Tomar las calles, su arma preferida para lograr sus intereses personales bajo la bandera de aumento salarial y mejores condiciones de trabajo * La CNTE está implacable, nada la satisface ni la detiene, se siente poderosa por tener al mejor aliado: AMLO * La Coordinadora Nacional marca territorio y somete a los gobiernos federal y capitalino
ALFREDO IBÁÑEZ
La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) está imparable, nada le satisface y nadie la detiene, es el vivo ejemplo de la impunidad.
Sus acciones lesivas no tienen consecuencias, miden fuerzas lo mismo con el gobierno federal que con el de la Ciudad de México.
Los más de 200 mil profesores que integran tal sindicato comulgan con la izquierda, al igual que la 4T, por eso son igualitos, son empecinados y no dan su brazo a torcer.
Muchos maestros son líderes sociales en estados como Chiapas, Guerrero, Michoacán, Tabasco, Hidalgo, Oaxaca, entidades en las que tienen férrea presencia. Saben perfectamente cómo calentar el ambiente político y propiciar la crispación social.

Frente a su manifiesto desafío a las autoridades, a los padres de familia que ven cómo se va el ciclo escolar y sus hijos no aprenden nada, a la población en general, sería inocente pensar que actúan solos, que no tienen un poderoso aliado.
Si bien su demanda salarial y tener mejores condiciones de trabajo fue su planteamiento inicial, últimamente eso parece no importarles, pasó a segundo término, pero es la carta de presentación con la que presionan, con la que chantajean a las diversas instancias de gobierno.
Por cierto, cómo se puede explicar que tales profesores que se dicen mal pagados, que son pobres, que no tienen dinero, realizan movilizaciones como las que hemos visto en los últimos días.
Mover todos los días a decenas de personas, cubrir sus necesidades básicas como su alimentación, implica un enorme gasto económico, y la duda que surge es de dónde obtienen esos millonarios recursos.
Y hay más interrogantes: ¿Quién paga tales desmanes? ¿Quién financia a esos mentores que se han tornado en verdaderos provocadores? ¿Acaso estamos frente a otro hecho divino?

ACTOS DIVINOS
En el México reciente ya conocimos de un acto celestial, de cómo simples 200 pesos en el bolsillo pueden convertirse en verdadera fuente inagotable de financiamiento.
De cómo acompañado por una “Sor Juana” se puede recorrer el país por varios años con gastos todo pagado, hacer campaña política permanente en busca de la Presidencia de la República. Cubrir millonarias cifras y que nunca se agote.

De ser así estamos ante otro milagro que supera incluso a la multiplicación de los cinco panes y de los dos peces. El origen pareciera ser la tierra del edén.
Es al expresidente Andrés Manuel López Obrador a quien le conviene mostrar el músculo, hacerle saber a la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo que si alguien mueve los hilos del poder, quien tiene la estructura de Morena bajo su control es él.
Es precisamente el exmandatario quien sabe perfectamente en qué momento soltar al tigre. Esta vez, en el marco de las elecciones del Poder Judicial; posiblemente no llegó al terreno de dejarlo libre, pero sí azuzarlo para marcar territorio.
Conocedor de la historia de México como pocos, en dos ocasiones el político tabasqueño recurrió a la velada amenaza de soltar el tigre, por cierto, de la autoría del Porfirio Díaz.
Fue el 31 de mayo de 1911, cuando Díaz, colérico, indignado, lastimado, y antes de partir al exilio, le soltó a Victoriano Huerta: “Madero ha soltado el tigre, ahora veremos si puede controlarlo”.

Esto en referencia al movimiento que Francisco I. Madero había emprendido para arrebatarle el poder y para lo cual recurrió a la movilización de los diversos sectores sociales que mostraban manifiesta inconformidad y un incontrolable malestar.
La primera vez que López Obrador recurrió a tal expresión fue en marzo de 2018, en esa ocasión en campaña.
Advirtió que de haber fraude electoral se soltaría al tigre, en alusión a que se podría desbordar el descontento social y él no lo controlaría.
Ya como presidente de la República y ante la amenaza de la oposición, que pretendía arrebatarle el poder que no supo ganarle en las urnas, mediante un Golpe de Estado, avalado por el Poder Judicial, sostuvo:
“No se podría anular una elección porque no hay ningún motivo, pero además, imagínense ustedes, toco madera, sólo que la irracionalidad los llevara a una situación extrema que sería lo equivalente a un Golpe de Estado técnico, pero sería como soltar a un tigre o a muchos tigres”.
Pues bien, con el asalto a la Ciudad de México de los profesores, es claro que se soltaron a los generadores de malestar social, a fin de golpear el gobierno de la Presidenta Sheinbaum Pardo.
Ante las diferencias que mantiene la titular del Poder Ejecutivo federal con su antecesor, derivado, entre otras cosas, por el giro que le ha dado a la lucha contra el narcotráfico, puede inferirse que en el rancho de Palenque se mandó un mensaje claro de quién controla la poderosa estructura morenista.
Se puso de manifiesto la fragilidad del gobierno federal y la complacencia de la administración de la Ciudad de México. Tanto la jefa de Gobierno capitalino, Clara Brugada, como la propia Primera Mandataria Claudia Sheinbaum, se han visto sometidas a los designios de quien promueve a los mentores.
La sombra de uno de los mejores aliados de los profesores, como lo es López Obrador, tiene un peso determinante, lo mismo en Palacio Nacional que en el antiguo edificio del Ayuntamiento.

Cabe recordar que desde el 15 de mayo, Día del Maestro, los profesores tomaron las calles, se declararon en huelga indefinida, bajo la exigencia de derogar la reforma del ISSSTE de 2007, eliminar las Afores, el cálculo de pensiones por UMAS, la reforma educativa de 2019, sin dejar de lado el que se les conceda un aumento del 100 por ciento en su salario base.
Sus exigencias podrían catalogarse como razonables e incluso justas, pero de ninguna manera pueden justificar que durante casi 15 días tengan secuestrada a la capital, que miles de estudiantes no tomen clases, pese a que el ciclo escolar está a punto de concluir, amén de que miles de trabajadores son afectados todos los días.
Pese al caos que provocan en la ciudad, son ampliamente tolerados, es más, recurriendo al poeta mexicano Amado Nervo y guardando las debidas proporciones, no son tocados ni con el pétalo de una rosa, están blindados por su aliado político, no de hoy, sino de muchos años atrás.