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EN PRIMERA PERSONA

Acusación contra Peña Nieto, ¿cortina de humo y circo?

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AMLO, peleado con el Estado de Derecho y la fuerza del Estado * Condenó el cateo a la casa del líder del PRI, “Alito”, cuando la fiscalía procedió conforme a ley * Impensable que Layda Sansores actúe al margen de Palacio Nacional; ¿sólo obedeció órdenes? * Investigación a EPN parece ser un as bajo la manga ante falta de resultados *¿Acuerdos para la paz? Para qué si no hay inseguridad; “Gertz Manero no ha cometido delitos GRAVES”

 

MAURICIO ORTEGA CAMBEROS

 

Desde sus tiempos mozos y acentuado cuando se convirtió tres veces en candidato a la Presidencia de la República, el Primer Mandatario Andrés Manuel López Obrador ha recurrido a la estrategia de tirar la piedra y esconder la mano. Todavía hoy recurre a esa treta, aunque ya está muy quemada.

Me explico: el político tabasqueño a lo largo de los años ha sabido cómo encender los ánimos de sus seguidores y ponerlos contra instituciones y personajes de la vida política. Y, en efecto, sus simpatizantes le han hecho caso y actuado en consecuencia. Pero cuando viene el momento de recoger los platos rotos y dar explicaciones, en incontables ocasiones se ha deslindado (inútilmente). “Amor y paz” ha sido la constante cuando los ánimos ya se caldearon con lamentables resultados.

 

ANIMA Y DESPUÉS RECULA

Un ejemplo palpable es lo que sucede con Layda Sansores, gobernadora de Campeche, y el indefendible e impresentable líder del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas “Alito”.

El Presidente López Obrador expresó su enérgico malestar (?) por la forma en que la fiscalía campechana irrumpió y cateó la mansión del priísta Moreno. Espetó: “Quiero expresar mi inconformidad con la forma en que se llevó a cabo un procedimiento judicial en Campeche. Hablo de la forma en que entraron a hacer una diligencia en la casa del presidente del PRI. Ustedes saben que el señor no es santo de mi devoción, pero no estoy de acuerdo con el procedimiento, porque es indigno, porque se puede humillar, vulnerar la dignidad de las personas… No estoy defendiendo al señor, estoy diciendo que esos procedimientos no deben prevalecer en un país democrático y respetuoso de las libertades”.

El Presidente ha salido a defender al líder del PRI, “Alito”, pero en los hechos lo tienen contra las cuerdas.

Gran perla negra que no tiene desperdicio, ni en lo político ni en lo legal. Vámonos lento. La campaña negra contra “Alito” por parte de una de las más leales e incondicionales al Presidente, es decir, la gobernadora Layda Sansores, lleva ya muchas semanas. Es impensable que la hija del priísta Carlos Sansores Pérez, “El Negro”, quien fue diputado, senador, gobernador, funcionario y presidente del tricolor (esto para los jóvenes que no conocen la historia o para los viejos que la olvidan cuando les conviene), actúe al margen de las directrices de AMLO.

Es más, los bien informados sostienen que la estrategia fue precisamente diseñada en el centro del país y fue en respuesta a la orden que dio el priísta a sus legisladores de votar contra la fallida reforma eléctrica de la 4T.

“Lo nuestro no es la venganza”. ¿No? Imagínese si fuera lo contrario.

Una vez más, y ante la pifia de la campechana y “su fiscalía” al difundir los videos y fotos del cateo, el Presidente salió a lavarse las manos. Nadie en su sano juicio puede pensar que algún militante de Morena puede actuar ignorando lo que se decide y ordena en Palacio Nacional. (Bueno, Ricardo Monreal sí, pero con tiento, pues tampoco es suicida).

Layda Sansores no puede mover un dedo sin la autorización de Palacio Nacional. ¿O sí?

No todo topa ahí. El condenar y rechazar lo que la Carta Magna pone a disposición del Poder Judicial para mantener el Estado de Derecho es inaceptable, máxime si quien lo censura es el Presidente de la República. ¿Acaso ignora López Obrador cómo se realiza un cateo? Hay una presunción de delitos, según el fiscal Renato Sales, como enriquecimiento ilícito y lavado de dinero. Curiosamente (?), “Alito” salía del país en esos momentos. No estaba, pues, en su mansión y los investigadores y ministerio público procedieron conforme a derecho.

Cateo a la mansión de Moreno Cárdenas. Así se realizan en México y todo el mundo. ¿Dónde está la sorpresa?

Eso molestó al Presidente. “No me vengan con que la ley es la ley”. Qué más se puede decir y pedir con argumentos como esos.

 

ESPIONAJE A LA 4T

Lo que también ha quedado de manifiesto es que lo que se prometió de que no habría espionaje como en las anteriores administraciones, es sólo eso: promesa, palabras y mentira. ¿De qué otra forma pudo haber obtenido Layda Sansores los audios de Moreno Cárdenas? No hay manera. ¿Habrá una investigación al respecto? En absoluto.

Esto no es una defensa del líder del PRI; que se defienda él si puede, pero no con el cuento de que es un perseguido político. Mejor que explique su patrimonio insultante y deje de esconderse en la Alianza Va por México, la cual, por su culpa, empieza a agrietarse.

Alejandro Moreno denunció al gobierno de AMLO ante la ONU por violación a los derechos humanos. Olvidó llevar los audios del espionaje que lo retratan de cuerpo completo.

 

PEÑA NIETO, NUEVO VILLANO FAVORITO

Por fin se dio lo que muchos esperaban. El as bajo la manga del actual gobierno ante la falta de resultados ha sido puesto sobre la mesa: el ex presidente Enrique Peña Nieto fue acusado ante la fiscalía de Gertz Manero por posibles operaciones con recursos de procedencia ilícita. Los dineros mal habidos son estratosféricos, según la investigación de Pablo Gómez, titular de la Unidad de Inteligencia Financiera.

Pablo Gómez acusó, pero mandó la papa caliente a la fiscalía de Gertz Manero.

Esa institución de “inteligencia” no es tan inteligente, pues tardó casi cuatro años en darse cuenta de semejante fraude. Más bien parece que la carpeta estaba guardada en un escritorio para cualquier emergencia. ¡Y zaz, llegó el momento!

La decisión política, más que jurídica, tiene que ser tomada con cautela. López Obrador decidió intercambiar su villano favorito: de Felipe Calderón a Enrique Peña Nieto. ¡Cambio de reflectores! ¿Cortina de humo? ¿Para qué? En el fondo, sólo él lo sabe, pero todo apunta a que nada le funciona como el pueblo esperaba.

Como sucede con “Alito”, Enrique Peña tendrá que responder puntualmente a cada señalamiento. Tiempo y dinero los tiene; falta saber si también le asiste la razón ¡o no!

Peña Nieto dice que está limpio. ¿Vendrá a encabezar su defensa?

Pero que no se olvide que, de repente, a la actual administración “se le derrumban los casos”, como el de Emilio Lozoya y Odebrecht que hasta ahora únicamente ha servido como tema de circo y para hacer que se froten las manos quienes tienen sed de venganza. Veremos qué pasa, dijo el ciego.

¿Investigación a fondo o sólo pan y circo?

 

“CON LA IGLESIA HEMOS TOPADO”

Tras el asesinato de los dos sacerdotes jesuitas y el guía de turistas en la Sierra Tarahumara, las diferencias entre la Iglesia Católica y López Obrador crecen. Ni siquiera el Papa Francisco se quedó callado ni cruzado de brazos. En Palacio Nacional aún resuenan y duelen frases de condena como: ¡cuántos muertos en México!; “ya no alcanzan los abrazos para tantos balazos”.

Al reclamo de la jerarquía católica por la inseguridad, el Presidente la cuestiona y acusa de estar apergollada por la oligarquía del país. Las palabras del Ejecutivo fueron duras. A la petición de revisar la estrategia anticrimen, el revire fue contundente: ¡ni un paso atrás! Es más, llamó hipócritas a los curas que no se atrevieron a censurar la guerra de Felipe Calderón contra el narco.

Y retomando a la estrategia de lanzar la piedra y esconder la mano, AMLO sentenció -luego de las diatribas que lanzó a la Iglesia Católica- que son los conservadores los que quieren ponerlo a pelear con los sacerdotes. “Estoy viendo la mano negra” de quienes no han podido con nosotros, agregó.

Claro que a la oposición le conviene que el gobierno abra nuevos frentes de batalla, en especial uno tan poderoso como el que es dirigido desde Roma y al que millones de mexicanos le son incondicionales. Pero el Presidente es responsable de sus acciones y dichos, y no debe buscar culpables donde no los hay.

Para resolver el problema, no basta un “amor y paz”, o decir que se identifica con el Papa Francisco y con el propio Jesucristo. Si así fuera, no debería haber indicios de falsedad, encono, agresión, amenazas e insultos en sus discursos.

Además, López Obrador vuelve a hablar acerca de que los criminales también son seres humanos y así deban ser tratados. Apoya la iniciativa de que los delincuentes sean incluidos en un eventual acuerdo por la paz. ¿En serio? Imagine al “Mayo” Zambada o a Rafael Caro Quintero, por nombrar algunos, negociando su libertad a cambio de no cometer más fechorías.

Un insulto sería sentar a dialogar a capos como Caro Quintero para pacificar al país.

Primero, si hay mesas de diálogo para lograr acuerdos de paz, eso sugiere que hay una importante inseguridad en México ¿o no? Entonces vale preguntarse: ¿quién tiene la razón, el Presidente quien minimiza el crimen, o los millones de mexicanos que reclaman justicia y seguridad?

Segundo, ¿qué explicación daría el gobierno a los cientos de miles de mexicanos que han visto morir a sus seres queridos en medio de las balaceras entre criminales y las fuerzas del orden? Un usted disculpe sería un insulto al perdonar a quienes han envenenado con drogas a la juventud y bañado de sangre y muerte a todas las entidades. ¿A esa justicia aspiramos? ¿Y los derechos de las víctimas y sus familias?

 

LA ESTATUA DE LA LIBERTAD Y EL HORARIO DE VERANO

Justo en el día que celebra su Independencia, el líder nato de la 4T cuestionó la justicia de Estados Unidos de Norteamérica. No sólo se inmiscuyó en asuntos ajenos a su competencia (“el respeto al derecho ajeno es la paz”), sino que les aconsejó que fueran desmantelando la Estatua de la Libertad si llegan a enjuiciar y condenar al periodista Julian Assange. No se trata de una noticia falsa, como creyó Diego Fernández de Cevallos, ¡es verdadera!

¿Es broma, verdad? Si EU condena a Assange, quiten la Estatua de la Libertad, reta López Obrador.

Si se trató de algo serio ¡cuidado! Ya no sólo se erige como juez y líder moral de México, sino ahora del mundo. Es el segundo golpe al vecino país en unas semanas, con el desaire que hizo a la cumbre de su homólogo Joe Biden. Haya sido en serio o no, las carcajadas de aquel lado de la frontera son esperadas. Y nosotros ¿qué hacemos con el Ángel de la Independencia?

Mejor es pensar que se trató de la estrategia para desviar la atención de los asuntos importantes. Sí, justo como se hace también con la desaparición del Horario de Verano, anunciado con bombo y platillo.

Y para concluir: dos veces mencionó López Obrador que el fiscal general de la República, Alejandro Gertz Manero, no ha cometido delitos graves al frente de esa dependencia y que por eso no pide su remoción. Graves no ¿y delitos no tan graves? Es pregunta, pues hay varios señalamientos.

Alejandro Gertz, en el ojo del huracán, pero con el espaldarazo del Ejecutivo federal.

EN PRIMERA PERSONA

Gana AMLO en su contramarcha, pero pierde en su reforma electoral

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Cura su ego herido: Una marcha promovida por López Obrador, para marchar al lado de López Obrador, para expresar respaldo a López Obrador y para llegar justo enfrente de la casa de López Obrador: Palacio Nacional • ‘Patadas de ahogado’ ante la muerte de la reforma electoral • La movilización de apoyo al Presidente la pagamos todos con nuestros impuestos, a menos que hayan lavado dinero • Hace tiempo llamó cariñosamente “solovinos” (perros) a quienes se manifestaron con él, y no fueron acarreados • Paseo de la Reforma se transformó en Paseo del Emperador • No desaparecerá INE ni el TEPJF como quiere AMLO • Popularidad del Primer Mandatario no se heredará a ninguna corcholata

 

MAURICIO ORTEGA CAMBEROS

 

Dedicado desde su juventud a la movilización social y la organización de manifestaciones, plantones y bloqueos, sin duda el Presidente Andrés Manuel López Obrador es un experto en cuestiones de marchas. Es algo que se la da de manera natural. No sobra mencionar, además, que hoy en día el Mandatario cuenta con la simpatía de entre el 60% y 70% de la población. Y qué mejor todavía cuando tiene todo el aparato del gobierno federal, y su partido Morena, el control político y de las arcas en más de 20 entidades de la República, para poner en operación la estrategia para sanar su ego herido y limpiar su imagen opacada por la marcha ciudadana del pasado domingo 13.

Al “rey de las marchas” le caló hondo que cientos de miles de mexicanos (y no 12 mil como afirmó Martí Batres) hayan tomado las calles para expresar su apoyo al Instituto Nacional Electoral (que no a Lorenzo Córdova y demás consejeros), y al mismo tiempo externar su rechazo a su ventajosa iniciativa de reforma electoral. La revancha no se hizo esperar y hoy López Obrador salió a las calles del centro del país a encabezar la contramarcha que, por cierto, él mismo organizó. La asistencia, sí, de llamar la atención. Todos, incluso los opositores y quienes no piensan igual a él, previeron un éxito de la movilización.

Lo suyo, lo suyo es la movilización de las masas como ya lo ha demostrado en diversas ocasiones, como se ve en esta gráfica durante la primera derrota de AMLO por la silla presidencial.

Y así fue. No podía ser diferente a lo deseado y planeado. Por décadas, el tabasqueño ha criticado las costumbres y políticas de los gobiernos anteriores, principalmente del PRI (partido al que perteneció), pero sin olvidar a las administraciones panistas encabezadas por Vicente Fox Quesada y Felipe Calderón Hinojosa. Prometió y se sigue comprometiendo a no repetir esas prácticas “autoritarias y antidemocráticas”. En los hechos no ha sido así y la marcha del ego evidenció esas añejas prácticas. Todos los recursos humanos y económicos al servicio de la movilización. Pero no cualquier dinero, sino del que proviene de los impuestos que pagamos casi todos los mexicanos. Nadie, estamos ciertos, puso de su bolsillo para pagar autobuses, comida, agua, playeras y gorras, entre otras necesidades de los espontáneos participantes. Sabrán justificar los gastos, pues tontos no son y evitarán dejar huella. La movilización la patrocinamos todos, a no ser que hayan recurrido al lavado de dinero. Ya lo sabremos.

 

La iniciativa de reforma electoral que discutirán los diputados desde este lunes es casi exactamente la misma presentada por el Presidente López Obrador, ignorando las otras decenas de propuestas que iban a ser incluidas.

No sería honesto no reconocer que muchos manifestantes salieron por voluntad propia, movidos por su simpatía y respaldo al Presidente López Obrador. Esos incondicionales que están en las buenas y en las malas, aunque para ellos todo ha sido perfecto. Incluso, hace algunos ayeres el propio inquilino de Palacio Nacional calificó como “solovinos” (perros) a quienes acudieron a una gigantesca marcha. Les dio las gracias por haber asistido, no como acarreados, sino por su propia voluntad. ¡Vaya gratitud! Llamar cariñosamente “solovinos” o perros a sus seguidores.

 

¿Y EL RESULTADO FINAL?

Lo que parece no tener explicación es el objetivo principal de esa marcha. Mostrar músculo político es secundario. Eso es más que sabido, por lo que no había necesidad. Insistimos, fue para curar su orgullo lastimado, porque en el fondo, diga lo que diga, la movilización no fue para celebrar cuatro años de éxitos del gobierno de la 4T, sino como una respuesta a la defensa del INE y del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF).

Lo suyo, lo suyo es la movilización de las masas como ya lo ha demostrado en diversas ocasiones, como se ve en esta gráfica durante la primera derrota de AMLO por la silla presidencial.

La marcha podría calificarse de exitosa solamente si hubiera conseguido revertir aquello que ya se le escapó de las manos: su iniciativa de reforma electoral, misma que se convirtió en cadáver ese mismo día 13 y más aún cuando el PRI, en voz de su líder Alejandro Moreno, confirmó que por ningún motivo apoyarían la iniciativa enviada por el Ejecutivo federal. Dolió, pues el Presidente apostó a que volvería a doblegar a “Alito” y a otros legisladores priístas con cola bastante larga.

La bancada del PRI, encabezada por Alejandro Moreno, así como los otros partidos opositores adelantaron que la reforma que pretende acabar con el INE y el TEPJF no pasará, lo que obligará al gobierno de AMLO a presentar su plan B.

Hablarán de millones de personas que acudieron al Zócalo de la Ciudad de México y en otras entidades del país, pero el resultado es el mismo: ¡no a la reforma electoral de López Obrador! Una marcha promovida por López Obrador, para marchar al lado de López Obrador, para expresar respaldo a López Obrador y para llegar justo enfrente de la casa de López Obrador: Palacio Nacional. Bien podría Claudia Sheinbaum presentar una iniciativa para cambiar el nombre de Paseo de la Reforma por el que tuvo en un principio: Paseo del Emperador. Total, AMLO se asemeja más a personajes como Maximiliano que a Francisco I. Madero.

Vale recordar que otras multitudinarias marchas organizadas desde el gobierno fueron, por ejemplo, la de Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría Álvarez para intentar lavarse la cara por la matanza de estudiantes en Tlatelolco en 1968; o la de José López Portillo, en 1972, cuando nacionalizó la banca privada. En esa tesitura se maneja López Obrador, muy alejado de quienes pretende emular, como a Miguel Hidalgo y Lázaro Cárdenas.

 

¿TERQUEDAD O ESTRATEGIA?

El pasado miércoles, las comisiones de Reforma Político-Electoral; de Puntos Constitucionales, y de Gobernación y Población de la Cámara de Diputados presentaron por fin el dictamen de cerca de mil páginas que contiene la iniciativa que será discutida este lunes y que seguramente será aprobada en Comisiones, pero rechazada por los legisladores de la oposición en el Pleno al no alcanzar las dos terceras partes de los sufragios.

Parte del engaño de los morenistas, siguiendo las instrucciones de Palacio Nacional, fue que elaborarían un documento que habría de aglutinar todas las propuestas que había en más de 60 iniciativas de ese carácter que estaban en la congeladora. No fue así. La iniciativa a debatir es exactamente la misma que se diseñó en el despacho de AMLO. No hay ninguna aportación de otro partido o asociación. Ni hablar de una segunda vuelta en las elecciones por la Presidencia de la República.

La reforma busca, como se ya se ha dicho, desaparecer al INE y crear al Instituto Nacional Electoral y de Consultas (INEC), con nuevos consejeros y nuevas tareas. Lo mismo se pretende hacer con el TEPJF y con los órganos electorales estatales. Quitar los diputados y senadores plurinominales para, así las cosas, terminar con la representación de los partidos chicos o minoritarios. Una reforma, pues, que pretende favorecer al partido en el poder, en este caso Morena. De lo que se trata, paradójicamente, es de destruir todo el sistema político-electoral de hoy en día y que responde a la larga lucha de esos partidos pequeños, principalmente a los de la izquierda mexicana. De locos, ¿verdad?

El propósito visible de gobierno morenista es no claudicar en sus sueños, aunque estos vayan contra su razón de ser. Apuestan, quizá, a convencer por las buenas o por las malas a un grupo de legisladores opositores. Siempre está la opción de comprar voluntades o chantajear al enemigo. Pero el objetivo encubierto podría ser el de sentar ya desde ahora las bases para cuestionar y descalificar las elecciones presidenciales del 2024 en caso de que la victoria fuera de la oposición.

A la fecha, las encuestas muestran que Morena debería repetir en Palacio Nacional, no tanto por los logros, sino porque no hay unidad en la oposición ni mucho menos una figura relevante en sus filas. Si acaso, ha tomado relieve y protagonismo el priísta Enrique de la Madrid. Por ahí se podría colar un Lorenzo Córdova si se decide ya y deja de cometer errores. Con todo respeto, Beatriz Paredes y Claudia Ruiz Massieu están muy lejos, por más que quieran. De parte del PAN, nadie por ahora.

Sin embargo, López Obrador sabe que muchas cosas pueden pasar en los próximos meses. Bueno, hasta rechazó que esta fuera su última marcha, “pues uno no sabe lo que depara el destino”. ¿Miedo o precaución? Las dos. El Presidente sabe perfectamente que la popularidad no se puede heredar a nadie. Claudia Sheinbaum no es Andrés Manuel., Tampoco lo es Marcelo Ebrard. La aceptación de más del 60% entre la población que tiene AMLO no es transferible a ninguna de sus corcholatas. Ser discípulos obedientes del tabasqueño no les garantiza ser queridos y aceptados por ese 60%. Eso lo saben en Morena y por eso hay que ir armando la estrategia para alegar fraude si es que llegaran a perder.

En 2006, Andrés Manuel López Obrador se autoproclamó “presidente legítimo” ante un atiborrado Zócalo y calles aledañas. Este domingo mostró, como si estuviera en campaña, que aún tiene poder de convocatoria.

El discurso será, entonces, que los partidos y legisladores opositores tramaron ese plan al rechazar la reforma electoral propuesta por López Obrador. Tendrán -prevén ellos- argumentos para atacar al INE y TEPJF, y calificarlos de corruptos, antidemocráticos y conservadores. Y de ahí para adelante: marchas, plantones, bloqueos y la exigencia de contar nuevamente voto por voto, casilla por casilla. Perder jamás. Nunca aceptar la derrota, como no la ha aceptado a lo largo de su carrera política.

 

UNA REFORMITA, LA OPCIÓN

Tal pareciera que la intención del Presidente no es la de mejorar el sistema electoral, sino de una abierta venganza contra el actual INE y en especial contra los consejeros Lorenzo Córdova y Ciro Murayama. Esa es la lectura que se da a la nueva propuesta que hará AMLO para cambiar ya no la Constitución, sino las leyes secundarias donde sí cuenta con los suficientes votos para realizarla. Es lo que se llama como “patadas de ahogado”. Si no gano, por lo menos empato, pensará el Ejecutivo federal.

Quiere el Presidente que los consejeros del INE, una vez que concluyan su encargo, no puedan ejercer cargos públicos o de elección popular por diez años. Claro que llevaba dedicatoria ese punto: Lorenzo Córdova. Pero resulta que de ser aprobada así, ninguna ley es retroactiva y no aplicaría a los actuales consejeros, sino a los próximos. También van por cortarle el presupuesto al INE de manera tajante. Nadie niega que la democracia en México es muy cara, pero reducir al mínimo el presupuesto puede resultar contraproducente. Justo por la “pobreza franciscana” ha habido serios problemas. Ahí está el hackeo a la Sedena y la falta de medicamentos.

Prepara además el Ejecutivo una estrategia para que tres de los cuatro consejeros del INE que tendrán que ser sustituidos el próximo año sean incondicionales a él, como lo es Rosario Piedra al frente de la CNDH. El documento que se cocina es, por tanto, igual de arbitrario y ventajoso. Tal vez avance en el Congreso de la Unión, pero donde topará con pared será en la Suprema Corte de Justicia de la Nación una vez que se presenten amparos por considerarlo contrario a la Carta Magna.

 

CLAUDIA SE NOS CASA

“Sí quiero ser presidenta de México y pronto me voy a casar”, así podría resumirse lo más importante dicho por Claudia Sheinbaum en estos últimos días. Nadie se habrá sorprendido por la primera afirmación, pues está apuntalada ahí por su propio jefe y maestro, el Presidente López Obrador. La segunda noticia sí llama la atención, pero más que nada por seguir los pasos y el ritual realizado no hace mucho tiempo por Enrique Peña Nieto, quien cuando se sabía ya candidato del tricolor (aún era gobernador mexiquense) contrajo nupcias con la actriz Angélica Rivera. Boda de telenovela y por conveniencia. Una vez terminado su objetivo, al dejar Los Pinos, el divorcio llegó y las diferencias profundas afloraron.

Claudia Sheinbaum anunció por primera ocasión, y de manera abierta, que sí quiere ser presidenta de México. Ese mismo día informó que pronto se volverá a casar, ahora con Jesús María Tarriba Unger, compañero de la UNAM.

Vicente Fox Quesada ya como presidente de México se casó con Marta Sahagún. Formalizó su relación con su colaboradora, novia y asesora. A diferencia de la unión de Peña-Rivera, la de Fox-Sahagún ha perdurado. Y es en ese contexto que quien ahora se encamina a pelear por la silla presidencial, toma el mismo camino del priísta y panista mencionados, pues no desea verse sólo como divorciada de Carlos Imaz (el de los sobres y ligas), sino como esposa de su novio Jesús María Tarriba Unger, a quien conoció en su época de estudiante en la UNAM. Más vale no decir “de esa agua no he de beber”, ¿verdad?

Todos se preguntan qué hará Ricardo Monreal respecto a su futuro político. La verdad es que fuera de Morena y del aprecio de AMLO está desde hace tiempo. La pregunta relevante es ¿qué hará Marcelo Ebrard, pues Sheinbaum ya se le despegó varias vueltas? A él, se le ve feliz en Qatar o donde lo manden, como a los funerales de la reina Isabel II. ¿Feliz en verdad? Lo dudamos. Nos resistimos a creer que se haya prestado a la farsa de ser precandidato como Adán Augusto López. ¿Hará algo don Marcelo o volverá a bajar la cabeza ante López Obrador?

Marcelo Ebrard acudió a Qatar al Mundial de la FIFA. Antes estuvo en el sepelio de la reina de Gran Bretaña. Por voluntad propia u obligado, se aleja de los reflectores políticos y parece ceder el paso a la jefa de Gobierno de la CDMX en la carrera presidencial. ¿Será así? ¿Se someterá otra vez a la voluntad de López Obrador?

 

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EN PRIMERA PERSONA

Enojado, acorralado y ‘patadas de ahogado’

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AMLO, vengativo, vanidoso y egoísta tras la exitosa marcha para defender al INE * Perdió el Presidente la oportunidad de acabar con un México dividido y mostrarse como estadista; prefirió injuria y ataque • Enfurecido y lesionado en su orgullo, López Obrador convoca a la contramarcha para demostrar quién tiene más “músculo” • Usó Claudia Sheinbaum cámaras y personal de la Secretaría de Seguridad para grabar y exhibir después a los opositores • Si el PRI no recula, ya pueden enterrar la reforma electoral; sólo serían cambios a leyes secundarias para decir que ganaron

 

MAURICIO ORTEGA CAMBEROS

 

Antes de dormir el pasado domingo 13 de noviembre, por un momento pensé que el Presidente Andrés Manuel López Obrador podría hacer la jugada maestra de toda su administración para, por fin, escuchar las voces disidentes y acabar de una buena vez con un México dividido y encolerizado. En verdad, quise que lo hiciera. En favor del país; en favor de él mismo.

El paso era relativamente sencillo, pero requería de humildad. Salir el lunes siguiente en la Mañanera para hacer un análisis sensato y justo de las marchas que se dieron en más de 20 ciudades de México y que congregaron a decenas o cientos de miles de mexicanos para clamar “el Instituto Nacional Electoral no se toca”. Se trataba de dar un paso al lado, no hacia atrás, para reconocer el sentir de miles de sus gobernados. Pudo López Obrador admitir que en un tema tan polémico y delicado, como es el de la reforma electoral, retiraba su iniciativa de reforma constitucional o, al menos, que sacaba del documento todo lo relacionado al INE y al TEPJF.

Entre burlas y descalificaciones, López Obrador exhibió videos y fotos de polémicos políticos que participaron en la marcha. Su objetivo fue minimizar el movimiento en defensa del INE.

¿Habrá pasado esa idea por su cabeza? ¿Algunos de sus consejeros, ministros, amigos o familiares le habrían pronunciado esa posibilidad? Jamás lo sabremos. Lo que sí es un hecho es que quien habita en Palacio Nacional dejó ir la oportunidad de su sexenio y dar cachetada con guante blanco a sus detractores y a todos los que pensamos diferente.

A la luz de los hechos y dichos de López Obrador luego de la marcha, estamos ciertos que esa movilización, minimizada por Martí Batres, secretario de Gobierno de la CDMX; por la propia Claudia Sheinbaum y por todo militante o simpatizante de la 4T (Cuarta Transformación o Transformación de cuarta), dejó demasiado molesto y herido en su orgullo a quien se ostenta como “el rey de las marchas”. Y sin duda lo es. Como también es “El Rey del Cash”.

Martí Batres, secretario de Gobierno de la CDMX, tuvo el descaro de mentir públicamente al estimar que marcharon entre 10 y 12 mil personas.

 

MAYOR ENCONO Y DESCALIFICACIONES

Si la semana anterior a la movilización cívica y social, el tabasqueño ya había lanzado todo tipo de descalificativos a los convocantes y participantes, luego de ella los ataques no han cesado. Esto indica, por un lado, que las marchas lograron el objetivo de llamar la atención no sólo en México, sino también en el exterior; y por el otro, que el ego presidencial fue lastimado.

Decenas de miles de mexicanos tomaron Paseo de la Reforma y calles aledañas para defender al INE y al TEPJF del intento gubernamental por transformarlos a su gusto y con ello acabar con su independencia.

Pero hay algo más, como se anotaba la otra ocasión: el Ejecutivo federal se vuelve muy peligroso al salir de sus cabales y cerrar ojos y oídos a la razón. ¿El riesgo? Pasar de la agresión verbal presidencial a la agresión física de sus simpatizantes.

El diputado Porfirio Muñoz Ledo y Jesús Zambrano, presidente del PRD, fueron figuras claves en el crecimiento político de Andrés Manuel López Obrador. Ahora ambos personajes han declarado, sin pelos en la lengua, que AMLO ha enloquecido y que ahora tiene sueños de dictador. Las afrentas entre estos actores debieron ser severas. Pero el pensamiento de que el Presidente “está de atar” ya es más persistente.

La verdad es que López Obrador sí está enfermo, al menos de poder. Así ha sido toda su vida pública. Desafortunadamente para él, ya llegó a la cima y no hay nada más para su carrera. El asunto es que se resiste a entender su realidad. La única manera de revertir lo inevitable es la reelección que, por supuesto, está descartada por la Carta Magna. ¿Y entonces? Busca a toda costa prolongar su mandato a través de quienes cree le son incondicionales y que ganarán la silla presidencial. ¿Estarán de acuerdo Claudia Sheinbaum y Marcelo Ebrard? Lo dudo mucho. Ahora le dirán que sí, pero después intentarán sacudírselo.

 

SE PARECE MAS A PORFIRIO QUE A FRANCISCO I. MADERO

Al convocar a la contramarcha, el Presidente muestra sed de venganza, pues su vanidad y ego han sido lastimados. Quiere demostrar músculo político y claro que lo logrará. ¿Para qué? Sí, sólo para gritar a los cuatro vientos que el pueblo está con él y de acuerdo con su gobierno. Quiere restregar en la cara de los opositores y en los millones de mexicanos que no le creen ni confían en su administración que tiene más capacidad de movilización y, con eso, quitar toda legitimidad a la pasada movilización ciudadana.

Lo único cierto es que la reforma propuesta por AMLO está casi muerta después de la marcha y más si los legisladores priístas no se echan para atrás. Eso lo sabe la 4T, y la iniciativa para cambiar leyes secundarias son sólo patadas de ahogado, pues les será imposible tocar al INE y al TEPJF.

Alejandro Moreno y demás diputados priístas advirtieron que la reforma no pasará. Si no reculan, la iniciativa ya es cadáver.

Nada, absolutamente nada, ganará AMLO con esa estrategia, sino dividir más al ya polarizado país. ¿Un Presidente encabezando una marcha? Sólo en México se podía dar y únicamente es posible con el señor Andrés Manuel. Primero yo, después yo y al último yo.

“Lo mío no es la venganza”, ha repetido en incontables ocasiones, pero los hechos demuestran lo contrario. También ha dicho que lo suyo no es “mentir, robar ni traicionar”. También ha fallado. ¿Robar? Ahí están sus hermanos recibiendo sobres con dinero mal habido; funcionarios de su administración en operación carrusel para depositar efectivo en cuentas bancarias; René Bejarano y Carlos Imaz; Delfina no se queda atrás. Presenten pruebas, retará. ¿Más? Ya llegará algún partido opositor al poder para revelar esas tropelías y la “honestidad valiente”. ¿No traicionar? Él le llama cambio de opinión y así militarizó al país en materia de combate a la inseguridad. ¿Mentir? Bueno, eso ya suena a descaro.

López Obrador aspira a ser comparado, ya lo dijimos, con Miguel Hidalgo, José María Morelos y Francisco I. Madero, héroes mexicanos que sí movilizaron masas, casi al país entero, pero en otras circunstancias. Sus marcos de referencia fueron los movimientos de Independencia y de la Revolución. ¿Y ahora? México es más democrático y no existe ningún problema social. Eso no parece importar. Si no hay problema, pues lo creamos y, después, lo solucionamos.

El actual mandatario se enfila a ser comparado no con quienes él quiere, sino con Porfirio Díaz, Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría, por mencionar a sus homólogos más cercanos que gobernaron en esa tesitura.

Mire usted, si no es así. Sin tapujo alguno y desde Palacio Nacional, López Obrador evidenció a los políticos y actores sociales que acudieron a la marcha. Usó las cámaras de la Secretaría de Seguridad para perseguirlos en su caminar por Paseo de la Reforma. ¿Y la seguridad? Bien, gracias. Los instrumentos del Estado mexicano al servicio del espionaje y la politiquería ruin. Después, proyectó las imágenes y dio a conocer sus nombres al tiempo que los descalificaba y agredía sin pudor. ¿El objetivo? Desacreditar toda la movilización. Pero no lo logró, sólo se exhibió como Claudia Sheinbaum, quien hizo exactamente lo mismo.

Las elecciones intermedias del 2021 mostraron la desaprobación de Claudia Sheinbaum de parte de los ciudadanos. Con la marcha, quedó de manifiesto que ya perdió el control político de la capital del país.

Habría que recordarles que aparte de Vicente Fox, Margarita Zavala, Santiago Creel, Claudio X. González, Elba Esther Gordillo, Alejandro Moreno, Donaldo Colosio Riojas, Roberto Madrazo, Laura Zapata, Sergio Mayer y José Narro Robles, entre otras figuras públicas que tienen el derecho de expresar su voz e inconformidad, marcharon cientos de miles más. ¿Nos ventanearán a todos?

Políticos de todos los colores marcharon para exigir #El INE NO SE TOCA.

¿Más autoritarismo y mentiras? Claro. Cómo es posible que el GDF, a cargo de Claudia Sheinbaum, haya calculado una asistencia a la marcha de entre 10 mil y 12 mil personas. Vaya descaro. El mismo Presidente desmintió esa cifra y, según sus cálculos, fueron cerca de 60 mil mexicanos. ¿Y los 10 mil? No había manera de sostenerlo cuando incluso del exterior se habló de más de 200 mil participantes. ¿Por qué faltar a la verdad? ¿Se les olvida que tienen responsabilidades y que darán cuenta de sus actos?

Sin acarreados, miles exigieron no a los cambios electorales que signifiquen retroceso democrático.

Uno de los memes de la semana y del sexenio es aquel que enfatiza que si la 4T no es capaz de contar cuántas personas marcharon el 13 de noviembre; si han mentido en el número de los fallecidos por el Covid, y también desaciertan en la cantidad de personas desaparecidas en los últimos cuatro años, cómo habrá de confiárseles el conteo de los votos que pretenden al controlar al INE.

 

¿STRIPTEASE DE QUIÉN?

“Fue muy importante, fue una especie de striptease político del conservadurismo en México”. Esas fueron las palabras de AMLO para resumir la marcha. ¿Qué quiso decir?

La respuesta a la movilización fue numerosa y exitosa.

Si antes había retado que se quitaran ya las máscaras, suponemos que dio a entender que los conservadores salieron a encuerarse. Esa es la altura política que mostró el inquilino de Palacio Nacional. Si expresar malestar e inconformidad por la intención de dinamitar al INE es encuerarse, pues sí ¡nos encueramos cientos de miles y lo volveríamos a hacer!

Pero en realidad quien ha quedado al desnudo en las últimas semanas y meses es el propio López Obrador. Igual hay que decir que Lorenzo Córdova, presidente del INE, se ha mostrado desnudo con sus desaciertos y protagonismo.

La furia y el enojo presidencial no cesan, sino van en aumento. De las descalificaciones como: rateros, hipócritas, achichincles, despistados, racistas, aspiracionistas, fifis, cretinos, corruptazos vulgares, ambiciosos, sinvergüenzas, corruptos, inmorales, alcahuetes y saqueadores, pasó a desacreditar la marcha, pero más allá de eso, ha convocado a sus incondicionales a demostrar “quién es más chingón”. Ese es el nivel al que ha rebajado el gobierno actual al diálogo y la política. No es que los anteriores lo hayan hecho mejor, en absoluto, pero el presente prometió no volverlo a hacer.

La voz de muchos mexicanos resonó no únicamente en la CDMX, sino en todo el país.

Ya encarrerado, AMLO llama a votar con los ojos cerrados a todos los mexicanos. Sí, a que en las próximas elecciones presidenciales todos emitan los sufragios en favor de Morena. No sólo los que servirán para elegir al próximo presidente o presidenta, sino para que esa oleada de votos lleve a las curules del Congreso de la Unión a legisladores morenistas que no tendrán ningún empacho en aprobar toda iniciativa que mande, obvio, López Obrador, a través de su títere en turno en Palacio Nacional. AMLO convoca a borrar en las urnas a la oposición. Un Presidente ya sin control, en plena campaña cuando aún le quedan casi dos años de mandato. Ese es el Mandatario que ha quedado desnudo ante los ojos de los mexicanos y los ojos del mundo. Ese es el demócrata que niega que busque destruir al INE y al TEPJF.

Que le quede muy claro también a Lorenzo Córdova que de ninguna manera la marcha fue para respaldarlo a él ni alguno de los consejeros. Ninguna consigna hubo en su favor, en cambio sí para el INE. Calladito se ve más bonito, pero eso no es lo suyo. Es político y deja entrever sus ambiciones de crecimiento y proyección política. ¿Tiene derecho? Sí, por supuesto. Sin embargo, todavía le restan algunos meses al frente del Instituto y mientras tanto bien la valdría honrar su encargo y no montarse en el INE ni en la marcha. Ya tendrá tiempo de sobra, una vez que deje su puesto, para sumarse a algún partido o lanzarse como independiente en la búsqueda de alguna candidatura, aunque en realidad la que anhela es la presidencial. ¡Fuera máscaras, presidente consejero! No más simulaciones que sólo dañan su investidura y al propio INE.

El protagonismo de Lorenzo Córdova, presidente del INE, ha dejado mucho que desear. Tal pareciera que desea participar en la carrera por algún cargo de elección popular.

 

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EN PRIMERA PERSONA

AMLO, beligerante; Sheinbaum, carroñera

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Sólo falta pasar de la agresión verbal del presidente contra quienes piensan diferente al ataque físico de sus simpatizantes * Benévolo, López Obrador “permite” marcha en favor del INE, pero lanza andanada de ofensas e injurias contra opositores • Para apuntalar candidatura, Claudia Sheinbaum politiza muerte de la joven Ariadna Alejandra y pisotea a Fiscalía de la CDMX • En pleno desacato al Poder Judicial y a base de espionaje, Layda Sansores busca “enterrar” ya a Ricardo Monreal

 

MAURICIO ORTEGA CAMBEROS

 

Esta semana el país ha sido testigo de un Presidente en su más deprimente y peligrosa faceta. Valen algunas preguntas y presuntas respuestas:

¿Estará satisfecho Andrés Manuel López Obrador con lo logrado en estos ya más de 4 años como Ejecutivo federal? Obviamente no. Su despecho y malhumor son evidentes, lo que revela insatisfacción.

¿Este es el México que soñó durante su larguísima vida como luchador social? Pensamos que no. Nadie imagina una nación dividida, polarizada y enconada, más aún si esa persona es quien dirige los destinos de un país.

¿Es el México de hoy el que quiere dejar como legado? Evidentemente no, pues si algo le importa a AMLO es cómo va a ser recordado por la historia. Él mismo se ha puesto a la altura de Miguel Hidalgo, José María Morelos y Pavón, Benito Juárez, Francisco I. Madero, Lázaro Cárdenas, López Obrador, ha perdido el sentido de la realidad, de lo que es bueno y de lo que es malo. Los opositores al Presidente siempre buscarán y encontrarán caminos para señalarlo, criticarlo y condenarlo, con razón o sin ella. Pero que el gobernante de un gran país, como lo es México, propicie el pleito entre los mexicanos es inaceptable y, como se indicaba al principio, es demasiado peligroso.

El oriundo de Tabasco se las sabe de todas, todas. No ha sido una, sino varias veces en las que ha incitado a sus seguidores a pisotear la ley, a tomar pozos y carreteras, a quemar instalaciones y agredir físicamente a los cuerpos policiacos y a sus adversarios políticos. Su estrategia ha sido la de lanzar la piedra y, cobardemente, esconder la mano. Es decir, él se limpia de culpas y responsabiliza a quienes lo malentendieron. Ándele, justo como la estrategia de “El Señor del Cash”: si los atrapan recibiendo dinero ilícito “para el movimiento”, a tragar camote y echarse la culpa. Pregúntele a René Bejarano y Carlos Imaz. Ellos saben de eso.

Las groseras descalificaciones que López Obrador endilgó a los mexicanos que convocaron y participaron en la marcha para la defensa del Instituto Nacional Electoral no tienen paralelo en el México reciente. Una figura presidencial beligerante y maquiavélica, rebajada sólo a los insultos que se escuchaban en las carpas y ahora en el Congreso de la Unión.

Toda una semana dedicó el Presidente López Obrador para desacreditar y ofender a los organizadores y participantes de la marcha por la defensa del INE. Pidió a sus simpatizantes “permitir” la manifestación

Ningún respeto por la investidura que porta. Ni un ápice de responsabilidad que conlleva su encargo. Un remedo de Presidente, pero Presidente al fin de cuentas, lo que lo hace, vuelvo a enfatizar, demasiado peligroso para la paz y sana convivencia de más de 120 millones de compatriotas.

 

¿DEMÓCRATA O DÉSPOTA?

En síntesis, bien podríamos resumir lo que el inquilino de Palacio Nacional quiso decir con respecto a “El INE no se toca”: ¡manifiéstense, pero aténganse a las consecuencias!

¿Exagerados? Para nada, sólo basta ver y escuchar sus discursos de la Mañanera sobre el tema para que los pelos se pongan de punta. Estos son sólo algunos (des) calificativos pronunciados por la boca y el corazón del Presidente: “rateros, hipócritas, achichincles, despistados, racistas, aspiracionistas, fifís, cretinos, corruptazos, vulgares, ambiciosos, sinvergüenzas, corruptos, inmorales, alcahuetes y saqueadores”, entre otros.

El gran delito cometido por estas personas (incluyendo al que esto escribe) es pensar diferente a él y oponerse, en este caso concreto, a que se destruya al INE tal como lo conocemos hoy. No se olvide que somos, según AMLO, traidores a la patria. ¿Mandará a cerca de 50 millones de mexicanos al paredón? ¿Le alcanzarán las cárceles para tanto traidor prisionero?

En este espacio hemos hecho predicciones. Nos han llamado exagerados, pero ¿qué cree?, el tiempo nos ha dado la razón. Aquí manejamos, por ejemplo, que posiblemente en Palacio Nacional se alentaba una “corcholata” con uniforme militar. Un par de semanas después se desmintió esa hipótesis ante los crecientes rumores. ¿Adivinos? ¡No! Lo evidente está ahí y sólo no lo ven quienes no quieren, los que caminan con los ojos cerrados tras “su mesías”.

López Obrador no usa un lenguaje ambiguo. Dice lo que quiere decir de manera directa, pero también es experto en mandar señales manifestando todo lo contrario. Sí, maquiavélico, igual que Carlos Salinas de Gortari. Cuánta arrogancia presidencial cuando llama a sus bases a “permitir” libremente la manifestación de sus contrincantes. Primero les dice que es en defensa del INE, pero luego concluye que es contra su gobierno. Doble lenguaje, doble moral. ¿Algún derecho tienen los morenistas y simpatizantes de la 4T para impedir las marchas? De acuerdo con la voz presidencial, sí y por eso los exhorta a permitirla. ¿Tendremos que darle las gracias?

Y por supuesto que la marcha no es contra su gobierno, al menos en esta ocasión. Tampoco es contra toda la Reforma Electoral, que como se ha dicho tiene algunas propuestas legítimas, aunque por el momento inoportunas. Se trata de expresar el rechazo absoluto y total a dinamitar al INE, tal como lo conocemos hoy para dar un paso a un instituto “patito” que responda exclusivamente al Ejecutivo. Sí, como lo hace hoy la CNDH.

 

LENGUAJE PELIGROSO

El 7 de noviembre el Presidente López Obrador dijo: “Tienen todo el derecho de manifestarse. Que participen todos en la marcha. Hago un llamado a todos los ciudadanos, y en especial a los que simpatizan y participan en el movimiento de transformación, para que se queden en sus casas, que no haya ninguna reunión, que nadie vaya a provocar. Yo voy a hacer una gira en el sureste; no voy a estar aquí. Y no quiero que, como lo hacen algunos, por afecto, por cariño, porque sí hay cariño y es recíproco, que…”. Entonces, guardó silencio. Sin decirlo, dio a entender lo que calló. ¿Qué más quiso decir? Si se da una provocación o agresión de los simpatizantes de AMLO contra los manifestantes ¿saben por qué fue? Pues “por el afecto, por cariño…”. El Mandatario estará en el sureste. Tira la piedra, pues, y esconde la mano.

Insistimos, en la defensa del INE no está implícito un apoyo incondicional a su presidente Lorenzo Córdova y demás ministros. Ellos mismos han sido evidenciados en los recientes días por prácticas poco ortodoxas. Esconder la encuesta que revelaba un apoyo mayoritario a la Reforma Electoral no los ayudó en nada. Tampoco las explicaciones que dio Lorenzo Córdova que a nadie convencieron, más todavía cuando se supo que también mandó a realizar otro sondeo para saber cómo estaba su aceptación entre los mexicanos.

El consejero presidente del INE, Lorenzo Córdova, no convenció con sus explicaciones acerca de la encuesta escondida. Ahora sería conveniente que aclarara si aspira a ser candidato a la Presidencia de la República para no dañar más al instituto.

¿Por qué y para qué esa encuesta? Por vanidad, para nada. Ya han sido varias las ocasiones en que el consejero presidente ha sido mencionado como posible aspirante a la candidatura por la Presidencia de la República ya sea por algún partido o por la alianza misma. Claro que lo sabe Lorenzo y, en todo caso, estaría en su derecho de buscar la silla presidencial. Lo que no es sano es que tenga esas pretensiones montado en el INE al que hoy millones defienden. Para terminar con rumores y afectaciones al instituto que encabeza, sería oportuno que Lorenzo Córdova desmienta esos dichos o que, de plano, hable con la verdad y dé un paso fuera del INE.

 

CLAUDIA SHEINBAUM DESBOCADA

Quien de plano ya se soltó el pelo (de manera figurada) es la jefa de Gobierno de la Ciudad de México por la carrera presidencial. Por más de cuatro años estuvo muy calladita, viviendo como rémora de su gran maestro Andrés Manuel. De hecho, así arribó al gobierno que ostenta. Ganó no por ella, sino por el vendaval del tabasqueño. Cuando expresaba algo, era para repetir o ratificar lo dicho por el Presidente. Gris y chiquita. Dependiente y, eso sí, muy obediente. Eso es suficiente.

Claudia Sheinbaum hizo a un lado a la fiscalía capitalina y tomó por su cuenta el caso de la muerte de la joven Ariadna Fernanda López Díaz para lanzar serias acusaciones contra el fiscal de Morelos y acaparar los reflectores.

Pero de la noche a la mañana, Claudia Sheinbaum ha dicho “aquí estoy y de aquí soy”. No importa que para ello se haya agarrado de un caso que ha conmovido a la opinión pública y lastimado gravemente a una familia: el crimen de la joven Ariadna Fernanda.

Según sus propias palabras, Sheinbaum afirma que si esa siempre ha sido su lucha (la de condenar y buscar justicia por los feminicidios), por qué habría de callar ahora que es jefa de la CDMX.

La memoria de Ariadna Fernanda López Díaz merece justicia, al igual que su familia. Lo peor que podía ocurrir es que el caso se politizara y así ocurrió.

Que sepamos, su jefe López Obrador no ha sido partidario de apoyar y respaldar los movimientos feministas. Bueno, hasta los ha descalificado. Y tampoco durante estos cuatro años, doña Claudia lo cuestionó públicamente al respecto. Obvio, que en privado tampoco. ¿Entonces? ¿Por qué el cambio tan abrupto?

Bien vale un pleito contra el fiscal de Morelos, Uriel Carmona, para apuntalar su candidatura y vestirse de heroína. Lamentable, en verdad de dar pena, la actitud carroñera de quien aspira a conducir los destinos de México. El oportunismo en su máxima expresión, sin importar las formas.

Uriel Carmona Gándara, fiscal de Morelos y quien ha sido muy incómodo para el gobernador Cuauhtémoc Blanco (Morena), fue acusado por Claudia Sheinbaum por encubrir a los presuntos asesinos de Ariadna Fernanda. Mucho es lo que tiene que aclarar.

Todo México está indignado por lo sucedido a la joven Ariadna Fernanda. Por su muerte en sí y por el pleito que se ha desatado entre las fiscalías de la CDMX y la de Morelos. Dos autopsias con conclusiones diametralmente opuestas. Deceso por congestión alcohólica y asesinato a golpes. Esa, lamentablemente, es la justicia en México. Por supuesto que alguien miente arteramente, pues aquí no cabe que algunos de los médicos legistas se hayan equivocado o cometido un error. El responsable tendrá que pagar las consecuencias de sus fallas, omisiones y hasta complicidades.

El tema ha tomado tintes políticos y eso no merece la memoria de Ariadna Fernanda y su familia. No se trata de Claudia Sheinbaum contra Cuauhtémoc Blanco, gobernador de Morelos. Para nada. Al contrario, Claudia y Cuauhtémoc son tan afines que el ex futbolista buscaría ser senador por parte de Morena. El “tiro” es de Sheinbaum contra Uriel Carmona, ese sí, fiscal independiente que ha sido una piedra en el zapato de Blanco. Las cosas comienzan a tomar sentido.

Ahora bien ¿por qué la discusión no es entre Ernestina Godoy y Uriel Carmona, si ambos son los fiscales de la CDMX y Morelos, respectivamente? ¿Por qué Sheinbaum se ha erigido en fiscal y maneja la información confidencial que no le corresponde? Claro que ha ido más allá de sus funciones y responsabilidades al asumirse, al menos, como vocera de la fiscalía capitalina. ¿Qué necesidad? Ernestina Godoy no es, así las cosas, una fiscal independiente, sino sometida a las órdenes de la jefa de Gobierno. Eso es ilegal.

Resulta más que claro que Claudia se lanzó al ruedo ya sin peligro alguno, sólo cuando doña Ernestina con “los pelos en la mano” le filtró cómo habían ocurrido los trágicos hechos. No queremos ni siquiera imaginar lo que pasaría con el futuro de Sheinbaum si se le cae su tan preciado caso y termina en el ridículo. ¡Adiós candidatura!

Que conste que ya se le cayó una parte de la Línea 12 del Metro que dejó 26 personas muertas. ¿Y la justicia? Que se haga en los bueyes de mi compadre. Y Ernestina Godoy aún carga en su conciencia el tema de haber ayudado a Alejandro Gertz Manero, fiscal general de la República, en el injusto encarcelamiento de Laura Morán Servín y Alejandra Cuevas por el supuesto homicidio por omisión de Federico Gertz, que la SCJN tuvo que echar abajo. ¿Y los responsables? Gozan de cabal salud.

 

LAYDA, AL SERVICIO DE PALACIO NACIONAL

Cobijada y protegida tanto por el Presidente López Obrador como por la “corcholata” capitalina Claudia Sheinbaum, la gobernadora de Campeche, Layda Sansores, continúa con sus embates, ya no únicamente contra su compañero de partido Ricardo Monreal, sino ahora contra el mismo Poder Judicial al pasar por alto un amparo que le prohibía difundir más audios y acusaciones contra el zacatecano.

Es obvio que Layda no actúa sin el aval del Ejecutivo y de su gran amiga. Es más, Sansores ha sido utilizada por el gobierno en turno para doblar a más de un político con la filtración de conversaciones obtenidas mediante el descarado espionaje. Confesa de cometer esa violación a la ley, doña Layda sabe que mientras Andrés Manuel siga en el poder no pasará nada. Qué mejor que Sheinbaum gane la Presidencia para asegurarle seis años más de impunidad. Amor con amor se paga.

Con absoluta impunidad y respaldada tanto por AMLO como Claudia Sheinbaum, Layda Sansores cometió desacato contra un juez y continuó su embestida contra Ricardo Monreal.

La mayoría de senadores, faltaba más, ha dado su respaldo a Ricardo Monreal, quien, por su lado, ya ve su inminente salida de Morena, pues es repudiado por la mayoría y, peor aún, no goza ya de la simpatía de AMLO ni de la propia Claudia Sheinbaum.

Está bien que Monreal demande penalmente a Layda Sansores, pero serviría de mucho si explica, no en una entrevista banquetera, sino de manera formal y con papeles en mano de la riqueza inexplicable de que se le acusa.

Ricardo Monreal ya piensa seriamente en su renuncia de Morena, aunque desde hace tiempo para Mario Delgado, líder del partido, el senador zacatecano ya es parte de la historia.

 

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