¿No que ya no había huachicol? * Una lucha estéril: Son ya varios los operativos, pero cero responsables * La Presidentan Sheinbaum tiene en sus manos la oportunidad de marcar un antes y un después en el combate a la corrupción y el crimen organizado
ILDEFONSO PEREYRA
El lunes 7 de julio pasado se dio a conocer el decomiso más grande de huachicol en lo que va del sexenio. Fue en Coahuila donde se encontraron más de 15 millones de litros de combustible robado.
Las autoridades, encabezadas por Omar García Harfuch, dijeron que es el golpe más fuerte contra este delito en la actual administración. La noticia provocó muchas dudas.
Y es que es del dominio público que en el sexenio pasado, el expresidente Andrés Manuel López Obrador afirmó que el huachicol se había terminado, que era cosa del pasado.
Hay un detalle curioso, lo dijo en la misma zona donde se realizó este decomiso. En ese entonces se presentó como uno de los grandes éxitos de su administración, pero los hechos de los últimos meses nos dicen otra historia.

No es un caso aislado. En las últimas semanas se han realizado otros decomisos importantes. En Tamaulipas se aseguró un buque con 10 millones de litros de combustible robado. También hubo más de 30 detenidos en un operativo contra una red dedicada a este delito en varias partes del país. Todo esto nos muestra y demuestra que el huachicol sigue vivo y que nunca desapareció del todo.
Nadie lo hubiera imaginado, pero el robo de combustible también tuvo una transformación mucho más compleja, ya tuvo su segundo piso y ahora es conocido como huachicol fiscal, donde se importa combustible sin pagar impuestos. Este atraco no sólo perjudica a Pemex, sino también a las finanzas del país. Se calcula que las pérdidas por este delito superan los 9 mil millones de dólares al año, una cifra escandalosa que sigue creciendo día tras día.
Lo que preocupa es que tienen una organización bien estructurada, pues los operativos terminan con cero responsables tras las rejas. En el caso de Coahuila no se informó sobre detenidos importantes y esto hace pensar que hay redes bien protegidas, quizá con ayuda desde dentro de las propias instituciones.
Ante esta situación se está realizado una lucha estéril, pues si no se castiga a los “autores intelectuales” de nada sirve decomisar millones de litros… y esto da pie a pensar en un circo mediático, un show para los medios, pero sin resultados contundentes.
Se decía que el huachicol ya se había terminado y el tiempo demuestra que fue una vil mentira.
El pueblo ya no quiere discursos, sólo resultados… y estos solo llegarán si hay voluntad política, coordinación entre dependencias y cero tolerancia a la corrupción.
La corrupción del huachicol tuvo su transformación y para acabarla se requiere acción firme, justicia, y sobre todo, coherencia entre lo que se dice y lo que se hace.
LA HISTORIA DEL DECOMISO EN COAHUILA
Autoridades federales confiscaron 129 carrotanques con 15.48 millones de litros de combustible en dos operativos distintos realizados en el estado de Coahuila.
Las acciones fueron coordinadas por la Sedena, la Guardia Nacional, la FGR, la Secretaría de Marina y la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, en conjunto con personal de seguridad física de Pemex y autoridades locales.
Se informó que en la primera operación, realizada en el municipio de Ramos Arizpe, elementos de seguridad ubicaron 33 carrotanques en aparente estado de abandono, cerca de una estación de ferrocarril. En su interior se hallaron 3.96 millones de litros de hidrocarburo.
En el segundo operativo, cerca de una estación en Saltillo, fueron localizados 96 carrotanques detenidos sobre las vías del tren, que contenían 11.52 millones de litros de combustible. Ninguna de las unidades presentaba documentación que acreditara su legal traslado o procedencia, motivo por el cual se notificó al Ministerio Público, que abrió una carpeta de investigación.
“El aseguramiento de los 129 carrotanques es el de mayor magnitud que se ha logrado en la presente administración”, destacaron las autoridades.
Estos decomisos ocurren apenas 10 días después del hallazgo de una minirrefinería clandestina en Veracruz, y luego de que durante el sexenio pasado Andrés Manuel López Obrador difundió la mentira de que ya no había huachicol en México.
En septiembre de 2019, en su Primer Informe de Gobierno, el expresidente dijo que el robo de combustible había sido “prácticamente eliminado”, lo cual ha sido desmentido completamente con los recientes operativos.
Hace una semana el gobierno federal reportó el desmantelamiento de una de las principales redes criminales dedicadas al robo y comercialización ilegal de hidrocarburos en la región centro del país. Aquella operación tuvo lugar de manera simultánea en la Ciudad de México, el Estado de México y Querétaro.
Según cifras de Pemex, entre 2019 y 2024, las pérdidas por sustracción ilegal de combustibles ascienden a más de 75 mil 710 millones de pesos, de los cuales 5 mil 471 millones se registraron solo en el primer trimestre de 2024.
EL HUACHICOL NO ESTÁ MUERTO, VIVE MÁS QUE NUNCA
Es innegable que el gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo enfrenta una prueba de fuego ante las crecientes presiones de Estados Unidos para combatir al crimen organizado y el huachicol.

Pese a que el gobierno federal lo niega, la reciente solicitud de la administración estadunidense para capturar y entregar a políticos vinculados con estas actividades ilícitas representa un reto mayúsculo para la Primera Mandataria. Más aún porque las investigaciones sobre la red de corrupción tejida en torno al contrabando de combustibles apuntan a nombres relevantes dentro de Morena y su coalición.
El caso de los hermanos Carmona recuerda la profundidad de estas redes.

La ejecución de Sergio Carmona en 2021 fue el primer gran golpe a un esquema de financiamiento ilícito que habría inyectado recursos a campañas políticas y protegido a operadores del huachicol.
Su hermano, Julio Carmona, al buscar refugio en EU, entregó información que vincula a políticos de alto nivel con esta trama de corrupción.
La revelación del periódico The Dallas Chronicle sobre la presunta complicidad de dirigentes de Morena y al menos ocho candidatos morenistas, en ese entonces, en el desvío de fondos ilícitos coloca a Sheinbaum en un dilema: La lealtad a su partido y la obligación de demostrar firmeza y transparencia en la lucha contra la corrupción.
El Departamento del Tesoro de EU, al descubrir cuentas bancarias con decenas de millones de dólares ligadas a Sergio Carmona, elevó el nivel de la investigación, al grado de colocar a figuras como Américo Villarreal en la mira.
La acumulación de fondos en paraísos fiscales refuerza la narrativa de que el huachicol no es sólo un problema de criminalidad común, sino un esquema financiero de alto nivel con ramificaciones políticas.
Ante este panorama, el decomiso del buque-tanque Challenge Procy en el puerto de Altamira, cargado con 10 millones de litros de diésel, armas, municiones y computadoras, evidencia que el negocio no ha muerto, al contrario, más floreciente que nunca.
Al mismo tiempo, el hallazgo en Ensenada de millones de litros de hidrocarburo en una propiedad vinculada al exsenador morenista Gerardo Novelo Osuna, sugiere que los tentáculos de este esquema abarcan múltiples frentes.
Aunque falta mucho por hacer, es importante resaltar el trabajo del: Ejército Mexicano, encabezado por el general Ricardo Trevilla; secretario de Marina, Raymundo Morales; secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, quien ha sido pieza clave para el aseguramiento de cargamentos de combustible ilegal y la desarticulación de redes de contrabando.

Pero la pregunta sigue en el aire: ¿Hasta qué grado permitirá la administración de Sheinbaum que la justicia actúe contra miembros de su propio partido?
La FGR, encabezada por Alejandro Gertz, tiene la responsabilidad de ofrecer respuestas concretas. Las pruebas están sobre la mesa y la presión de EU va en aumento.
Sheinbaum tiene en sus manos la oportunidad de marcar un antes y un después en el combate a la corrupción y el crimen organizado. La gran pregunta es si se atreverá a tomar ese camino.