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PULPO POLÍTICO

“De tin marín de do pingüe…”

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Se omitió la presencia del Poder Judicial en uno de los actos republicanos más importantes del país * En el marco de la elección judicial, tres ministras, afines al partido en el poder, hacen acto de presencia en el 108 aniversario de la promulgación de la Constitución Política en lugar de la ministra presidenta Norma Piña Hernández

 

MARCO ANTONIO FLORES***

 

El choque entre los Poderes Ejecutivo y Judicial -iniciado e impulsado por el expresidente Andrés Manuel López Obrador- continúa con el gobierno que encabeza la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, lo que quedó de manifiesto el pasado 5 de febrero, al conmemorar en Queretaro el 108 aniversario de la promulgación de la Carta Magna.

Y es que, por primera vez en la historia de uno de los actos republicanos más importantes de la nación, se omitió y negó la presencia del Poder Judicial.

En lugar de estar representado el Poder Judicial por la ministra presidenta Norma Lucía Piña Hernández, acudieron al acto las tres ministras alineadas al partido en el poder: Yasmín Esquivel Mossa, quien causó revuelo en su momento al ser señalada de plagiar su tesis profesional.

Lenia Batres Guadarrama, “la ministra del pueblo”, cuya capacidad ha sido ampliamente cuestionada y quien también causó escándalo con un video que se hizo viral en redes sociales.

Loretta Ortiz, quien se autodefine como fundadora de Morena, y que además se han valido y aprovechado de distintos espacios en medios y foros para promover su imagen de cara a la elección judicial, aunque la reforma no permite precampañas.

En este acto quedó en entredicho el texto constitucional, que en su Artículo 41 a la letra dice: “El pueblo ejerce su soberanía por medio de los Poderes de la Unión, en los casos de la competencia de estos, y por los de los estados y la ciudad de México, en lo que toca sus regímenes en los términos respectivamente establecidos por la presente Constitución Federal y las particulares de los estados, las que en ningun caso podrán contravenir las estipulaciones del pacto federal”.

 

VICIADO DE ORIGEN

Después de que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) instruyó al Senado de la República suplir en sus funciones al Comité de Evaluación del Poder Judicial para integrar la lista de candidatos del PJF que aparecerán en las boletas para la elección del próximo 1 de junio, se desprenden varios hechos que vician de origen lo que será la primera elección del Poder Judicial:

1.- El fallo del TEPJF es violatorio al de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

2.- El proceso se realizó por sorteo, por tómbola, como si se tratara de un juego de feria de pueblo, al famoso “de tin marín de do pingüe”.

3.- El sorteo se realizó con la presencia únicamente de senadores de Morena, la oposición se negó, todo lo cual implica que se incurrió en violaciones que influyeron en la equidad de la contienda electoral.

Respecto al sorteo llevado a cabo en la Cámara de

Senadores, la Barra Mexicana de Abogados (BMA) señaló: “La llamada reforma judicial no puede ser tan importante como para destruir el orden constitucional, minar la función de protección de los derechos humanos, del amparo, llevar a un enfrentamiento de poderes políticos y, sobre todo, minar el acceso a la justicia y sus garantías como la independencia judicial”.

Los partidos Acción Nacional (PAN) y Revolucionario Institucional (PRI) calificaron el fallo del TEPJF como mera simulación.

“No vamos a validar esa farsa, es una farsa desde que inició. Han destruido al Poder Judicial”.

Recordemos que esta reforma judicial es una iniciativa, para muchos más bien “capricho”, de López Obrador que presentó en febrero de 2024 para elegir a jueces, magistrados y ministros en las urnas por voto popular.

La regresiva iniciativa ha estado plagada de irregularidades, ya con mayoría calificada en el Congreso: Primeramente, se aprobó en octubre de 2024 en la Cámara de Diputados y en el Senado, con métodos gansteriles para lograr los votos de los Yunes, ampliamente cuestionados, al tiempo que se aprobó la llamada “supremacía constitucional” para dejar al Poder Judicial actual sin herramientas legales para echar abajo la polémica reforma judicial.

Como bien lo dijo Gerardo Fernández Noroña, esta reforma “ni dios padre la detiene”, haciendo eco a la posición presidencial de que “la refroma va porque va”, y también es una manera de emular a su antecesor, maestro y guía, “porque lo digo yo”, con el arguemnto que es un “mandato” del pueblo de México.

Haber ganado con el apoyo popular de casi 36 millones de mexicanos no da derecho a legisladores morenistas y a Sheinbaum Pardo a interpretar que las reformas regresivas de AMLO eran un “anhelo del pueblo”.

Pero “Cosumatum est”, ya quedaron formalmente integradas las listas de los tres Poderes: Ejecutivo, Legislativo y Judicial, con los perfiles más “idóneos” para continuar el camino a la elección judicial que se concretará el primer domingo de junio de 2025.

 

COSTOS POLÍTICOS Y ECONÓMICOS

Si lo que se pretendía con la reforma judicial era democratizar ese poder y evitar la corrupción, por la forma en que el proceso se ha llevado a cabo, todo indica que el resultado sea todo lo contario.

Además, los costos políticos y económicos para el país y para la Primera Mandataria Claudia Sheinbaum todavía están por evaluarse y verse.

Hasta el momento su costo económico será muy similar al de las elecciones presidenciales de 2024, pero con muchos vicios acumulados, que muestran que los ciudadanos que acudan a la elección sólo tendrán de una sopa: Los candidatos casi en su tottalidad están alineados con el partido en el poder y los votos por vez primera no serán contados por los propios ciudadanos.

Falta lo más importante: Observar y atestiguar cómo reaccionarán los mercados, las inversiones nacional y extranjera, en el supuesto caso de ver amenazada su inversión por falta de seguridad y garantía jurídica, lo mismo que saber cómo repercutirá en la revisión y el futuro del T-MEC.

Cuando las decisiones de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) se ignoran, la justicia se politiza, las instituciones se fracturan y el país se encamina hacia la incertidumbre.

Estamos viendo cómo el equilibrio de poderes se tambalea ante nuestros ojos.

 

RUPTURA ENTRE PODERES

El Poder Judicial, en las democracias contemporáneas, como la mexicana, tiene la función de ser un mecanismo de control constitucional, y también puede cuestionar si una modificación de cualquier ley viola o no los derechos humanos o los derechos civiles fundamentales.

Es del dominio público que la reforma judicial ha ocasionado una ruptura entre poderes. Nadie ha negado la necesidad de reformar al Poder Judicial, pero para hacerlo más eficiente en la impartición de justicia, para combatir los núcleos de corrupción que existen en algunos juzgados y tribunales, y para acabar con el nepotismo al interior del mismo, el aspecto más polémico de la reforma es la elección de jueces, magistrados y ministros.

Por el lado oficial se afirma que con ello se “democratizará” el Poder Judicial, y por otro lado los mismos protagonistas del Poder Judicial, especialistas en derecho y escuelas de derecho (valga la redundancia), consideran que con ello se politiza ese poder, se involucran intereses políticos, partidistas y de grupos de la delincuencia organizada que pueden cooptar los procesos de la elección judicial.

Por lo antes expuesto, consideran que la reforma es un golpe directo a la independencia judicial y al Estado de Derecho. Es un salto al abismo, un ensayo muy peligroso.

Ningún país del mundo elige a todos sus jueces cual si fueran representantes populares. En Estados Unidos sólo se eligen jueces estatales o locales, pero es producto de una tradición que nació con su auténtico federalismo hace más de doscientos años.

Nadie está en desacuerdo con realizar una reforma integral a la justicia que debe abarcar, en primer término, el sistema de procuración y administración de justicia que depende del Poder Ejecutivo y que debe incluir a la Fiscalía General de la República (FGR), las fiscalías estatales, así como el papel muy importante que juega el Ministerio Público, que por definición es un organismo público, tiene la representación de los intereses sociales.

Si se logra una reforma integral se logrará combatir la impunidad y hacer válida la misión de la ley penal: Garantizar la paz, convivencia y la armonía social; prevenir y combatir la aparición de conductas delictivas, así como proteger los bienes jurídicos fundamentales.

Es de sabios rectificar. Vale la pena que la Presidenta Sheinbaum actúe con sensatez, mesura y patriotismo. Que haga a un lado las venganzas políticas y caprichos de su jefe y mentor para poner en marcha una auténtica reforma integral de la justicia.

Hay la esperanza de que la doctora Sheinbaum actúe como jefa de Estado y gobierne para todos los mexicanos al margen de partidos e ideologías.

En un nuevo ambiente plural, participativo y democrático, su gobierno debe abocarse a planear, diseñar e implementar las reformas que requiere México para iniciar una auténtica transformación que ubique a nuestro país como una de las diez economías más importantes del mundo.

Un gobierno que genere mejores condiciones de vida para la totalidad del pueblo de México, que incluya a los más pobres, a las clases medias y medias altas.

Debe poner cimientos sólidos para una auténtica transformación con cambios radicales en las políticas públicas en materia de seguridad pública, salud, educación, economía, procuración y administración de justicia, sustentabilidad, políticas energética y alimentaria, entre otros. Avanzar para lograr lo que todos los mexicanos anhelamos: Un México con justicia, democracia y prosperidad compartida.

 

*** Académico y consultor.

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¿Quién sigue?

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Trump afirma que detención de Maduro es una advertencia a cualquiera que amenace la soberanía nacional de EU * “Ni Bolívar ni Lincoln aceptarían que el gobierno de Estados Unidos actuara como una tiranía mundial”, expresa el exmandatario Andrés Manuel López Obrador

 

MARCO ANTONIO FLORES***

 

“Cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar”. Esa es la lectura sobre Donald Trump, quien advirtió el pasado sábado 4 de enero de 2026, que habrá que “hacer algo” contra el narcotráfico en México.

Luego de la captura de Nicolás Maduro, en entrevista con Fox News, el mandatario estadounidense reitera que los cárteles de la droga son los que gobiernan México y no la Primera Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, con quien dijo tener una buena relación de amistad.

Asegura que le ha preguntado a Sheinbaum Pardo sobre si quiere que Estados Unidos se deshaga de los cárteles de la droga en México y ella ha dicho que “no, no, no”.

Sería bueno saber qué información tiene el gobierno de Estados Unidos sobre la avasalladora presencia de los cárteles en México. Es obvio que la Primera Mandataria no está aliada, los ha combatido como no se hizo antes. Lo que no sabemos es la información que los americanos (Departamento de Estado, de Justicia, CIA y FBI) tengan respecto al sexenio de Andrés Manuel López Obrador con la aplicación de la consigna “abrazos y no balazos”.

Por el bien del país y del gobierno, Sheinbaum Pardo ha hecho muy bien en deslindarse de esa política en materia de seguridad. “Otro gallo le cantaría a México”, si lo mismo se hiciera en materia de respeto a las instituciones democráticas constitucionales.

La división de Poderes, los organismos autónomos constitucionales, la Ley de Amparo, la libre competencia en materia de energía.

La prueba de fuego para Claudia Sheinbaum es si da la puntilla a la democracia mexicana con la polémica e innecesaria “Reforma Electoral”, que acabaría con elecciones libres y democráticas.

La pregunta es si Sheinbaum quiere pasar a la historia como una gran lideresa o ser considerada como cómplice de un supralíder con sospechas de narcopresidente y ser considerada el equivalente de lo que Nicolás Maduro fue en relación a su antecesor Hugo Chávez.

El dilema sería permitir que Trump venga por AMLO y su camarilla o bien sacrificar su gobierno y liderazgo, en aras de una inútil lealtad a su antecesor y sus desplantes de “tirano” destructor de nuestro régimen democrático constitucional.

 

LA CRÓNICA DE UNA CAÍDA ANUNCIADA

En la medianoche del 2 de enero de 2026, el gobierno de Estados Unidos capturó al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, tras un ataque quirúrgico, “a gran escala”.

Donald Trump informó que Maduro y su esposa, Cilia Flores, fueron sacados de Venezuela. La captura de Nicolás curre tras semanas de altas tensiones entre los dos países, en las que Washington había atacado embarcaciones en el Caribe que, según Donald, transportaban drogas.

Desde 2020 el Departamento de Justicia de EU acusó al presidente venezolano de estar involucrado en actividades relacionadas con el narcotráfico.

El mandatario estadounidense dijo que Maduro enfrentará un juicio por diversos delitos en Nueva York.

Después de la Segunda Guerra Mundial, la “guerra fría” dio como resultado la geopolítica de los ejes comunismo (URSS) versus capitalismo (Estados Unidos), con la que cada eje pretendía conservar sus regiones de influencia y dominación. Esta política ahora parece recrudecerse entre Rusia-China vs. EU-Europa Occidental.

Con la detención del mandatario venezolano, recordamos algunas de las intervenciones de EU en América Latina para proteger sus regiones de influencia.

En 1961, invasión en “Bahía de Cochinos”, en la Cuba comunista, para evitar la instalación de una base de misiles de la URSS.

En 1965 derrocó a Juan Bosch, en la República Dominicana, por sus ligas con el comunismo.

En 1973, en Chile intervino para derrocar al gobierno socialista de Salvador Allende.

En 1989, con George Bush, entraron en Panamá para desmantelar el Ejército del país y capturar a Manuel Antonio Noriega, acusado de tráfico de drogas, en la operación “Causa Justa”. Noriega había trabajado para la CIA.

En 1994 invadió Haití para facilitar la transición a la democracia y la vuelta de Jean-Bertrand Aristide, el primer presidente de la isla elegido en unas elecciones democráticas en 1990.

 

DESDE 2020 ESTABA EN LA MIRA

Maduro es prófugo de la justicia de Estados Unidos desde 2020, acusado de encabezar el Cártel de los Soles y de inundar las calles de la potencia norteamericana de cocaína. En Venezuela la ruta del control de las instituciones siguió el camino para convertirla en un narcoestado.

Hugo Chávez compitió en las urnas en 1998 y barrió, los venezolanos creyeron en sus promesas. A partir de su ascenso al poder, Chávez planeó, diseñó y puso en marcha lo que podríamos denominar “Manual para convertir un país en narcoestado”.

A ver si a los mexicanos les suena “familiar”. Si hay alguna similitud con el gobierno de AMLO, se tratará de una mera coincidencia.

Ai les va: Primero, conquistar el poder por la vía democrática, ofreciendo al pueblo mejores niveles de vida, creando una clientela o plataforma electoral, para que los programas sociales se conviertan en dádivas que puedan mantener esa clientela electoral satisfecha y agradecida con el gran líder que les cambia la vida.

Segundo, inventar un enemigo común, “combatir a los enemigos del pueblo” (la derecha, la prensa, los periodistas, los corruptos, el imperialismo yanqui, los conservadores); en este contexto acuñó aquella famosa frase “Yo ya soy del pueblo, yo ya no me pertenezco”. Estas palabras las repitió AMLO en diversas ocasiones.

Tercero, socavar todas las instituciones democráticas del régimen; cooptación de los Poderes Legislativo y Judicial, y de los órganos electorales.

Cuarto, asegurarse del control militar, de la policía, de todas las Fuerzas Armadas, propiciar la militarización del país y el fortalecimiento de la Guardia Nacional.

Quinto, alianza con el narcotráfico y crear sus propios cárteles para convertirse en un narcoestado con presencia mundial.

Desde el año 2000, Chávez expulsó a la DEA de Venezuela, AMLO también.

En 1999, Hugo declara el inicio de la Revolución Bolivariana en la primera sesión de la Asamblea Nacional Constituyente establecida por el gobierno para redactar una nueva Constitución.

Esa idea de cambiar la Constitución de Venezuela puede extrapolarse a México, en 2024, en el momento en que el INE le otorgó la sobrerrepresentación al partido en el poder y con ello la mayoría calificada, de esta forma la 4T logró cambiar la Carta Magna a su antojo.

El sucesor de Hugo Chávez, Nicolás Maduro, dio continuidad a todos y cada uno de puntos del “Manual” para convertir a Venezuela en un narcoestado. Por ello llevó a Venezuela a la mayor crisis política, económica y social de su historia.

El resultado de las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024 fue la respuesta del pueblo venezolano a 25 años de sometimiento, de destrucción de su régimen democrático, de represión, de la peor crisis económica y de la salida de ocho millones de venezolanos de la narcodictadura.

Con 82% de las actas publicadas por la oposición, en números globales el opositor Edmundo González obtuvo 7 millones de votos contra 3 millones de Nicolás Maduro.

Ante las evidencias, el Consejo Nacional Electoral venezolano (CNE), otra de las instituciones cooptadas por el régimen chavista, anunció el “triunfo” de Nicolás Maduro con el 51.2% de los votos frente al 44.2% del opositor Edmundo González Urrutia.

La respuesta de Nicolás a las protestas de la oposición: 17 muertos y 1,500 detenidos. La comunidad internacional, con fundamento en el derecho internacional, no reconoció a Maduro como presidente legítimo.

Estados Unidos, Perú, Ecuador, Costa Rica, Argentina, Uruguay y Panamá reconocieron a Edmundo González como el presidente de Venezuela. México, ante las evidencias del triunfo opositor, no se atrevió a reconocerlo.

El chavismo, continuado por Maduro, pasó de ser un intento de revolución (transformación,) a convertirse en un gobierno manejando el Cártel de los Soles, nomenclatura que recibe de la insignia de un sol que visten los oficiales del Ejército bolivariano.

Los principales comandantes de constituir y dirigir esta organización criminal son: Padrino López, imputado en 2020 por tráfico de drogas junto a Diosdado Cabello; Tareck El Aissami, Néstor Roverol y el general Alcalá.

Una columna publicada en el Corriere della Sera señaló: “Nicolás Maduro convirtió a Venezuela en el centro mundial del tráfico de cocaína, el lugar donde la cocaína se almacena y se envía a todos los rincones de la Tierra. Hablar de justicia social desvía la atención de los asuntos criminales”.

El exjefe de Seguridad de Hugo Chávez, Leamsy Salazar, “ha aportado pruebas de cómo Venezuela es un narcoestado”, antes de ser encarcelado por decir que “el gobierno sólo era una manzana podrida”.

El liderazgo de Diosdado Cabello, uno de los pilares del gobierno de Maduro, ha sido exhibido en diversas publicaciones. Se afirma que “Cabello ha sido señalado como el jefe del Cártel de los Soles, compuesto por oficiales de alto rango del Ejército venezolano”, subrayando la complicidad de las fuerzas militares en el entramado del narcotráfico.

“Toda palabrería retórica de quienes han destruido un país y han manipulado y utilizado los ideales socialistas”, “Los que realmente creen que estos traficantes en nombre de la ideología sólo están creando una cortina de humo para defender su negocio”.

Los puntos del manual chavista para convertir un país en narcoestado, coinciden con lo que ha ocurrido en México los últimos siete años.

Si el narco controla gran parte del territorio nacional, tiene nexos con autoridades de los tres niveles de gobierno, e interviene de manera creciente en los procesos electorales para elegir a esas autoridades, entonces ¿estaríamos en camino de convertirnos en un narcoestado?

Porfirio Muñoz Ledo, unas semanas antes de morir, acusó a López Obrador de tener alianza con el narcotráfico y advirtió sobre el peligro de que México fuera dominado por el crimen y por los militares.

Habrá que esperar el desenlace de toda esta analogía México-Venezuela. Esperemos que sólo sean infundios contra el movimiento revolucionario de la Transformación y que México siga la senda de la prosperidad, la democracia y la justicia, así como el combate a la corrupción y a la impunidad. Mejores políticas públicas en educación y salud. El mejoramiento de la justicia y la creación de las condiciones para la inversión y el crecimiento económico.

Ojalá así sea, Sheinbaum es la esperanza de millones de mexicanos.

 

LA POLÍTICA NO ES IMPOSICIÓN: AMLO A TRUMP

El expresidente Andrés Manuel López Obrador reaccionó a la detención del mandatario venezolano, luego del bombardeo de Estados Unidos la madrugada de este sábado.

López Obrador recordó que, aunque está retirado de la política, sus “convicciones libertarias me impiden callar ante el prepotente atentado a la soberanía del pueblo de Venezuela y el secuestro de su presidente.

“Ni Bolívar ni Lincoln aceptarían que el gobierno de Estados Unidos actuara como una tiranía mundial”, añade.

“Presidente Trump: no caiga en la autocomplacencia ni escuche el canto de las sirenas. Mande al carajo a los halcones; usted tiene capacidad para actuar con juicio práctico. No olvide que la efímera victoria de hoy puede ser la contundente derrota del mañana. La política no es imposición”, agrega.

“Recuerde que ‘el respeto al derecho ajeno es la paz, como nos enseñó Benito Juárez en el siglo XIX. Soy mexicano con mucho orgullo, pero también latinoamericano. Apoyo incondicionalmente a mi presidenta Claudia Sheinbaum”, expresa Andrés Manuel.

 

TRUMP LANZA AMENAZA

El mandatario de EU subraya que la intervención es muestra de su resurrección de la Doctrina Monroe.

“Ahora se llama la Doctrina Donroe (por Don de Donald). Nuestro dominio del hemisferio occidental nunca más será cuestionado”, añade.

Recalca que el operativo también sirve como “una advertencia a cualquier que amenaza la soberanía estadunidense” y proclama que “el pueblo venezolano está libre” y que el “hemisferio está más seguro ahora”.

La detención de Maduro y su esposa muestra que “Estados Unidos puede proyectar su fuerza en cualquier lugar, en cualquier momento”, expresa Pete Hegseth, secretario de Guerra de la Unión Americana.

 

***Académico y consultor.

 

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PULPO POLÍTICO

¿Fin al populismo de izquierda en América Latina?

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El comunismo que lideraba la URSS fracasó y concluyó en 1989 con la caída del Muro de Berlín * Al pueblo no le interesa la postura ideológica, lo que demanda es un país con más seguridad, menos delincuencia, una economía creciente y sana, así como mejores servicios de salud, educación e infraestructura

 

MARCO ANTONIO FLORES***

 

Luego de las elecciones presidenciales en Chile, en donde resultó electo, en segunda vuelta, José Antonio Kast, se tiene un balance casi en empate entre los países gobernados por la izquierda y por la derecha.

De 20 países latinoamericanos, actualmente en nueve hay gobiernos de derecha y en diez, de izquierda. Entre estos últimos, en México, Brasil, Colombia, Venezuela, Cuba, Nicaragua y Uruguay. En la derecha destacan los gobiernos de Argentina, Ecuador, Salvador, Bolivia, Honduras, Paraguay, Perú. Las últimas elecciones en esta región han girado de la izquierda a la derecha.

Por ello intentaremos recordar el significado y origen de la izquierda y la derecha ideológicas. Se definen como posturas políticas, sociales y económicas, originadas en la Revolución Francesa, donde la izquierda se asocia con igualdad, progreso y mayor intervención estatal, y la derecha con tradición, orden y libertad individual/mercado, aunque sus significados evolucionan y varían según el contexto histórico y país.

No se consideran bloques cerrados. Sus fines y características se entrelazan. Una persona puede tener ideas progresistas en lo social y conservadoras en lo económico, o viceversa. Lo que es de izquierda o derecha puede cambiar con el tiempo y el lugar (ej. el liberalismo fue de izquierda en sus inicios).

Las últimas corrientes ideológicas tienen diversas combinaciones. Incluye liberales (centro), socialdemócratas (izquierda moderada), conservadores (derecha), libertarios (izquierda/derecha extrema), etc.

En resumen, izquierda y derecha son etiquetas útiles para entender grandes tendencias políticas, pero la realidad es más compleja y matizada, requiriendo diálogo y respeto por las diferentes perspectivas.

Hoy en México, en el partido en el poder, hay muchos desorientados, seudocomunistas, populistas de “izquierda”, como Pablo Gómez, Gerardo Fernández Noroña y muchos morenistas que viven en los 70s cuando existía la Guerra Fría.

Confunden izquierda, derecha, comunismo y capitalismo. Viven en el siglo pasado, cuando la Guerra Fría fue un enfrentamiento ideológico post-Segunda Guerra Mundial entre el capitalismo (liderado por EU, con propiedad privada y libre mercado) y el comunismo (liderado por la URSS, con propiedad colectiva y control estatal), dividiendo al mundo en dos bloques antagónicos, Occidente y Oriente, que competían por expandir su sistema sin llegar a un conflicto directo por las armas nucleares, mediante espionaje, carrera armamentista y guerras.

Connotados líderes mexicanos de “izquierda” en el poder, ignoran que el comunismo que lideraba la URSS fracasó y concluyó en 1989 con la caída del Muro de Berlín.

En la actualidad hay quienes conciben la competencia económica entre China y Estados Unidos, como una nueva “guerra fría” ideológica.

Las condiciones ideológicas de China son muy diferentes de lo que fue el comunismo de la URSS. El país atravesó enormes cambios. Mao instaló políticas marxistas, pero a diferencia del comunismo soviético, centrado en la clase obrera, la revolución maoísta se basó en los campesinos e inició su proceso de industrialización.

Setenta y seis años después de su fundación, la China actual parece casi opuesta a la nación que concibieron los fundadores del PCCh.

Hoy China es el segundo país del mundo con más millonarios (hay más de 6 millones, según el último Informe de riqueza global de UBS). Su Producto Interno Bruto (PIB) sólo es superado por el de Estados Unidos.

Todo se debe a los cambios que introdujo a partir de 1978 Deng Xiaoping, quien impulsó un programa económico que liberalizó la economía, permitiendo el resurgimiento del sector privado y descentralizó el poder. Se abrió al exterior: viajó a EU y selló los lazos con Washington.

El modelo económico introducido por Deng, basado en una economía de mercado, permitió que China empezara a crecer a niveles récord y sostenidamente durante cuatro décadas.

El Banco Mundial estima que más de 760 millones de chinos salieron de la pobreza gracias a las reformas, algo sin precedentes -aunque la desigualdad es creciente-.

Hoy China en lo político ideológico es un país más estatista que comunista. Es un Partido-Estado, que sacrifica libertades por control, no existe la libertad de prensa.

Según Human Rights Watch, el gobierno chino “mantiene un estricto control sobre Internet, los medios masivos, la academia y las comunidades religiosas. Sin embargo, “económicamente China hoy está más cerca del capitalismo que del comunismo”, según analistas internacionales.

Así el “capitalismo estatal”, ha exacerbado la guerra comercial entre China y EU. Ante el dilema de si la China de Xi se está haciendo más capitalista o más comunista, el consenso indica que ninguna de las dos opciones es acertada: “Es más estatista”.

Por ello, lo que está ocurriendo en América Latina debe verse con objetividad y desechar la idea del giro a derecha o izquierda. La población no vota ideológicamente sino con el bolsillo o guiada por un sentimiento de angustia por inseguridad o frustración respecto al funcionamiento del Estado, los partidos y la clase política. Ideológicamente, la región sigue siendo muy heterogénea.

El reciente triunfo de la derecha en Chile no debe considerarse como una tendencia obligada en toda la región. En opinión de Andrés Malamud, “es improbable que el triunfo de Kast en Chile tenga gran impacto regional”. Esto, por dos razones, dice a DW el investigador del Instituto de Ciencias Sociales de la Universidad de Lisboa: “Primero, es lo usual que Chile alterne entre izquierda y derecha cada cuatro años. Segundo, Kast tiene un estilo menos disruptivo que Bukele o Milei”.

“Hablar de ola derechista es descriptivamente correcto, pero analíticamente engañoso: En Sudamérica están triunfando las oposiciones, que sólo circunstancialmente son de derecha”, señala Malamud.

En el caso de Chile diversos analistas coinciden en que la derrota del presidente Boric tuvo que ver con temas de corrupción, seguridad, criminalidad y migración, dejando a un lado la agenda democrática de Boric.

En el esquema geopolítico mundial, los signos de los nuevos gobiernos en América Latina incidirán en el foco de las dos grandes potencias: Estados Unidos y China.

El gobierno chileno de Kast estará más cercano a los intereses de Estados Unidos.

Esto podría tener efectos también en la relación con China, nación que ha tenido influencia en Chile y otros países de la región, con crecientes exportaciones, instalación de complejos manufactureros (automotrices) y grandes inversiones en obras públicas, y que ha buscado extender en Latinoamérica.

Además, el triunfo de Kast se debió a que supo negociar y aprovechar las transferencias de votos de los candidatos de derecha derrotados en la primera vuelta, tras conseguir el apoyo del libertario Johannes Kaiser y de la representante de la derecha más tradicional Evelyn Matthei. También capitalizó gran parte de los votos del tercer candidato en primera vuelta, el economista antisistema Franco Parisi, que el mes pasado había obtenido el 20% de los sufragios.

Entre los factores de incertidumbre que acompañaban esta elección estaba el destino de los votos de más de cinco millones de chilenos que solían abstenerse y que por primera vez estaban obligados a sufragar.

Ese voto obligatorio, en su tercer intento por la presidencia, justificó en parte que Kast lograra un récord de más de siete millones de apoyos, convirtiéndose en el presidente más votado de la historia.

Las principales banderas de Kast fueron un “gobierno de emergencia” para atajar con “mano dura” los problemas en materia de seguridad-delincuencia, inmigración y progreso económico.

Las elecciones presidenciales del 2026 en Costa Rica, Colombia, Brasil y Perú serán una nueva prueba para verificar cuánto ha crecido la adhesión a las posturas de “derecha”.

La Primera Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo felicitó a José Antonio Kast y señaló: “Creo que es un momento de reflexión para los movimientos progresistas en América Latina y por qué se dan estas circunstancias”.

Asegura que un giro desde un gobierno progresista como el de Boric a uno conservador no ocurrirá en México.

“Aquí hay unidad, y a veces cuando no hay unidad en los movimientos, se genera esta disminución del apoyo”, expresa la Primera Mandataria, pero lo sucedido es un asunto que debe “analizarse” para comprender cómo se ha llegado a ese resultado electoral.

Si México continúa en la ruta democrática con elecciones libres y transparentes, como ocurrió en Chile, un eventual triunfo de Morena sería legítimo y reconocido por 130 millones de mexicanos.

Sin embargo, si la anunciada e innecesaria reforma electoral se convierte en control estatal de elecciones, estaremos más cerca del autoritarismo al estilo Venezuela, Cuba y Nicaragua. Como se ha visto, al pueblo no le interesa definirse como de izquierda o derecha. No más populismo, lo que demanda es un país con más seguridad, menos delincuencia, una economía creciente y sana, así como mejores servicios de salud, educación e infraestructura.

Deseamos tener un país unido y en paz. Un México próspero, justo, libre y democrático. Que así sea por el bien de todos los mexicanos.

 

***Académico y consultor.

 

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¡Aguas con la llegada del 2026!

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Ley Nacional del Agua, entrega de narcopolíticos, renovación del T-MEC, los retos de la Primera Presidenta * El chantaje, el arma de presión de Donald Trump para sacar la mejor raja posible

 

MARCO ANTONIO FLORES***

 

En noviembre de 2018 se firmó la ratificación del T-MEC. Presentes, Donald Trump, Enrique Peña Nieto y Justin Trudeau.

Durante las negociaciones Trump dijo que el tratado no le convenía a Estados Unidos, sin embargo, después de la firma, afirmó que era el más importante y grande tratado comercial del mundo.

Con Trump, como “La Chimoltrufia” -como dice una cosa dice otra-, hay que adivinar por dónde quiere ir, día tras día. El estilo para negociar de Donald es presionar, acorralar y sacar la mayor ventaja.

El primer encuentro personal entre Claudia Sheinbaum Pardo y Donald Trump se dio en el sorteo de la Copa Mundial de Futbol en Washington. Todo pareció ser sonrisas y elogios, después vino el garrote.

Hasta ahora Sheinbaum Pardo ha cumplido todas las peticiones de EU en materia comercial, migratoria y de seguridad (entregas de narcos).

Ahora Trump pone en la mesa de negociación la entrega de más narcos mexicanos, pero ahora que sean narco-políticos. ¿Será que estarán en el patíbulo conocidos políticos de la 4T? Un dilema tremendo para la Primera Presidenta, pues esto implicaría el resquebrajamiento y debilitamiento para el movimiento de la “transformación”.

De igual manera, el mandatario estadounidense demanda el cumplimiento del tratado de agua que data de los años 40s, que -si bien contempla considerar sequías- se pretende pasar por alto y exigir a México más agua de la que tiene la capacidad de entregar, sin sacrificar amplios sectores de agricultores y empresarios que requieren de agua en la frontera.

En medio de este conflicto hídrico, se da a conocer que Donald no sólo va por Maduro, ahora se sabe que también quiere la cabeza del expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero, quien estuvo apoyado y asociado con Maduro, quien financió al PSOE, a cambio de introducir droga en España y grandes cantidades de petróleo y dinero.

¿Quién sigue: Cuba, Nicaragua, Colombia, México?

Otro problema por sortear es la revisión del T-MEC para 2026. La fecha límite oficial de la renegociación conjunta es el 1 de julio de 2026, según establece el propio texto del acuerdo. No es casual que esta semana Trump sumó una nueva condición, muy aparte de los aranceles, los flujos de migración y fentanilo desde México.

Ahora el Tío Sam presiona a nuestro país con el cumplimiento del tratado de agua por el cual México, según Estados Unidos, debe cumplir su cuota de entrega en la frontera, pese a las grandes sequías que ha sufrido México en los últimos años.

El jefe de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos confirmó ante legisladores que la administración Trump podría decidir en 2026 retirarse del T-MEC o fragmentarlo en acuerdos bilaterales separados con México y Canadá.

Donald no respeta el contenido del T-MEC firmado por él en 2018. El T-MEC incluye un mecanismo de “revisión conjunta” a los seis años, con opciones que van desde la extensión automática por 16 años más hasta revisiones anuales hasta 2036. La oficina comercial de EU activó este mecanismo a través de una convocatoria oficial a audiencias públicas programadas entre el 3 y 5 de diciembre de 2025, en las cuales debieron comparecer diversos sectores: desde productores lácteos hasta fabricantes automotrices, desde sindicatos hasta cámaras de comercio.

En este contexto, la posibilidad de retirada -que legalmente exige un aviso con seis meses de antelación, según el Artículo 34.6 del tratado- deja de ser mera retórica para convertirse en un instrumento concreto de coacción política.

El mandatario estadounidense ha sido explícito en su estilo de negociar. La primera semana de diciembre declaró que el tratado “vence en aproximadamente un año, y lo dejaremos vencer o tal vez lleguemos a otro acuerdo con México y Canadá”, según publicó The New York Times.

Un análisis reciente de BBVA Research señala que, en el primer semestre de 2025, el 83.3% de las exportaciones mexicanas se dirigieron a Estados Unidos, una concentración extrema que la administración Trump explota tácticamente. En ese contexto, la industria automotriz sería la más afectada por su peso económico en la estructura del comercio trilateral. Analistas especializados han documentado que los aranceles impuestos por Trump a autopartes y metales han reconfigurado toda la estructura manufacturera norteamericana.

Los números confirman el deterioro: la Inversión Extranjera Directa (IED) en el sector automotriz mexicano cayó 20.1% en los primeros tres trimestres de 2025, sumando aproximadamente 7.87 mil millones de dólares frente al año previo, según datos de la Secretaría de Economía citados por El Economista.

La incertidumbre ha paralizado proyectos clave: el gigante chino BYD suspendió de forma indefinida sus planes para una megafábrica en México debido a los aranceles y tensiones comerciales con EU.

 

CUATRO ESCENARIOS POSIBLES

Los órganos técnicos especializados han pronosticado cuatro escenarios posibles para la revisión de 2026.

El primer escenario, llamado de “extensión dolorosa”, implica que México y Canadá ofrezcan concesiones significativas para reducir los aranceles estadounidenses y lograr una renovación anticipada.

Un segundo escenario contempla la fragmentación del marco trilateral en acuerdos bilaterales paralelos o un retorno a negociaciones país por país.

Un tercer escenario es la ruptura formal por el cual cualquier país puede invocar el Artículo 34.6 del T-MEC y retirarse con seis meses de aviso.

Un cuarto escenario, posible, aunque complejo, es el colapso seguido por parches bilaterales, con la “pérdida de la integración trinacional”.

Al final lo que Trump intenta es convertir el tratado en un instrumento de subordinación explícita, donde México y Canadá aceptan no sólo reglas comerciales sino también restricciones geopolíticas anti-China.

En México ya se manifestó este propósito con la imposición de aranceles a China y Corea. La incertidumbre es creciente, desde modificación de reglas de origen hasta compromisos en seguridad, cooperación migratoria y atracción de IED serán instrumentos de presión de Donald.

A Estados Unidos ni a nadie conviene una guerra comercial en el continente. Esto implica que el gobierno de Claudia Sheinbaum seguirá dócil y obediente a todos y cada uno de los caprichos y peticiones de Trump, como lo ha hecho hasta ahora.

La 4T sabe que el “neoliberal” T-MEC es el único y auténtico soporte de la economía mexicana y no se va a disparar a los pies.

Las grandes concentraciones, la retórica y los golpes de pecho de que “defenderemos la soberanía nacional” sólo es una narrativa que vende entre la clientela electoral de la 4T.

Qué difícil el doble compromiso de la Primera Presidenta al estar sujeta a las directrices de Washington… y de Palenque.

“Aguas con Trump, esto apenas empieza, sólo lleva un año de gobierno”.

Esperamos que la Primera Mandataria, con su inteligencia y habilidad política, pueda salir adelante del enorme reto que enfrenta contra estos dos “Tigres”. Por el bien de México, que así sea.

 

***Académico y consultor.

 

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