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LA FERIA

Sheinbaum se resigna a la derrota electoral

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Considera que ya le cumplió al pueblo con mandar su proyecto al Congreso de la Unión * Anticipa la Primera Presidenta que, si no se la aprueban, porque no tiene los votos, será una victoria porque no cedió

 

ADOLFO LÓPEZ MAÑÓN

 

Casa de lenocinio.

Tía Concha (materno toluqueña) cocinaba mal, pero tan mal que el perro no se acercaba a su cazuela (chillaba).

Y creía que era una consumada chef porque decía (y era cierto) que todas las señoras de la familia eran muy buenas guisando.

La abuela Virgen, la de los siete hijos, que en la cocina era una emperatriz, le quiso enseñar, pero fue inútil: -No tiene mano –decía la abuela.

El problema lo resolvió su hija, Concha chica, que cocinó desde los ocho años.

 

GOBIERNO VA MAL

Uno no sabe de medicina, pero nomás de verlo, sabe si un hijo está enfermo; tampoco sabe de mecánica, pero sabe si debe llevar el coche al taller.

Y de muchas otras cosas no sabe uno, por ejemplo, de psicología, pero sabe muy bien cuándo debe abstenerse de preguntar a la esposa: ¿te pasa algo? (al revés no aplica, las señoras no necesitan preguntar).

Dicho lo anterior, sin licenciatura en Ciencias Políticas, el tenochca promedio pensante sabe que el gobierno, este, el federal, va mal.

Va mal, en primer lugar porque quien está al frente del Poder Ejecutivo, doña Claudia Sheinbaum Pardo, no tiene oficio político, que ser político no se adquiere por contagio y andar en el ambiente político y entre políticos, no da las habilidades que exige tan difícil profesión, la más difícil de todas, nada más piense usted que su materia de trabajo es la gente… y cada cabeza es un mundo.

Lo básico que debe tener un profesional de la política (tema para otro día) es un natural sentido de la justicia y de la prudencia; y los que quedan en la historia como hombres de Estado, suman a esas dos virtudes, la fortaleza y la templanza.

Doña Sheinbaum Pardo claramente carece del sentido de la justicia como prueba, por poner un solo ejemplo, su permisividad ante los delitos cometidos por funcionarios, correligionarios y cercanos a su mentor, el Pejestorio.

Y tampoco es prudente, si no, recapacite en cómo impuso a trancas y barrancas la reforma al Poder Judicial, sin medir consecuencias, no para nosotros los del peladaje que no importamos, sino para los Estados Unidos que nos la va a cobrar en la revisión del T-MEC.

Son sólo dos botones de muestra; el catálogo de esperpentos es largo.

Y eso se refleja en la acumulación de problemas sin visos de solución. En inseguridad: homicidios, desapariciones, extorsiones, influencia del crimen organizado en los tres niveles del gobierno y amplias regiones del país (lo del Mencho tuvo eco en 22 estados), y el huachicol fiscal que sigue.

La corrupción estructural que nunca habíamos tenido en este país (81 mil millones de pesos de pensiones pagadas a viejos que no existen… ¿a dónde va a dar esa cantidad sideral de dinero?).

La economía estancada sin inversión, por más que festejen la llegada “histórica” de capitales, puro cuento.

El continuado abasto insuficiente de medicamentos, la nunca resuelta fragmentación del sistema de salud. Y otras cosas, no se trata de abrumarlo a usted.

Por su falta de oficio político, ya en pleno segundo año de gobierno, la señora del bastón de juguete no tiene el control del Congreso, de los suyos en el Congreso, ni de su gabinete en el que los cargos más estratégicos obedecen a otra voz de mando, no la suya; ni de su partido en el que se manejan por la libre; ni consigue interlocución definitoria de asuntos nacionales con los diferentes grupos de poder.

¡Ah!, y por su falta de olfato político, ni cuenta se ha dado de que, gracias a los desatinos mal intencionados del entonces Pejecutivo, las Fuerzas Armadas ya son un factor del poder político y económico en el país, dentro del gobierno, como no eran desde enero de 1946, cuando el presidente Ávila Camacho, al cambiar de PRM a PRI, eliminó el Sector Militar de la estructura del partido, para consolidar el poder civil, el gobierno civil. Cuidado, doñita.

Ahora, esta semana que inicia, empieza la discusión en el Congreso de la Unión su iniciativa de reforma político-electoral y ya anticipó que si no se la aprueban, porque no tiene los votos, será una victoria porque no cedió, lo que ratifica que la política no es lo suyo.

Y agregó que al mandar ese proyecto “ya cumplió” con lo que le pidió “el pueblo”… mentira esférica, por donde la vea es mentira, la gente no pidió eso, ni remotamente.

¿Entonces a quien le cumplió?… pues al Pejestorio. No se nos olvide que el entonces arrimado en Palacio Nacional, intentó tres veces modificar nuestras normas electorales:

La primera en abril de 2022, cuando propuso cargarse al Instituto Nacional Electoral (INE) y los diputados lo mandaron a volar.

La segunda, el mismo día que los diputados rechazaron la primera, mandó su Plan B, modificando leyes sin meterse con la Constitución Política y para eso sí tenía los votos y se la aprobaron (muchas gracias), pero la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) la invalidó por el batidero que fue la cosa (ahí selló su destino el Poder Judicial).

Y la tercera, el Plan C, en febrero del 2024, cuando mandó un paquete de 20 reformas que incluyó la extinción de órganos constitucionales autónomos, lo de la Guardia Nacional, dinamitar el Poder Judicial y, por supuesto, cambiar las normas electorales.

Ese tercer plan dependía de conseguir la mayoría calificada en el Congreso y la consiguió, con cómplices de los partidos Verde Ecologista de México (PVEM) y Del Trabajo (PT), más legisladores amenazados y chantajeados, y así todo han concedido al gusto del Pejehová.

Les falta lo electoral y ahora que presente la iniciativa la doñita, ella ya cumplió, le cumplió a su Jechu queridísimo.

No crea nadie que la intención de ese batidillo de reforma es para dotar a la patria con una democracia fortachona, vitaminada, con extraproteína y fibra, no, de ninguna manera, sino todo lo contrario: Conseguir lo que es su único proyecto, conservar el poder.

No tienen los votos para modificar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, pero no hay lugar para el optimismo, están negociando con las mandamases que regentean el Partido Verde y el Del Trabajo, y con algunos de tacón dorado de otros partidos, porque hay porciones de la reforma que salen con mayoría simple.

Bueno, puede obtener, si no todo, sí buena parte de lo que quiere… pero eso señora Claudia Sheinbaum Pardo, no es hacer política, eso es hacer al Congreso, casa de lenocinio.

LA FERIA

Ni lo malo hacen bien

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  • El político poderoso se sabe exento de consecuencias si miente, roba, traiciona, abusa o mata
  • Las instituciones gubernamentales -en general- están diseñadas para proteger a sus integrantes por malos que sean, mientras correspondan igual a los demás de su casta

 

ADOLFO LÓPEZ MAÑÓN

 

¡Ay, Paquita!

Tía Sarita, toluqueña y católica grado 33, se divorció de su marido para escándalo de la familia materna. No tuvo hijos.

Ya viejita este imprudente le preguntó por qué lo había dejado y negando con la cabeza, alzó la vista diciendo: -Ni lo malo hacía bien -¡zaz!

 

LA MATERIA PRIMA DE UN POLÍTICO ES SU GENTE

En general, se puede afirmar que en el mundo no hay político que aspire a hacerse con el poder para dañar a la gente ni a su nación, para hacer el mal.

Pero sí hay infames cuya doctrina es la vileza pero no son mayoría, de ninguna manera, que el mundo sería un despelote y a pesar de los pesares, avanza, nada más compare estos tiempos con los no tan lejanos en que había esclavitud, mujeres sin derechos, pobreza universal, hambre del 80% de la población, 50% de mortalidad infantil y 30 años de expectativa de vida.

Por esos hay tremendismo porque entre el común de las personas, hay los que demonizan la política y la consideran intrínsecamente perversa y los que la idealizan aplicándole criterios de santidad que ningún político alcanza (ni nadie). Y ambos concluyen que los políticos son una birria. No es cierto.

 

POLÍTICA Y POLÍTICOS

Acomoda reflexionar qué son la política y los políticos. En primer lugar, se debe tomar en cuenta que la materia prima de la política es la gente y que la hay estupenda y de dar asco. La función del político no es cambiar a las personas, eso es chamba del cura, del Papa, la mamá o la abuela.

El político busca destacar entre los demás (no los idealicemos) y conducir la vida pública, lo que obliga a tratar con personas bondadosas, otras nada más normalitas y también con miserables.

Así, el buen político siempre distingue el bien del mal, trata con malos sin volverse malo, sin caer en las tentaciones de lo indebido (algunas muy sabrosas).

Y el político que accede a los estamentos del verdadero poder, se encuentra en el terreno más propicio al mal.

Al ascender en los niveles del poder, desciende el riesgo de verse sujeto a las consecuencias de las malas acciones. Salvo las excepciones de países en que la rendición de cuentas es dogma, el político poderoso se sabe exento de consecuencias si miente, roba, abusa o mata, porque las instituciones gubernamentales -en general- están diseñadas para proteger a sus integrantes por malos que sean, mientras correspondan igual a los demás de su casta.

El buen político no sucumbe a los seductores atractivos de la maldad: imponer el culto a su persona, burlar la ley, traicionar, enriquecerse, aplastar al opositor, forzar placeres y tantas cosas más que da escrúpulo escribir.

Pero, no nos equivoquemos, el buen político no es santo ni perfecto -cosas ajenas a la naturaleza humana-, comete errores y pecados, se equivoca y falla, pero no es esa su conducta habitual y sabe cuándo ha tropezado, cuándo ha metido la pata y esa es la diferencia con el mal político que por tendencia congénita o a fuerza de actuar mal, se cree por encima del bien y del mal o peor: no los distingue.

Un ejemplo:

El muy importante político del siglo XVIII, Mirabeau, al morir en 1791 recibió funerales de honor y fue el primero que enterraron en el Panteón de París, el mausoleo nacional de Francia, dedicado a los personajes más respetados del país.

Al año siguiente alguien encontró su correspondencia secreta y lo exhumaron sin que se sepa a dónde fueron a tirar sus restos. El tipo era vil y no lo dude, decía: “Todo me parece bien, los sucesos, los hombres las cosas, las opiniones”. ¡A la basura!

 

LOS BUENOS POLÍTICOS

Los políticos verdaderamente políticos saben manejar el poder y maniobrar en los albañales de la política sin perder la brújula, sin renunciar a sus principios, sin hacerse cómplices de los malos ineludibles.

Sobran ejemplos en la historia, pasada y reciente, sólo unos pocos: Ataturk, Churchill, De Gaulle, Adenauer, Thatcher, Mandela, Felipe González (sin duda).

Los humanos como nosotros tenemos unos 300,000 años de andar en el planeta; somos sedentarios desde hace por ahí de 12,000 años y vivimos en sociedad ya organizada, con gobierno, desde poco más de 5,500 años, suficientes para ir aprendiendo a lidiar con los políticos porque sin ellos no hay gobierno.

Después de probar varios métodos para conseguir que los gobernantes se comporten, incluidas mitologías, temores de infiernos, prédica de virtudes, decapitaciones, es más o menos universal el parámetro de que los políticos, en especial los que encabezan gobiernos, basta con que respeten la ley y la hagan respetar.

En México, eso jura quien asume la Presidencia de la República… y resulta que cambia la Constitución y leyes a su antojo.

Hablando de México, cita este menda a Carlos Salvador La Rosa en su artículo ‘Los políticos entre Dios y el diablo’ (diario argentino La Nación, 21 de junio de 2020):

“Todos estos criterios que son propios de la real naturaleza de la política, cuando caen en mano de aventureros disfrazados de políticos, pueden ser terribles armas para hacer el mal porque simulando actuar para la sociedad se apoderan de lo que le pertenece a la sociedad o lo destruyen”.

Eso fue el gobierno del Pejecutivo, el de un aventurero, mendaz inescrupuloso, que hizo daños inconmensurables a México, que serán corregidos algún día sin que sea posible reparar el sufrimiento de tanta gente ni el retraso que provocó, el tiempo no vuelve.

 

SEGUNDO PISO, LA DEBILIDAD

Ahora con doña Sheinbaum en la Presidencia, le fallan a México sus políticos. Si ella está intelectualmente presa en los dogmas del fantoche que tanto admira, los líderes de su partido en el Senado y la Cámara de Diputados, los de su gabinete, sus gobernadores, bien podrían hacerla abandonar la brecha y entrar en el andadero camino de lo correcto.

Su principal debilidad es lo del “segundo piso”, no van en el segundo año de gobierno sino en el octavo, cargando completo todo el desprestigio acumulado. Olvidan que este pueblo tan dejado, echó dos veces al PRI. Y ellos no son mejores porque ni lo malo hacen bien.

Y además, viven entre escándalos, son una brújula sin rumbo, un reloj sin manecillas, una Biblia sin Jesús… ¡ay, Paquita!

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LA FERIA

Alcahuetar al crimen organizado

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Morena, en contra de la anulación de elecciones con financiamiento ilícito jurídicamente comprobado * Hacer tratos -así sean implícitos- con el diablo nunca sale bien: acabaron embarrados, cómplices y coludidos con lo peor de lo peor y los criminales aprovecharon para poner o apoyar candidatos, mangonear elecciones y ampliar su influencia y presencia innegable en todo el país

 

ADOLFO LÓPEZ MAÑÓN

 

Alcahueta.

Tía Misa (Artemisa) y tía Cleo (Cleo, la pobrecilla) eran de las de Toluca y se odiaban, nadie sabía por qué.

En general se procuraba no invitarlas a las dos juntas a ningún evento familiar, una o la otra. Sin embargo, como a los funerales va quien quiere, las dos fueron al de un pariente y de repente entre rosarios, tía Misa dijo -en voz bien alta-, que la hija de tía Celo era una güila redomada y la otra, taconeando rumbo a ella desde el otro lado del salón, rugió: -Eso no es cierto, ¡tú eres tapadera de la tuya! -se cerró la capilla ardiente (se deschongaron… y era cierto lo de la tapadera).

 

GOBIERNO CÓMPLICE

Somos país pionero: somos la primera nación en la historia universal con un gobierno coludido o cómplice, no es lo mismo, con el crimen organizado, tal vez con la excepción de Guinea-Bissau, en África. Primero unos antecedentes:

Se ha tachado a otros países, otros gobiernos, de haber sido narcoestados. Por ejemplo, el Reino Unido porque entre 1839 y 1860, hizo las guerras del opio, obligando a China a importar el opio que producían los británicos en la India; y los malquerientes de la Pérfida Albión dicen que eso los hace el primer narcoestado de la historia. No es cierto.

Y no es cierto por dos razones: el gobierno británico no se coludió ni fue cómplice de ninguna organización criminal y además en Europa y América en el siglo XIX y en buena parte del XX, el opio era legal (a este menda siendo niñito, lo mandaban a la botica en Toluca, a comprar láudano para la reuma de tía Rosita y el láudano se hace, se hacía, con morfina que sale del opio).

Se ha dicho lo mismo de otros países, Afganistán, Siria, Panamá, Honduras, Colombia, Venezuela, sin atender a que no han sido sus gobiernos los enredados con el crimen organizado, sino alguno o algunos de sus funcionarios y es una gran diferencia, no es lo mismo que un gobierno esté estructuralmente inficionado, emponzoñado, infectado por la delincuencia organizada. No es lo mismo.

Del caso de Guinea-Bissau, lo primero que dan ganas de poner en duda es que sea país, porque gobernado regularmente nunca ha estado y los gerifaltes que lo mangonean son los cómplices de las bandas internacionales del tráfico de drogas, en especial las de México, por cierto. Guinea-Bissau es una mirruña de 36 mil kilómetros cuadrados con dos millones de población, siete etnias… y 14 idiomas (lengua oficial, el portugués, lo habla el 30% de la población). Se independizaron apenas en 1974, entraron guerra civil (1998-1999), y actualmente lo gobiernan los que dieron un golpe de Estado el año pasado, que se dejan sobornar por los narcos. No es un gobierno coludido o cómplice porque no es un gobierno, es una pandilla de militarotes.

Así las cosas, decir que nuestro gobierno es el primero en la historia universal con un pacto con el crimen organizado, no es exageración ni ganas de calumniar a nadie.

Habrá quien diga que sólo algunos de nuestros políticos y funcionarios han incurrido en semejante barbaridad. Es cierto. La inmensa mayoría no andan en tales danzas. Pero también es cierto que la política a lo largo del sexenio del hoy Pejestorio fue de una sospechosa tolerancia cómplice: bájale a los muertos y me hago tarugo, y eso implicó enlodar Fuerzas Armadas y policiales, gobiernos estatales, secretarios del gabinete federal y ceder territorio.

Hacer tratos así sean implícitos, con el diablo nunca sale bien: acabaron embarrados, cómplices y coludidos con lo peor de lo peor y los criminales aprovecharon para poner o apoyar candidatos, mangonear elecciones y ampliar su influencia y presencia innegable en todo el país.

Claro que no se puede decir sin pruebas que nuestro gobierno está en contubernio con el crimen organizado. Bueno, ya hay pruebas.

La Suprema Corte de Justicia de la Nación tuvo en sus manos la decisión de si anula o deja la reforma electoral del estado de Chihuahua, que ordena entre otras cosas, la anulación de elecciones en caso de intervención del crimen organizado. Quien recurrió ante la Corte para anular esa ley fue Morena. No piense mal, pero ya sabe cómo se mueven los hilos, por lo que no fue extraño que se le diera la razón al partido guinda.

Antes, el 26 de enero de este año, el PAN presentó en el Senado una iniciativa de reforma a la ley federal electoral, planteando establecer la pérdida del registro para partidos políticos que le reciban dinero al crimen organizado y la anulación de elecciones con financiamiento ilícito jurídicamente comprobado.

El 4 de septiembre de 2026 se rechazó la iniciativa con el voto mayoritario de Morena (y adláteres, Verde y PT, claro).

La iniciativa del PAN ya rechazada por Morena, proponía penas de entre 80 y 140 años de prisión para servidores públicos coludidos con integrantes del crimen organizado (sí se puede, el límite máximo de cárcel es de 60 años, pero el artículo 25 del Código Penal dice en su último párrafo: “El límite máximo de la duración de la pena de privación de la libertad hasta por 60 años contemplada en el presente artículo no es aplicable para los delitos que se sancionen de conformidad con lo estipulado en otras leyes”).

Aparte proponía el PAN que fueran delitos imprescriptibles y la construcción de una prisión de máxima seguridad destinada a mantener aislados a líderes criminales. ¿Qué cree? Le atinó: Rechazado por Morena.

El 4 de mayo pasado, se presentó en el Congreso de Jalisco la ‘iniciativa de ley antinarcopolíticos’. Se trabó, no avanza, la mantiene bloqueada en Comisiones la mayoría de Morena (y sus partiditos títeres).

Lo mismo en Yucatán, el PAN presentó el 2 julio pasado en el Congreso local una iniciativa como la de Chihuahua, para anular elecciones si se acredita apoyo o intervención de grupos criminales. La rechazó Morena.

No se necesitan más pruebas.

Ahora la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo rema contra corriente, no puede arrancar el tumor, lo poda, porque se lleva a muy cercanos a su mentor y porque los implicados son intocables: ninguno se va solo a la cárcel ni a los EUA (y encima, la duda maldita de que no sabe de dónde salió la montaña de dinero de su larga campaña presidencial).

Y eso, doñita, la va a transformar en lo que no se da cuenta, en lo que ni se imagina, en alcahueta.

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LA FERIA

La herencia maldita, el principal problema de Claudia Sheinbaum

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El Tío Sam tiene tiempo sobrado para rostizar a más políticos morenistas e ir alimentando la percepción, cierta o falsa, de su calidad de narco-partido, narco-gobierno * En las elecciones del próximo año, la Primera Presidenta se juega la fortaleza política que hoy no tiene y si no resultan bien los comicios, no la tendrá en todo su sexenio, con lo que significa llegar así al cambio del Poder Ejecutivo en 2030

 

ADOLFO LÓPEZ MAÑÓN

 

Herencia maldita.

El pérfido tío Rubén tenía fama de rico, no tuvo hijos y en su testamento dejó de heredero único a Pepe, el más impresentable primo que tenerse pueda, que no aceptó el legado.

Luego se supo que esa alimaña de tío, lo que heredaba eran enormes deudas.

Este menda le preguntó cómo lo había sabido y el vivísimo Pepe, respondió: -No lo sabíam pero nunca me tragó y malo como era, hasta muerto me quiso perjudicar (el usó otro adjetivo, rima con -gar) -¡vaya!

 

LA BUENA NOTICIA: ELECCIONES DEL PRÓXIMO AÑO

La buena noticia es que a Morena y a la Presidenta les preocupan las elecciones del próximo año.

Malo fuera que estuvieran seguros del resultado (a su favor).

Ya han hecho cuanto les fue posible para que la balanza se incline en su beneficio: INE y Trife bajo su determinante influencia; contar boletas “planchadas” (siempre desechadas porque no entraron a las urnas).

Ya tienen una operación electoral con empleados del gobierno (servidores de la nación en la nómina de la Secretaría del Bienestar, que eran 19,500 al cierre del sexenio ‘terribilis’ y que doña Claudia Sheinbaum Pardo aumentó a 29,000); propaganda masiva; presión-chantaje a sus 23 gobernadores (sin contar al de San Luis Potosí) y, pero-por-supuesto, el eficiente apoyo del crimen organizado (lo tienen amarrado en Sinaloa, Michoacán, Guerrero, Tamaulipas y Sonora, que suman casi 13.8 millones de electores, por ahí del 14% del total nacional, no es poco).

En las elecciones del próximo año, la Primera Presidenta se juega la fortaleza política que hoy no tiene y si no resultan bien los comicios, no la tendrá en todo su sexenio, con lo que significa llegar así al cambio del Poder Ejecutivo en 2030.

Son varios los problemas de esos comicios, entre ellos que el tren Morena va sin locomotora, porque el Pejehová no está en la campaña y al mismo tiempo, que el Pejeremías es muy capaz de jugarle las contras a doña Sheinbaum Pardo por el inmenso peligro que corren sus cercanos, sus hijos, si sus desafectos en Morena se hacen con el poder. Y encima sus muy obvias divisiones internas.

Así, no es previsible que el resultado de las elecciones intermedias fortalezca políticamente a la Primera Mandataria Claudia Sheinbaum.

Hay un problema que sí tiene bien identificado la doñita del bastón de juguete: los EUA.

Por un lado, porque en los ocho meses y pico que faltan para los comicios del 6 de junio de 2027, el Tío Sam tiene tiempo sobrado para rostizar a más políticos morenistas (obradoristas, como los define la entomología), afianzando ante la opinión pública la percepción, cierta o falsa, de su calidad de narco-partido, narco-gobierno.

Por otro lado, y también lo sabe la señito del segundo piso, a los EUA no le disgustaría nada que Morena perdiera el poder (en una de esas hasta le interesa).

La razón no es un secreto: El gobierno de los EUA no confía en los cuatroteros, no sólo por sus sólidas investigaciones en las que altos funcionarios del gobierno transformador de México y parentela de algunos, aparecen como cómplices del crimen organizado en lo del fentanilo, los opioides y el huachicol fiscal, tres asuntos muy gordos con repercusiones e implicaciones criminales que los EUA tiene obligación de perseguir.

No es optativo ni traen entre ojos a alguien, su ley lo manda y allá (¡sorpresa!) la ley sí es la ley… aunque claro, con nuestra ley se limpian el extremo inferior de su sistema digestivo, cosas del imperio que no es muy aseado, más bien, que es muy atascado cuando de sus intereses se trata.

Aparte de eso, en los Estados Unidos no acaban de tragar la piedra de molino de la reforma al Poder Judicial.

Los grandes inversionistas ya instalados en México meten mucha presión y la prensa yanqui los secunda en que los jueces del Bienestar restan certidumbre a su dinero (y allá, el dinero es sagrado).

Además, la anulación de contrapesos que hizo el Pejecutivo los hace sospechar que en México se ha debilitado el Estado de Derecho… ni aguantan nada.

Lo malo de doña Sheinbaum es que está convencida que el problema es el tal Trump.

No. El imperio nunca está atenido a lo que decida un tipo en el Salón Oval, allá sí hay grupos de poder real, allá sí hay contrapesos, allá los órganos de gobierno sí cumplen con su mandato.

El peligro para cuatroteros y similares, no es sólo el aparato oficial yanqui de agencias gubernamentales para el desarrollo como USAID (Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional), dedicada a fortalecer -con dinero- el Estado de Derecho, combatir el crimen organizado, apoyar a organizaciones de la sociedad civil y otras cosas (algunas que no dicen).

USAID financia al propio gobierno de México, nada más de 2019 al 2025, el gallardo gobierno cuatrotero le recibió poco más de 191 millones de dólares.

Sólo por moler, se anota que el USAID depende del Departamento de Estado de los EUA, de Marco Rubio.

Así que para la próxima vez que la doñita grite “¡México no se arrodilla!”, no, pero sí pone la manita para recibir limosna.

Con una cantidad similar o igual, USAID financia organizaciones no gubernamentales dedicadas a reducir corrupción e impunidad y fortalecer justicia y derechos humanos, que es lo que le pudre el hígado a Palacio, porque lo reciben organizaciones como Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI), México Evalúa, el Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco) y Data Cívica.

Hay otras agencias del gobierno de los EUA que hacen lo mismo, como la NED (Fundación Nacional para la Democracia).

Pero aparte de las agencias del gobierno yanqui, el Tío Sam dispone de poderosas asociaciones privadas que gastan mucho dinero en organizaciones no gubernamentales que fomentan la rendición de cuentas, los derechos humanos, la impartición de justicia y que son críticas del gobierno, de nuestro gobierno, como la Fundación Ford, la Fundación Rockefeller, la Fundación John D. and Catherine T. MacArthur.

Y por falta de espacio no se detallan las organizaciones partidistas de republicanos y demócratas o las del Congreso de los Estados Unidos de América.

No, no es Donald Trump el problema de doña Sheinbaum Pardo. Su problema es el Pejestorio y su herencia maldita.

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