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SUCESIÓN PRESIDENCIAL

Lo bueno, lo malo y lo feo de Ricardo Anaya

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Va por segunda vez en busca de la candidatura presidencial * Al igual que en 2018, ahora la FGR acusa al panista de recibir casi 7 millones de pesos de Odebrecht a cambio de votar en favor de la Reforma Energética. Hace tres años salió ileso de las acusaciones de la PGR, ¿repetirá la hazaña ante esta nueva acusación?

 

POR MARCO FLORES***

 

El que ya está en plena campaña rumbo al 2024 es el panista Ricardo Anaya Cortés, quien buscará por segunda vez la Presidencia de México para el periodo 2024-2030.

Anaya Cortés nació en la Ciudad de México, pero hizo su vida en Querétaro.

Es licenciado en Derecho por la Universidad Autónoma de Querétaro, maestro en Derecho Fiscal por la Universidad del Valle de México y doctor en Ciencia Política por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Empezó su carrera en el sector público como director del Instituto Municipal de la Juventud de Querétaro a los 18 años de edad.

Entre 2003 y 2009, con el gobernador de Querétaro Francisco Garrido, ocupó varios cargos.

Fue secretario particular del gobernador, coordinador de Desarrollo Humano en el estado y diputado local.

En 2011 el presidente Felipe Calderón Hinojosa lo nombró subsecretario de Planeación Turística en la Secretaría de Turismo (Sectur).

En 2012 arribó por la vía plurinominal a la Cámara de Diputados, donde llegó a ser presidente de la Mesa Directiva. Antes participó en el equipo de campaña de Josefina Vázquez Mota para las elecciones de ese año.

En 2014, dos años después, llegó a la secretaría general del partido de la mano de Gustavo Madero.

 

En 2015 llegó a la presidencia del Partido Acción Nacional (PAN). Siendo dirigente nacional del PAN, su partido, ganó siete de los 12 estados en los que hubo elecciones (tres de ellos en alianza con el Partido de la Revolución Democrática -PRD-), lo que le permitió proyectarse en el plano nacional.

A los 35 años de edad, ya como presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, tuvo la ocasión de pronunciar el discurso para la visita del presidente chino, Xi Jinping, en el Congreso mexicano.

A partir de las elecciones intermedias del pasado 6 de junio de 2021, la clase política y la opinión pública en general comenzaron a especular sobre la sucesión presidencial. Fue el Presidente de la República quien dio el banderazo de salida para su propia sucesión para 2024.

Ya hemos planteado los posibles escenarios que seguirán a la gestión del Presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO): Reelección, dedazo, candidato de partido o candidato ciudadano, cada cual corresponderá a circunstancias y variables diferentes.

En este foro y espacio de IMPACTO para la sucesión presidencial, la revista con mayor tradición política, ya se publicaron “Otra alternancia para 2024” y perfiles de los presidenciables Marcelo Ebrard Casaubón y Enrique de la Madrid Cordero.

Esta vez nos ubicamos en el tercer escenario, en el que se inscribiría la posible candidatura de Ricardo Anaya Cortés. En este contexto presentamos lo bueno, lo malo y lo feo que podría atribuírsele.

 

LO BUENO

Anaya ha mostrado ser un político hábil y pragmático, pero veleidoso y voluble.

En 2012 era aliado de Enrique Peña Nieto y en 2018 decía que si llegaba a la Presidencia lo encarcelaría por corrupto. Ese debió ser un gran motivo para que, siendo candidato presidencial, fuese acusado por la entonces Procuraduría General de la República (PGR) de estar involucrado en una red de lavado de dinero y de triangular 54 millones de pesos  para adquirir una nave industrial, propiedad de su familia, una investigación que no se agotó, por lo que no se pudo probar su presunta responsabilidad.

Por ello se habló mucho de que fue una maniobra política para sacarlo de la contienda y que resultó en beneficio de López Obrador, por una “secreta” alianza entre AMLO y EPN.

Ahora que nuevamente está en campaña en este 2021, es acusado por la FGR de AMLO (Lozoya) de recibir dinero de Odebrecht, pero, irónicamente, al mismo tiempo en que la FGR busca imputar a Peña Nieto por un delito que ya prescribió.

El 2 de diciembre de 2012 se firmó el Pacto por México entre las principales fuerzas políticas del país (PRI, PAN y PRD), con el cuál se logró impulsar las llamadas reformas estructurales.

En ese momento Anaya era diputado a la LXII Legislatura. Incluso, desde el 1 de septiembre de 2013, presidió la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados. Se volvió cercano al mandatario Enrique Peña al ser orador principal en los eventos en que participaba el propio Ejecutivo federal en favor de las reformas estructurales.

Ricardo Anaya votó o apoyó abiertamente ocho reformas cuando era diputado federal, entre ellas la Reforma Educativa.

Anaya publicó: “Los legisladores aprobamos la Reforma Educativa. Nuestro respaldo a los gobiernos federal, estatales y del DF para que la hagan cumplir”.

También avaló la Reforma Energética y expresó: Dijimos que sí a la reforma energética modernizadora, porque es el cambio, no el temor, lo que hace avanzar al mundo… Gracias a la reforma energética, el mundo entero ha vuelto a poner sus ojos en México”.

También avaló las reformas financiera y político-electoral. Anaya Cortés expresó: “Declaramos constitucional la Reforma Política-Electoral. Ahora, el 50% de todas las candidaturas serán para mujeres. Juntos decidimos mejor”.

También respaldó las reformas en transparencia, en seguridad social, en telecomunicaciones, hacendaria y en competencia económica, además del Código Nacional de Procedimientos Penales.

El 5 de marzo de 2014, Anaya Cortés pidió licencia para buscar la presidencia del PAN en alianza con Gustavo Madero Muñoz, por lo que no estuvo presente para la votación.

El equipo de panistas que integró en el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PAN reconoció su liderazgo y habilidad política que le permitió construir su candidatura desde la presidencia del partido, aunque a costa de una gran división y escándalo al interior del partido.

Todos recuerdan que su principal rival al interior, Margarita Zavala, renunció al PAN en busca de una candidatura independiente… y con ello también se fueron algunos “distinguidos” senadores y panistas de filiación calderonista como Ernesto Cordero, Roberto Gil y Javier Lozano.

Además, su candidatura a la Presidencia de la República fue avalada por la coalición Por México al Frente, conformada por el PAN-PRD-Movimiento Ciudadano, lo que se dio de manera natural al ser él uno de los promoventes.

Anaya ha mostrado ser un orador persuasivo y convincente. Tiene un discurso transparente, de avanzada y aborda los principales problemas nacionales. Introduce conceptos como “cambio inteligente”, es hábil al comunicarse con los jóvenes y al emplear la tecnología para transmitir mensajes. Sin embargo, se le observa sin contacto con la calle y el ciudadano pueblo, de a pie. Quizá por eso en sus últimos videos promocionales de 2021, suele aparecer en colonias populares, en el campo y hasta en el Metro, con expresiones que lo que menos reflejan es conocimiento del “vox populi”.

Sus habilidades como orador quedaron de manifiesto en el último debate presidencial de la campaña de 2018. Varios medios le adjudicaron el triunfo del debate. El candidato de la coalición Por México al Frente logró el mayor número de propuestas. Hizo 21 iniciativas sobre los temas del debate: crecimiento económico, desigualdad, educación, salud, desarrollo, sustentable y protección al medio ambiente.

Andrés Manuel López Obrador, de la coalición Juntos Haremos Historia, quedó en segundo lugar con 20 propuestas realizadas, aunque ello no se reflejó en los resultados electorales del 2 de julio de 2018. López Obrador obtuvo el 53%, más del doble de Anaya que obtuvo el 22.5%. Meade logró el 16.3% y el “Bronco” 5.1 por ciento.

 

LO MALO

Muchos de sus correligionarios del PAN, y otros políticos, lo acusan de haber escalado los cargos públicos sin ser leal a sus padrinos políticos.

Más aún: se dice que su divisa para lograr la cumbre política es la traición: A sus jefes, compañeros de partido, a políticos de otros partidos y a los principios ideológicos del PAN.

Se sabe que le dio la espalda a: Felipe Calderón, quien lo llevó a su gabinete; al ex gobernador queretano Francisco Garrido, quien le dio su primera oportunidad, y al ex presidente nacional panista, Gustavo Madero, que lo hizo secretario general del partido.

También es acusado de traicionar al PAN al dividirlo, cuando logró la candidatura presidencial desde la presidencia del partido. Esto provocó que Margarita Zavala, que aspiraba a la candidatura presidencial, y en ese momento estaba empatada con AMLO en las encuestas, renunciara al PAN y la buscara por la vía independiente.

También traicionó a Peña, de quien fue aliado en la aprobación de las reformas estructurales, pues en 2015 se volvió un acérrimo crítico del entonces presidente.

Pregonaba en todos los foros que “fracasaron las reformas fiscal, educativa y energética por su inadecuada aplicación”, aunque aclaró que “son buenas reformas en malas manos”, y en 2018 amenazó con meterlo a la cárcel.

En su contra también pesan señalamientos de enriquecimiento ilícito. Ya señalamos que no se le probó la acusación que se le hizo en plena campaña presidencial de 2018. Sin embargo, fue ampliamente difundido un video en el que aparece Anaya en una “fiesta-boda” bailando, casi de la mano con el empresario que habría orquestado el mecanismo de lavado de dinero, Manuel Barreiro.

También se le ha criticado por tener un estilo de vida de lujo, cuando se hizo público que su esposa y sus hijos vivían en un barrio caro en Atlanta, Estados Unidos, al que Anaya viajaba los fines de semana para estar con ellos.

El panista se ha defendido diciendo que sus hijos se encontraban allá para estudiar inglés y que los viajes los hacía con dinero propio, pues tanto su esposa como él contaban con ingresos extra que les permitían pagar esa estancia.

 

LO FEO

En plena precampaña para volver a ser candidato a la Presidencia de México, en octubre de 2021 la FGR acusó a Anaya de haber recibido 6.8 millones de pesos de Odebrecht a cambio de votar en favor de la Reforma Energética en 2014.

Ante esto, Anaya publicó un video en sus redes sociales en el que presumió supuestas pruebas de su inocencia y criticó la investigación al afirmar: “Toda la acusación en mi contra tiene que ver con un pacto perverso entre Lozoya y López Obrador, y ese sí es un pacto ‘fuchi caca’ por donde quiera que lo veas”.

La FGR, que en los últimos días ha sido vapuleada por el abuso de poder en el caso de Rosario Robles, busca imputar el delito de delincuencia organizada al ex mandatario Enrique Peña Nieto, al ex secretario de Hacienda, Luis Videgaray, y al panista Ricardo Anaya, entre otros políticos señalados por el ex director de Pemex, Emilio Lozoya, en el caso Odebrecht.

La FGR recurrirá a un delito que implica cárcel forzosa y una pena que alcanza hasta los 60 años de prisión. Lo anterior después de que la Fiscalía General de la República giró una orden de aprehensión en contra del ex candidato presidencial por los supuestos delitos de lavado de dinero y enriquecimiento ilícito.

En respuesta Ricardo Anaya publicó un video en redes sociales, en el que adelantó que saldría del país en calidad de perseguido político debido a que el Presidente Andrés Manuel es el personaje que quiere meterlo a la cárcel con la finalidad de que no contenga en las elecciones presidenciales de 2024.

Cabe señalar que un juez de control del Centro de Justicia Penal federal del Reclusorio Norte de la Ciudad de México aplazó, para el 8 de noviembre de 2021, la audiencia de continuidad en contra del ex candidato presidencial panista para que su defensa revise a detalle el expediente de la FGR.

Ricardo asegura que no es maquiavélico, traicionero ni un señoritingo; más bien, se considera una persona que actúa de buena fe, leal y con palabra.

Repito, en la campaña de 2018 salió ileso de las acusaciones que le había hecho la PGR. Aquí la pregunta que surge es: ¿Repetirá la hazaña ante esta nueva acusación? ¿Podría salir fortalecido y presentarse como una “víctima política de AMLO”? ¿Lo apoyaría la Alianza?

 

El PAN está en manos de su gente y figuras como el Jefe Diego y Vicente Fox lo respaldan. El PRD ya lo apoyó una vez, ¿lo haría el PRI? ¿Logrará recuperar los más de 9 millones de votos que obtuvo en 2018 y ampliar ese apoyo? ¿Logrará ser empático con el “pueblo” a través de sus curiosos y a veces ridículos videos de su “identificación popular”, en el campo, en las colonias populares y en el Metro?

Si bien reza el corrido “la traición y el contrabando son cosas incompatibles”, en este caso pareciera que la traición y la política sí son cosas compatibles.

 

*** Académico y consultor.

SUCESIÓN PRESIDENCIAL

Lo bueno, lo malo y lo feo de Claudia Ruiz Massieu

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Nada más alzó la mano para el 2024 y creció en la preferencia ciudadana * Se puede dar el hipotético caso de mujer contra mujer, Claudia contra Claudia, el mundo neoliberal contra la 4T, el Presidente Andrés Manuel López Obrador contra su más acérrimo enemigo, el innombrable Carlos Salinas de Gortari

 

MARCO ANTONIO FLORES***

 

Coincidentemente o de pura casualidad, pero la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum Pardo, ha expresado en muchas ocasiones que México ya está preparado para ser gobernado por una mujer… y sí, tiene razón, pero no ella, al contrario, pues está una Claudia en el PRI y una aguerrida Lilly Téllez en el PAN.

En la elección presidencial del 2024 también habrá un duelo de un par de ases del sexo femenino, mujer contra mujer, Claudia Ruiz Massieu contra la jefa de gobierno… ¡Duelazo de alto poder!

 

MUJER CONTRA MUJER

Claudia Sheinbaum ha reiterado su deseo de ser Presidenta de México. Por su parte, la ex presidenta nacional afirmó el 18 de octubre pasado:  “Soy Claudia Ruiz Massieu, sí me atrevo y estoy lista”.

Y agregó: “Hoy en la sede del partido en el que he militado y he crecido, de cuyas mujeres y hombres, señaladamente mi padre, refrendé mi vocación de servicio y aprendí los valores y la ética que debe conducir la actuación política. Hoy con la frente en alto les digo que estoy lista”.

En el supuesto caso de una lucha por la Presidencia de la República en 2024, entre Claudia, la jefa de Gobierno de la CDMX, y Claudia, la senadora priísta, el colectivo imaginario podría extrapolar esta lucha política, a lo que se podría denominar ‘la madre de todas las batallas’… o bien ‘la guerra de las galaxias’ entre el mundo neoliberal y el planeta 4T.

Esto es, una lucha de gigantes entre el Presidente Andrés Manuel López Obrador y su más acérrimo enemigo, el innombrable Carlos Salinas de Gortari.

 

CIERRE SUPERIMAGINARIO

Imaginemos que en su cierre de campaña, Sheinbaum Pardo concentra a un millón 200 mil personas a un costo de mil 500 pesos, al tiempo que Ruiz Massieu congrega a otra cantidad similar, con un costo igual, las dos con estructuras y patrocinadores con capacidad para lograrlo.

Los signos del Presidente López Obrador son inequívocos, quiere que Claudia Sheinbaum sea la primera Presidenta de México y este propósito no indica obedecer a un factor afectivo.

El Primer Mandatario ha demostrado que tiene un sensible olfato político y desde ahora le está dando un gran peso al factor “género” para las elecciones presidenciales de 2024. Sus apuestas de postular mujeres a varias gubernaturas han resultado un éxito.

En 2021 resultaron triunfadoras, por su partido Morena, cinco nuevas gobernadoras: Baja California, Colima, Tlaxcala, Campeche y Guerrero. En los comicios del 5 de junio de 2022, Quintana Roo y Baja California Norte.

México es el único país de entre sus similares de América Latina que no ha tenido Presidenta. Las más recientes: Michelle Bachelet, Chile; Cristina Fernández de Kirchner​, Argentina; Laura Chinchilla, Costa Rica; Dilma V. Rousseff, Brasil, y Xiomara Castro, Honduras.

En los 90s, Violeta Barrios de Chamorro, Nicaragua, y muchos años antes Isabel Perón, en Argentina, y Lidia Gueiler Tejada en Bolivia.

En este espacio de la tradicional revista política IMPACTO, hemos presentado el perfil de trece “presidenciables”: Marcelo Ebrard, Enrique de la Madrid, Ricardo Anaya, Lorenzo Córdova, Fernando Landeros, Enrique Alfaro, Adán Augusto López Hernández, Tatiana Clouthier, Samuel García, Mauricio Vila, Carlos Slim Helú, Lilly Téllez y Beatriz Paredes. Cada uno corresponde a escenarios para la sucesión: Candidato de “dedazo” (los de Morena), Candidatos de “partido” o de la “Alianza” y candidatos “ciudadanos”. Ahora presentamos a la senadora Claudia Ruiz Massieu, quien podría ser arropada por la Alianza y por muchas organizaciones de la sociedad civil, lo que la convertiría en una “candidata única de oposición”, con posibilidades de competir al “tú por tú” en la elección presidencial de 2024.

Lo hacemos en el esquema acostumbrado “LO BUENO, LO MALO Y LO FEO…” con el fin de que nuestros lectores e interesados en la “Sucesión Presidencial” cuenten con información básica acerca del perfil de quienes aspiran o tienen posibilidades de ocupar el máximo cargo político en México para el periodo 2024-2030.

 

TRAYECTORIA

Claudia Ruiz Massieu Salinas tiene 50 años, nació en la CDMX en 1972. Es licenciada en Derecho por la Universidad Iberoamericana y maestra en Políticas Públicas por FLACSO. Tiene una especialidad en Ciencia Política por el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales de Madrid, España, y es candidata a doctora en Derecho por la Universidad de Madrid.

Tiene una formación política innata, creció en el seno de familias políticas.

Su padre, José Francisco Ruiz Massieu, fue gobernador de Guerrero y secretario general del CEN del PRI. Su tío, Carlos Salinas de Gortari, presidente de México, hermano de su madre Adriana. Ha sido diputada federal en dos ocasiones, en 2003-2006 y 2009-2012.

Fue secretaria de Turismo y de Relaciones Exteriores con Enrique Peña Nieto. Después de la elección presidencial de julio de 2018, fue designada presidenta del CEN del PRI, luego de ser electa senadora de la República para el periodo 2018-2024.

 

LO BUENO

Si atendemos sólo al “factor género”, las dos punteras de la Alianza son: por el PAN Lilly Téllez y por el PRI Claudia Ruiz Massieu.

De acuerdo con los resultados de la encuesta publicada  por El Financiero, el pasado 26 de noviembre de 2022, los tres mejor posicionados para ser candidatos de la Alianza Va por México, integrados por los partidos PAN, PRI y PRD, son: Enrique de la Madrid (21%), Lilly Téllez (18%) y Claudia Ruiz Massieu (15%), mientras que Margarita Zavala y Beatriz Paredes están atrás con mismo porcentaje, 13 por ciento.

Los datos antes mencionados demuestran que Claudia Ruiz creció muy rápido a partir de que anunció su deseo de ser presidenta de México (un mes).

 

Durante el foro Diálogos por México, organizado por el PRI en octubre pasado, para presentar a sus precandidatos a la Presidencia, Ruiz Massieu dijo estar lista para encabezar una gran alianza opositora en 2024.

Señaló: “Quiero encabezar el proyecto de los priístas que están y los que ya se fueron; de los panistas que quieren una patria honrada y generosa, de los perredistas que enarbolan las causas de la justicia y la democracia, de los emecistas que hacen política fresca y de vanguardia. De todos los millones que no militan en ningún partido, de la sociedad civil que exige cambio, justicia y políticos más transparentes”, y concluyó con estas palabras muy sentidas en el corazón de todos los mexicanos: “México es más grande, más rico y más diverso como para caber en una sola visión y hablar con la voz de un solo hombre”.

Claudia Ruiz fue una de los tres únicos senadores priístas que votaron contra extender la militarización. En el discurso que pronunció en el Senado para explicar el sentido de su voto, afirmó que lo hizo por “congruencia y dignidad”, virtudes que “aspiro a dejarle como legado a mis hijos”.

En esa pieza oratoria recordó enseñanzas y palabras de su padre, José Francisco Ruiz Massieu. Señaló: “La política sí exige negociación y diálogo, pero me enseñó que hay líneas que no son negociables, que las traiciones deliberadas y persistentes al país se enfrentan con valentía, templanza y firmeza”.

Al final dijo: “Este dictamen (de las Fuerzas Armadas) se me presenta como una encrucijada más” y recordó que la mayor controversia personal que había tenido fue cuando aceptó renunciar “al altísimo cargo de ser canciller de la República” en el sexenio de Enrique Peña Nieto para pasar a la Secretaría de Turismo.

Hay que recordar que ella, como secretaria de Relaciones Exteriores, estaba en contra de la visita de Donald Trump a México -candidato a la presidencia de Estados Unidos- lo que provocó un choque frontal con Luis Videgaray. Ella argumentaba que no había necesidad de hacerle el favor de retratarse, en plena campaña, junto al Presidente Peña Nieto en la residencia oficial de Los Pinos. Sobre todo porque Trump ya había tomado como eje de su campaña el insulto y el odio hacia los mexicanos.

Lo anterior son ejemplos del carácter, congruencia y la determinación de Claudia Ruiz. Además, como pocos priístas, ha sido autocrítica de su partido.

En su discurso de lanzamiento de su precandidatura, afirmó que el tricolor “se encuentra viviendo la peor crisis del partido, puesto que cuentan con menos espacio en el Poder Legislativo, menos reconocimiento social y menos prestigio, por lo que pidió que se reforzara la unidad con inclusión y motivación.

 

LO MALO

Pese a ser inteligente, carismática, con preparación académica y experiencia política, hay quienes consideran que su identidad familiar le puede estorbar para aspirar al cargo que tuvo su tío Carlos Salinas de Gortari de 1988 a 1994.

Pero esto debe ser ponderado, no solo desde el ángulo en que lo ha explotado políticamente el actual Presidente AMLO durante más de 20 años. Esto es la satanización y el mito de que Salinas le hizo “daño” al país.

También podría renvindicarse el proyecto modernizador y “neoliberal” del rumbo que debería de tomar México en su futuro económico y social, incluida la firma del T-MEC, que en 1994 Salinas diseñó, impulsó y firmó, que a la fecha es el principal bastión de la economía nacional.

Además, al padre de Claudia Ruiz Massieu, José Francisco Ruiz Massieu, asesinado seis meses después de Luis Donaldo Colosio Murrieta, se le ha querido encasillar como parte de un conflicto familiar, cuando en realidad estaba llamado a ser el nuevo “Reyes Heroles”, un moderno “ideólogo” del sistema político mexicano.

Su conocimiento teórico de la Ciencia Política versus la práctica que tuvo al gobernar Guerrero de 1987 a 1993, lo perfilaban como un político de altos vuelos. Él hablaba de la necesidad de una “nueva política” en sus escritos y discursos, con alto contenido de teoría política, plasmó su afán de modernizar al país con “un gobierno de ideas y hechos”.

 

LO FEO

A la senadora y ex secretaria de Estado en dos carteras, no se le conoce ningun escándalo de corrupción o mal manejo administrativo.

En la perspectiva de que la Presidencia de la República se resuelva en base al factor “género” resulta ser un gran activo del PRI, de la “Alianza” y aún de organizaciones de la sociedad civil.

Sería una grave omisión y un desperdicio, que tan solo por una etiqueta familiar, el bloque opositor no la considerara como una seria y valiosa aspirante a ser la primera Presidenta de México para 2024-2030.

México necesita una moderna Margaret Thatcher (neoliberal), o bien una Angela Merkel que sepa gobernar con firmeza, pero con un sentido democrático plural y de inclusión. Es hora de que México tenga una Presidenta… ¿ES CLAUDIA, como lo dice la mandataria capitalina Sheinbaum Pardo?

 

***Académico y consultor

 

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LA REVISTA

Lo bueno, lo malo y lo feo de Beatriz Paredes Rangel

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Es considerada como una candidata única de la oposición * A partir de que alzó la mano para ser la primera Presidenta de México, ha empezado a sonar fuerte y se está posicionando como una potencial candidata que crece como la espuma, debido a su trayectoria, carisma, así como por sus inteligentes y articulados debates en el Senado, llenos de propuestas en los temas de interés nacional

 

MARCO ANTONIO FLORES***

 

Al manifestar su interés de competir por la Presidencia en 2024, Beatriz Paredes Rangel aseguró que se requiere de un equipo capaz de gobernar el país y no solo entrar en disputa con otros partidos.

Agregó: “Lo dije con absoluta franqueza, con gran entusiasmo y disposición para que si se considera que soy la gente adecuada en esta circunstancia y contexto, pondré toda mi emoción y experiencia para salir adelante”.

Todo indica que el factor “género” será determinante en la lucha por la Presidencia de la República en 2024. Llegó la hora de que México tenga una Presidenta. Si partimos de la premisa que la candidata oficial de Morena será Claudia Sheinbaum, que tendrá el apoyo presidencial, con todo el aparato gubernamental y la maquinaria de Morena en su favor, incluidos recursos ilimitados, movilizaciones y apoyos de grupos, organizaciones o “carteles” aliados con la 4T.

En ese escenario difícilmente habrá un candidato (hombre), que pueda ganarle la Presidencia de la República en 2024. Para vencer a una fuerte candidata mujer, la oposición solo tendría posibilidad postulando también a una mujer, como candidata “única”, de un amplio frente formado por “Alianza” de partidos, frentes y organizaciones políticas independientes y la sociedad civil en general. En el panorama de los partidos solo hay dos mujeres que se encuentran bien posicionadas: Beatriz Paredes Rangel por el PRI y Lilly Téllez por el PAN, ambas están a la cabeza en las encuestas de sus partidos, habiendo superado a los candidatos hombres.

Desde 2006 se inició un boom de presidentas en América Latina. Michelle Bachelet gobernó Chile por vez primera vez y fue reelecta para el periodo 2014–2018. En Argentina, Cristina Fernández de Kirchner​ fue presidenta de 2007 a 2015. En Costa Rica, en 2010, Laura Chinchilla Miranda se convirtió en la primera presidenta costarricense. Dilma V. Rousseff estuvo al frente de la primera magistratura brasileña entre los años 2011 a 2016. Xiomara Castro pasó a la historia por ser elegida como la primera presidenta de Honduras. Ya desde los 90s, Violeta Barrios de Chamorro fue electa presidenta, en Nicaragua, de 1990 a 1997. Fue la tercera mujer en ocupar la posición de jefa de Estado y jefa de Gobierno en el Continente Americano, después de Isabel Perón, en Argentina, en 1974, y Lidia Gueiler Tejada en Bolivia en 1979.

En México, más mujeres han llegado a los más altos cargos políticos, Beatriz Paredes había sido la segunda gobernadora del país en Tlaxcala desde 1987. En 2021 resultaron triunfadoras, por su partido Morena, cinco nuevas gobernadoras: Baja California, Colima, Tlaxcala, Campeche y Guerrero. En los comicios del 5 de junio de 2022, Aguascalientes y Quintana Roo.

En este espacio de la tradicional revista política IMPACTO hemos presentado el perfil de once “presidenciables”: Marcelo Ebrard, Enrique de la Madrid, Ricardo Anaya, Lorenzo Córdova, Fernando Landeros, Enrique Alfaro, Adán Augusto López Hernández, Tatiana Clouthier Carrillo, Samuel García, Mauricio Vila y Lilly Téllez. Cada uno corresponde a escenarios para la sucesión: Candidato de “dedazo” (los de Morena), candidatos de “partido” o de la “Alianza” y candidatos “ciudadanos”.

Ahora presentamos a la senadora BEATRIZ PAREDES RANGEL, quien podría ser arropada por la Alianza y por muchas organizaciones de la sociedad civil, lo que la convertiría en una “candidata única de oposición”, con altas posibilidades de ser la opción de consenso para la elección presidencial de 2024.

Lo hacemos en el esquema acostumbrado “Lo bueno, lo malo y lo feo de Beatriz Paredes Rangel”, con el fin de que nuestros lectores e interesados en la “Sucesión Presidencial” cuenten con información básica acerca del perfil de quienes aspiran o tienen posibilidades de ocupar el máximo cargo político en México para el periodo 2024-2030.

 

TRAYECTORIA

Paredes Rangel nació en Tlaxcala el 18 de agosto de 1953. Es licenciada en Sociología por la UNAM y tiene un posgrado en Literatura Hispanoamericana por la Universidad de Barcelona.

Muy joven apareció en el escenario político nacional, inició su carrera política a los 21 años de edad al ser electa diputada al Congreso de Tlaxcala en 1974. Ha sido diputada federal en tres ocasiones y dos veces senadora. Presidió ambas Cámaras; contestó tres informes presidenciales y fue líder de su bancada.

Entre sus cargos públicos se destacan: Gobernadora de Tlaxcala, subsecretaria de la Reforma Agraria y subsecretaria de Gobernación. Fue presidenta del CEN del PRI, líder de la Confederación Nacional Campesina y Presidenta de la Fundación Colosio.

En 2006 fue candidata a jefa de Gobierno del DF y en 2012, por segunda ocasión, contendió por la jefatura de Gobierno de la CDMX. En el ámbito diplomático fue embajadora de México en Cuba y en Brasil. En estos países logró exitosas relaciones con Fidel Castro y Dilma Roussef, respectivamente.

 

LO BUENO

A partir del 5 de agosto de 2022, fecha en que Beatriz Paredes alzó la mano para ser la primera Presidenta de México, ha empezado a sonar fuerte y se está posicionando como una potencial candidata que crece como la espuma, debido a su trayectoria, carisma, así como, por sus inteligentes y articulados debates en el Senado, llenos de propuestas en los temas de interés nacional.

Por género sería la mejor opción para enfrentar a Claudia Sheinbaum. Para el caso de que el candidato oficial fuera Marcelo Ebrard, Beatriz Paredes tiene el “plus” y la experiencia de haber competido contra él por la jefatura de Gobierno del DF en 2006.

Siempre ha sido reconocida, dentro y fuera de su partido, como una mujer de firme convicción política y gran sensibilidad social.

En el sector campesino nacional, es conocida y querida a lo largo y ancho del país. Su congruencia y firmeza los acaba de demostrar al votar en el Senado contra la iniciativa de permanencia del Ejército hasta 2028. Solo Paredes y otros dos senadores del PRI votaron en contra: Claudia Ruiz Massieu y Miguel Osorio Chong.

En el debate la senadora Paredes Rangel puntualizó: “Es evidente que la estrategia de seguridad pública ha sido errónea, debido a que hay tendencia a la centralización y se desconoce que el ámbito básico inmediato que afecta a la seguridad está en los municipios y estados”.

Se manifestó en contra de la militarización al resaltar que “se despertarán tentaciones políticas a los militares”.

Reconoció la labor de las Fuerzas Armadas, pero subordinadas al poder civil.

Al anunciar su deseo de contender por la Presidencia de la República, demanda mantener la Alianza Va por México y ampliarla hacia las organizaciones políticas, las ONGs y toda la sociedad civil, incluidos estudiantes, universitarios y otros grupos sociales.

Afirma la senadora que “Es fundamental generar un frente amplio de oposición y elevar el nivel del debate para hablar de las políticas públicas que debe implementarse para dar soluciones a los problemas nacionales y no solo descalificar, estigmatizar y bajar el nivel”.

También subraya que “lo más importante es el equipo que pueda gobernar con eficacia este país”. La exgobernadora ha destacado su especial interés en el sector educativo.

 

LO MALO

Es difícil encontrar negativos en la trayectoria de Beatriz Paredes, dentro del priísmo resulta ser un “garbanzo de a libra”, ya que nunca ha tenido escándalos de corrupción o malos resultados en las encomiendas públicas que ha tenido. Quizá su origen y su acendrada militancia priísta podría verse como un “mal” antecedente. Sin embargo, en su larga trayectoria política cuenta con un intachable expediente. Además, se ha caracterizado por su pluralismo político, ha sostenido excelentes relaciones con todos los partidos, sus dirigentes y principales personajes.

Por lo anterior se dice que podría lograr la unión de los partidos, incluido MC, en torno a su candidatura. Con ello lograría desmarcarse de que fuera solo su partido el que la promoviera o postulara.

Punto y aparte, deberá demostrar que su salud es buena. Aunque eso posiblemente no sea obstáculo, lo vemos con el Presidente AMLO… y no olvidar que el mejor mandatario de Estados Unidos, Franklin Delano Rooselvet, no las traía todas consigo en ese aspecto.

 

LO FEO

Que teniendo todas las cartas para ser una excelente abanderada para la Presidencia de la República, no se decidiera, en aras de su institucionalidad, a criticar de manera abierta y combativa los desplantes autoritarios y antidemocráticos del Presidente Andrés Manuel López Obrador, así como los pésimos resultados de la Cuarta Transformación en los principales problemas nacionales: Inseguridad, salud, educación, crecimiento económico, Estado de Derecho y justicia penal.

En todo caso, debería no solo proponer políticas públicas que les den solución, sino también desenmascarar los grandes retrocesos de este gobierno, con cifras y datos duros, al margen de los “otros datos” de “ya sabes quién”.

Beatriz Paredes, quien ha señalado como prioridad “integrar un equipo capaz de gobernar”, con su capacidad de convocatoria, podría proponer un gobierno de “coalición” que diera paso a la pendiente “Transición” -el “pacto de la Moncloa mexicano”-. Sería deseable y abonaría mucho en su favor que nos presentara, con mucha anticipación, cómo sería un gabinete de coalición en el que participaran todos los partidos y reconocidos ciudadanos.

Todos capaces; experimentados, jóvenes y mujeres. A manera de ejemplo: Segob, Lorenzo Córdova; Secretaría del Bienestar (Sedesol), Luis Donaldo Colosio Riojas; SHCP, José Ángel Gurría; Sener, Macario Schetino; FGR, Damián Zepeda; SEP, Fernando Landeros; Secretaría del Trabajo, José Guadalupe Naranjo; Secretaría de Economía, Gustavo de Hoyos; Salud, Salomón Chertorivski; SEDATU, Xóchitl Gálvez; Infonavit, Claudia Ruiz Massieu; CFE, Pedro Joaquín Coldwell; Pemex, Ildefonso Guajardo; Secretaría de Agricultura, Juan Manuel Martínez Nava; Seguridad Pública, Omar García Harfuch; SRE, Juan Ramón de la Fuente, etc, etc.

La idea es mostrar la posibilidad de integrar a los mejores cuadros en un gobierno de “Unidad y reconciliación nacional”. Iniciar una nueva etapa en vida política nacional para construir el México justo y próspero que todos queremos.

 

***Maestro y académico.

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SUCESIÓN PRESIDENCIAL

Lo bueno, lo malo y lo feo de Lilly Téllez García

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Ya es tiempo que México tenga una mujer presidenta * Se ha mostrado como una aguerrida opositora al Presidente y a los resultados de la pretendida “Transformación”, hasta se atrevió a “revolcar” a un personaje como Fernández Noroña, a quien llamó “Changoleón”, con gran dosis de ironía y humor

 

POR MARCO ANTONIO FLORES***

 

La pública preferencia del Presidente Andrés Manuel López Obrador por Claudia Sheinbaum, jefa de Gobierno de la CDMX, para que sea la primera Presidenta de México parece obedecer no sólo a un factor afectivo. Quizá el olfato e innegable visión política del Presidente le está dando un gran peso al factor “género” para las próximas elecciones presidenciales de 2024.

Prueba de ello han sido sus apuestas de postular mujeres a varias gubernaturas, lo que ha resultado un éxito. En 2021 resultaron triunfadoras, por su partido Morena, cinco nuevas gobernadoras: Baja California, Colima, Tlaxcala, Campeche y Guerrero. En los recientes comicios del 5 de junio de 2022, Mara Lezama obtuvo la gubernatura de Quintana Roo, con la mayor ventaja histórica de casi 40 puntos porcentuales de su más cercana competidora.

México es de los pocos paises en América Latina que no ha tenido Presidenta. Argentina, Brasil, Chile, Bolivia, Nicaragua y Costa Rica tuvieron gobiernos encabezados por mujeres. Violeta Barrios de Chamorro, política y periodista, fue la primera mujer en ser electa presidenta en Nicaragua, de 1990 a 1997. Fue la tercera mujer en ocupar la posición de jefa de Estado y jefa de Gobierno en el Continente Americano, después de Isabel Perón, en Argentina en 1974, y Lidia Gueiler Tejada, en Bolivia en 1979.

En 2006 se inició un “Boom” de presidentas, cuando Michelle Bachelet gobernó Chile por vez primera y fue reelecta para el periodo 2014-2018. En Argentina, Cristina Fernández de Kirchner​ fue presidenta de 2007 a 2015. En Costa Rica, en 2010, Laura Chinchilla Miranda se convirtió en la primera presidenta costarricense. Dilma V. Rousseff estuvo al frente de la primera magistratura brasileña entre los años 2011 a 2016. Xiomara Castro pasó a la historia por ser elegida como la primera presidenta de Honduras.

Llegó la hora de que México tenga una Presidenta. Si partimos de la premisa que la candidata oficial de Morena será Claudia Sheinbaum, dificilmente habrá un candidato (hombre), que aún teniendo el apoyo de la Alianza y/o de MC, que pueda vencerla. En todo caso, como dicen en mi pueblo, “Para los Toros del Jaral los Caballos de allá mero”. Esto es, para vencer a una fuerte candidata mujer, la oposición sólo tendría posibilidad postulando también a una mujer.

En el panorama de los partidos no hay propuestas a la vista, algunos cartuchos quemados: Margarita Zavala, Claudia Ruiz Massieu, Ivonne Ortega. Se salvan Patricia Mercado, Beatriz Paredes y Dulce María Sauri por su experiencia y capacidad, pero dificilmente les alcanza el carisma, la edad y el ánimo para 2024.

Sólo se ven dos cartas valiosas para la oposición: Maru Campos, gobernadora de Chihuahua, quien no ha manifestado intención para 2024. O bien Lilly Téllez García, quien llegó a ser senadora por Morena y ahora milita en la bancada del PAN.

La legisladora empieza a sonar fuerte, como una potencial candidata que está creciendo como la espuma, sobre todo porque ha logrado penetrar mediaticamente, debido a su carisma y sus valientes y bien fundamentados debates en temas de interés nacional como la seguridad, la salud y la educación. Se ha mostrado como una aguerrida opositora al Presidente y los resultados de la pretendida “Transformación”. Hasta se ha atrevido a “revolcar” a un personaje como Fernández Noroña, a quien llamó “Changoleón”, con gran dosis de ironía y humor.

La encuestadora C & E Campaings and Elections México, en el corte que hizo el mes de abril de 2022, ubicó a Lilly Téllez  como la segunda  mejor posicionada del PAN con un 17% de preferencia, sólo después de Ricardo Anaya que registró un 28%. Sin embargo, Anaya estaría descartado ya que vive en el exilio y dificilmente podrá ser candidato sin ser encarcelado por los motivos públicamente conocidos.

En este espacio de la tradicional revista política IMPACTO hemos presentado el perfil de diez “presidenciables”: Marcelo Ebrard, Enrique de la Madrid, Ricardo Anaya, Lorenzo Córdova, Fernando Landeros, Enrique Alfaro, Adán Augusto López Hernández, Tatiana Clouthier Carrillo, Samuel García y Mauricio Vila. Cada uno corresponde a escenarios para la sucesión: Candidato de “dedazo”, candidatos de “partido” o de la “Alianza” y candidato “ciudadano”.

Ahora presentamos a la senadora Lilly Téllez, quien podría ser arropada por la Alianza y por muchas organizaciones de la sociedad civil, lo que la convertiría en una “candidata ciudadana” con altas posibilidades de ser la sorpresa y revelación política para la elección presidencial de 2024.

Este artículo se hace con el fin de que nuestros lectores e interesados en la “Sucesión” cuenten con información básica acerca del perfil de quienes aspiran o tienen posibilidades de ocupar el máximo cargo político en México para el periodo 2024-2030.

 

TRAYECTORIA

María Lilly del Carmen Téllez García nació en Sonora, tiene 55 años de edad, es mejor conocida como Lilly Téllez. Es una periodista, conductora y política mexicana. En sus inicios laboró en el canal 6 de la Televisión de Sonora, en donde se desempeñó como reportera, productora y conductora. Ha desarrollado la mayor parte de su carrera en TV Azteca, donde, desde 1994 y durante 15 años, dirigió el noticiario Hechos Meridiano, Hechos 7 y Mitos y Hechos, programa de investigación periodística; fue titular del programa Diagnóstico Reservado en Proyecto 40. Su trabajo periodistico la hizo acreedora a diversos reconocimientos. Obtuvo el Premio Estatal de Periodismo en 1992 por investigaciones sobre los principales problemas que aquejaban a Sonora; fue candidata al Premio Mundial de Periodismo que otorga la UNESCO y fue galardonada con el premio Antena que otorga la Cámara de la Industria de la Radio y Televisión.

Ha realizado varias investigaciones sobre acontecimientos polémicos de nuestra historia reciente, entre los que destacan: El palacio de los Arellano Féix, El caso Colosio, El caso Ruiz Massieu, Abuso de poder, El caso Samuel del Villar, Robo de vehículos, La nueva mafia mexicana, Terrorismo en México, El secuestro, Fobaproa, Banamex, Roberto Hernández y su pandilla, Caso Paulette y Jefe Diego.

Incursionó en la política en 2018, postulada por Morena como integrante de la formula para la Cámara de Senadores por Sonora junto con Alfonso Durazo Montaño, ganó con 46.6% de votación y asumió el cargo de senadora en septiembre de 2018.

En abril de 2020 abandonó la bancada de Morena por “diferencias de criterio” y en junio anunció su incorporación a la bancada del PAN.

 

LO BUENO

Como periodista experimentada ha realizado investigaciones que le han permitido conocer tanto la problemática de su entidad natal como los principales temas nacionales. Ahora que ha incursionado en política, ha demostrado que ha madurado su discurso, tiene un tono combativo y cada vez más fundamentado.

En su sitio de Internet ella afirma: “En 36 años de labor como periodista, mi responsabilidad ha sido la denuncia de la injusticia y la corrupción; son los mismos ámbitos que tienen prioridad también ahora que soy senadora”. Agrega: “Mi compromiso es contribuir a sentar las bases para que en México prevalezca la libertad, la democracia, el Estado de Derecho y la justicia. Mi voto en el Senado obedece única y estrictamente a lo que mi criterio considera correcto y concluye, soy libre y demócrata”.

En el Senado ha tenido episodios con eficaz efecto mediático. Frente a funcionarios y militares del más alto rango del gobierno federal, expuso el fracaso de la Estrategia Nacional de Seguridad que se ha implementado en el país.

Al respecto señaló:En México, los ciudadanos ponen a los muertos y el gobierno sólo pone palabras, ‘Abrazos, no balazos’ es la cínica confesión de que la 4T entregó el país al crimen organizado y la Guardia Nacional es el grupo de edecanes más caro que hemos tenido en el país”.

Durante la comparecencia de la titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, Rosa Icela Rodríguez, denunció que durante los últimos dos años México se mantiene como el país con más violencia homicida a nivel mundial y que de las 10 ciudades más violentas del mundo, 7 son mexicanas. Lilly Téllez afirmó en esa ocasión: “Con la 4T hay más muertos que antes, van 91 mil asesinatos y contando. Cada día matan a 10 mujeres en México, han asesinado a 43 periodistas, 68 activistas y defensores de derechos humanos, y 102 políticos en lo que va este sexenio”.

El atentado fue un escándalo nacional, cuando en junio de 2000, tras haber concluido la emisión de Hechos 7, Lilly Téllez abordó su auto y salió de las instalaciones de TV Azteca para dirigirse a su domicilio. A menos de un kilómetro de las instalaciones de la empresa, dos hombres le dispararon con armas calibre 38 y 40. La rápida reacción de sus escoltas, que resultaron heridos en el tiroteo, impidió que los gatilleros cumplieran su cometido que, según la PGR, era asesinar a Lilly Téllez. Fue importante la reacción de su chofer, quien pese a encontrarse herido llevó a la conductora a las instalaciones de la televisora. Literal: se salvó de milagro.

En 2011, Lilly Téllez se reincorporó a la televisión con “Mitos y Hechos”, un programa de investigación periodística. El primer programa de la serie en su nueva etapa se llamó “Los nuevos dueños de Holbox”, en el que mostró el despojo que un grupo de empresarios habría cometido en contra de los ejidatarios de esta isla ubicada en Quintana Roo.

 

LO MALO

Lilly ha estado en medio de muchos escándalos, que ella propicia a veces por opiniones valientes, pero que rayan en la agresión, por estar poco fundamentadas y a veces se tornan superficiales.

Cuando la legisladora anunció su separación de la bancada de Morena en el Senado, fue objeto de críticas y controversias. Varios morenistas la criticaron, calificaron esta decisión como “inmoral” y una “traición”.

En ocasión de que el senador José Narro presentó una iniciativa de reforma constitutcional para incorporar la figura de la propiedad social al ámbito agrario, la senadora volvió a ser objeto de polémica al advertir: “Este gobierno neocomunista va por la expropiación”. También ha sido criticada por su postura en contra del aborto, al compartir en Twitter una serie de mensajes en contra del aborto, en uno de ellos con la publicación de la imagen de un legrado acompañada con la frase: “El trapo verde es muerte”, pero usuarios de las redes sociales la apabullaron.

Ha tenido encuentros ríspidos con las senadoras morenistas Citlalli Hernández, a quien criticó por su físico, y con Olga Sánchez Cordero, a quien acusó de “sinvergüenza” y “servil”.

 

LO FEO

En junio de 2022, la senadora panista publicó un tuit en donde afirmaba preferir la “guerra contra el narco” de Calderón que una supuesta “guerra contra las farmacéuticas” del gobierno de Morena, lo que fue respondido por el periodista “Astillero” Julio Hernández en la misma red social, con la afirmación: “Es probable que este sea el peor tuit que haya publicado @LillyTellez. Quedará políticamente marcada por ‘preferir’ la narcoguerra desatada por el narcogobierno de @FelipeCalderon y Genaro García Luna”.

Otra mala nota en su haber ocurrió en septiembre de 2021: Téllez firmó en México la famosa “Carta de Madrid” durante una reunión con el ultraderechista presidente del partido español Vox Santiago Abascal. Aunque después se dijo arrepentida, Téllez fue fuertemente criticada por personajes de todos los partidos, incluso del mismo PAN acusándola de tener alianza con la ultraderecha española.

La posibilidad de que Lilly Téllez crezca como potencial candidata a la Presidencia de la República es alta, en función de diversos factores. El factor género en la competencia, su principal “plus”; el factor unión y consenso en torno a su candidatura por parte de partidos y organizaciones de la sociedad civil, con el planteamiento de un gobierno de “coalición” para dar paso a la necesaria y pendiente “transición”, y finalmente el factor “Plataforma de propuestas”, que consistiría en rodearse de ciudadanos, académicos, especialistas, políticos y organizaciones civiles que le puedan elaborar un proyecto de políticas públicas con propuestas serias, atractivas y bien fundamentadas para la solución de los temas fundamentales del país: Los “cómos”, más que los “ques”. México está sobrediagnosticado, urgen soluciones científicas y pragmáticas.

 

Maestro y Académico***

 

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