Adán, Andrea y Andy * En “el audio de la soberbia” Augusto López y Chávez presuntamente se burlan del físico de la Primera Presidenta Claudia Sheinbaum * El exsecretario de Gobernación ni Andrés Manuel López Beltrán están en riesgo de perder sus privilegios políticos… y mucho menos ser investigados por los presuntos escándalos de corrupción * ¿Adiós al sueño de la senadora morenista de ser candidata a la gubernatura de Chihuahua?
MARKOFLOS***
Pocos recordarán que los únicos días que el expresidente Andrés Manuel López Obrador dejó de asistir a las Mañaneras, por estar enfermo, fue cuando en enero de 2022 se le realizó un cateterismo coronario.
López Obrador designó a su “hermano” Adán Augusto López Hernández para continuar con las conferencias matutinas presidenciales en su ausencia. Lo anterior fue una muestra de la gran confianza y cercanía con Andrés Manuel.
El exsecretario de Gobernación fue quien de manera oficial informaba sobre la hospitalización y cateterismo que se le practicó a López Obrador.
Lo anterior coincidió con un hecho político que causó gran escándalo e incertidumbre, la afirmación del expresidente respecto a que ya tenía elaborado su “testamento político”.

Este anuncio generó muchas especulaciones y críticas. Que si AMLO estaba pensando en que no sería indispensable su presencia para dar continuidad a la “Cuarta Transformación”. Que si se pudiese seguir ejerciendo el poder desde “La Chingada” (su finca o quinta en Chiapas) o incluso desde “el más allá”.

Que si en ese testamento cedería el poder a Claudia Sheinbaum Pardo (la hija predilecta), a Adán Augusto López (el hermano de la vida) o bien a Marcelo Ebrard Casaubón (el eficiente carnal apagafuegos).

A tres años de decidir a quién heredaría su gran capital político, el expresidente echó a andar a sus “corcholatas” y los puso en medio de una feroz -aunque discreta- competencia, que culminó con el “destape” de Sheinbaum Pardo, a fines de 2023, y que dio como consecuencia las abiertas actitudes de inconformidad, tanto del “hermano” Adán Augusto como del “carnal” Marcelo.

El primero ausentándose totalmente durante meses de la actividad política sin participar en la campaña presidencial y del segundo con abiertas amenazas, incluso de buscar la candidatura presidencial por otro partido.
No fue la entonces candidata quien propició la conciliación de estos personajes, fue López Obrador, quien haciendo gala de su gran poder y habilidad política, comprometió a la futura presidenta de garantizar el liderazgo del Senado al “hermano” y un lugar en el gabinete al “carnal”.

Esto explica por qué el actual coordinador de los senadores morenistas, Adán Augusto López Hernández, se sabe “intocable”, inmune e inamovible en su cargo, pese a la tormenta política que se ha formado en torno a su persona por los grandes escándalos que son del dominio público.
Se sabe “intocable”,
En días pasados surgió otro escándalo al interior de Morena. Otra vez el legislador Augusto López Hernández se vuelve a ubicar en el top de la polémica de la vida política nacional, tan solo porque en plática privada con su “superamiga”, la senadora Andrea Chávez, se puso a hablar mal de su jefa, la Primera Presidenta Claudia Sheunbaum Pardo.
Según el texto, “El audio de la soberbia”, publicado en El Financiero, los audios formarían parte de un conjunto de ocho horas de conversaciones atribuidas a López Hernández.

Aunque no se han hecho públicos, habrían sido escuchados por funcionarios del gobierno que describen un tono político y personal, no vinculado a actividades criminales.
En uno de esos fragmentos presuntamente se relata que López Hernández y Chávez sostienen una conversación sobre el expresidente Andrés Manuel López Obrador, a quien el senador llama su “primo”, y sobre la Primera Mandataria Claudia Sheinbaum, de quien presuntamente hacen comentarios peyorativos relacionados con su físico.

Riva Palacio destaca que el contenido de esas pláticas no sólo sería una falta de respeto para la Primera Mandataria, sino también una muestra de “prepotencia” y “arrogancia” con la que aborda los temas y escándalos que lo involucran, desde su cínica afirmación de que no conocía los antecedentes y mañas de su exsecretario de Seguridad Pública, Hernán Bermúdez Requena, hasta la forma en que dio a conocer que tan sólo en dos años había obtenido 759 millones de pesos por trabajos profesionales personales, siendo senador de la República.

El conocido periodista señala que, dentro del partido oficial, crecen las molestias hacia el senador y que, incluso, algunos habrían pedido su salida del cargo por los grandes escándalos en que está inmerso, incluidos los referidos audios.
Del mismo modo se menciona que Andrea Chávez, “por su falta de lealtad hacia la Presidenta”, podría alejarse de la candidatura de Movimiento Regeneración Nacional (Morena) para la gubernatura de Chihuahua.

Obviamente, ni Adán Augusto López Hernández ni Andrea Chávez reconocen la existencia o veracidad de los audios mencionados en la columna. Sin embargo, en virtud de que tales audios fueron filtrados en el Centro de Inteligencia Nacional, seguramente deberá conocerlos, de primera mano, la titular del Poder Ejecutivo federal.
Aunque sean ciertos y conocidos por la Presidenta, los audios en los términos referidos por Rivapalacio, nadie debe esperar que la Primera Mandataria se atreva a romper sus compromisos políticos con su “jefe” y antecesor.
Son ilusos, especuladores de café, o conservadores tendenciosos quienes se atreven a dudar que la Presidenta rompa su única y real alianza, que no es con el pueblo, ni con la opinión pública nacional, ni con las instituciones del Estado Mexicano, lo es sólo con “Palenque”.
Por ello, Adán Augusto ni “Andy”, están en riesgo de perder sus privilegios políticos… y mucho menos ser investigados por los presuntos escándalos de corrupción: El ”huachicol”, la relación con “La Barredora”, los depósitos en Suiza de cientos de millones de dólares que hizo el socio y mejor amigo de Andy.

A un año de gobernar el país, la Presidenta goza de una gran aceptación del orden del 72%, sin embargo, los escándalos referidos más los que se acumulen en los próximos meses, pueden crecer en la misma proporción que su popularidad se derrumbe.
Dicho de manera concreta: El pueblo aprueba a la Primera Mandataria Sheinbaum Pardo y reprueba al gobierno federal.

Por supuesto que millones de mexicanos queremos una Presidenta fuerte, valiente y que lleve a México por mejores condiciones de justicia y democracia; que tengamos un crecimiento económico y sostenido como la única vía para logar más recursos y mejores políticas en educación, salud, programas sociales, vivienda.
Una Presidenta que retome la ruta del México unido, democrático, plural y próspero.
Queremos que nos gobierne la Mandataria Claudia y no Claud-and-drés.
No estamos en el año 44 A.C., ni es el caso de la traición de los senadores contra el emperador Julio César, pero en el siglo XXI las traiciones y la pérdida del poder pueden darse paulatinamente.
Es una lección histórica destacada en la obra “El Príncipe” (Maquiavelo), que el poder no se comparte, la idea es la de un príncipe centralizado que ostenta el poder absoluto para asegurar la estabilidad del Estado.

Consolidar ese poder debe ser una tarea difícil y titánica, sobre todo cuando el gobernante está condicionado por factores externos.
Tomar esa decisión a tiempo puede ser crucial para conservar el poder.
Por el bien de 130 millones de mexicanos: “La patria es primero”.