Delirios de grandeza, su sello * Curioso que un particular, que no forma parte del aparato gubernamental mexicano ni ostenta cargo alguno en el Gobierno de la República, se asuma como símbolo de la soberanía nacional
EMMA ESPÍNDOLA
Con una historia de fracasos políticos a cuestas, Andrés Manuel López Beltrán carga el pesado bulto que genera el delirio de grandeza.
Coloquialmente conocido como “Andy”, el hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, continúa acumulando polémicas a su paso por la política mexicana.
En particular en el partido (Morena) fundado por su padre y del cual son prácticamente los propietarios.
López Beltrán, quien ahora aspira a una diputación federal por el estado de Tabasco, está nuevamente en la vorágine del escándalo.
La pelotera se generó desde el momento en que, a través de sus redes sociales, dio a conocer que el gobierno norteamericano le canceló su visa.
Junior arrogante y altanero, se asume como heredero del poder que se utiliza para ningunear a quienes no le rinden pleitesía.
“Andy” dio la primicia y acusó al secretario del Departamento de Estado, Marco Rubio, de ordenar la cancelación de su permiso para ingresar a Estados Unidos.
Inexplicablemente, y de manera sorprendente, mediante una carta escrita de puño y letra, exigió al mandatario Donald Trump que le esclarezca los motivos.

Fiel a su protagonismo, y de exculparse, dijo que se trata de una determinación política y asegura que dichos funcionarios no cuentan con pruebas en su contra por algún acto irregular.
Curioso que un particular, que no forma parte del aparato gubernamental mexicano ni ostenta cargo alguno en el Gobierno de la República, se asuma como símbolo de la soberanía nacional.
Apegado a la prepotencia que le caracteriza ordena, y eso sí es injerencia, al presidente norteamericano lo que debe hacer.
Ahora, como otro miembro más de la política mexicana al que le revocan la visa, recurre a los mismos métodos usados por quien lo encumbró sin merecimiento alguno.
López Beltrán calificó la medida como de “carácter político, más bien politiquero y propagandístico, al estilo hitleriano” y considera que es una forma de presión contra quienes “no se alinean o someten a sus afanes autoritarios, facciosos y a sus corruptelas”.
Y como si tuviera la estatura moral, social y política de un gobernante, puntualiza:
“Claro está, señor presidente, que no me causa ningún problema el no visitar Estados Unidos en estos tiempos decadentes y lamentables de odio, racismo, drogadicción, desintegración familiar, inconformidad social y tristeza”.

Quien se asume como autoridad para enjuiciar al país más poderoso del mundo, es el junior que con berrinches y pataleos busca presumir una grandeza que ilustra su pequeñez.
Un espejismo que lo persigue y lo consume.
El delirio de grandeza (o megalomanía) es un trastorno de la mente donde una persona cree de forma fija que es muy rica, famosa, poderosa o especial sin que sea verdad.
Aunque en su caso, los hechos van aparejados, hay algunos elementos para demostrar que le dan la razón.
Es el mismo “Andy” que ninguneó a la dirigencia del partido político en el que fue nombrado para acumular derrotas y ridículos.
Justo el mismo que pisoteó la austeridad a la que llamaron dos presidentas: Claudia Sheinbaum, de la República, y Luisa María Alcalde, de Morena.

El que ridiculizó un Decálogo que es aplicable a los millones de mexicanos que son la cara de la militancia morenista, pero no a los descendientes del Mesías.
Más bien se trata de “Andy”, el de las excentricidades, el de los derroches, el de los lujos, el “izquierdista” que se da vida de rey.
El que encuadra su congruencia en la incongruencia.
“Andy”, el que durante sus vacaciones fue captado en un hotel cinco estrellas en Tokio, Japón. Ese quien durante su estancia en el hotel The Okura Tokyo, habría comprado una obra de la artista Yayoi Kusama valuada en cerca de 500 mil pesos.
El que durante su viaje a tierras niponas, fue captado saliendo de Prada con varias bolsas de la tienda de lujo.
Andrés Manuel, el de caprichos refinados que desprecia al pueblo que se traga las mentiras, mientras él devora delicias en restaurantes que ofrecen comidas orientales.
Un junior que pontifica: “no somos iguales, no somos corruptos y en mi caso desde niño aprendí, posiblemente antes que otros, que el poder es humildad”.
Presuntuoso, altivo y engreído, a quien investigaciones de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) señalan que un grupo de sus amigos cercanos e intermediarios, obtuvieron contratos millonarios en proyectos prioritarios del gobierno federal, como la refinería Dos Bocas y el Malecón de Villahermosa.
Pedante y envanecido por el poder absoluto, presume el apoyo del que se fue a La Chingada y que le permitió colocar a su clan en esferas del poder convertidas en fábricas de negocios.
“Andy” al que, por otra parte, se vincula con presuntos negocios de proveeduría y contratos a través de redes de operadores.
Cabe recordar que llegó a declarar en el pasado que no participaría en cargos públicos ni dentro de la estructura de gobierno para evitar cualquier atisbo de nepotismo, sin embargo, asumió la Secretaría de Organización de Morena y posteriormente inició recorridos y aspiraciones para candidaturas legislativas.
Y para demostrar que el Movimiento Regeneración Nacional se sintetiza en un poder familiar, ante el cual todos se hincan y que -desde figuras militantes hasta anónimos seguidores- los obedecen ciegamente.
En sus alucinaciones, el Príncipe de la Mentira (porque el Rey vive en su finca de Palenque, Chiapas) quiso que todo el aparato gubernamental mostrara obediencia y subordinación, y así fue.
Los Poderes Ejecutivo y Legislativo, además de los gobernadores surgidos de Morena, aprovecharon los espacios para decirle a su amo que los desvaríos del junior son aplaudidos.
Y los legisladores publicaron un desplegado para apoyar y respaldar a una persona que no es funcionario, servidor público ni un ciudadano que haga aportaciones al fisco, porque nunca ha trabajado.
Más extraordinario que integrantes del Club de los Rechazados (Marina del Pilar Ávila, Alfonso Durazo, Américo Villarreal, Arturo Ávila, Enrique Inzunza Cázarez, Adán Augusto López, Ricardo Monreal, entre otros) hayan respaldado el documento.
Debe tenerse presente que un número importante de políticos y funcionarios del partido Morena han sufrido la revocación o el retiro de sus visas de turista para ingresar a Estados Unidos.
La medida por parte de las autoridades estadounidenses ha alcanzado a más de 50 políticos, incluyendo gobernadores, alcaldes, legisladores y familiares de exmandatarios.
Alex Tonatiuh Márquez Hernández fue uno de los primeros en ser vetado para ingresas a tierras del Tío Sam.
Es un exfuncionario público mexicano que fue destituido de su cargo como director de Investigación Aduanera en la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM) en diciembre de 2025, tras la revocación de su visa estadounidense.
Prácticamente el primer funcionario del gabinete de Claudia Sheinbaum en perder su visa, señalado por autoridades estadounidenses por el delito de huachicol.
El mismísimo que compró cinco relojes de lujo que, en total, suman casi ocho millones de pesos.
Tampoco puede dejarse fuera al “socialista” potentado con residencia que ronda los 12 millones de pesos, y que tras sus arengas en contra del gobierno norteamericano sería bueno ver que viaje a territorio estadounidense.
Porque ese hombre valeroso que es José Gerardo Rodolfo Fernández Noroña, el que viaja en primera clase y mientras se lo permitieron se dio una vida de monarca, creía tener un mercado electoral en Estados Unidos. A ver cuándo los visita.

Pero sin duda en esos escándalos y las reacciones que incluyen memes y el sarcasmo popular, destaca el Príncipe de los descalabros, el de los reveses electorales y las catástrofes surgidas por los despilfarros.
En esos desastres, inevitablemente, tiene que incluirse el ridículo generado por la insolencia y la altivez mostrada por quien se asume como administrador y heredero del capital político de la autodenominada Cuarta Transformación.
El que en sus desplantes por encarnar el legado paterno, prueba tácita de nepotismo, fractura y divide a un movimiento social en el que destaca un absurdo:
Que un mequetrefe acapare la atención de una corriente política y se desvivan por halagarlo, cuando las madres buscadoras, los enfermos sin medicamentos, los profesores y millones de mexicanos en pobreza extrema son rechazados.
Que un insensato, quien presume sus perturbaciones, pretenda simbolizar la Soberanía Nacional y que a las autoridades procuradoras de justicia se les quemen las habas para exculparlo sin investigación alguna.
Pero como bien lo estableciera August von Kotzebue:
“Los enanos permanecerán enanos, aunque se suban a los Alpes”.

Una frase figurada que significa que la pequeñez de espíritu o la falta de talento no se ocultan por más que se intente aparentar una posición alta.
Y para el gobierno de la República, el Movimiento de Regeneración Nacional y el oligarca tabasqueño residente en Chiapas, es aplicable aquello de que:
“son como piedra y acero”, porque chocan fuerte y a menudo, desgastándose mutuamente.
Habrá que esperar el siguiente capítulo.