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LA REVISTA

Lo bueno, lo malo y lo feo de Lorenzo Córdova Vianello

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Una opción viable como candidatura ciudadana para la Presidencia en 2024 * El consejero presidente del INE salió fortalecido en la elección de junio de 2021 y actualizó su “potencial” candidatura con motivo de su comparecencia en la Cámara de Diputados, el 5 de noviembre pasado

 

POR MARCO FLORES***

 

Luego de su comparecencia en la Cámara de Diputados, la periodista Carmen Aristegui preguntó a Lorenzo Córdova: “Si te postula la oposición, ¿qué dirías?”.

El consejero presidente del Instituto Nacional Electoral (INE) contestó que ocupará su cargo hasta el fin de su mandato, el 3 de abril de 2023, y el 4 de abril dijo que lo podrán encontrar en su cubículo de investigaciones jurídicas de la UNAM, con lo que descartó convertirse en el candidato de la oposición a la Presidencia de la República.

La revista política más tradicional de México, IMPACTO, ya lo había anticipado en su publicación del pasado agosto de 2021 titulada “Se viene otra alternancia para 2024”, en donde se plantean los posibles escenarios que seguirían a la gestión de AMLO: Reelección, dedazo, candidato de partido o candidato ciudadano.

En ese artículo señalamos, respecto al escenario “Candidato Ciudadano”, “dado el hartazgo que hay entre el electorado de los partidos políticos, la posibilidad de que surja un candidato ciudadano con posibilidades de llegar a la Presidencia en 2024 serían muy altas en el supuesto de que las expectativas que ha generado el primer gobierno de izquierda no se cumplan. La sociedad hasta el momento no quiere en la Presidencia al PAN ni al PRI… y si no cumple, tampoco querrá a Morena”. Recordamos que las candidaturas ciudadanas o independientes “tuvieron su primer intento o experimento en 2018. En 2005, Jorge G. Castañeda había solicitado al Instituto Federal Electoral su registro como candidato a la Presidencia de la República”.

A partir de la ruta emprendida por el ex canciller, el tema de las candidaturas independientes se puso de relieve. En 2018, por vez primera, se pusieron en práctica las reformas electorales de 2014.

A partir del artículo 35, fracción II de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (CPEUM), el derecho de solicitar el registro de candidatos ante la autoridad electoral ahora corresponde no sólo a los partidos políticos, también a los ciudadanos que soliciten su registro de manera independiente y cumplan con los requisitos, condiciones y términos que determine la legislación.

En este contexto hicimos mención de auténticos “líderes” que podrían convertirse en “candidatos ciudadanos”: Lorenzo Córdova (INE), Ricardo Salinas (TV Azteca), Carlos Slim (Carso), Arturo Zaldívar (SCJN), José Angel Gurría (OCDE), Fernando Landeros (Teletón)”.

Aunque ninguno de los mencionados ha dicho que le interese, excepto Ricardo Salinas, todos son destacados líderes por su trayectoria y logros en sus respectivas actividades profesionales, de servicio público, empresariales y también por sus ayudas filantrópicas y con el requisito de ser conocidos en todo el país y que no tienen filiación partidista.

Lorenzo Córdova actualizó su “potencial” candidatura a la Presidencia de México para 2024, con motivo de  su comparecencia en la Cámara de Diputados, el 5 de noviembre. Presentó en el recinto legislativo el presupuesto que el Instituto requiere para sus actividades del próximo año.

Acompañado de consejeras y consejeros del INE e integrantes de la Junta General Ejecutiva, celebró el diálogo institucional y democrático, y señaló que la democracia es una de las inversiones públicas más importantes y que más ha retribuido al país.

Su exposición mostró sus habilidades oratorias, manejo político y conocimiento pleno de su materia, a pesar de los agresivos cuestionamientos de que fue objeto.

Aguantó ‘vara’, incluso groserías y agresiones como las de los diputados Fernández Noroña y Oscar Cantón Zetina; el primero descalificando su trabajo como consejero presidente del INE, y la actitud del legislador Cantón ampliamente difundida en redes, por presumir su estirpe de “realeza”, al decirle a Córdova, cuando tuvo la “osadía “ de darle una palmadita en la espalda, “no me toques, ¿qué te crees, igualado?”, después de que le negara el saludo de puño en la tribuna.

 

TRAYECTORIA
Lorenzo Córdova tiene 49 años de edad, estudió la licenciatura en Derecho en la Universidad Nacional Autónoma de México y tiene Doctorado en Investigación de Teoría Política en la Universidad de Turín, Italia.

En 2000 se convirtió en asesor del presidente del Consejo General del Instituto Federal Electoral, maestro José Woldenberg.

En 2011 fue designado, por la Cámara de Diputados, consejero electoral del Instituto Federal Electoral. En 2013 obtiene, como investigador nacional, el Nivel III del Sistema Nacional de Investigadores del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología.

En 2014 fue designado por la Cámara de Diputados consejero presidente del INE. Antes de ser nombrado consejero electoral, era investigador de tiempo completo del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, “hogar” de José Woldenberg, el célebre presidente del IFE que dirigió la elección presidencial del 2000.

Ha publicado muchos artículos en materia de derecho electoral y constitucional. Es hijo del politólogo Arnaldo Córdova y la filóloga italiana Anna Paola Vianello. Su padre fue la primera persona en obtener un doctorado en la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM, casa de estudios de la cual fue investigador emérito; además fue un autor de referencia para la izquierda en el país y participó en diversos partidos políticos.

 

LO BUENO

El consejero presidente del INE ha sido testigo y protagonista de las tres “alternancias” políticas que ha vivido México en los últimos años. La primera en 2000, con la llegada de Vicente Fox a la Presidencia, se desempeñaba como asesor del consejero presidente José Woldenberg.

En 2012, cuando regresó el PRI a la Presidencia con Enrique Peña Nieto, Córdova ya era consejero electoral. En 2018 se dio la tercera “alternancia” con la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la Presidencia de la República.

Lorenzo Córdova  tuvo un papel estelar como consejero  presidente del INE y le correspondió ser el primero en anunciar oficialmente el triunfo de AMLO, la misma noche de las elecciones del 2 de julio de 2018.

El consejero presidente del INE es uno de los especialistas en Derecho Electoral más reconocidos. También es un profundo conocedor del Derecho Constitucional mexicano, esa ha sido la materia que ha impartido como docente en los últimos años en la UNAM. Ha publicado gran cantidad de artículos y  libros en las materias electoral y constitucional.

Se recuerda que Córdova con Ciro Murayama publicaron el libro “Elecciones, dinero y corrupción. Pemexgate y Amigos de Fox”. Otro libro destacado más reciente, en 2021, es “La democracia no se construyó en un día”, que realizó junto con Ernesto Núñez.

En 2007 fue considerado por primera vez por los partidos políticos para ser consejero electoral. El PRD lo propuso como una de sus cartas -en parte gracias a su procedencia del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM- y recibió el aval del PRI y del PAN, pero no se concretó el consenso.

En diciembre de 2011 Córdova fue designado consejero electoral del IFE. En 2012, durante el proceso legislativo para dar vida al INE, los diputados aprobaron que los consejeros en funciones pudieran entrar en la convocatoria para el nuevo Consejo General. Todos, salvo Marván, fueron reelegidos y Córdova, a propuesta del PRI, recibió el consenso partidista para ser el presidente del nuevo organismo.

Desde que llega López Obrador a la Presidencia ha atacado a diversos organismos constitucionales autónomos. En el caso del INE ha sido implacable en sus críticas. Ha descalificado el trabajo del Instituto, de su consejero presidente y de todos los consejeros electorales. En sus críticas y agresiones contra el INE ha sido secundado por sus “líderes” de las Cámaras de Diputados y Senadores, Mario Delgado y Ricardo Monreal , quienes hasta la fecha hablan de mandar una iniciativa de reforma electoral para remover a todos los consejeros electorales del mismo modo que a los magistrados del TEPJF.

Lorenzo Córdova dio una firme y enérgica respuesta a tales propuestas. Señaló: “Una reforma de gran calado que se plantee como principal objetivo meramente la renovación de los órganos directivos de las autoridades electorales termina por ser una reforma miope, alimentada más bien por los rencores, filias y fobias personales, que carece de altitud de miras”.

El reciente  proceso electoral de junio de 2021, el más grande en la historia de México por el número de cargos en juego, transcurrió sin mayores sobresaltos y el consejero presidente del INE logró consolidar a tiempo el conteo rápido para anunciar resultados la misma noche de los comicios.

Ahora el INE y su consejero presidente enfrentan el reto de realizar para 2022 el proceso de “Revocación de mandato” y la fecha ya fue cambiada, un suceso que se está complicando debido al recorte presupuestal de que fue objeto el INE. El costo de ese ejercicio se estima en casi 3 mil millones de pesos y el recorte que se anunció supera esa cantidad.

 

LO MALO

Aunque su desempeño como consejero presidente del INE ha sido impecable, imparcial, transparente y apegado a la ley, los detractores de Lorenzo Córdova lo acusan de haberse disfrazado de izquierda a través del PRD y que en realidad es un conservador al servicio de los gobiernos neliberales del PRI.

Ha sido el Presidente López Obrador y sus arlequines Delgado, Monreal, Fernández Noroña y Cantón, quienes han convertido a Lorenzo Córdova en un “opositor” al gobierno de la Cuarta Transformación… y todo por no someterse a sus designios, como fue el caso de Félix Salgado y los otros candidatos de Morena que no comprobaron sus gastos de precampaña, como lo establece la ley.

Hay una historia atrás de las diferencias entre AMLO y Córdova en la que asoman visos de “rencor” por parte de Lorenzo. Se hizo público hace años que el presidente consejero del INE dijo que nunca olvidaría aquella tarde del 20 de mayo de 2015. Ese día, Córdova juró a sus más cercanos que “las veces que estuviera en sus manos” le haría la “vida de cuadritos” a López Obrador, incluso, “si algún día llegara a ser presidente de México”.

No olvidar que también hubo unos desafortunados comentarios del presidente consejero del INE en una llamada telefónica privada -que fue grabada ilegalmente y hecha pública el 24 de abril de 2015-, en donde se escucha a Lorenzo Córdova mofándose de un dirigente indígena de Guanajuato y de los usos y costumbres de los pueblos y comunidades originarias, que dieron pie al entonces presidente del Consejo Nacional de Morena, Andres Manuel, para lanzar, desde Acapulco, una declaración que sacó de sus casillas a Córdova Vianello y que lo llevó a hacer la referida promesa.

Publicó López Obrador ese 20 de mayo de 2015 en su cuenta de Facebook: “Siempre he pensado que los hijos de los hombres sabios y famosos no son tan inteligentes como ellos piensan, ni tan tontos como opina el vecino. Sin embargo, en los tiempos actuales es muy común que casi todos terminan convertidos en niños mimados, descoloridos y acomodaticios, y, aunque parezca un contrasentido, lo que más les perjudica es el estudio en universidades como el ITAM o de ese corte en el extranjero”.

El tabasqueño también expresó que Córdova era un “académico carente de convicciones, un técnico del conocimiento electoral, comentarista de un programa de radio, encumbrado sin el mérito de la congruencia y la honestidad”. En cambio, a su padre, Arnaldo Córdova, AMLO lo calificó como “un hombre consecuente”.

Se dijo en su momento que lo que más disgustó a Lorenzo Córdova fue el haber inmiscuido en este asunto a su padre, Arnaldo Córdova, un investigador emérito del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, diputado federal por el Partido Socialista Unificado de México (PSUM) y miembro de la comisión política del Movimiento de Acción Popular. Se sabe que también participó en Morena con AMLO. Don Arnaldo falleció en junio de 2014, justo cuando habían nombrado a su hijo Lorenzo Córdova consejero presidente del INE.

 

LO FEO

Córdova difícilmente podrá quitarse el estigma de racista y discriminador. A un año y dos meses de haber asumido el cargo de consejero presidente del INE, el 24 de abril de 2015, en redes sociales y medios de comunicación estalló un escándalo por la revelación de una grabación de una llamada privada de Córdova Vianello con Edmundo Jacobo. En el audio se escuchaba decir al consejero presidente del INE: “Es que desde las dramáticas reuniones con los padres de Ayotzinapa hasta esto, hay un mundo de diferencia. No voy a mentir. Te voy a decir cómo hablaba ése: ‘Yo Jefe gran nación chichimeca, vengo Guanajuato. Yo decir a ti, o diputados para nosotros o yo no permitir tus elecciones’”. Lorenzo Córdova añadió: “Yo no sé si sea cierto que hable así. Pero vio mucho Llanero Solitario, ** […]. Nada más le faltó decir: ‘Yo, gran jefe Toro Sentado. Líder chichimeca.’ [..] No, no, no, de pánico. O acabamos de aquí divertidos, o acabamos en un psiquiatra de aquí”.

El 19 de mayo, el consejero presidente del INE presentó una disculpa, en la que justificó sus dichos argumentando el contexto privado en el que se llevó a cabo dicha conversación y el carácter ilegal de su difusión en la opinión pública. “El INE manifiesta su indignación por estas prácticas y exige a las autoridades competentes la más exhaustiva investigación”, añadió el boletín.

Considerar a Lorenzo Córdova como posible candidato a la Presidencia de México para 2024 no es ocioso. En aras de encontrar un “líder”, a la altura de lo que reclama el México del siglo XXI, se vale echar a andar la imaginación. Seguro hay muchos mexicanos con preparación, capacidad, experiencia y deseos de servir a su país. Habría que escrudiñar a quienes tengan trayectorias relevantes, conocidos en todo el país, que puedan reunir las firmas requeridas y conseguir fondos para sus campañas. Mexicanos con una incuestionable y probada honestidad. Capacidad, preparación y logros en  favor de la sociedad. Autoridad moral y valores, que sean ejemplo de las nuevas generaciones y que pueda ser factor de “Unidad nacional”.

México merece  asegurar su futuro como una nación próspera, con más bienestar, seguridad, paz y justicia. Necesitamos uno entre 130 millones de mexicanos.

 

***Académico y consultor.

HOJAS LIBRES

AMLO prepara la insurrección para el 2024

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Su contramarcha del 27 de noviembre fue una probadita para argumentar fraude electoral en caso de perder Morena * Las marchas, entierro político de López Obrador

 

ROBERTO DOMÍNGUEZ CORTÉS

 

Como todo México se enteró, el pasado 13 de noviembre la sociedad civil de la República organizó una marcha en defensa del Instituto Nacional Electoral (INE).

La espontaneidad de las concentraciones masivas en 56 ciudades del país está fuera de toda duda y sospecha.

Las protestas en contra de las agresiones al INE llegaron extrafronteras: Los Ángeles y Chicago en la Unión Americana, y lugares tan lejanos como Madrid y Glasgow, Escocia.

Así que el señor López no puede alegar manipulación y acarreo como el que hoy pretende con su farsa de marcha. Nació muerta.

La animadversión de López hacia el órgano autónomo electoral es porque no se ha doblegado a sus rabietas de porro universitario. Bajo la presidencia de Lorenzo Córdova, cancelaron las candidaturas del violador Félix Salgado Macedonio, en Guerrero, y la de Raúl Morón en Michoacán, por transgredir disposiciones constitucionales y las de la legislación electoral.

El cuento fantástico (la presidencia de López es la versión de un mal chiste) del “señor presidente” es que el INE sale muy caro y se atenta en contra del bienestar de la población. La supina ignorancia del aspirante a dictador no le permite dimensionar la trascendencia y la importancia del INE.

Independientemente de su responsabilidad en la organización de las elecciones y sanciones a los funcionarios que a diario atropellan la ley con actos anticipados de campaña, tiene a su cargo expedir las credenciales de elector con fotografía, un espléndido logro en la democracia mexicana para evitar dobles y hasta múltiples votaciones por un solo elector.

Pero, además, esa pequeña mica proporciona seguridad y certeza jurídica a cada ciudadano mexicano más que a cada elector. Como medio de identificación es prueba de nacionalidad, constancia de ciudadanía de tener 18 años cumplidos o más, de certeza domiciliaria para el cumplimiento de diversas obligaciones y desde luego seguridad en todo tipo de transacciones financieras.

Cuando cualquier persona a acude a una institución bancaria, la misma certifica, por medios electrónicos, la autenticidad de quien pretende hacer un cobro o cualquier otra transacción.  Todos los bancos del país están enlazados con el INE para evitar fraudes bancarios.

En su deformada personalidad, Andrés López asegura que la reforma al INE es para asegurar la democracia. Falso.  Quiere el control del órgano autónomo federal electoral, del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y de todos los institutos electorales de las entidades federativas. Quiere asegurar que todo candidato propuesto por él resulte triunfador a cualquier cargo de elección popular. Pretende un INE exactamente igual a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos con la vergonzosa Rosario Piedra. Esa es la democracia lopezobradorista.

En su infamante retórica asegura que José Woldenberg, primer presidente del Instituto Federal Electoral (IFE), avaló fraudes electorales como representante de la derecha, cuando que el intento de su reforma electoral supera con mucho esa definición política. Andrés López es por definición y acción de ultraderecha conservadora.

Su afirmación no aguanta la evidencia de los hechos. La primera alternancia en la Presidencia de la República se dio exactamente a los cuatro años de la reforma al IFE. Vicente Fox interrumpió 71 años de priísmo continuo en el 2000.

López también fue beneficiario de ese IFE-INE al cual hoy insulta para centralizar su control, en un atentado grave a la democracia. Hipócrita y tartufo como es, oculta convenientemente que Ernesto Zedillo le otorgó ilegalmente el requisito de residencia que no cumplía para contender por la jefatura de Gobierno del Distrito Federal.

Vino después la segunda alternancia con Peña Nieto y después con el propio López Obrador. En tres ocasiones ganó la oposición gracias a ese INE que pretende desaparecer, sin más argumento que sus más de 70 mil mentiras fehacientemente documentadas.

Lo cierto es que a Andrés Manuel le preocupa profundamente la marcha del 13 de noviembre. Le expropiaron el monopolio de las calles del Distrito Federal (sic), un territorio que siempre consideró como propio. Jamás creyó en la capacidad de convocatoria de Claudio X. González, y menos que la gente saliera a respaldar al INE para simultáneamente protestar en contra de un aprendiz de dictador.

Esa marcha del 13 de noviembre le advierte a López que ya perdió a las clases medias de todo el país como puente entre las clases altas fifís y la media baja. Pero además de esas dos pérdidas irrecuperables, tronó la chica casadera sexagenaria, al perder la mitad de las alcaldías de la Ciudad de México. Si Sheinbaum no tiene arraigo en su propio territorio, está imposibilitada para conseguir el voto de los mexicanos.

Por eso sus intentos de desaparecer al INE. Ya percibió que con todo y su mayoría en la Cámara de Diputados y sus 22 gobernadores morenistas, corre el riesgo de perder la Presidencia de la República en el 2024.

Se suma a la tragedia política de López la presencia de Ricardo Monreal, al saltar al ring de la arena política para desafiar a López Obrador y a su frustrada Cuarta Transformación.

La marcha del 13 de noviembre lleva para López Obrador otro funesto mensaje. Al participar PRI, PAN, PRD y MC le advierten que su reforma electoral nació muerta. No pasará. Y Ricardo Monreal puede ser el candidato de la oposición.

Por eso su perorata diaria en insistir en el fraude del 2006 y ligarlo al de 2024. Prepara el escenario para la insurrección. Sólo que ahora desde el poder resultaría demasiado peligroso que convocara al Ejército a un levantamiento para desconocer el resultado electoral si no le favorece.

López se equivoca. Desde hace 108 años no se ha producido en México un Golpe de Estado. El poder castrense se ha mantenido fiel a las instituciones nacionales. Las Fuerzas Armadas han transitado sin dificultad alguna entre distintos signos partidarios: PRI, PAN y Morena, con todo y que López Obrador los ha hecho participar de la lotería presupuestaria en el aeropuerto Felipe Ángeles y el Tren Maya. Pero, sobre todo, el Ejército no estará jamás dispuesto a cargar con los muertos que una revuelta de esta naturaleza entraña.

Se entiende entonces por qué quiere impresionar con un millón de marchantes (porque marchan y son clientes), como respuesta a la advertencia que la sociedad civil le hizo el 13 de noviembre.

Lo malo para López Obrador es que hay una diferencia fundamental. La marcha ciudadana no costó ni un solo peso ni hubo un solo acarreado. Hoy López acepta que sí habrán acarreados porque quieren estar cerca de él para oír su informe. Otra más de sus tantas mentiras.

Y desde luego es una infamia lopezobradorista atentar en contra del patrimonio nacional. A cada aplaudidor le darán mil pesos. Si como se asegura fueron más de un millón de “simpatizantes”, el peculado será de mil millones de pesos. Para transportar a 600 mil personas desde el interior de la República se requieren 15 mil autobuses. Si en promedio cada uno cuesta 50 mil pesos, son 750 millones de pesos.  Ello sin considerar la alimentación. Este gasto innecesario se suma al despilfarro de su fallido aeropuerto, al Tren Maya y la refinería de Tres Bocas.

Pero, además, ese traslado viola flagrantemente derechos humanos. Atenta contra la libertad de asociación y reunión voluntaria. Lucra con el ayuno de los marginados. Se amenaza con quitarles los programas sociales. Y los obliga a repetir un libreto de por qué quieren ir a la marcha.

Andrés López que cree tanto en las estampitas y los fetiches, fue socorrido por Dios, pues no hubo un solo accidente y ni un muerto, pero está cerca el final anticipado de sus intentos de maximato. Ampliaremos…

 

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IMPACTUS

El PAN con la marca Vargas, muy competitivo

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‘Ponernos de acuerdo, el reto de la Alianza’ * Definir el método para seleccionar al candidato, el análisis vital * Morena tiene miedo a la coalición electoral porque hay hartazgo ciudadano, afirma el aspirante panista a la gubernatura mexiquense

 

JOVIRA

 

Conforme se acercan los plazos para elegir al candidato de la Alianza Va por México, crecen los rumores sin ton ni son, dimes y diretes, pero lo real es que hasta el próximo año se sabrá el nombre del abanderado que se sacará la rifa del tigre, pero un aspirante entrón que crece entre la preferencia ciudadana es Enrique Vargas del Villar, que sin hacer ruido y trabajando en su trinchera como diputado en el Congreso mexiquense le ha redituado, gracias a sus logros y resultados.

Y sin tapujos, ya delinea el camino rumbo a la elección del 2023 al expresar que el principal reto de la coalición electoral será ponerse de acuerdo.

“El gran reto de la Alianza es ponernos de acuerdo, ese es el reto que tenemos, de cómo nos vamos a poner de acuerdo para decirle al Estado de México cómo vamos a sacarlo adelante”, añade.

Afirma que para febrero ya se destapará el nombre del candidato para las elecciones de 2023.

De ganar Morena, Enrique Vargas enfatiza que la entidad mexiquense estaría en riesgo en cuestión de seguridad e inversión, señalando que el sector empresarial teme por su estabilidad económica, un reto a cuidar, pues son los que generan miles de empleos en la entidad mexiquense.

Pese a que reconoció que existen grandes diferencias entre la coalición, buscarán llegar a un bien común por el bienestar de los mexiquenses.

“Anteponer los intereses de la ciudadanía por encima de los partidistas”, enfatiza Vargas del Villar.

 

‘SOMOS MUY COMPETITIVOS’

Recordó que en el Estado de México los gobiernos de coalición son una realidad en Tlalnepantla, Atizapán y Cuautitlán Izcalli.

Detalló que entre el 14 de diciembre y el 14 de enero del 2023 se debe registrar la Alianza en la entidad.

“Los números son palpables en cada una de las mediciones y el PAN con la marca Vargas nos pone en una situación muy competitiva”.

Señala que los partidos PRI, PAN y PRD deben de centrarse en las mesas de trabajo, analizar los problemas que tiene el Edomex y analizar cómo sacarán adelante a los mexiquenses.

De igual forma, anunció que habrá reuniones de trabajo con los sindicatos, empresarios, la iglesia y otros sectores de la sociedad para escucharlos y conocer sus demandas sociales “porque nos debemos a la ciudadanía”.

Advierte Vargas del Villar que para el 2023 y 2024 se verá un fenómeno muy importante en todo el país porque la ciudadanía saldrá a votar masivamente en todas las zonas.

“Habrá una altísima participación, sobre todo en las colonias populares donde habitan las personas más afectadas por el alza de precios”, agrega.

 

MORENA TIENE MIEDO A LA ALIANZA

Enrique Vargas asegura que Morena le tiene miedo a la alianza opositora, ya que “les ganaremos la gubernatura del Edomex en las próximas elecciones estatales de 2023”.

“Tienen pánico, porque les vamos a ganar como ya pasó en el 2021 que el PAN-PRI-PRD sacamos medio millón de votos más que la alianza de Morena con el Partido Verde y el Partido del Trabajo”, enfatizó.

El dirigente de los diputados panistas arremetió contra Morena y lo llamó “el único gobierno que ha dejado millones de pobres”.

Asimismo, comunicó que al interior del partido ya están decidiendo quién será el próximo candidato para competir en la entidad mexiquense.

“En esta alianza entre el PAN-PRI-PRD ya estamos en el primer plan de trabajo, para después definir el candidato. Lo que es muy claro es que -en el Estado de México- los gobiernos municipales del trienio 2018-2021, lo único que fueron, fue pésimos gobiernos, que dejaron faltantes de más de 600 millones de pesos”, reiteró el panista.

 

‘PROGRAMAS SOCIALES NO GARANTIZAN TRIUNFO’

Vargas afirma que los programas sociales ya no son garantía para ganar elecciones y eso va a pasar en el 2023 y 2024, porque la sociedad ya se manifestó de una manera contundente y saldrá a votar en contra de Morena.

Consideró que hay un descontento de la sociedad.

“Es una ola sumamente grande que Morena no podrá controlar con los programas sociales, por lo que el voto switcher (es el elector que puede haber diferencia entre ganar o perder una elección) se hará presente en el Estado de México y Coahuila.

“Obviamente Morena tiene una base sólida de la izquierda en votación, pero hubo muchos sufragios que creyeron en Andrés Manuel López Obrador que son hoy los arrepentidos porque pensaron que habría un cambio y le creyeron todas sus promesas”, explicó.

“En 2018 el PRI tenía los programas sociales, más de 30 millones de beneficiados de programas sociales… los programas sociales no te garantizan que puedas ganar una elección y eso es lo que va a pasar en el 23 y en el 24, la sociedad que ya se manifestó de una manera contundente va a salir a votar y va a salir a votar en contra de Morena”, asevera.

Asegura que ya hay un descontento de la sociedad contra el partido guinda, principalmente por el incumplimiento de sus obras como la construcción del Tren Maya, el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), y la refinería de Dos Bocas.

“Todas estas obras que subieron casi 70 por ciento… son obras que no van a beneficiar al país, esa es la realidad”, añade.

Respecto a los programas sociales, específicamente al de “Jóvenes Construyendo un Futuro”, en donde el gobierno federal destinó más de 40 mil millones de pesos, sólo 3 por ciento de los jóvenes consigue un empleo, por lo que apuntó que es “dinero tirado” resaltando que si el recurso se hubiera invertido en empresas, los empleos aumentarían.

Con lo antes mencionado, no hay duda que la marca Vargas es muy competitivo para la elección 2023 en beneficio de los mexiquenses.

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EN PRIMERA PERSONA

Gana AMLO en su contramarcha, pero pierde en su reforma electoral

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Cura su ego herido: Una marcha promovida por López Obrador, para marchar al lado de López Obrador, para expresar respaldo a López Obrador y para llegar justo enfrente de la casa de López Obrador: Palacio Nacional • ‘Patadas de ahogado’ ante la muerte de la reforma electoral • La movilización de apoyo al Presidente la pagamos todos con nuestros impuestos, a menos que hayan lavado dinero • Hace tiempo llamó cariñosamente “solovinos” (perros) a quienes se manifestaron con él, y no fueron acarreados • Paseo de la Reforma se transformó en Paseo del Emperador • No desaparecerá INE ni el TEPJF como quiere AMLO • Popularidad del Primer Mandatario no se heredará a ninguna corcholata

 

MAURICIO ORTEGA CAMBEROS

 

Dedicado desde su juventud a la movilización social y la organización de manifestaciones, plantones y bloqueos, sin duda el Presidente Andrés Manuel López Obrador es un experto en cuestiones de marchas. Es algo que se la da de manera natural. No sobra mencionar, además, que hoy en día el Mandatario cuenta con la simpatía de entre el 60% y 70% de la población. Y qué mejor todavía cuando tiene todo el aparato del gobierno federal, y su partido Morena, el control político y de las arcas en más de 20 entidades de la República, para poner en operación la estrategia para sanar su ego herido y limpiar su imagen opacada por la marcha ciudadana del pasado domingo 13.

Al “rey de las marchas” le caló hondo que cientos de miles de mexicanos (y no 12 mil como afirmó Martí Batres) hayan tomado las calles para expresar su apoyo al Instituto Nacional Electoral (que no a Lorenzo Córdova y demás consejeros), y al mismo tiempo externar su rechazo a su ventajosa iniciativa de reforma electoral. La revancha no se hizo esperar y hoy López Obrador salió a las calles del centro del país a encabezar la contramarcha que, por cierto, él mismo organizó. La asistencia, sí, de llamar la atención. Todos, incluso los opositores y quienes no piensan igual a él, previeron un éxito de la movilización.

Lo suyo, lo suyo es la movilización de las masas como ya lo ha demostrado en diversas ocasiones, como se ve en esta gráfica durante la primera derrota de AMLO por la silla presidencial.

Y así fue. No podía ser diferente a lo deseado y planeado. Por décadas, el tabasqueño ha criticado las costumbres y políticas de los gobiernos anteriores, principalmente del PRI (partido al que perteneció), pero sin olvidar a las administraciones panistas encabezadas por Vicente Fox Quesada y Felipe Calderón Hinojosa. Prometió y se sigue comprometiendo a no repetir esas prácticas “autoritarias y antidemocráticas”. En los hechos no ha sido así y la marcha del ego evidenció esas añejas prácticas. Todos los recursos humanos y económicos al servicio de la movilización. Pero no cualquier dinero, sino del que proviene de los impuestos que pagamos casi todos los mexicanos. Nadie, estamos ciertos, puso de su bolsillo para pagar autobuses, comida, agua, playeras y gorras, entre otras necesidades de los espontáneos participantes. Sabrán justificar los gastos, pues tontos no son y evitarán dejar huella. La movilización la patrocinamos todos, a no ser que hayan recurrido al lavado de dinero. Ya lo sabremos.

 

La iniciativa de reforma electoral que discutirán los diputados desde este lunes es casi exactamente la misma presentada por el Presidente López Obrador, ignorando las otras decenas de propuestas que iban a ser incluidas.

No sería honesto no reconocer que muchos manifestantes salieron por voluntad propia, movidos por su simpatía y respaldo al Presidente López Obrador. Esos incondicionales que están en las buenas y en las malas, aunque para ellos todo ha sido perfecto. Incluso, hace algunos ayeres el propio inquilino de Palacio Nacional calificó como “solovinos” (perros) a quienes acudieron a una gigantesca marcha. Les dio las gracias por haber asistido, no como acarreados, sino por su propia voluntad. ¡Vaya gratitud! Llamar cariñosamente “solovinos” o perros a sus seguidores.

 

¿Y EL RESULTADO FINAL?

Lo que parece no tener explicación es el objetivo principal de esa marcha. Mostrar músculo político es secundario. Eso es más que sabido, por lo que no había necesidad. Insistimos, fue para curar su orgullo lastimado, porque en el fondo, diga lo que diga, la movilización no fue para celebrar cuatro años de éxitos del gobierno de la 4T, sino como una respuesta a la defensa del INE y del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF).

Lo suyo, lo suyo es la movilización de las masas como ya lo ha demostrado en diversas ocasiones, como se ve en esta gráfica durante la primera derrota de AMLO por la silla presidencial.

La marcha podría calificarse de exitosa solamente si hubiera conseguido revertir aquello que ya se le escapó de las manos: su iniciativa de reforma electoral, misma que se convirtió en cadáver ese mismo día 13 y más aún cuando el PRI, en voz de su líder Alejandro Moreno, confirmó que por ningún motivo apoyarían la iniciativa enviada por el Ejecutivo federal. Dolió, pues el Presidente apostó a que volvería a doblegar a “Alito” y a otros legisladores priístas con cola bastante larga.

La bancada del PRI, encabezada por Alejandro Moreno, así como los otros partidos opositores adelantaron que la reforma que pretende acabar con el INE y el TEPJF no pasará, lo que obligará al gobierno de AMLO a presentar su plan B.

Hablarán de millones de personas que acudieron al Zócalo de la Ciudad de México y en otras entidades del país, pero el resultado es el mismo: ¡no a la reforma electoral de López Obrador! Una marcha promovida por López Obrador, para marchar al lado de López Obrador, para expresar respaldo a López Obrador y para llegar justo enfrente de la casa de López Obrador: Palacio Nacional. Bien podría Claudia Sheinbaum presentar una iniciativa para cambiar el nombre de Paseo de la Reforma por el que tuvo en un principio: Paseo del Emperador. Total, AMLO se asemeja más a personajes como Maximiliano que a Francisco I. Madero.

Vale recordar que otras multitudinarias marchas organizadas desde el gobierno fueron, por ejemplo, la de Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría Álvarez para intentar lavarse la cara por la matanza de estudiantes en Tlatelolco en 1968; o la de José López Portillo, en 1972, cuando nacionalizó la banca privada. En esa tesitura se maneja López Obrador, muy alejado de quienes pretende emular, como a Miguel Hidalgo y Lázaro Cárdenas.

 

¿TERQUEDAD O ESTRATEGIA?

El pasado miércoles, las comisiones de Reforma Político-Electoral; de Puntos Constitucionales, y de Gobernación y Población de la Cámara de Diputados presentaron por fin el dictamen de cerca de mil páginas que contiene la iniciativa que será discutida este lunes y que seguramente será aprobada en Comisiones, pero rechazada por los legisladores de la oposición en el Pleno al no alcanzar las dos terceras partes de los sufragios.

Parte del engaño de los morenistas, siguiendo las instrucciones de Palacio Nacional, fue que elaborarían un documento que habría de aglutinar todas las propuestas que había en más de 60 iniciativas de ese carácter que estaban en la congeladora. No fue así. La iniciativa a debatir es exactamente la misma que se diseñó en el despacho de AMLO. No hay ninguna aportación de otro partido o asociación. Ni hablar de una segunda vuelta en las elecciones por la Presidencia de la República.

La reforma busca, como se ya se ha dicho, desaparecer al INE y crear al Instituto Nacional Electoral y de Consultas (INEC), con nuevos consejeros y nuevas tareas. Lo mismo se pretende hacer con el TEPJF y con los órganos electorales estatales. Quitar los diputados y senadores plurinominales para, así las cosas, terminar con la representación de los partidos chicos o minoritarios. Una reforma, pues, que pretende favorecer al partido en el poder, en este caso Morena. De lo que se trata, paradójicamente, es de destruir todo el sistema político-electoral de hoy en día y que responde a la larga lucha de esos partidos pequeños, principalmente a los de la izquierda mexicana. De locos, ¿verdad?

El propósito visible de gobierno morenista es no claudicar en sus sueños, aunque estos vayan contra su razón de ser. Apuestan, quizá, a convencer por las buenas o por las malas a un grupo de legisladores opositores. Siempre está la opción de comprar voluntades o chantajear al enemigo. Pero el objetivo encubierto podría ser el de sentar ya desde ahora las bases para cuestionar y descalificar las elecciones presidenciales del 2024 en caso de que la victoria fuera de la oposición.

A la fecha, las encuestas muestran que Morena debería repetir en Palacio Nacional, no tanto por los logros, sino porque no hay unidad en la oposición ni mucho menos una figura relevante en sus filas. Si acaso, ha tomado relieve y protagonismo el priísta Enrique de la Madrid. Por ahí se podría colar un Lorenzo Córdova si se decide ya y deja de cometer errores. Con todo respeto, Beatriz Paredes y Claudia Ruiz Massieu están muy lejos, por más que quieran. De parte del PAN, nadie por ahora.

Sin embargo, López Obrador sabe que muchas cosas pueden pasar en los próximos meses. Bueno, hasta rechazó que esta fuera su última marcha, “pues uno no sabe lo que depara el destino”. ¿Miedo o precaución? Las dos. El Presidente sabe perfectamente que la popularidad no se puede heredar a nadie. Claudia Sheinbaum no es Andrés Manuel., Tampoco lo es Marcelo Ebrard. La aceptación de más del 60% entre la población que tiene AMLO no es transferible a ninguna de sus corcholatas. Ser discípulos obedientes del tabasqueño no les garantiza ser queridos y aceptados por ese 60%. Eso lo saben en Morena y por eso hay que ir armando la estrategia para alegar fraude si es que llegaran a perder.

En 2006, Andrés Manuel López Obrador se autoproclamó “presidente legítimo” ante un atiborrado Zócalo y calles aledañas. Este domingo mostró, como si estuviera en campaña, que aún tiene poder de convocatoria.

El discurso será, entonces, que los partidos y legisladores opositores tramaron ese plan al rechazar la reforma electoral propuesta por López Obrador. Tendrán -prevén ellos- argumentos para atacar al INE y TEPJF, y calificarlos de corruptos, antidemocráticos y conservadores. Y de ahí para adelante: marchas, plantones, bloqueos y la exigencia de contar nuevamente voto por voto, casilla por casilla. Perder jamás. Nunca aceptar la derrota, como no la ha aceptado a lo largo de su carrera política.

 

UNA REFORMITA, LA OPCIÓN

Tal pareciera que la intención del Presidente no es la de mejorar el sistema electoral, sino de una abierta venganza contra el actual INE y en especial contra los consejeros Lorenzo Córdova y Ciro Murayama. Esa es la lectura que se da a la nueva propuesta que hará AMLO para cambiar ya no la Constitución, sino las leyes secundarias donde sí cuenta con los suficientes votos para realizarla. Es lo que se llama como “patadas de ahogado”. Si no gano, por lo menos empato, pensará el Ejecutivo federal.

Quiere el Presidente que los consejeros del INE, una vez que concluyan su encargo, no puedan ejercer cargos públicos o de elección popular por diez años. Claro que llevaba dedicatoria ese punto: Lorenzo Córdova. Pero resulta que de ser aprobada así, ninguna ley es retroactiva y no aplicaría a los actuales consejeros, sino a los próximos. También van por cortarle el presupuesto al INE de manera tajante. Nadie niega que la democracia en México es muy cara, pero reducir al mínimo el presupuesto puede resultar contraproducente. Justo por la “pobreza franciscana” ha habido serios problemas. Ahí está el hackeo a la Sedena y la falta de medicamentos.

Prepara además el Ejecutivo una estrategia para que tres de los cuatro consejeros del INE que tendrán que ser sustituidos el próximo año sean incondicionales a él, como lo es Rosario Piedra al frente de la CNDH. El documento que se cocina es, por tanto, igual de arbitrario y ventajoso. Tal vez avance en el Congreso de la Unión, pero donde topará con pared será en la Suprema Corte de Justicia de la Nación una vez que se presenten amparos por considerarlo contrario a la Carta Magna.

 

CLAUDIA SE NOS CASA

“Sí quiero ser presidenta de México y pronto me voy a casar”, así podría resumirse lo más importante dicho por Claudia Sheinbaum en estos últimos días. Nadie se habrá sorprendido por la primera afirmación, pues está apuntalada ahí por su propio jefe y maestro, el Presidente López Obrador. La segunda noticia sí llama la atención, pero más que nada por seguir los pasos y el ritual realizado no hace mucho tiempo por Enrique Peña Nieto, quien cuando se sabía ya candidato del tricolor (aún era gobernador mexiquense) contrajo nupcias con la actriz Angélica Rivera. Boda de telenovela y por conveniencia. Una vez terminado su objetivo, al dejar Los Pinos, el divorcio llegó y las diferencias profundas afloraron.

Claudia Sheinbaum anunció por primera ocasión, y de manera abierta, que sí quiere ser presidenta de México. Ese mismo día informó que pronto se volverá a casar, ahora con Jesús María Tarriba Unger, compañero de la UNAM.

Vicente Fox Quesada ya como presidente de México se casó con Marta Sahagún. Formalizó su relación con su colaboradora, novia y asesora. A diferencia de la unión de Peña-Rivera, la de Fox-Sahagún ha perdurado. Y es en ese contexto que quien ahora se encamina a pelear por la silla presidencial, toma el mismo camino del priísta y panista mencionados, pues no desea verse sólo como divorciada de Carlos Imaz (el de los sobres y ligas), sino como esposa de su novio Jesús María Tarriba Unger, a quien conoció en su época de estudiante en la UNAM. Más vale no decir “de esa agua no he de beber”, ¿verdad?

Todos se preguntan qué hará Ricardo Monreal respecto a su futuro político. La verdad es que fuera de Morena y del aprecio de AMLO está desde hace tiempo. La pregunta relevante es ¿qué hará Marcelo Ebrard, pues Sheinbaum ya se le despegó varias vueltas? A él, se le ve feliz en Qatar o donde lo manden, como a los funerales de la reina Isabel II. ¿Feliz en verdad? Lo dudamos. Nos resistimos a creer que se haya prestado a la farsa de ser precandidato como Adán Augusto López. ¿Hará algo don Marcelo o volverá a bajar la cabeza ante López Obrador?

Marcelo Ebrard acudió a Qatar al Mundial de la FIFA. Antes estuvo en el sepelio de la reina de Gran Bretaña. Por voluntad propia u obligado, se aleja de los reflectores políticos y parece ceder el paso a la jefa de Gobierno de la CDMX en la carrera presidencial. ¿Será así? ¿Se someterá otra vez a la voluntad de López Obrador?

 

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