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LA FERIA

Las acciones legales, pero inmorales de la 4T

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No es único el caso del desayuno de Lozoya en restaurante de Palmas * Al asumir Andrés Manuel López Obrador el cargo jura solemnemente cumplir y hacer cumplir las leyes, no las costumbres, no la moral. En fin, para el caso que le hacen a uno

 

POR EL SEÑOR LÓPEZ

 

Mala memoria.
Tía Victoria, como bien sabe usted a estas alturas, acumuló en su vida más colchones que la cadena Sheraton y encima, sabía las “historias” de todo el Toluca de la primera mitad del siglo pasado.
En general era discreta, pero cuando de defender a las mujeres de la familia se trataba, en especial a sus sobrinas, no se tentaba el corazón, como la vez que tía Beatriz dijo de la prima Olga, que era una chamaca de vida inmoral y tía Victoria la atajó: -Si tanto te gusta hablar de moral, platícanos por qué tu primer hijo nació sietemesino de cinco kilos y ni se parece a tu marido –soponcio de tía Beatriz, risitas contenidas de los presentes.

 

ESCANDALETE RIDÍCULO DE LOZOYA
Emilio Lozoya, director de Pemex de diciembre de 2012 a febrero de 2016, acusado de corrupción, lavado de dinero, tráfico de influencias y crimen organizado, fue capturado en España y extraditado en México.
Al llegar a esta tierra de hombres cabales, pasó a ser ‘testigo colaborador’ conforme a lo dispuesto en la Ley Federal para la Protección a Personas que Intervienen en el Procedimiento Penal (no ‘testigo protegido’, que eso no existe en la ley, ni ‘persona protegida’ que sí existe pero es otra cosa según las fracciones IX y X del artículo segundo de esa ley).
Quedó sujeto a proceso por los probables delitos de cohecho, asociación delictuosa y uso de recursos de procedencia ilícita.
Ha confesado que recibió un soborno de 10 millones de dólares de la empresa Odebrecht. No pisó la cárcel, pues se supone que va a ‘colaborar’ (a echar de cabeza a otros). Bueno, cada quien se defiende como puede y más si la Fiscalía se va encima de la mamá, hermana y esposa. Cualquiera no afloja.
El caso es que fue sorprendido el pasado sábado 9 de octubre, cenando plácidamente en un restaurante caro de la CDMX. Se armó un escandalete ridículo: el señor puede andar por donde le pegue la gana dentro de la capital del país, portando un brazalete electrónico de localización (se supone que lo usa, pero vaya usted a saber).
Al día siguiente el Presidente de la República declaró que eso “es legal, pero es inmoral”. ¡Áchis!
Es delicado que el Presidente hable de moral, pues la moral la impone la sociedad; la moral son las costumbres, los valores culturalmente establecidos y aceptados por la generalidad; nos gusten o no; sean correctos o no, respecto del Derecho y los derechos.
Interesante sería que nuestro Jefe de Estado y de Gobierno se enterara que la costumbre (la moral) está inserta en las leyes promulgadas que norman el comportamiento de los individuos que pertenecen a determinada colectividad, pues se legisla tomando en cuenta entre otras cosas, las costumbres de la sociedad.
Por eso, y para no arriesgarse a que el titular del Poder Ejecutivo salga con vaciladas de moral, moralina o moralejas, al asumir el cargo jura solemnemente cumplir y hacer cumplir las leyes, no las costumbres, no la moral. En fin, para el caso que le hacen a uno.

 

DELICADO QUE AMLO HABLE DE MORAL


Decíamos que es delicado que nuestro Presidente hable de moral (y lo hace insistentemente), porque en el uso cotidiano que los del peladaje hacemos de ese término, no son pocas las acciones de su gobierno que por legales que sean, son inmorales.
Es legal (ya es legal) la arbitraria suspensión de la construcción del aeropuerto de Texcoco, pero fue una inmoralidad que nos costó carretadas de dinero, que lastimó el prestigio del país como lugar para invertir, con consecuencias que no por silenciosas son menos estruendosas respecto del futuro económico de la nación.
Es legal (a empujones) la construcción de la refinería de Dos Bocas, pero es una inmoralidad haberla decidido por capricho y a contrapelo de las opiniones de los expertos, entre ellos los del Instituto Mexicano del Petróleo (de Pemex), que desde 2008 declararon inviable su construcción por buenas y no pocas razones.


Es legal (porque terminaron por aceptar los propietarios), pero fue inmoral la clausura de la construcción de la cervecera Constellation Brands en Mexicali, a resultas de una consulta popular 100% inventada (bueno, no, 95% inventada), mandando al basurero una inversión de 2 mil millones de dólares, 4 mil empleos indirectos y mil directos,


Es legal (porque la autorizó el Congreso) la contrarreforma educativa, aunque es inmoral haber devuelto a la deplorable CNTE el control de la educación en los estados en que campea.
Es legal y muy inmoral gastar dinero del erario, o sea de todos los que pagan impuestos, en personas que deben llenar dos requisitos: no trabajar y no estudiar, los afamados ‘ninis’, en vez de crear una bolsa nacional de trabajo y centros de capacitación para el trabajo o lo que sea, excepto regalarles dinero.
Podríamos mencionar otras acciones del gobierno federal de turno, legales, pero francamente inmorales y hasta otras pertenecientes al hilarante tratado de la Historia de la Estulticia, como solicitar que España pida perdón a México por hechos sucedidos cuando España no existía (ni México), pero nada de eso atenta contra las obligaciones presidenciales, el cretinismo no está tipificado ni es punible, la ingenuidad o la terquedad, tampoco.

 

ROMANCE GOBIERNO-DELINCUENTES
Más de pensarse son las acciones ilegales e inmorales de este gobierno: decretar la política de “abrazos, no balazos” para la delincuencia organizada y no detener a capos del narcotráfico; su propuesta de “amnistía anticipada” en favor de quienes hayan cometido delitos de corrupción; también es ilegal e inmoral que el 80% de los contratos federales se otorgue por adjudicación directa; igual que el desbasto general de medicamentos que en el caso de los niños con cáncer es una afrenta; también es ilegal la manifiesta omisión para desocupar las vías férreas de Michoacán, clausurar los comedores comunitarios, cerrar las estancias infantiles, las casas refugio para mujeres víctimas de la violencia… ya sin mencionar el abandono del sector campesino y de toda la sociedad ante los embates de la pandemia.


Este esperpéntico panorama prueba que los políticos que tienen la conciencia tranquila tienen mala memoria.

LA FERIA

El peligro del todopoderoso

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En todo el mundo hacen cambios a sus Constituciones, sí, pero no como acá * El Presidente no necesita reformar leyes para cuidar la seguridad pública

 

EL SEÑOR LÓPEZ

 

El dedo de Dios.

Domesticado este menda en el Campo de Doma que otros niños llamaban “casa”, envidiaba mucho al primo Chucho que básicamente, hacía lo que le venía en gana… ¡padre! Mucho después, ya grandes los dos, Chucho dijo a este López que de niño él envidiaba a su texto servidor, porque en su casa, dependiendo del humor que anduvieran sus papás, le tocaba cueriza o no, sin saber nunca a qué atenerse: -Ustedes tenían las reglas claras… ¡qué maravilla! -… bueno, visto así.

 

LA MISMA LEY PARA TODOS

Un país, para serlo con toda la barba, debe tener territorio (muy recomendable), gente (claro), y gobierno. Un gobierno, para que lo sea sin remilgos de nadie, debe aplicar la misma ley a todos y sujetarse a sí mismo a ella. Esto de la misma ley para todos casi siempre empieza por tener una Constitución.

El extranjero con una semana de haber llegado a esta tierra de hombres cabales, si nos oye hablar de nuestra Constitución debe imaginar que la respetamos más que a nuestra abuela, pero a los 15 días ya se enteró que nuestra Constitución está más manoseada que la Rompecatres y la Tumbahombres juntas.

Se promulgó el 5 de febrero de 1917; salió con 136 artículos y en sus 105 años de edad, le han metido mano a 115 de sus 136 artículos, mediante 717 reformas (el actual Presidente ha impulsado 18 reformas, lo que parece poco ante los 31 parches de don Chente Fox, los 110 de Calderón y los 147 de Peña Nieto; ningún Presidente se salva).

Esa maña de reformar la Constitución es asunto serio porque la Constitución es el documento fundacional de un país en el que establece su régimen de gobierno y es sustento de todas las otras leyes. Si la Constitución define a la nación, está raro que se cambie tanto la nuestra porque el país es el mismo y no parece adecuado estar redefiniéndolo al gusto de cada Presidente.

En todo el mundo hacen cambios a sus constituciones, sí, pero no como acá. La Constitución en vigor más antigua del mundo es la de los EUA, redactada en 1787, tiene siete artículos (la nuestra, 136), y en 235 años le han hecho 27 enmiendas. En Alemania han reformado su Constitución 60 veces desde 1949. En España su Constitución actual entró en vigor en diciembre de 1978… le han hecho dos reformas, una, para agregar en el artículo 13.2, las palabras “y pasivo”, la otra para hacer obligatoria la estabilidad presupuestal. Punto.

O es una birria nuestra Constitución o son una birria nuestros políticos. Los que saben dicen que la de 1917 estaba de lujo (con sus prietitos) y ahora parece, hágase de cuenta, como la cara de Lyn May después de sus cirugías plásticas.

Ahora la cosa está que arde por las reformas legales que impulsa el Presidente sin reformar la Constitución (porque no tiene los votos en el Congreso) para meter a la Guardia Nacional a las Fuerzas Armadas, aunque la Constitución diga que la GN es civil. Y peor se puso por la iniciativa de una diputada del PRI que propone reformar la Constitución para ampliar la intervención de las Fuerzas Armadas en seguridad pública de 2024 a 2029.

Asusta que los militares tengan malos pensamientos y recuerden que hasta 1940 se metían en política. Y por si hay duda, entérese que ayer en el sencillo, pero sentido homenaje a los Niños Héroes, ante el Altar de la Patria, el secretario de la Defensa Nacional, general Luis Cresencio Sandoval, se encargó del discurso y dijo:

“Quienes integramos las instituciones tenemos el compromiso de velar por la unión nacional y debemos discernir de aquellos que con comentarios tendenciosos generados por sus intereses y ambiciones personales, antes que los intereses nacionales, pretenden apartar a las Fuerzas Armadas de la confianza y respeto que deposita la ciudadanía en las mujeres y hombres que tienen la delicada tarea de servir a su país”.

O sea, don Sandoval supone que debe distinguir (discernir), a los que expresan “comentarios tendenciosos”.

Ahí que alguien le explique que eso se llama libertad de expresión (inexistente entre militares). Y ¡cuidado!, de eso sigue poner cotas patrióticas a la libertad de prensa.

Y dijo más el General: “(…) los riesgos y amenazas que el país enfrenta actualmente (…) tienen la constante de atentar contra el futuro de la nación”.

Con esa premisa ya se podrá imaginar de lo que son capaces los militares, educados para defender a la patria a cualquier precio. No don Sandoval, son delincuentes nomás, ahí pregúntele a un policía cómo se lidia con esos.

El Presidente no necesita reformar leyes para cuidar la seguridad pública.

Siendo cierto que el Artículo 129 de la Constitución manda que “en tiempo de paz, ninguna autoridad militar puede ejercer más funciones que las que tengan exacta conexión con la disciplina militar”; también lo es que el 89 fracción VI, lo faculta para disponer de la totalidad de la Fuerza Armada permanente para la seguridad interior. Ya díganle, no sean así.

Y más: entre otras tesis de la Suprema Corte, está la P.J./36/2000, Novena época; Instancia: Pleno; Fuente: Semanario Judicial y Gaceta, Tomo XI; abril de 2000, página 552, votado por unanimidad, que sentencia: “es constitucionalmente posible y con base a una solicitud expresa de la autoridad civil, que el Ejército Mexicano, la Fuerza Aérea Mexicana y la Armada de México, puedan participar en apoyo a la sociedad en actividades de Seguridad Pública”.

Las reglas están claras, no se entiende el berenjenal en que se ha metido el Presidente, hasta que se viene uno a enterar de que las modificaciones legales se las plantearon los militares, como declaró el pasado día 9, el propio don general Sandoval, cuando explicó de qué habló con el líder del PRI, y que le dieron a conocer “(…) de dónde se tomó el proyecto, cuántos países analizamos para poder establecer cómo iba a ser la propuesta que le haríamos al Señor Presidente para este proyecto”.

Esas cosas pasan por acostarse con un oso. Mucho peligro. Y también pasan porque una sola persona, sola, decide todo.

Ahora, a marcar el paso: un soldado en cada hijo te dio y se escribió por el dedo de Dios.

 

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LA FERIA

La 4T viola la ley con descaro

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Se gobierna a brocha gorda, de mala manera, sin respeto a nada * Hace uso desfachatado del aparato gubernamental, para venganzas y para la extorsión de adversarios políticos

 

SEÑOR LÓPEZ

 

Imperdonable.

Tío Encarnación (prohibidísimo decirle Chon) era dueño de “Confecciones Encarnación”, una mina de oro (Mercado San Juan de Dios, Guadalajara; alta costura “nacó”: trajes de novia, 15 años, primera comunión, accesorios); pero le dio por beber y quebró; y le dio por beber desde que su hija Dianita murió ahogada en un estúpido accidente en la tina de su casa, a los doce años de edad. Tenía otros seis hijos hombres y una esposa, tía Eloísa, que era un encanto de señora que le aguantó años la bebedera y las penurias, hasta que lo dejó.

En una sobremesa, siendo niño este menda, oyó que aconsejaban a tía Eloísa que perdonara a Encarnación, que a fin de cuentas era padre de sus hijos, que no era mal hombre, que “desde lo de Dianita” era que se había tirado al vicio, que si volvían “a lo mejor” hasta lo dejaba; y la tía contestó: -Lo de mi hija es su coartada, eso es lo que no le perdono -tenía razón.

 

EL PROBLEMA DE MÉXICO ES UN MUÉGANO DE ASUNTOS DISÍMBOLOS

¿De veras el problema de México es que las Fuerzas Armadas sigan en labores policiacas?.. ¿De veras?

¿De veras el problema de México es que el gobierno actual espanta a los inversionistas?… ¿De veras?

¿De veras el problema de México es que el Presidente siguiera mandando en el próximo sexenio?… ¿De veras?

¿De veras el problema de México es la obediencia al Presidente de los legisladores de Morena y sus rémoras?… ¿De veras?

¿De veras el problema de México es que el Presidente pretenda mandar en el Poder Judicial?… ¿De veras?

¿De veras el problema de México es que el Presidente consiga mangonear al INE?… ¿De veras?

A todas esas preguntas acomoda responder que no, porque la pregunta está mal planteada: el problema de México no es, ojalá fuera, una sola cosa… o esas seis.

El problema de México es un muégano de asuntos disímbolos en los que en diferentes proporciones participa cada una de esas cuestiones y otras más, más graves, que no hemos mencionado (inseguridad, educación, salud, economía, cultura, etc.).

Lo que sí hay es un denominador común a todos esos temas que preocupan: la falta de respeto a la ley desde el estamento gubernamental.

Que haya quien no obedezca la ley no es novedad, digo, a Dios siendo Dios, Adán y Eva no lo obedecieron (y ya ni reclamar que, por cierto, Dios no respetó la presunción de inocencia ni el debido proceso de la parejita, que no contó con defensa ni se le ofreció criterio de oportunidad, digo). Aunque nos sepa mal, digamos de una vez que tampoco es nuevo en México que el gobierno no respete la ley cabalmente: desde la independencia y hasta Porfirio Díaz, el país fue un desbarajuste de tales proporciones que la mano dura -durísima- de don Porfirio fue como un bálsamo: hubo orden, aunque fue derramando sangre por hectolitros; luego, después de una guerra civil espeluznante, recuperamos la paz aún al precio de tener 70 años, un régimen que se puede describir de muchas maneras, excepto como escrupuloso cumplidor de la ley.

Lo que sí es nuevo es que el gobierno y el mismo Presidente violen la ley con descaro, con insolencia, presumiéndolo y proclamando que no les vayamos con el cuento de que la ley es la ley; eso sí es nuevo… y también el uso desfachatado del aparato gubernamental, para venganzas (casos de estudio: la increíble y triste historia de la cándida Rosario, el cándido Collado, el cándido Murillo Karam y el Presidente desalmado), y para la extorsión de adversarios políticos obligándolos a hacer lo que salga de las presidenciales gónadas (caso de estudio: la increíble y triste historia del pérfido Alito y el Presidente desalmado). Eso sí es nuevo y pésimo.

Se gobierna a brocha gorda, de mala manera, sin respeto a nada, llamando señor al delincuente y cretino al opositor (9 de septiembre pasado, refiriéndose a los legisladores); pregonando abrazos entre pilas de cadáveres; celebrando éxitos sobre los lomos de 55.7 millones de pobres (cuatro millones más que en 2018); inaugurando obras rascuaches o sin terminar; gastando más que ningún otro Presidente predicando pobreza franciscana.

Sí, damas y caballeros, hoy México tiene un gobierno de avería (diría René Lavand), que a su paso daña, lastima y engaña (según el conteo de SPIN, del inicio de su gobierno al 1 de septiembre del año pasado, había dicho 61,079 afirmaciones falsas o engañosas; en promedio: 89 mentiras por día hábil; Goebbels, sufre).

Por supuesto no es recomendable institucionalizar la militarización de la seguridad pública, espantar inversionistas, pretender un maximato (que sería si acaso, un minimato con duración menor a 24 horas, anótelo), ni la inexistencia de contrapesos al poder; pero lo verdaderamente grave es arrumbar en el cuarto de los trebejos a la Constitución y nuestras leyes, que estorban a las soluciones simplonas que concibe quien simplifica por ineptitud (gobernar no tiene ciencia, sacar petróleo tampoco).

A resultas de esa visión ramplona de la complejísima realidad de un país del tamaño del nuestro, el Presidente se aferra a sus propósitos, a sus dichos, pretendiéndolos estrategia (abrazos no balazos; la paz es producto de la justicia), y por ello recurre viciosamente al Ejército para conseguir resultados expeditos, obstinado en aparentar altura de miras y servicio a la nación. No lo es.

Ahora el Presidente ya casi en su cuarto año de gobierno, habiendo empoderado a las Fuerzas Armadas como nunca en nuestra historia, ya es su rehén, como prueba la inconstitucional legalización de su participación en labores de seguridad pública, redactada por los altos mandos del Ejército a todo su gusto.

Hay peor: por su amistosa-respetuosa-fraternal estrategia contra la delincuencia organizada, simplificando lo inmensamente enmarañada que es semejante cosa que merece la constante atención de los EU, Europa y Asia, sin darse cuenta ya es su cautivo. Lo que era disimulado y clandestino, se ha vuelto descarado y audaz: ya no se puede negar la influencia, el control de los delincuentes en cada vez más regiones del país.

Y todo usando la palabra “pueblo” como coartada. Imperdonable.

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LA FERIA

Nada nuevo en el IV Informe de Gobierno

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Siempre lo mismo: Va de ‘puras mentiras’ al ‘no me importa’ * Sin ser adivino, ya se sabe lo que va a decir:  Todo está no bien sino mejor. Ya se transformó la patria. Los malos eran los de antes y dejaron tantos problemas que algunas proezas de este gobierno han tardado un poquito más. Las metas se han alcanzado. Ahora todo es honestidad, bla, bla, bla…

 

SEÑOR LÓPEZ

 

Sinvergüenzada.

A ver, en serio, sin trampas, responda con la verdad (total, nadie se va a enterar): ¿lee los informes presidenciales?… bueno, no tanto (se le pasó la mano a este menda, disculpe), corrijo: ¿ha leído UN informe presidencial?… mmm, ¿más fácil?, bueno, va: ¿ha oído completo un discurso de los que pronuncian nuestros presidentes el día que entregan su informe al Congreso?

No es adivino su texto servidor, pero la respuesta a todas esas preguntas, es NO. Si es igual la ciudadanía de otras latitudes es cosa que ignora el tecladista y no le importa pues vive en esta tierra de hombres cabales (será menos), pero sí sabe que las respuestas habituales a la indiferencia respecto del informe del estado que guarda la administración pública, van del “puras mentiras” al “no me importa”, pasando por el “ni entiendo nada” y el justificado, “¿para qué?”.

Contaba el tío Tobías, veracruzano él, que allá por los años 30s del siglo pasado, en su pueblo llegó a presidente municipal un tal Marcelo (a) El Panzón, quien durante su primer año de alcalde en cada fiesta patria y fecha oficial, soltó discursos de más de una hora de duración que obligaron a que los gendarmes arrearan a la gente a la plaza… pero a partir del segundo año, en cada ocasión en que debía soltar su parrafada, se ponía en pie frente a toda la población y decía con voz gruesa: -¡Lo mismo!… a comer –y ya, ni una palabra más: lo vitoreaban (además era barbacoa y pulque gratis), y no muy legalmente fue reelecto varias veces. Se entiende. Ojalá nuestros proyectos de prócer al uso supieran del Panzón y solo dijeran frente a cámaras y micrófonos: -¡Lo mismo! –sin comida que somos muchos, pero sería noticia de dar la vuelta al mundo.

Y sí, ¿si es siempre lo mismo para qué nos salpican la pantalla del televisor con tanta baba, todos?, porque no se trata solo de este gobierno, de este Presidente, sino de todos y desde siempre.

Como usted comprenderá, se teclea esta Feria horas antes del importante evento y sin haberse enterado de qué dijo el Presidente, pero igual se puede resumir sin margen de error, no se preocupe:

Todo está no bien sino mejor. Ya se transformó la patria. Los malos eran los de antes y dejaron tantos problemas que algunas proezas de este gobierno han tardado un poquito más. Las metas se han alcanzado. Ahora todo es honestidad. La seguridad pública ha mejorado y seguirá mejorando porque ahora los jóvenes reciben becas y pueden estudiar, tienen oportunidades y aunque les duela y se burlen los conservadores, la estrategia seguirá igual, abrazos, abrazos y más abrazos.

La Guardia Nacional pasará a la Defensa Nacional para impedir que se corrompa. Las críticas obedecen a que los adversarios, opositores, conservadores, fifís y prensa vendida en general, están verdes de envidia por el desfile de éxitos y aciertos de la Cuarta Transformación. Se han superado las adversidades de la pandemia y de la inflación que llegó toda, completita, del extranjero. Las remesas aumentan (?). La inversión extranjera llega a carretadas. Son montañas de dinero las que se ha ahorrado el país gracias a la Austeridad Republicana devenida en pobreza franciscana… ¡ah! y no son iguales (mal lema porque se presta al agregado: no claro, son peores, pero a ver quién le dice al huésped de Palacio que lo cambie).

Si las cuenta son 174 palabras y con ellas queda cubierto todo el contenido del informe. Y si ni eso le parece todo lo corto que usted puede resistir, entonces, ahí le va el resumen del resumen:

He cumplido, no robo, no miento, no traiciono… y por eso el pueblo está feliz, feliz, feliz.

Es una línea, ya no pida menos. Y en esa sola línea se concentra el principal (¿único?) interés presidencial: él es bueno, patriota, honrado, leal, veraz, incasable, humanitario, sensible, austero, justo, prudente, juicioso, sapiente, sensato y madrugador.

Aunque pensándolo bien, hay otra cosa que le interesa también dejar muy claro: es el Presidente más criticado después de Madero, el más incomprendido, el más injustamente tratado por la prensa en todas sus presentaciones, atacado por grupos de intereses inconfesables que están rabiando porque les quitó sus privilegios.

De veras, los de Morena debían de organizar procesiones masivas al Zócalo, saliendo del Monumento a la Revolución y al llegar a la plaza, a rodilla cruzar la plancha rumbo al balcón presidencial, para agradecerle la patriótica resignación con que aguanta las amarguras que le imponen los adversarios y la malvada prensa, que han convertido sus empeños en transformar al país para todos nosotros (primero los pobres, no sea ventajoso) en un ‘viacrucis’ que acepta, estoico, cargando la cruz de gobernarnos, sufriendo callado los azotes de la soldadesca de la mafia del poder, rumbo al Gólgota del fin de su sexenio, listo a padecer la pena máxima -la crucifixión de entregar la banda presidencial-, seguro de su resurrección como líder moral vitalicio de la nación, al tercer día, de preferencia el mismo día… sí, que nos dé, que no nos niegue el gustazo de poder gritar: ¡resurrexit sicut dixit, allelluia!

Ya luego en la paz tropical del retiro en su finca podrá escribir él mismo el ‘Evangelio según Andrés, de Macuspana a la eternidad’. Santo, santo, santo, es el señor dios de los servidores de la nación. No nos lo merecemos.

Mientras, ya está en la Cámara de Diputados la iniciativa presidencial preferente para pasar la Guardia Nacional al Ejército, para lo cual se requiere modificar la Ley orgánica de la Administración Pública Federal, la Ley del Ejército y Fuerzas Armadas, la Ley de Ascensos del Ejército y de las Fuerzas Armadas Mexicanas, la propia Ley de la Guardia Nacional y la Constitución, aunque en este caso, solo ese último requisito no se va a cumplir porque no tiene los dos tercios de votos que necesita en el Congreso, pero como a él no le vamos a salir con que la ley es la ley, ha procedido a bailarse un zapateado en la Constitución.

Qué vergüenza, más bien, que sinvergüenzada.

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