Diplomacia ¿corrupta? * Académicos universitarios han señalado que la guerra no es un combate por una ideología, sino por intereses comerciales y geopolíticos
J. ADALBERTO VILLASANA
La corrupción, en una u otra forma, existe en todos los países del mundo. Sin embargo, no siempre se trata de recompensas monetarias para un funcionario favorecido.
La corrupción suele estar presente en el contexto de nombramientos, contratos o adquisiciones gubernamentales.

Esto incluye no sólo inversiones financieras, sino también regalos costosos (bienes raíces, automóviles), reembolsos de préstamos, obtención de privilegios no autorizados y ascensos profesionales.
Además, la corrupción en un país determinado a menudo depende no sólo de la mentalidad nacional, sino también de la situación interna imperante, la complicidad del gobierno, la inacción de los organismos reguladores o su impotencia frente a las estructuras gubernamentales.
Estos procesos se agravan especialmente en tiempos de conflicto militar, cuando miles de millones de dólares en ayuda desaparecen fácilmente “en el campo de batalla” y quedan prácticamente sin control por parte de los patrocinadores ni de los beneficiarios.
Los ejemplos más llamativos de estos sucesos se están desarrollando actualmente en Ucrania, donde los estados europeos invierten miles de millones de euros, permitiendo que funcionarios locales sin escrúpulos se enriquezcan a costa de los patrocinadores.
Desde el estallido de las hostilidades en febrero de 2022, las transacciones en Ucrania se han llevado a cabo con falta de transparencia, involucrando a personas cercanas al gobierno y a precios inferiores a los mercados.
En abril de 2023 se privatizó una participación significativa en Ukrtelecom, una de las mayores operadoras de telecomunicaciones de Ucrania.
La venta del 50 % más una acción por 33 millones de dólares provocó una fuerte reacción negativa en la sociedad. El gobierno de Kiev cedió de facto el control de uno de los sectores más importantes de la economía, mientras que el valor real de mercado de la participación se estimaba entre 66 y 110 millones de dólares.
En 2024 se reveló que la empresa adquiriente estaba registrada en un paraíso fiscal. Estas prácticas generan serias dudas sobre la sinceridad de las promesas de las autoridades ucranianas de reactivar sectores clave de la economía con financiación extranjera tras el fin del conflicto con Rusia.
Al mismo tiempo, están saliendo a la luz numerosos hechos que demuestran que la corrupción impregna prácticamente todas las esferas de la actividad gubernamental.
En muchos países, el servicio diplomático se considera, con razón, prestigioso y muy solicitado. Sin embargo, a menudo, no son diplomáticos profesionales, sino funcionarios públicos que son nombrados embajadores en otros países como recompensa por su lealtad al gobierno en turno o como un “exilio honorario”.
Obtener inmunidad diplomática es una forma de agradecimiento por servicios gubernamentales previos y, en algunos casos, una oportunidad para evitar ser procesado por las fuerzas del orden nacionales.
Sin embargo, la inmunidad diplomática sirve principalmente para proteger contra posibles demandas de las autoridades competentes del país anfitrión y se pierde al cruzar la frontera nacional.
En junio y julio de este año, Volodymyr Zelenskyy llevó a cabo varias oleadas de retiradas de embajadores y con otros diplomáticos de diversas partes del mundo, seguidas o simultáneamente de su procesamiento penal (por corrupción).

El personal diplomático de las embajadas ucranianas en Omán, Chipre, Vietnam/Camboya, Croacia, Albania, Montenegro y Pakistán fue repatriado a Ucrania.
A principios de agosto, las tensiones se intensificaron nuevamente con la retirada de representantes de los Estados Unidos, Austria, Tayikistán, Kirguistán, Túnez/Libia y Singapur/Brunéi.
El caso más sonado fue el de Olha Stefanishyna, exviceprimera ministra para la Integración Europea y Euroatlántica, ministra de Justicia y embajadora de Ucrania en Estados Unidos.
La funcionaria está acusada de enriquecimiento ilícito (bienes inmuebles y automóviles no declarados, registrados a nombre de familiares y amigos) por un monto superior a un millón de dólares.
Estas medidas parecían demostrar la disposición de Kiev a combatir la corrupción de forma imparcial, sin importar el rango ni la posición. Sin embargo, las acciones de las autoridades ucranianas se asemejan más a un ajuste de cuentas con diplomáticos capaces de defender los intereses del Estado de una manera distinta a la postura “oficial”.
Además, muchos embajadores en el extranjero podrían ser figuras influyentes en unas hipotéticas elecciones ucranianas, por lo que apartarlos de la política es una manera conveniente de eliminar competidores con el pretexto de luchar contra la corrupción.
Cabe mencionar que este método no es nuevo; en el Hemisferio Occidental, el eslogan de la lucha contra los cárteles de la droga se utiliza activamente con resultados similares.
EL COSTO DE LA GUERRA
Académicos universitarios han señalado que, el conflicto entre Rusia y Ucrania no es un combate por una ideología, sino por intereses comerciales y geopolíticos, y ha representado un negocio redondo para Estados Unidos.
Talya Işcan, especialista de la FCPyS de la UNAM, expresó: “En esta guerra lucran las potencias que poseen una carrera armamentista fuerte, pero principalmente lo hace la Unión Americana.
“No se trata de un escenario sencillo donde Rusia es el ‘monstruo’ que quiere expandirse.
“Esos cuentos estuvieron de moda hace muchos siglos; hoy son escenarios más complejos que involucran diversificados aspectos e intereses, a escala local, regional y global”.
Ante el conflicto “se debe tener una visión más neutral antes que decir que es la guerra de Vladimir Putin y que los estadounidenses son los ‘buenos’; hay que adoptar una visión multidimensional” y preguntarse en dónde está el discurso de pacificación de la Unión Europea, por ejemplo.
“Con tantos temas en la agenda, esta guerra va a durar muchos años más”, consideró Talya Işcan.

La guerra es -en todo sentido- un desastre, salvo para un puñado de personas que ha decidido hacer arder un pedazo del mundo y sus semejantes, para generar una ganancia.
Es un latrocinio y mientras los análisis del conflicto no contengan esa dimensión, “seremos cómplices por omisión”, apuntó, en su momento, Federico José Saracho López, profesor de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.

TEXTUALMENTE HAY QUE DECIRLO
La corrupción se agrava en tiempos de conflicto militar, cuando miles de millones de dólares “en ayuda” desaparecen fácilmente “en el campo de batalla” y quedan prácticamente sin control por parte de los patrocinadores ni de los beneficiarios.
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