictatoriales, donde hasta se prohíbe la salida de los ciudadanos.

México, a pesar de contar con el tratado de libre comercio más grande del mundo y tener relaciones con casi todas las naciones -salvo las pausadas por el tlatoani tabasqueño y sus obsesiones-, ha construido un sistema político autárquico donde un empoderado presidencialismo sin división de Poderes ni contrapesos constitucionales autónomos imposibilita la certeza jurídica a las inversiones extranjeras, además de disminuir su capacidad gubernativa a manos del crimen organizado, lo que provoca fricciones con los Estados Unidos, entre otros países.

La visión aldeana de mantener una economía en crisis para someter a un pueblo, condenarlo a la pobreza y crear una oligarquía partidista o burocrática -como en el estalinismo-, posibilita la expansión de la violencia y el crecimiento del narcotráfico, lo que alarma a la Casa Blanca; por ello considera a los barones de la droga como terroristas y anuncia su combate, aún en territorio nacional.

Ante esa amenaza, se saca del baúl de los recuerdos la letra del Himno Nacional y las monografías de los Niños Héroes, las que como estampitas del “detente” son escudo de la soberanía, se envuelven en el Lábaro Patrio y nos declaran país libre y soberano.

Sin embargo, en la realidad, los gringos se han metido hasta la cocina y obligado a nuestras autoridades a cumplir con sus instrucciones.

Las invasiones ya no son sólo militares, sino comerciales, ideológicas, informáticas y tecnológicas. Nada detiene al nuevo imperialismo.

Pero en el proyecto populista de la 4T, sólo interesa el control interno de la sociedad, aunque se renuncie a la gobernanza y se capitule en favor del crimen organizado.

Desde hace cuatro años, el Pentágono advirtió que más de la tercera parte del país estaba gobernado por el narcotráfico.

Su preocupación no era salvar al pueblo mexicano, sino el daño a la salud pública y a la seguridad nacional de los americanos.

Hubo oídos sordos y se rechazó la ayuda norteamericana, la cual, insisto, no es un beneficio nacional, sino protección a su población y sus intereses.

Llegó el republicano a la Casa Blanca y literalmente dobló al gobierno mexicano, al que consecuentó inicialmente en su propósito de menoscabar el Estado de Derecho, hasta que se puso en riesgo la actividad de las empresas gringas y se desbordó el trasiego de la droga.

Fueron muchas las advertencias del megalómano neoyorquino, al que siempre se le enfrentó con el consabido “mexicanos al grito de guerra…” y la defensa hipócrita de la soberanía decimonónica.

Como decían las abuelitas, “muy celosos de la honra, pero muy desentendidos del gasto”.

Se desgarraron las vestimentas cuando se descubrió circunstancialmente la intervención de la CIA en el desmantelamiento del mayor laboratorio clandestino de drogas sintéticas en Chihuahua y se aprestaron a quemar en leña verde a la gobernadora Maru Campos.

Omisos en la investigación propia, saben que muchas de las detenciones recientes de mafiosos y la desactivación de sus negocios han sido con información y supervisión de las agencias norteamericanas.

La connivencia con la maña está por encima de la seguridad de los mexicanos.

Otro factor que incomodó a Trump es la amenaza a las empresas trasnacionales que ven afectados sus intereses ante la falta de certeza jurídica por la sumisión del Poder Judicial.

Al T-MEC, que nos favorece, poco importa el concepto de soberanía y peligra su ratificación.

Son más traidores a la patria los que hacen una defensa a ultranza de autoridades infiltradas por el narcotráfico que quienes reconocen la necesidad de permitir la ayuda norteamericana.

No la hacen los gringos como madres de la caridad, sino por la defensa de sus intereses más allá de las fronteras y por ello sí son capaces de una intervención militar. Se los advirtieron.

EL ÁGORA

El gran desafío en salud pública tiene nombre: sepsis

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Asociada a otras enfermedades sería la principal de causa de mortandad en el país * Alerta sanitaria y financiera ante un detonante de una crisis económica y laboral sin precedente

 

OCTAVIO CAMPOS ORTIZ

 

México enfrenta grandes desafíos en materia de salud, entre ellos la sepsis que, asociada a otras enfermedades, puede ser la principal causa de mortandad en el país y detonante de una crisis económica y laboral sin precedente.

Increíble que en pleno siglo XXI, la tuberculosis afecte la región norte de la nación y tenga la mayor incidencia de casos por falta de diagnósticos oportunos y precisos.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que cada año se registran cerca de 48.9 millones de casos de sepsis y 11 millones de muertes relacionadas con esta condición en el orbe.

El doctor Eduardo Alberto González Escudero, jefe del Servicio de Terapia Intensiva del Hospital Ángeles Universidad, informa que, en México, aunque no hay estadísticas precisas, pudiera ser la primera causa de defunción en el país, ya que entre el 20 y el 30 por ciento de los decesos son por sepsis asociada a enfermedades como Covid-19, complicaciones gastrointestinales, problemas respiratorios o infecciones urinarias.

Especialistas destacan la importancia de mantener medidas rigurosas de prevención de infecciones durante procedimientos invasivos como cirugías y colocación de catéteres, ya que una infección asociada puede evolucionar hacia sepsis.

La sepsis no es sólo una infección severa, es una emergencia médica donde la respuesta desregulada del organismo daña sus propios tejidos y órganos que avanza en cuestión de horas si no se interviene.

Debido a su gravedad y velocidad de progresión, afecta a grupos vulnerables como pacientes en cuidados intensivos, postoperados, adultos mayores e inmunocomprometidos.

Si evoluciona la sepsis, el enfermo requerirá hospitalización prolongada o cuidados intensivos, con mayores costos para el sistema de salud y las familias.

De acuerdo con los costos unitarios del IMSS, el día de hospitalización en una unidad de tercer nivel tiene un costo de 15,764 pesos, mientras que la terapia intensiva asciende a 82,158 pesos diarios. A nivel internacional, la OMS calcula que el costo hospitalario medio de la sepsis supera los 32 mil dólares por paciente en los países de ingreso alto.

Un estudio realizado en Alemania, con 7 mil 370 sobrevivientes de sepsis en edad laboral, demostró que, seis meses después del episodio, 22.8% seguía de baja por enfermedad y 8% se había jubilado anticipadamente. Al cumplirse un año, 9.8% continuaba de baja y 13.3% se había retirado de manera anticipada. Uno de cada cuatro supervivientes de sepsis en edad laboral no se reincorpora al trabajo durante el año posterior a la infección.

A pesar de la compleja realidad sanitaria, financiera y laboral del padecimiento, una medida para reducir el riesgo de infección durante procedimientos invasivos es la preparación adecuada de la piel. El objetivo es disminuir los microorganismos presentes en el sitio.

Por eso, la antisepsia previa es una parte importante del procedimiento, explica el doctor Gabriel García Correa, gerente clínico y de consultoría de BD México.

La opción recomendada es el gluconato de clorhexidina y alcohol isopropílico en una solución estéril y de un solo uso contenida en un aplicador igualmente aséptico, un protocolo que debiera observarse en todo el sector salud, nosocomios privados y laboratorios.

Es una inversión que puede evitar la mortandad y ahorrar millones de pesos en gastos de hospitalización y de pago de incapacidades o pensiones.

 

UNA HISTORIA DE ÉXITO

La Universidad Autónoma de Baja California (UABC) se pone a la vanguardia en el área médica y coadyuva a la solución de un problema de salud pública con su Centro de Diagnóstico Molecular y el apoyo científico y tecnológico de Becton Dickinson México para obtener diagnósticos certeros sobre tuberculosis y otras enfermedades en sólo 4 horas y no en semanas como ocurre en la actualidad, lo que retrasaba tratamientos oportunos y eficientes que eviten la muerte.

Hay 13 millones de decesos por diagnósticos tardíos en el mundo. Además, el laboratorio cuenta con mecanismos que permiten detectar la resistencia a los fármacos; con ello, el médico puede recetar medicamentos adecuados.

En las instalaciones de la UABC en Ensenada se encuentra el Centro de Investigación, Innovación y Vigilancia Genómica de Enfermedades Infecciosas donde se instaló la plataforma conocida como BD Max que permite analizar entre 150 y 200 pruebas diarias de casos de posible tuberculosis y otras enfermedades como Covid-19, influenza, virus sincitial respiratorio, infecciones de transmisión sexual, así como paneles entéricos parasitarios virales y bacterianos.

La nueva tecnología sustituye a los antiguos métodos fenotípicos, los cuales tardaban semanas en realizarse, además de los tiempos de traslado de los estados a la Ciudad de México.

Para las autoridades médicas de la UABC es importante apoyarse en diagnósticos a tiempo. Cuatro horas es suficiente para salvar una vida, sobre todo en Baja California que por años se ha mantenido en el primer largar de incidencia de esta enfermedad.

La tuberculosis es una amenaza de salud pública en el país, por eso hay que llevar diagnósticos de calidad a quien más los necesita en Sinaloa, Sonora, Baja California Sur y Chihuahua.

 

APOSTILLA

Alfredo Álvarez Cárdenas gana terreno en la carrera interna de Morena por la candidatura a la gubernatura de Baja California. La encuesta más reciente de Rubrum lo coloca en 18.3%, en segundo lugar, con un crecimiento de 3.7 puntos porcentuales respecto del 14.6% que registraba semanas antes.

El dato no es menor: mientras Julieta Ramírez conserva el primer sitio con 35.6%, aunque ha descendido del 42% que tenía en julio, Álvarez Cárdenas mantiene una trayectoria ascendente y reduce paulatinamente la distancia. Hoy supera a Ismael Burgueño, quien registra 15.1 por ciento.

La encuesta, desde luego, representa solamente una fotografía del momento y no define una candidatura, pero sí muestra una contienda abierta, dinámica y con movimientos relevantes.

El crecimiento de Álvarez Cárdenas no puede desvincularse del trabajo en campo que desarrolla en Baja California con recorridos por todos los municipios y la escucha directa a ciudadanos, comunidades y sectores productivos. Su apuesta busca construir una agenda territorial acompañada de un discurso de unidad.

En una sucesión donde las posiciones todavía pueden modificarse, esa capacidad para sumar, generar acuerdos y mantener cohesión puede convertirse en un factor político decisivo. Porque la competencia se intensifica, el debate público debe mantenerse dentro de los cauces democráticos. El reciente enfrentamiento protagonizado por el senador Luis Fernando Salazar con el periodista Enrique Acevedo, a raíz de una investigación de N+ relacionada con Julieta Ramírez, evidencia el riesgo de convertir la disputa política en confrontación personal.

La competencia por Baja California requiere propuestas, territorio y capacidad de construir; no amenazas contra la prensa. Cuestionar una investigación periodística es legítimo; intimidar a un periodista desde el poder, no. La información periodística de Televisa refiere una presunta investigación estadounidense en contra de Julieta Ramírez.

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¿Qué festejamos los mexicanos?

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La ambición por el poder pudo más que la construcción de una nación * Ya no necesitamos el yugo español ni las invasiones gringas, cuando se promueve el intervencionismo ideológico cubano con la importación consciente de maestros isleños

 

OCTAVIO CAMPOS ORTIZ

 

Llamamos a septiembre el mes patrio, como los romanos impusieron al octavo mes -para ellos era el sexto-, agosto en honor de su primer emperador, Cayo Julio Octavio Augusto, y conmemorar sus triunfos militares, quien quiso emular a su tío Julio César, honrado con otro mes calendario.

¿Pero qué celebramos nosotros? Cierto, el inicio del movimiento de Independencia, aunque debiéramos de conmemorar la expulsión de los españoles y la firma de los Tratados de Córdoba en agosto de 1821 entre Agustín de Iturbide y Juan O’Donojú, el cual ya no fue virrey, sino jefe político superior de la Nueva España; o mejor aún, festejar la firma del Acta de Independencia en septiembre de 1821, la cual decretó el surgimiento de una nueva nación y la abolición del virreinato en estas tierras.

Vale la pena recordar que el documento fue firmado por 35 notables, como Iturbide, la alta Iglesia y políticos novohispanos, con la ausencia de los últimos insurgentes como Vicente Guerrero.

¿Qué festejamos? La independencia de quién. Unos españoles y criollos expulsaron a otros hispanos, renegaron del gobierno local, pero reconocían a la Corona española. Los nuevos mexicanos no tuvieron acceso inmediato al poder, se interpuso un efímero imperio que no permitió el desarrollo político de un Estado moderno y autónomo. Continuas asonadas militares y civiles crearon un siglo de inestabilidad social y económica, que posibilitaron otro imperio y varias intervenciones. Tuvimos tres constituciones decimonónicas que no pudieron dar rumbo firme al país.

La ambición por el poder pudo más que la construcción de una nación y una nacionalidad. Curiosamente, vivimos décadas de estabilidad política y desarrollo económico bajo la dictadura del héroe de la batalla del 2 de abril, Porfirio Díaz, quien ayudó a entronizar al Benemérito de las Américas.

Un viejo político e historiador oaxaqueño dijo: ¿Qué hubiera sido de Juárez sin la espada de Díaz?

La Revolución Mexicana tampoco nos dio identidad nacional. Más golpes de Estado, asesinatos políticos, ambiciones de grupos impidieron que nos consolidáramos como país y que adquiriéramos la ciudadanización plena.

Nuevamente los menos democráticos nos dieron institucionalidad y un presidencialismo omnipresente, pero con estabilidad. Crecimos con el nacionalismo revolucionario e incluso conocimos la apertura democrática, la alternancia en el poder y la ciudadanización de las elecciones.

Pero los mexicanos no somos libres, independientes ni autónomos. Nuestro sistema de partidos ha reducido la democracia, como sistema de vida, a una lucha mercenaria y encarnizada por el poder. Los institutos políticos buscan mantenerlo o arribar a él para satisfacer intereses de grupo.

¿Qué nacionalismo podemos tener los mexicanos, si hemos abdicado en nuestra lucha ciudadana por fortalecer un Estado moderno y exigir un gobierno con políticas públicas que procuren el bien común y el desarrollo compartido, más allá de populismos o programas asistencialistas?

Estamos en un marasmo social donde no nos importa que las nuevas generaciones carezcan de educación de calidad, la que los haga competitivos y de excelencia académica para acceder a las mejores posiciones en un mundo laboral altamente globalizado y tecnificado. Ya no necesitamos del yugo español ni las invasiones gringas, cuando se promueve el intervencionismo ideológico cubano con la importación consciente de maestros isleños.

Nada qué festejar. La mediocridad es nuestro destino. Dejémonos de hacer reclamos pírricos a las monarquías.

Si fuéramos todavía sus súbditos, como dice el ingenio mexicano, cuando menos seríamos campeones mundiales en el futbol.

 

APOSTILLA

Como parte de las conmemoraciones del mes patrio y a un año de creado su movimiento político Resistencia, la alcaldesa Alessandra Rojo de la Vega, en el Ángel de la Independencia, llamó a los mexicanos a asumir la responsabilidad de cuidar la libertad y construir, desde la vida cotidiana, el país que quieren para las siguientes generaciones.

“México no tiene dueños, no le pertenece a una persona o a un gobierno ni a ningún partido político. México le pertenece a su gente”, dijo la titular de la alcaldía Cuauhtémoc, quien agregó que a una nación no lo construyen solamente sus autoridades, la construyen sus ciudadanos.

Rojo de la Vega destaca: la libertad que hoy existe fue conquistada por mujeres y hombres, quienes decidieron que México tenía derecho a elegir su propio camino y que ningún poder debía ser eterno.

La política capitalina precisó que amar a México es hacernos responsables de nuestro país, es cuidar nuestra ciudad, respetar la ley y cuidar nuestro patrimonio.

También sostuvo la edil que los grandes cambios comienzan con las decisiones de cada persona y la participación ciudadana, por lo que invitó a dejar de esperar que alguien más resuelva los problemas y preguntarse qué puede hacer uno mismo para mejorar su entorno.

Ale Rojo de la Vega llamó también a reconocer la pluralidad del país y entender que las diferencias políticas, ideológicas, sociales o económicas no tienen que impedir que las personas compartan una misma nación.

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EL ÁGORA

Ya es complicado convencer al pueblo de que “vamos bien”

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Humor social e idiosincrasia nacional * Las nuevas inversiones no se materializan e incluso algunas empresas, automotrices y tecnológicas, empiezan a migrar, mientras el comercio informal soporta casi el 60 por ciento de la economía nacional * Los comicios del próximo año serán críticos para la democracia mexicana, afirma Eduardo Vázquez Rossainz

 

OCTAVIO CAMPOS ORTIZ

 

Diversos eventos económicos, políticos y sociales han afectado la imagen de la 4T.

Cada día se complica más imponer un modelo de comunicación que convenza a la gente de que vamos bien y que el bienestar generalizado ya toca la puerta.

Se habla de cifras récord en inversión extranjera y empleo, pero no se aclara que mucho de ese capital es reinversión de utilidades y no dinero fresco, como tampoco se dice que la mayor parte de las fuentes de trabajo están en el comercio informal, el cual no paga impuestos, no otorga prestaciones a los empleados y no cotizan al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) o el Instituto del Fondo Nacional para la Vivienda de los Trabajadores (Infonavit).

Las nuevas inversiones no se materializan e incluso algunas empresas, automotrices y tecnológicas, empiezan a migrar, mientras el comercio informal soporta casi el 60 por ciento de la economía nacional.

En el sector salud se inauguran nuevas clínicas y hospitales, e incluso se habla de la cobertura universal para el año próximo, pero siguen saturados los servicios médicos y de especialidades, además persiste el desabasto de medicamentos, falta material de laboratorio y quirúrgico, hay escasez de quirófanos.

No es suficiente la construcción de nuevos nosocomios, se necesita presupuestar a futuro infraestructura y equipamiento, recursos humanos, materiales médicos, de laboratorio, para estudios especializados como resonancias magnéticas, ultrasonidos, tomografías, densitometrías, medicina nuclear, medicamentos y vacunas.

¿Habrá dinero para ello? Un sistema sanitario como el actual, colapsado, no puede garantizar un esquema de salud de calidad ni atender la demanda universal.

La falta de empleo, la inflación que no cede e impacta en el gasto familiar, el estancamiento de la economía que asfixia el mínimo crecimiento, la ausencia de educación pública de calidad, la percepción de inseguridad que todavía resienten los ciudadanos, las agresiones a periodistas y la violencia política debieran provocar un humor social negativo, de hartazgo, de reclamo y hasta de rebeldía.

Pero la idiosincrasia del mexicano hace que aguantemos carros y carretas.

Nacimos para el sufrimiento; la apatía puede más que la insurgencia, somos agachones y conformistas, normalizamos tragedias y desgobiernos.

Aquí, en un futuro inmediato, no habrá otro 68, no provocaremos una primavera árabe ni la generación Z tomará las calles.

La crisis política que vive el partido en el poder, la inconformidad social que se manifiesta en varias entidades federativas por la inestabilidad gubernamental que provocan las acusaciones de la Casa Blanca y las agencias de seguridad norteamericanas sobre la connivencia de mandatarios y funcionarios con el crimen organizado no afectará el establishment mexicano.

Puede haber todos los casos Rocha Moya, el huachicoleo que sea, la corrupción evidente, actos por encima de la ley que a nadie parece importar, las encuestas diluyen el humor social.

Normalizamos los efectos de la desventura. No nacimos para la verdadera democracia ni tenemos alma de héroes. ¡Es la idiosincrasia, estúpido!

 

APOSTILLA

El experto en seguridad e inteligencia para el combate a la delincuencia, Eduardo Vázquez Rossainz, advirtió sobre el riesgo de que en las elecciones de 2027 -las más grandes en la historia de México-, jóvenes criminales lleguen a los gobiernos municipales y se imponga una oclocracia criminal -poder delictivo-, en un país donde, diversas fuentes, reconocen su influencia en el 40 por ciento del territorio nacional.

Al presentar su libro “Seguridad Nacional: enfoques para enfrentar riesgos”, el especialista y académico enfatizó que los comicios del próximo año serán críticos para la democracia mexicana, por la posibilidad de que miembros estructurales del crimen se incorporen a los partidos políticos como candidatos y se hagan gobierno, sobre todo a nivel municipal.

El mayor riesgo, agregó Vázquez Rossainz, está en regidores, alcaldes y diputados locales, ya que un cabildo infiltrado, por disposición del Artículo 115 Constitucional, es quien nombra al titular de Seguridad Pública municipal. Aunque recordó que también tienen cooptados a marinos, militares y policías.

El también exfuncionario federal y diplomático recordó que hay evidencia de que en las votaciones de 2021 y 2024 hubo filtración del crimen en gubernaturas y se incrementó la violencia política.

Reiteró el riesgo de tener “candidatos estructuralmente vinculados, es decir, criminales que no tienen ninguna investigación abierta, jóvenes de 23 o 24 años que pueden convertirse en actores políticos y de gobierno”.

Sobre las relaciones bilaterales con Estados Unidos dijo que México no puede concebir un país seguro sin la colaboración americana; por el carácter trasnacional del crimen organizado, el terrorismo y los riesgos cibernéticos; es necesaria la alianza en materia de inteligencia, más allá de Interpol o Europol.

El libro fue comentado por la periodista y exasesora de la Casa Blanca, Ana María Salazar, quien propuso que México abandone el viejo esquema de la seguridad centrado en la soberanía, cuando se enfrenta a organizaciones violentas con presencia internacional y control de facto en territorios. Preguntó la especialista, ¿el crimen organizado son grupos guerrilleros, terroristas? No son bandas que controlen dos o tres cuadras, tienen presencia internacional.

La analista enfatizó: el problema es que las autoridades tratan el tema como un problema de seguridad pública, cuando es una amenaza al Estado de Derecho… y si no se frena, se termina en una guerra clandestina.

Destacó del autor, Eduardo Vázquez Rossainz, su advertencia de caer en una oclocracia criminal por falta de visión de largo plazo para atacar un conflicto con una nueva estructura jurídica que contemple los problemas de seguridad nacional más allá de un obsoleto concepto de soberanía.

 

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