Entre las zonas más afectadas por la parálisis institucional destacan los estados de Michoacán, Zacatecas, Baja California y Colima, donde la entrega de fusiles presenta rezagos de hasta dos años
ILDEFONSO VILCHIS
La operatividad de las secretarías de Seguridad Pública estatal se encuentra en riesgo debido a la tardanza en la obtención de permisos de importación, retrasos en pagos y cambios unilaterales en contratos por parte de la Dirección General de Comercialización de Armas y Municiones (DCAM), dirigida por el general Gómez Ruiz.
Mientras las autoridades registran faltantes, más de 15 empresas proveedoras de armamento sostienen que cumplieron con la entrega de municiones e insumos a los estados, responsabilizando a la dependencia federal por los bloqueos administrativos.
La falta de fluidez en los trámites a cargo de la DCAM frena la correcta distribución del equipamiento táctico contratado por los gobiernos locales.
Esta desatención institucional perjudica directamente la planificación táctica de los cuerpos de policía en regiones donde la presencia delictiva exige capacidad de respuesta inmediata y material reglamentario actualizado.
Entre las zonas más afectadas por la parálisis institucional destacan los estados de Michoacán, Zacatecas, Baja California y Colima, donde la entrega de fusiles presenta rezagos de hasta dos años.
De forma paralela, existen corporaciones que ya recibieron las armas por parte de la autoridad militar, pero permanecen inoperativas debido a que no se les han suministrado las municiones indispensables para su uso de cargo.
El desabasto de pertrechos a nivel estatal por parte de las instituciones armadas cuenta con antecedentes documentados. Un informe elaborado por la organización Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) expuso que la Sedena incurrió en el incumplimiento de la entrega de equipo bélico por 122 millones de pesos en 21 estados, según derivó de las revisiones de auditoría aplicadas a los recursos federales del Fondo de Aportaciones para la Seguridad Pública (FASP).
La controversia entre los proveedores privados y la titularidad de la DCAM acentúa la urgencia de transparentar los procesos de comercialización y elección de fabricantes de armamento al ser obvio el favoritismo de empresas que, no obstante, no cumplen sus entregas siguen siendo propuestas por la DCAM a las entidades que solicitan disponibilidad de material.
Los mandos policiales locales insisten en que la resolución inmediata de estos trámites resulta imprescindible para restablecer el estado de fuerza, equipar a los efectivos y evitar que las fallas de la burocracia federal sigan menoscabando la seguridad pública.