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Trump afirma que detención de Maduro es una advertencia a cualquiera que amenace la soberanía nacional de EU * “Ni Bolívar ni Lincoln aceptarían que el gobierno de Estados Unidos actuara como una tiranía mundial”, expresa el exmandatario Andrés Manuel López Obrador
MARCO ANTONIO FLORES***
“Cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar”. Esa es la lectura sobre Donald Trump, quien advirtió el pasado sábado 4 de enero de 2026, que habrá que “hacer algo” contra el narcotráfico en México.
Luego de la captura de Nicolás Maduro, en entrevista con Fox News, el mandatario estadounidense reitera que los cárteles de la droga son los que gobiernan México y no la Primera Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, con quien dijo tener una buena relación de amistad.
Asegura que le ha preguntado a Sheinbaum Pardo sobre si quiere que Estados Unidos se deshaga de los cárteles de la droga en México y ella ha dicho que “no, no, no”.
Sería bueno saber qué información tiene el gobierno de Estados Unidos sobre la avasalladora presencia de los cárteles en México. Es obvio que la Primera Mandataria no está aliada, los ha combatido como no se hizo antes. Lo que no sabemos es la información que los americanos (Departamento de Estado, de Justicia, CIA y FBI) tengan respecto al sexenio de Andrés Manuel López Obrador con la aplicación de la consigna “abrazos y no balazos”.
Por el bien del país y del gobierno, Sheinbaum Pardo ha hecho muy bien en deslindarse de esa política en materia de seguridad. “Otro gallo le cantaría a México”, si lo mismo se hiciera en materia de respeto a las instituciones democráticas constitucionales.
La división de Poderes, los organismos autónomos constitucionales, la Ley de Amparo, la libre competencia en materia de energía.
La prueba de fuego para Claudia Sheinbaum es si da la puntilla a la democracia mexicana con la polémica e innecesaria “Reforma Electoral”, que acabaría con elecciones libres y democráticas.

La pregunta es si Sheinbaum quiere pasar a la historia como una gran lideresa o ser considerada como cómplice de un supralíder con sospechas de narcopresidente y ser considerada el equivalente de lo que Nicolás Maduro fue en relación a su antecesor Hugo Chávez.
El dilema sería permitir que Trump venga por AMLO y su camarilla o bien sacrificar su gobierno y liderazgo, en aras de una inútil lealtad a su antecesor y sus desplantes de “tirano” destructor de nuestro régimen democrático constitucional.
LA CRÓNICA DE UNA CAÍDA ANUNCIADA
En la medianoche del 2 de enero de 2026, el gobierno de Estados Unidos capturó al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, tras un ataque quirúrgico, “a gran escala”.
Donald Trump informó que Maduro y su esposa, Cilia Flores, fueron sacados de Venezuela. La captura de Nicolás curre tras semanas de altas tensiones entre los dos países, en las que Washington había atacado embarcaciones en el Caribe que, según Donald, transportaban drogas.
Desde 2020 el Departamento de Justicia de EU acusó al presidente venezolano de estar involucrado en actividades relacionadas con el narcotráfico.

El mandatario estadounidense dijo que Maduro enfrentará un juicio por diversos delitos en Nueva York.
Después de la Segunda Guerra Mundial, la “guerra fría” dio como resultado la geopolítica de los ejes comunismo (URSS) versus capitalismo (Estados Unidos), con la que cada eje pretendía conservar sus regiones de influencia y dominación. Esta política ahora parece recrudecerse entre Rusia-China vs. EU-Europa Occidental.
Con la detención del mandatario venezolano, recordamos algunas de las intervenciones de EU en América Latina para proteger sus regiones de influencia.
En 1961, invasión en “Bahía de Cochinos”, en la Cuba comunista, para evitar la instalación de una base de misiles de la URSS.
En 1965 derrocó a Juan Bosch, en la República Dominicana, por sus ligas con el comunismo.
En 1973, en Chile intervino para derrocar al gobierno socialista de Salvador Allende.
En 1989, con George Bush, entraron en Panamá para desmantelar el Ejército del país y capturar a Manuel Antonio Noriega, acusado de tráfico de drogas, en la operación “Causa Justa”. Noriega había trabajado para la CIA.

En 1994 invadió Haití para facilitar la transición a la democracia y la vuelta de Jean-Bertrand Aristide, el primer presidente de la isla elegido en unas elecciones democráticas en 1990.
DESDE 2020 ESTABA EN LA MIRA
Maduro es prófugo de la justicia de Estados Unidos desde 2020, acusado de encabezar el Cártel de los Soles y de inundar las calles de la potencia norteamericana de cocaína. En Venezuela la ruta del control de las instituciones siguió el camino para convertirla en un narcoestado.
Hugo Chávez compitió en las urnas en 1998 y barrió, los venezolanos creyeron en sus promesas. A partir de su ascenso al poder, Chávez planeó, diseñó y puso en marcha lo que podríamos denominar “Manual para convertir un país en narcoestado”.
A ver si a los mexicanos les suena “familiar”. Si hay alguna similitud con el gobierno de AMLO, se tratará de una mera coincidencia.
Ai les va: Primero, conquistar el poder por la vía democrática, ofreciendo al pueblo mejores niveles de vida, creando una clientela o plataforma electoral, para que los programas sociales se conviertan en dádivas que puedan mantener esa clientela electoral satisfecha y agradecida con el gran líder que les cambia la vida.
Segundo, inventar un enemigo común, “combatir a los enemigos del pueblo” (la derecha, la prensa, los periodistas, los corruptos, el imperialismo yanqui, los conservadores); en este contexto acuñó aquella famosa frase “Yo ya soy del pueblo, yo ya no me pertenezco”. Estas palabras las repitió AMLO en diversas ocasiones.
Tercero, socavar todas las instituciones democráticas del régimen; cooptación de los Poderes Legislativo y Judicial, y de los órganos electorales.
Cuarto, asegurarse del control militar, de la policía, de todas las Fuerzas Armadas, propiciar la militarización del país y el fortalecimiento de la Guardia Nacional.
Quinto, alianza con el narcotráfico y crear sus propios cárteles para convertirse en un narcoestado con presencia mundial.
Desde el año 2000, Chávez expulsó a la DEA de Venezuela, AMLO también.
En 1999, Hugo declara el inicio de la Revolución Bolivariana en la primera sesión de la Asamblea Nacional Constituyente establecida por el gobierno para redactar una nueva Constitución.
Esa idea de cambiar la Constitución de Venezuela puede extrapolarse a México, en 2024, en el momento en que el INE le otorgó la sobrerrepresentación al partido en el poder y con ello la mayoría calificada, de esta forma la 4T logró cambiar la Carta Magna a su antojo.
El sucesor de Hugo Chávez, Nicolás Maduro, dio continuidad a todos y cada uno de puntos del “Manual” para convertir a Venezuela en un narcoestado. Por ello llevó a Venezuela a la mayor crisis política, económica y social de su historia.
El resultado de las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024 fue la respuesta del pueblo venezolano a 25 años de sometimiento, de destrucción de su régimen democrático, de represión, de la peor crisis económica y de la salida de ocho millones de venezolanos de la narcodictadura.

Con 82% de las actas publicadas por la oposición, en números globales el opositor Edmundo González obtuvo 7 millones de votos contra 3 millones de Nicolás Maduro.
Ante las evidencias, el Consejo Nacional Electoral venezolano (CNE), otra de las instituciones cooptadas por el régimen chavista, anunció el “triunfo” de Nicolás Maduro con el 51.2% de los votos frente al 44.2% del opositor Edmundo González Urrutia.
La respuesta de Nicolás a las protestas de la oposición: 17 muertos y 1,500 detenidos. La comunidad internacional, con fundamento en el derecho internacional, no reconoció a Maduro como presidente legítimo.
Estados Unidos, Perú, Ecuador, Costa Rica, Argentina, Uruguay y Panamá reconocieron a Edmundo González como el presidente de Venezuela. México, ante las evidencias del triunfo opositor, no se atrevió a reconocerlo.
El chavismo, continuado por Maduro, pasó de ser un intento de revolución (transformación,) a convertirse en un gobierno manejando el Cártel de los Soles, nomenclatura que recibe de la insignia de un sol que visten los oficiales del Ejército bolivariano.
Los principales comandantes de constituir y dirigir esta organización criminal son: Padrino López, imputado en 2020 por tráfico de drogas junto a Diosdado Cabello; Tareck El Aissami, Néstor Roverol y el general Alcalá.
Una columna publicada en el Corriere della Sera señaló: “Nicolás Maduro convirtió a Venezuela en el centro mundial del tráfico de cocaína, el lugar donde la cocaína se almacena y se envía a todos los rincones de la Tierra. Hablar de justicia social desvía la atención de los asuntos criminales”.
El exjefe de Seguridad de Hugo Chávez, Leamsy Salazar, “ha aportado pruebas de cómo Venezuela es un narcoestado”, antes de ser encarcelado por decir que “el gobierno sólo era una manzana podrida”.
El liderazgo de Diosdado Cabello, uno de los pilares del gobierno de Maduro, ha sido exhibido en diversas publicaciones. Se afirma que “Cabello ha sido señalado como el jefe del Cártel de los Soles, compuesto por oficiales de alto rango del Ejército venezolano”, subrayando la complicidad de las fuerzas militares en el entramado del narcotráfico.
“Toda palabrería retórica de quienes han destruido un país y han manipulado y utilizado los ideales socialistas”, “Los que realmente creen que estos traficantes en nombre de la ideología sólo están creando una cortina de humo para defender su negocio”.
Los puntos del manual chavista para convertir un país en narcoestado, coinciden con lo que ha ocurrido en México los últimos siete años.
Si el narco controla gran parte del territorio nacional, tiene nexos con autoridades de los tres niveles de gobierno, e interviene de manera creciente en los procesos electorales para elegir a esas autoridades, entonces ¿estaríamos en camino de convertirnos en un narcoestado?
Porfirio Muñoz Ledo, unas semanas antes de morir, acusó a López Obrador de tener alianza con el narcotráfico y advirtió sobre el peligro de que México fuera dominado por el crimen y por los militares.
Habrá que esperar el desenlace de toda esta analogía México-Venezuela. Esperemos que sólo sean infundios contra el movimiento revolucionario de la Transformación y que México siga la senda de la prosperidad, la democracia y la justicia, así como el combate a la corrupción y a la impunidad. Mejores políticas públicas en educación y salud. El mejoramiento de la justicia y la creación de las condiciones para la inversión y el crecimiento económico.
Ojalá así sea, Sheinbaum es la esperanza de millones de mexicanos.
LA POLÍTICA NO ES IMPOSICIÓN: AMLO A TRUMP
El expresidente Andrés Manuel López Obrador reaccionó a la detención del mandatario venezolano, luego del bombardeo de Estados Unidos la madrugada de este sábado.
López Obrador recordó que, aunque está retirado de la política, sus “convicciones libertarias me impiden callar ante el prepotente atentado a la soberanía del pueblo de Venezuela y el secuestro de su presidente.
“Ni Bolívar ni Lincoln aceptarían que el gobierno de Estados Unidos actuara como una tiranía mundial”, añade.

“Presidente Trump: no caiga en la autocomplacencia ni escuche el canto de las sirenas. Mande al carajo a los halcones; usted tiene capacidad para actuar con juicio práctico. No olvide que la efímera victoria de hoy puede ser la contundente derrota del mañana. La política no es imposición”, agrega.
“Recuerde que ‘el respeto al derecho ajeno es la paz, como nos enseñó Benito Juárez en el siglo XIX. Soy mexicano con mucho orgullo, pero también latinoamericano. Apoyo incondicionalmente a mi presidenta Claudia Sheinbaum”, expresa Andrés Manuel.
TRUMP LANZA AMENAZA
El mandatario de EU subraya que la intervención es muestra de su resurrección de la Doctrina Monroe.
“Ahora se llama la Doctrina Donroe (por Don de Donald). Nuestro dominio del hemisferio occidental nunca más será cuestionado”, añade.
Recalca que el operativo también sirve como “una advertencia a cualquier que amenaza la soberanía estadunidense” y proclama que “el pueblo venezolano está libre” y que el “hemisferio está más seguro ahora”.

La detención de Maduro y su esposa muestra que “Estados Unidos puede proyectar su fuerza en cualquier lugar, en cualquier momento”, expresa Pete Hegseth, secretario de Guerra de la Unión Americana.
***Académico y consultor.
PULPO POLÍTICO
¿Fin al populismo de izquierda en América Latina?
Publicado
Hace 2 semanasen
diciembre 26, 2025Por
Redacción
El comunismo que lideraba la URSS fracasó y concluyó en 1989 con la caída del Muro de Berlín * Al pueblo no le interesa la postura ideológica, lo que demanda es un país con más seguridad, menos delincuencia, una economía creciente y sana, así como mejores servicios de salud, educación e infraestructura
MARCO ANTONIO FLORES***
Luego de las elecciones presidenciales en Chile, en donde resultó electo, en segunda vuelta, José Antonio Kast, se tiene un balance casi en empate entre los países gobernados por la izquierda y por la derecha.
De 20 países latinoamericanos, actualmente en nueve hay gobiernos de derecha y en diez, de izquierda. Entre estos últimos, en México, Brasil, Colombia, Venezuela, Cuba, Nicaragua y Uruguay. En la derecha destacan los gobiernos de Argentina, Ecuador, Salvador, Bolivia, Honduras, Paraguay, Perú. Las últimas elecciones en esta región han girado de la izquierda a la derecha.
Por ello intentaremos recordar el significado y origen de la izquierda y la derecha ideológicas. Se definen como posturas políticas, sociales y económicas, originadas en la Revolución Francesa, donde la izquierda se asocia con igualdad, progreso y mayor intervención estatal, y la derecha con tradición, orden y libertad individual/mercado, aunque sus significados evolucionan y varían según el contexto histórico y país.
No se consideran bloques cerrados. Sus fines y características se entrelazan. Una persona puede tener ideas progresistas en lo social y conservadoras en lo económico, o viceversa. Lo que es de izquierda o derecha puede cambiar con el tiempo y el lugar (ej. el liberalismo fue de izquierda en sus inicios).
Las últimas corrientes ideológicas tienen diversas combinaciones. Incluye liberales (centro), socialdemócratas (izquierda moderada), conservadores (derecha), libertarios (izquierda/derecha extrema), etc.
En resumen, izquierda y derecha son etiquetas útiles para entender grandes tendencias políticas, pero la realidad es más compleja y matizada, requiriendo diálogo y respeto por las diferentes perspectivas.
Hoy en México, en el partido en el poder, hay muchos desorientados, seudocomunistas, populistas de “izquierda”, como Pablo Gómez, Gerardo Fernández Noroña y muchos morenistas que viven en los 70s cuando existía la Guerra Fría.

Confunden izquierda, derecha, comunismo y capitalismo. Viven en el siglo pasado, cuando la Guerra Fría fue un enfrentamiento ideológico post-Segunda Guerra Mundial entre el capitalismo (liderado por EU, con propiedad privada y libre mercado) y el comunismo (liderado por la URSS, con propiedad colectiva y control estatal), dividiendo al mundo en dos bloques antagónicos, Occidente y Oriente, que competían por expandir su sistema sin llegar a un conflicto directo por las armas nucleares, mediante espionaje, carrera armamentista y guerras.
Connotados líderes mexicanos de “izquierda” en el poder, ignoran que el comunismo que lideraba la URSS fracasó y concluyó en 1989 con la caída del Muro de Berlín.
En la actualidad hay quienes conciben la competencia económica entre China y Estados Unidos, como una nueva “guerra fría” ideológica.
Las condiciones ideológicas de China son muy diferentes de lo que fue el comunismo de la URSS. El país atravesó enormes cambios. Mao instaló políticas marxistas, pero a diferencia del comunismo soviético, centrado en la clase obrera, la revolución maoísta se basó en los campesinos e inició su proceso de industrialización.
Setenta y seis años después de su fundación, la China actual parece casi opuesta a la nación que concibieron los fundadores del PCCh.
Hoy China es el segundo país del mundo con más millonarios (hay más de 6 millones, según el último Informe de riqueza global de UBS). Su Producto Interno Bruto (PIB) sólo es superado por el de Estados Unidos.
Todo se debe a los cambios que introdujo a partir de 1978 Deng Xiaoping, quien impulsó un programa económico que liberalizó la economía, permitiendo el resurgimiento del sector privado y descentralizó el poder. Se abrió al exterior: viajó a EU y selló los lazos con Washington.
El modelo económico introducido por Deng, basado en una economía de mercado, permitió que China empezara a crecer a niveles récord y sostenidamente durante cuatro décadas.
El Banco Mundial estima que más de 760 millones de chinos salieron de la pobreza gracias a las reformas, algo sin precedentes -aunque la desigualdad es creciente-.
Hoy China en lo político ideológico es un país más estatista que comunista. Es un Partido-Estado, que sacrifica libertades por control, no existe la libertad de prensa.

Según Human Rights Watch, el gobierno chino “mantiene un estricto control sobre Internet, los medios masivos, la academia y las comunidades religiosas. Sin embargo, “económicamente China hoy está más cerca del capitalismo que del comunismo”, según analistas internacionales.
Así el “capitalismo estatal”, ha exacerbado la guerra comercial entre China y EU. Ante el dilema de si la China de Xi se está haciendo más capitalista o más comunista, el consenso indica que ninguna de las dos opciones es acertada: “Es más estatista”.
Por ello, lo que está ocurriendo en América Latina debe verse con objetividad y desechar la idea del giro a derecha o izquierda. La población no vota ideológicamente sino con el bolsillo o guiada por un sentimiento de angustia por inseguridad o frustración respecto al funcionamiento del Estado, los partidos y la clase política. Ideológicamente, la región sigue siendo muy heterogénea.
El reciente triunfo de la derecha en Chile no debe considerarse como una tendencia obligada en toda la región. En opinión de Andrés Malamud, “es improbable que el triunfo de Kast en Chile tenga gran impacto regional”. Esto, por dos razones, dice a DW el investigador del Instituto de Ciencias Sociales de la Universidad de Lisboa: “Primero, es lo usual que Chile alterne entre izquierda y derecha cada cuatro años. Segundo, Kast tiene un estilo menos disruptivo que Bukele o Milei”.
“Hablar de ola derechista es descriptivamente correcto, pero analíticamente engañoso: En Sudamérica están triunfando las oposiciones, que sólo circunstancialmente son de derecha”, señala Malamud.
En el caso de Chile diversos analistas coinciden en que la derrota del presidente Boric tuvo que ver con temas de corrupción, seguridad, criminalidad y migración, dejando a un lado la agenda democrática de Boric.
En el esquema geopolítico mundial, los signos de los nuevos gobiernos en América Latina incidirán en el foco de las dos grandes potencias: Estados Unidos y China.
El gobierno chileno de Kast estará más cercano a los intereses de Estados Unidos.

Esto podría tener efectos también en la relación con China, nación que ha tenido influencia en Chile y otros países de la región, con crecientes exportaciones, instalación de complejos manufactureros (automotrices) y grandes inversiones en obras públicas, y que ha buscado extender en Latinoamérica.
Además, el triunfo de Kast se debió a que supo negociar y aprovechar las transferencias de votos de los candidatos de derecha derrotados en la primera vuelta, tras conseguir el apoyo del libertario Johannes Kaiser y de la representante de la derecha más tradicional Evelyn Matthei. También capitalizó gran parte de los votos del tercer candidato en primera vuelta, el economista antisistema Franco Parisi, que el mes pasado había obtenido el 20% de los sufragios.
Entre los factores de incertidumbre que acompañaban esta elección estaba el destino de los votos de más de cinco millones de chilenos que solían abstenerse y que por primera vez estaban obligados a sufragar.
Ese voto obligatorio, en su tercer intento por la presidencia, justificó en parte que Kast lograra un récord de más de siete millones de apoyos, convirtiéndose en el presidente más votado de la historia.
Las principales banderas de Kast fueron un “gobierno de emergencia” para atajar con “mano dura” los problemas en materia de seguridad-delincuencia, inmigración y progreso económico.

Las elecciones presidenciales del 2026 en Costa Rica, Colombia, Brasil y Perú serán una nueva prueba para verificar cuánto ha crecido la adhesión a las posturas de “derecha”.
La Primera Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo felicitó a José Antonio Kast y señaló: “Creo que es un momento de reflexión para los movimientos progresistas en América Latina y por qué se dan estas circunstancias”.
Asegura que un giro desde un gobierno progresista como el de Boric a uno conservador no ocurrirá en México.
“Aquí hay unidad, y a veces cuando no hay unidad en los movimientos, se genera esta disminución del apoyo”, expresa la Primera Mandataria, pero lo sucedido es un asunto que debe “analizarse” para comprender cómo se ha llegado a ese resultado electoral.
Si México continúa en la ruta democrática con elecciones libres y transparentes, como ocurrió en Chile, un eventual triunfo de Morena sería legítimo y reconocido por 130 millones de mexicanos.
Sin embargo, si la anunciada e innecesaria reforma electoral se convierte en control estatal de elecciones, estaremos más cerca del autoritarismo al estilo Venezuela, Cuba y Nicaragua. Como se ha visto, al pueblo no le interesa definirse como de izquierda o derecha. No más populismo, lo que demanda es un país con más seguridad, menos delincuencia, una economía creciente y sana, así como mejores servicios de salud, educación e infraestructura.
Deseamos tener un país unido y en paz. Un México próspero, justo, libre y democrático. Que así sea por el bien de todos los mexicanos.
***Académico y consultor.
PULPO POLÍTICO
¡Aguas con la llegada del 2026!
Publicado
Hace 3 semanasen
diciembre 19, 2025Por
Redacción
Ley Nacional del Agua, entrega de narcopolíticos, renovación del T-MEC, los retos de la Primera Presidenta * El chantaje, el arma de presión de Donald Trump para sacar la mejor raja posible
MARCO ANTONIO FLORES***
En noviembre de 2018 se firmó la ratificación del T-MEC. Presentes, Donald Trump, Enrique Peña Nieto y Justin Trudeau.
Durante las negociaciones Trump dijo que el tratado no le convenía a Estados Unidos, sin embargo, después de la firma, afirmó que era el más importante y grande tratado comercial del mundo.
Con Trump, como “La Chimoltrufia” -como dice una cosa dice otra-, hay que adivinar por dónde quiere ir, día tras día. El estilo para negociar de Donald es presionar, acorralar y sacar la mayor ventaja.
El primer encuentro personal entre Claudia Sheinbaum Pardo y Donald Trump se dio en el sorteo de la Copa Mundial de Futbol en Washington. Todo pareció ser sonrisas y elogios, después vino el garrote.
Hasta ahora Sheinbaum Pardo ha cumplido todas las peticiones de EU en materia comercial, migratoria y de seguridad (entregas de narcos).
Ahora Trump pone en la mesa de negociación la entrega de más narcos mexicanos, pero ahora que sean narco-políticos. ¿Será que estarán en el patíbulo conocidos políticos de la 4T? Un dilema tremendo para la Primera Presidenta, pues esto implicaría el resquebrajamiento y debilitamiento para el movimiento de la “transformación”.
De igual manera, el mandatario estadounidense demanda el cumplimiento del tratado de agua que data de los años 40s, que -si bien contempla considerar sequías- se pretende pasar por alto y exigir a México más agua de la que tiene la capacidad de entregar, sin sacrificar amplios sectores de agricultores y empresarios que requieren de agua en la frontera.
En medio de este conflicto hídrico, se da a conocer que Donald no sólo va por Maduro, ahora se sabe que también quiere la cabeza del expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero, quien estuvo apoyado y asociado con Maduro, quien financió al PSOE, a cambio de introducir droga en España y grandes cantidades de petróleo y dinero.

¿Quién sigue: Cuba, Nicaragua, Colombia, México?
Otro problema por sortear es la revisión del T-MEC para 2026. La fecha límite oficial de la renegociación conjunta es el 1 de julio de 2026, según establece el propio texto del acuerdo. No es casual que esta semana Trump sumó una nueva condición, muy aparte de los aranceles, los flujos de migración y fentanilo desde México.
Ahora el Tío Sam presiona a nuestro país con el cumplimiento del tratado de agua por el cual México, según Estados Unidos, debe cumplir su cuota de entrega en la frontera, pese a las grandes sequías que ha sufrido México en los últimos años.
El jefe de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos confirmó ante legisladores que la administración Trump podría decidir en 2026 retirarse del T-MEC o fragmentarlo en acuerdos bilaterales separados con México y Canadá.
Donald no respeta el contenido del T-MEC firmado por él en 2018. El T-MEC incluye un mecanismo de “revisión conjunta” a los seis años, con opciones que van desde la extensión automática por 16 años más hasta revisiones anuales hasta 2036. La oficina comercial de EU activó este mecanismo a través de una convocatoria oficial a audiencias públicas programadas entre el 3 y 5 de diciembre de 2025, en las cuales debieron comparecer diversos sectores: desde productores lácteos hasta fabricantes automotrices, desde sindicatos hasta cámaras de comercio.
En este contexto, la posibilidad de retirada -que legalmente exige un aviso con seis meses de antelación, según el Artículo 34.6 del tratado- deja de ser mera retórica para convertirse en un instrumento concreto de coacción política.

El mandatario estadounidense ha sido explícito en su estilo de negociar. La primera semana de diciembre declaró que el tratado “vence en aproximadamente un año, y lo dejaremos vencer o tal vez lleguemos a otro acuerdo con México y Canadá”, según publicó The New York Times.
Un análisis reciente de BBVA Research señala que, en el primer semestre de 2025, el 83.3% de las exportaciones mexicanas se dirigieron a Estados Unidos, una concentración extrema que la administración Trump explota tácticamente. En ese contexto, la industria automotriz sería la más afectada por su peso económico en la estructura del comercio trilateral. Analistas especializados han documentado que los aranceles impuestos por Trump a autopartes y metales han reconfigurado toda la estructura manufacturera norteamericana.
Los números confirman el deterioro: la Inversión Extranjera Directa (IED) en el sector automotriz mexicano cayó 20.1% en los primeros tres trimestres de 2025, sumando aproximadamente 7.87 mil millones de dólares frente al año previo, según datos de la Secretaría de Economía citados por El Economista.
La incertidumbre ha paralizado proyectos clave: el gigante chino BYD suspendió de forma indefinida sus planes para una megafábrica en México debido a los aranceles y tensiones comerciales con EU.
CUATRO ESCENARIOS POSIBLES
Los órganos técnicos especializados han pronosticado cuatro escenarios posibles para la revisión de 2026.
El primer escenario, llamado de “extensión dolorosa”, implica que México y Canadá ofrezcan concesiones significativas para reducir los aranceles estadounidenses y lograr una renovación anticipada.
Un segundo escenario contempla la fragmentación del marco trilateral en acuerdos bilaterales paralelos o un retorno a negociaciones país por país.
Un tercer escenario es la ruptura formal por el cual cualquier país puede invocar el Artículo 34.6 del T-MEC y retirarse con seis meses de aviso.
Un cuarto escenario, posible, aunque complejo, es el colapso seguido por parches bilaterales, con la “pérdida de la integración trinacional”.
Al final lo que Trump intenta es convertir el tratado en un instrumento de subordinación explícita, donde México y Canadá aceptan no sólo reglas comerciales sino también restricciones geopolíticas anti-China.

En México ya se manifestó este propósito con la imposición de aranceles a China y Corea. La incertidumbre es creciente, desde modificación de reglas de origen hasta compromisos en seguridad, cooperación migratoria y atracción de IED serán instrumentos de presión de Donald.
A Estados Unidos ni a nadie conviene una guerra comercial en el continente. Esto implica que el gobierno de Claudia Sheinbaum seguirá dócil y obediente a todos y cada uno de los caprichos y peticiones de Trump, como lo ha hecho hasta ahora.
La 4T sabe que el “neoliberal” T-MEC es el único y auténtico soporte de la economía mexicana y no se va a disparar a los pies.
Las grandes concentraciones, la retórica y los golpes de pecho de que “defenderemos la soberanía nacional” sólo es una narrativa que vende entre la clientela electoral de la 4T.
Qué difícil el doble compromiso de la Primera Presidenta al estar sujeta a las directrices de Washington… y de Palenque.
“Aguas con Trump, esto apenas empieza, sólo lleva un año de gobierno”.

Esperamos que la Primera Mandataria, con su inteligencia y habilidad política, pueda salir adelante del enorme reto que enfrenta contra estos dos “Tigres”. Por el bien de México, que así sea.
***Académico y consultor.
PULPO POLÍTICO
Las dos caras presidenciales
Publicado
Hace 4 semanasen
diciembre 10, 2025Por
Redacción
¿Quién manda o será que están dispuestos a compartir el poder? * Mientras el exmandatario detalla sus razones para soltar al Tigre en las calles, la Primera Mandataria Sheinbaum Pardo señala que “estamos lejos de eso” * El primer piso fue un desastre * El segundo piso se está consolidando y millones de mexicanos desean que Claudia gobierne desde ya para iniciar una auténtica transformación
MARKOFLOS
El expresidente Andrés Manuel López Obrador reapareció públicamente en días pasados mediante un video que grabó en su rancho La Chingada, en Palenque, Chiapas.
El video fue ampliamente difundido en redes sociales. En un mensaje, de más de 50 minutos, presentó su nuevo libro, “Grandeza”, y reflexionó sobre su “retiro de la política”, pero lo que más provocó polémica y reacciones de todo tipo fue su afirmación que sugiere que sólo él sería el salvador de la democracia, de la presidenta, de la soberanía, ¡de México pues!
Y detalla sus tres razones para volver de su retiro, insinuando que soltaría al Tigre en las calles.
Afirma que saldría de su retiro en paz si se vulnerara la democracia (“el burro hablando de orejas”, cuando es por todos sabido que él inició la destrucción del régimen democrático constitucional); si existiera una amenaza de Golpe de Estado (no midió sus palabras o quizá no sabe que eso sólo lo pueden dar los militares y la Jefa Suprema de las Fuerzas Armadas es la Primera Presidenta); o si fuera necesario “defender la soberanía de México” (la indicada es la Mandataria con el apoyo del pueblo).
Sutilmente se elige como el salvador, como el único que puede salvar a México y que sólo él puede poner orden y control en el país. Como quien dice, “El Estado soy yo”.

DESPLANTE DE PODER
El periodista Marco Levario Turcott, entrevistado por Adela Micha, señala: “La reaparición de Andrés Manuel López Obrador desde ‘La Chingada’ lo define como un desplante de poder que, lejos de blindar a Claudia Sheinbaum, desnuda su fragilidad. Habla de cómo el expresidente aprovecha la crisis de imagen, los escándalos de huachicol fiscal y la violencia para enviar un mensaje interno a Morena: ‘Aquí sigo mandando yo’”.
Bajo el argumento de presentar su libro, manda línea política, pide “unidad” y se coloca otra vez como el verdadero centro de mando de la 4T.
Sobre este punto, la Primera Mandataria Sheinbaum Pardo celebró la reaparición del expresidente López Obrador.
“Me dio mucho gusto, queremos mucho al presidente López Obrador y su libro va a ser muy importante para el país”.
Quien no conoce la historia está condenado a repetirla. Cualquier semejanza con personajes de la política actual es mera coincidencia, en la siguiente cita histórica.
El 10 de abril de 1936, el presidente Lázaro Cárdenas expulsó del país a Plutarco Elías Calles. Esto se debió a su constante intervención y control sobre la política mexicana, después de dejar la Presidencia, lo que obstaculizaba el gobierno de Cárdenas y generaba inestabilidad.
Calles controlaba al PNR, buscaba seguir imponiendo sus propias reformas, era un líder con gran poder y seguidores leales, y controlaba el poder tras bambalinas.
A partir de ese hecho histórico, la tradición del poder presidencial en México, que el PRI preservó por más de 70 años.
Fue una regla no escrita que los expresidentes dejaran de opinar e intervenir en la política de su sucesor. Si bien la política de todos ellos se basó en la continuidad de las principales políticas públicas, no se hacían públicas como logros del antecesor.
Esto permitía que el presidente en funciones reafirmara su poder y tuviera todo el margen de mando durante su gobierno. Sin embargo, ahora con el gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo, parece que los límites de la lealtad personal parecen rebasar la esencia de los principios que enarbola el “Movimiento” de la llamada “Transformación” que en el sexenio anterior quedó mucho a deber.
Nadie esperaría un rompimiento entre el expresidente Andrés Manuel y la Primera Presidenta Claudia Sheinbaum, pero esto podría implicar que la actual mandataria está dispuesta, por lealtad y convicción, a compartir el poder de la institución presidencial, con los riesgos que ello implicaría.
Para Maquiavelo, el poder es una fuerza que se ejerce y no se comparte; un gobernante debe ser pragmático, usar la fuerza y la astucia, y ser temido antes que amado para mantener el control, ya que la política es una lucha por el poder, no un ideal, y la bondad excesiva o la confianza ciega en otros pueden llevar a la ruina, como lo afirma en su obra “El Príncipe”.

La titular del Poder Ejecutivo -en sus intervenciones públicas- repite en cada oportunidad los “grandes logros” de AMLO. El sábado 6 de diciembre de 2025, durante la celebración de “Siete años de transformación”, destacó lo mismo que AMLO presumió en su video recientemente difundido: “…que durante su sexenio salieron de la pobreza 13.4 millones de personas”.
La Mandataria también subrayó: “Nos guía la máxima obradorista de que, por el bien de todos primero los pobres”.
Durante la celebración de los siete años de la llamada Cuarta Transformación, con seis años de Andrés Manuel López Obrador como presidente y el primer año de Sheinbaum al frente del país, la Primera Presidenta recuerda que los mexicanos tomaron una gran determinación desde que se decidió votar por Andrés Manuel López Obrador en 2018, pues el país entró en una verdadera democracia ‘donde el gobierno trabaja para todas y para todos, pero especialmente para quien más lo necesita’.
En un intento de hacer un resumen del primer piso de la transformación, el suscrito -ciudadano observador de la política mexicana desde hace 50 años, sin vínculos ni intereses con la “ultraderecha”, ni con conservador alguno-, me atrevo a afirmar que fue un rotundo fracaso.
Los resultados de AMLO fueron catastróficos, las cifras y datos duros hablan por sí solos y los números no mienten.
El menor crecimiento económico en 40 años; retroceso en educación, según medición PISA (OCDE); el segundo país del mundo con más fallecidos en la pandemia, un total de 800 mil muertes; en salud, 50 millones sin servicios; en seguridad, aumento exponencial de delincuencia y crimen organizado, cobros de derecho de piso en todos lados, asaltos en carreteras, 50 mil desaparecidos, crecimiento del huachicol.
En las obras faraónicas, opacidad y corrupción: Una refinería que costó el doble de lo presupuestado, 16 mil mdd, y que aún no refina un barril; un Tren Maya que atropelló todas las normas ecológicas, destruyó cenotes, selva y fauna por falta de planeación, además de corrupción y materiales de dudosa calidad; y un AIFA convertido en “Elefante blanco”, sin tráfico, producto del capricho personal de destruir el proyecto “Texcoco”, que los mejores especialistas y arquitectos del mundo habían planeado durante 25 años, llamado a ser el HUB de tráfico aéreo de toda América Latina.
AMLO convirtió los programas sociales -que ya existían- en moneda de cambio por votos, incrementando las dádivas. Para ello quitó recursos a muchos programas de salud, infraestructura, educación, investigación científica, desarrollo tecnológico, cultura y muchos de apoyo al campo, agricultura y sanidad animal.
Regresó el gusano barrenador por suspender la construcción de un gran laboratorio -en fase final de construcción- en Tapachula, Chiapas, que cultivaría la mosca que lo combate.
En pobreza, la cifra de 13 millones que se presume salieron de esta situación resulta falaz. Se cambió la metodología para medirla y sólo se consideraron los ingresos adicionales por programas sociales y se excluyeron todas las variables que sí sacan de la pobreza a la gente, como son acceso a educación, salud, vivienda digna (sin piso de tierra), luz, agua potable y otras que dan un mejor nivel de vida a los pobres.
En democracia se apoderó -personalmente- del Poder Judicial, sólo basta ver quiénes son los integrantes de la SCJN, puros incondicionales de él. Destruyó los organismos constitucionales autónomos. Dividió al país en buenos y malos, morenos y conservadores, aplastó a los partidos de oposición y controló al INE y al TEPJF. Todo esto en medio de la sospecha de alianzas con cárteles, al menos el de su “hermano” Adán Augusto.
Tardó 18 años en alcanzar la Presidencia, pero no para mejorar al país, más bien para satisfacer su ambición de poder. Ahora que reaparece públicamente, habrá que estar pendientes: ¿Qué pretende? ¿Qué querrá?
Los mexicanos estamos orgullosos de tener la Primera Presidenta, Claudia Sheinbaum Pardo. Una mujer inteligente, preparada, con convicciones democráticas, con un buen equipo de trabajo.

Queremos una lideresa como Angela Merkel, quien llevó a Alemania a ser la primera potencia económica de la Unión Europea. No queremos una Cristina Kirchner, quien hundió a su país. Queremos a México ubicado en la moderna grandeza, como una de las diez mejores economías del mundo. La auténtica transformación debe comenzar ya. Queremos ver un solo rostro en la Presidencia. Que nos gobierne Claudia y NO ClaudicAndrés.
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