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LA FERIA

Las acciones legales, pero inmorales de la 4T

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No es único el caso del desayuno de Lozoya en restaurante de Palmas * Al asumir Andrés Manuel López Obrador el cargo jura solemnemente cumplir y hacer cumplir las leyes, no las costumbres, no la moral. En fin, para el caso que le hacen a uno

 

POR EL SEÑOR LÓPEZ

 

Mala memoria.
Tía Victoria, como bien sabe usted a estas alturas, acumuló en su vida más colchones que la cadena Sheraton y encima, sabía las “historias” de todo el Toluca de la primera mitad del siglo pasado.
En general era discreta, pero cuando de defender a las mujeres de la familia se trataba, en especial a sus sobrinas, no se tentaba el corazón, como la vez que tía Beatriz dijo de la prima Olga, que era una chamaca de vida inmoral y tía Victoria la atajó: -Si tanto te gusta hablar de moral, platícanos por qué tu primer hijo nació sietemesino de cinco kilos y ni se parece a tu marido –soponcio de tía Beatriz, risitas contenidas de los presentes.

 

ESCANDALETE RIDÍCULO DE LOZOYA
Emilio Lozoya, director de Pemex de diciembre de 2012 a febrero de 2016, acusado de corrupción, lavado de dinero, tráfico de influencias y crimen organizado, fue capturado en España y extraditado en México.
Al llegar a esta tierra de hombres cabales, pasó a ser ‘testigo colaborador’ conforme a lo dispuesto en la Ley Federal para la Protección a Personas que Intervienen en el Procedimiento Penal (no ‘testigo protegido’, que eso no existe en la ley, ni ‘persona protegida’ que sí existe pero es otra cosa según las fracciones IX y X del artículo segundo de esa ley).
Quedó sujeto a proceso por los probables delitos de cohecho, asociación delictuosa y uso de recursos de procedencia ilícita.
Ha confesado que recibió un soborno de 10 millones de dólares de la empresa Odebrecht. No pisó la cárcel, pues se supone que va a ‘colaborar’ (a echar de cabeza a otros). Bueno, cada quien se defiende como puede y más si la Fiscalía se va encima de la mamá, hermana y esposa. Cualquiera no afloja.
El caso es que fue sorprendido el pasado sábado 9 de octubre, cenando plácidamente en un restaurante caro de la CDMX. Se armó un escandalete ridículo: el señor puede andar por donde le pegue la gana dentro de la capital del país, portando un brazalete electrónico de localización (se supone que lo usa, pero vaya usted a saber).
Al día siguiente el Presidente de la República declaró que eso “es legal, pero es inmoral”. ¡Áchis!
Es delicado que el Presidente hable de moral, pues la moral la impone la sociedad; la moral son las costumbres, los valores culturalmente establecidos y aceptados por la generalidad; nos gusten o no; sean correctos o no, respecto del Derecho y los derechos.
Interesante sería que nuestro Jefe de Estado y de Gobierno se enterara que la costumbre (la moral) está inserta en las leyes promulgadas que norman el comportamiento de los individuos que pertenecen a determinada colectividad, pues se legisla tomando en cuenta entre otras cosas, las costumbres de la sociedad.
Por eso, y para no arriesgarse a que el titular del Poder Ejecutivo salga con vaciladas de moral, moralina o moralejas, al asumir el cargo jura solemnemente cumplir y hacer cumplir las leyes, no las costumbres, no la moral. En fin, para el caso que le hacen a uno.

 

DELICADO QUE AMLO HABLE DE MORAL


Decíamos que es delicado que nuestro Presidente hable de moral (y lo hace insistentemente), porque en el uso cotidiano que los del peladaje hacemos de ese término, no son pocas las acciones de su gobierno que por legales que sean, son inmorales.
Es legal (ya es legal) la arbitraria suspensión de la construcción del aeropuerto de Texcoco, pero fue una inmoralidad que nos costó carretadas de dinero, que lastimó el prestigio del país como lugar para invertir, con consecuencias que no por silenciosas son menos estruendosas respecto del futuro económico de la nación.
Es legal (a empujones) la construcción de la refinería de Dos Bocas, pero es una inmoralidad haberla decidido por capricho y a contrapelo de las opiniones de los expertos, entre ellos los del Instituto Mexicano del Petróleo (de Pemex), que desde 2008 declararon inviable su construcción por buenas y no pocas razones.


Es legal (porque terminaron por aceptar los propietarios), pero fue inmoral la clausura de la construcción de la cervecera Constellation Brands en Mexicali, a resultas de una consulta popular 100% inventada (bueno, no, 95% inventada), mandando al basurero una inversión de 2 mil millones de dólares, 4 mil empleos indirectos y mil directos,


Es legal (porque la autorizó el Congreso) la contrarreforma educativa, aunque es inmoral haber devuelto a la deplorable CNTE el control de la educación en los estados en que campea.
Es legal y muy inmoral gastar dinero del erario, o sea de todos los que pagan impuestos, en personas que deben llenar dos requisitos: no trabajar y no estudiar, los afamados ‘ninis’, en vez de crear una bolsa nacional de trabajo y centros de capacitación para el trabajo o lo que sea, excepto regalarles dinero.
Podríamos mencionar otras acciones del gobierno federal de turno, legales, pero francamente inmorales y hasta otras pertenecientes al hilarante tratado de la Historia de la Estulticia, como solicitar que España pida perdón a México por hechos sucedidos cuando España no existía (ni México), pero nada de eso atenta contra las obligaciones presidenciales, el cretinismo no está tipificado ni es punible, la ingenuidad o la terquedad, tampoco.

 

ROMANCE GOBIERNO-DELINCUENTES
Más de pensarse son las acciones ilegales e inmorales de este gobierno: decretar la política de “abrazos, no balazos” para la delincuencia organizada y no detener a capos del narcotráfico; su propuesta de “amnistía anticipada” en favor de quienes hayan cometido delitos de corrupción; también es ilegal e inmoral que el 80% de los contratos federales se otorgue por adjudicación directa; igual que el desbasto general de medicamentos que en el caso de los niños con cáncer es una afrenta; también es ilegal la manifiesta omisión para desocupar las vías férreas de Michoacán, clausurar los comedores comunitarios, cerrar las estancias infantiles, las casas refugio para mujeres víctimas de la violencia… ya sin mencionar el abandono del sector campesino y de toda la sociedad ante los embates de la pandemia.


Este esperpéntico panorama prueba que los políticos que tienen la conciencia tranquila tienen mala memoria.

LA FERIA

En Palacio Nacional el país no cuenta… la gente tampoco

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Si no fuera presidente, ‘México sería un caos’ * AMLO y gobierno sólo esperan mantener el tiempo que les queda de esta cruel mascarada

 

POR EL SEÑOR LÓPEZ

 

Mascarada.

Hace ya más años de los que es prudente confesar, un grupo de amigos fuimos al aeropuerto a despedirnos de un querido maestro ya muy viejito, que regresaba a pasar sus últimos años en España, su patria.

En una cafetería del aeropuerto, esperando su hora de abordar, anécdotas, bromas y la disimulada tristeza de saber que no sabríamos más de él, eran tiempos de cartas y meses de espera para recibir respuesta… aquello era un adiós con regusto a funeral con el fiambre vivo.

Alguno le preguntó por qué se había quedado en México… nos habló de las muchas cosas que lo hicieron vivir acá 45 años, habiendo venido sólo a dar unas cuantas conferencias y después de una profunda pausa, dijo como hablando para él: -Pero… nunca entendí a México, nunca -se le preguntó a qué se refería… casi pierde el avión explicándonos.

 

EDADES DIFÍCILES DE LA VIDA

Sí está difícil. A los 20 años de edad uno ni se plantea la cuestión, ocupado en apurarle a encontrar una manera decente de comer tres veces al día y el resto del tiempo a encontrar soluciones adecuadas aunque sean temporales, al vigor glandular propio de esas edades.

A los 30, empiezan las inquietudes, porque no es tan fácil mantener la nariz por encima del agua ya casado, con hijos -nacidos ricos: absténganse- y está del nabo pagar y pagar impuestos y al mismo tiempo, ver el franco progreso material de nuestros funcionarios, sus hijos y sus compadres, inversamente proporcional al IGJ (Índice General de Jodidez).

A los 40, la población no incluida en la ENE (Encuesta Nacional de Estupidez) ya ha elaborado su propia teoría sobre México. Unos, atribuyen nuestro penoso desarrollo, periódicas crisis económicas y baños de sangre, a que nos conquistaron los españoles (que ni es cierto, la conquista la hicieron los indios, la independencia los españoles); a la religión que enseña que ser pobre es a todo dar; otros, a la maldita vecindad con los yanquis, que nos odian gratis; aquellos, al mestizaje -sin atreverse a proclamar las bondades del exterminio de indios-, y también hay los ambientalistas: el clima es culpable de nuestro modo de ser, de nuestra improductividad y mañas: es que ¡con este calor!, nada más se antojan hamaca y fornicio.

A los 50 de edad, algunos de los pensantes tienen muy cuajada su propia teoría sobre México y sus penalidades, y una amplia mayoría, harta de buscarle cuadratura al círculo, simplemente aborrece a los políticos y a la política, se refugia en un egoísmo balsámico, ya perdida la fe en que durante su vida verán algún indicio esperanzador de que nuestro país cambie, que nuestra realidad tome rumbo mejor (digo, ¿ya se le olvidó que estamos en “nuevos pesos”, con tres ceros menos desde 1993?, nomás piense que un “hot dog” de banqueta cuesta el doble de lo que antes costaba un Volkswagen Sedan nuevecito, de agencia; y que hoy, con lo que gasta en ir al cine -más “combo” de palomitas y refresco- antes le alcanzaba para comprar una casa de interés social, grandecita).

NOTA.- esta abulia ante la realidad, explica en parte la pasión por el futbol y los chismes de vedetes, pues con algo hay que distraer las neuronas.

A los sesenta de edad, los que creían conocer bien el Manual de instrucciones para vivir en México, ya ven telenovelas, compran el Hola, sólo leen la sección de Deportes en el periódico, resignados a seguir haciendo panza, conformes con no entender nunca los fenómenos que nos llevan de tropiezo en tropiezo público, a comenzar y recomenzar el país en cada sexenio.

A los setenta de edad, ya pocos se toman la molestia ni de preocuparse, total, ya va uno de salida porque a esas edades se anda todo el tiempo con el pase de abordar en la mano… pasajeros con destino al más allá, último aviso.

 

INEXPLICABLE EXPERANZA EN MORENA

Hoy por supuesto y no tan novedosamente como creen los que no han acumulado en uso de razón más de seis décadas, soplan por el país vientos de inexplicable esperanza en Morena, más bien dicho, en el Presidente López Obrador y a lo más a que se atreven ante la astringencia de resultados visibles, es a proponer:

a).- Tenerle paciencia al Presidente para que enderece el barco, que Roma no se hizo en un año, ni en tres (un ‘ya merito’ recargado);

b).- Darle tiempo a Morena para que sea partido, forme cuadros, expulse oportunistas y pueda poner de candidato a inquilino de Palacio Nacional, a uno que sí tenga la cabeza en su lugar;

o, c).- Darle tiempo a la oposición para que asimile sus derrotas, asuma sus errores, corrija sus extravíos y en caso de que recupere el poder federal nos gobiernen, ahora sí, mejor que Dios Padre a la corte celestial.

Le tengo noticias: cualquier opción (a, b y c) y sus combinaciones, no resuelven la necedad general de poner en manos de una sola persona el destino nacional.

Es tan inmensa la influencia y poder de nuestros presidentes que se vuelven locos; sí, nuestro presidencialismo a ultranza y por encima de las leyes, los vuelve locos; y a los que no, sus secretarios y colaboradores, con baños diarios de confeti, alabanzas desmedidas y sumisión de cachorritos retozones, los vuelven locos.

Habitualmente, en tiempos del PRI imperial era en su quinto año de gobierno que se volvían locos, pues llegaban a la cima de su poder, sabedores de que su autoridad política sería el fiel de la balanza para decidir su sucesión.

Y aunque renieguen los fieles al Presidente actual, estamos en la resurrección del viejo régimen con una diferencia: este Presidente anticipó el proceso sucesorio y enloqueció apenas iniciando su cuarto año de gobierno.

Si piensa que es una exageración de este menda, entérese que el miércoles pasado declaró que si él no fuera presidente, “México sería un caos” y agregó: “Ahora no, nosotros tenemos estabilidad económica, financiera, no se endeudó al país, no se ha empobrecido al pueblo a pesar de la crisis económica y el prestigio de México está por lo alto”.

Vil mentira. Nada de eso es real, pero a ver quién es el macho que se lo dice. En Palacio el país no cuenta, la gente tampoco, ellos sólo esperan mantener el tiempo que les queda esta cruel mascarada.

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LA FERIA

Al que le sale mal todo… es que hace mal todo

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No existe la mala suerte * Menos confiables son sus cuentas; y si no lo sabe, se va a enterar: ha comprometido la economía nacional, ahora la meta esperable, no segura, es que terminemos en 2024 como estábamos en 2018. Mal asunto.

 

POR EL SEÑOR LÓPEZ

 

Mala suerte.

El abuelo Armando nunca abrió la boca para ventilarla y todo mundo lo oía atento porque no decía tonterías; tenía predilección por este menda y lo llevaba a la calle a “sus asuntos” (sentarnos en el parque). Desde que su texto servidor tuvo edad de saber de qué va esto de haber nacido, de vez en cuando soltaba algún consejo, como hablando para él mismo.

Una vez dijo: “Nadie es superior a nadie, pero en este mundo hay moscas y mariposas, y uno escoge qué mujer mete a su casa” o “nunca se deja a la mujer por encontrar mejor, a Dios siendo Dios, le salió Eva como le salió y no hizo otra”.

Sí, decía cosas como: “En la vida hay cosas que salen mal por mala suerte, pero al que le sale mal todo es que hace mal todo, no hay tan mala suerte”; y “se vive la vida con lo que toca, sin esperar completo, nunca hay completo”. Tenía razón.

 

SÓLO LOS AMATEURS DEL PODER ASUMEN LA PRESIDENCIA CREYÉNDOSE TODOPODEROSOS

Legalmente, el poder de un Presidente de México es enorme y más, considerando eso que alguien definió como facultades “supraconstitucionales”.

Como sea, la influencia y poder del Ejecutivo rebasan las cotas de la ley y sus decisiones y palabra pueden cambiar y cambian, el curso de los asuntos nacionales, para bien o para mal.

Sin embargo, sólo los amateurs del poder asumen la Presidencia creyéndose todopoderosos. No, eso no son y los que lo creen sufren mucho al descubrir las limitaciones propias del cargo y lo inmensamente diminuto que es su plazo portando la Banda Presidencial.

Se les va como agua su sexenio y conforme se acercan a su fin, se topan cada vez más con mayores dificultades y obstáculos. Se acumulan frustraciones, decepciones y luego traiciones.

Un Presidente como el que ahora tenemos, que ganó las elecciones arrasando en las urnas y con una delirante popularidad, parece haber creído que todo era posible por obra y gracia de su sola voluntad.

No ofreció gobernar al país sino transformarlo con lo que él mismo definió como una “revolución pacífica”, seguro de ganarse un lugar entre Hidalgo, Morelos, Juárez, Madero y Cárdenas, como prueba el mural en que su imagen aparece junto a los próceres. Canonización laica anticipada que de no lograrse lo arriesga al ridículo… y no la logrará.

 

PÉSIMOS RESULTADOS A MENOS DE TRES AÑOS DE GOBIERNO

Ya con poco menos de tres años más en Palacio Nacional, no es imprudente verificar resultados: la pobreza crece, la gente lo padece y no se aprecian los beneficios casi milagrosos que prometió con sus programas sociales; la inseguridad es rampante y se han roto todos los récords de homicidios dolosos; la salud pública se ha deteriorado no poco y la negada escasez de medicamentos hubo de aceptarla, finalmente; cada vez es más difícil ocultar que la tragedia por la pandemia se magnificó por malas y tardías decisiones, por sostener frente a su combate a un médico genuflexo con ansias de reflector; conforme avanzan sus magnas obras favoritas, más crece la desconfianza en su rentabilidad, más aumentan sus costos, menos confiables son sus cuentas; y si no lo sabe, se va a enterar: ha comprometido la economía nacional, ahora la meta esperable, no segura, es que termináramos en 2024 como estábamos en 2018. Mal asunto.

El terreno en que el Presidente se siente más seguro es en el de la operación política, su mero mole. Las premisas deseadas eran que desapareciera de la escena nacional su gabinete, solo él sería la cara visible de todo el gobierno, nadie nunca le quitaría un ápice de mérito; y con mayor importancia, que se sometieran a él, el Poder Legislativo, el Poder Judicial, el Tribunal Electoral y el INE.

Así, ya terminado su sexenio conservaría la suprema autoridad moral de la política nacional o quien sabe, tal vez la gente, el pueblo hecho populacho, le rogaría seguir de Presidente. Sí.

Bueno, que el gabinete se sujete a su autoridad no tiene gracia, son sus subordinados, pero que él sea el mascarón de proa de la nave gubernamental lo dejó expuesto y sin defensa ante todo problema, ante cualquier tropiezo, ante las contradicciones y naturales pifias que resultan de manejar sin delegar decisiones, un aparato burocrático tan inmenso. Consiguió este objetivo, sin duda, pero el precio es demasiado alto. Mal asunto.

De lo otro, de controlar al Poder Legislativo, desde el inicio no fue posible, nunca contó con la mayoría necesaria para reformar la Constitución, hubo de conformarse con la mayoría simple para que se le autorizaran presupuestos y leyes secundarias que en algunos casos se le han nulificado en tribunales.

Controlar al Tribunal Electoral federal parecía objetivo conseguido hasta que los magistrados con el poder de su dedo, defenestraron al obsequioso Presidente del Tribunal que se afanaba en darle gusto en todo. Instancia perdida.

El INE no se dejó someter, el enfrentamiento es abierto y el Presidente lo definió como un “obstáculo para la democracia”, despropósito mayúsculo, más aún por no tener suficientes votos legislativos para desaparecerlo, como él mismo dijo cuando propuso incorporarlo al Poder Judicial.

Con el Poder Judicial tampoco pudo nunca. Los magistrados de la Suprema Corte y los jueces, sin aspavientos, repetidamente emiten resoluciones contrarias a los deseos presidenciales: Suspendieron la ley de remuneraciones (febrero 14, 2019; junio 3, 2020 y noviembre 11, 2021); no le concedieron la consulta contra ex presidentes, que quedó en consulta de una generalidad del todo inútil (octubre 2, 2020); invalidaron la “Ley Bonilla”, que prolongaba el mandato del gobernador de Baja California (mayo 11, 2020); tiraron la ley de reforma eléctrica (febrero 3, 2021); no le concedieron derrocar y encarcelar al gobernador de Tamaulipas (mayo 14, 2021) -impugnó la Fiscalía (mayo 17, 2021)-, los jueces volvieron a protegerlo (antier); invalidaron las reformas a la legislación penal, que permitían la prisión preventiva de oficio por delitos fiscales (26 octubre, 2021); anularon por unanimidad de magistrados presentes la ley que prolongaba el mandato del Magistrado Presidente de la Corte.

Pobre hombre, nada le sale, no es posible tanta mala suerte.

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LA FERIA

Con Pablo Gómez adiós a los intocables

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Ha dado muestras de que no le impone el poder y ser respetuoso de la ley * Si encuentra mentiras en el expediente contra Ricardo Anaya y si halla ‘asuntos por encargo’ en la UIF, seguramente los mandará al carajo, no importando quién lo haya ordenado

 

POR EL SEÑOR LÓPEZ

 

Los intocables.

Pepe, el más impresentable primo que tenerse pueda, siete años mayor que este menda y su héroe máximo, gozaba de probada popularidad entre el personal femenino que antes solía alojarse en cuartos de azotea y aparte, siempre gustó de los dineros de dudosa licitud: planeando desafueros era magistral; mintiendo, un artista; realizaba sus bellaquerías con seguridad de experto relojero y engañaba con seriedad de obispo.

Ya grandes los dos y él muy adinerado, este López le preguntó cómo hizo para salirse siempre con la suya y mirando hacia el horizonte como lama tibetano a punto de develar un misterio, explicó: -“Nunca confiarse y jamás tener cómplices, jamás… y tú, ándate derecho porque eres muy bobo” –bueno, eso dijo.

 

PABLO GÓMEZ NO AFLOJA EN LAS DERROTAS

Un problema de la política y el gobierno, es que son actividades gregarias. Nadie dedicado a tan nobles oficios puede ser un solitario. La naturaleza de sus actividades obliga a trabajar en grupo o dirigir grupos. El otro problema es que no todo mundo hace de la discreción, guía de vida. Ni modo.

Pablo Gómez fue nombrado por el Presidente de la República como titular de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

De verdad el Presidente practica la amnesia selectiva: Pablo Gómez en 2000 compitió por la candidatura del PRD a la Jefatura de Gobierno del entonces DF y denunció que Andrés Manuel López Obrador no era elegible por no tener la residencia en la capital de la República que la ley exigía; perdió, como todos sabemos, pero tenía razón: López Obrador fue candidato y jefe de Gobierno ilegalmente.

Luego, en 2006, Pablo Gómez fue nuevamente precandidato a jefe de Gobierno del DF, pero declinó en apoyo a Jesús Ortega y formaron el Tucoi (Todos Unidos con la Izquierda) para descarrilar a Marcelo Ebrard… pero López Obrador quería a Ebrard y Ebrard fue.

Pablo Gómez inició su militancia política en 1963 incorporándose al Partido Comunista Mexicano, tenía 16 o 17 años. Luego de su estancia en la cárcel más de dos años, por su participación en el Comité Nacional de Huelga del año 68, el partido le asignó mil pesos mensuales, suficiente para vivir, pero con mucha estrechez… y no aflojó.

Después, en el seno del Partido Comunista se opuso a quienes querían la lucha armada que él veía como “aislamiento armado”, proponiendo el “trabajo de masas”. Acompañó a Valentín Campa en su candidatura a Presidente contra López Portillo. Perdieron… y no aflojó.

Pablo ha militado en los partidos Comunista de México, Socialista Unificado de México (PSUM), Mexicano Socialista (PMS), de la Revolución Democrática (PRD) y Morena, siempre en la izquierda, jamás en el PRI, haciendo como él dice, historia con las derrotas… y no afloja.

Por primera vez llegó a diputado federal en 1979 por la vía plurinominal, tres veces más ha sido diputado federal, también representante ante la Asamblea Legislativa del entonces DF y senador.

Nunca ha ganado un peso por lo que la generalidad de las personas llama “trabajo”, pero ha estado siempre muy activo, políticamente, se entiende. Jamás tampoco ha sido funcionario ni ha formado parte de ningún gobierno. Esta es la primera vez, a los 75 de edad, en que tiene un cargo en la administración pública y muy difícilmente podrá aprender nuevas maneras de actuar: es político y se desempeñará en el cargo como político, con el inconveniente de que es un tipo con convicciones que ha honrado durante 58 años, libre y preso.

Se puede coincidir o no con su marxismo tropical, pero tiene prestigio de señor serio, de que su talante no es soberbio y de negociador experto, además de tener muy claro que la ley es para respetarse: cuando estaba a todo vapor la presión presidencial para hacer válido el desafuero pronunciado por la Cámara de Diputados federal contra el gobernador de Tamaulipas, García Cabeza de Vaca, don Gómez, en su calidad de  presidente de la Sección Instructora de la Cámara de Diputados, aclaró a la prensa sin que se le moviera un pelo por ir a contrapelo de los deseos presidenciales: “(…) quiero decirles que eso es una cosa de la competencia exclusiva del Congreso del estado libre y soberano de Tamaulipas”. Y era. Y enmudeció el palenque.

Gómez ha dado prueba de que no le impone el poder, no hay ante quien se achique, será que lo forjaron los años que jovencito estuvo preso en Lecumberri y no aflojó, como no aflojó ante el presidente Fox, al que denunció por el uso ilegal de recursos en su campaña, a través de Amigos de Fox, y se dio tiempo para participar muy activamente en lo del ‘Pemexgate’, también por dineros indebidos en la campaña presidencial de Francisco Labastida, que le costó mil millones de pesos de multa al PRI. El poderío del PRI y del sindicato de Pemex no lo arrugaron. Guango no es.

Por eso, porque es un militante convencido de la izquierda que está a la izquierda de no pocos de los morenistas al uso, y porque respeta las reglas de eso que está como pasado de moda en este gobierno (la ley), hay no pocos preocupados. Sin embargo, los asuntos en curso de la UIF no roban el sueño a nadie, están ya muy ventilados, tanto lo del Lozoya como todo lo de los sobornos de Odebrecht… pero que él vaya a sostener mentiras si las encuentra en el expediente contra Ricardo Anaya, dé por seguro que no lo hará y si encuentra asuntos por encargo en la UIF, no los seguirá, sea quien sea el que los haya ordenado, que en este caso es sólo el Presidente.

Ignora el del teclado las razones del Presidente para este nombramiento en la Unidad de Inteligencia Financiera, con lo que significa de acceso a los secretos de esa inquisición laica, pues Pablo Gómez, aparte de que en su larga carrera política nunca ha actuado de manera cómplice de nadie ni ha estado envuelto en chismes ni escándalos, no ve para arriba a ningún Presidente y tampoco al actual, al que conoce de mucho y bien.

El Presidente va a tener que aprender a sostenerle la mirada.

Y algunos cercanos al Presidente se van a enterar que no existen los intocables.

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