Le pedí a la presidenta de México no enviar petróleo a Cuba y está cumpliendo, afirma Donald Trump * La Primera Mandataria desmiente al presidente estadounidense… “no se tocó el tema de Cuba para nada en la conversación telefónica”, añade
ALFREDO IBÁÑEZ
Donald Trump, presidente de Estados Unidos, sostiene una relación turbulenta con el gobierno de la Primera Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
Resulta que es sutil con sus palabras, fino en su trato, pero en los hechos es impredecible y demoledor.
Recientemente realizó una conversación telefónica con la Primera Mandataria del país, en la que abordaron diversos temas como el narcotráfico, la frontera y el comercio.
En medio de una gran tensión entre ambas naciones por la operación del crimen organizado en México, que a decir del mandatario estadounidense es quien realmente gobierna en suelo azteca, se llevó a cabo la llamada bilateral.
Una conversación telefónica que mantuvo en suspenso a la titular del Poder Ejecutivo y a sus colaboradores del primer círculo, pues estaba latente una intervención militar de parte de Estados Unidos en territorio nacional.
Como no hay fecha que no se cumpla, el día llegó, los minutos transcurrieron y Sheinbaum Pardo pudo respirar aliviada, pues a su parecer el riesgo de una incursión armada parecía desvanecerse.
Claudia Sheinbaum dio a conocer que fue una conversación amable, muy cordial, en la que se abordaron los temas de seguridad y de comercio.

El inquilino de La Casa Blanca no se quedó atrás y a través de sus redes sociales dio a conocer que tuvo una conversación telefónica muy productiva con la Presidenta de México.
“Fue muy positiva para ambos países. Gran parte de la conversación se centró en la frontera, la lucha contra el narcotráfico y el comercio.
“Pronto volveremos a hablar y, en última instancia, programaremos reuniones en nuestros respectivos países”, añade.
Pero eso no fue todo, el hábil mandatario de Estados Unidos tenía reservada la parte más interesante, la cual haría cimbrar de emoción a los colaboradores y simpatizantes de la Cuarta Transformación, pero especialmente a la Primera Presidenta.
“México tiene una líder maravillosa e inteligente. Deberían estar muy contentos por ello”, remata de manera categórica el mandatario estadounidense.
Las lisonjas del gobernante más poderoso del mundo cayeron como bálsamo vigorizante sobre la clase política en el poder, justo en el momento en el que van de escándalo en escándalo y sobre la cual pesan múltiples señalamientos de corrupción y de presuntos nexos con el crimen organizado.
En la Mañanera del Pueblo, la titular del Poder Ejecutivo presumió el texto y sostuvo: “A alguien no le va a gustar esto”, en referencia a la desdibujada oposición que sumida en el descrédito y sin apoyo popular clama por la intervención militar estadounidense, postura que evidencia su sed de venganza, pues en las urnas han sido aniquilados.
Sin embargo, Donald Trump le tenía reservada una gran sorpresa a la Primera Mandataria, quien no sólo comulga con los dictadores de Cuba y Venezuela, sino que envuelta en la bandera de la ayuda humanitaria incrementó de manera considerable sus envíos de petróleo a la isla del Caribe.
Apoyo millonario y criticable, pues en México miles de familias adolecen de lo más básico, las calles del país están destrozadas, no hay medicinas, los hospitales son insuficientes y el campo languidece por falta de apoyo económico.
En ese escenario, Sheinbaum Pardo ha regalado petróleo todos los meses a un país en el que su clase gobernante vive en la opulencia, en tanto la población soporta opresión y miseria resultado de una dictadura de más de 67 años.
Donald Trump, conocedor del papel que juega México con Cuba y ante la resistencia por entregar a los políticos y empresarios ligados al crimen organizado, dio un manotazo contundente y firmó una orden ejecutiva amenazando con imponer aranceles adicionales a cualquier país que “directa o indirectamente proporcione petróleo a Cuba”.

En la orden, Trump dijo que las políticas y acciones del gobierno de Cuba “constituyen una amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos.
El gobierno del Tío Sam le cerró el paso a Claudia Sheimbaum, pues resulta que la entrega de 92 narcotraficantes en 11 meses no le satisface, ahora amenaza con sanciones comerciales en caso de insistir en regalar el petróleo de los mexicanos a los dictadores cubanos. Envío que recién fue suspendido.
Como puede advertirse, la orden ejecutiva tiene dedicatoria, es para México, y cómo no, si es el proveedor de energético más importante, luego de la caída de Nicolás Maduro.
Los halagos de Trump hacia la Primera Presidenta sólo son eso, halagos, piropos, flores, elogios, pero en la realidad la relación sigue tensa, el mandatario estadounidense tiene su propia agenda y en ella prevalece la amenaza de una intervención militar en caso de que la actual administración no le entregue a los grandes delincuentes, incluyendo a gobernantes y políticos de Morena y de otros partidos políticos.

Otro punto es la imposición de aranceles en caso de insistir en regalarle petróleo a los dictadores cubanos, quienes tienen sumida en la miseria a la población en tanto han amasado grandes fortunas.
La Primera Presidenta Sheinbaum no tiene necesidad de exponer su trayectoria limpia por salvar a políticos y empresarios presuntamente ligados a delincuentes, ni tampoco debe arriesgar la soberanía del país con tal de salvar a dictadores como los de Cuba.
Aún hay tiempo para que inicie el deslinde, su gobierno es de seis años, no la continuidad del “mesías” que se niega a irse, mucho menos retirarse de la política, como lo pregonó en su último año de gobierno.
DE LA RELACIÓN CORDIAL A LOS DESMENTIDOS
Conociendo a Trump, debe uno saber que es como la Chimoltrufia: Como dice una cosa, dice otra.
Mientras Donald Trump afirma que le pidió a Claudia Sheinbaum “detener el envío de petróleo a Cuba y cumplió”, la Primera Mandataria rechaza esa versión y reitera que durante su llamada con el mandatario estadounidense, realizada el pasado jueves, no abordaron para nada el tema de Cuba.
Y es que el pasado sábado 31 de enero, Trump prendió la polémica al declarar ante medios de comunicación que le solicitó a Sheinbaum suspender los envíos de petróleo mexicano a la isla.
Pero más rápida que furiosa, Sheinbaum Pardo desmiente al mandatario estadounidense.
Trump sostiene que la Primera Mandataria accedió a su petición de suspender el suministro de crudo a Cuba, una versión que reiteró ante la prensa mientras viajaba en el Air Force One.
“La Presidenta de México fue muy buena. Le dije: ‘no queremos que envíen más petróleo allá’, y no está enviando nada”, añade.
Pero desde Sonora, la Primera Presidenta le respondió al mandatario de EU.
“No hablamos nunca con el presidente Trump del tema del petróleo con Cuba”, subrayó la mandataria, desmintiendo de manera directa las afirmaciones del presidente estadounidense.
Sheinbaum aclara que el único intercambio formal sobre el asunto se dio entre el canciller Juan Ramón de la Fuente y el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, en una llamada posterior. En ese diálogo, México expresó su preocupación por los efectos humanitarios de las sanciones impuestas por Washington a los países que suministran petróleo a Cuba.
En paralelo, la Presidenta anuncia que México enviará ayuda humanitaria a la isla en los próximos días, a través de la Secretaría de Marina.
El apoyo incluirá alimentos y otros insumos básicos, mientras se exploran vías diplomáticas para resolver el tema energético. “Esto no es un asunto entre gobiernos, sino de apoyo al pueblo cubano”, afirmó.
Pero también Trump le respondió a la Primera Mandataria.
“No tiene por qué haber una crisis humanitaria. Probablemente vendrán a nosotros y querrán hacer un trato”, dijo, y añadió que confía en que la isla “volverá a ser libre”.
Está claro que las declaraciones de Trump contrastan con la postura del gobierno mexicano, que insiste en el diálogo y la cooperación humanitaria como vía para evitar un mayor deterioro social en el país caribeño. Pero surge la pregunta del millón: ¿Quién miente: Sheinbaum o Trump? ¡Hagan sus apuestas, señores!