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La gente sigue insegura

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La delincuencia, el azote del 75 por ciento de la ciudadanía * La mayor percepción de este fenómeno se da en Morelos, Tabasco y Guanajuato * Los ilícitos más frecuentes son: fraude, robo o asalto en la calle o en el transporte público y extorsión

 

OCTAVIO CAMPOS ORTIZ

 

Aunque el gobierno ha cambiado su política pública de seguridad y fortalecido la estrategia con inteligencia policial en el combate al crimen, el 75.6 por ciento de los ciudadanos mayores de 18 años considera sentirse inseguro en su entidad federativa por la delincuencia.

Según la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública del INEGI, entre marzo y abril de 2025, el 64.2 por ciento de la población cree que la inseguridad es el problema más grave en el país, más que la salud o el incremento en los precios. La mayor percepción de este fenómeno se dio en los estados de Morelos, Tabasco y Guanajuato.

Seguramente al cierre del primer año del sexenio disminuirán los homicidios dolosos y se incrementará el combate al crimen organizado, pero lamentablemente la delincuencia común es la que más incide en la sensación de inseguridad ciudadana.

El estudio del organismo demoscópico revela que, en 2024, en 11.4 millones de hogares, que representan el 29 por ciento del total del país, al menos uno de sus integrantes fue víctima de un delito, porcentaje superior al de 2023. La cantidad de 23.1 millones de personas mayores de edad fue víctima del delito, más hombres que mujeres.

Las tasas mayores de victimización fueron en el Estado de México (Edomex), Ciudad de México (CDMX) y Tlaxcala.

En donde hubo una prevalencia delictiva superior de hombres fue en el Edomex y en la CDMX, mientras que en mujeres fue la entidad mexiquense y Tlaxcala.

La información estadística precisa que en 2024 se cometieron 33.5 millones de delitos, poco más que los registrados en 2023.

Los estados con más incidencia fueron la CDMX, el Edomex y Querétaro. Los ilícitos más frecuentes son: fraude, robo o asalto en la calle o el transporte público y extorsión. Las mujeres resultaron ser más vulnerables a los delitos sexuales.

Sin duda, el crimen tiene importante impacto en la economía nacional; según el INEGI, el monto total de la inseguridad y el delito en hogares fue de 269.6 mil millones de pesos, lo que representa poco más del uno por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).

El costo del delito no sólo implica la pérdida material de los bienes, sino el gasto que hacen los ciudadanos para prevenir el delito.

En esas medidas, los mexicanos desembolsaron más de 90 mil millones de pesos para cambiar cerraduras, puertas y ventanas, colocar rejas o bardas.

La nueva política pública de seguridad y sus estrategias todavía no permean entre la sociedad; prueba de ello es que la gente denuncia menos.

En 2024, de los 33.5 millones de delitos ocurridos, únicamente el 9.6 por ciento se denunció, menos que en 2023. Sólo siete de cada cien ilícitos se investigaron y en el 80 por ciento de los casos no hubo resultados; menos del uno por ciento (0.8) tuvo resolución favorable para el denunciante. Por ello la gente no acude al ministerio público, sabe que únicamente perderá el tiempo, tiene desconfianza de la autoridad, considera que hará trámites largos y difíciles, además del miedo a la persona agresora.

 

CAUSAS Y SOLUCIONES

Las causas de la inseguridad ciudadana en México son resultado de una combinación de factores sociales, económicos y políticos.

Las principales son:

CRIMEN ORGANIZADO Y NARCOTRÁFICO.- La presencia de cárteles y organizaciones delictivas ha incrementado la violencia en diversas regiones del país. Estas estructuras criminales operan con un alto nivel de sofisticación, disputando territorios estratégicos y rutas para el tráfico de drogas, armas y personas.

La lucha por el control de estas zonas genera enfrentamientos armados entre grupos rivales y fuerzas de seguridad, lo que pone en riesgo a la población civil y provoca inseguridad en las calles.

CORRUPCIÓN INSTITUCIONAL.- La infiltración del crimen organizado en instituciones de seguridad y justicia debilita la capacidad del Estado para combatir la inseguridad y la delincuencia.

Casos recientes, como la detención de exfuncionarios por desvío de recursos destinados a la seguridad pública, evidencian esta problemática.

DESIGUALDAD SOCIOECONÓMICA.- La falta de acceso a oportunidades laborales y educativas es una de las causas de la inseguridad, ya que propicia que individuos, en especial jóvenes, busquen actividades delictivas como medio de subsistencia.

Según datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), más del 40% de la población en México vive en condiciones de pobreza, lo que limita su acceso a educación de calidad, salud y empleos formales.

Ante esta realidad, muchos jóvenes son reclutados por el crimen organizado con la promesa de dinero fácil.

Además, la falta de inversión en infraestructura, servicios básicos y programas sociales incrementa la inseguridad en la comunidad.

DEBILIDAD DEL ESTADO DE DERECHO.- La falta de aplicación efectiva de la ley contribuye a la expansión de la inseguridad.

Según el Índice Global de Impunidad del CESIJ, México es uno de los países con mayores niveles de impunidad a nivel mundial, ya que más del 90% de los delitos queda sin resolver. Esta falta de consecuencias jurídicas fortalece el crimen organizado y la corrupción.

FACTORES SOCIALES Y CULTURALES.- Muchos mexicanos crecen marcados por el abuso, la marginación y la ausencia de valores comunitarios, aumentando las probabilidades de optar por la violencia o la ilegalidad como forma de vida.

Por ejemplo, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) indica que el 66% de las mujeres en México han experimentado algún tipo de violencia a lo largo de su vida, y muchas veces estos actos ocurren dentro del ámbito familiar. Los menores que crecen expuestos a estas dinámicas pueden normalizar la violencia y reproducirla en otros espacios, contribuyendo así a la inseguridad en la comunidad.

 

CONSECUENCIAS

El aumento de la violencia, la expansión del crimen organizado y la persistente impunidad han mermado la calidad de vida de millones de mexicanos. Estas son algunas de las consecuencias de la inseguridad en México:

*** La inseguridad disuade la inversión extranjera y nacional, limita el crecimiento económico y aumenta los costos operativos de las empresas debido a medidas de seguridad adicionales.

Además, la falta de inversión ocasiona que la base productiva no se expanda y, por lo tanto, no se generen empleos.

*** La constante exposición a la violencia es una consecuencia de la inseguridad que crea desconfianza entre los ciudadanos, fomentando la apatía hacia la participación comunitaria.

Además, el miedo constante a ser víctima de delitos provoca estrés, ansiedad y otros problemas de salud mental en la población.

*** Familias y comunidades enteras se desplazan buscando seguridad, afectando la dinámica demográfica del país.

 

ESTRATEGIAS

Estudiar las causas y consecuencias de la inseguridad en México permite considerar diversas estrategias para solucionar el problema:

*** Mejorar la capacitación, equipamiento y profesionalización de la seguridad pública a nivel federal, estatal y municipal.

*** Asegurar que quienes cometan delitos enfrenten consecuencias legales y promover la transparencia y la rendición de cuentas dentro del sistema judicial para recuperar la confianza ciudadana.

*** Invertir en educación, salud y generación de empleo en comunidades vulnerables puede reducir las condiciones que propician la delincuencia.

*** Fomentar la colaboración entre sociedad y gobierno en la ejecución de programas de prevención del delito y promoción de la cultura de la legalidad.

*** Promover desde temprana edad la educación en valores cívicos y éticos contribuye a la formación de ciudadanos comprometidos con el bienestar común.

*** Dado que la inseguridad y delincuencia en México tienen un componente transnacional, es importante fortalecer la colaboración con otros países para combatir el tráfico de drogas, armas y personas.

Las causas de la inseguridad representan desafíos complejos que requieren soluciones complejas. Sin embargo, transformar esta realidad es posible a través del conocimiento y la acción.

Ante este panorama crítico, la población no se siente segura. Un reto enorme para el gobierno de la 4T.

EL ÁGORA

Estábamos mejor cuando estábamos peor

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Los extranjeros, los vendepatrias y dictadores eran más nacionalistas * A los niños y jóvenes no se les inculcan valores cívicos porque en el sistema educativo no se imparte educación de calidad * Eso es consecuencia de los mismos gobiernos que invocan el respeto a la investidura gubernamental, pero no hacen respetar su imagen

 

OCTAVIO CAMPOS ORTIZ

 

La nueva escuela mexicana (sic) busca crear bisoña interpretación de la historia y se esfuerza en la construcción de ignotos personajes o de sucesos poco comprobables para redefinir un nacionalismo a modo.

La narrativa oficial se aferra al rescate de las raíces prehispánicas y hacer ver a los aztecas -civilización anterior a los dinosaurios, según el tlatoani tabasqueño- como inspiración de una raza casi cósmica -ni a Vasconcelos se le hubiera ocurrido-, fuente de un nacionalismo patriotero que debe ser impuesto.

Los nuevos heraldos, con nombres y apellidos nada náhuatl, quieren perpetuar el mensaje de odio hacia los españoles y revivir el grito de “mueran los gachupines” o “¡fuera gringos!”, sin recordar que a los aztecas los vencieron no los ochocientos soldados de Hernán Cortés, sino los vasallos y enemigos de los migrantes de Aztlán, conquistadores y exterminadores de las tierras dominadas por el imperio mexica.

Esa xenofobia encubierta de los nuevos vencedores, los que mal escriben o reinventan la historia, hace negar que quienes proclamaron la independencia del virreinato -no del rey Fernando VII- fueron los criollos, que no renunciaban a su origen, pero necesitan a los indígenas y mestizos para la lucha armada.

Nunca tuvimos una identidad nacional. Los aztecas eran unos invasores que huían de la opresión de pueblos más fuertes del occidente de la República.

El hartazgo de los nuevos vasallos, razas indígenas igual que ellos, es lo que hizo triunfar al extremeño, quien curiosamente, junto con algunos frailes, hizo más por los nativos que los propios aztecas. Construyeron escuelas, hospitales y compartieron el conocimiento del Viejo Continente.

Apelamos al concepto de soberanía, cuando el dominio de los hijos de Huitzilopochtli llegaba hasta Centroamérica.

Mal o bien, los verdaderos esfuerzos por darnos identidad nacional y fomentar el nacionalismo de todos los mexicanos, pobres y ricos, fueron figuras denostadas por la historia oficial en turno.

Un emperador europeo, Maximiliano de Habsburgo, en 1864 (Héctor de Mauleón dixit) es quien salió por primera vez al balcón del entonces Palacio Imperial -no era la residencia del noble- para repetir la arenga de Hidalgo y escuchar los ¡vivas! de los mexicanos arremolinados en la plaza del Zócalo, quienes sólo estaban acostumbrados a una verbena popular.

Correspondió a un “vendepatrias”, Antonio López de Santa Anna, su Alteza Serenísima, convocar a un concurso para la composición del Himno Nacional en 1853.

Nuestro Himno fue interpretado por primera vez el 15 de septiembre de 1854, obvio en el Teatro que llevaba el nombre del héroe de Zempoala.

Muy liberales, muy republicanos, muy demócratas, pero con los gobiernos de la Reforma -como durante la intervención norteamericana- entró en desuso la interpretación de la obra de Francisco González Bocanegra y Jaime Nunó.

Fue Porfirio Díaz quien más alentó nuestro nacionalismo -a pesar de sus tendencias europeizantes-, el cual más honró la memoria de Benito Juárez García.

Durante el mandato del héroe de la Batalla del 2 de abril se rindieron el mayor número de homenajes al Benemérito de las Américas, se construyó el Hemiciclo a Juárez y se edificaron infinidad de estatuas y monumentos en todos los estados.

El dictador mandó traer la Campana de Dolores en 1896 y la instaló en el balcón central del, ahora sí, Palacio Nacional.

Correspondió al general oaxaqueño tañerla por primera vez en su nuevo sitio, donde los sucesivos gobernantes de México lo han replicado hasta la fecha.

También durante su administración, se volvieron a entonar las estrofas del Himno en actos oficiales. Además, instruyó el rescate de Jaime Nuño, quien se había autoexiliado en Búfalo, Nueva York, donde daba clases de canto.

Aquí murió el hispano y sus restos están en la Rotonda de los Hombres Ilustres.

La primera grabación del Himno Nacional fue ordenada por don Porfirio Díaz en 1901 en un estudio estadounidense e interpretada por un barítono español.

Ni Lázaro Cárdenas con la expropiación petrolera ni Adolfo López Mateos con la nacionalización de la industria eléctrica pudieron alentar tanto nuestro nacionalismo como esos héroes incomprendidos de la historia.

Hoy se confunde nacionalismo con chauvinismo y amor patrio con actos patrioteros. No solo hemos perdido identidad, también valores cívicos que trastocan la democracia como forma cotidiana de vida.

La gente no respeta a las instituciones porque no se ve representadas en ellas. Son comunes las escenas de falta de respeto a las autoridades: hay retención de servidores públicos, agresiones a policías y militares, quema de patrullas, rescate de infractores, vandalismo de edificios públicos.

A los niños y jóvenes no se les inculcan valores cívicos porque en el sistema educativo no se imparte educación de calidad.

Eso es consecuencia de los mismos gobiernos que invocan el respeto a la investidura gubernamental, pero no hacen respetar su imagen.

Los extranjeros, los vendepatrias y dictadores eran más nacionalistas. Estábamos mejor cuando estábamos peor.

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El gran desafío en salud pública tiene nombre: sepsis

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Asociada a otras enfermedades sería la principal de causa de mortandad en el país * Alerta sanitaria y financiera ante un detonante de una crisis económica y laboral sin precedente

 

OCTAVIO CAMPOS ORTIZ

 

México enfrenta grandes desafíos en materia de salud, entre ellos la sepsis que, asociada a otras enfermedades, puede ser la principal causa de mortandad en el país y detonante de una crisis económica y laboral sin precedente.

Increíble que en pleno siglo XXI, la tuberculosis afecte la región norte de la nación y tenga la mayor incidencia de casos por falta de diagnósticos oportunos y precisos.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que cada año se registran cerca de 48.9 millones de casos de sepsis y 11 millones de muertes relacionadas con esta condición en el orbe.

El doctor Eduardo Alberto González Escudero, jefe del Servicio de Terapia Intensiva del Hospital Ángeles Universidad, informa que, en México, aunque no hay estadísticas precisas, pudiera ser la primera causa de defunción en el país, ya que entre el 20 y el 30 por ciento de los decesos son por sepsis asociada a enfermedades como Covid-19, complicaciones gastrointestinales, problemas respiratorios o infecciones urinarias.

Especialistas destacan la importancia de mantener medidas rigurosas de prevención de infecciones durante procedimientos invasivos como cirugías y colocación de catéteres, ya que una infección asociada puede evolucionar hacia sepsis.

La sepsis no es sólo una infección severa, es una emergencia médica donde la respuesta desregulada del organismo daña sus propios tejidos y órganos que avanza en cuestión de horas si no se interviene.

Debido a su gravedad y velocidad de progresión, afecta a grupos vulnerables como pacientes en cuidados intensivos, postoperados, adultos mayores e inmunocomprometidos.

Si evoluciona la sepsis, el enfermo requerirá hospitalización prolongada o cuidados intensivos, con mayores costos para el sistema de salud y las familias.

De acuerdo con los costos unitarios del IMSS, el día de hospitalización en una unidad de tercer nivel tiene un costo de 15,764 pesos, mientras que la terapia intensiva asciende a 82,158 pesos diarios. A nivel internacional, la OMS calcula que el costo hospitalario medio de la sepsis supera los 32 mil dólares por paciente en los países de ingreso alto.

Un estudio realizado en Alemania, con 7 mil 370 sobrevivientes de sepsis en edad laboral, demostró que, seis meses después del episodio, 22.8% seguía de baja por enfermedad y 8% se había jubilado anticipadamente. Al cumplirse un año, 9.8% continuaba de baja y 13.3% se había retirado de manera anticipada. Uno de cada cuatro supervivientes de sepsis en edad laboral no se reincorpora al trabajo durante el año posterior a la infección.

A pesar de la compleja realidad sanitaria, financiera y laboral del padecimiento, una medida para reducir el riesgo de infección durante procedimientos invasivos es la preparación adecuada de la piel. El objetivo es disminuir los microorganismos presentes en el sitio.

Por eso, la antisepsia previa es una parte importante del procedimiento, explica el doctor Gabriel García Correa, gerente clínico y de consultoría de BD México.

La opción recomendada es el gluconato de clorhexidina y alcohol isopropílico en una solución estéril y de un solo uso contenida en un aplicador igualmente aséptico, un protocolo que debiera observarse en todo el sector salud, nosocomios privados y laboratorios.

Es una inversión que puede evitar la mortandad y ahorrar millones de pesos en gastos de hospitalización y de pago de incapacidades o pensiones.

 

UNA HISTORIA DE ÉXITO

La Universidad Autónoma de Baja California (UABC) se pone a la vanguardia en el área médica y coadyuva a la solución de un problema de salud pública con su Centro de Diagnóstico Molecular y el apoyo científico y tecnológico de Becton Dickinson México para obtener diagnósticos certeros sobre tuberculosis y otras enfermedades en sólo 4 horas y no en semanas como ocurre en la actualidad, lo que retrasaba tratamientos oportunos y eficientes que eviten la muerte.

Hay 13 millones de decesos por diagnósticos tardíos en el mundo. Además, el laboratorio cuenta con mecanismos que permiten detectar la resistencia a los fármacos; con ello, el médico puede recetar medicamentos adecuados.

En las instalaciones de la UABC en Ensenada se encuentra el Centro de Investigación, Innovación y Vigilancia Genómica de Enfermedades Infecciosas donde se instaló la plataforma conocida como BD Max que permite analizar entre 150 y 200 pruebas diarias de casos de posible tuberculosis y otras enfermedades como Covid-19, influenza, virus sincitial respiratorio, infecciones de transmisión sexual, así como paneles entéricos parasitarios virales y bacterianos.

La nueva tecnología sustituye a los antiguos métodos fenotípicos, los cuales tardaban semanas en realizarse, además de los tiempos de traslado de los estados a la Ciudad de México.

Para las autoridades médicas de la UABC es importante apoyarse en diagnósticos a tiempo. Cuatro horas es suficiente para salvar una vida, sobre todo en Baja California que por años se ha mantenido en el primer largar de incidencia de esta enfermedad.

La tuberculosis es una amenaza de salud pública en el país, por eso hay que llevar diagnósticos de calidad a quien más los necesita en Sinaloa, Sonora, Baja California Sur y Chihuahua.

 

APOSTILLA

Alfredo Álvarez Cárdenas gana terreno en la carrera interna de Morena por la candidatura a la gubernatura de Baja California. La encuesta más reciente de Rubrum lo coloca en 18.3%, en segundo lugar, con un crecimiento de 3.7 puntos porcentuales respecto del 14.6% que registraba semanas antes.

El dato no es menor: mientras Julieta Ramírez conserva el primer sitio con 35.6%, aunque ha descendido del 42% que tenía en julio, Álvarez Cárdenas mantiene una trayectoria ascendente y reduce paulatinamente la distancia. Hoy supera a Ismael Burgueño, quien registra 15.1 por ciento.

La encuesta, desde luego, representa solamente una fotografía del momento y no define una candidatura, pero sí muestra una contienda abierta, dinámica y con movimientos relevantes.

El crecimiento de Álvarez Cárdenas no puede desvincularse del trabajo en campo que desarrolla en Baja California con recorridos por todos los municipios y la escucha directa a ciudadanos, comunidades y sectores productivos. Su apuesta busca construir una agenda territorial acompañada de un discurso de unidad.

En una sucesión donde las posiciones todavía pueden modificarse, esa capacidad para sumar, generar acuerdos y mantener cohesión puede convertirse en un factor político decisivo. Porque la competencia se intensifica, el debate público debe mantenerse dentro de los cauces democráticos. El reciente enfrentamiento protagonizado por el senador Luis Fernando Salazar con el periodista Enrique Acevedo, a raíz de una investigación de N+ relacionada con Julieta Ramírez, evidencia el riesgo de convertir la disputa política en confrontación personal.

La competencia por Baja California requiere propuestas, territorio y capacidad de construir; no amenazas contra la prensa. Cuestionar una investigación periodística es legítimo; intimidar a un periodista desde el poder, no. La información periodística de Televisa refiere una presunta investigación estadounidense en contra de Julieta Ramírez.

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EL ÁGORA

¿Qué festejamos los mexicanos?

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La ambición por el poder pudo más que la construcción de una nación * Ya no necesitamos el yugo español ni las invasiones gringas, cuando se promueve el intervencionismo ideológico cubano con la importación consciente de maestros isleños

 

OCTAVIO CAMPOS ORTIZ

 

Llamamos a septiembre el mes patrio, como los romanos impusieron al octavo mes -para ellos era el sexto-, agosto en honor de su primer emperador, Cayo Julio Octavio Augusto, y conmemorar sus triunfos militares, quien quiso emular a su tío Julio César, honrado con otro mes calendario.

¿Pero qué celebramos nosotros? Cierto, el inicio del movimiento de Independencia, aunque debiéramos de conmemorar la expulsión de los españoles y la firma de los Tratados de Córdoba en agosto de 1821 entre Agustín de Iturbide y Juan O’Donojú, el cual ya no fue virrey, sino jefe político superior de la Nueva España; o mejor aún, festejar la firma del Acta de Independencia en septiembre de 1821, la cual decretó el surgimiento de una nueva nación y la abolición del virreinato en estas tierras.

Vale la pena recordar que el documento fue firmado por 35 notables, como Iturbide, la alta Iglesia y políticos novohispanos, con la ausencia de los últimos insurgentes como Vicente Guerrero.

¿Qué festejamos? La independencia de quién. Unos españoles y criollos expulsaron a otros hispanos, renegaron del gobierno local, pero reconocían a la Corona española. Los nuevos mexicanos no tuvieron acceso inmediato al poder, se interpuso un efímero imperio que no permitió el desarrollo político de un Estado moderno y autónomo. Continuas asonadas militares y civiles crearon un siglo de inestabilidad social y económica, que posibilitaron otro imperio y varias intervenciones. Tuvimos tres constituciones decimonónicas que no pudieron dar rumbo firme al país.

La ambición por el poder pudo más que la construcción de una nación y una nacionalidad. Curiosamente, vivimos décadas de estabilidad política y desarrollo económico bajo la dictadura del héroe de la batalla del 2 de abril, Porfirio Díaz, quien ayudó a entronizar al Benemérito de las Américas.

Un viejo político e historiador oaxaqueño dijo: ¿Qué hubiera sido de Juárez sin la espada de Díaz?

La Revolución Mexicana tampoco nos dio identidad nacional. Más golpes de Estado, asesinatos políticos, ambiciones de grupos impidieron que nos consolidáramos como país y que adquiriéramos la ciudadanización plena.

Nuevamente los menos democráticos nos dieron institucionalidad y un presidencialismo omnipresente, pero con estabilidad. Crecimos con el nacionalismo revolucionario e incluso conocimos la apertura democrática, la alternancia en el poder y la ciudadanización de las elecciones.

Pero los mexicanos no somos libres, independientes ni autónomos. Nuestro sistema de partidos ha reducido la democracia, como sistema de vida, a una lucha mercenaria y encarnizada por el poder. Los institutos políticos buscan mantenerlo o arribar a él para satisfacer intereses de grupo.

¿Qué nacionalismo podemos tener los mexicanos, si hemos abdicado en nuestra lucha ciudadana por fortalecer un Estado moderno y exigir un gobierno con políticas públicas que procuren el bien común y el desarrollo compartido, más allá de populismos o programas asistencialistas?

Estamos en un marasmo social donde no nos importa que las nuevas generaciones carezcan de educación de calidad, la que los haga competitivos y de excelencia académica para acceder a las mejores posiciones en un mundo laboral altamente globalizado y tecnificado. Ya no necesitamos del yugo español ni las invasiones gringas, cuando se promueve el intervencionismo ideológico cubano con la importación consciente de maestros isleños.

Nada qué festejar. La mediocridad es nuestro destino. Dejémonos de hacer reclamos pírricos a las monarquías.

Si fuéramos todavía sus súbditos, como dice el ingenio mexicano, cuando menos seríamos campeones mundiales en el futbol.

 

APOSTILLA

Como parte de las conmemoraciones del mes patrio y a un año de creado su movimiento político Resistencia, la alcaldesa Alessandra Rojo de la Vega, en el Ángel de la Independencia, llamó a los mexicanos a asumir la responsabilidad de cuidar la libertad y construir, desde la vida cotidiana, el país que quieren para las siguientes generaciones.

“México no tiene dueños, no le pertenece a una persona o a un gobierno ni a ningún partido político. México le pertenece a su gente”, dijo la titular de la alcaldía Cuauhtémoc, quien agregó que a una nación no lo construyen solamente sus autoridades, la construyen sus ciudadanos.

Rojo de la Vega destaca: la libertad que hoy existe fue conquistada por mujeres y hombres, quienes decidieron que México tenía derecho a elegir su propio camino y que ningún poder debía ser eterno.

La política capitalina precisó que amar a México es hacernos responsables de nuestro país, es cuidar nuestra ciudad, respetar la ley y cuidar nuestro patrimonio.

También sostuvo la edil que los grandes cambios comienzan con las decisiones de cada persona y la participación ciudadana, por lo que invitó a dejar de esperar que alguien más resuelva los problemas y preguntarse qué puede hacer uno mismo para mejorar su entorno.

Ale Rojo de la Vega llamó también a reconocer la pluralidad del país y entender que las diferencias políticas, ideológicas, sociales o económicas no tienen que impedir que las personas compartan una misma nación.

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