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PULPO POLÍTICO

Zedillo, el responsable de la catástrofe

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¿Vocación democrática o remordimiento de conciencia? * El presidente traidor: De tecnócrata a demócrata * Allanó el camino para que Andrés Manuel López Obrador fuera jefe de Gobierno * El Fobaproa, “el error de diciembre” y la privatización de ferrocarriles, su gran legado para millones de mexicanos * Marcado para siempre por la traición a su partido, el PRI, y a su antecesor, Carlos Salinas de Gortari

 

MARCO ANTONIO FLORES***

 

¡Ahora resulta..! que el expresidente Ernesto Zedillo Ponce de León es el paladín y defensor de la democracia mexicana, y hoy en día se atreve a señalar que el gobierno de la Cuarta Transformación se ha convertido en una tiranía.

Zedillo Ponce de León está en todo su derecho de realizar críticas que no son ninguna novedad. Han sido advertidas por muchos politólogos, juristas y analistas desde el sexenio pasado.

Lo que no olvidamos muchos mexicanos es que Ernesto Zedillo, durante su mandato, se convirtió en el gran detractor, destructor y traidor del sistema político mexicano, lo que abrió el camino para la primera alternancia del año 2000.

Teníamos una “dictadura perfecta” que, con todos sus defectos, era un sistema sui generis en el mundo.

Un sistema político PRI-gobierno que nos dio paz, crecimiento económico, creación de las instituciones, que propiciaron el periodo más largo en Latinoamérica de estabilidad política, social y económica.

Un sistema político-electoral que abrió la entrada a los partidos de oposición a la competencia política, desde los 70s y propició el pluralismo político de manera gradual e institucional.

Un sistema que tenía sus reglas no escritas, una de ellas la lealtad al sistema-partido y a las personas que lo llevaron al poder.

La traición a su antecesor fue la principal divisa del gobierno de Zedillo. Imagínese que el expresidente Carlos Salinas de Gortari, quien modernizó al país con la creación del TLCAN (hoy llamado T-MEC) y nuestro ingreso al club de los 22 países -en ese tiempo- más avanzados del mundo, la OCDE, de pronto se convirtió en un expresidente corrupto, con un hermano “asesino”.

Es lo que millones de mexicanos veíamos a diario en los titulares de la prensa nacional, sólo al presidente Zedillo Ponce de León se le podría ocurrir “poner la Iglesia en manos de Lutero”, y eso fue lo que hizo al nombrar procurador General de la República al panista Antonio Lozano; los métodos de investigar con adivinas y osamentas son sólo anécdotas del gigantesco escándalo sexenal.

El desconocimiento y desprecio por el PRI lo puso de manifiesto Zedillo con aquella consigna de la “sana distancia”.

 

ZEDILLO, SALVADOR DE AMLO

A quince días de que López Obrador abandonara Palacio Nacional, Ernesto Zedillo alzó la voz para acusar que la Cuarta Transformación consistió en “transformar nuestra democracia en tiranía”.

¿Por qué se dio cuenta cuando ya no hay remedio?

Ernesto Zedillo tuvo en sus manos frenar a un defraudador de la ley, y lo impulsó.

¿Por qué lo dice cuando ya de nada sirve?

El golpe está consumado y el expresidente dio un grito estéril y a destiempo.

Cuando López Obrador lanzó su candidatura a jefe de Gobierno del Distrito Federal no cumplía con los requisitos de la ley, dado que no acreditó su residencia en la capital del país en los cinco años previos.

Luego de un par de manifestaciones de AMLO en el Zócalo, Zedillo le ordenó al PRI no impugnar y dejarlo pasar. Fox y Santiago Creel le pidieron lo mismo al líder del PAN en el DF, José Luis Luege.

Fue así como AMLO aprendió que a él no le vienen con eso de que la ley es la ley.

El secretario de Gobernación de Zedillo, Emilio Chuayffet, gestionó que le quitaran a López Obrador dos órdenes de aprehensión por la toma de pozos petroleros.

También había accedido a la exigencia de AMLO de remover a Roberto Madrazo del gobierno de Tabasco, a quien le ofreció, sin éxito, hacerse cargo de la Secretaría de Educación Pública.

Es absolutamente cierto todo lo que dijo Zedillo del talante antidemocrático, destructor y vengativo de López Obrador. Pero demasiado tarde.

Fue el único expresidente -junto con Echeverría- que calló cuando las cosas debieron decirse y advertir a su público natural, banqueros y grandes empresarios que después se subieron al tren de la 4T, que AMLO era un peligro para México.

Ahora sigue criticando cuando AMLO ya no está en el gobierno y cuando el país pierde su democracia.

Se presenta como el padre de la democracia mexicana y de la legalidad, cuando él, como presidente de la República, ordenó torcer la ley para favorecer al candidato López Obrador.

Zedillo ejerció el poder de manera arbitraria y vengativa.

Fue la procuraduría de Zedillo la que sembró un cadáver en la finca de un enemigo suyo para acusarlo de homicidio.

La PGR de Zedillo pagó medio millón de dólares al testigo usado en el caso del homicidio de José Francisco Ruiz Massieu, para que cambiara todas sus declaraciones anteriores y acusara del crimen al hermano de quien lo hizo presidente, Carlos Salinas de Gortari.

Zedillo autorizó ese soborno millonario al testigo, de acuerdo con lo que declaró en su momento el entonces secretario particular del procurador general, José Antonio Lozano Gracia.

Con el presidente Zedillo la justicia fue una vergüenza.

Para culpar a su antecesor del asesinato de Luis Donaldo Colosio, la procuraduría de entonces torturó a Othón Cortes (al que señalaban como “el segundo tirador”) y lo tuvo un año preso en Almoloya, hasta que un juez digno ordenó su inmediata liberación: el ahora ministro de la Corte Jorge Mario Pardo Rebolledo.

Así que con estos hechos no es el padre fundador de la democracia mexicana.

El expresidente fue omiso por décadas. Ernesto Zedillo no defendió al país y a la democracia cuando había que hacerlo.

 

LAS TRAICIONES CONTRA CHUAYFFET, ALZATI, MADRAZO, PASCUAL GARCÍA DE ALBA

Ni la reforma judicial, ni la electoral, fueron obra o idea del mandatario Ernesto Zedillo. Fueron iniciativas, diseñadas e impulsadas por grandes juristas encabezados por el entonces secretario de Gobernación, el brillante e institucional Emilio Chuayfett Chemor, que al final fue traicionado y cesado como “chivo expiatorio” por el caso Acteal.

Traicionado, como lo había sido su primer secretario de Educación Pública, Fausto Alzati Araiza, cesado en un escándalo vano e inutil, cuya verdad siempre conoció Zedillo. Al respecto, Chuayffet Chemor señaló: “Al presidente Zedillo Ponce de León sólo le hubiera bastado decir que ‘la Constitución Política no señala como requisito para ser secretario de Estado ser doctor, ni siquiera licenciado”… sobre todo porque atrás del escándalo estaban enemigos políticos del presidente Ernesto Zedillo como Manuel Camacho Solís y Elba Esther Gordillo.

En esas fechas se evidenció la debilidad política de EZPL ante las presiones y chantajes de Andrés Manuel López Obrador.

Los comicios para la gubernatura de Tabasco se habían realizado el 20 de noviembre de 1994 -10 días antes de que tomara posesión Zedillo como presidente de la República-.

López Obrador decía tener documentos de fraude que nunca probó. En enero de 1995, Roberto Madrazo Pintado fue a visitar al “todavía” secretario de Educación, cuya renuncia ya parecía inminente, Fausto Alzati, con quien había hecho amistad en las lides juveniles priístas, para comentarle que el presidente Zedillo Ponce de León le había ofrecido la SEP a cambio de reconocer a Andrés Manuel como ganador de la gubernatura de Tabasco.

Madrazo Pintado le dijo a Alzati Araiza que la propuesta se la había hecho el secretario de Gobernación, Esteban Moctezuma, en nombre del presidente Ernesto Zedillo.

Roberto Madrazo dijo que no aceptaría esa propuesta y se quedó a gobernar Tabasco luego de echar del palacio de gobierno a los porros de AMLO que lo tuvieron tomado durante algunas semanas.

Otra celebre traición de Zedillo fue a Pascual García de Alba, su principal colaborador desde que fue secretario de Programación y Presupuesto, a quien el propio Zedillo calificaba como “el mejor macroeconomista” de México, por cierto, creador de los “pactos para la estabilidad económica”; ya en la SEP lo echó a la calle como resultado de las intrigas de Esteban Moctezuma.

En su círculo más cercano también hubo traiciones; siendo presidente despidió a dos de sus colaboradores de toda la vida, su eterna secretaria privada y su leal jefe de ayudantes. Al parecer la secretaria privada le estorbaba a Liébano Saénz, el poderoso secretario particular, a quien muchos consideraban el “poder tras el trono”, propició la salida de Luis Téllez a la Secretaría de Energía e intervino en la caída de Emilio Chuayffet como secretario de Gobernación.

En 2000, en el ocaso de su sexenio, Zedillo Ponce de León le volvió a abrir la puerta de la política nacional a López Obrador, al aceptar -veladamente- apoyar su candidatura para la jefatura del Distrito Federal, a sabiendas de que no cumplía con el requisito de residencia, que establecía la norma electoral.

El 1 de enero de 1994 ocurrió el primero de los acontecimientos que pudieron ser consecuencia de la lucha por la sucesión presidencial de Salinas de Gortari, que había sido resuelta en favor de Luis Donaldo Colosio Murrieta en octubre de 1993 y que dejó en el camino a grandes y poderosas figuras políticas como Fernando Gutiérrez Barrios y Manuel Camacho Solís, quienes -por diferentes razones y trayectorias- se sentían como seguros sucesores de Salinas de Gortari.

Gutiérrez Barrios, aunque vio truncado su sueño, desde 1993, cuando el presidente Salinas lo cesó como secretario de Gobernación, preservó su ferviente deseo hasta marzo de 1994, cuando ocurrió el segundo de los fatídicos acontecimientos: El asesinato de Colosio Murrieta, candidato presidencial del PRI.

Se supo que el exsecretario de Gobernación pidió el apoyo del exsecretario de la Defensa Nacional, Juan Arévalo Gardoqui, para ser el candidato sustituto, al mismo tiempo que una semana antes del magnicidio daba a conocer en la revista “Siempre” sus méritos y cualidades para ser presidente de México.

Manuel Camacho Solís, por su parte, mostró su enfado por no haber sido favorecido. Desde el destape de Luis Donaldo Colosio, prefirió renunciar a la cancillería, para extraña y sospechosamente ocuparse de “negociar la paz” con el EZLN.

En ese escenario, Salinas de Gortari se vio obligado a designar a Ernesto Zedillo como candidato presidencial suplente del PRI. Se le agotaron las opciones, pues otros miembros de su gabinete que habían sido presidenciables como Pedro Aspe y Emilio Gamboa ya no cubrían el requsito constitucional de haber renunciado seis meses antes de la elección.

En julio de 1994, Zedillo resultó electo presidente de México, con una copiosa votación y no fue resultado de su gran carisma político o popularidad, pues para muchos expertos la elección ya había sido ganada por Colosio desde el 23 de marzo pasado.

En ese año ocurrieron otros dos grandes acontecimienotos que cimbraron la poltíca y la economía de México. En septiembre del fatídico “94” fue asesinado el cuñado de Carlos Salinas, José Francisco Ruiz Massieu, a la sazón secretario general del PRI.

Finalmente, a veinte días de la toma de posesión de Zedillo Ponce de León, el 20 de diciembre de 1994, ocurrió “el error de diciembre”, que se ha considerado como el daño más fuerte para la economía nacional y para la economía personal de millones de mexicanos -en un siglo-, pues de la noche a la mañana vieron mermados sus ahorros y patrimonio, e incrementadas sus deudas, por la abrupta devaluación del peso de 300 por ciento.

 

ZEDILLO, TAMBIÉN RESPONSABLE DEL “ERROR DE DICIEMBRE”

En su libro “México, un paso difícil a la modernidad”, editado en 1996, Carlos Salinas de Gortari describe cómo el “error de diciembre” incluye la calidad del gabinete de Ernesto Zedillo, el desmantelamiento de los funcionarios de la SHCP, el pésimo paquete económico para 1995 y el mal manejo de las reservas internacionales con que inició su gobierno para cubrir el déficit de la balanza comercial.

Salinas de Gortari responsabilizó a Zedillo y a sus funcionarios de haber entregado a los empresarios información privilegiada sobre la devaluación mayúscula que venía.

“Esta información resultó letal -acusa Salinas-, pues los empresarios la utilizaron para cubrir sus deudas en dólares. Aquellos dirigentes empresariales supieron en ese momento que el gobierno estaba dispuesto a devaluar más allá de lo permitido por la banda”.

Relató Salinas: “Unos cuantos mexicanos vaciaron las reservas internacionales. El 21 de diciembre, en pocas horas, el país perdió la mitad de sus reservas internacionales. Sin reservas no era posible mantener el tipo de cambio ni enfrentar las obligaciones adquiridas, entre ellas los Tesobonos.

“El desplome de las reservas internacionales fue provocado por mexicanos que tuvieron información anticipada sobre la devaluación y se lanzaron a comprar divisas. Esto está confirmado con datos que presentó el FMI en un documento oficial”, añade Salinas.

En 2000, el presidente tecnócrata Zedillo Ponce de León, que se había pasado en su gobierno destruyendo el sistema PRI-gobierno que lo había llevado al poder, cosechó lo que sembró. Vino la primera alternancia, Ernesto Zedillo reconoció de inmediato el triunfo de Vicente Fox Quesada, pero no por su vocación democrática, sino porque ya no le quedaba otra salida, el triunfo de Fox había sido claro y contundente. Un PRI debilitado y desprestigiado por quien debía ser el “primer priísta del país” y un candidato mediocre, Francisco Labastida, propiciaron la derrota. Fue en ese momento cuando Ernesto Zedillo se convirtió en el presidente demócrata, como “el burro que tocó la flauta”.

Quizá lo peor del sexenio zedillista no fueron el Fobaproa, el “error de diciembre” o la privatización de los ferrocarriles, sino la traición a su partido y a su antecesor. No sabemos si fue por comisión o por omisión, si fue su falta de pericia política o su deslealtad fue deliberada.

 

DESCARTA SHEINBAUM LLEVAR AL TERRENO LEGAL A ZEDILLO POR FOBAPROA

La Primera Mandataria Sheinbaum Pardo descartó la posibilidad de llevar ante la justicia al expresidente Ernesto Zedillo por el endeudamiento del país a raíz de la implementación del Fondo Bancario de Protección al Ahorro (Fobaproa).

En su Mañanera del Pueblo del jueves pasado, aseguró que se trata de mantener en la memoria estos hechos que llevaron a miles de mexicanos a perder su patrimonio e incluso a algunos al suicidio.

“Entonces por eso es importante que ustedes nos ayuden, que nos ayuden todos todos aquellos… hay quien perdió su casa, quien perdió su negocio, que diga cierto, qué fue lo que le pasó, su historia porque no es necesariamente algo penal y ya pasó tantos años, pero sin que se recuerde, porque quien olvida su historia, puede cometer los mismos errores hacia el futuro”, dijo.

Claudia Sheinbaum agregó que la oposición eligió como vocero para criticar al gobierno y la reforma judicial a quien es recordado por los mexicanos, según una encuesta de 2024, como uno de los peores presidentes en la historia moderna del país.

En lealtad y habilidad política, no hay duda que la Presidenta Sheinbaum podría darle cátedra al académico de Yale.

 

***Académico y consultor.

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El recuento de los daños

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Funcionarios, gobernantes y políticos mandan al carajo la instrucción presidencial * Casos de corrupción, impunidad y los escándalos diarios afectan la imagen de la Cuarta Transformación * El reto de la Primera Mandataria es titánico, pues la herencia “maldita” que le dejó su antecesor es muy pesada y gigantesca

 

MARCO ANTONIO FLORES***

 

El reto que enfrenta la Primera Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo es enorme.

El hecho de que en sus Mañaneras del Pueblo sea cuestionada por el dudoso comportamiento de muchos de sus correligionarios morenistas (Adán Augusto López Hernández, Rubén Rocha Moya, Gerardo Fernández Noroña, Layda Sansores, Ricardo Monreal Ávila, Andy López Beltrán, Marina del Pilar Ávila Olmeda, Américo Villarreal Anaya, Rocío Nahle García, etc) parece que debiera hacer un cotidiano recuento de los daños, buscando -en la mayoría de los casos- justificaciones o señalamientos en el sentido de que si hay pruebas o delito que perseguir, se procederá conforme a la ley.

La Primera Mandataria debe hacer un análisis porque los daños y escándalos han afectado la imagen presidencial, y también a la Austeridad Republicana de la Cuarta Transformación.

En nuestra estructura orgánica constitucional, integrada por los tres Poderes (Ejecutivo, Legislativo y Judicial), y una república federal con tres niveles de gobierno (federal, estatal y municipal), a la titular del Poder Ejecutivo le corresponde lidiar o cogobernar con los líderes de quinientos diputados y noventa y seis senadores, con el ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) que encabeza el Poder Judicial integrado por más de dos mil jueces, así como con treinta y dos gobernadores y más de dos mil presidentes municipales.

 

THE NEW YORK TIMES PUBLICA COLUSIÓN DE POLÍTICOS CON EL CRIMEN ORGANIZADO

En ese contexto, tiene razón al rechazar lo publicado en The New York Times, artículo en que se afirma que “la colusión de políticos con el crimen organizado es un factor que obstaculiza el combate al narcotráfico por parte del gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo”.

El texto se titula “No son los cárteles los que preocupan a Claudia Sheinbaum” y está firmado por Mary Beth Sheridan, periodista especializada en América Latina.

“En 12 años cubriendo México como periodista, he aprendido que la fuerza por sí sola no puede acabar con los cárteles. El problema no es sólo que los grupos narcotraficantes ataquen al Estado. Es que a menudo forman parte de él”, destaca la periodista en su análisis.

Y agrega: “Al igual que otros partidos políticos en México, Morena, el partido de Sheinbaum Pardo tiene varios miembros de alto perfil que enfrentan serias acusaciones de vínculos con el crimen organizado.

“Combatir a los cárteles no sólo implica enfrentarse a los narcotraficantes. Para Claudia Sheinbaum también podría significar desmantelar los cimientos del poder local en México y confrontar a miembros de su propia coalición”.

Actuar con mayor firmeza contra los políticos corruptos podría enfrentar a la Presidenta con funcionarios del partido que podrían socavarla y debilitar a Morena de cara a las elecciones intermedias del próximo año, añade.

La detención del expresidente municipal de Tequila, Jalisco, Diego Rivera, morenista acusado de estar vinculado con el Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) y de extorsión a tequileras, es un ejemplo del dilema al que se enfrenta la Mandataria.

Por un lado, demuestra que está combatiendo al crimen organizado y, por otra parte, asume el costo político que ello trae consigo en contra de su partido.

El retiro de uno de los “peces gordos” del obradorato, el exlíder de los senadores morenistas, Adán Augusto López Hernández, cuyos vínculos con el cártel de La Barredora ya era obvio, es otra muestra de que la titular del Poder Ejecutivo tiene la intención de ir limpiando la casa, en algunos casos con cautela y en otros aplicando la ley con decisión.

Lo que ocurre en Sinaloa con la violencia que vive desde hace más de dos años por el pleito entre Mayitos y Chapitos, en cuyo origen se vio involucrado el mismo gobernador Rubén Rocha Moya, es otro hecho en el que Sheinbaum también actúa con cautela sobre la lógica de que la destrucción de las redes de protección oficiales provoca estallidos de violencia, a medida que los “nuevos” grupos criminales se disputan el control de la plaza de la región o de un cártel nacional.

Al respecto, el texto de The New York Times destaca: “Puede que Sheinbaum no le tema personalmente a los cárteles (…), pero bien podría ser cautelosa al enfrentarse a un sistema de colusión con el crimen organizado, especialmente cuando su control sobre Morena, un partido dividido por facciones, es inestable”.

La Primera Presidenta tampoco es responsable de los escándalos y corruptelas de los distinguidos y “brillantes” políticos que heredó de su antecesor.

Los “distinguidos” Adán Augusto López y Gerardo Fernández Noroña se perdieron en su arrogancia, ineptidud, abuso de poder y torpeza política. Ahora están completamente desprestigiados y “quemados”, después de haber sido “corcholatas”, competidores para la Presidencia de la República.

 

SU MAJESTAD HUGO

En la misma vía se encamina Hugo Aguilar Ortiz, ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, quien aseguró el 5 de febrero pasado en Querétaro que el nuevo Poder Judicial, derivado de la elección del 1 de junio de 2024, “no representa incertidumbre ni retroceso, sino que da más legitimidad y garantiza una justicia cercana”.

También afirma que culmina una etapa en la que los ministros “eran designados por los otros Poderes” y “sentían la obligación de servir a los más acomodados”.

Aunque la elección del Poder Judicial se llevó a cabo en 2024, en el gobierno de la actual Presidenta, ella no fue responsable del sucio proceso que se dio en esa elección, con los 50 millones de acordeones que se imprimieron para inducir a los diez millones de votantes manipulados por Morena para elegir exacta y precisamente a todos y cada uno de los ministros que decidió el exmandatario Andrés Manuel López Obrador (incondicionales suyos).

Tampoco la Primera Mandataria es responsable de las pifias políticas del ministro presidente de la SCJN, que comete un día sí y otro también.

La más reciente, en el aniversario de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, con el escándalo de sus dos ayudantes que actuaron como lacayos ante su serenísima majestad Hugo Aguilar, quien se mostró complacido cuando sus “ayudantes” se agacharon y casi hincados limpiaron los zapatos del presidente de la SCJN antes de iniciar el evento.

Una semana antes, el escándalo de las nuevas camionetas blindadas (carísimas), que el máximo tribunal adquirió y que -según Hugo Aguilar- los ministros decidieron no utilizar después de las críticas recibidas.

También en el tema de la nueva política de Austeridad Republicana que se practicará en la Suprema Corte “del acordeón”, se conoció que la partida de alimentos para los integrantes de la “tremenda” corte rondará los 350 millones de pesos para 2026.

 

¡NO ME AYUDEN, COMPADRES! DESOYEN LA INSTRUCCIÓN PRESIDENCIAL

La titular del Poder Ejecutivo tampoco es responsable del descarrilamiento del Tren Interoceánico, ni de que en el sexenio pasado se haya abandonado la vacunación básica, como el sarampión, que ahora se extiende y que por décadas había sido erradicado.

De igual manera, Sheinbaum Pardo no fue la culpable de ahuyentar la inversión privada que en los últimos meses se ha estancado (por las reformas de AMLO), con lo que disminuye también la expectativa de crecimiento económico. Claudia Sheinbaum seguramente no avala los desplantes de autoritarismo y censura, como los que ha mostrado la gobernadora de Campeche, Layda Sansores, como tampoco las prácticas caciquiles y de nepotismo, de familias como Monreal en Zacatecas y Salgado en Guerrero.

La firmeza y decisión de la Primera Presidenta para combatir el crimen organizado es una muestra de que quedó atrás la política de “abrazos y no balazos”.

Sheinbaum está demostrando que cuando hay casos de vínculos de políticos con la delincuencia organizada, con denuncias y pruebas, se debe proceder contra ellos.

En el caso del expresidente de Tequila, Jalisco, Diego Rivera, su cinismo y público desprestigio ya eran intolerables.

Se actuó hasta que la Tequilera José Cuervo, empresa de gran tamaño y con muchos años en México, presentó una denuncia bien documentada ante la Fiscalía estatal, lo que se convirtió en escándalo nacional.

La Primera Mandataria no tiene que estar haciendo el recuento de los daños, mucho menos hacerse responsable de ellos.

La herencia “maldita” que le dejó su antecesor es muy pesada y gigantesca. Ya hemos dicho que en materia de seguridad la consigna “Abrazos y no balazos” fue un rotundo fracaso.

En educación no olvidemos los retrocesos mostrados por las evaluaciones de la prueba PISA; sabemos que estamos reprobados en matemáticas, lectura y ciencias básicas.

En salud, un fiasco y para el olvido el INSABI, primero se destruyó el Seguro Popular sin tener claro cómo diseñar un nuevo y mejor sistema de salud, que seguimos esperando. En infraestructura se hizo a un lado la planeación de obras en las más apremiantes necesidades del país: En materia de agua, obras municipales y estatales necesarias; drenajes urgentes, como Tula y Chalco, generación de electricidad y exploración de petróleo; presas, obras de apoyo al campo de riego, caminos rurales, mantenimiento y modernización de transporte (Metro) y carreteras.

La titular del Poder Ejecutivo no debe hacer más recuento de los daños. Tiene el apoyo de la mayoría de los mexicanos, para dar un giro a los malos resultados de su antecesor y combatir la inseguridad, la impunidad y la corrupción; para mejorar la educación y la salud para que México continúe por la senda de la democracia, justicia y prosperidad.

 

***Académico y consultor.

 

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En economía no hay transformación

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Ningún cambio en el manejo de las finanzas, pues el país se sostiene por las políticas neoliberales * La defensa a ultranza de la Primera Mandataria para la preservación del T-MEC en este 2026, confirma que no ha habido cambio en la política económica respecto de las reglas de la era neoliberal * El Tratado de Libre Comercio (TLC, así se llamó en sus orígenes) con Canadá y Estados Unidos, diseñado y creado en el gobierno del “innombrable”, Carlos Salinas de Gortari, es la expresión más palpable del neoliberalismo

 

MARCO ANTONIO FLORES***

 

La Primera Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha manifestado de manera reiterada que su gobierno debe ser visto como el ‘segundo piso’ de la Cuarta Transformación.

Después de los resultados del expresidente Andrés Manuel López Obrador, con el ‘primer piso’ de la 4T, deberíamos preguntarnos ¿dónde quedo la transformación?

Todo mundo sabe que una transformación implica un cambio o una alteración apreciable de las estructuras sociales, ligadas a las normas, los valores y a los productos del mercado.

Sería bueno cuestionarnos en dónde hay un cambio social para mejorar los niveles de vida.

En política económica ninguna modificación hay, las macro y micro economías del país se mantienen intactas y son ciento por ciento neoliberales.

La defensa a ultranza de la Primera Mandataria para la preservación del T-MEC en este 2026, confirma que no ha habido cambio en la política económica respecto de las reglas de la era neoliberal.

El Tratado de Libre Comercio (TLC, así se llamó en sus orígenes) con Canadá y Estados Unidos, diseñado y creado en el gobierno del “innombrable”, Carlos Salinas de Gortari, es la expresión más acabada del neoliberalismo.

Pretender la continuidad del tratado, por un lado, y dinamitarlo por otro lado con la reforma judicial, la desaparición de organismos autónomos como el Ifetel, IFAI y Cofece, así como otras políticas de opacidad, y en materia energética sugieren ambigüedades por parte del gobierno y generan dudas para los inversionistas nacionales y extranjeros, en el contexto del propio T-MEC.

Sólo falta que con la innecesaria reforma electoral acaben con el andamiaje democrático constitucional que nos costó décadas construir, para tener unas elecciones libres, confiables y transparentes.

Estas “reformas” explican, en parte, que en los últimos siete años México haya tenido el más bajo crecimiento económico en cuatro décadas.

¿De verdad hemos tenido alguna transformación para que vivan mejor los mexicanos?

Sin crecimiento económico, ¿será posible que el gobierno de la 4T pueda continuar con los programas sociales, convertidos en dádivas, y sostener su clientela electoral?

¿Hay algún indicador, con datos confiables, alguna información visible, o perceptible, de que somos un país más productivo con mejores niveles de vida?

¿Tenemos como país una concepción más clara de nuestro devenir histórico y lo que esperamos y queremos para el futuro de nuestros hijos?

El estudio del cambio social suele considerarse una rama de la sociología, pero también atañe a las ciencias políticas, económicas, antropología y a muchas otras ciencias sociales, y se puede valer de las ciencias físico-matemáticas y médico-biológicas.

El cambio social remite a los pilares mismos de las instituciones sociales, por lo tanto, es también un cambio de tipo económico, político o cultural.

 

¿CUÁL TRANSFORMACIÓN?

El filósofo francés Augusto Comte, considerado el creador del positivismo y la sociología, desarrolló, desde el siglo XIV, una teoría explicativa de las transformaciones sociales y dividió teóricamente el cambio en dos partes: Dinámica social y estática social.

Los estudios que consolidaron el concepto fueron en su mayoría de los evolucionistas.

 

¿EN DÓNDE QUEDÓ LA TRANSFORMACIÓN?

En lo económico, nos mantienen a flote las políticas neoliberales.

En lo político-electoral hay retrocesos, con el regreso al régimen del “partido único” con la “línea” absoluta del Poder Ejecutivo, controlando a los Poderes Judicial y Legislativo, haciendo a un lado la “división de poderes”.

La presunción de haber sacado de la pobreza a 13 millones de mexicanos es una falacia, el otorgarles mayores ingresos en programas sociales es sólo un paliativo que nos les da expectativas reales para mejorar su nivel de vida.

El haber cambiado las reglas para la medición de la pobreza no cambia la realidad. Esos pobres siguen viviendo, con pisos de terracería y no tienen acceso a servicios de educación y salud. En el mediano y largo plazos continuarán sumergidos en la pobreza.

 

REZAGO EN EDUCACIÓN, CULTURA Y CIENCIA

¿Dónde quedó la transformación en lo educativo, cultural y científico?

Pues una contrarreforma educativa y la cancelación de apoyos económicos a investigadores y científicos nos ha llevado a un rezago que los especialistas estiman tardaremos al menos 15 años en reponernos.

Estamos reprobados en la prueba internacional PISA y México ocupa uno de los últimos lugares de los 38 países que integran la OCDE.

 

HAY MÁS ¡SALUD! EN BARES QUE EN HOSPITALES

En materia de salud hay un rotundo fracaso en el “primer piso” de la transformación con el fallido Insabi, desabasto de medicinas y 50 millones de mexicanos sin servicios de salud, pues siguen esperando tener un sistema de salud “mejor que el de Dinamarca”.

El saldo que dejaron el expresidente Andrés Manuel López Obrador y el llamado “Doctor Muerte”, Hugo López-Gatell, con el pésimo manejo de la pandemia, fue fatal: 800 mil muertos.

 

MÁS QUE TRANSFORMACIÓN… ES SIMULACIÓN

A un año cuatro meses del gobierno de la Presidenta Sheinbaum, que encarna el “segundo piso” de la Cuarta Transformación, vale la pena que los mexicanos nos preguntemos si estamos inmersos en una auténtica “transformación”, o es que estamos siendo partícipes de una gran “simulación”.

Y es que simulación es un acto que consiste en imitar o fingir que se está realizando una acción cuando en realidad no se está llevando a cabo.

Su origen etimológico nos confirma que lo que queremos es parecer otra cosa que no somos al simular. Proviene del latín “similis”, que quiere decir “parecido”.

En este sentido, la habilidad del expresidente López Obrador para simular es asombrosa.

El exmandatario Andrés Manuel logró dominar un concepto esencial en la teoría del “cambio social” que es la “comunicación”, lo que le permitió ofrecer la percepción, en lo colectivo, que vivimos un cambio, una “transformación”.

Las Mañaneras del Pueblo se mantienen intactas, la titular del Poder Ejecutivo le da continuidad a las matutinas de AMLO.

Para muchos expertos y especialistas, es más de lo mismo, las miles de mentiras que le fueron contabilizadas a López Obrador resultaron ser una estrategia efectiva para la “percepción” de que los mexicanos están inmersos en una gran “transformación”, que pronto saldrán de pobres o bien que tendrán mejores niveles de vida.

 

LA PRIMERA MANDATARIA TIENE LA HABILIDAD Y EL EQUIPO CAPAZ PARA INICIAR UNA REAL TRANSFORMACIÓN

La Primera Presidenta tiene la oportunidad histórica y posee la inteligencia y habilidad política para iniciar una verdadera transformación.

Cuenta con un gabinete de personas capaces y experimentadas en sus áreas de responsabilidad.

Marcelo Ebrard, Omar García Harfuch, Juan Ramón de la Fuente, Édgar Amador Zamora, Alicia Bárcena, Rosaura Ruiz y el doctor Kersenovich son algunos de los colaboradores de primera línea que posee Sheinbaum Pardo.

Basta de simulación, eso concluyó en 2024. Estamos a tiempo para saber si estamos frente a una verdadera lideresa y jefa de Estado, capaz de realizar las más grandes hazañas para llevar a buen puerto a su pueblo.

Una Presidenta que reconstruya la unidad nacional. Debe quedar atrás la división de los mexicanos. No a la continuidad de las fallidas políticas de la demagogia populista.

Si se quiere la confianza para la inversión, deben quedar atrás titubeos y confusiones en las señales y las acciones de gobierno. Tenemos la esperanza bien puesta en el liderazgo de la Mandataria Sheinbaum Pardo.

Algunas acciones son alentadoras, como la reciente reunión que tuvo Claudia Sheinbaum con integrantes de la Asociación de Bancos de México, quienes se comprometen a otorgar más créditos a las empresas y con ello coadyuvar a impulsar el crecimiento económico.

Es hora de comenzar la verdadera transformación del país, recuperar la confianza de los inversionistas y convocar a un gran “Acuerdo Nacional para el Crecimiento Económico y Bienestar”, como primer paso para alcanzar mejores niveles de vida de 130 millones de mexicanos.

El crecimiento económico es el único camino para disminuir la desigualdad y la pobreza.

Los principales factores y condiciones para generar crecimiento económico son: Estabilidad macroeconómica, que se deriva de la estabilidad política, seguridad jurídica y Estado de Derecho; mayor ahorro nacional; más inversión nacional y extranjera en bienes de capital; apoyo a las Pymes, inversión en infraestructura; capital humano con mejor educación y mayor nivel de conocimiento, así como progreso tecnológico.

A México le aguarda un futuro de prosperidad y bienestar compartido. Un país justo y democrático. La Primera Presidenta tiene la palabra.

 

***Académico y consultor.

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Debemos actuar juntas, advierte el primer ministro de Canadá * ¿Nuevo orden económico mundial? * La Primera Presidenta resta importancia a las diferencias expresadas en Davos y rechaza calificarlas como un enfrentamiento directo

 

MARCO ANTONIO FLORES***

 

¿Es posible separar el marco geopolítico (territorial) del marco geoeconómico mundial? ¿Cuál será el papel de México y Canadá en el “nuevo orden mundial”?

El primer ministro de Canadá, Mark Carney, visitó China, unos dias antes de acudir al Foro de Davos. Esa visita del premier Carney marcaría pragmáticamente la ruptura del orden económico mundial.

Ese inédito suceso -la primera de un jefe de Estado después de 10 años- causó sorpresa en Washington que -uno de sus dos principales socios en el tratado comercial de Norteamérica, el más grande del mundo- realizara esa visita.

Recordemos que México y Canadá tienen el 85% y 76% de sus exportaciones, respectivamente, hacia Estados Unidos. Después de entrevistarse con el presidente de China, Xi Jinping, los medios de prensa de Beijing pidieron al premier canadiense que establezca una política exterior independiente de Estados Unidos, lo que denominan “una autonomía estratégica”.

Sería posible que las grandes potencias Estados Unidos y China renuncien a la geopolítica territorial por áreas de influencia.

La audaz visita a China implica un desafío directo a Estados Unidos, el propio Carney dejó claro que su presencia en el país asiático fue una respuesta directa a la transformación del panorama comercial y político que está suponiendo la segunda presidencia de Donald Trump, quien ha impuesto elevados aranceles a Canadá, pese a ser su principal socio económico (China es el segundo).

La visita supone un giro inesperado en las relaciones comerciales entre Beijing y Ottawa después de dos años intercambiándose golpes, incluidos los aranceles, que Canadá, a instancias de Washington, impuso a China en agosto de 2024, gravando un 100% a los vehículos eléctricos chinos y un 25% al acero y aluminio.

El Foro Económico Mundial de Davos 2026 se salió de su esquema tradicional en el que todos los países asistentes (políticos y empresarios) coincidían.

Las potencias daban la pauta, se ponían de acuerdo, los discursos del Foro sonaban como un coro repetitivo. Cada año lo mismo: Globalización, libre comercio, sustentabilidad. Sin embargo, este año Trump y Mark Cartney hicieron una gran diferencia. La presencia del presidente de Estados Unidos causó expectativa y se pensó que daría la línea del nuevo orden económico mundial.

No olvidar que venía de sus últimas amenazas: Invadir Groenlandia e imponer aranceles a los países europeos que no lo apoyaran.

Al final reculó, no sorprendió su “vuelta en U” -como se esperaba-, da marcha atrás con esos dos anuncios y habla de dialogar con Dinamarca y redoblar apoyo a Groenlandia.

Lo innovador, sorprendente, explosivo y contundente fue el discurso del primer ministro de Canadá, Carney, quien fue gobernador de los bancos centrales de Canadá y el Reino Unido.

La prensa de todo el mundo da más difusión a las palabras de Mark que a las declaraciones del propio Donald Trump.

El discurso fue descrito como un momento histórico que marcó un “antes y un después” en la conversación geopolítica de Davos.

Los elementos fundamentales que plantea son: Ruptura del orden mundial; advertencia a las potencias medias, en donde destaca su frase: “Debemos actuar juntas, porque si no estamos en la mesa, estamos en el menú”; lanza una crítica a la integración económica al sostener que las cadenas de suministro se están utilizando como vulnerabilidades y la infraestructura financiera como herramienta de coacción; y plantea el “tercer camino”: Insta a las naciones intermedias a crear un nuevo modelo alternativo y no subordinarse a la lógica de poder de un hegemón.

 

EL GRAN DISCURSO DE CARNEY

Las palabras de Mark cimbraron y despertaron al máximo el Foro Económico Mundial de Davos.

Los puntos clave de su intervención son los siguientes:

Fin del orden global actual.- Afirma que no estamos viviendo una simple transición, sino una ruptura total del orden global que ha regido durante décadas.

Advierte que el sistema actual ya no ofrece previsibilidad ni protección, especialmente para las naciones que no son superpotencias.

Llamado a países intermedios.- Hace un llamado a los países de “tamaño intermedio” o potencias medias (mencionando ejemplos como Canadá y México) para que dejen de ser espectadores.

Su frase más recordada del foro fue “Debemos actuar juntas, porque si no estamos en la mesa, estamos en el menú”.

Coacción de las potencias.- Denuncia que las grandes potencias están utilizando la infraestructura financiera y las cadenas de suministro como armas de coacción y vulnerabilidades explotables.

Sostiene que no se puede mantener la “mentira del beneficio mutuo” cuando ésta se convierte en una fuente de subordinación para los países más pequeños.

Autonomía y autoprotección.- Advierte que los países que no desarrollen su propia autonomía no podrán protegerse de los “depredadores” globales, ya que en el nuevo escenario nadie vendrá a rescatarlos si no se defienden ellos mismos.

En este contexto, Carney, el primer ministro de Canadá, pronuncia en Davos un discurso que sorprendió y tuvo eco en todo el mundo.

Primero porque plantea que no estamos viviendo una transición, sino una ruptura del orden internacional.

Las grandes potencias ya no se sienten obligadas a obedecer normas ni a respetar alianzas o instituciones, dejando al resto del mundo a merced de su voluntad.

Propone como una solución: Los países como Canadá no deben sentirse impotentes y hace un llamado a la acción, al invitar a las “potencias intermedias” del mundo a reconocer esta realidad y trabajar unidos en alianzas flexibles y prácticas.

En segundo punto, el discurso tiene un ingrediente de resentimiento. Se trata del dolor por la dignidad herida y la confianza traicionada de Canadá, un país que se creía un gran aliado, socio y amigo de Estados Unidos, pero que ha visto cómo ha desconocido la amistad, le hace la guerra comercial y amenaza con anexar su territorio.

Afirma que “las grandes potencias han comenzado a usar la integración económica como arma, los aranceles como palanca, la infraestructura financiera como coerción y las cadenas de suministro como vulnerabilidades a ser aprovechadas en su beneficio”.

Remata con una frase contundente: “Uno no puede vivir en la mentira de que la integración económica beneficia a todos cuando ésta se vuelve la fuente de tu subordinación”. Concluye así Mark: “Cuando las reglas ya no protegen, uno se debe proteger a sí mismo”.

 

EN CONCRETO

En síntesis, el discurso tiene tres partes y muy bien descritas.

La primera es “reconocer la nueva realidad” y “enfrentar al mundo con los ojos abiertos, tal como es, no esperando que sea como deseamos”.

La segunda es “construir coaliciones que trabajen de tema en tema, con socios que compartan intereses para actuar juntos”.

Advierte que las potencias intermedias tienen que trabajar unidas, porque “si no estamos en la mesa, estamos en el menú”.

La tercera parte es fortalecerse en lo interno, porque en un mundo sin reglas, adaptarse no es suficiente.

Cierra su discurso con una idea potente: “La nostalgia no es una estrategia, pero a partir de esta ruptura, sí podemos construir algo mejor, más grande, más fuerte y más justo”. Con ello, apela a una esperanza realista y basada en la confianza en lo que cada país puede hacer por sí mismo, no en lo que una superpotencia hará por ellos.

Algunos editoriales internacionales, como el DW de Alemania, señalan que el gobierno de México tiene muy claro lo que tendría que hacer para no mostrar flancos débiles ante Estados Unidos.

A la Primera Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo (administrar el conflicto con Trump y controlar la narrativa ante el público nacional) le vendría bien aprender de la estrategia de “cabeza fría” de Carney, que contiene ideas, principios y acciones concretas de fortalecimiento interno y liderazgo internacional.

 

SHEINBAUM DEFIENDE T-MEC ANTE DESACUERDO EU-CANADÁ

La Primera Mandataria afirma que su gobierno trabajará para que no se rompa el tratado comercial de México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), tras el intercambio de declaraciones entre Donald Trump y Mark Carney, durante el Foro Económico Mundial de Davos.

“Nosotros vamos a trabajar para que no se rompa (el acuerdo). Y creemos que es conveniente para los tres países mantener el acuerdo comercial”, añade.

Sheinbaum Pardo resta importancia a las diferencias expresadas en Davos y rechaza calificarlas como un enfrentamiento directo.

“Yo no lo llamaría un choque de discurso, sino sencillamente son distintos puntos de vista frente a lo que está ocurriendo a nivel internacional”, agrega.

Explica que su gobierno mantiene abiertos los canales de diálogo con ambos países, aunque reconoció que aún no ha conversado recientemente con el primer ministro canadiense.

“Vamos a trabajar, no he hablado recientemente con el primer ministro Carney. Nos hemos buscado y vamos a tratar de tener una conversación y por supuesto con el presidente Trump, todas las negociaciones que tienen que ver con el acuerdo comercial”, expresa la titular del Poder Ejecutivo.

Detalló que México mantiene una agenda activa de trabajo con Washington en materia comercial y de seguridad.

Señala que ya hay equipos mexicanos en Estados Unidos dando seguimiento a los acuerdos bilaterales.

“En este momento está un equipo de trabajo para darle seguimiento al acuerdo o al entendimiento de seguridad que está coordinado por el subsecretario Roberto Velasco, de la Secretaría de Relaciones Exteriores”, expone Sheinbaum.

“Hay un grupo de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana y de la Fiscalía General de la República que se encuentra en este momento con sus homólogos (…) en Estados Unidos, en Washington también”, añade.

Las declaraciones de la Primera Presidenta se dan luego de que Trump expresara su desagrado con el discurso de Carney, quien advirtió de que el “viejo orden mundial” basado en normas ya no existe, ni volverá a existir, por las luchas entre las grandes potencias mundiales.

Donald dice que el líder canadiense “no fue muy agradecido”, pese a recibir muchas cosas gratis.

México ha insistido en que la continuidad y estabilidad del T-MEC es clave para la integración económica regional, la atracción de inversiones y el crecimiento de los tres países de América del Norte

Todo lo demás -las frases nacionalistas vacías, la invocación repetitiva de principios- se revelará tarde o temprano como la máscara de la soberanía que ocultó el rostro de la subordinación.

Pronto sabremos si México tiene posibilidad de quitarse ese sello de subordinación, o es posible que participe en una coalición de países intermedios para enfrentar a nuestro poderoso vecino y socio comercial.

 

***Académico y consultor.

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