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HOJAS LIBRES

La ruta del fraude electoral de López Obrador

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La imposición de Claudia como presidenta, gane o pierda la elección presidencial * Dentro de la constelación de atributos, el Presidente prepara un Golpe de Estado para imponer a su alter ego Sheinbaum Pardo * Desde que protestó el cargo, urdió quién y cómo aseguraría la continuidad de la 4T que lleva al país a la destrucción. A López ya le falta poco para culminar su macabro proyecto de destrozar a México

 

ROBERTO DOMÍNGUEZ CORTÉS

 

La imposición de Claudia Sheinbaum como coordinadora nacional de los Comités de Defensa de la Cuarta Transformación fue la culminación de las trampas con que siempre ha operado Andrés Manuel López Obrador.

Se dice demócrata y es un vulgar agresor de sus oponentes, presume de hablar con la verdad y es un mitómano consumado, se ufana de practicar la honestidad y es un conspicuo ladrón, y se promueve como ejemplo de lealtad y es un contumaz traidor a México y a sus instituciones.

Dentro de la constelación de atributos, López Obrador prepara un Golpe de Estado para imponer a su alter ego Sheinbaum Pardo.

Desde que protestó el cargo, urdió quién y cómo aseguraría la continuidad de la 4T que lleva al país a la destrucción. A López ya le falta poco para culminar su macabro proyecto de destrozar a México.

Nadie mejor que Claudia Sheinbaum para consolidar la ruina de la nación. Son de la misma secta, es la más tonta, la más manipulable y la más servil. Basta con ver los pronunciamientos de desquiciado de Palacio Nacional y cómo Sheinbaum los pepena íntegramente.

En la marcha por la defensa del INE (no se toca), López Obrador aseguró que la concurrencia había sido de 60 a 70 mil asistentes. Claudita tomó y repitió como merolico la misma cifra. Cuando se refiere a los conservadores y neoliberales, aun cuando desconozca el contenido y el alcance de estos conceptos, lo hace para identificarse con el remedo de dictador.

Así, Sheinbaum sin discurso ni gramática política propia va a la guerra con una formidable opositora independiente de figura más auténtica, fresca y agradable: Xochitl Gálvez. Pero sobre todo sin patrocinador más que la confianza de los electores y los partidos políticos que la apoyan, incluido el PRI que por primera vez no tiene candidato propio.

Solo que López Obrador ya dio signos letales de que va con todo el poder del Estado para imponer a su marioneta, una desangelada candidata sin luz ni brillo propio, más que la soberana voluntad del autócrata morenista.

La secuencia y la relación de los acontecimientos propiciados por López Obrador evidencian su intención de apropiarse para siempre del país y de sus instituciones. Comenzó con su intento de controlar al INE con ataques violentos en contra de su presidente Lorenzo Córdova.

Siguió con su plan A, con la manifiesta intención de adueñarse de la elección presidencial del 2024. La Suprema Corte de Justicia de la Nación echó abajo sus malévolos intentos de Reforma Constitucional para apropiarse del Instituto Nacional Electoral y desde ahí manipular todo el 2024.

Frustrado por la derrota jurisdiccional, fue por el plan B para que mediante leyes secundarias pudiera manipular el proceso electoral del próximo año. Nuevamente la Corte Suprema estropeó su desaseada reforma electoral y en definitiva lo dejó sin ninguna posibilidad de controlar a modo una elección que pertenece a 95 millones de mexicanos.

Cínico y prepotente dio a conocer su plan C. Sin ningún rubor se atrevió a sentenciar: “Si creen que con haber echado abajo el plan A y el plan B estamos derrotados, todavía nos queda el plan C” de gran preocupación para la democracia mexicana.

Él mismo ha definido con toda anticipación el triunfo de su candidata a cualquier precio aun cuando deba de correr sangre.

Diría el aspirante a dictador: “La oposición jamás volverá a ganar”. Incluso ya repartió cargos aun cuando faltan 9 meses para la elección constitucional y haya cesado en sus funciones presidenciales.

El segundo lugar lo ha destinado para el liderazgo en el Senado, el tercer lugar para presidir la Cámara de diputados, y el cuarto lugar para la Secretaría de Gobernación. Sólo que ahora deberá modificar sus planes porque el segundo lugar, Marcelo Ebrard, ya manifestó su inconformidad y ha optado por retirarse de las huestes morenistas.

La amenaza no es en contra de los partidos políticos y sus candidatos. La intimidación y la provocación va dirigida al pueblo de México, con la advertencia de que Claudia Sheinbaum, gane o pierda la elección constitucional, está escogida para ser la próxima Presidenta de la República. No importa si es poco atractiva, si tiene en el rostro signos de amargura o se irrita con facilidad.

En suma el voto no cuenta. Sólo la de voluntad de un delincuente electoral y jefe declarado de la nueva mafia del poder para asaltar la Presidencia de la República, cuando Claudia Sheinbaum termine vencida por Xóchitl Gálvez.

Ya demostró López Obrador que ni la militancia morenista ni la ciudadanía ni el electorado definirán el destino nacional. Si López fue capaz de defraudar a sus propios correligionarios, ningún respeto tendrá por México y los mexicanos. La designación de Claudia Sheinbaum fue un cochinero y una farsa.

López Obrador ordenó la cargada de gobernadores, de diputados federales y senadores, y puso a su disposición a otra corrupta funcionaria, Ariadna Montiel, secretaria del Bienestar, en funciones de secretaria de Elecciones de Claudia Sheinbaum.

Así quedó de manifiesto cuando para desafiar a la Soberanía Nacional, López Obrador se atrevió a entregar el bastón de mando a la homicida del Metro de la Ciudad de México, y destinataria del delito de peculado con grave afectación del patrimonio nacional para hacer la campaña más cara entre las seis corcholatas, exactamente igual que el nefasto Adán Augusto López Hernández.

La falta de respeto a la ciudadanía y al electorado es patética. Desde sus adentros diría López: “En este mismo momento te entrego la Presidencia de la República, al margen de cualquier inútil sufragio”. Esa falta de respeto también es a los pueblos indígenas, en donde por tradición, la transmisión del poder es por usos y costumbres, pero dentro del marco constitucional, lo que ni siquiera respetó López Obrador.

En México la alternancia en el poder es periódica, como corresponde a una República democrática, representativa y popular mediante sufragio universal, libre, secreto y directo.

Habría que recordarle a López que México no es una monarquía como lo pretende, al entregar por anticipado el gobierno de la República. Con ese solo acto violó el Artículo 87 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, el cual contiene el mandato supremo y la fórmula en extremo solemne de jurar cumplir y hacer cumplir la Constitución.

Lo bueno de haber entregado el bastón de mando a la Sheinbaum fue que exhibió su medianía intelectual y retórica. Incapaz de improvisar un breve discurso, a pesar de estar advertida con tiempo del evento, hubo de leer su agradecimiento y aceptar que el mandato constitucional del sufragio efectivo ha sido sustituido por la sucesión hereditaria. López Obrador, que tanto admira a Francisco I. Madero, ha cometido un agravio más en contra del mártir de la democracia.

Solo que Marcelo Ebrard no aceptó el fraudulento resultado al denunciar una serie de irregularidades y exigir reposición de procedimiento. Al acudir a las instancias jurisdiccionales electorales, existe la posibilidad de que se derrumben los afanes sucesorios de López y Sheinbaum.

Si el resultado le resultara adverso a Marcelo Ebrard solo le queda un camino: Adherirse al Frente Amplio por México.

Participar como candidato independiente, que ya no puede, o de Movimiento Ciudadano, los votos que lograra dividir sería para Morena y no para la Alianza PRI-PAN-PRD.

Si Marcelo Ebrard de verdad quiere derrotar a quienes le hicieron trampa, es la única opción con que cuenta y provocaría el segundo desprendimiento del PRI, dentro de Morena, al igual que en 1988 Cuauhtémoc Cárdenas provocó un desgajamiento del PRI, en el que el ingeniero Heberto Castillo y Rosario Ibarra de Piedra renunciaron a su candidatura presidencial para entregársela al creador del Frente Democrático Nacional.

El resultado ya es historia. Carlos Salinas de Gortari resultó derrotado y sólo pudo acceder a la Presidencia de la República mediante un escandaloso fraude electoral, como el que hoy pretende repetir López Obrador, quien como oposición era demócrata y como poder es un autócrata con intentos dictatoriales. Ampliaremos…

 

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El exceso del populismo demagógico

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También recurre al chantaje y la mentira para apropiarse de las instituciones republicanas * López Obrador sabe que sus barbaridades no van a prosperar, pero son parte de su estrategia electoral para denostar a la oposición y agredir a la Suprema Corte de aquí hasta las elecciones de junio

 

ROBERTO DOMÍNGUEZ CORTÉS

 

En su enésimo intento por apropiarse de las instituciones republicanas, Andrés Manuel López Obrador nuevamente recurre al chantaje, la mentira y la demagogia.

Asegura que las 18 iniciativas de reformas constitucionales y las dos legales son para beneficio del pueblo de México al propiciar importantes ahorros en el tesoro público nacional. Falso. Si alguien ha depredado el presupuesto público es precisamente el gobierno de la cuarta regresión.

El Tren Falla (sic) significa 500 mil millones de pesos sin ninguna utilidad, destinados al precipicio y con una incuantificable deforestación por los lugares donde supuestamente pasará.

El capricho de la refinería Dos Bocas ya impactó al erario federal en 400 mil millones de pesos. Inaugurada el 21 de marzo de 2022, después de dos años no ha refinado un solo barril de petróleo, así como tampoco ha producido un solo litro de gasolina.

Y en cuanto al aeropuerto Felipe Ángeles, el despilfarro alcanza la estratosférica cantidad de 415 mil millones de pesos. Un aeropuerto al que no llegan aviones, a pesar de obligar a transferir pasaje y carga desde el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. Irremediablemente está condenado al fracaso.

Se trata entonces de un gasto inútil e innecesario de casi un billón y medio de pesos sin alguna utilidad hasta el día de hoy.

La mentira de López Obrador es evidente. La dilapidación presupuestal atenta en contra de la salud, la educación y sobre todo la seguridad de los mexicanos, a lo que tanto invoca en su perorata del 5 de febrero.

En su breve recorrido histórico con la exaltación de los próceres de la Independencia, la Reforma y la Revolución se presenta como lo que es: un consumado demagogo.

Retoma principios y postulados que no practica. Cuando habla de Morelos y sus Sentimientos de la Nación, reafirma que somos “una República con división de Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial. El gobierno liberal debe sustituir al tiránico”.

El cinismo de López Obrador es patético y de antología. Si alguien ha intentado someter a los tres Poderes, al Tribunal Electoral del Poder Judicial Federal y al Instituto Nacional Electoral es precisamente el tiránico déspota con anhelos de dictador: “Al diablo con las instituciones. Y no me vengan con el cuento de la que la ley es la ley”.

Pues sí López. Las instituciones republicanas son el soporte de la Nación y las leyes el medio para preservar la paz, la tranquilidad y el Estado de Derecho que jamás se ha respetado durante la Cuarta Regresión.

Su trágica perorata no mide las consecuencias de sus palabras cuando cita al Benemérito de las Américas: “No se puede gobernar a base de impulsos de una voluntad caprichosa sino con sujeción a las leyes”.

Si alguien vulnera permanentemente el orden legal y constitucional es Andrés Manuel López Obrador. Cuando presentó por primera vez su inconstitucional plan A para apropiarse del INE, ni el “fast track” más elaborado habría probado en el Congreso de la Unión un paquete de reformas inconstitucionales con celeridad inusitada.

En tres horas aprobaron lo que, por el número de hojas, ni siquiera hubieran podido contar una por una. El fraude legislativo fue tan evidente que la propuesta pasó sin cambiarle un solo punto y ni una coma. Hasta con errores gramaticales y de ortografía lo ratificaron sus lacayos de la Cuarta Regresión.

El que convoca sujetarse a las leyes como Juárez, gobierna en la improvisación, la mentira y la diatriba en contra de sus críticos y opositores.

Su objetivo son los dos pilares de la democracia mexicana y el sometimiento de la Suprema Corte de Justicia de la Nación a la que no ha podido doblegar. Siempre ha querido apropiarse del control electoral a cargo del Instituto Nacional Electoral y del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación para manipular la elección presidencial e imponer a su desangelada candidata Claudia Sheinbaum.

Hoy lo ha logrado a medias con el ascenso de Guadalupe Tadei Zavala, representante del morenismo en el Instituto Nacional Electoral, pero sin que Tadei ni López puedan definir el rumbo del instituto por el contrapeso de los otros consejeros, aunque haya otros adictos a los caprichos del tirano.

En un exceso en contra del orden republicano y constitucional, López Obrador se ha atrevido a proponer que los ministros, magistrados y jueces sean electos por el voto popular, con el cuento de que así estaba previsto en la Constitución liberal de 1857. En entrega posterior demostraremos su falacia.

El mismo injustificado argumento plantea también para la elección de jueces y magistrados de los Tribunales Superiores de Justicia de las entidades federativas.

El derecho es tan complicado que sería aberrante caer en la improvisación, la corrupción y la inepcia de los “garantes” de la administración de justicia, sin carrera judicial, sin conocimiento de la ley y sin responsabilidad para sentenciar con imparcialidad y apegados al marco constitucional.

Nada más imagínese al acusado de violación Félix Salgado Macedonio, al lépero de Cuitláhuac García, a la impresentable Layda Sansores, al “inteligentísimo” Cuauhtémoc Blanco, a Rutilio Escandón y varios etcéteras más de la fauna lopezobradorista, en busca del voto popular para presidir la Suprema Corte de Justicia de la Nación y los poderes judiciales de los estados.

López Obrador sabe que estas barbaridades no van a prosperar. Sólo que son parte de su estrategia electoral para denostar a la oposición y agredir a la Suprema Corte, con el desgastado argumento de que los neoliberales y conservadores se oponen a la democracia, al progreso y al bienestar del pueblo.

Ese pueblo que tanto ha ofendido con el despilfarro del patrimonio nacional. Con los cuatro millones de niños que ha dejado en el desamparo, sin alimentación y sin educación al desaparecer 27 mil escuelas de tiempo completo.

Los atentados a la salud ante la imposibilidad de surtir 45 millones de recetas. La falta de mastografías a un millón 300 mil mujeres. Las 7 mil 300 operaciones quirúrgicas dejadas de practicar. Y los más de un millón y medio de muertos por la irresponsabilidad y ligereza con el que se trató el Covid-19 y la enorme corrupción con los dineros sanitarios.

Esa sí es una canallada y un atentado a la Soberanía Nacional y al pueblo de México.

En el exceso de su populismo demagógico se atreve a proponer una jubilación de 100 por ciento que sólo puede concebirse en una personalidad deformada. En su inmensa ignorancia, como escolapio de primaria propone crear un fondo semilla de 64 mil millones de pesos a partir del 1 de mayo de 2024 para garantizar el ciento por ciento de jubilación a los trabajadores retirados.

Es de carcajada su propuesta. Para cubrir el ciento por ciento de jubilación al salario de los trabajadores se requeriría el doble, entre 130 mil y 140 mil millones de pesos sólo para el 2024. Habría que preguntarle al “prócer” de la patria de dónde van a salir esos 130 mil millones de pesos anuales sin una reforma fiscal para conseguir los recursos necesarios.

En medio de esa comedia laboral, la ignorancia de Claudia Sheinbaum le permite afirmar que ya revisó las cuentas y que esos 64 mil millones de pesos resuelven el problema de jubilación hasta el año 2030, cuando que el fondo semilla inicial apenas alcanzará para la mitad del año que corre.

Y desde luego como sus intereses personales son mayores que los del pueblo de México no se atreve a hacer una reforma fiscal. Sería el tiro de gracia a su desangelada candidata Claudia Sheinbaum con aumentos a los impuestos o la creación de nuevas cargas tributarias.

Tampoco habrá cómo financiar los 5 billones de deuda contratada en este trágico quinquenio, aunque López juró jamás endeudar al país, cuando que sólo en este año se ha contratado deuda por un billón de pesos.

Con ello se documenta su mentira número 100,001 desde las Mañaneras. Ampliaremos…

 

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PD.- En próxima entrega cuánto se necesita para los gastos de jubilación, de Jóvenes Construyendo el Futuro, adultos mayores y discapacitados.

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Lenia Batres, la impostora ministra

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Ciento por ciento de lealtad y cero por ciento de capacidad * En su fatídica perorata no tuvo límites al afirmar sin algún sustento que la Suprema Corte de Justicia de la Nación invade la esfera del Poder Legislativo * En concreto: Un porro obradorista en el máximo tribunal del país

 

ROBERTO DOMÍNGUEZ CORTÉS

 

La semana pasada Andrés Manuel López Obrador designó a Lenia Batres Guadarrama como ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Por primera vez, en 200 años de República, un ministro no tiene el aval del Senado del Congreso de la Unión.

Como todos los nombramientos expedidos por López Obrador, de nuevo cayó en el desacato a las instituciones nacionales y a la soberanía popular, al nombrar a una supina ignorante de la función jurisdiccional. Pero además lépera, grotesca y revestida de un lenguaje que envidiaría cualquier estibador de los muelles de Veracruz y los carretoneros dedicados al transporte público.

Circula un video de la vecindad en la cual pernocta Lenia Batres Guadarrama. La exhibe en toda su dimensión como persona y como parte de la sociedad en decadencia. Se la oye decir: “Deja ya a esta hija de su putísima madre. Y ya deja de estar chingando”.

Ese es el porro que llega a la Suprema Corte de Justicia de la Nación no para impartir justicia, sino para desestabilizar el único poder que se ha opuesto a las ocurrencias y veleidades del desadaptado de Palacio Nacional.

Sólo que ante esa descomposición verbal López Obrador lo celebra y ha dicho que le da gusto el lenguaje de Lenia Batres Guadarrama porque viene del pueblo y lo conoce.

Tiene razón. Son de la misma ralea y vienen de lo más deplorable de la clase social más baja.

Lenia Batres se pone al mismo nivel y comparte méritos con Julia Klug, la activista guatemalteca de Morena enviada por López Obrador a la Suprema Corte, para ofender a la ministra presidenta Norma Lucía Piña Hernández y al Poder Judicial federal con aquella cantaleta que López aplaudió: Norma Piña, Norma Piña ¿dónde estás, dónde estás? Ching… a tu madre y te vas. Y te vas.

Con todo y que Julia Klug se parece más a trabajadora de burdel, López Obrador aceptó complacientemente el homenaje que la Klug le rindió. En cualquier país serio, con instituciones serias y honorables, Julia Klug habría sido expulsada inmediatamente por graves violaciones constitucionales al inmiscuirse en asuntos políticos reservados exclusivamente a los mexicanos, imperativo constitucional contenido en el Artículo 33 de la Carta Magna.

Pero como Julia Klug se declaró abiertamente admiradora de Morena y de López Obrador, en vez de deportarla, inmediatamente fue exorcizada y se le permitió continuar en México para ofender cuanto quisiera a la Nación. Y de ello es cómplice López Obrador.

Queda demostrado pues que a López no le interesa el nivel político, social y cultural de la República. Sin ningún recato ha dicho que para su gobierno se necesita el 90 por ciento de lealtad y un ínfimo 10 por ciento de capacidad. Así sucedió con la improvisada secretaria de Gobernación, Luisa María Alcalde, y la demás fauna lopezobradorista.

Sólo que con la impostora ministra Batres Guadarrama, el señor López cambió la ecuación. Ciento por ciento de lealtad y cero por ciento de capacidad que traducido significa el 100 por ciento de ignorancia jurídico-constitucional.

Para defender al porro Batres Guadarrama, López Obrador ha dicho que el pueblo la ha calificado como ministra del pueblo. Es otro de los inventos de la cuarta regresión. López jamás ha defendido al pueblo y sólo lo exalta para engañar a la nación mexicana como protector de los sectores más necesitados.

Lo cierto es que Lenia Batres Guadarrama llegó como ministra representante de lo más retrógrado del obradorato y en contra del pueblo. Las reformas constitucionales anunciadas por López Obrador son un atentado a la democracia, a las instituciones electorales, a la ciudadanía y al electorado para suplantar en las urnas la voluntad popular.

Sin ningún ápice de conocimiento, Lenia Batres Guadarrama se atrevió a decir que la Constitución Política está subordinada a los ministros y no los ministros a la Carta Magna. En su apresurada verborrea lo dicho fue sin sentido.

Cualquier juez, para hacer una afirmación de ese tamaño, debe recurrir a lo que en derecho se llama fundamentación y motivación. Debió de explicar Lenia en qué Acción de Inconstitucionalidad, Controversia Constitucional o Amparo la Suprema Corte ha vulnerado el Estado de Derecho.

Jamás Lenia Batres Guadarrama podría sustentarlo por ignorante y mentirosa. En su fatídica perorata no tuvo límites al afirmar (otra vez sin algún sustento) que la Suprema Corte de Justicia de la Nación invade la esfera del Poder Legislativo.

Según el porro Lenia Batres Guadarrama asegura que los litigantes dicen: “¿Y qué dice la Constitución al respecto? Lo que indique la Suprema Corte”. Esto y nada es lo mismo. Son manifestaciones dogmáticas sin sentido alguno y sin valor. Igual que las más de 100 mil mentiras (estas sí documentadas) que López Obrador ha dirigido al pueblo de México desde sus soporíferas Mañaneras.

El escaso conocimiento de Lenia Batres Guadarrama fue todavía mayor cuando afirmó que la Corte ha legislado en sustitución del Congreso de la Unión. Habría que decirle que invalidar las estupideces constitucionales de López Obrador no sólo es una obligación social, política, moral sino también constitucional.

Recuérdese a los diputados y senadores morenistas que no cambiaron un punto ni una coma a las aberraciones constitucionales promovidas por Andrés Manuel. Y así procedieron estos delincuentes legislativos. Con ello AMLO gobierna bajo el signo del autoritarismo a partir de sus improvisaciones, ocurrencias y desatinos.

Pero el mayor homenaje de Lenia Batres Guadarrama a la corrupción de López y su familia, lo dio al referirse al sueldo que percibe Andrés López por destruir a México. O sea, se le paga para acabar con el país.

Otra vez asomó la ignorancia y sumisión de la Batres: “La Corte ha incumplido una disposición vigente desde 2010. El Artículo 127 Constitucional previene que nadie puede ganar más que el Presidente de la República”.

Habría que regresar a esta diletante de la administración de justicia a sus clases de cuarto semestre de derecho constitucional para obligarla a entender el sentido y alcance de lo que legislador propuso en este dispositivo de la Carta Magna.

Lo que sigue está en la Constitución y no son las tonterías con las que se presenta Lenia Batres Guadarrama, de la cual los ministros se han mofado por improvisada e ignorante: “Los servidores públicos de la Federación, de los estados y de los municipios (…) recibirán una remuneración adecuada e irrenunciable por el desempeño de su empleo, cargo o comisión (…).

“Se considera remuneración o retribución toda percepción en efectivo o en especie (…)”. López dice ganar 108 mil pesos mensuales, en tanto los ministros entre 206 mil y 350 mil pesos. Sólo que la percepción en efectivo y en especie del señor López supera los 6 millones de pesos mensuales como se ha documentado fehacientemente.

En especie son todos los servicios y beneficios que recibe por vivir como rey en el Palacio Nacional. Dispone de una nómina de 5.7 millones de pesos para pagar a 147 trabajadores y mantener los parásitos que pululan alrededor de él. A lo anterior deben sumarse 250 mil pesos mensuales de luz y 350 mil pesos bimestrales de agua.

Eso quiere decir que el gran corruptor (Elena Chávez González dixit) gana 17 veces más que los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. López Obrador percibe 72 millones de pesos al año, en tanto que los once ministros 46 millones 200 mil pesos, es decir, 25 millones 800 mil pesos menos.

Pero además habría que recordarle a esta improvisada ministra que el Artículo 94 de la Constitución otorga protección salarial a los señores ministros y ministras: “La remuneración que perciben por sus servicios los ministros de la Suprema Corte (…) no podrá ser disminuida durante su encargo”.

Así, el discurso inaugural del porro Lenia Batres es el discurso del resentimiento y la impotencia de López Obrador al que le han invalidado todas las inconstitucionales intentadas. Ampliaremos…

 

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La connivencia entre Samuel García, Javier Navarro y Gabriel Domínguez Barrios

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Una investigación periodística de esta Casa Editorial sobre el caso Nuevo León * En el Amparo promovido por Navarro Velasco, se trató de dar vigencia al atentado que el gobernador neoleonés cometió en contra de la constitucionalidad del Estado Mexicano

 

ROBERTO DOMÍNGUEZ CORTÉS

 

En colaboración anterior se hizo un análisis detallado del delito en que incurrió Samuel Alejandro García Sepúlveda para nombrar a Javier Luis Navarro Velasco gobernador interino del estado de Nuevo León. Violó el artículo 208 del Código Penal que contiene una sanción de uno a siete años de prisión.

Intervino, como cómplice paralelo, el juez tercero de distrito en materia de Trabajo en la Ciudad de México, Gabriel Domínguez Barrios.

Asumió facultades y competencia que no le corresponden, previstas y sancionadas por el artículo 225, fracción I, del Código Penal Federal: “Son delitos contra la administración de justicia cometidos por servidores públicos, conocer de negocios para los cuales tengan impedimento legal”, y “con una sanción de tres a ocho años de prisión y de quinientos a mil quinientos días de multa”.

La usurpación de funciones y facultades conferidas, legal y constitucionalmente, a otras autoridades diferentes a un juez de distrito, le viene a Gabriel Domínguez Barrios del Amparo 3656/2023-VI, promovido por Javier Luis Navarro Velasco, secretario de Gobierno de Samuel García.

En un atentado a las instituciones republicanas, Samuel García se atrevió a nombrar a su secretario de Gobierno como el gobernador interino que habría de sustituirlo por seis meses. El aserto tiene sustento cuando que samuelito pidió licencia por seis meses, del 2 de diciembre de 2023 al 2 de junio de 2024, mientras asumía la función de obediente de López Obrador y regresaba vencido a reasumir la gubernatura.

En el Amparo promovido por Navarro Velasco, se trató de dar vigencia al atentado que Samuel García cometió en contra de la constitucionalidad del Estado Mexicano.

Como base de su acción, Navarro Velasco solicitó y obtuvo que el juez Gabriel Domínguez Barrios pretendiera detener el nombramiento del gobernador interino que el Congreso del Estado de Nuevo León hizo en la persona de Luis Enrique Orozco Suárez.

Javier Luis Navarro Velasco en su demanda de Amparo solicitó y obtuvo la suspensión de los actos que presentó como agravios a su persona:

1.- Evitar la eliminación o suspensión de las prestaciones y remuneraciones laborales con motivo de su empleo como secretario de Gobierno.

2.- Evitar la realización cierta e inminente de la designación por parte del Congreso del Estado del gobernador sustituto o interino de Nuevo León.

3.- No permitir la persecución política de la que es víctima por parte de la totalidad de las autoridades responsables, por su activismo social en favor de la transparencia gubernamental y de la democracia.

4.- No permitir la detención extrajudicial y privación de su libertad como acto prohibido por el Artículo 22 de la Constitución ordenado a 68 autoridades que señaló como responsables.

5.- Impedir la destitución, remoción y/o separación que las autoridades responsables ordenen respecto de Javier Luis Navarro como encargado del despacho de la gubernatura de Nuevo León.

6.- Ordenar a las autoridades responsables la determinación de no restringir, limitar, obstaculizar y/o en general cualquier otra que afecte mi responsabilidad como gobernador encargado del despacho del estado de Nuevo León que me ha sido conferida mediante oficio del 23 de octubre de 2023.

7.- Se evite que cualquier autoridad ordene la toma de oficinas del Poder Ejecutivo de Nuevo León.

El atraco constitucional de Javier Luis Navarro Velasco es evidente.

Señaló siete actos para encubrir el verdadero propósito de samuelito García y el de él mismo: El asalto electoral.

Jamás hubo intención de eliminarle sus prestaciones y remuneraciones laborales. Tampoco fue ni ha sido sujeto de persecución política. No hay una sola evidencia de intento de detención judicial y menos extrajudicial. Era improcedente su destitución, remoción o separación del cargo de gobernador o encargado del despacho, porque nunca asumió legalmente ni una ni otra responsabilidad. El nombramiento de Samuel García fue totalmente ilegal y al margen de la Constitución.

Ha quedado debidamente documentado que el oficio por el cual Samuel García nombra gobernador de Nuevo León a Javier Navarro, el 23 de octubre de 2023, es un delito cuando que el único facultado para esa potestad es el Congreso del Estado de Nuevo León.

Y desde luego ninguna autoridad ordenó la toma de oficinas públicas del Poder Ejecutivo de Nuevo León.

Sólo que toda esta comedia sirvió para que la connivencia entre Samuel García, Javier Navarro y Gabriel Domínguez Barrios pudiera prosperar.

Lo que realmente interesaba a Samuel García y a Javier Navarro era lo estipulado en el punto seis mencionado, para que el juez de distrito ordenara que Javier Navarro no podía ser destituido ni relevado del cargo aun cuando no contaba con el aval del Congreso de la Unión sino con un nombramiento expedido por el gobernador Samuel García.

A pesar que el juez de distrito tuvo conocimiento de esta circunstancia, se excedió en sus funciones al ordenar que mientras el Congreso de Nuevo León designara un gobernador interino o sustituto, debería quedar encargado del despacho el secretario de Gobierno Javier Luis Navarro Velasco.

Sólo que las contradicciones en que incurre Gabriel Domínguez Barrios son evidentes. Dispone que el Congreso de Nuevo León realice la designación de gobernador interino, en cumplimiento a lo estipulado en los artículos 65, 118, 121 y 122 de la Constitución Estatal.

Fue exactamente lo que hizo el Congreso de Nuevo León. Sólo que Gabriel Domínguez Barrios, con esa instrucción quiso aparentar que se apegaba al orden constitucional de Nuevo León al citar artículos que en nada alteran la designación del gobernador interino y da la razón al Congreso de Nuevo León.

El artículo 65 define únicamente a los partidos políticos como entidades de interés público, lo que nada afecta el nombramiento de Luis Enrique Orozco Suárez como gobernador interino.

El artículo 118 establece los requisitos para ser gobernador, lo cual cumplió a cabalidad Orozco Suárez cuando fue elegido por el Congreso del Estado.

En lo que sí Gabriel Domínguez Barrios comete una aberración constitucional fue cuando invocó el artículo 121. Este numeral establece que cuando la licencia del gobernador es por 30 días o menos, quedará encargado del despacho el secretario que designe el gobernador y a falta de disposición expresa se hará cargo el secretario de Gobierno.

Como consta fehacientemente, Samuel García pidió licencia por seis meses, del 2 de diciembre de 2023 al 2 de junio de 2024. Por tanto sólo era aplicable el artículo 122 de la Constitución de Nuevo León, el cual confiere al Congreso del Estado nombrar al gobernador interino o sustituto, y no dejar a un encargado del despacho.

Pero el juez Gabriel Domínguez Barrios todavía fue más allá de su función. Transgredió el orden constitucional al atribuirse facultades metaconstitucionales que no se encuentran ni en la Carta Magna ni en la Constitución de Nuevo León.

Este juzgador se atrevió a ordenar al Congreso de Nuevo León “cumplir con la obligación constitucional de respetar el sistema democrático, eligiendo a una persona del partido político Movimiento Ciudadano para que continúe el programa de gobierno que representa el titular del Ejecutivo del Estado”.

En ningún sistema jurídico se había visto la intromisión tan severa de un juzgador en la soberanía popular que representa el Poder Legislativo de Nuevo León.

Pero también dice Gabriel Domínguez Barrios que además de respetar el contenido de los artículos 65, 118, 121 y 122 de la Constitución de Nuevo León, deberá observarse la sentencia emitida por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) a fin de salvaguardar los equilibrios y consensos. Sólo que esconde en qué consiste esa sentencia, porque lo exhibiría como un transgresor de la administración de justicia.

La sentencia emitida por el TEPJF, nada tiene que ver con el nombramiento de Luis Enrique Orozco Suárez.

A propuesta de la magistrada Janine Otálora Malassis se revocó el nombramiento de José Arturo Salinas Garza, presidente del Tribunal Superior de Justicia de Nuevo León, como gobernador interino “por considerar que su nombramiento vulneraba la división de Poderes”. Y hubo el reconocimiento expreso de la facultad del Congreso del Estado de hacer la designación conforme a los artículos 118 y 122 de la Constitución local y no todos los invocados por Domínguez Barrios.

El proyecto de la magistrada Otálora reconoció que el asunto era una cuestión de índole electoral y se llegó a la conclusión de que ningún partido político podía hacer sugerencia alguna sobre la designación del gobernador interino, so pena de considerarse una intromisión en la autonomía del Poder Legislativo, y no como sin ningún recato y falto de moral dispuso Gabriel Domínguez Barrios.

La sentencia de la magistrada Otálora evidencia que el nombramiento de Luis Enrique Orozco Suárez es una elección popular indirecta.

Con ello los legisladores, en un acto soberano, representaron a los electores para nombrar al gobernador interino, al margen de cualquier representación política y no como ilegalmente expone Gabriel Domínguez Barrios.

Pero la tragedia final constitucional le vino a Domínguez Barrios con la decisión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación: “En virtud de que es un hecho notorio que el Congreso de Nuevo León ya designó a Luis Enrique Orozco Suárez como gobernador interino, lo procedente es que el Poder Ejecutivo local permita la toma de posesión y se garantice la gobernabilidad y seguridad del funcionario nombrado”.

La Corte fue todavía más contundente: “Que cualquier autoridad se abstenga de realizar nueva designación (léase Samuel García) o nombramiento sobre la titularidad del Poder Ejecutivo sin importar su denominación”. (Encargado del despacho, interino o sustituto).

Con ello quedó exhibido Gabriel Domínguez Barrios. Violó flagrantemente el Artículo 105 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos: “La Suprema Corte de Justicia de la Nación conocerá en los términos que señale la ley reglamentaria de los asuntos siguientes: De las controversias constitucionales con excepción de las que se refieren a la materia electoral.

Así, de acuerdo al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y el máximo órgano jurisdiccional del país, Gabriel Domínguez Barrios se inmiscuyó en asuntos electorales y por tanto debe ser destituido, sujeto a proceso penal y encarcelado. Ampliaremos…

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