Connect with us

HOJAS LIBRES

AMLO está enfermo: de la sospecha a la certeza

Published

on

El Presidente no entiende que su salud es un asunto de seguridad nacional ¨Aparte de sus males, también enfrenta la crisis del caso Ayotzinapa y el escándalo tras ser exhibido desde Latinus y la Guacamaya

 

ROBERTO DOMÍNGUEZ CORTÉS

 

Finalmente ocurrió lo inevitable y ya esperado desde hace tiempo: Andrés Manuel López Obrador está gravemente enfermo de diversos padecimientos de los cuales se tenía la sospecha, pero ahora se tiene la certeza.

Lo anterior fue dado a conocer por uno de sus críticos más severos, Carlos Loret de Mola, con la filtración de información hackeada directamente de los servidores de la Secretaría de la Defensa Nacional.

De la información obtenida se sabe que Andrés Manuel padece del corazón, hipotiroidismo, reumatología, ortopedia, gota y problemas respiratorios relacionados con padecimientos neumológicos.

Ya con anterioridad se había dado a conocer que el 2 de enero de 2022 una ambulancia del Ejército Mexicano aterrizó en Palenque, Chiapas, para llevar a López Obrador desde La Chingada -para evitar que se lo llevara la chingada- hasta el Hospital Central Militar en la Ciudad de México.

El padecimiento diagnosticado en ese entonces fue una Angina (¿de pecho?), inestable de alto riesgo, al parecer similar a la que terminó con la vida de Benito Juárez, según confirmó su médico de cabecera, el doctor Rafael Lucio.

La precaria salud de López Obrador obligó a que recibiera 28 terapias físicas para poderlo rehabilitar y quedar en mediano estado de salud.

Sus padecimientos se evidenciaron cuando en noviembre de 2014 sufrió un infarto que aparentemente no le causó un mal mayor. En aquél entonces se difundió que al haber sido atendido oportunamente, antes de los 30 minutos, ninguna secuela mortífera quedó en su organismo.

La información que hoy se tiene sobre la salud presidencial evidencia gravísimos actos de irresponsabilidad del que se dice Presidente de los Estados Unidos Mexicanos.

Ha sido difundido profusamente que las personas más vulnerables al Covid-19 son aquéllas que padecen hipertensión, obesidad, diabetes y desde luego enfermedades cardiacas y respiratorias.

López Obrador se encuentra dentro de los lindes de todas esas enfermedades que hacen vulnerables a las personas ante la pandemia. Jamás ha usado cubrebocas ni guardado las medidas de seguridad que recomienda su farsante vocero sanitario Hugo López-Gatell. Por el contrario, presume de presentarse en las Mañaneras, en diversos eventos y reuniones sin el cubrebocas como dique de seguridad para evitar transmitir o recibir los efectos del coronavirus. Finalmente López Obrador terminó contagiado, a pesar de su invulnerabilidad presumida.

Como López vive fuera de la realidad, no entiende que la salud del Presidente es un asunto de seguridad nacional.

Si uno de los gobernados fallece, es lamentable, pero nada sucede. En cambio, si muere el Presidente de la República, condena al país a una crisis política y de gobernabilidad provocada por la irresponsabilidad del que hoy funge como responsable de la tranquilidad y seguridad del Estado Mexicano. O sea, hasta después de su muerte, López Obrador provocaría un grave debate nacional.

Debería de tomar en cuenta de que su edad ya no le permite la resistencia de un joven de 45 o 50 años como lo fueron Luis Echeverría, Miguel de la Madrid, Felipe Calderón y su antecesor Enrique Peña Nieto. López Obrador es el tercer presidente más longevo de la historia de México al llegar a la Presidencia con 66 años de edad. Los superan únicamente el presidente José Ignacio Pavón de 1860, con 68 años de edad, y Victoriano Huerta, con 67 años en 1913.

Con total cinismo López Obrador manifiesta en las Mañaneras que efectivamente padece todas esas enfermedades y le resta importancia a los hechos denunciados sobre su salud, cuando dice que eso ya se sabía. Dentro de la verdad otra vez recurre a la mentira.  Siempre se trató de ocultar la salud física y mental del Presidente.

Seguramente el más grave padecimiento es el del hipotiroidismo que el desarreglo hormonal lleva a una alteración de las condiciones metabólicas, neuronales, cardiocirculatorias y otras de más graves consecuencias. La más importante para mantener un equilibrio adecuado físico y mental son, desde luego, las actividades neuronales. Es por ello que a diario se ve a un Presidente siempre dispuesto a la agresión de los que no ve como adversarios políticos sino como enemigos.

Esas circunstancias lo incapacitan para gobernar y lo ponen al borde de la renuncia, como ocurrió con Antonio López de Santa Anna, Porfirio Díaz y Pascual Ortiz Rubio, presidentes defenestrados por sus dictaduras y su incapacidad para gobernar.

Según información difundida por Carlos Loret de Mola, el hackeo a los servidores de la Secretaría de la Defensa Nacional alcanzan la estratosférica información de seis Terabytes, que contiene todos los secretos de la familia presidencial y de su fallido gobierno. Sorpresas habrán en México.

Además de la salud de López Obrador queda en la evidencia la forma de cómo fue liberado Ovidio Guzmán López durante el famoso Culiacanazo. Demostró la fragilidad de las fuerzas de seguridad del Estado Mexicano. En aquél episodio el narco presumió de más capacidad logística, operativa y de movilización que el Ejército, al cual López Obrador ha incorporado 120 mil efectivos de la Guardia Nacional.

Esa liberación pregonada por el mismo López Obrador lo pone como el gran violador del Estado de Derecho y en atentado permanente de la división de Poderes.

El Chapito iba a ser detenido mediante orden de aprehensión emitida por Juez Federal de Distrito, y López Obrador, en una orden arbitraria, violó una disposición emitida por uno de los legítimos representantes de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Lo malo para el gobierno de López es que demuestra que el aumento presupuestal y de efectivos de la milicia, en vez de reducir las muertes violentas y los delitos de alto impacto, estos se han incrementado. Nada puede alegar cuando a cuatro años de su gobierno, en México se llevan más de 135 mil homicidios dolosos, cifras superiores a la de los gobiernos de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto en seis años.

Entre tantos muertos sin resolver y sin castigo, se encuentran defensores de derechos humanos, del medio ambiente y periodistas. Sólo en 2022 van 16 comunicadores ejecutados. Ello permite inferir que el aumento de los efectivos de la milicia lleva a una relación directa de complicidad con la delincuencia organizada. No es posible que los delitos en vez de disminuir se incrementen exponencialmente. Lo bueno es que él tiene otros datos.

En la información que Carlos Loret de Mola se ha comprometido dar a conocer paulatinamente, quedarán en evidencia todas estas graves y múltiples irregularidades en el gobierno de López Obrador como ya se anuncia desde ahora.

Están expuestas ahí, la confrontación entre las Secretarías de la Defensa Nacional y la de Marina, y las grandes transas documentadas puntualmente en el libro de Elena Chávez: “El rey del cash. El saqueo oculto del presidente y su equipo cercano”. López Obrador, además de los datos pendientes en el hackeo, quedará como el mayor ladrón en la historia de México en contraste con su honestidad valiente.

Por ética política y moral, López Obrador debería de hacer un reconocimiento al trabajo periodístico de Carlos Loret de Mola, al difundir todas sus tropelías desde su página Latinus, cuando asegura que toda la información debe de ser transparente.

Pero aún más: ofreció asilo en México al hacker australiano Julian Assange al que calificó como “el mejor periodista de nuestro tiempo” y lo elevó a la categoría de “Un Quijote de la libertad de expresión”. Mientras recurre a esta demagógica retórica, agrede y amenaza a la prensa mexicana por exhibirlo como el autoritario, centralista y corrupto Presidente de la República. Ampliaremos…

 

[email protected]

HOJAS LIBRES

AMLO ya prepara su discurso de fraude electoral para 2024

Published

on

El Presidente no sabrá perder, como lo hizo en 2006 y en 2012 * La marcha del 27 de noviembre fue su ‘práctica’ para su movimiento de insurrección * El Presidente olvida que el robo de urnas siempre lo hace el gobierno para mantenerse por décadas en el poder, pero jamás la oposición

 

ROBERTO DOMÍNGUEZ CORTÉS

 

Andrés Manuel López Obrador ya percibió la derrota electoral para el 2024. Su violencia verbal, su espíritu de polarización, de confrontación y sus mensajes cargados de odio lo definen como el promotor de la antidemocracia. Aunque se dice de izquierda y con ese falso discurso llegó a la Presidencia de la República, sus actos, sus mensajes y su comportamiento son de un franco autoritarismo muy cercano al fascismo.

Opositores y detractores a su gobierno no tienen derecho a pensar diferente. En un acto de barbarie política ha amenazado que si las cosas no salen como él quiere habrá graves y serios problemas en México, problemas que desde luego serán auspiciados desde su fallido gobierno. Peligrosísimo pronunciamiento porque recuerda a la Italia de hace 100 años cuando Benito Mussolini se entronizó en el poder.

Se atreve a insultar y difamar a las instituciones electorales porque no se apegan a sus caprichos y a los contendientes con posibilidades de ganar la elección presidencial en el 2024. Su demencia personal y política lo llevan a asegurar que en 2024 se prepara un fraude electoral. Es la advertencia anticipada de no reconocer algún triunfo si éste no le favorece.

Igual que en 2006 y en 2012 López no sabrá perder. Cierto que en aquél año la contienda presidencial estuvo muy reñida. Felipe Calderón apenas pudo imponerse por una diferencia de 0.52 por ciento. Pero con Peña Nieto López perdió por paliza, con un distante 7 por ciento imposible de revertir.

Habría que recordarle que los fraudes no se hacen desde la oposición. Cuando un opositor derriba al poder en funciones, un solo voto de diferencia es suficiente para legitimar el triunfo. En cambio un resultado, por holgado que sea, del candidato oficialista, siempre estará sujeto a la especulación y la sospecha, sobre todo en un régimen antidemocrático como el que lidera y representa Andrés Manuel López Obrador.

Andrés López desconoce el sentido y las lecciones de la historia. Benito Juárez pudo reelegirse cinco veces porque era Presidente y no opositor.  Porfirio Díaz se mantuvo 30 años en la Presidencia al detentar el control electoral, hasta que la Revolución maderista lo expulsó del país. El mismo mártir de la democracia, Francisco I. Madero, ganó con el 100 por ciento de los votos, cuando Porfirio Díaz había perdido el poder y se había embarcado rumbo a Francia. Lo mismo hizo Venustiano Carranza que pretendió perpetuarse en la figura de uno de sus incondicionales, Ignacio Bonilla, y terminó ejecutado.

Álvaro Obregón con el apoyo del presidente Plutarco Elías Calles, se reeligió y también terminó asesinado. Manuel Ávila Camacho pudo ser presidente porque contó con la complicidad de ese baluarte de la institucionalidad, Lázaro Cárdenas.

Así, las lecciones de la historia derriban por completo los intentos golpistas anticipados de López Obrador, empeñado en imponer a una de sus destartaladas corcholatas.

Ya ha tenido dos severas llamadas. La primera cuando en 2021 perdió el 38 por ciento del electorado. De sus 32 millones de votos en 2018, López apenas pudo rasguñar en 2021, el umbral del 62 por ciento de la votación nacional.  Cierto que una elección intermedia no tiene la misma connotación de una presidencial. Sólo que López ha presumido de una popularidad que realmente no tiene. Si así fuera la votación de ese año habría ratificado su presidencia en el 2018. Y no fue así.

La segunda llamada le llegó cuando el 13 de noviembre la sociedad civil, bajo la convocatoria de Claudio X González, le dio otra lección hasta entonces desconocida por la soberbia lopezobradorista. Marcharon espontáneamente en la Ciudad de México entre 645 mil y 850 mil ciudadanos. Y en todo el país fueron más de un millón de defensores de la democracia en la figura del Instituto Nacional Electoral: “El INE no se toca.”

Como frágil respuesta al repudio del gobierno de López, éste movilizó a los 22 gobernadores morenistas para -según él-concentrar a un millón de “simpatizantes a su causa”. La diferencia entre la marcha 13N y 27N es que la primera no costó un solo peso, en cambio la de López representó un fraude a la nación de 2 mil millones de pesos. Esa es la honestidad valiente de un delincuente social y electoral.

Después de 10 horas de esperar los acarreados en el Zócalo de la Ciudad de México, arremetió contra el pueblo al obligarlos a escuchar un discurso de una hora y 37 minutos plagado de mentiras, confrontación y fantasía.

Recordó aquélla demagógica perorata de 1998, cuando Fidel Castro -el demagogo, mentiroso y asesino- de siete horas y cuarto en el Parlamento Cubano cuando se consumó una farsa más para ser elegido presidente de Cuba hasta el año 2003. Algo que Lopitos hubiese querido: Reelección directa en su persona y no en una de sus hasta hoy sumisas corcholatas.

En su cuarto “informe de gobierno” López sumó una más a sus 70 mil mentiras, pero evadió la realidad de un gobierno fallido.  A sus logros se oponen sus fracasos. Ha atentado en contra de los tres pilares de la satisfacción social. En educación desapareció las 27 mil escuelas de tiempo completo y las estancias infantiles. Con ello privó a los niños mexicanos del único alimento que recibían en todo el día y quitó a los padres la posibilidad de que sus hijos estuvieran en un lugar seguro mientras ellos trabajaban.

En salud ha atentado en contra de la seguridad social de la población, al sustituir el Seguro Popular por el Instituto Nacional de Salud para el Bienestar (Insabi). Hoy gracias a las ocurrencias de López Obrador, 16 millones de mexicanos se han quedado sin acceso a los servicios de salud, cuando que el Seguro Popular atendía a quienes carecían de Seguro Social y de ISSSTE.

López escondió deliberadamente que el presupuesto en medicinas disminuyó en un 25.3 por ciento y en vacunación el 53 por ciento, con lo que se quedaron más de 10 millones de mexicanos sin la inmunidad del coronavirus. Pero el indicador más grave que identifica el genocidio sanitario del gobierno lopezobradorista es que en 1991 la esperanza de vida en México era de 75 años y actualmente se ha reducido a 71 años.

Resulta ofensivo y vergonzoso que los padres de los niños con cáncer reclaman la falta de medicamentos mientras López Obrador sigue con su aventura sin destino del aeropuerto Felipe Ángeles, el Tren Maya y la refinería de Tres Bocas, en los que se ha gastado inútilmente un billón de pesos.

En el exceso de su megalomanía ha definido su política social como humanismo mexicano, cuando que los índices de pobreza han aumentado, en tanto que la salud y la educación se deterioran todos los días. En el gobierno de López se han sumado a la pobreza seis millones de mexicanos.

En ese falso humanismo, Claudia Sheinbaum, la corcholata más rastrera de López Obrador, ha definido ese humanismo como la capacidad del Presidente para otorgar satisfactores sociales a través de sus programas asistencialistas de jóvenes construyendo el futuro, adultos mayores y discapacitados.

Sheinbaum evade reconocer que el humanismo de su jefe López es el mismo corporativismo priísta para mantener una clientela electoral segura que cuesta al país un billón de pesos. Esos programas sociales son los nuevos CNOP, CTM y CNC, los tres sectores del PRI que garantizaban acarreados y votantes como hoy se practica en el lopezobradorismo.

La tercera y última llamada le llegará a López Obrador con la pérdida de la Presidencia de la República en 2024. Ampliaremos…

 

[email protected]

 

Continue Reading

HOJAS LIBRES

AMLO prepara la insurrección para el 2024

Published

on

Su contramarcha del 27 de noviembre fue una probadita para argumentar fraude electoral en caso de perder Morena * Las marchas, entierro político de López Obrador

 

ROBERTO DOMÍNGUEZ CORTÉS

 

Como todo México se enteró, el pasado 13 de noviembre la sociedad civil de la República organizó una marcha en defensa del Instituto Nacional Electoral (INE).

La espontaneidad de las concentraciones masivas en 56 ciudades del país está fuera de toda duda y sospecha.

Las protestas en contra de las agresiones al INE llegaron extrafronteras: Los Ángeles y Chicago en la Unión Americana, y lugares tan lejanos como Madrid y Glasgow, Escocia.

Así que el señor López no puede alegar manipulación y acarreo como el que hoy pretende con su farsa de marcha. Nació muerta.

La animadversión de López hacia el órgano autónomo electoral es porque no se ha doblegado a sus rabietas de porro universitario. Bajo la presidencia de Lorenzo Córdova, cancelaron las candidaturas del violador Félix Salgado Macedonio, en Guerrero, y la de Raúl Morón en Michoacán, por transgredir disposiciones constitucionales y las de la legislación electoral.

El cuento fantástico (la presidencia de López es la versión de un mal chiste) del “señor presidente” es que el INE sale muy caro y se atenta en contra del bienestar de la población. La supina ignorancia del aspirante a dictador no le permite dimensionar la trascendencia y la importancia del INE.

Independientemente de su responsabilidad en la organización de las elecciones y sanciones a los funcionarios que a diario atropellan la ley con actos anticipados de campaña, tiene a su cargo expedir las credenciales de elector con fotografía, un espléndido logro en la democracia mexicana para evitar dobles y hasta múltiples votaciones por un solo elector.

Pero, además, esa pequeña mica proporciona seguridad y certeza jurídica a cada ciudadano mexicano más que a cada elector. Como medio de identificación es prueba de nacionalidad, constancia de ciudadanía de tener 18 años cumplidos o más, de certeza domiciliaria para el cumplimiento de diversas obligaciones y desde luego seguridad en todo tipo de transacciones financieras.

Cuando cualquier persona a acude a una institución bancaria, la misma certifica, por medios electrónicos, la autenticidad de quien pretende hacer un cobro o cualquier otra transacción.  Todos los bancos del país están enlazados con el INE para evitar fraudes bancarios.

En su deformada personalidad, Andrés López asegura que la reforma al INE es para asegurar la democracia. Falso.  Quiere el control del órgano autónomo federal electoral, del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y de todos los institutos electorales de las entidades federativas. Quiere asegurar que todo candidato propuesto por él resulte triunfador a cualquier cargo de elección popular. Pretende un INE exactamente igual a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos con la vergonzosa Rosario Piedra. Esa es la democracia lopezobradorista.

En su infamante retórica asegura que José Woldenberg, primer presidente del Instituto Federal Electoral (IFE), avaló fraudes electorales como representante de la derecha, cuando que el intento de su reforma electoral supera con mucho esa definición política. Andrés López es por definición y acción de ultraderecha conservadora.

Su afirmación no aguanta la evidencia de los hechos. La primera alternancia en la Presidencia de la República se dio exactamente a los cuatro años de la reforma al IFE. Vicente Fox interrumpió 71 años de priísmo continuo en el 2000.

López también fue beneficiario de ese IFE-INE al cual hoy insulta para centralizar su control, en un atentado grave a la democracia. Hipócrita y tartufo como es, oculta convenientemente que Ernesto Zedillo le otorgó ilegalmente el requisito de residencia que no cumplía para contender por la jefatura de Gobierno del Distrito Federal.

Vino después la segunda alternancia con Peña Nieto y después con el propio López Obrador. En tres ocasiones ganó la oposición gracias a ese INE que pretende desaparecer, sin más argumento que sus más de 70 mil mentiras fehacientemente documentadas.

Lo cierto es que a Andrés Manuel le preocupa profundamente la marcha del 13 de noviembre. Le expropiaron el monopolio de las calles del Distrito Federal (sic), un territorio que siempre consideró como propio. Jamás creyó en la capacidad de convocatoria de Claudio X. González, y menos que la gente saliera a respaldar al INE para simultáneamente protestar en contra de un aprendiz de dictador.

Esa marcha del 13 de noviembre le advierte a López que ya perdió a las clases medias de todo el país como puente entre las clases altas fifís y la media baja. Pero además de esas dos pérdidas irrecuperables, tronó la chica casadera sexagenaria, al perder la mitad de las alcaldías de la Ciudad de México. Si Sheinbaum no tiene arraigo en su propio territorio, está imposibilitada para conseguir el voto de los mexicanos.

Por eso sus intentos de desaparecer al INE. Ya percibió que con todo y su mayoría en la Cámara de Diputados y sus 22 gobernadores morenistas, corre el riesgo de perder la Presidencia de la República en el 2024.

Se suma a la tragedia política de López la presencia de Ricardo Monreal, al saltar al ring de la arena política para desafiar a López Obrador y a su frustrada Cuarta Transformación.

La marcha del 13 de noviembre lleva para López Obrador otro funesto mensaje. Al participar PRI, PAN, PRD y MC le advierten que su reforma electoral nació muerta. No pasará. Y Ricardo Monreal puede ser el candidato de la oposición.

Por eso su perorata diaria en insistir en el fraude del 2006 y ligarlo al de 2024. Prepara el escenario para la insurrección. Sólo que ahora desde el poder resultaría demasiado peligroso que convocara al Ejército a un levantamiento para desconocer el resultado electoral si no le favorece.

López se equivoca. Desde hace 108 años no se ha producido en México un Golpe de Estado. El poder castrense se ha mantenido fiel a las instituciones nacionales. Las Fuerzas Armadas han transitado sin dificultad alguna entre distintos signos partidarios: PRI, PAN y Morena, con todo y que López Obrador los ha hecho participar de la lotería presupuestaria en el aeropuerto Felipe Ángeles y el Tren Maya. Pero, sobre todo, el Ejército no estará jamás dispuesto a cargar con los muertos que una revuelta de esta naturaleza entraña.

Se entiende entonces por qué quiere impresionar con un millón de marchantes (porque marchan y son clientes), como respuesta a la advertencia que la sociedad civil le hizo el 13 de noviembre.

Lo malo para López Obrador es que hay una diferencia fundamental. La marcha ciudadana no costó ni un solo peso ni hubo un solo acarreado. Hoy López acepta que sí habrán acarreados porque quieren estar cerca de él para oír su informe. Otra más de sus tantas mentiras.

Y desde luego es una infamia lopezobradorista atentar en contra del patrimonio nacional. A cada aplaudidor le darán mil pesos. Si como se asegura fueron más de un millón de “simpatizantes”, el peculado será de mil millones de pesos. Para transportar a 600 mil personas desde el interior de la República se requieren 15 mil autobuses. Si en promedio cada uno cuesta 50 mil pesos, son 750 millones de pesos.  Ello sin considerar la alimentación. Este gasto innecesario se suma al despilfarro de su fallido aeropuerto, al Tren Maya y la refinería de Tres Bocas.

Pero, además, ese traslado viola flagrantemente derechos humanos. Atenta contra la libertad de asociación y reunión voluntaria. Lucra con el ayuno de los marginados. Se amenaza con quitarles los programas sociales. Y los obliga a repetir un libreto de por qué quieren ir a la marcha.

Andrés López que cree tanto en las estampitas y los fetiches, fue socorrido por Dios, pues no hubo un solo accidente y ni un muerto, pero está cerca el final anticipado de sus intentos de maximato. Ampliaremos…

 

[email protected]

Continue Reading

HOJAS LIBRES

México va por la cuarta regresión

Published

on

Con el autoritarismo, el centralismo y los intentos dictatoriales de López Obrador * Sus antecedentes son Antonio López de Santa Anna, Porfirio Díaz y Victoriano Huerta, quienes se entronizaron en el poder * Claudia Sheinbaum en Chiapas, vergüenza morenista

 

ROBERTO DOMÍNGUEZ CORTÉS

 

El pasado 19 de noviembre, Claudia Sheinbaum estuvo en la ciudad de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas.  Según la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, iba a impartir una conferencia magistral denominada “Políticas exitosas de Gobierno”. No hubo tal.

En realidad la aspirante a quinceañera frustrada vino a un acto abierto de proselitismo y de promoción a la marcha que el señor López tiene programada para el 27 de noviembre.

En su desaseada perorata se atrevió a censurar lo que a diario practica su jefe Andrés Manuel López Obrador: “Nunca regresar al pasado, al pasado de corrupción, al pasado de privilegios, siempre un paso más por la transformación del país”.

En su enésimo intento por quedar bien con quien la destapó vergonzosamente como una de las sumisas corcholatas, se atrevió a decir que los enemigos del régimen “hacen todo lo posible por regresar al poder fomentando el odio, la discriminación y la mentira contra el movimiento del Mandatario”.

Desde luego que esta improvisada oradora definió, con toda exactitud, el gobierno de confrontación, de odio, de discriminación y de mentiras que todos los días practica López Obrador desde sus Mañaneras.

El odio no lo puede ocultar el Peje cuando se refiere a sus adversarios. Incluso atenta en contra de la familia de los que se muestran como severos opositores.

Así sucedió en los días previos a la marcha del 13 de noviembre convocada por Claudio X. González en defensa del Instituto Nacional Electoral.

López Obrador arremetió no solamente contra uno de sus más acérrimos críticos, sino en contra del padre de quien es dueño de Kimberly Clark de México.

En un arranque de ira y de odio, López Obrador ofendió a la familia X. González. Sin el menor decoro ético y político se atrevió a compararlo con don Fidel Velázquez, viejo líder cetemista que por más de 60 años controló la central obrera desde uno de los sectores del PRI.

En su avalancha ofensiva aseguró que Claudio X. González padre era el Fidel Velázquez de los empresarios. Según López saltaba del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), a la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex). Sólo que la diferencia entre Claudio X. González y López Obrador es manifiesta. Mientras aquél tiene ventas por 30 mil millones de pesos anuales y genera 42 mil empleos, López Obrador dilapida sin freno el patrimonio nacional y ha dispuesto personalmente de las prerrogativas otorgadas a Morena.

Destrozó el proyecto del aeropuerto de Texcoco cuyo costo total era de 150 mil millones de pesos, que al trasladarlo al Felipe Ángeles y en manos del Ejército, casi triplicó su costo con 415 mil millones de pesos.

El Tren Maya que originalmente tendría un costo de 150 mil millones de pesos, ya ronda la abultada cifra de 270 mil millones. Basta con señalar que en el Presupuesto de Egresos de la Federación de 2023, el incremento en turismo es de 115 por ciento. Pero no porque se promueva a México en el extranjero, sino por la asignación de 143 mil millones de pesos para la terminación del Tren Maya, un proyecto que ya se anticipa fallido desde este momento.

Lo mismo sucede con la refinería de Tres Bocas, la cual originalmente costaría 140 mil millones de pesos y hoy tiene un desmesurado aumento de 400 mil millones de pesos. Con cada lluvia esta refinería que no refina ni un solo barril de petróleo, queda convertida en un estuario que la hará inoperante para siempre.

Suficiente estas tres obras para que Andrés Manuel sea el primer Presidente en la cárcel, como lo fueron los dos expresidentes costarriqueños, en una democracia a la cual López Obrador mostró su admiración, al asegurar que México debería tener organismos electorales como los del país centroamericano.

La respuesta le llegó de inmediato. El Tribunal Supremo de Elecciones del país tico entregó el premio “Cátedra a la Democracia” al Instituto Nacional Electoral mexicano, en la figura de su presidente Lorenzo Córdoba Vianello, por sus aportes a la democracia en México y en América Latina.

Dice la Sheinbaum también que los opositores a la 4T propagan mentiras en contra del movimiento del Mandatario mexicano. Debería de informarse  que a López Obrador se le tienen documentadas más de 70 mil mentiras, incontrovertibles, durante las Mañaneras en las cuales promueve el odio, la difamación y la diatriba en contra de los que se atreven a disentir de sus políticas equivocadas y sin rumbo.

Según la improvisada jefa de Gobierno de la capital de la República, México va en el camino correcto de la Cuarta Transformación. Es necesario corregirle la plana.  Con el autoritarismo, el centralismo y los intentos dictatoriales de López Obrador, México va por la cuarta regresión.  Sus antecedentes son Antonio López de Santa Anna, Porfirio Díaz y Victoriano Huerta.  Es lo que quisiera López Obrador: entronizarse en el poder como lo hicieron sus antecesores, pero llegó tarde.

Claudia Sheinbaum tampoco tiene autoridad moral para hablar de anticorrupción. Cuando se encontraba casada con Carlos Ímaz, éste fue pillado en el momento que recibía fajos de billetes del empresario argentino Carlos Ahumada. Igual como fue exhibido René Bejarano, ‘El Señor de las Ligas’, y cercanísimo a López Obrador, al momento de guardarse apresuradamente cada billete obtenido ilegalmente.

Los dineros clandestinos le vienen al lopezobradorismo de partido y de familia. A Pío (pillo) López Obrador se le sorprendió en el restaurante Toks de la ciudad de Tuxtla Gutiérrez y en su propia casa, al momento de recibir “aportaciones voluntarias” para el movimiento de su hoy hermano Presidente. Falso. Era para uso personal. Si hubiese sido para campaña, debió de haber sido reportado al Instituto Nacional Electoral, lo cual nunca aconteció.

Así que cuando Claudia Sheinbaum hable de odios, censura a la corrupción y mentiras en contra del gobierno lopista, primero debería de voltear a su propia realidad que lleva a México a la destrucción.

En contra de las tres corcholatas ya saltó a la contienda electoral Ricardo Monreal, presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado de la República.  Acompañado por 13 senadores, realizó un evento en el que abiertamente manifestó sus pretensiones de ser el candidato de Morena, primero, y Presidente de la República después.

El evento lleva dedicatoria. Fue realizado en la Arena México, con la presencia de 10 mil seguidores. Saltó al ring como un serio contrincante en contra de las políticas destructivas, difamatorias y de encono de López Obrador en contra de sus adversarios.

Su discurso no tiene desperdicio cuando se refiere a la Cuarta Transformación: “Nadie puede condenarnos por pensar diferente y por tener pensamiento autónomo”, “Las descalificaciones generan división social”, “Se inventan enemigos donde antes había amigos”, “Estamos polarizados y debemos de llamar a la reconciliación”.

A partir de esos pronunciamientos, Ricardo Monreal presentó su Plan de Reconciliación entre los mexicanos, acompañado por su esposa María de Jesús Pérez Guardado.  Exactamente lo contrario de la división y el encono que día tras día promueve López Obrador.

Con ello cobra vigencia de nuevo la premonición de don Daniel Cosío Villegas, cuando advirtió en 1972, en su obra “El Sistema Político Mexicano”, que el PRI sólo podía ser derrotado por el mismo PRI. La ruptura vino cuando Cuauhtémoc Cárdenas formó la corriente opositora con la cual derrotó a Carlos Salinas de Gortari en 1988.

Hoy Ricardo Monreal representa la segunda ruptura del priísmo, pero dentro de Morena. Monreal ha roto ya con López Obrador. Pero no con Morena. Ampliaremos…

 

[email protected]

Continue Reading

DESTACADO