Ernestina Godoy realiza una depuración en las diversas áreas de la FGR * La tarea que tiene enfrente es grande, pero cuenta con el respaldo de la Primera Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y con el Gabinete de Seguridad para salir adelante de su encomienda * Allegados de Enrique Peña Nieto, como Elías Beltrán y su exvocero Rafael Lugo, por años han gozado de impunidad, y estos tuvieron relación con personajes que hoy están al interior de la FGR
LOS MALOSOS
La Fiscalía General de la República (FGR), bajo el mando de Ernestina Godoy Ramos, lleva a cabo una depuración de personal en las diversas áreas.
La “purga” tiene como fin hacer más eficaz a esa dependencia encargada de impartir justicia, pero que hasta ahora ha respondido a intereses particulares y ha fortalecido la impunidad.
El objetivo de Godoy Ramos es saludable, por lo que tendrá que prescindir de todo aquello que huela no sólo al ex fiscal Alejandro Gertz Manero, sino también de aquellos funcionarios que son herencia de procuradores de los partidos Revolucionario Institucional (PRI) y de Acción Nacional (PAN).
Como Procuraduría General de la República (PGR) albergó a un número importante de funcionarios que se encargaron de velar por su ambición económica y política y se olvidaron de perseguir los delitos y evitar la impunidad.
Muchos de ellos aún continúan en la FGR, agazapados, sangran al erario público, otros sin rubor, camaleónicos como son, estrenan cargo.
La fiscal general Ernestina Godoy Ramos, en los pocos días que lleva al frente de la dependencia, ha mostrado total disponibilidad para fortalecer la investigación, la inteligencia y la judicialización para combatir la impunidad de manera precisa.
La tarea que tiene enfrente es grande, pero cuenta con el respaldo de la Primera Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y con el Gabinete de Seguridad para salir adelante de la encomienda.
Como puede advertirse tiene toda la fuerza del Estado de su lado; resta entonces esperar para ver si tendrá la voluntad para hacer una limpieza profunda en la FGR y sobre todo si va a proceder en aquellos casos que al exfiscal Gertz Manero le resultaron espinosos.
A la lista de asuntos de su competencia se suma la tragedia del Tren Interoceánico, en la que hasta el cierre de esta edición arroja un saldo de 13 personas muertas y casi un centenar de heridos.
Accidente en el que salió a relucir el nombre de Gonzalo López Beltrán, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, quien en una de sus conferencias matutinas reconoció que lo asignó como supervisor “honorífico” de la construcción de los trenes Maya e Interoceánico.
Fiel creyente de que el conocimiento y la experiencia es lo de menos, le encomendó esa enorme responsabilidad.
Terrible error, ya que su vástago no tiene el perfil ni el conocimiento para ello…. y es que es sociólogo por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
El nombre de Gonzalo López Beltrán cobra fuerza debido a que en esa obra -de más de 65 mil millones de pesos- intervinieron sus amigos, a quienes presuntamente benefició con contratos millonarios.
Tal es el caso del empresario Amílcar Olán, quien se encargó de suministrar el balastro a los constructores del Tren Maya.
Material y obra que siempre fueron cuestionados, el primero por su baja calidad y la segunda porque se optó por lo caduco, por trenes viejos que como coloquialmente se dice, recibieron una manita de gato, pero tienen muchos años de antigüedad.
Los casos continúan, pero vayamos a uno emblemático, donde nuevamente asoma no sólo mano sino el cuerpo completo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, el relacionado con el senador Adán Augusto López Hernández.
Político influyente que como gobernador de Tabasco tuvo como jefe de la policía a Hernán Bermúdez Requena, presunto líder de la organización criminal La Barredora, relacionada con delitos como secuestro, extorsión y huachicol fiscal.
Ríos de tinta han corrido sobre el tema, se ha documentado la relación entre ambos, además de evidenciar una presunta red de negocios y de corrupción.
No obstante, el senador es intocable porque tiene estrecha amistad con el expresidente AMLO, es el hombre de todas sus confianzas y quien por cierto de estar en la barandilla de acusados, pasó a ser el verdugo, operó la caída del exfiscal Alejandro Gertz Manero, claro que fue realizada con la anuencia de López Obrador.
En el escritorio de Ernestina Godoy yace un gran número de expedientes con menor o mayor importancia, pero como el buen juez por su casa empieza, hay confianza en que desempolve algunos como es el caso de Alberto Elías Beltrán, el último titular de la PGR.
Dicho encargado de esa dependencia tiene en su contra una carpeta de investigación, es acusado de lavado de dinero por un monto superior a los 100 millones de pesos.
Como se recordará, sustituyó al entonces procurador Raúl Cervantes, y apenas dejó el cargo fundó una empresa, de la que formó parte Rafael Lugo Sánchez, exdirector de Comunicación Social de la PGR y quien tuvo entre sus súbditos a diversos personajes que hoy están en el equipo de comunicación de Godoy.
Raúl Tovar Palomo, quien ya fue despedido de la Dirección de Comunicación Social de la FGR, en ese entonces fungió como director adjunto de Rafael Lugo.
Omar Sánchez Cruz -actual titular de la Unidad de Comunicación Social de la FGR y quien fuera su vocero cuando Godoy Ramos fue fiscal general de Justicia de la Ciudad de México- formó parte de ese grupo, al igual que Roberto Fonseca, actualmente responsable de Atención a Medios y recomendado del priísta Raúl Cervantes.
HAY COLABORADORES CERCANOS A PRESUNTOS DELINCUENTES
La fiscal Ernestina Godoy tiene colaboradores cercanos a presuntos delincuentes como Elías Beltrán y Rafael Lugo, sobre quienes pesa la carpeta de investigación FED/VG/UNAI-CDMX/0000450/2019, iniciada el 19 de junio de 2019, en la que se señala que el 19 de enero de 2019, a sólo mes y medio de dejar de ser el encargado de despacho de la PGR, constituyó la firma MCRELL Consultores, junto con los exservidores públicos Jaime Felipe Rayas Dávalos, Luis Manuel Cobos Gutiérrez y Rafael Lugo Sánchez.
Hay confianza plena en el buen trabajo de la fiscal Godoy, pero -si se trata de hacer justicia- los expedientes la esperan.
Y es que los allegados de Enrique Peña Nieto, como Elías Beltrán y su exvocero Rafael Lugo, por años han gozado de impunidad, y estos tuvieron relación con personajes que hoy están al interior de la FGR.
Un clamor ciudadano es que la buena fiscal por su casa empiece… y seguramente así será.
El diputado morenista deja plantado a sus “miles” de seguidores en la Plaza Allende * Al vocero del partido guinda nadie lo conoce, por lo que debe ponerse las pilas y demostrar que quiere ser un digno defensor de los derechos del pueblo y no un negocio más como acostumbran demostrarlo todos los políticos * Le falta mucho para llegar a ser un digno aspirante a la alcaldía Cuauhtémoc
LOS MALOSOS
Lo que se anunció con bombo y platillo fue un total fracaso.
El evento que se realizó en la Plaza Allende del enigmático Tlatelolco estuvo más desolado que el Zócalo capitalino en la madrugada.
En teoría sería una gran posada en donde habría piñatas y aguinaldos, encabezado por el diputado morenista Arturo Ávila, pero ni máiz paloma, el vocero no llegó y dejó plantados a sus “miles” de seguidores.
Es de reconocer que el equipo de Ávila hizo su mejor esfuerzo para que hubiera ambiente en la posada, pero todo fue inútil… no “prendió”… y más cuando el equipo organizador señaló que Arturo estaba en Aguascalientes y que su vuelo estaba con retraso.
Ante los hechos, se constata que el diputado morenista no lo conocen ni en Tlatelolco. Tendrá que trabajar mucho para “pegar” en el ánimo ciudadano.
Es innegable que Ávila es muy conocido, pero no porque tenga arrastre popular, sino por hacer el ridículo y defender lo indefendible ante los cuestionamientos certeros y bien fundamentados por los panistas Federico Döring y Damián Zepeda.
Arturo hace su chamba, atacar a la oposición, sobre todo a Alessandra Rojo de la Vega Piccolo, pues su misión es bajarla de la preferencia ciudadana, pero así no lo logrará. La mejor carta de presentación es cumplirle a la gente y entregar buenos resultados, puntos que no cumple para nada Arturo Ávila, más que vocero es boxero, pues con todo mundo se pelea.
Ávila tiene cercanía con Pedro Haces y con Ricardo Monreal, y piensa que eso le da para ganar la Cuauhtémoc… eso pensaba Catalina y resulta que perdió ante Rojo de la Vega Piccolo.
Arturo quiere la Cuauhtémoc y confía en ganar la alcaldía con el apoyo de la maquinaria electoral de Morena.
Àvila se siente el “héroe” de la Cuarta Transformación, defiende a capa y espada a los morenistas, critica a los opositores, pero ni aún así lo conocen. Es, para ser más claros, y ante los hechos, el “héroe desconocido”.
No la Haces mi buen Arturo. A diferencia de Ale Rojo, Ávila es más de escritorio que de territorio, no practica la cercanía con la ciudadanía. Así es muy difícil ganarse la confianza del pueblo.
El diputado morenista la tiene muy difícil porque Alessandra Rojo de la Vega, en base a sus buenos resultados, ya conectó con la gente, colonos y vecinos la quieren y la apoyarán en cualquier proyecto político que emprenda.
Ale Rojo es una aguerrida, valiente, firme en sus ideas y con la convicción de servir a la gente… y si a eso le agrega que posee un gran carisma y la confianza ciudadana, es innegable que se ha convertido en la piedrita en el zapato del partido guinda, el temor de Morena, pues saben que Rojo tiene todo para seguir escalando en el mundo de la política, una Resistencia a toda prueba… y si no la paran ahorita, después será casi una misión imposible.
Nadie imaginó que una simple activista, feminista y ambientalista creciera en el ánimo de la gente, hay una gran diferencia entre la chica que se movilizaba en defensa de las mujeres a lo que es ahora: una alcaldesa con vocación de servicio.
EL BOXERO DE MORENA
El sello de Ávila es atacar a la oposición y pelear con todo mundo… por algo en los corrillos ya no se le dice vocero sino boxero, al estilo Gerardo Fernández Noroña.
Ávila critica a Ale Rojo por los baches, parques abandonados, falta de recolección de basura y mercados públicos inoperantes, pero, con todo respeto, eso no es exclusivo de la Cuauhtémoc, eso pasa también en las alcaldías morenistas y de eso nada dice.
En concreto: Está al Rojo vivo el miedo de Morena.
LOS HECHOS
El diputado federal Arturo Ávila, del partido oficialista Morena, dejó plantados a los vecinos de la Unidad Habitacional Tlatelolco la noche del miércoles 17 pasado, con lo que demuestra el poco interés para estar con el pueblo que lo esperó durante horas y no llegó.
Se trató de la Segunda Posada organizada por los vecinos de Tlatelolco en la Plaza Allende, pero la reunión careció de una real organización.
Comprobamos una total desorganización, los vecinos no tuvieron un recibimiento digno, pues ni un café les ofrecieron, pese a la temperatura que osciló entre los diez grados.
Todos con su chamarra y algunos con bufanda, pero los anfitriones no fueron nada corteses con la asistencia.
Bien sabemos que el diputado Arturo Ávila pretende ser el próximo alcalde en la Cuauhtémoc, pero derrocha desinterés y abandona a los vecinos de esa alcaldía.
Lo más relevante de la posada fue la entrega de los llamados “aguinaldos’, que son bolsitas con dulces, y hasta ahí.
Los niños se divirtieron con las piñatas, mientras los adultos esperaban al político para recibirlo con entusiasmo, pero Arturo Ávila no llegó, al menos nosotros no lo vimos. Realmente el diputado Ávila no pudo ir… ¿o no quiso ir?
Ninguno de los vecinos dijo algo al respecto, pero no se vale que la gente del pueblo sea maltratada de esa forma.
El diputado morenista Arturo Ávila debe ponerse las pilas y demostrar que quiere ser un digno defensor de los derechos del pueblo y no un negocio más como acostumbran demostrarlo todos los políticos.
¿A qué va la gente a una posada? Pues a bailar, a pasar unas horas divertidas, en convivio con los vecinos y a conocer gente, pero eso no pasó.
Paulina Moreno, lista para la Subdirección General de Administración y Finanzas del Metro, fue corrida de la Secretaría de Finanzas del Gobierno del Estado de México; sería bueno que la jefa de Gobierno Clara Brugada preguntara a Delfina Gómez el motivo de su salida
LOS MALOSOS
Nos comentan que antes de hablar de nombres hay que entender el momento: el Metro atraviesa una etapa de alta sensibilidad interna, con un sindicato activo, demandas salariales en curso y una exigencia clara de interlocución directa.
Nos señalan que en ese contexto cualquier movimiento en la administración deja de ser técnico y se vuelve político, y que el margen para improvisar es prácticamente nulo.
Aun así, nos dicen que el relevo ya se mueve y que el nombre que vuelve a circular es el de Paulina Moreno.
Su historial, nos comentan, genera resistencias: retrasos presupuestales y choques recurrentes en el Estado de México, incluida una confrontación directa con Horacio Duarte que la volvió políticamente insostenible.
Delfina Gómez optó por removerla sin escalar el conflicto. A ello se suma el antecedente en Nafin, cuando trabajadores sindicalizados bloquearon Insurgentes tras no ser atendidos, derivando en un paro laboral, y un paso posterior por Pemex que tampoco se consolidó.
El trasfondo del movimiento, nos dicen, estaría vinculado al entorno de Andrés Manuel López Beltrán, con Juan Pablo de Botton empujando la decisión y Adrián Rubalcava como el operador encargado de procesar el ajuste.
En los corrillos no lo colocan como puente con el sindicato, sino como un perfil formado en la lógica del control y la confrontación, lo que enciende alertas en un sistema que depende de acuerdos finos para funcionar.
El punto, nos señalan, es que el Metro no requiere una administración de choque, sino una capaz de contener, negociar y sostener la gobernabilidad cotidiana.
La pregunta que empieza a ordenarse es si la jefa de Gobierno Clara Brugada priorizará estabilidad y diálogo o permitirá un reacomodo donde el control del presupuesto pese más que la paz laboral. Porque cuando la política falla en el Metro, nos dicen, el costo no se queda en la oficina: se traslada directo a los usuarios.
El diputado morenista deja plantado a sus “miles” de seguidores en la Plaza Allende
LOS MALOSOS
Lo que se anunció con bombo y platillo fue un total fracaso.
El evento que se realizó en la Plaza Allende del enigmático Tlatelolco estuvo más desolado que el Zócalo capitalino en la madrugada.
En teoría sería una gran posada en donde habría piñatas y aguinaldos, encabezado por el diputado morenista Arturo Ávila, pero ni máiz paloma, el vocero no llegó y dejó plantados a sus “miles” de seguidores.
Es de reconocer que el equipo de Ávila hizo su mejor esfuerzo para que hubiera ambiente en la posada, pero todo fue inútil… no “prendió”… y más cuando el equipo organizador señaló que Arturo estaba en Aguascalientes y que su vuelo estaba con retraso.
Ante los hechos, se constata que el diputado morenista no lo conocen ni en Tlatelolco. Tendrá que trabajar mucho para “pegar” en el ánimo ciudadano.
Es innegable que Ávila es muy conocido, pero no porque tenga arrastre popular, sino por hacer el ridículo y defender lo indefendible ante los cuestionamientos certeros y bien fundamentados por los panistas Federico Döring y Damián Zepeda.
Arturo hace su chamba, atacar a la oposición, sobre todo a Alessandra Rojo de la Vega Piccolo, pues su misión es bajarla de la preferencia ciudadana, pero así no lo logrará. La mejor carta de presentación es cumplirle a la gente y entregar buenos resultados, puntos que no cumple para nada Arturo Ávila, más que vocero es boxero, pues con todo mundo se pelea.
Ávila tiene cercanía con Pedro Haces y con Ricardo Monreal, y piensa que eso le da para ganar la Cuauhtémoc… eso pensaba Catalina y resulta que perdió ante Rojo de la Vega Piccolo.
Arturo quiere la Cuauhtémoc y confía en ganar la alcaldía con el apoyo de la maquinaria electoral de Morena.
El diputado morenista la tiene muy difícil porque Alessandra Rojo de la Vega, en base a sus buenos resultados, ya conectó con la gente, colonos y vecinos la quieren y la apoyarán en cualquier proyecto político que emprenda.
Ale Rojo es una aguerrida, valiente, firme en sus ideas y con la convicción de servir a la gente… y si a eso le agrega que posee un gran carisma y la confianza ciudadana, es innegable que se ha convertido en la piedrita en el zapato del partido guinda, el temor de Morena, pues saben que Rojo tiene todo para seguir escalando en el mundo de la política, una Resistencia a toda prueba… y si no la paran ahorita, después será casi una misión imposible.
Nadie imaginó que una simple activista, feminista y ambientalista creciera en el ánimo de la gente, hay una gran diferencia entre la chica que se movilizaba en defensa de las mujeres a lo que es ahora: una alcaldesa con vocación de servicio.
EL BOXERO DE MORENA
El sello de Ávila es atacar a la oposición y pelear con todo mundo… por algo en los corrillos ya no se le dice vocero sino boxero, al estilo Gerardo Fernández Noroña.
Ávila critica a Ale Rojo por los baches, parques abandonados, falta de recolección de basura y mercados públicos inoperantes, pero, con todo respeto, eso no es exclusivo de la Cuauhtémoc, eso pasa también en las alcaldías morenistas y de eso nada dice.
En concreto: Está al Rojo vivo el miedo de Morena.