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PULPO POLÍTICO

AMLO, ¿el nuevo Simón Bolívar?

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En el afán de tener un liderazgo en América se pone con Sansón a las patadas * El Presidente degrada la política exterior de México: proponer la desaparición de la OEA y condicionar su visita a la Cumbre de las Américas, pone en entredicho la imagen de la diplomacia mexicana en el mundo

 

MARKOFLOS***

 

El lunes 6 de junio dará inicio la “Cumbre de las Américas” en Los Angeles, con Estados Unidos como sede y organizador.

México, vecino y socio del anfitrión, ha dado la impresión de querer obstaculizar e impedir el éxito de esa reunión debido a que el Presidente Andrés Manuel López Obrador condicionó su asistencia a que fueran invitados Cuba, Nicaragua y Venezuela; lo secundó en esa posición el presidente de Argentina, Alberto Fernández, quien al final ya anunció que sí estará presente en la reunión.

Jair Bolsonaro, presidente de Brasil. quien también había dicho que no asistiría por otros motivos, ya confirmó su asistencia.

El presidente cubano Díaz Canel informó en días pasados que no asistiría, aunque lo invitaran. El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, no puede entrar a territorio estadounidense sin ser detenido, al igual que Rosario Murillo, vicepresidenta de Nicaragua y esposa de Ortega.

 

¿POSTURA NO ES RUPTURA?

La actitud de AMLO, que en principio parecía poner en jaque al anfitrión, ahora se revertirá, y al final la autoexclusión del Mandatario mexicano podría poner en entredicho la relación bilateral económica más importante de México con su principal socio en el T-MEC, Estados Unidos, aunque el Presidente López Obrador diga que postura no es ruptura.

La posición del Presidente no es casual ni sorpresiva, responde a su intento de convertirse en líder “bolivariano” de corte chavista, de Latinoamérica, con una orientación de “izquierda”.

Lo demostró cuando, en su carácter de presidente de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC) en septiembre de 2021, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador organizó una reunión de jefes de Estado en México, en la que su discurso “antiimperialista”, de iluminado y pretendido líder de Latinoamérica y el Caribe, proponiendo la desaparición de la OEA, puso en entredicho nuestra imagen y la diplomacía mexicana en el mundo.

Nos traslada a los tiempos en que Luis Echeverría soñaba con ser el líder de los paises del “Tercer mundo”, con su “Carta de Deberes y Derechos Económicos de los Estados”.

El corolario de esa reunión de la CELAC fue la transmisión de un video, en el que el presidente de China, Xi Jinping, mandó un mensaje de apoyo, en el cual señalo: “China continuará prestando apoyo a los países de América Latina y el Caribe (…), y que las relaciones entre su país y las naciones de América Latina y el Caribe han entrado en una ‘nueva era’ marcada por la igualdad, el beneficio mutuo y la innovación”.

 

EBRARD, PLEGADO A LAS OCURRENCIAS DEL JEFE

En materia de política exterior, a pesar de que el canciller Marcelo Ebrard, egresado del Colmex, tiene conocimiento y experiencia en la materia, se ha tenido que plegar -quizá en aras del 2024- a todas las ocurrencias de su jefe.

Para muestra, unos botones: el asilo al presidente de Bolivia, Evo Morales; el sometimiento a los dictados de Donald Trump en materia de nuestra política exterior, incluida la contención de los migrantes; el largo silencio y omisión para no felicitar al presidente Joe Biden luego de su triunfo sobre Trump en las elecciones presidencailes de 2020; los bandazos en permitir a AMLO hacer declaraciones de apoyo a los gobiernos de Venezuela, Bolivia, Cuba y Nicaragua; el coqueteo con Rusia, China y Corea del Norte; la anunciada “pausa” en la relación diplomatica con España, luego de que ya se había dado la solicitud de perdón a los reyes de España por los agravios de la conquista; permitir el ridiculo de nuestro Presidente en intervenciones en diferentes foros como el de la ONU, cuando comparó a Benito Juárez con Benito Mussolini, o la postura de México en la reunión de la OPEP, negándose a reducir la producción petrolera con falta absoluta de conocimiento de la materia en el ambito internacional; el cambio de nombre en el recibimiento a la vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris; tolerar y avalar nombramientos que atentan contra la diplomacía mexicana y que pueden ser una falta de respeto hacia diversos países; nombramientos de embajadores sin perfil, ni diplomatico ni político para esa delicadas misiones… ahí está el pretendido nombramiento de Pedro Salmerón y Jesusa como embajadores en Panamá, lo que fue interpretado como una ofensa al pueblo y gobierno de ese país.

Antes, los nombramientos de Isabel Arvide como cónsul en Estambul; Esteban Moctezuma, designado embajador en la sede más importante, luego de su mediocre desempeño como titular de la SEP; Blanca Jiménez, quien tuvo pésimo desempeño en la Comisión Nacional del Agua, a Francia; la esposa de su amigo, Lilia Rossbach de Pérez-Gay, nombrada embajadora en Argentina; Josefa González Blanco, nombrada embajadora de México en el Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte, quien renunció como secretaria del Medio Ambiente por haber demorado un vuelo comercial.

 

HISTÓRICO: TRIBUNA A DÍAZ CANNEL EN NUESTRA INDEPENDENCIA

A pesar de que México se opuso desde 1962 al bloqueo de Estados Unidos a Cuba, nunca ningún presidente mexicano había invitado al Comandante Castro a un acto estrictamente bilateral, y menos en un día tan significativo como la celebración de nuestra Independencia, dándole tribuna a Díaz Cannel, toda vez que, recientemente, había reprimido la más grande manifestación del pueblo de la isla en toda la historia de la “revolución cubana”. Todo ello en detrimento de la prestigiada diplomacia mexicana.

El Presidente López Obrador ha manifestado públicamente que es firme y muchas veces “terco” y perseverante en sus convicciones políticas… y eso, sin duda, fue factor decisivo para que lograrara llegar a la Presidencia de México.

En materia de política exterior lleva esa actitud a defender lo “indefendible” a través de un discurso “pro izquierda”, pero que suena totalmente desfasado, nos traslada a los 70s cuando todavía existía el comunismo y la guerra fría, que el mundo los finiquitó desde 1989.

Parece que el sentimiento o la convicción de izquierda, que en su juventud tuvo AMLO, no lo ha abandonado. Durante una visita en Chile, López Obrador afirmó: “El ejemplo de Salvador Allende marcó mi vida”. Pasó por alto que durante la gestión del mandatario chileno se vivía una situación similar a la que hoy vive Venezuela: filas interminables para comprar comida, expropiaciones masivas decretadas por el gobierno y ejecutadas con violencia, entre otros factores.

Respecto al Comandante Fidel Castro, AMLO ha dicho: “Es un luchador social, político, de grandes dimensiones, porque supo conducir a su pueblo y alcanzar la auténtica, la verdadera, independencia. A pesar de todas las adversidades, se mantuvo Cuba hasta ahora, después de décadas como una nación libre, independiente, soberana”.

La historia de México indica que en verdad el PRI no era de derecha, sino de izquierda, tal como lo es López Obrador, quien en su juventud fue priísta, líder del partidazo en Tabasco, apadrinado por uno de los ideólogos -de izquierda- más reconocidos de la Revolución Mexicana, don Enrique González Pedrero.

Pero antes habíamos tenido a un presidente más popular que populista y más nacionalista que comunista, el general Lázaro Cárdenas. Por su parte, otro presidente muy querido por el “pueblo” de México, Adolfo López Mateos, quien gobernó de 1958 a 1964, declaró: “mi gobierno es, dentro de la Constitución, de extrema izquierda”.

La reciente visita de AMLO a Centroamérica y Cuba y la “necedad” de que Cuba, Nicaragua y Venezuela fueran invitados a la “Cumbre de las Américas” podría interpretarse como un nuevo intento para la conformación de un bloque de integración regional con países dispuestos a retomar la lucha contra los gobiernos neoliberales y en la construcción de alternativas de superación del modelo neoliberal.

Recordemos que ese propósito se inicia con la elección de Hugo Chávez en 1998, en Venezuela, y avanza con la elección de Lula en 2002, en Brasil; de Néstor Kirchner en 2003, de Evo Morales en 2005, en Bolivia, y, en el siguiente año, de Rafael Correa, en Ecuador.

Los observadores políticos han señalado que existe un grupo más moderado, antineoliberal, compuesto por Brasil (con Lula), Argentina, Uruguay y un grupo que pretende ser, además de antineoliberal, anticapitalista, compuesto por Venezuela, Bolivia y Ecuador.

Otros países que siguen dirigidos por partidos de izquierda radical: Cuba, por el Partido Comunista de Cuba, y Nicaragua, por el Frente Sandinista.

Por lo pronto, en la Cumbre de las Américas ya se agendaron sendas reuniones bilaterales de los presidentes de Argentina y Brasil con el presidente Joe Biden, mientras el Mandatario López Obrador se quedará en casa para atender otras “prioridades”.

 

EU, UN VECINO DEL QUE DEPENDEMOS

Es de resaltar que nuestras exportaciones y comercio internacional dependen en un 80% de la relación económica con Estados Unidos, incluso el flujo de remesas de los migrantes mexicanos que este año casi llegarán a los 48 mil mdd, las permite nuestro vecino sin restricción alguna.

Falta ver si Biden acudirá a la próxima “Cumbre de América del Norte” a celebrarse en México. Amor con amor se paga y desprecio con desprecio se paga, aunque en materia diplomática se rompen todas las reglas, sólo se respeta la “diplomacia”.

 

***Mtro. y Académico

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¿Desmarque o maximato?

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Deslindarse del Presidente AMLO, el reto de Sheinbaum * En la historia de México hay claros ejemplos de que el Mandatario entrante hace a un lado a su antecesor

 

MARCO ANTONIO FLORES***

 

Es el 26 de mayo de 2024, la candidata oficial del partido en el poder, Claudia Sheinbaum Pardo, en el cierre de su campaña y ante un Zócalo atibiborrado, en el que se calcula se reunieron 250 mil personas para manifestarle su apoyo, pronuncia el discurso que la consolidará como la primera Presidenta de México. Esto ocurrió en el marco de la elección presidencial del 2 de junio pasado.

Los medios de comunicación nacionales destacan, del discurso de la candidata Sheinbaum Pardo, lo siguiente: “Yo veo un México con hambre y con sed de justicia. Un México de gente agraviada, de gente agraviada por las distorsiones que imponen a la ley quienes deberían de servirla. De mujeres y hombres afligidos por abuso de las autoridades o por la arrogancia de las oficinas gubernamentales. Yo veo a ciudadanos angustiados por la falta de seguridad, ciudadanos que merecen mejores servicios y gobiernos que les cumplan… Yo veo un México convencido de que ésta es la hora de las respuestas; un México que exige soluciones…”.

Este escenario, “imaginario” (el famoso discurso de Luis Donaldo Colosio Murrieta que pasó a la historia), viene al caso por lo que está ocurriendo a finales del gobierno del Presidente Andrés Manuel López Obrador, quien encabeza el gobierno de la 4T y afirma que “no habrá marcha atrás en la transformación, porque ya se logró la revolución de conciencias”.

Ante esto, los adversarios se asombran y le preguntan a AMLO: ¿Cuáles han sido los logros de su gobierno? ¿Revolución de conciencias o manipulación de conciencias?

Claudia Sheinbaum tiene como bandera de campaña defender los “logros “ de Andrés Manuel, la continuidad, el “segundo piso de la transformación”. Pero también surge el cuestionamiento: ¿De qué cambio o “transformación” se habla?

Si transformar se define como una “acción o proceso mediante el cual algo se modifica, altera o cambia de forma manteniendo su identidad”, entonces eso implica un cambio económico, político y educativo-cultural.

Hasta ahora estos tres aspectos del cambio social no han servido para mejorar. En lo económico la base de nuestra economía es el T-MEC, la expresión más simbólica del “neoliberalismo”.

En lo político, si Sheinbaum insiste en impulsar el plan C, estaríamos retrocediendo en nuestro régimen democrático constitucional.

Ponderar y valorar lo que ha pasado en educación, salud, seguridad, cultura, investigación científica, energía y medio ambiente deberían ser las prioridades de nueva presidenta de la República.

Son muchos, quizá 30 millones de mexicanos, los que se preguntan si Sheinbaum podrá deslindarse del Presidente Andrés Manuel López Obrador más pronto que tarde, aunque hay que destacar que ya mandó señales que sí lo hará.

Por un lado la estrategia es comprensible, insertarse en la popularidad del Presidente y subirse a ese camión para garantizar una votación de al menos 22 millones de beneficiarios de los programas sociales y seguir defendiendo la obra de la 4T, vender la continuidad del segundo piso de esa transformación.

Pero, por otro lado, están los inconformes con los resultados de la Cuarta Transformación y a quienes les preocupa la postura reiterada de Sheinbaum Pardo de poner en marcha el plan C, que significa modificar la Constitución Política respecto a la cuasi abolición del Poder Judicial y la aniquilación del Instituto Nacional Electoral (INE), en cuanto a su autonomía y papel fundamental en nuestro régimen democrático constitucional, es un factor que le juega en contra.

Además, el jueves 9 de mayo pasado Claudia Sheinbaum reiteró que seguirá buscando preservar la “soberanía” (y todo mundo expresa “¿de qué hablas Willis?”) energética, tanto en Pemex como en la CFE.

Esto acontece en medio de los apagones de la mitad del país por la insuficiencia de generación de energía eléctrica, ocasionada por la contrarreforma energética que dio por resultado la exclusión de los particulares en la generación de energía eléctrica.

Además, la situación financiera de Pemex es la más crítica de su historia, con una deuda gigantesca… y aún así Sheinbaum afirma que seguirá “apoyando” ese esquema financiero de soporte a Pemex.  Esto, que pudiera ser una postura ideológica de “izquierda”, tiene implicaciones en el mundo empresarial que genera incertidumbre, ya que por un lado nunca aceptarían la inestabilidad democrática del país y menos aún que en aras de la “soberanía” energética se reduzca la capacidad del Estado para proporcionar la energía eléctrica que requieren las empresas y el país para su crecimiento económico, así como un Pemex traducido en un “barril sin fondo”.

 

MUJER PREPARADA: AMLO

Claudia Sheinbaum Pardo, quien cumplirá 62 años el próximo 24 de junio, tiene todas las cartas credenciales que se requieren para que sea la primera mujer presidenta del país, incluso el Primer Mandatario expresa que “es una mujer preparada”. Y añadió: “Ella es doctora, yo con trabajos terminé la licenciatura”.

Sheinbaum Pardo es licenciada física por la UNAM, maestra en ingeniería energética y doctora en ingeniería ambiental por la misma Universidad.

Tuvo una estadía en California, EU, para obtener su doctorado en el Lawrence Berkeley Laboratory, durante 4 años becada por la UNAM. Además, estudió -en el Colegio de México- el Programa de Desarrollo Sustentable.

Fue investigadora titular del Instituto de Ingeniería de la Máxima Casa de Estudios. Asimismo, es miembro del SNI y de la Academia Mexicana de Ciencias.

Sus primeras actividades políticas fueron como integrante del CEU de la UNAM, en donde se adhirió a un grupo de estudiantes que después se convirtió en el sector juvenil fundador del Partido de la Revolución Democrática. Posteriormente en el año 2000, alguien -que pudo haber sido su exesposo o su madre- la acercó al equipo de Andrés Manuel López Obrador, en ese entonces jefe de Gobierno del DF electo, quien la integró a su gabinete como secretaria de Medio Ambiente.

Ganó relevancia y cercanía con López Obrador cuando le encomendó la construcción del Segundo Piso (mismo slogan de su campaña) y la primera línea del Metrobús.

En 2006 y 2012 participó en el equipo de las campañas presidenciales de Andrés Manuel. En 2015 fue delegada en Tlalpan y en 2018 compitió por la candidatura para la Jefatura de Gobierno de la CDMX contra Ricardo Monreal Ávila, cargo para el que fue electa con el apoyo de AMLO y avalada por los partidos Morena, PT y PES.

Será que vuelva a su independencia como cuando siendo jefa de Gobierno de la CDMX, durante la pandemia, mostró criterio propio respecto de su jefe, pero resulta que al ser lanzada como “corcholata” para la Presidencia de la República, cambió radicalmente su discurso y actitud, mostrándose como una sumisa seguidora del Presidente, copiando y repitiendo su discurso.

En su gestión en la CDMX integró un equipo de colaboradores con perfiles interesantes, la mayoría con preparación académica y experiencia política. Un equipo plural con orígenes diferentes a su partido. Como ejemplos están el secretario de Desarrollo Económico, Fadala Akabani, que fue delegado en Benito Juárez por el PAN, y el secretario de Movilidad, Adrián Lajous Loaeza, hijo del exdirector de Pemex del mismo nombre y de la prestigiada escritora Soledad Loaeza.

En oposición tiene como segundo de a bordo a Martí Batres, quien lo sustituyó en la Jefatura de Gobierno de la capital del país, un radical morenista considerado de los duros y burdos en su trayectoria política.

Entre sus experimentadas mujeres tuvo a Rosa Icela Rodríguez y tiene a Ernestina Godoy Ramos, pero el que se convirtió en su colaborador estrella es Omar García Harfuch, por sus excelentes resultados en una de las áreas que más interesa a la ciudadanía, la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) de la CDMX.

A Claudia Sheinbaum se le ve como una fiel seguidora de las instrucciones y del discurso de su jefe, y la imagen que ha proyectado es la de extrema sumisión.

Esto ha puesto en la mente de muchos observadores políticos la posibilidad de vivir un nuevo “maximato” recargado y remasterizado.

¿Será que Sheinbaum Pardo decida deslindarse de su mentor, como ocurría con los presidentes de las sucesiones priístas? Ejemplos hay muchos: Luis Echeverría con Gustavo Díaz Ordaz; José López Portillo de Luis Echeverría; Miguel de la Madrid de JLP (remember nacionalización de la banca); Carlos Salinas de Gortari de su antecesor; Luis Donaldo Colosio Murrieta de CSG (el discurso del 6 de marzo de 1994 sigue vigente, días antes de su muerte); Ernesto Zedillo de Salinas de Gortari, inculpando a su hermano.

Vicente Fox Quesada, la primera alternancia, acabaría con las víboras prietas y tepocatas del PRI; Felipe Calderón, el hijo desobediente (de Fox); Enrique Peña Nieto, segunda alternancia; y para terminar López Obrador se deslindó de los neoliberales con respeto a EPN.

Quizá si Sheinbaum lo decide, será solo Claudia y no ClaudiAndrés.

 

***Académico y consultor.

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Una ola arrolladora llamada Claudia

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En 2018 hubo un tsunami llamado AMLO * Morena arrasó con todo: Presidencia de la República, Jefatura de Gobierno de la CDMX y seis gubernaturas más, mayoría calificada en el Congreso federal y en el capitalino, además de varios municipios mexiquenses considerados como bastiones panistas y priístas * Sheinbaum Pardo sigue haciendo historia: Será la primera presidenta de México

 

MARCO ANTONIO FLORES***

 

Claudia Sheinbaum Pardo, la virtual presidenta electa de México, puso de relieve en su primer mensaje: “Somos demócratas y por convicción nunca haríamos un gobierno autoritario, ni represor”.

Esto luego de que la consejera presidenta del INE, Guadalupe Taddei, dio a conocer, al filo de la medianoche del 2 de junio, los resultados del “conteo rápido” (el resultado oficial preliminar) de la elección presidencial.

De esta manera Claudia Sheinbaum Pardo se convirtió en la virtual “primera presidenta de México” para el periodo 2024-2030.

La abanderada de la coalición “Sigamos Haciendo Historia”, integrada por los partidos Morena, PVEM y PT, obtuvo un triunfo claro, contundente e inobjetable con una votación a su favor de un 60% contra 29% de su opositora Xóchitl Gálvez Ruiz.

Sorpresivamente logró la “anhelada” mayoría calificada en la Cámara de Diputados y todo indica que también lo logrará en la Cámara de Senadores, pues MC podría ser el esquirol para que pasen sus reformas constitucionales en caso de no lograrlo… con eso sería suficiente para cambiar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, lo que tanto buscaron tanto ella como el Presidente Andrés Manuel López Obrador, y el primero en la mira será el Poder Judicial.

En resumidas cuentas, Claudia Sheinbaum obtuvo cinco millones de votos más de los que obtuvo el Presidente Andrés Manuel López Obrador en 2018, así como la mayoría calificada que él no logró.

Adicionalmente Sheinbaum Pardo y Morena lograron 7 gubernaturas de las 9 que estaban en disputa: Chiapas, Morelos, Puebla, Tabasco, Veracruz, Yucatán y la Ciudad de México.

La coalición opositora ganó Guanajuato y Movimiento Ciudadano obtuvo Jalisco.

En el novedoso, interesante y breve discurso que Sheinbaum pronunció después del anuncio oficial del INE, agradeció al pueblo de México su voto porque “por primera vez en 200 años de la República me convertiré en la primera mujer presidenta de México. Y como lo he dicho en otras ocasiones, no llego sola, llegamos todas con nuestras heroínas que nos dieron patria, con nuestras ancestras, nuestras madres, nuestras hijas y nuestras nietas”.

Agregó: “Felicito a todas y a todos los mexicanos que el día de hoy con su participación demostramos que México es un país democrático, con elecciones pacíficas y muy participativas”.

Por vez primera, desde el inicio de la campaña, se dirigió a su opositora con su nombre y apellido: “Agradezco a Xóchitl Gálvez Ruiz, candidata de Fuerza y Corazón por México, por su llamada que recibí hace unos minutos reconociendo el triunfo. Y también a Jorge Álvarez por su llamada, candidato de Movimiento Ciudadano. Reconozco su participación en estas elecciones libres y democráticas”.

Destaca en su discurso su -hasta ahora- no revelada vocación democrática y conciliadora al señalar: “Como lo dije en el Zócalo hace unos días, concebimos un México plural, diverso y democrático. Sabemos que el disenso forma parte de la democracia y aunque la mayoría del pueblo respaldó nuestro proyecto, nuestro deber es y será siempre velar por cada una y cada uno de los mexicanos sin distingos, aunque muchas mexicanas y mexicanos no coincidan plenamente con nuestro proyecto, habremos de caminar en paz y en armonía para seguir construyendo un México justo y más próspero”.

En materia económica afirmó que habrá disciplina financiera y fiscal y autonomía del Banco de México. Prometió actuar apegada a las leyes y al derecho. Asimismo, garantizó las libertades de expresión, de prensa, de reunión, de concentración y movilización.

 

LAS MEJORES CARTAS PRESIDENCIALES

Claudia Sheinbaum Pardo tendrá 62 años el 1 de octubre de 2024, cuando el Presidente López Obrador le pase la Banda Presidencial.

“Sí es una mujer preparada”, dijo el Primer Mandatario Andrés Manuel y agregó: “Ella es doctora, yo con trabajos terminé la licenciatura”.

Es innegable que Sheinbaum Pardo tiene toda la preparación del mundo: Es licenciada física por la UNAM, maestra en ingeniería energética y doctora en ingeniería ambiental por la misma Universidad. Tuvo una estadía en California para obtener su doctorado en el Lawrence Berkeley Laboratory, durante 4 años becada por la UNAM.

Además, estudió en el Colegio de México el Programa de Desarrollo Sustentable. Fue investigadora titular del Instituto de Ingeniería de la UNAM. Asimismo, es miembro del SNI y de la Academia Mexicana de Ciencias.

Sus primeras actividades políticas fueron como integrante del CEU de la UNAM, en donde se adhirió a un grupo de estudiantes que después se convirtió en el sector juvenil fundador del Partido de la Revolución Democrática (PRD). Posteriormente, en 2000, alguien -pudo ser su exesposo o su madre- la acercó al equipo de Andrés Manuel López Obrador -en ese entonces jefe electo de Gobierno del DF-, quien la integró a su gabinete como secretaria de Medio Ambiente.

En 2006 y 2012 participó en el equipo de las campañas presidenciales de López Obrador.

En 2015 fue delegada en Tlalpan y en 2018 compitió por la candidatura para la Jefatura de Gobierno de la CDMX contra Ricardo Monreal, cargo para el que fue electa con el apoyo de AMLO y avalada por los partidos Morena, PT y PES.

 

EN SU GABINETE LOS MEJORES

Sheinbaum Pardo contará con personajes reconocidos que como colaboradores podrán garantizar resultados en tres pendientes de la 4T: seguridad, salud y educación.

Su gran amigo, leal y cercano colaborador, Omar García Harfuch, es garantía de resultados y mejoras en la materia de seguridad; en salud, el doctor Kersenovich, con gran experiencia y capacidad, puede dar el giro en la mejora del Sistema Nacional de Salud, y en educación, nadie mejor que el doctor Juan Ramón de la Fuente, quien puede emprender una verdadera revolución educativa para que el Estado Mexicano cuente con el capital humano preparado para insertarse en la productividad y el crecimiento económico que México requiere para su pleno desarrollo económico, bienestar y prosperidad.

Podría convocar Claudia Sheinbaum para su gabinete a los mejores, independientemente de su filiación partidista o ideológica.

En su gestión en la CDMX integró un equipo de colaboradores con perfiles interesantes, la mayoría con preparación académica y experiencia política.

Un equipo plural con orígenes diferentes a su partido. Como ejemplos están el secretario de Desarrollo Económico,

Fadlala Akabani Hneide, quien fue delegado en la Benito Juárez por el PAN, y el secretario de Movilidad, Adrián Lajous Loaeza, hijo del ex director de Pemex del mismo nombre y de la prestigiada escritora Soledad Loaeza.

Tiene en la Jefatura de Gobierno de la CDMX a Martí Batres, quien la sustituyó y es un radical morenista, considerado de los duros y burdos en su trayectoria política.

Entre sus experimentadas mujeres tuvo a Rosa Icela Rodríguez y a Ernestina Godoy Ramos.

Pero repito, el que se convirtió en su colaborador estrella es García Harfuch por sus excelentes resultados en una de las áreas que más interesa a la ciudadanía, la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) de la Ciudad de México.

 

POR FIN UNA MUJER PRESIDENTA

Por fin México tendrá su primera presidenta de la República en la persona de Claudia Sheinbaum Pardo.

Desde 2006 se inició un “boom” de presidentas en América Latina. Michelle Bachelet gobernó Chile por vez primera y fue reelecta para el periodo 2014-2018.

En Argentina, Cristina Fernández de Kirchner​ fue presidenta 2007 a 2015.

En Costa Rica, en 2010, Laura Chinchilla Miranda se convirtió en la primera presidenta costarricense.

Dilma V. Rousseff estuvo al frente de la primera magistratura brasileña entre los años 2011 a 2016.

Xiomara Castro pasó a la historia por ser elegida como la primera presidenta de Honduras.

Ya desde los 90s, Violeta Barrios de Chamorro fue electa presidenta en Nicaragua de 1990 a 1997. Fue la tercera mujer en ocupar la posición de jefa de Estado y jefa de Gobierno en el Continente Americano, después de Isabel Perón, en Argentina, en 1974, y Lidia Gueiler Tejada, en Bolivia, en 1979.

En México, en los últimos diez años más mujeres han llegado a los más altos cargos políticos. Tenemos ministra presidenta de la SCJN, presidenta en el INE, presidenta en el TEPJF, en el Legislativo hay cámaras integradas con paridad casi total. También un gran número de gobernadoras en la mitad del territorio nacional.

En la realidad millones de mexicanos esperaríamos tener una Angela Merkel mexicana, quien fue reconocida como gran jefa de Estado y dio un gran impulso a Alemania como primera potencia de Europa y eficaz negociadora en los foros diplomáticos internacionales.

Con Claudia Sheinbaum como presidenta podríamos tener una jefa de Estado con vocación democrática, que gobierne con firmeza, pero con pluralidad e inclusión para iniciar una nueva etapa en vida política nacional y construir el México justo y próspero que todos anhelamos. Que así sea… y si no, que la nación se lo demande.

 

***Académico y consultor.

 

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Xóchitl, la mejor opción

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Aunque Morena diga que “este arroz ya se coció”… * Max Cortázar, vocero y vicecoordinador de la campaña de Gálvez, en entrevista con el noticiario “Ciro por la Mañana”, de Ciro Gómez Leyva, puso sobre la mesa cifras y datos por demás interesantes que concluyen en un empate técnico

 

MARCO ANTONIO FLORES***

 

Una semana después del segundo debate presidencial y a menos de un mes de las elecciones presidenciales del domingo 2 de junio de 2024, existen todo tipo de pronósticos. Es obvio que los partidarios, periodistas y analistas que se inclinan por cualquiera de las candidatas muestran cifras y escenarios que las favorecen en cada caso.

Por un lado, los partidarios de Claudia Sheinbaum aseguran que “el arroz ya se coció” y que la ventaja que le dan diversas encuestadoras hasta por dos dígitos es muestra de ello.

 

EMPATE TÉCNICO

Por el lado de Xóchitl Gálvez, se afirma que “caballo que alcanza gana” y que este es el caso, toda vez que según los números de sus encuestas hay un empate técnico.

El viernes 3 de mayo, el vocero y vicecoordinador de la campaña de Xóchitl Gálvez, Max Cortázar, en entrevista con el noticiario “Ciro por la Mañana”, de Ciro Gómez Leyva, puso sobre la mesa cifras y datos por demás interesantes que podríamos resumir así:

a.- Las encuestadoras que han tenido mayor acierto en las últimas elecciones, como las federales y de la CDMX de 2021 y las del Estado de México de 2023, ubican la ventaja de la candidata oficial en un rango de entre 6% y 9%, que descontando un margen de error de 3% se traducen en un empate técnico.

b.- Que en el último mes de campaña la candidata opositora acortó la distancia en 8 puntos porcentuales.

c.- Que la percepción en la campaña opositora por sus intercambios con la población, es de un voto oculto que no se muestra en las encuestas por temor de los entrevistados a que les quiten sus “programas sociales”.

d.- Que saldrá a votar una gran cantidad de abstencionistas y que lo harán en favor de la candidata opositora.

Según lo expresado y explicado por Max Cortázar, Xóchitl ganará la elección presidencial.

 

CLAUDIA, TRAS LAS CUERDAS

Durante el segundo debate presidencial, Claudia Sheinbaum Pardo, Xóchitl Gálvez Ruiz y Jorge Álvarez Máynez intercambiaron puntos de vista sobre crecimiento económico, empleo e inflación; infraestructura y desarrollo; así como cambio climático y desarrollo sustentable. Independientemente de los ataques personales que se dieron principalmente entre las dos candidatas, quedaron de manifiesto datos duros que contradicen lo que que argumenta el Presidente Andrés Manuel López Obrador en esos temas y que es lo que se abocó a defender Claudia Sheinbaum.

En crecimiento económico, los indicadores siempre miden el porcentaje de crecimiento de cada gobierno por el promedio anual logrado y resulta que en este sexenio de la 4T, el promedio de crecimiento es del orden de 0.7%, el más bajo en seis sexenios, no visto desde Miguel de la Madrid Hurtado.

En infraestructura y desarrollo, este gobierno quedó a deber, ya que las únicas grandes obras son las conocidas como faraónicas, convertidas en elefantes blancos, con gigantescos sobreprecios: el AIFA, Dos Bocas y el Tren Maya.

El proyecto del corredor transítsmico, que quizá sea el más útil para el desarrollo de la región, más que una obra de nueva creación ha sido la reconversión de derechos de vía y remodelación de estaciones intermedias.

No hubo modernización ni construcción de grandes presas, ni de obras hídricas en todo el país como tampoco en CDMX.

En materia de medio ambiente y cambio climático, los resultados de la 4T son adversos, ya que se dio prioridad al uso de combustibles fósiles para la generación de energía electrica (CFE) y se cortaron grandes proyectos de generación de energía heólica, como fue el caso de Baja California, cuando el Presidente AMLO -durante una gira- dijo que las hélices de generación heólica “afeaban” el paisaje de la frontera.

Estos son solo algunos ejemplos de los malos resultados del gobierno de López Obrador, lo que defendió la candidata oficial y sobre lo cual (¿?) propone construir un “segundo piso”.

La elección se comienza a cerrar, la tendencia apunta a unas elecciones mucho más competida de lo previsto. Se está poniendo de manifiesto que las encuestas pagadas, que ponen a la candidata del gobierno más de 20 o 30 puntos arriba, sirven para desalentar, aunque no para ganar. Siempre se ha sostenido que “Local is pholitics”, en este sentido el comportamiento que se está dando en las diferentes entidades federativas será decisivo en los resultados finales de las eleccciones más grandes de la historia de México.

 

HAY OPOSICIÓN

El hecho de que estén en juego nueve gubernaturas, incluida la CDMX, y que de esas nueve ya se adelanta que la oposición pueda arrebatar al partido oficial hasta siete, podría redefinir el rumbo de la elección presidencial.

Las entidades que puede ganar el opositor Fuerza y Corazón son: CDMX (triunfo perfilado desde 2021), Yucatán (buena gestión de Mauricio Vila), Guanajuato (buena gestión de Diego Sinhué), Veracruz (desastrosa gestión de Cuitláhuac García), Puebla (división morenista y buena opción opositora), Morelos (pésima gestión de Cuauhtémoc Blanco).

Si bien las mediciones de popularidad del Presidente Andrés Manuel se mantienen altas entre 56 y 58%, las encuestas sobre los resultados de su gobierno tienen números muy desfavorables.

Si esa percepción generalizada, tal vez oculta para evitar que les retiren programas sociales, aflora en las elecciones, podría sumarse a los elementos que inclinarían el voto en favor de la candidata opositora Xóchitl Gálvez.

Los principales temas que interesan a la población son: el económico, con una inflación en la canasta básica en el último año de 80%, solo basta preguntar a cualquier ama de casa sobre el aumento de precios en su despensa; la inseguridad que se vive en todo el país cotidianamente, con un promedio diario de 80 homicidios dolosos con lo que ya casi se alcanza la cifra récord de 190 mil en este gobierno, se tienen 10 feminicidios diarios, 40 mil desaparecidos en este sexenio (reducidos a 12 mil por el gobierno), masacres cotidianas en Zacatecas, Guerrero, Michoacán, Colima, Guanajuato, Jalisco y Sinaloa; el probado retroceso en educación, lo cual ha sido demostrado por la prueba PISA, de la que ahora México quiere salirse, siendo la prueba reconocida por todos los países del mundo, incluidos Rusia y China.

En materia de salud, un fracaso manifiesto con el abortado Insabi y haber pasado de 20 millones de personas sin atención médica en 2018, a 50 millones en 2024.

Por otro lado hay noticias o temas que han tenido relevancia y se han convertido en escándalos en las últimas semanas y que podrían incidir en el ánimo electoral.

El más reciente, el de la líder de madres buscadoras, Ceci Flores, quien cometió el pecado de descubrir un presunto lugar de incineración de desaparecidos en Tláhuac, en las inmediaciones de la Ciudad de México, lo que provocó la respuesta del Presidente AMLO, de la candidata presidencial ofcial y del jefe de Gobierno de la CDMX, quienes se apresuraron a atacar a Ceci y se curaron en salud aseverando que son solo “politiquerías electorales”.

Otro escándalo que ha estado presente en la CDMX es el del agua contaminada de la alcaldía Benito Juárez; otro asunto es el desencanto y decepción de los padres de los 43 de Ayotzinapa por las promesas incumplidas del Ejecutivo federal.

Durante la semana pasada, concretamente el 3 de mayo, se cumplieron tres años del desplome de la Línea 12 el Metro, un suceso terrible que dejó 26 muertos y un centenar de heridos, una tragedia que ocurrió por la falta de mantenimiento, según informe contratado por el Gobierno de la CDMX y por el propio constructor Carlos Slim.

Se ha insistido a lo largo de estos 3 años, desde que sucedió la tragedia, que la presunta responsabilidad que pudiera tener la exjefa de gobierno sería razón suficiente para no aspirar a ser presidenta de México.

 

TEMAS ESPINOSOS

Otro de los temas que estuvo presente en los últimos meses fue la falta de apoyos por el huracán Otis que destrozó Acapulco en octubre de 2023. El Primer Mandatario nunca tuvo contacto con habitantes de ese puerto; sus últimas visitas se hicieron a puerta cerrada, en la base naval o en buques de la Marina.

Hay que recordar que el dinero del Fondo de Desastres Naturales (Fonden) lo desaparecieron. Otros temas más recientes, que han causado polémica preocupación y malestar en muchos electores, son el decomiso de ahorros de las Afores de los mayores de 70 años, la reforma a la Ley de Amparo que deja desprotegidos a los más pobres y vulnerables respecto de casos de violación de garantías constitucionales por actos de autoridad abusivos.

De igual modo resulta una gran interrogante el porqué otorgar al Presidente de la República la facultad de sacar de prisión y “perdonar” a quienes hayan cometido todo tipo de delitos, graves o no.

En medio de todos estos temas sigue presente, luego de cuatro meses, el hastag #Narcopresidente, refrescado en el segundo debate, cuando Xóchitl (por analogía) calificó a Claudia Sheinbaum de #Narcocandidata.

A lo anterior se suma la publicación del último libro de Anabel Hernández, titulado “La historia secreta”, en la cual aborda el tema de los vínculos presidenciales con el narco de manera extensa y detallada.

Con las referencias y datos duros que hemos expuesto con anterioridad, no podemos afirmar que la ganadora de la elección presidencial será Xóchitl Gálvez, sin embargo, habemos millones de mexicanos, al menos 30, que no somos del universo que cree ciegamente en lo que dice el Presidente López Obrador en sus Mañaneras. ¿El motivo? Los resultados y gestión autoritaria.

O quizá, como el propio AMLO lo dijo textualmente en una Mañanera: “Los que apoyan nuestro proyecto ‘Transformación’ son los más ignorantes y los más pobres”. Por fortuna no es nuestro caso y nos solidarizamos con nuestros connacionales más pobres e ignorantes, con el deseo que pronto abandonen esa condición.

Quienes estamos contra la continuidad de la “simulación”, que no “transformación”, y queremos que México retome la senda de la prosperidad, la democracia y la justicia, estamos seguros que la mejor opción es Xóchitl Gálvez.

 

***Académico y consultor.

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