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No se hagan bolas: Es Alejandra del Moral

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La historia de los destapes en el PRI mexiquense * Ni al gobernador Alfredo Del Mazo ni al Presidente Andrés Manuel López Obrador les interesa la Alianza PRI-PAN-PRD en el Edomex

 

ESTÉFANO ESCOBAR

 

Alejandra del Moral será la candidata del PRI a la gubernatura.

El gobernador Alfredo del Mazo ya lo decidió, así de sencillo.

Tuvo que dar un manotazo en la mesa para evitar que se alebrestaran dos visibles cabezas de playa, los diputados federales Ana Lilia Herrera y Ricardo Aguilar.

El temor del inquilino de Lerdo 300 era que los patrocinadores de los mencionados quisieran echarle a perder sus planes en la sucesión.

Arturo Montiel y Eruviel Ávila, ambos en apoyo de la legisladora; y Alejandro Moreno, presidente del CEN del PRI, en apoyo de Ricardo Aguilar, a la sazón, secretario de Organización de ese partido.

No se los iba a permitir, aun cuando se ponga en riesgo la endeble alianza que guardan el PRI, PAN y PRD a nivel local.

A Del Mazo le urge empezar a placear a Alejandra del Moral.

A ella la colocó en una de las carteras mas importantes del gobierno estatal; la Secretaría de Desarrollo Social, ni más ni menos el espacio en donde se decide el destino de los programas sociales y el presupuesto. Nomás por señalar el más destacado e insignia de la casa: la Tarjeta Rosa.

Y le es apremiante al mandatario estatal para lograr hacerle contrapeso al diputado local panista, Enrique Vargas, quien le lleva una amplia delantera.

Seguro el PRD ni le preocupa. Ellos ya estan instalados en su proceso interno para decidir candidato a la gubernatura fuera de Alianza.

Aunque para ser franco, al gobernador mexiquense, quizá tampoco le importe si Vargas y el PAN están en la delantera; lo verdaderamente importante es que el PRI tenga ya una aspirante visible porque tampoco le interesa la Alianza.

Como tampoco le importa a su amigo de muchos años, y personaje ligado al linaje Del Mazo, Andrés Manuel López Obrador.

Al no haber Alianza, el camino queda abierto para que el partido de AMLO se levante con el ansiado triunfo en la llamada joya de la corona electoral, el Estado de México, como ha sido el deseo permanente del iluminado de Macuspana.

En solitario ni al PRI, ni al PAN, les alcanzaría para ganar las elecciones de 2023.

¿Se imagina usted si Morena se alza con los 6 triunfos a las gubernaturas que estarán en juego este 5 de junio próximo: Aguascalientes, Durango, Hidalgo, Tamaulipas, Oaxaca y Quintana Roo, y suma a sus vitrinas triunfos en el Estado de México y Coahuila que se juegan en 2023?

Simplemente el PRI desaparecería del mapa político de México. No habría ningun estado gobernado por el tricolor; Jalisco y Nuevo León seguirían siendo de Movimiento Ciudadano; Yucatán, Querétaro, Guanajuato y Chihuahua, de Acción Nacional, y Morelos, de Morena-Encuentro Solidario.

Y así nada más para dimensionar el significado político del 2023 en la entidad, y en el plano nacional.

Andrés Manuel López sería el más feliz feliz feliz en la faz de la Tierra, con el estado de ilustres mexiquenses de la talla de Isidro Fabela, Gustavo Baz y Adolfo López Mateos, en su bolsillo.

Y generoso como se ha mostrado con ex gobernadores cercanos a él, no sería alguna novedad que veamos el nombre de Alfredo del Mazo en alguna marquesina del Viejo Continente, digamos porque AMLO tiene que subir la mira -no es para menos- y cada vez se escucha más fuerte en pasillos políticos, la especie de que la Embajada de México ante Bélgica y Luxemburgo, y Jefe de Misión ante la Unión Europea, con sede en Bruselas, sería su destino.

 

LA PICARESCA EN LA SUCESIÓN MEXIQUENSE… O CÓMO SE DESTAPAN LOS CANDIDATOS

La historia de los destapes en la entidad tiene un gran telón de fondo y muchas historias que contar, de la picaresca -por decirlo amablemente- de la política mexiquense.

¿Recuerda, estimado lector, que había aquella gran entelequia llamada Grupo Atlacomulco?, ¿que según los enterados movía prácticamente todos los hilos políticos, económicos y sociales, y el rumbo de la entidad, y en ese grupo se decidían las candidaturas y las sucesiones? Pues déjeme decirle que nada más falso acerca del mítico grupo.

Cada gobernador en turno ha tenido sus peculiares estilos de gobernar, y sobre todo de intervenir en la sucesión gubernamental, y pues ¡cómo no! si a fin de cuentas siempre se la creyeron que es SU estado; son SUS recursos; es SU partido (PRI en todos los casos), y siempre ha sido SU FUTURO.

Para algunos ex mandatarios el proceso de la sucesión ha sido más sencillo que otros. Algunas decisiones se tomaron en la entonces añorada Residencia Oficial de Los Pinos y otras en el Palacio de Lerdo.

Me explico. A’i le va.

En la etapa de hegemonía priísta en el país, los presidentes de la República llevaban mano en todas las decisiones políticas y en la mayoría de los cargos de elección popular que el Revolucionario Institucional postulaba.

Así su peso se hacía sentir en cada entidad que el PRI gobernaba.

Y por supuesto, uno de los estados que el Ejecutivo federal en turno ponía enorme interés era en el Estado de México. Ya para qué le doy cifras de población, Producto Interno Bruto, y otras más de lo que significa la entidad en términos económicos para la Federación.

En una retrospectiva reciente, Carlos Salinas de Gortari (1988-1994) decidió que la candidatura recayera en Emilio Chuayffet Chemor (1993-1995). Éste, a los dos años de su gestión, dejó el cargo para trabajar en la Federación acompañando al siguiente presidente, Ernesto Zedillo (1994-2000).

Emilio heredó la gubernatura a César Camacho (1995-1999), quien concluyó el mandato del abogado de ascendencia libanesa.

Ernesto Zedillo decidió que Arturo Montiel Rojas (1999-2005) fuera el siguiente gobernador. Aquí ni Emilio Chuayffet ni Camacho tuvieron que ver en aquella sucesión.

Pero llegó la alternancia en el poder presidencial y Vicente Fox (2000-2006) asumió la primera magistratura del país.

Y sin presidente de la República con sello priísta, Arturo Montiel tuvo mano libre para desginar a su sucesor. La decisión recayó en Enrique Peña Nieto (2005-2011).

El PAN siguió gobernando el país con Felipe Calderón Hinojosa (2006-2012) y Enrique Peña tuvo vía libre para designar a Eruviel Ávila Villegas.

En una nueva alternancia, el PRI volvió a la silla presidencial, y Enrique Peña Nieto (2012-2018), ya como Presidente de la República, designó a Alfredo del Mazo Maza como candidato (26 de marzo de 2017), y para el 15 de septiembre del mismo año, Del Mazo asumiría la gubernatura. Obvio, Eruviel no dijo ni pío.

Sencillo ¿verdad?

En el anecdotario, EPN pasó a la historia en su partido por haberle correspondido poner a dos gobernadores en su entidad natal. ¿Habría algo qué celebrar?

 

LO SABROSO: LOS ENTRETELONES DE LA SUCESIÓN EN EL RITUAL PRIÍSTA MEXIQUENSE

Líneas arriba se menciona que en una retrospectiva reciente Carlos Salinas de Gortari se habría decantado por Emilio Chuayffet Chemor para suceder al gobernador interino Ignacio Pichardo Pagaza (1989-1993).

Las cartas credenciales de Chuayffet le permitieron convertirse en prácticamente el único aspirante a la candidatura y caminar, como pregonaba el ungido, para ser el “mejor gobernador que haya tenido el Estado de México”.

Sólo permaneció dos años al frente del gobierno estatal, cuando fue llamado a la capital del país, y convertirse en secretario de Gobernación en el gabinete de Ernesto Zedillo.

Cuentan las crónicas informativas de la época, que su paso por la poderosa Secretaría concluiría con su renuncia el 3 de enero de 1998 tras los hechos acontecidos en Acteal, Chiapas.

 

MONTIEL LES COME EL MANDADO

En la siguiente sucesión, el PRI montó una pasarela en la que participaron Arturo Montiel Rojas, Humberto Lira Mora, Héctor Ximénez González, Yolanda Sentíes y José Merino Mañón.

César Camacho despachaba como gobernador interino y puso todo de su parte para apoyar a Héctor Ximénez. Una mala señal del interino, en medio del proceso, hizo que la cargada priísta se moviera hacia Ximénez González, sin el consentimiento de Los Pinos, lo que provocó que se rompieran los equilibrios.

El distanciamiento entre Camacho y Montiel se hacía cada vez mas evidente hacia el interior del PRI estatal. Y en una jugada de ajedrez, Arturo Montiel obtuvo el apoyo de Francisco Labastida, secretario de Gobernación de Zedillo, y en Los Pinos se toma la decisión: Montiel sería candidato a la gubernatura.

Ya luego le platico el viacrucis que padeció el de Atlacomulco y su equipo de campaña ante el regateo del apoyo por parte del interino. Obvio, a éste no le quedó más remedio que apechugar.

 

ISIDRO PASTOR, LA EXPULSIÓN; EPN, LA UNCIÓN

Ya gobernador Arturo Montiel, y liberado de la presión que podría haber tenido desde Los Pinos (gobernaba Felipe Calderón), comenzó a construir la candidatura de quien sería su sucesor, Enrique Peña Nieto.

Fiel al ritual priísta mexiquense, montó también una pasarela, con una nómina muy abultada, pero con el cuidado de mantener a resguardo a su “delfín”. En ella participaron: Carlos Hank Rhon, Isidro Pastor Medrano, Guillermo González Martínez, Gustavo Cárdenas, Cuauhtémoc García Ortega, Enrique Jacob Rocha, Hector Luna de la Vega y Eduardo Bernal Martínez.

A pesar de su largo y retorcido colmillo, Arturo Montiel mandó señales equivocadas. Isidro Pastor, quien comandaba el PRI estatal, hizo una lectura a pie juntillas de que la posibilidad de participar en el proceso sucesorio estaba abierta y se lanzó en busca de la candidatura.

Poco le duró el gusto. En un mitin convocado por el autollamado “Comandante Pastor” en Ecatepec, para anunciar su candidatura, fue violentamente reprimido. Una turba de desconocidos se presentó en el lugar para destrozar todo a su paso, templete, sonido, sillerio, y con toletes y machetes golpeaban y amenazaban a quienes ya ocupaban lugares para el evento. No tardó mucho en conocerse que esos “desconocidos” eran policías estatales vestidos de civil, que por “órdenes superiores” tenían que impedir el mitin.

Pastor pagaría caro su osadía. En la Procuraduría estatal, a cargo de Navarrete Prida, le abrirían un viejo expediente judicial; un choque con su automóvil donde hubo un lesionado en la carretera México-Toluca fue la base para que se emitiera una orden de aprehensión en su contra.

Ese motivo y un par de locuras más que protagonizó el propio dirigente partidista en Toluca fueron la causa de su expulsión del partido, y así dejarlo fuera del proceso.

Pasada la tempestad, apareció Enrique Peña Nieto para anotarse en la “contienda” y recibir la declinación en su favor de la larga lista de “aspirantes”.

 

ERUVIEL AVILA, EL BERRINCHE Y EL CHANTAJE

En la tarima de 2011, el show montado por el gobernador Enrique Peña Nieto puso en el escenario a Alfredo del Mazo, Eruviel Ávila Villegas, Azucena Olivares (personaje que acudió a la Procuraduría estatal a levantar la demanda contra Isidro Pastor), Alfonso Navarrete Prida, Manuel Cadena, Luis Videgaray, Ernesto Nemer y Ricardo Aguilar.

La decisión recayó en Eruviel Ávila, ex alcalde de Ecatepec, autodeclarado un “hombre humilde” y formar parte de “la cultura del esfuerzo”. Esa semilla de orgullo del ecatepense sería su línea discursiva preferida. “El origen humilde de Luis Donaldo Colosio, quien siempre se enorgulleció de ser parte de la cultura del esfuerzo y no del privilegio, me identifica con él”, repetía y repetía.

Enrique Peña Nieto, hacia fines de su mandato en Toluca, se había convertido no sólo en un hombre carismático, que gozaba de amplias simpatías y apoyo de los mexiquenses, sino que también habría logrado que el PRI se reposicionara como la indiscutible primera fuerza política en la entidad y a nivel nacional, su nombre se hacía presente en el ánimo popular.

Muchos señalaban que Alfredo del Mazo Maza, presidente municipal de Huixquilucan, sería por los lazos familiares con EPN, el precandidato que se alzaría con la designación del gobernador saliente, pero no fue así.

Peña Nieto tuvo que explicar personalmente a la familia Del Mazo, reunidos en torno al patriarca Don Alfredo del Mazo González, que su vástago tenía que esperar “para la próxima”. En esa reunión Alfredo hijo no estuvo de acuerdo con la decisión y salió abruptamente del comedor familiar.

Y cuál fue el argumento que EPN le transmitió a la familia: “Eruviel amenazó: ‘si no me dan la candidatura por el PRI la acepto por otro partido’”. En ese momento estaba la oferta de que encabezara la alianza PAN-PRD, con posibilidades de levantarse con el triunfo.

Peña Nieto calculó, aún por encima de lo que su familia deseaba, que sólo así podían conservar el estado que era clave para su triunfo un año después en la elección presidencial. Sacrificó alianzas y lealtades personales y de grupo para darle la candidatura a quien, vía berrinches y amenazas, se saldría con la suya.

Fue el 10 de abril de 2011 cuando a Eruviel Ávila se le hizo. Lo arropó el PRI para ser el candidato a la gubernatura del Estado de México.

Eruviel Ávila no era un candidato carismático, cambió de imagen personal para parecer más joven, al adelgazar y quitarse el bigote, y lograr de esa manera acercarse a la gente. Sin tener un discurso coherente y sin levantar emociones en sus mítines y eventos, sí convencía a los asistentes con sus propuestas asociadas a los logros del gobernador Peña Nieto.

Acto seguido, todos los que se incluían en la lista de “aspirantes” declinaron a su favor, en el esquema repetido en el ritual del priísmo mexiquense.

 

ALFREDO DEL MAZO ARRIBA POR LA VÍA PRESIDENCIAL

En el diccionario de la Real Academia de la Lengua, el significado de la palabra RESCOLDO define que es el “resto o residuo que queda de una cosa, en especial de un sentimiento, pasión o afecto”. Y justamente eso es lo que quedó de la relación entre Eruviel Avila y Alfredo del Mazo Maza. “Una brasa pequeña que se conserva entre la ceniza”, reza tambien el signicado de rescoldo.

Y no podía ser para menos. Eruviel se atravesó en el camino de Del Mazo, y los hizo esperar 6 años para lograr su aspiración.

Ahora con todo el apoyo del Presidente Enrique Peña Nieto, la unción pintaba mucho más tersa, aunque por lo que le voy a narrar, eso queda en entredicho. Para el proceso interno estaban anotados Ana Lilia Herrera, Ricardo Aguilar, Carlos Iriarte, y por supuesto Alfredo del Mazo.

Todo apuntaba a que en el proceso de selección interna que el CEN del PRI había formulado para esa elección, el aspirante que saliera mejor calificado en las encuestas partidistas sería el ungido.

En apariencia se abría la puerta para que la participación fuera abierta. Eruviel Ávila se tomó a pecho que ese proceso podría beneficiar a sus piezas políticas: Ana Lilia Herrera y Carlos Iriarte. Nuevamente Eruviel se atravesaba en el camino.

Y como era de esperarse, se desataron los demonios contra Del Mazo. Con la fuerza -y el presupuesto- del gobierno estatal, Alfredo tuvo que sortear el vendaval lanzado desde la oficina de Comunicación Social y de la Secretaría General oficiales.

Un día sí y otro también, los medios afines a esas dos instancias vapuleaban 24/7 a Del Mazo; en tanto que esa misma prensa destacaba las “proezas” administrativas y políticas de Ana Lilia Herrera y Carlos Iriarte.

Todo apuntaba a que el proyecto de Peña Nieto se desbarrancaba.

No pasaría mucho tiempo para que desde la Residencia Oficial de Los Pinos se pusiera orden. Uno a uno, empezando por el representante de la “cultura del esfuerzo” y de la zancadilla, fueron desfilando por los jardines presidenciales para que, de una vez por todas, pusieran fin a su perversa estrategia contra un integrante de su propio partido, paisano y por supuesto, favorito de quien los convocó y evitar la debacle de una posible derrota en la entidad, precisamente ante Morena.

Esta vez no hubo declinaciones públicas en favor del ungido.

En los casos anteriores, las declinaciones han sido una constante en la vida del PRI. Quienes se han anotado obtuvieron en el corto plazo espacios políticos cercanos con el mandatario en turno.

 

EL GOBERNADOR DEL MAZO YA DECIDIÓ LA CANDIDATURA

No he dejado de establecer la preeminencia de los estilos personales de gobernar de los protagonistas aquí mencionados. A lo largo de esta reseña, se hace más que evidente la forma y el procedimiento que cada mandatario ha decidido en el proceso de selección de los candidatos dentro de su partido, y luego convertidos en mandatarios, como han ido forjando el perfil político de la entidad.

Alfredo del Mazo Maza no es la excepción.

Probablemente en este caso, haya una variación: los tiempos y las circunstancias políticas que enfrenta el Ejecutivo estatal.

Las elecciones para gobernador en el Estado de México se tienen previstas para el 4 de junio del 2023. Y el calendario electoral en el estado señala como arranque de trabajo para los partidos el 2 de enero del mismo año.

Y la pasarela política del PRI ya tiene nombres. La encabeza Alejandra del Moral y le siguen Ana Lilia Herrera y Laura Barrera -primero las mujeres-, y están encartados Ricardo Aguilar, Carlos Iriarte y Ernesto Nemer.

Uno que ya se descartó -adelantándose a los tiempos- fue Elías Rescala, actual líder de la bancada priísta en la Cámara local, que según cuentan sus biografos, “personaje íntimamente ligado al gobernador del Mazo”, argumentando que “ante las inquietudes que diversos medios de comunicación han externado, hoy estoy ante ustedes para manifestar que mi lealtad y mi compromiso siempre han estado y continuarán con el gobernador del Estado de México y con todos los mexiquenses”.

Y en el PRI no hay convocatoria definida de acuerdo con sus estatutos, pero como ya dije ut supra, el gobernador Del Mazo adelantó ya la decisión: será Alejandra del Moral la candidata del PRI a la gubernatura.

A todas luces no quiere que ningún personaje meta mano al proceso que él mismo quiere tener controlado, para los fines y las necesidades que en la soledad de su despacho deberá decidir. (Con información especial de Callejón Informativo).

 

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César Yáñez vuelve a las Grandes Ligas

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El bateador emergente para sacar adelante al equipo de México * Con Adán Augusto López Hernández podrán hacer jugadas de doble y triple play para salir avante en los momentos críticos * El Presidente AMLO aplica la frase “Es de sabios cambiar de opinión” y lo reivindica gracias a su lealtad y perseverancia

 

MARCO ANTONIO FLORES***

 

César Alejandro Yáñez Centeno, uno de los colaboradores más cercanos del Presidente Andrés Manuel López Obrador durante más de 25 años, se reintegró al gabinete federal como subsecretario de Desarrollo Democrático, Participación Social y Asuntos Religiosos de la Secretaría de Gobernación.

El Presidente, con este “enroque”, empezó a ubicar sus alfiles y torres con el fin de consolidar su poder y avanzar en la Cuarta Transformación.

El secretario de Gobernación, Adán Augusto López Hernández, “por instrucciones del Presidente de la República”, le dio posesión de su nuevo encargo.

En el no muy amplio abanico de sus colaboradores leales, el Presidente López Obrador acaba de reivindicar uno de los más destacados de su primer círculo, si no es el que más.

Yáñez Centeno conoció a López Obrador en 1997, en las filas del PRD. Se le ha reconocido como “la sombra de López Obrador” durante los últimos 26 años, en las buenas y en las malas.

En 2000 fue coordinador de Comunicación Social cuando AMLO fue jefe de Gobierno del entonces Distrito Federal. Enfrentó las derrotas junto al tabasqueño: en las elecciones presidenciales de 2006 y 2012.

Es de todos conocido que en los años más difíciles siempre estuvo al lado su jefe para continuar con su campaña a lo largo y ancho del país. Yáñez fue el vocero durante la “ganadora” campaña presidencial de AMLO en 2018. Egresado de la licenciatura de Comunicación de la UNAM, supo establecer relación profesional con la prensa nacional e internacional, además de manejar las redes sociales con éxito… haciéndole honor a su nombre: Un César de la comunicación.

Desde su primer informe de gobierno, el Presidente Andrés Manuel López Obrador mostró su conocimiento de la obra más importante de Nicolás Maquiavelo, El Príncipe”, al afirmar: “Confieso que hemos contado con suerte. Maquiavelo decía que la política es virtud y fortuna, suerte”. Maquiavelo sugiere que dado el carácter limitado de su poder, los individuos tienen que rivalizar con la fortuna, oponiéndole la inspiración vigorosa y creativa de la esperanza y de la audacia.

“La fortuna favorece a los audaces”. Dicho de otro modo, para poder actuar en tiempos desfavorables, el individuo necesita pensar que puede rivalizar con la fortuna. Pero como pudo AMLO enfrentar la adversidad y los tiempos desfavorables, si no con un equipo de trabajo, sí con una característica esencial: La lealtad.

Se ha dicho repetidas ocasiones que la lealtad y la confianza se da en dos sentidos: de abajo hacia arriba -al líder-, pero también a la inversa. Esto lo ha practicado el Presidente AMLO, durante años. Ahí radica en gran parte su éxito.

Jeffrey Gitomer afirmaba: “No te ganas la lealtad en un día. Te la ganas día a día”.

Por su parte, Josiah Royce, en su libro The Philosophy of Loyalty (‘La filosofía de la lealtad’), sostiene que la lealtad es una virtud, una virtud primaria, “el centro de todas las virtudes, el deber central entre todos los deberes”.

Royce presenta la lealtad, a la cual define con gran detalle, como el principio moral básico del cual se derivan todos los otros principios. Y tiene toda la razón, porque la lealtad es “la devoción consciente, práctica y amplia de una persona a una causa o a otra persona”.

El proyecto político de Andrés Manuel López Obrador estuvo sustentado durante 18 años en una convicción política inquebrantable (de izquierda) y en un grupo de colaboradores de probada lealtad: César Yáñez es de los pocos, el más leal de los leales.

Acompañando a César hubo colaboradores que siempre estuvieron al lado de su líder, no sólo en los tiempos en que tenían un cargo público, sino en los periodos más complicados, por no decir los más amargos.

Finalmente ese reducido grupo de leales lo apoyaron en la formación de Morena, hasta llegar con él al triunfo contundente de julio de 2018 que significo su llegada a la Presidencia de la República y pasando a la historia por ser un tsunami electoral.

A cuatro años del triunfo electoral de López Obrador, y a un año de conocer quién será el candidato de Morena a la Presidencia de la República para 2024, habrá que estar atentos a la estrategia que implican los cambios y movimientos que AMLO realice en su primera línea de trabajo.

En este caso, podría interpretarse que el acertado nombramiento de César Yáñez es claramente una “señal” que envía el Primer Mandatario y el arropamiento a uno de los principales precandidatos a la Presidencia, el secretario de Gobernación, Adán Augusto López Hernández.

Sin embargo, se trataría al mismo tiempo de fortalecer a la propia Segob, en el cumplimiento de las más importantes funciones legales que le corresponden como Dependencia jefa del gabinete.

No olvidar que Gobernación es la responsable del manejo político del país, de las relaciones con los gobernadores, con el Poder Legislativo y con otros factores reales del poder como la Iglesia, la prensa y organizaciones de la sociedad civil.

También es vigilante de asuntos de seguridad nacional y la preservación y fortaleza de nuestras instituciones democráticas y de participación social, al igual que los asuntos migratorios y los grandes flujos de migrantes que de manera creciente cruzan por nuestro país.

César Yáñez, por su experiencia, capacidad y lealtad, está llamado a ser pieza clave en el cierre del gobierno de AMLO. Llega a fortalecer la candidatura del secretario de Gobernación y podrían surgir diferentes escenarios. Sería el sustituto lógico del secretario de Gobernación, en caso de que éste renunciara para convertirse en el candidato de Morena a la Presidencia de la República, o bien, que se fuera como coordinador general de campaña de Claudiia Sheinbaum o de Marcelo Ebrard.

En cualquier caso, la dupla Adán Augusto-César Alejandro será protagonista de alguna jugada de “doble play”, un dúo dinámico al que el Presidente López Obrador le sacará ‘jugo’ de acuerdo con sus jugadas magistrales.

Aún con todos sus errores, desaciertos y ocurrencias que el Presidente Andrés Manuel ha tenido a lo largo de su administración, y mire que nosotros hemos sido críticos férreos de Morena, hay que reconocerle dos grandes cualidades: la lealtad a su equipo de trabajo y su habilidad y liderazgo político en su proyecto político.

Pésele a quien le pese, continúa con un porcentaje de aceptación altísimo del 62%; ya están bajo el control político de su partido 22 entidades federativas y continúa dando cátedra de cómo marcar la agenda política nacional día tras día.

Los retos que esperan al Presidente de la República son enormes. El principal, lograr que millones de mexicanos sigan creyendo que la Cuarta Transformación está en marcha, que podrá tener continuidad para 2024-2030 y que llevará a México a mejores estados de vida.

Sin duda, la fortuna -su capacidad para afrontar adversidades-, apoyado en un equipo de trabajo leal, capaz y eficaz, serán factores determinantes para alcanzar estas y otras metas de su gobierno.

Sin resultados espectaculares y visibles, la llama continúa encendida, millones de mexicanos todavía confían y están llenos de esperanza en el liderazgo del Presidente López Obrador.

AMLO demostró que es una persona inteligente, pues aplicó la frase “Es de sabios cambiar de opinión” y reactiva en las Grandes Ligas a su bateador emergente, César Yáñez, que en la práctica será el secretario de Gobernación por la carga de trabajo que tendrá, y ya tiene, el político tabasqueño Adán Augusto López Hernández.

Con esa pareja explosiva en el bat, el Primer Mandatario, en momentos críticos, podrá hacer un doble play, o hasta triple play para sacar al equipo de México adelante. Que así sea por el bien de todos.

 

Maestro y catedrático***

 

 

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¿Corrupción con Juan Pablo Graf?

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Se destapan indicios de corrupción cuando estaba en la Comisión Nacional Bancaria y de Valores

 

ILDEFONSO PEREYRA

 

Con la reciente detención de Javier Reyes de la Campa, exdirector de Banco Accendo, por su presunta responsabilidad en el delito de administración fraudulenta ocurrida en 2021, se han destapado más indicios de la corrupción durante la administración de Juan Pablo Graf cuando estaba en la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, y de todo su equipo.

Se habla de posible corrupción, desde Jorge Pellicer, con la Vicepresidencia de Supervisión de Grupos Financieros, Enrique Marrufo, vicepresidente de Supervisión de Banca de Desarrollo y Finanzas Populares, Mónica Villarreal como vicepresidenta jurídica, Itzel Moreno como vicepresidenta de Supervisión Bursátil y hasta José Antonio Quesada como vicepresidente de Política Regulatoria, por mencionar algunos.

Y es que esa administración en particular ha estado en el ojo del huracán por supuestas corrupciones, autorizaciones y supervisiones que, en algunos casos, eran laxas y en otros excesivas.

Por ejemplo, el hoy olvidado Banco Accendo, al cual la Comisión le reconoció un capital que no existía autorizándole aportaciones de capital que en realidad no se trataba de recursos frescos que le hubiesen dado la oportunidad al banco de hacer frente a los riesgos en los que incurrió, así como el profundo rezago en la resolución de autorizaciones para intermediarios de tecnología financiera que curiosamente empezaron a publicarse en el Diario Oficial de la Federación con posterioridad a la salida de Juan Pablo Graf de la CNBV.

Otro ejemplo es el caso de Banco Famsa, supervisado en aquel entonces por Jorge Pellicer, quien en sus supervisiones se dice que orilló a Famsa a la quiebra sin permitir que existiera, dentro de los parámetros legales, una mejor solución que redujera las pérdidas en las que incurrieron los depositantes, dados los niveles de captación del banco y el impacto que tuvo sobre las reservas del IPAB.

Esa administración fue un caos. A Juan Pablo Graf lo corrieron por su pésima actitud y había una gran duda de su desempeño, al grado de que la Secretaría de la Función Pública solicitó investigaciones, tanto de oficio como a petición de los afectados por actos indebidos de autoridad, de todos los expedientes que él había autorizado en su gestión que duró dos años y a partir de ahí es cuando empiezan a salir todos sus vicepresidentes: Mónica Villarreal, Enrique Marrufo e Itzel Moreno.

Es de destacar que el único que no sale es Jorge Pellicer, sin embargo, a él lo degradan a la Vicepresidencia de Supervisión de Banca de Desarrollo y llama mucho más la atención que a pesar de su evidente falta de experiencia respecto de los intermediarios que supervisa (Sociedades Cooperativas de Ahorro y Préstamo, Uniones de Crédito y Sociedades Financieras Populares) como en actividades de supervisión, lo mantienen ahí.

Y es que se dice que Juan Pablo Graf todavía tiene injerencia en la CNBV y sigue operando tras bambalinas habiendo fuertes rumores de que tiene de su lado precisamente a Jorge Pellicer… suena a coincidencia, ¿no?, qué difícil tarea tiene el actual presidente de la CNBV.

 

 

 

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Sandra Cuevas, ¿más delincuente que los responsables de la Línea 12 del Metro?

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Digan lo que digan, es clarísimo que hay persecución política contra la alcaldesa de Cuauhtémoc, le ponen piedritas en el camino y eso la hace crecer en el ánimo ciudadano, ya es más conocida que cualquier otro alcalde y Morena la empodera cada vez que la ataca

 

JOVIRA

 

Es claro: Digan lo que digan, hay persecución política contra Sandra Cuevas, alcaldesa de la Cuauhtémoc.

Estamos de acuerdo que si hay delito, que pague como cualquier otro ciudadano, pero es ‘vox populi’ que a Cuevas Nieves le ponen piedritas en el caminito y buscan cualquier argucio legal para sacarla de la alcaldía Cuauhtémoc, la cereza del pastel de las alcaldías de México.

El incidente con los policías de la SSC fue de risa, los cargos no ameritaban todo el escándalo mediático que se armó, pero bueno, al final de cuentas hubo disculpa pública y parecía quedar en asunto finalizado.

Ahora salió lo del Tribunal de Justicia Administrativa… y mañana quizá sea otra cosa, la consigna es seguirla molestando, por no decir la grosería de mi abuelito.

Pero es claro que la justicia no es pareja, la ley no se aplica por igual.

Ahora resulta que Sandra es más delincuente que los responsables de la tragedia de Línea 12 del Metro, aunque le moleste tocar este tema a la jefa de Gobierno Claudia Sheinbaum.

En la tragedia de hace más de un año murieron 26 personas, más de cien heridos… ¡y no hay ningún detenido!

En un derrumbe, que le dio la vuelta al mundo, nada ha pasado, los señalados por la opinión pública se pasean libremente por toda la República… y Carlos Slim, aunque repare el daño, el delito ahí está y tiene que haber castigo. No se vale ponerle precio a una vida humana y seguir viviendo la vida loca en total impunidad.

La justicia en el caso de la Línea Dorada es superlenta, lentísima, y no actúan las autoridades correspondientes contra los presuntos responsables, y seguramente no actúan porque no pueden meter los pernos a la cárcel.

Ah, pero con Cuevas la situación es diferente, la justicia actúa de forma rápida y aplica la ley, en una clara actuación por consigna. Sandra no lleva en sus hombros muertos ni casos de corrupción, pero la hacen sentir como la peor delincuente por cerrar el deportivo Guelatao. Así se las gasta Morena.

Toda esta situación ha provocado que Cuevas sea más conocida que los alcaldes de la Ciudad de México.

Sandra es una mujer con carácter, nada la intimida, la gente la ve como una víctima de la justicia mexicana y si la destituyen, cosa que dudamos, Cuevas crecerá como la espuma y nada le quitará el derecho de competir por la
Ciudad de México, y con muchas posibilidades de ganar la elección en el 2024.

En el aire quedan las palabras del Presidente AMLO “no somos iguales”… y tiene razón, no son iguales, son peores. Por algo Javier Lozano dice que ya Morena quisiera parecerse al PRI.

De plano Morena persigue a la oposición, no a la corrupción.

 

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