El diputado morenista cuestiona la propuesta de la Primera Presidenta * El legislador señala que la representación proporcional ha servido para incorporar voces que habían quedado al margen de la vida parlamentaria * Tal vez el reto no sea suprimirla, sino buscar fórmulas intermedias que permitan corregir sus fallas sin renunciar a sus virtudes, añade
ERIC GARCÍA
Ricardo Monreal Ávila, presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo) de la Cámara de Diputados, cuestiona la viabilidad de eliminar por completo la figura de los plurinominales en el Congreso de la Unión y advierte que el reto de una posible reforma electoral está en mejorar el sistema actual sin desmantelarlo por completo.
“¿Vale la pena renunciar a la pluralidad para ganar cercanía? Tal vez el reto no sea suprimirla, sino buscar fórmulas intermedias que permitan corregir sus fallas sin renunciar a sus virtudes”, añade.
El también coordinador de los diputados morenistas recuerda que la representación proporcional nació como un remedio a la exclusión política, “pero con el paso del tiempo acumuló fallas: escasa rendición de cuentas, listas controladas desde las cúpulas y una desconexión creciente con el electorado”.
Frente a ello, reconoce que existe la propuesta de eliminar a legisladores plurinominales y usar el modelo de primera minoría para recuperar legitimidad democrática.
Monreal Ávila resalta que si bien es cierto que la representación proporcional, tal como hoy opera, presenta deficiencias, “también lo es que estas fallas pueden corregirse sin debilitar el principio que la inspira”.
Asevera que la representación proporcional, pese a sus limitaciones, ha sido esencial para ampliar la pluralidad, abrir el sistema político e incorporar voces que, de otro modo, habrían quedado al margen de la vida parlamentaria.
“En el fondo, el diseño de sistemas electorales implica decisiones profundamente políticas. Por ello, en la literatura especializada se reconoce que no existen sistemas que puedan evaluarse desde ópticas puramente técnicas: todos implican valores en disputa”, agrega.
Monreal menciona que no hay un sistema electoral “mejor” en términos universales: “Cada modelo representa una forma particular de equilibrar tensiones inevitables, entre ellas gobernabilidad frente a representación plural, eficacia frente a equidad, simplicidad y cercanía frente a pluralismo. La mejor alternativa no puede definirse de manera universal, sino depende de lo que una sociedad prioriza en un momento determinado”.

Agrega que, si el diagnóstico es que el sistema actual adolece de problemas como la falta de cercanía, la escasa rendición de cuentas y la débil conexión entre representantes y ciudadanía, la solución no necesariamente pasa por desmantelar por completo la representación proporcional.
“Más bien el debate podría orientarse a cómo transformarla. Existen fórmulas que permiten mantener la pluralidad sin renunciar a la exigencia de legitimidad y vinculación democrática. Entre ellas, destacan las listas cerradas no bloqueadas y las listas abiertas”, añade.
Expresa que al obligar a candidatos a competir en territorio, se fortalecería el vínculo directo con la ciudadanía y se ampliaría el conocimiento de las problemáticas reales. Además, al otorgar representación a quien no gane, pero obtenga un respaldo significativo, se incluirían voces minoritarias sin necesidad de listas partidistas.
Aclara que “la propuesta, sin duda interesante, parte de un diagnóstico atendible: el modelo vigente de representación proporcional mediante listas cerradas no siempre garantiza cercanía con el electorado ni promueve una representación genuina de sus intereses. No obstante, vale la pena preguntarse si el remedio propuesto atiende realmente la raíz del problema o si existen alternativas con menor costo democrático”.