Que nadie se alarme: El conflicto lleva 40 años y el mundo no se ha acabado * A nadie conviene, pues una guerra atómica es garantía de destrucción mutua
ADOLFO LÓPEZ MAÑÓN
Calenturas ajenas.
El “raiting” es implacable, ha decaído el interés del respetable en la parodia ‘La del segundo piso’ (escrita, producida y dirigida por el papá de Andy), a pesar de los esfuerzos de la novel actriz, Claudia Sheinbaum, en este su primer papel estelar, dada la repetición de diálogos, ‘sketchs’, cuadros cómicos, y los mismos actores de la serie ‘Ustedes los pobres’, al aire de 2018 a 2024 (escrita, producida, dirigida y actuada por el papá de Andy, sólo por él, eso sí, fue el único actor). Ni modo.
CONFLICTO AÑEJO
En el mundo de la farándula se habla de un posible cambio de dirección y guión a cargo de Donald Trump, cuyo éxito en el ‘reality show’ ‘El aprendiz’ alienta la esperanza de recuperar el interés del público.
La joven promesa Sheinbaum ha mostrado interés en ser la aprendiza. Esperemos.
En tanto eso, tratemos sobre la noticia que estremece al mundo: la guerra Israel-Irán. Nos dicen que el mundo está en riesgo y que no hay certeza de que Irán no tenga ya armas atómicas, de esas que nos pueden dejar como pollos olvidados en el rosticero.
No es cierto. No se preocupe. El conflicto Irán-Israel lleva 40 años; de vez en cuando intercambian insultos, amenazas, asesinatos, atentados terroristas y hasta bombazos sin que el rumbo ni el planeta hayan ardido.
Sin ir más lejos, el 1 de abril de 2024, Israel tuvo a bien bombardear el consulado de Irán en Siria. Según la prensa internacional, se iba a desatar el Armagedón.
Doce días después, Irán consideró prudente devolver la cortesía a Israel, y le echó una lluvia de drones y misiles. Prontito; a los seis días, Israel le correspondió el detalle a Irán.
En octubre (¡seis meses después!) Irán volvió a bombardear a Israel. Resultado de los ataques iraníes: Un israelí grave y 31 con heridas menores. ¿Armagedón?
Cayeron las bolsas, subió el petróleo, subió el dólar, subió el oro. El mundo siguió girando. Dejaron de echarse bombas. Subieron las bolsas, bajó el petróleo, bajó el dólar, bajó el oro. ¡Tengan su Armagedón!
No se minimiza la tragedia de un herido o un muerto. Cada fiambre es tragedia y el sufrimiento de sus familias merece respeto, mas el mundo no reventó ni la región.
Pero eso sí, la preocupación de las potencias de Occidente y sus llamados a la mesura son de pegar de gritos, son una majadería.
Irán hoy tiene una birria de gobierno, con cero democracia y cero derechos humanos, bajo el horroroso régimen de los ayatolas que el año pasado ejecutó por ahorcamiento a 31 mujeres sin derecho a defensa ni ser oídas en juicio.
A las que se oponen al uso del velo en la cara, las azotan; para que vea la calaña, en febrero de este año, una cantante (Hiwa Seyfizade) se fue a la cárcel por “cantar en solitario sin autorización”.
Un gobierno esperpéntico… sí, pero gracias al manoseo de algunos países de Europa y estelarmente los EUA.
Es imposible resumir más de 2,500 años de historia de esas tierras. Veamos nada más del siglo XX para acá. Durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918), la Gran Bretaña y Rusia, por sus pistolas, ocuparon Irán (se llamaba Persia).
En la Segunda Guerra Mundial, Irán era neutral, pero igual, Gran Bretaña y la ya Unión Soviética derrocaron al emperador y montaron a su hijo, el Sha Reza Pahleví, que se quedó 37 años en el poder con el entusiasta apoyo de británicos y yanquis (harto petróleo tiene Irán y buena ubicación).
El Sha Reza Pahleví no era una perita en dulce, más bien era un infame, pero con los EUA sosteniéndolo, del mundo se reía, hasta que, en 1979, el tío Sam se puso trompudo y lo dejó a su suerte porque un grupo de estudiantes tomaron la embajada yanqui y se quedaron 444 días con todo el personal de rehén.
La cosa la dirigió el principal opositor al Sha, el ayatola Ruhollah Jomeini, el principal opositor al Sha, que cobijaba y apapachaba Francia, donde vivía y desde donde organizó la revolución que tiró al Sha.
Regresó Jomeini a Irán… con el apoyo de la Casa Blanca (Carter). Y ya estamos en la situación actual. ¡Gracias EUA!
El ayatola ese y sus sucesores, lo primero que decidieron fue hacer papilla a Israel, por cosas de sus creencias religiosas. Y no han podido ni podrán.
Para entendernos: El PIB por cabeza en Irán es de 4,430 dólares anuales; en México: 14,280. Compara este menda con nosotros porque con Israel sería rudeza innecesaria, con su PIB por cabeza de 54,191 dólares. Pero, ¡el ejército!… ¿qué?… ¡el ejército!… ¿el de Irán?… sí, es enorme… no, es de chisguete.
Irán tiene 610 mil soldados y 350 mil reservistas, son hartos, les alcanza para traer marcando el paso a su propia población, pero de nada valen para una guerra contra Israel con quien no tiene frontera.
Para llegar a Israel, Irán tiene que pasar por Irak, Jordania y Siria… y como eso es un enredo mayúsculo, los tendría que mandar en aviones… que no tiene.
La fuerza aérea de Irán son unos 320 viejos aviones de combate, algunos de 1960; y los especialistas dicen que es muy difícil que vuelen los 320 (no hay refacciones, las hacía EUA).
Israel tiene 340 aviones militares de última generación, 35 ‘furtivos’ que no detectan los radares (los hace EUA).
Pero ¡los misiles!… no, no: Israel ha probado sobradamente que su Escudo de Hierro los neutraliza.
Pero ¡sus armas atómicas! Mire: No las tiene. Israel dijo el viernes que Irán “podría” armar 15 ojivas nucleares, ¿en serio?
Israel tiene entre 90 y 400 armas atómicas y en caso de apuro, los EUA cuenta con más de 5,000 por si algo se ofrece. ¿Y cómo va a lanzar Irán sus bombas atómicas que no tiene?… ¿con resortera?: No tiene bombarderos ni cohetes de largo alcance y esa capacidad de carga.
Pero no pequemos de optimistas. Supongamos que pronto Irán tendrá armas atómicas: Sería una lotería. Entraría inmediatamente en el equilibrio nuclear que ha dado al mundo 80 años (desde 1945) sin enfrentamientos entre potencias… porque una guerra atómica es garantía de destrucción mutua.
Irán seguirá odiando a Israel e Israel seguirá rompiéndoles la crisma. No sudemos calenturas ajenas.
Migración ilegal y el crimen organizado, la excusa perfecta para hacer lo que le venga en gana en nuestro continente y en México * Las amenazas del Tío Sam no son puntadas ni se desinflan con galanas declaraciones de la Presidenta desde su casa
ADOLFO LÓPEZ MAÑÓN
Tendiendo la cama.
Un joven generalote de la Revolución, analfabeto, de huarache, muy valiente y mejor jinete, fue a decirle al papá de tía Elisa, que se llevaba a “la niña”, a la buena o huérfana.
Tía Elisa tenía 16 de edad -contado por ella-, lo vio, garrudo, hecho a marro, macizo… y le gustó.
Dijo ella que nadie se iba a morir, que mandara por el cura y era suya. Y como su papá le dijo que no se sacrificara por él, le contestó: -Papá, con usted vivo o muerto, conmigo va a pasar lo mismo, mejor a la buena –y fueron muy felices. El generalote acabó siendo refinado y culto, se llamaba Joaquín.
‘ESTRATEGIA DE SEGURIDAD NACIONAL’
El tenochca simplex puede hacer chistes sobre el Manos Chicas Trump; pensar que nunca se va a atrever a lanzar misiles contra los narcos mexicanos; que es puro pico. Bueno, ojalá.
Está bien para plática de cafetería, pero más nos vale que la señora del bastón de juguete esté bien asesorada (no se ría, no sea así).
Las amenazas de Trump no son puntadas ni se desinflan con galanas declaraciones de la Presidenta desde su casa (hoy Palacio Nacional).
Las declaraciones del Copetón embozan otra cosa, de mayor envergadura. Lo de la migración ilegal y las bandas del crimen organizado ya definidas como organizaciones terroristas, son una especie de ‘casus belli’, excusa para con legitimidad en el papel, hacer lo que le venga en gana en nuestro continente y en México.
Y no, no se preocupe ni se entusiasme (hay de todo), no van a invadir el país ni van a fumigar a México de cuatroteros y similares.
Es obsesión de siempre de los EU, su preeminencia en el vecindario, en toda América. Esa es la Doctrina Monroe de 1823, ninguna intervención de nadie en América Latina y el Caribe, excepto la de ellos, claro.
De esa doctrina siguió el llamado ‘Corolario Roosevelt’, del patán de Teodoro Roosevelt que, ante su Congreso, en diciembre de 1904, dijo:
“Una mala conducta crónica, o una impotencia que resulte en un debilitamiento general de los lazos de la sociedad civilizada, puede requerir en América, como en otro lugar, la intervención en última instancia de alguna nación civilizada, y en el hemisferio occidental la adhesión de Estados Unidos a la Doctrina Monroe puede obligarnos, aunque sea de mala gana (él dijo: ‘however reluctantly’), en casos flagrantes de tal mala conducta o impotencia, a ejercer un poder policial internacional”.
Si quiere vuélvalo a leer: “(…) la Doctrina Monroe puede obligarnos, aunque sea de mala gana, en casos flagrantes de tal mala conducta o impotencia, a ejercer un poder policial internacional”.
En concreto: Ellos califican la conducta, claro, y no intervienen a regañadientes: les encanta.
Con el corolario Roosevelt, en el siglo XX, en América Latina y el Caribe, hicieron y deshicieron, asesinaron presidentes, tiraron gobiernos, impusieron dictadores, no dejaron títere con cabeza; con México después de quedarse con más de la mitad de nuestro territorio, no se metieron más, no hacía falta y los gobiernos del PRI imperial oficialmente trompudos con el tío Sam, se arreglaban en lo oscurito (repase la Guerra Fría y lo verá).
Ya sin la amenaza de la URSS ni de Rusia -que anda haciendo el ridículo en Ucrania-, ahora estamos en el “Corolario Trump”.
Y el Tío Sam lo ha puesto por escrito y publicado el 4 de diciembre de 2025, como ‘Estrategia de Seguridad Nacional’, que tiene por premisa que “la fuerza es el mejor factor disuasorio”, y como es cínico explica en su página 5:
“(…) queremos un Hemisferio cuyos gobiernos cooperen con nosotros contra narcoterroristas, cárteles y otras organizaciones criminales transnacionales; queremos un Hemisferio libre de incursiones extranjeras hostiles o de la propiedad de activos clave, y que apoye cadenas de suministro cruciales; y queremos asegurar nuestro acceso continuo a ubicaciones estratégicas clave. En otras palabras, afirmaremos y haremos cumplir un ‘Corolario Trump’ de la Doctrina Monroe”. Tan tan. Sin trapitos calientes.
Y en su página 15, agrega: “(…) Estados Unidos reafirmará y aplicará la Doctrina Monroe para restaurar la preeminencia estadounidense (dominio militar, dice en la Estrategia de Defensa Nacional), en el hemisferio occidental y proteger nuestro territorio nacional y nuestro acceso a geografías clave en toda la región. Negaremos a competidores no hemisféricos la capacidad de posicionar fuerzas u otras capacidades amenazantes, o de poseer o controlar activos estratégicamente vitales en nuestro hemisferio (…)”.
Lo de Venezuela no fue para quitarles un dictador infame a los pobrecitos venezolanos, de ninguna manera, al Tío Sam esas cosas le dan flojera. Fue para bloquear el petróleo de Venezuela a China y Rusia. Ni que fuera tan difícil de entender.
No es una puntada de un colérico y neurótico Donald Trump, su proclamación el domingo pasado, de su iniciativa ‘Escudo de las Américas’, que establece la ‘Coalición Anti-cártel de las Américas’, es parte de la ‘Estrategia de Seguridad Nacional’, que tampoco es una puntada sino que se emite conforme manda la Ley Goldwater-Nichols de 1986. No por babosos, los EU son el imperio que son.
Dijo Trump que al ‘Escudo de las Américas’, ya se adhirieron 17 países de América Latina y el Caribe.
El domingo estuvieron doce con él en Florida, firmaron y se palmotearon los lomos.
México no fue invitado; el Departamento de Estado de EU aclaró antes: “Estados Unidos recibirá a nuestros aliados más fuertes y afines del hemisferio para promover la libertad, la seguridad y la prosperidad en nuestra región”. ¡Áchis!
Luego de la firma de eso, Trump declaró ‘urbi et orbi’: “El epicentro de la violencia de los cárteles es México (…), tenemos que erradicarlos, los tenemos que golpear como el infierno (…), están tomando a ese país. Los cárteles controlan México”.
Si los EU nos hacen una travesura sumando un soldadito de cada uno de esos doce países, dirá que fue una fuerza multinacional.
Ándese con cuidado señora Sheinbaum, el tipo es de cuidado y con saliva no lo para. Usted sabe qué quiere, a sus compañeritos… y le está tendiendo la cama.
Considera que ya le cumplió al pueblo con mandar su proyecto al Congreso de la Unión * Anticipa la Primera Presidenta que, si no se la aprueban, porque no tiene los votos, será una victoria porque no cedió
ADOLFO LÓPEZ MAÑÓN
Casa de lenocinio.
Tía Concha (materno toluqueña) cocinaba mal, pero tan mal que el perro no se acercaba a su cazuela (chillaba).
Y creía que era una consumada chef porque decía (y era cierto) que todas las señoras de la familia eran muy buenas guisando.
La abuela Virgen, la de los siete hijos, que en la cocina era una emperatriz, le quiso enseñar, pero fue inútil: -No tiene mano –decía la abuela.
El problema lo resolvió su hija, Concha chica, que cocinó desde los ocho años.
GOBIERNO VA MAL
Uno no sabe de medicina, pero nomás de verlo, sabe si un hijo está enfermo; tampoco sabe de mecánica, pero sabe si debe llevar el coche al taller.
Y de muchas otras cosas no sabe uno, por ejemplo, de psicología, pero sabe muy bien cuándo debe abstenerse de preguntar a la esposa: ¿te pasa algo? (al revés no aplica, las señoras no necesitan preguntar).
Dicho lo anterior, sin licenciatura en Ciencias Políticas, el tenochca promedio pensante sabe que el gobierno, este, el federal, va mal.
Va mal, en primer lugar porque quien está al frente del Poder Ejecutivo, doña Claudia Sheinbaum Pardo, no tiene oficio político, que ser político no se adquiere por contagio y andar en el ambiente político y entre políticos, no da las habilidades que exige tan difícil profesión, la más difícil de todas, nada más piense usted que su materia de trabajo es la gente… y cada cabeza es un mundo.
Lo básico que debe tener un profesional de la política (tema para otro día) es un natural sentido de la justicia y de la prudencia; y los que quedan en la historia como hombres de Estado, suman a esas dos virtudes, la fortaleza y la templanza.
Doña Sheinbaum Pardo claramente carece del sentido de la justicia como prueba, por poner un solo ejemplo, su permisividad ante los delitos cometidos por funcionarios, correligionarios y cercanos a su mentor, el Pejestorio.
Y tampoco es prudente, si no, recapacite en cómo impuso a trancas y barrancas la reforma al Poder Judicial, sin medir consecuencias, no para nosotros los del peladaje que no importamos, sino para los Estados Unidos que nos la va a cobrar en la revisión del T-MEC.
Son sólo dos botones de muestra; el catálogo de esperpentos es largo.
Y eso se refleja en la acumulación de problemas sin visos de solución. En inseguridad: homicidios, desapariciones, extorsiones, influencia del crimen organizado en los tres niveles del gobierno y amplias regiones del país (lo del Mencho tuvo eco en 22 estados), y el huachicol fiscal que sigue.
La corrupción estructural que nunca habíamos tenido en este país (81 mil millones de pesos de pensiones pagadas a viejos que no existen… ¿a dónde va a dar esa cantidad sideral de dinero?).
La economía estancada sin inversión, por más que festejen la llegada “histórica” de capitales, puro cuento.
El continuado abasto insuficiente de medicamentos, la nunca resuelta fragmentación del sistema de salud. Y otras cosas, no se trata de abrumarlo a usted.
Por su falta de oficio político, ya en pleno segundo año de gobierno, la señora del bastón de juguete no tiene el control del Congreso, de los suyos en el Congreso, ni de su gabinete en el que los cargos más estratégicos obedecen a otra voz de mando, no la suya; ni de su partido en el que se manejan por la libre; ni consigue interlocución definitoria de asuntos nacionales con los diferentes grupos de poder.
¡Ah!, y por su falta de olfato político, ni cuenta se ha dado de que, gracias a los desatinos mal intencionados del entonces Pejecutivo, las Fuerzas Armadas ya son un factor del poder político y económico en el país, dentro del gobierno, como no eran desde enero de 1946, cuando el presidente Ávila Camacho, al cambiar de PRM a PRI, eliminó el Sector Militar de la estructura del partido, para consolidar el poder civil, el gobierno civil. Cuidado, doñita.
Ahora, esta semana que inicia, empieza la discusión en el Congreso de la Unión su iniciativa de reforma político-electoral y ya anticipó que si no se la aprueban, porque no tiene los votos, será una victoria porque no cedió, lo que ratifica que la política no es lo suyo.
Y agregó que al mandar ese proyecto “ya cumplió” con lo que le pidió “el pueblo”… mentira esférica, por donde la vea es mentira, la gente no pidió eso, ni remotamente.
¿Entonces a quien le cumplió?… pues al Pejestorio. No se nos olvide que el entonces arrimado en Palacio Nacional, intentó tres veces modificar nuestras normas electorales:
La primera en abril de 2022, cuando propuso cargarse al Instituto Nacional Electoral (INE) y los diputados lo mandaron a volar.
La segunda, el mismo día que los diputados rechazaron la primera, mandó su Plan B, modificando leyes sin meterse con la Constitución Política y para eso sí tenía los votos y se la aprobaron (muchas gracias), pero la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) la invalidó por el batidero que fue la cosa (ahí selló su destino el Poder Judicial).
Y la tercera, el Plan C, en febrero del 2024, cuando mandó un paquete de 20 reformas que incluyó la extinción de órganos constitucionales autónomos, lo de la Guardia Nacional, dinamitar el Poder Judicial y, por supuesto, cambiar las normas electorales.
Ese tercer plan dependía de conseguir la mayoría calificada en el Congreso y la consiguió, con cómplices de los partidos Verde Ecologista de México (PVEM) y Del Trabajo (PT), más legisladores amenazados y chantajeados, y así todo han concedido al gusto del Pejehová.
Les falta lo electoral y ahora que presente la iniciativa la doñita, ella ya cumplió, le cumplió a su Jechu queridísimo.
No crea nadie que la intención de ese batidillo de reforma es para dotar a la patria con una democracia fortachona, vitaminada, con extraproteína y fibra, no, de ninguna manera, sino todo lo contrario: Conseguir lo que es su único proyecto, conservar el poder.
No tienen los votos para modificar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, pero no hay lugar para el optimismo, están negociando con las mandamases que regentean el Partido Verde y el Del Trabajo, y con algunos de tacón dorado de otros partidos, porque hay porciones de la reforma que salen con mayoría simple.
Bueno, puede obtener, si no todo, sí buena parte de lo que quiere… pero eso señora Claudia Sheinbaum Pardo, no es hacer política, eso es hacer al Congreso, casa de lenocinio.
En todo gobierno, en todo tiempo y país, puede haber incapaces, simuladores y corruptos * No olvidar el caso del exmandatario venezolano, Nicolás Maduro; el camino a esa debacle fue el lodazal
ADOLFO LÓPEZ MAÑÓN
Lealtad sospechosa.
Ya le conté de unos tíos del lado materno (sin nombres), que eran ejemplo de virtudes cristianas, y mejor avenidos que santa Celia y san Luis (único matrimonio que ha sido canonizado en pareja, en 2015… el único).
Por eso fue un terremoto cuando se separaron (en esos tiempos no se divorciaban).
Por Pepe, el más impresentable primo que tenerse pueda, se vino a enterar este menda que todo en ellos era mentira: el tío, inclinado a donceles discretos; la tía, a la vida muelle y él era rico; con el entusiasta auxilio de un compadre, tuvieron sus tres hijos y la razón de ese enredo la explicó Pepe: -El tío necesitaba aparentar lo que no era… y la tía… de mil amores, vivía como reina… pero se acabó el dinero y ¡abur! -cosas veredes.
LODAZAL
Hay quien dice que el gobierno federal del 2019 al 2026 (y contando) es un lodazal. Hay quien matiza diciendo que todos nuestros gobiernos han sido de albañal.
Sobre los que por el contrario, afirman que los gobiernos cuatroteros son miríficos (que no caiga en desuso tan bonita palabra), maravillosos, y que toda crítica en su contra ratifica la perversidad de sus enemigos, que por serlo lo son de la patria -¡del pueblo!-, no se comenta nada, de unos, porque cualquiera que padece retraso mental profundo, merece compasión, y de los otros defensores, que hieden a la cadaverina que despide la carroña en que medran por poder, dinero y privilegios… esos obligarían a este juntapalabras a usar adjetivos malsonantes que por respeto, evita su texto servidor (… hijos de la…).
Gran verdad es que en todo gobierno en todo tiempo y país, puede haber incapaces, simuladores y corruptos. Es la pasta humana. La rareza en la historia son las cleptocracias. Son pocas.
Los más sonados casos de presidentes, expresidentes y altos funcionarios, en el mundo, condenados por corrupción y lindezas varias, son prueba de que esos gobiernos no estaban del todo podridos y aplicaron la ley.
Cleptocracia es el gobierno de los ladrones y no alcanza a definir gobiernos estructuralmente corruptos, porque la corrupción en sentido lato, no es sólo robar sino también y peor todavía, trastocar la ley, abusar del poder.
Este juntapalabras prefiere llamarlos ‘Estado mafioso’, gobiernos cohesionados por la corrupción, que funcionan asegurando impunidad a sus altos funcionarios, cuya lealtad depende de esa tolerancia que simultáneamente los hace vulnerables; no hay ideales hay complicidad, pacto ilícito, colusión, no adhesión a una buena causa ni se privilegia en todo asunto de gobierno el bien común.
En el ‘Estado mafioso’, quienes lo integran, por supuesto disponen del erario en su beneficio (roban), con la tranquilidad de saber que tanto el aparato político como el judicial, están bajo la autoridad del jefe de Estado y de su estructura de control político: No importa el escándalo público, nunca, no hay consecuencias mientras se mantenga la boca cerrada, la complicidad, la lealtad mafiosa.
El ‘Estado mafioso’ implica nepotismo, amiguismo, clientelismo, sobornos, extorsiones, abusos de poder, desinformación, opacidad y la connivencia en grado de complicidad con el crimen organizado, visto como aliado funcional, acostumbrado a la maldad y la secrecía, autosuficiente, nunca pide dinero, lo da, en abundancia.
El ‘Estado mafioso’ persigue a la prensa crítica, acosa a los opositores y cuando conviene, selectivamente, como la vieja mafia de Nueva York, asesina.
En los tiempos que corren, dada la incontenible información que propicia la tecnología digital, el ‘Estado mafioso’ simula actuar en bien de las mayorías, reparte recursos, asigna pensiones, decreta incrementos salariales y abruma con propaganda en su favor, pero la magnitud de su extravío impide ocultar los desvíos del erario, la degradación de los servicios públicos de salud, educación e infraestructura.
El ‘Estado mafioso’ socava la democracia, recurre a un amplio instrumental de manipulación electoral y sin percibirlo, entra en una espiral de problemas: Destruye la confianza en las instituciones de gobierno y en sus tribunales; ahuyenta la inversión, deprime la economía, propicia la economía informal; hasta que -para mantenerse en el poder- no tiene más remedio que el descaro, nada lo detiene, miente con cinismo, alardea sin recato.
Recuerde nada más a Nicolás Maduro. El camino a esa debacle, fue el lodazal.
PRESIDENCIA DE LA REPÚBLICA NO ERA CÓMPLICE DE NADA Y DE NADIE
Y asómbrese, en México eso no pasaba desde principios del siglo XX. Hubo casos, muchos, de corrupción, abusos, atropellos, sí, pero no los cobijaba el poder, era mal visto, había límites y reglas; y la Presidencia de la República no era cómplice de nada, nunca, de nadie.
No eran santos los presidentes, claro que no, en esta tierra no hay santos. Eran gente normal y la gente normal no es mala.
Como nunca falta el antipriísta febril, le pongo dos ejemplos de presidentes que tal vez injustamente no tienen el aprecio público: Carlos Salinas de Gortari y Enrique Peña Nieto.
Salinas de Gortari removió a 17 gobernadores; con él, escandaletes y tropelías, no, a la calle o a la cárcel, punto.
Y Peña Nieto, él tan frívolo echó a doce gobernadores y les abrió causa judicial y encarceló, a cuatro, que recuerde este menda… y cosas de la vida, él quedó con fama de corrupto por aquello de la Casa Blanca de su esposa, asunto de siete millones de dólares, una cosa de bebito sin destetar a la vista de los asuntos de ogaño.
Otro escándalo de Peña, la Estafa Maestra, que la verdad es cosa de niños comparado con lo del Segalmex y el huachifol fiscal… y no pasa nada.
Ahora, de regreso al inicio de esto: sí, estamos en un lodazal y los gobiernos de antes no eran un albañal.
El México actual no se construyó con fango y estiércol, sino con los empeños de empresarios que se la jugaron con el país, con políticos que no daban vergüenza, con todas las excepciones que usted quiera, y con presidentes que con todas sus debilidades y errores, sí respetaban instituciones y leyes, sin ser santos, se repite, pero tampoco demonios: no se valía todo ni a cualquier precio.
Presidenta, en sus manos está intentar la consolidación de un Estado mafioso. Su lealtad a su antecesor, entérese, es una lealtad sospechosa.