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EN PRIMERA PERSONA

México, rehén de los criminales

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No es violencia combatir a la delincuencia con las armas que contempla la ley * ¡Cuántos muertos en México!, la frase del Papa que cimbró al país; ¿y qué del clamor del pueblo? * “Ya llegamos y no nos vamos”, el reto del narco y los grupos armados al gobierno * Abrazos, no balazos, insiste López Obrador y culpa a Felipe Calderón

 

MAURICIO ORTEGA CAMBEROS

 

El Artículo 87 de nuestra Carta Magna dice:

“El presidente, al tomar posesión de su cargo, prestará ante el Congreso de la Unión o ante la Comisión Permanente, en los recesos de aquél, la siguiente protesta:

El Papá Francisco encendió el debate al decir “cuántos muertos en México”

‘Protesto guardar (cumplir) y hacer guardar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y las leyes que de ella emanen… y si así no lo hiciere que la Nación me lo demande’”.

Nuestras leyes, además, son bastante claras y precisas al señar que una de las principales obligaciones del gobierno es garantizar la seguridad de las personas y de sus bienes. También la Constitución y las leyes que emanan de ella son profusas en cuanto a la obligación que tiene el Estado mexicano de combatir a la delincuencia y a los criminales.

Felipe Calderón ya tiene su lugar en la historia por su fallida (y selectiva, acusan algunos) guerra contra el narcotráfico.

Cambiar una estrategia anticrimen para obtener mejores resultados puede estar bien y sería aceptable a la luz de los beneficios que dé a la sociedad. Pero establecer un plan que vaya en sentido contrario a lo que mandata la ley ¡es inaceptable! Vamos, aunque esa estrategia garantizara la seguridad de los mexicanos sería muy discutible y, como se señala, violatoria de la ley. Cuanto más, entonces, debe ser rechazada una estrategia que ni se apega a la legalidad ni cumple con los objetivos de paz y seguridad. Porque ser pasivo u omiso en el cumplimiento de las obligaciones también es quebrantar la ley.

El plan del presidente Andrés Manuel López Obrador en materia de (in)seguridad ya fracasó, y no sólo eso, también atenta contra la propia ley al no ceñirse a los que los mexicanos han aprobado legalmente a lo largo de la historia: perseguir y castigar sin contemplaciones a los criminales. Así de sencillo.

Daniel Picazo, joven profesionista, linchado en Huachinango, Puebla, al ser confundido como un robachicos.

“Abrazos, no balazos”, llama AMLO a su fallida estrategia. “La violencia no se combate con más violencia”, es otra de sus sobadas frases. Cierto, pero la violencia sí se debe atacar con las armas físicas (si no, para qué armar a las corporaciones policiacas) y las armas legales que la propia Constitución permite. Nadie le exige al gobierno violencia en su tarea, pues nadie en su sano juicio podría llamar “violencia” al hecho de que la justicia mexicana persiga a los criminales, aun si eso implicara enfrentarlos y aprehenderlos a balazos. Violencia no, pero justicia sí. Así está implícito y explícito en la propia ley.

A la luz de la realidad, tampoco les ha funcionado “atacar el problema desde la raíz”, como se ha presumido. Las becas que se entregan a los “ninis” con el objetivo de que no se sumen a las filas del crimen no han dado los resultados trazados. Y qué decir del combate a la pobreza. Ahora hay más gente en condiciones de precariedad que antes de comenzar este sexenio. La inflación galopa sin control y el crecimiento es nulo. Esos índices registrados en los sexenios anteriores (criticados duramente por la Cuarta Transformación) son ahora añorados por los propios morenistas.

Al grito de “ya llegamos y no nos vamos”, miembros del CJNG irrumpieron en Tizapán del Alto, Jalisco.

¿Quién traiciona más a la patria: el legislador que vota contra una propuesta del gobierno, o quien se pasa por el arco del triunfo la ley en un tema tan trascendental como es el ataque a la inseguridad? Es pregunta.

Ya una vez lo gritó a los cuatro vientos (refiriéndose a asuntos electorales): “no me vengan con que la ley es la ley”. Sí, López Obrador quien juró cumplir y hacer cumplir la ley, se burla de la Carta Magna, pero lo peor es que la hace a un lado, la desdeña. En los hechos, se siente (y se sienta) por encima de la ley. ¡Además lo alardea!

Nuevamente AMLO responsabiliza a Felipe Calderón ahora por la elevada cifra de homicidios.

Enumerar uno tras otro los actos violentos y de barbarie que tienen a México como rehén del hampa resultaría ocioso. Son los mexicanos quienes mejor los conocen. Los ricos y los pobres. Los empresarios y los trabajadores. Los pudientes y los no pudientes. Todos han caído en manos de estafadores, ladrones, secuestradores y demás tipo de criminales. Cobran por derecho de piso y quitan con violencia las pertenencias, todos los días, en el transporte público. Hay decenas de miles de desaparecidos. La gente está guardada en sus casas, pero tiene que salir a buscar el sustento diario, aunque ello implique jugarse la vida.

La respuesta oficial: “abrazos, no balazos”. ¿Terquedad? Mejor ese calificativo antes de aceptar una equivocación. Faltaba más. Esa palabra no existe en su diccionario.

Oídos sordos, la respuesta oficial a los feminicidios a lo largo y ancho del país.

El gobierno de López Obrador no tiene para dónde moverse. Sus propias cifras y resultados anticrimen lo desnudan. Van más de 120 mil homicidios en lo que va de su administración, superando los asesinatos que se cometieron durante los 6 años en la presidencia de Felipe Calderón Hinojosa (el villano favorito del residente de Palacio Nacional). Obligado por las declaraciones del Papa Francisco, y no por el hartazgo y clamor de los mexicanos, López Obrador intentó darle seriedad al tema. Porque eso fue, un vano intento por justificar a su gobierno.

Ante un contundente ¡CUÁNTOS MUERTOS EN MÉXICO! del Papa, el Presidente busca salirse por la tangente. Responsabiliza (así como lo escucha) a Felipe Calderón. ¡Cuánta obsesión! ¿O cuánto cinismo e ineptitud? Nadie en su sano juicio defendería la también fallida y sangrienta guerra del panista contra el narcotráfico. La historia ya alcanzó a Calderón en vida y el juicio lo ha puesto en el lugar que merece. Pero lo que le importa al “pueblo sabio” no es el ayer, sino el presente. ¿No por eso se le dio el voto mayoritario a López Obrador? ¿Dónde está el cambio prometido?

Ya lo buscaban, pero “El Chueco” estaba libre y asesinó a tres más. Ahora sí, lanzaron cacería.

No debe ser la condena del Papa lo que agite las aguas en México, pues estas ya son un torbellino de muerte y sangre. Los feminicidios están a la orden del día. Linchamientos como el del joven profesionista en Puebla ¿cómo se explican? Pueblos y ciudades tomadas por el crimen con un ofensivo y retador: “ya llegamos y no nos vamos”, claro con ametralladoras en mano y ante la mirada desconsolada de los habitantes. ¿Y las policías? ¿Y la Guardia Nacional? Pues como ya lo hemos visto: con la cabeza baja, en el mejor de los casos, o en plena sumisión y complicidad. Eso sí, se movilizan las caravanas de patrullas cuando el mal ya está hecho, cuando el niño se ha ahogado y, entonces sí, prometen ir hasta las últimas consecuencias. Pero ni así, pue ese discurso ya está gastado y nadie se lo traga.

Los sacerdotes Javier Campos Morales y Joaquín Mora Salazar, víctimas colaterales de un ajuste de cuentas.

  • “Abrazos, no balazos…”
  • “Los delincuentes también son seres humanos…”
  • “No me vengan con que la ley es la ley…”
  • “La violencia no se combate con más violencia…”.
  • “Evitamos una masacre de gente inocente” (con la liberación del hijo de “El Chapo”).
  • La culpa es de Calderón. “Dicen que ahora hay más asesinatos que en la época de Felipe Calderón. Sí, nada más que nosotros recibimos los homicidios hasta la punta, hasta mero arriba, y Calderón no lo recibió así…”

Esa es la posición oficial ante la debacle.

Gran consternación provocó dentro y fuera de México el crimen contra los curas en un lugar abandonado por las fuerzas del orden.

Los asesinatos de los sacerdotes jesuitas Javier Campos Morales y Joaquín César Mora Salazar, y del guía de turistas Pedro Palma en la sierra tarahumara por parte de “El Chueco” (quien gobierna en esa zona con su grupo criminal y quien ya debe varias vidas) es un claro retrato de lo que sucede en este lastimado país.

“Estamos en un estado fallido. Es la ley de la selva”. Esa fue la condena de rectores y directores de universidades jesuitas ante el crimen de los curas en Chihuahua, pero sobre todo ante la ola incontrolable de violencia en todo el país. Ese pesar, desencanto y miedo ya no es exclusivo de nadie, sino un sentir generalizado.

Inseguridad, asignatura pendiente

¿De qué hablarán en las reuniones de seguridad todas las madrugadas en Palacio Nacional? ¿Habrá alguien que levante la mano y cuestione la actual estrategia o proponga algo mejor? La respuesta es obvia. Quizá, para desgracia de los mexicanos, ocupan su tiempo y “talento” en el juego de las corcholatas.

 

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EN PRIMERA PERSONA

INE, el gran ganador en la elección interna de Morena

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Ya se vio que Morena no sabe organizar elecciones y mucho menos dar transparencia en sus consultas * Urge cuidar y blindar al INE y al TEPJF ante una democracia “morena y rancia” • Todo el catálogo de marrullerías e ilícitos en las urnas fue utilizado en la selección de sus consejeros • Delfina Gómez, beneficiaria del dedazo presidencial; lo mismo se cocina para la zacatecana Rocío Nahle en ¡Veracruz! • Confirma la actitud soberbia y grosera de Adán Augusto López que la ungida será Claudia Sheinbaum

 

MAURICIO ORTEGA CAMBEROS

 

Cierto, movilizar a alrededor de 2.5 millones de personas en una jornada interna para elegir a sus nuevos consejeros y de paso afiliar a su partido a todos los que sufragaron, es un hecho más que rescatable. El acierto, debe admitirse, no es de Morena ni mucho menos de Mario Delgado, sino de Andrés Manuel López Obrador en su calidad de líder de ese movimiento, y no de Presidente de México.

Lo que se vivió el domingo 31 de julio no fue nada que los mexicanos no hayan atestiguado ya. Lo que llama la atención, en todo caso, es que la Cuarta Transformación (4T) había prometido desde hace tiempo hacer las cosas diferentes, es decir, en este caso organizar elecciones y consultas ejemplares. Lo que se vio a lo largo y ancho de la República fue justo lo que hacían en sus mejores tiempos los priístas y perredistas: violencia entre militantes, acarreo, compra de votos, batazos y golpes, destrucción de casillas, urnas embarazadas; quejas antes, durante y después de las votaciones, denuncias e inconformidades. Absolutamente todo el catálogo de delitos y anomalías que, cuando eran opositores, censuraban un día sí y el otro también.

Morenistas recurrieron a las prácticas de antaño de priÍstas y perredistas que tanto criticaron. Mal comenzó su proceso para elegir candidato para el 2024. No estuvo tan mal, respondieron.

El Ejecutivo federal tuvo que reconocer que hubo anomalías en la selección de los consejeros nacionales que, en su momento, habrán de tener en sus manos el manejo de la elección del candidato de Morena a la Presidencia de la República. Así las cosas, no es cosa menor lo sucedido, pues de origen el proceso de sucesión comienza mal entre los morenistas. Lo que no han admitido ni admitirán es que, además, los dados ya estaban cargados en favor de los incondicionales al inquilino de Palacio Nacional.

Uno de los ganadores de esa jornada electoral es el Instituto Nacional Electoral. Sí, sin necesidad de participar, opinar y mucho menos organizar esa pachanga. A los mexicanos les debe quedar bien claro que esa no es la democracia que se exige y a la que se aspira en estos tiempos. Es de risa loca querer ser ejemplo internacional con lo sucedido en esa jornada. Los propios miembros de Morena y su líder nato deben preguntarse si ese es el México que anhelan para los próximos años. Algunos, obvio, afirmarán que las cosas no salieron tan mal, que antes eran peores. Eso es no tener vergüenza y sí un desmedido apetito por el poder.

El INE salió fortalecido y cualquier reforma electoral debe ser para blindarlo, no para desaparecerlo.

¿Por qué ganó el INE? Simple, porque los mexicanos se han dado cuenta que unas elecciones tan importantes como serán las del 2024 no pueden quedar en manos del actual gobierno ni de su partido. Una experiencia así sería desastrosa, de alcances inimaginables entre el pueblo. No es exageración. Ejemplos de un país dividido, colapsado e incendiado por trampas y hurtos electorales sobran en nuestra historia. ¿La conocerán? Quizá sí, pero eso no les importa.

Ahora más que nunca, es obligación de todos los mexicanos de buena fe hacer todo lo posible para cuidar y fortalecer la independencia y autonomía del INE ¡contra viento y marea! Es más, también tendría que ser responsabilidad de los simpatizantes de Morena. Hoy, como lo ha hecho en el pasado, es la única institución que puede garantizar una organización justa y legal de las elecciones, le pese a quien le pese. En el mismo tenor está el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF). Debilitar o desaparecer al INE y al TEPJF, como pretende López Obrador, sería un atentado de consecuencias irreversibles que muchos no queremos ni siquiera imaginar. Está bien si el objetivo es ahorrarse miles de millones de pesos, pues ahí está lo que se destina a los partidos, pero de ahí a desmantelar a esas instituciones hay un abismo de diferencia.

La pretendida reforma electoral que ya fue enviada al Congreso por el Ejecutivo y que ahora se discute en otra pachanga organizada por sus defensores, busca precisamente eso: desaparecer al actual INE y Tribunal para dar paso a unas instituciones a modo y multifuncionales para, entre otras cosas, organizar las famosas consultas que tienen cautivado a López Obrador. Y cómo no ha de ser así, ya que se trataría de institucionalizar el mentado dedazo que tanto daño hizo a México en los tiempos priístas.

Y no es ociosa la siguiente pregunta: ¿qué pretende con ello el vecino de Palacio Nacional, que si la situación política no cambia drásticamente, el ganador de las elecciones presidenciales sería el abanderado de Morena? Un INE y TEPJF fortalecidos, como se encuentran hoy, darían legitimidad al proceso. Esto es lo que buscaría cualquier funcionario sensato ¿cierto?

Parece que no es el caso de López Obrador. No está dispuesto a arriesgar absolutamente nada con tal de garantizar la continuidad de su proyecto de nación. No quiere sólo ganar, sino avasallar y destruir a los adversarios políticos. Todo indica que la reforma electoral no pasará entre los legisladores, por más que apriete y amenace el gobierno con jugadas como la investigación al exmandatario Enrique Peña Nieto. ¿O sí? “Lo mío no es la venganza”, repite hasta el cansancio AMLO en el tema del mexiquense, pero por más que insista todo apunta a que la jugada salió y es manejada desde sus oficinas.

Nada hay qué presumir al exterior de la democracia y política de la Cuarta Transformación.

Igual está a la vista de todos que la elección de los consejeros, el proceso interno de Morena y la tan cuestionada encuesta están en manos de López Obrador para cristalizar su plan de ungir a Claudia Sheinbaum Pardo como su sucesora. Y en caso de un resultado adverso (siempre existe la posibilidad por mínima que sea), está la opción de arrebatar. Al tiempo señores.

Claudia votó y se enfila a la meta.

 

DELFINA GÓMEZ Y ROCÍO NAHLE, MÁS DEDAZOS

Y si alguna duda queda de cómo se maneja la política y democracia en la 4T, ahí están los casos de Delfina Gómez Álvarez y Rocío Nahle García. En suma, el Presidente López Obrador quiere (y en ello centra su tarea) que las secretarias de Educación Pública y la de Economía sean las próximas gobernadoras del Estado de México y Veracruz, respectivamente.

Lo de doña Delfina se sabe desde hace años y todo lo que se ha hecho en los últimos meses sólo ha sido para darle formalidad al proceso y llenar los requisitos que la autoridad electoral demanda.

Delfina Gómez va otra vez por la gubernatura mexiquense. El proceso interno fue una puesta en escena.

Exactamente lo mismo sucederá con Claudia Sheinbaum. ¿Para qué tanto teatro y circo? En el Estado de México, el senador Higinio Martínez y el ex diputado Horacio Duarte sabían perfectamente que no eran los queridos y por lo tanto que nadaban contra corriente. No hubo ni milagro ni razón que hiciera cambiar de opinión a su jefe. Algún premio de consolación les tocará si inclinan la cabeza a manera de aceptación.

Esa, pues, es la democracia que impera en Morena. ¿En qué se diferencia de las de sus rivales? Exacto, en nada. Pero lo que se trama en Veracruz es ya escandaloso, arbitrario e inaceptable. Rocío Nahle, nacida en Zacatecas, es la señalada para gobernar Veracruz. ¿Cómo? Se preguntará Usted. Fácil: cambiando la ley de esa entidad con la complicidad de algunos partidos opositores (?).

Rocío Nahle se perfila para Veracruz a pesar de haber nacido en Zacatecas. Tiene la bendición de AMLO y hasta una reforma a la ley fue hecha a su medida.

El Congreso local tuvo el desacierto de sacar adelante la “Ley Nahle”. Evidentemente la estrategia no surgió allá, entre los veracruzanos, sino acá en el centro. Una modificación a la ley con dedicatoria para la secretaria de Energía, quien a pesar de no haber nacido en Veracruz ni vivir ahí, por el simple hecho de que sus hijos son oriundos de aquellos lares ahora estaría en posibilidades de pelear por la gubernatura.

Después de ese albazo, ¿habrá alguien que dude que Nahle es la ungida por el mesías? Así teje el tabasqueño su historia. Algo similar intentó con el ex gobernador de Baja California Jaime Bonilla al ordenar que se modificara la ley local para prolongar su mandato por más tiempo para el que había sido electo. No tuvo éxito, como tampoco lo tuvo con el ministro presidente de la SCJN, Arturo Zaldívar, quien se dejó encantar un rato ante la posibilidad diseñada desde el Ejecutivo. Los morenistas han superado a sus maestros priístas, y López Obrador le dice a sus antecesores “quítate que a’i te voy”.

Por cierto, una cosa es que el Presidente defienda a capa y espada sus proyectos y políticas desde la tribuna de la Mañanera, pero muy diferente es que desde ese mismo escenario opine y mande líneas respecto a las corcholatas, las elecciones de consejeros de Morena, la consulta misma de revocación de mandato, etcétera. ¿Estará violando la ley electoral? Algo hay de eso. ¿Y la autoridad callará por temor a recibir más ataques?

 

ADÁN AUGUSTO SE DESMARCA SOLITO

El secretario de Gobernación camina en la dirección que muchos advierten: ser sólo comparsa en el proceso interno de Morena para empoderar a Claudia Sheinbaum. No existe otra explicación para entender los dos desatinos que ha tenido Adán Augusto López en un par de semanas. Primero, al declarar que no le importaba si el INE lo corría (?) por actos anticipados de campaña, pues al fin y al cabo a ese instituto lo van a desaparecer los diputados. Confiando, claro, que sí aprobarán la reforma electoral.

Pero lo que raya en la grosería y falta de oficio político es lo que protagonizó a mediados de semana afuera de las oficinas de Bucareli. No tuvo la gentileza ni la decencia de recibir dentro de la secretaria a un grupo de mamás que lleva varios días en plantón por la falta de información sobre sus hijos desaparecidos. Ante la tragedia que viven esas familias, consideró que era suficiente con atenderlas en la banqueta. No todo quedó ahí. Vino lo peor al recetarle a una mujer “pues yo tampoco confío en usted”. Esa fue la respuesta del encargado de llevar la política interna del país a una desesperada madre que, previamente, había dicho que no confiaba en las autoridades en lo relativo a la búsqueda de los desaparecidos.

Otro tropiezo de Adán Augusto López evidencia que él no es el bueno.

Cuánta soberbia y prepotencia. Quiso luego, inútilmente, componer la escena. El mal estaba hecho, “pues de la abundancia del corazón, habla la boca”. Insisto, ese no es el comportamiento de alguien que busca ser presidente del país. Su desmarque nos quedó claro y está bien, pues él conoce sus capacidades y limitaciones. Preguntamos: ¿es ese el secretario de Gobernación que necesita México?

Marcelo participó en la jornada y oficialmente ya es de Morena. ¿Por cuánto tiempo?

 

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EN PRIMERA PERSONA

Encuesta de Morena, remedo del ‘dedazo’ priísta

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Ebrard y Monreal, contra las cuerdas; Claudia y Adán Augusto, favoritos de AMLO * Es la aportación de la 4T al mundo; más confiable que las elecciones democráticas en las urnas, aseguran * Los dados ya están cargados, ¿por qué no consulta a mano alzada en el Zócalo?

 

MAURICIO ORTEGA CAMBEROS

 

El canciller Marcelo Ebrard Casaubón y el senador Ricardo Monreal Ávila saben que van contra corriente en la carrera por la candidatura de Morena por la Presidencia de la República para el 2024. ¿Por qué? Pues simple y sencillamente porque son los que están más lejos de corazón del Mandatario Andrés Manuel López Obrador.
Y esto no es gratuito si se toma en cuenta que el Presidente prefiere a alguien que pueda controlar o influir, en el peor de los casos, si es que el ungido llegara a sustituirlo al frente del Ejecutivo Federal. Antes, obvio, habría que ir a la contienda contra la oposición, pero hoy en día todo indica que podría ser otro morenista el que tome la estafeta si el escenario no cambia drásticamente.
Quienes llenan el requisito anteriormente mencionado son la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum Pardo, y el secretario de Gobernación, Adán Augusto López Hernández, en ese orden (de acuerdo con nuestro particular punto de vista), aunque para otros es al revés. Lo cierto es que mucho depende de lo que ambos aspirantes hagan en los meses venideros.
Y en ese mismo tenor (el de la rendición de cuentas al mandamás), todo indica que Marcelo Ebrard falló en su estrategia diplomática durante la reunión que sostuvo López Obrador con su homólogo norteamericano Joe Biden.

El mensaje a Marcelo Ebrard fue claro: acepta las condiciones de la elección en Morena mediante la encuesta o decide su futuro en otro lado. Al buen entendedor, pocas palabras…

La versión oficial aquí fue que el encuentro resultó un éxito. ¿Será? Todo indica lo contrario y había razón de sobra para que así sucediera. No fácilmente olvidarían el desaire que hizo AMLO al no asistir a la novena Cumbre de las Américas celebrada en Los Ángeles, California, preparada meticulosamente por Biden.
Y para más datos que abonan lo dicho, está la inmediata controversia que interpusieron EU y Canadá contra México, en el seno del T-MEC, por la política energética de nuestro país. Sin embargo, hay algo más poderoso para que Ebrard no sea el consentido del inquilino de Palacio Nacional. A saber, el ex jefe de Gobierno de la capital del país es quien más alejado está de la ideología e ideales de la 4T. La trayectoria política de don Marcelo lo coloca más bien en el centro, en lugar de la izquierda. Cierto, ahora trabaja en el equipo morenista, pero que no se olvide que fue precisamente López Obrador quien lo rescató de su autoexilio en Francia tras la persecución del gobierno de Enrique Peña Nieto. Gratitud sí hay, pero eso no es suficiente.
Podemos imaginar a Marcelo Ebrard sentado en la silla presidencial respetando a su antecesor e, incluso, reconociéndole su labor en la transformación (?) de México. Cero investigaciones por malos manejos. No obstante, tomaría las riendas del país con firmeza de acuerdo con sus ideales; le daría un sello personal a su administración; no dudaría en cambiar lo que considere que se hizo mal y tomaría el camino que mejor le pareciera sin importar si éste fuese distinto al trazado por la 4T. Eso lo coloca en la congeladora y su figura sólo sirve para dar legitimidad al proceso de selección.

MONREAL VA SOLO
Nadie entiende hasta ahora cuál es la jugada de Ricardo Monreal. En este espacio hemos dicho que sólo busca vender caro su amor, como ya lo ha hecho en el pasado.

¿Por qué habría de ser diferente ahora? Para ser honestos, al zacatecano le falta no mucho, sino muchísimo, para poder ser presidente de México. Eso lo sabe López Obrador y para nada arriesgará la continuidad de su proyecto. Monreal es quien tiene menos posibilidades de las cuatro corcholatas. Eso todos lo saben.
Al verse desdeñado por el Presidente y su propio partido (que es lo mismo, pues Mario Delgado es un cero a la izquierda), no tuvo otra opción que alejarse él mismo del gobierno y hacerse la víctima de la película. Y ahí lleva ya un buen tiempo. ¿Cuál será su siguiente movimiento? Sólo él lo sabe, pero mientras sigue dando patadas de ahogado.

Sin abandonar su discurso de hace muchos meses, ha declarado que no se puede afirmar que hay piso parejo cuando hay exclusiones. Esto en respuesta al que decidirá quién es el “bueno”. En efecto, todo el tiempo ha sido excluido y él es quien insiste en incluirse a la fuerza. El zacatecano insiste: “No voy a declinar ni a negociar; no busco puestos de consolación o acomodo personal”. ¿Declinar a qué y negociar qué? ¿Cuál es su capital político para poner sobre la mesa? ¿Se tratará únicamente de chantaje? ¿En verdad piensa que podría encabezar a los partidos opositores? Son preguntas cuyas respuestas él ya las sabe y casi todos las adivinan.

Excluido y arrinconado, Ricardo Monreal no está en el corazón del Presidente. Luego entonces, tampoco en el ánimo de Morena

LOS DADOS YA ESTÁN CARGADOS
Al poner obstáculos a Ebrard y Monreal, quien mueve la cuna ya comenzó a dar línea a sus partidarios. Esa ha sido su estrategia y le ha dado resultados. ¿Por qué habría de cambiar? Quizá una de las grandes aportaciones de la 4T a las democracias del mundo sean sus famosas encuestas. ¿Para qué elecciones en las urnas que son tan caras e imprecisas? Siempre será mejor, según el criterio de Morena y su jefe, una pequeña encuesta a menos de 10 mil simpatizantes que el sufragio efectivo de millones de personas. ¿En serio? Para ellos sí. En todo caso, mejor sería una encuesta a mano alzada en el Zócalo para ahorrar tiempo y dinero.

¿Qué tal consulta a mano alzada en el Zócalo? Sería más sencillo y barato con resultados al instante.

No sólo los aspirantes de Morena, sino decenas de miles de seguidores, demandan una elección limpia, transparente y democrática de su candidato presidencial. ¿Es eso un crimen? ¿Acaso también los llamarán traidores a la patria? No lo dude. La encuesta será el mecanismo que usará López Obrador para decidir quién será el abanderado, pues no puede arriesgar nada y que el proceso se salga de su control.

Con un sinfín de problemas por resolver en el país, López Obrador prefiere asumir lo que más le gusta: estar en campaña permanente, pues es más fácil prometer que gobernar.

Para que no hubiera duda a quién iba dirigido el mensaje, el Ejecutivo federal recetó delante de Marcelo Ebrard que ¡la encuesta va! y que acusar que no hay piso parejo es menospreciar a la gente, pues ésta ya no se deja manipular. Quien ha prometido al pueblo no mentir, aseguró que las estrategias del pasado no van a funcionar en esta elección. Sus acciones y dichos apuntan, ciertamente, en dirección contraria.

El pasado que tanto criticó lo ha alcanzado. Se sujeta a esas prácticas que si no son iguales, sí son parecidas y en el fondo son un remedo del “dedazo” priísta.
Apoyaré a quien gane la encuesta, promete López Obrador. Cómo no va a ser así si de antemano ha cargado los dados y, en su momento, dará línea a sus simpatizantes por quién votar. Al tiempo.

Para muchos esta es la imagen que se impondrá antes y después de la famosa encuesta. Por ahora, todo apunta a Sheinbaum, quien ya comienza a actuar como la ungida. ¡Cuidado! Del plato a la boca, se cae la sopa.

Los agraciados, por su parte, a veces guardan silencio y nadan de a muertito; en otras ocasiones repiten el discurso del gran elector, pero ni por equivocación dan color, no vaya a ser que hagan enojar a quien los mueve como piezas de ajedrez. Claudia Sheinbaum y Adán Augusto López apoyan la cuestionada encuesta. Veremos si así continúan hasta el final, cuando se sepa para dónde se inclinó la balanza.

Callado y discreto hasta hace unos meses, Adán Augusto contempla cómo se le abren puertas en el horizonte. ¿Estará consciente de que juega de comparsa? Seguro que sí, a cambio de ser la segunda opción si se le hace bolas el barniz al Presidente.

Quizá entonces, si la suerte no le favorece, la jefa de Gobierno demande ahora sí elección y no encuesta. López Hernández no tiene nada que perder y sí todo que ganar. Hagan sus apuestas.

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EN PRIMERA PERSONA

Se pasan la ley por el arco del triunfo

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Uy qué miedo, mira cómo estoy temblando”: AMLO a EU y a Canadá * Con canción de Chico Che, respondió AMLO a la controversia por la política energética de México * Resolvamos la disputa de manera expedita, llama el embajador Ken Salazar; habría sanciones, advierte Canadá * Tren Maya, asunto de seguridad nacional; ¿es en serio o sólo es para cumplir un capricho más? * Se envalentona Adán Augusto: si me corre el INE no importa porque lo van a desaparecer los diputados * Confiesa Layda Sansores: “Tengo 80 horas de audios y 43 mil mensajes de Alito”; ¡eso es espionaje!

 

MAURICIO ORTEGA CAMBEROS

 

El autor de “no me vengan con el cuento de que la ley es la ley”, frase dedicada a las instituciones y millones de mexicanos que anhelan un auténtico Estado de Derecho, recetó ahora un “Uy qué miedo, mira como estoy temblando”, pero en esta ocasión a los gobiernos y empresarios de Estados Unidos de Norteamérica y Canadá.

Esa reacción mostraría cómo le habría ido en su reunión con su homólogo Joe Biden.

Ni una semana transcurrió de la visita del Presidente López Obrador a su homólogo norteamericano Joe Biden, cuando la disputa por la política energética de México dio inicio. Hubiera sido mejor que abordaran el tema de manera personal. ¿O sí lo hicieron?

“Nos tienen muy preocupados”, acompañada con una sarcástica sonrisa, fue la respuesta del Presidente Andrés Manuel López Obrador al anuncio de los vecinos de entablar un panel de controversia por la política energética de México y que, según ellos, atenta contra el T-MEC.

 

En suma, los socios reclaman la protección ilegal que se da a la CFE y a Pemex.

El revire del líder de la 4T con el video y canción de Chico Che dejó desconcertados a muchos, y en especial por la forma y los destinatarios. ¿Es en serio? ¿Eso es propio de un estadista? La burla y bravuconería no son buenos consejeros.

Para casi todos resultó poco seria la manera en que reaccionó desde Palacio Nacional en primera instancia el mandatario mexicano.

Esa respuesta “sacalepunta” parece que no cayó muy bien en el propio círculo del tabasqueño, pues pocas horas después la Secretaría de Energía intentó remendar la plana al aclarar que México ofrecía un diálogo franco y constructivo a EU por las diferencias en la política energética.

Un día después el propio López Obrador reculó y otorgó seriedad al asunto al mencionar que México se va a defender, pues está seguro de que no se ha violado ningún acuerdo. Esperemos que así sea.

Sin embargo, el Presidente aprovechó el viaje para intentar pasar por víctima, ya que aseguró que todo puede tratarse de una venganza política (?). Muy interesante sería saber de dónde saca esa tesis. Y por supuesto, se envolvió en la bandera nacional al advertir que el petróleo es del pueblo y eso nadie lo toca. Un recurso, éste, ya muy desgastado.

Vale recordar que el famoso “no me vengan con el cuento de que la ley es la ley” se dio en la discusión de la pretendida reforma eléctrica, cuyo destino fue el bote de la basura.

Esta vez, refiriéndose a la controversia de EU y Canadá, adelantó que “no pasará nada”. ¿Está seguro?

Ojalá así sea, pues, de lo contrario, quienes pagarán los platos rotos no serán él ni sus asesores, sino los mexicanos con las sanciones económicas que se podrían imponer, como anunció Canadá al sumarse al reclamo energético.

Viniendo de quien vino, debe dársele importancia a la reacción de Ken Salazar, embajador yanqui, quien ha estado muy identificado y cómodo con el inquilino de Palacio Nacional.

Para casi todos resultó poco seria la manera en que reaccionó desde Palacio Nacional en primera instancia el mandatario mexicano.

No obstante, ahora cambió el tono para reclamar seriedad y determinación de nuestro país para resolver cuanto antes la mencionada disputa dentro de los canales que ofrece el mismo T-MEC.

 

Y EL TREN MAYA VA PORQUE VA

Resultó paradójico que durante la ceremonia para recordar el 150 aniversario de la muerte de Benito Juárez, el gobierno federal diera a conocer que el Tramo 5 del Tren Maya, que va de Playa del Carmen a Tulum, era ya un “asunto de seguridad nacional”.

Paradójico porque Juárez es un emblema en el cumplimiento de las leyes, mientras esta administración ha echado mano de todo tipo de artimañas para escabullirse de ellas.

Un decreto dado por el mismo gobierno de López Obrador pretende imponerse a la suspensión definitiva ordenada por un juez. Aún más, se adelanta a la eventual lluvia de amparos por parte de grupos de ambientalistas. ¿Sí, y la ley? Pues no me vengan con ese cuento… El líder de la 4T se erige en juez y parte en un tema tan delicado.

El atropello al Poder Judicial es insultante, pues una semana antes de que se diera a conocer esa declaratoria de seguridad nacional, los trabajos de construcción ya habían reiniciado. ¿Insultante? ¡Claro!

Hubo decretazo presidencial para evadir amparos y resoluciones de un juez con el fin de continuar con la construcción del Tren Maya. Ambientalistas reclaman justicia y freno al ecocidio.

Javier May Rodríguez, director general de Fonatur, tuvo el cinismo de declarar que estarán atentos para desahogar y respetar los tiempos y las disposiciones del juez que lleva el caso. Ya para qué, es la pregunta, si en los hechos se han pasado la ley por el arco del triunfo con la declaratoria del Consejo de Seguridad Nacional de que el Tren Maya es un asunto de seguridad nacional y estará a cargo de las secretarías de Gobernación, y de Seguridad Pública. ¿Seguridad nacional? ¡Por favor, más respeto al pueblo!

¿Tendrá algo qué decir el Poder Judicial encabezado por el presidente de la SCJN? Veremos qué opina o hace al respecto Arturo Zaldívar, quien ahora anda de declaración en declaración y de entrevista en entrevista para justificar el programa “El Caníbal de Atizapán”, tan duramente criticado por los expertos de la ley y en derechos humanos.

El ministro presidente Arturo Zaldívar anda muy movido defendiendo el programa “El Caníbal de Atizapán”, mientras el Poder Judicial sigue muy cuestionado por ser copartícipe de la impunidad y corrupción.

 

Por cierto, en dicho reportaje se lanza una dura crítica al proceder de la Fiscalía del Estado de México por sus incontables pifias en la investigación. Es obvio que así fue, pero el ataque también tiene connotación política contra Alfredo del Mazo rumbo al 2023. ¿Ya dio color don Arturo? Sería inaceptable, pero así están las cosas.

 

LAYDA Y ADÁN AUGUSTO VAN DETRÁS DE SU JEFE

Y obvio, lo que hace la mano, hace la tras. En lugar de que hubiera personajes sensatos que intentaran poner un poco de orden en la 4T, no son pocos los que se suman al desafío a las leyes e instituciones. A quien se le ha encargado llevar las riendas de la política interna del país, Adán Augusto López Hernández, también se le da eso de soslayar la legalidad y, por añadidura, lanzar amenazas y burlas a los interlocutores con lo que, por el contrario, tendría que tejer puentes de diálogo y respeto.

Para casi todos resultó poco seria la manera en que reaccionó desde Palacio Nacional en primera instancia el mandatario mexicano.

El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) ratificó el criterio del INE mediante el cual se llama a los aspirantes de Morena a la candidatura presidencial a no acudir a los actos proselitistas de su partido, como el realizado en Coahuila el 26 de junio.

Jalón de orejas del TEPJF a las corcholatas de Morena por promocionarse fuera de los tiempos legales.

La advertencia a las corcholatas es directa y tajante. El único que se salvó de ese llamado fue Marcelo Ebrard al no asistir al evento, pero no escapa del jalón de orejas, pues ya lo había hecho en el Estado de México. Curioso, en ambas entidades habrá comicios.

Aunque la resolución no tocó en esta ocasión a Marcelo Ebrard, debe andarse con tiento pues sí lo hizo en el Estado de México.

Y el envalentonado secretario de Gobernación no vaciló al advertir: “Si me corre el INE, no importa porque ya lo van a desaparecer los diputados”. Así como lo leyó. De ese tamaño la egolatría y afrenta a la ley. ¿Está tan seguro López Hernández que se aprobará la iniciativa de reforma electoral? Aunque así fuera (que lo dudamos), eso no lo exime del cumplimiento de la legalidad. O qué ¿ignorará la resolución de TEPJF? Y la amenaza y burla a los integrantes INE ¿para qué y con cuál propósito?

Ya lo hemos escrito en este espacio: no son iguales (a sus antecesores), sino peores por el simple hecho de haber prometido ser distintos. Todavía hoy lo sostienen.

El pez por su propia boca muere, dicen y dicen bien. Esto para quienes piensan que el juego de las corcholatas ya está planchado y sólo es una puesta en escena.

Adán Augusto sentenció que no deben estar peleándose como perros y gatos (dentro de Morena), ya que no importa si es Claudia, Marcelo, Adán (cuánta humildad), Pedro o Juan, sino contribuir al legado que está construyendo López Obrador. En otras palabras, las patadas están duras debajo de la mesa.

Finalmente, la campechana Layda Sansores anda suelta y nada ni nadie la frena en su guerra contra Alejandro Moreno Cárdenas “Alito”. Parece que la consigna a la gobernadora desde Palacio Nacional ha sido tajante: destruir al mandamás del PRI. ¿Y su entidad? Eso puede esperar.

Doña Layda hace suyo el dicho “lo que hace la mano, hace la tras” y no tiene ningún empacho en aceptar que tiene muchísimas grabaciones y mensajes del líder del PRI que sólo pudieron obtenerse mediante el espionaje.

 

Don “(M)Alito” tiene el pie de Layda sobre su cabeza. Consiguió un amparo contra la difusión de sus vulgares y amenazantes audios, pero el embate continúa y su imagen ya ha sido exhibida. El priísta ya no niega ser él quien habla; ya no acusa de ediciones malintencionadas. Bien hace, pues su credibilidad es nula.

Pero volvamos con doña Layda. Ella misma afirma que tiene en su poder 80 horas de audios y casi 43 mil mensajes de WhatsApp de Moreno Cárdenas. ¿A confesión de partes, relevo de pruebas? Eso, aquí en México y China se llama espionaje, y es un delito. Peor todavía, lo alardea y presume a los cuatro vientos. Esto únicamente se explica con una palabra, bueno con dos: impunidad y corrupción. Lo que la 4T se comprometió a erradicar. ¿Ese es legado al que Adán Augusto llama a contribuir?

 

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