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HOJAS LIBRES

Uber, el talón de Aquiles de Espinosa García

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Fin a su jugoso negocio con los taxis tolerados * Ante su desesperación, al secretario de Movilidad y Transporte no le queda de otra más que amenazar con cárcel y muerte a quien trabaje para Uber

POR ROBERTO DOMÍNGUEZ CORTÉS

En colaboración anterior se hizo una detallada descripción de la grave descomposición y corrupción que priva en la secretaría de Movilidad y Transporte del gobierno del estado de Chiapas, bajo el mando del secretario Aquiles Espinosa García.
El pirataje se ha convertido en un negocio productivo con las cuotas que cada unidad pirata debe de pagar. Los operativos para detener unidades sin concesión han resultado una vil mascarada. A diario se ven patrullas con la leyenda Secretaría de Transporte, pero a nadie se detiene, a sabiendas de la complicidad existente entre autoridades y piratas tolerados para trabajar sin molestias.

Los 14 mil mototaxis sin concesión que se mueven en todo el territorio del estado de Chiapas son otra generosa fuente de ingresos para quienes controlan el transporte irregular.


El secretario Espinosa García no pudo disimular su enojo y contrariedad ante la posible introducción de Uber como prestador del servicio de taxi en su modalidad de privado, sin necesidad de recurrir al trámite de una concesión ante la Secretaría de Movilidad y Transporte, en donde le espera el exceso de burocratismo, el chantaje y la extorsión para tener acceso a un permiso.
Muy graves las severas expresiones de amenaza que Aquiles Espinosa enderezó en contra de quienes pretendan autoemplearse en el sistema Uber: cárcel y muerte para los que operen sin concesión expedida por la Secretaría de Transporte a su cargo.
Sin la mínima urbanidad política y el decoro profesional que en todo servidor (conste servidor, no provocador) público debe de prevalecer, Aquiles Espinosa declaró que “se sancionaría con hasta siete años de cárcel para quienes operen el servicio de transporte con la plataforma Uber y que no cuenten con una concesión”. Y en su perorata sin sustento se fue de largo al afirmar: “Si una persona que no sea concesionaria opera con Uber, estaría violando una disposición del Código Penal”.
Lo malo para Aquiles y lo bueno para el Uber es que el secretario de Transporte no fundamenta ni motiva su deleznable amenaza: No dice por ejemplo en qué artículo del Código Penal está prevista esa sanción de siete años, cuando se trata de una infracción de carácter administrativo que consiste sólo en la detención del vehículo y la correspondiente multa para su recuperación.
Hasta hoy no se ha legislado en términos de lo que Aquiles Espinosa amenaza a los Uber, aunque diga que no se trata de una amenaza sino que “así es la situación”. Mientras no esté previsto como delito a nadie puede encarcelarse, a menos que se cometa una arbitrariedad.
Si operar Uber sin concesión no es delito, cuando menos que Espinosa García explique a qué delito se equipara y en qué parte del Código Penal se sanciona.
Por adelantado, Aquiles Espinosa ya clasificó como delito lo que es una sanción administrativa, cuando asegura que puede procederse al decomiso de las unidades Uber. La confiscación y el decomiso son figuras penales castigadas con la pérdida total o parcial de los instrumentos objetos del delito. ¿De dónde saca Espinosa García los decomisos sobre bienes que no constituyen delito?
Es entendible la posición de Aquiles Espinosa por dos razones: La primera, porque en un leguleyo que no pudo concluir la carrera de licenciado en derecho y se asume como tal, al ostentarse como abogado sin tener registro profesional; y la segunda, porque la llegada de Uber le acaba el negocito de las cuotas que cada taxi pirata debe de entregar a través de sus dos interlocutores privilegiados: Vicente Manuel Patatuchi Ayala, delegado zona I metropolitana, y Alfredo García López, su chofer-sobrino en funciones de recaudador.
Aquiles debería de percibir que la llegada de Uber a Tuxtla Gutiérrez le solucionaría en gran parte el problema del pirataje. Si son mil 500 taxis piratas sólo en la capital, cuando menos 750 o todos, buscarían la manera de acomodarse en la plataforma Uber. Pero no hay interés. Aquiles Espinosa sufriría un daño patrimonial irreversible. Dejaría de percibir los 2 mil pesos mensuales de moche (vocablo vulgar de López Obrador) que cada pirata aporta “voluntariamente” sólo en Tuxtla Gutiérrez.


La otra parte de su amenazante perorata es todavía más peligrosa. Sin ningún recato espetó: “Yo se los digo a los de Uber. Si sucede algo a alguna persona porque hayan reaccionado los transportistas, serán ellos los responsables. Ya se los dije que Chiapas es un estado bronco y tienen que tener cuidado y respetar las leyes”.
Grave, muy grave la amenaza de muerte a quienes se atreven a interferir en el negocio de Aquiles Espinosa y seguramente de Rutilio.
Habría que recordarle a este funcionario que durante el gobierno de Manuel Velasco y Fabián Estrada de Coss (otro profesionista cachirul) como secretario de Transporte, se registró un ataque mortal en contra del líder transportista Bersaín Miranda Borraz por oponerse a las triquiñuelas de Velasco y su pandilla.
Como no pudieron matarlo lo encarcelaron con delitos inventados. En un acto de excesivo abuso de poder y de venganza, por órdenes de la Cuija lo detuvieron en el sanatorio de donde apenas había salido de la segunda cirugía, sin importar su convalecencia y su estado de salud.
Por eso Aquiles Espinosa debería de controlar sus impulsos. Desde el momento de su trágica declaración, a él se le responsabiliza de cualquier ataque a algún Uber, incluida su muerte si ésta llegara a ocurrir.


No será el estado bronco el responsable, es el secretario de Movilidad y Transporte el que ha anticipado la agresión a cualquier Uber.
Lo malo es que Aquiles Espinosa reaccionó como concesionario al cual le afectaba sus intereses, en vez de conducirse con la probidad y la propiedad que su alto rango burocrático le demanda.
Sólo que Aquiles no es probo e incita a la vulgaridad que caracteriza a los voceros de la 4T.
En otra parte de su lamentable intervención fustiga lo que él mismo practica: “Debemos de vigilar que estas personas (el Uber) no sean pulpos, que sea una familia que pueda tener un ingreso. Vamos a buscar que se distribuya en muchas familias”. ¿Qué acaso el pulpo más acaparador es la Secretaría de Transporte?
Sólo en Tuxtla Gutiérrez controla mil 500 taxis pirata, 14 mil mototaxis en todo el estado, y se descubrió que en la propia Secretaría de Transporte se pretende regularizar concesiones de 1986, con la falsificación de la firma del entonces gobernador Absalón Castellanos Domínguez.


Pero también Aquiles esconde convenientemente que los trabajadores de Uber tendrían acceso al Seguro Social con las cinco prestaciones obligatorias y apenas una aportación de cuarenta pesos diarios: enfermedades y maternidad; riesgos de trabajo, invalidez y vida; ahorro para el retiro; cesantía en edad avanzada y vejez; guarderías y prestaciones sociales. Nada de trampas como las que acostumbra Espinosa García. Lo anterior avalado y explicado por el propio Zoé Robledo, director general del Instituto Mexicano del Seguro Social.
También se oculta que con Uber, los conductores podrían tener un ingreso semanal de 10 mil pesos, en vez de los 7 mil 500 mensuales que hoy reciben los asalariados, en extenuantes horarios de trabajo de 12 horas y más al día. Se acabaría el negocito del pulpo “institucional”. Ampliaremos…

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Yasmín y Claudia, símbolos de corrupción en la 4T

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A la ministra el plagio la convirtió en ‘trampossa’ * Las tragedias del Metro es la losa pesada que carga la Jefa de Gobierno… no es la culpable, pero sí la responsable y como tal debe afrontar las consecuencias

 

ROBERTO DOMÍNGUEZ CORTÉS

 

Cada vez que Yasmín Esquivel Mossa y Claudia Sheinbaum Pardo tratan de defenderse de las graves acusaciones que pesan en su contra, más aflora la enorme corrupción que las ha acompañado durante todo el tiempo de haber tenido el privilegio de pertenecer al pestilente establo de Andrés Manuel López Obrador.

Cuando el 2 de enero de 2023 se eligió ministra presidenta de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Esquivel Mossa no tuvo el menor decoro al presentarse a la sesión como aspirante a presidir al máximo órgano jurisdiccional de la Nación.

Días antes el célebre periodista e investigador Guillermo Sheridan la había exhibido como plagiaria de la tesis profesional del pasante de derecho Edgar Ulises Báez Gutiérrez. Con inusitado cinismo asumió su propia defensa al asegurar que poderes fácticos se habían confabulado para desprestigiarla como plagiaria, pero sin señalar esos poderes fácticos.

No ministra en retiro y todavía alumna no egresada de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Ya el rector Enrique Graue emitió sentencia definitiva en contra de la condición académica de la pasante de derecho Yasmín Esquivel. Aseguró el dirigente de la Máxima Casa de Estudios que el 90 por ciento de la tesis de Esquivel Mossa es coincidente en contenido, sintaxis, redacción y hasta puntuación a la presentada con un año de anterioridad.

En defensa de la usurpadora de profesión sancionado por el artículo 250 del Código Penal Federal, y de plagio castigado por el artículo 427 del mismo Código, salió la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México con el cuento de que el delito había prescrito. Era de esperarse. Es parte de la corrupción lopezobradorista.

Seguramente hacia sus adentros Yasmín ha de haber exclamado: “Ernestina, no me defiendas, por favor”. Una aseveración de ese tamaño lleva implícita una sentencia fatal para la todavía ministra: el delito sí se cometió, aun cuando ya no pueda castigarse.

Pero la pifia de la procuración de justicia de la Ciudad de México constituye una suma injuria para el derecho. Hay dos formas de comenzar a computar la prescripción. Una, cuando se comete el delito y éste queda a la vista. Un homicidio o un asalto bancario, por ejemplo.

La otra cuando el delito se comete, pero nadie está enterado hasta que se descubre el delito y al autor del mismo. El plagio y la usurpación de profesión de Yasmín Esquivel apenas salió a la luz pública con la espléndida investigación de Guillermo Sheridan. Ese día precisamente comenzó a correr el tiempo de la prescripción.

Pero aún más. Yasmín Esquivel se encargó de hacer imprescriptible el delito de usurpación de profesión. Aparece en su agenda del servicio público que toda la vida se ha dedicado a actividades relacionadas con el derecho. Cada vez que realice una actividad penal o civil judicial en ese momento se actualiza el delito, y la prescripción comienza a correr cuando cesa en esa función. Pero si vuelve a ejercer otra vez funciones jurisdiccionales de nuevo se actualiza el delito y así hasta el infinito. Tendría que dejar pasar tres años y medio y jamás volver a realizar una actividad jurisdiccional para obtener los beneficios de la prescripción definitiva en la usurpación de profesión.

Pero Esquivel Mossa es también candidata a juicio político como lo previene el Artículo 76 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos: “Por faltas u omisiones que cometan los servidores públicos y que redunden en perjuicio de los intereses públicos fundamentales y de su buen despacho”. Y Yasmín Esquivel ha ofendido a la UNAM, al pueblo de México y a la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

La otra damnificada de López Obrador es la chica casadera sexagenaria Claudia Sheinbaum. Las cuatro fatales caídas del Metro le han deteriorado y aplastado la ansiada candidatura presidencial por Morena. Carga en su cuenta de ineptitud e irresponsabilidad los 31 muertos de los accidentes ocurridos en el Sistema de Transporte Colectivo de la Ciudad de México. Todo lo que pase en el Metro durante su trágica administración es su responsabilidad.

En su afán por capturar las preferencias del demagogo de Palacio, ha dejado de gobernar la capital de la República y se ha dedicado a viajar por el resto del país. El día del accidente donde perdió la vida una niña, tardó tres horas en llegar porque se encontraba de gira por el estado de Michoacán con una disertación que podría ser sacada de un cuento macabro: “Políticas públicas exitosas en la Ciudad de México”.

Han resultado tan exitosas sus políticas que ese día hubo una muerta y 106 heridos por su inepcia, su irresponsabilidad y su indolencia. Las tres íes que caracterizan un gobierno de caducidad anticipada y una ya advertida candidatura frustrada, con perjuicio incluso para Delfina Gómez en la elección del Estado de México. Han sido tan exitosas sus políticas que en la elección intermedia de 2021 perdió la mitad de las alcaldías en la Ciudad de México.

Cuando candidata al gobierno de la capital de la República Claudia Sheinbaum hacía gala de la demagogia copiada a su mentor López Obrador al sostener: “El problema del Metro es de opacidad, frivolidad y corrupción. Vamos a invertir millones de pesos para convertirlo en el mejor Metro”.  Hoy Claudia Sheinbaum está salpicada de frivolidad, opacidad, excesiva corrupción y homicidios por acción y omisión.

Ahora para restituirle una candidatura casi perdida se anuncia que 6,060 efectivos de la Guardia Nacional estarán presentes en el Metro para darle seguridad a los usuarios. No se sabe exactamente cuál será el papel de la Guardia Nacional, ya que el problema no es de vigilancia sino de mantenimiento, lo que la Sheinbaum prometió en campaña y hasta hoy no ha cumplido con los saldos de dolor, muertes y hogares enlutados.

Como el lopezobradorismo se distingue por el chantaje y la manipulación, Andrés Manuel dice que los problemas del Metro son sabotajes, puesto que el transporte ha sufrido en los últimos días al menos tres incidentes anormales.

No son anormales cuando se le ha dejado de dar mantenimiento durante el fracaso de la izquierda de la Ciudad de México que gobierna desde el año de 1997.  Y si como dice el mitómano de las Mañaneras hay sabotaje y mala fe para perjudicar las aspiraciones presidenciales de Claudia Sheinbaum, lo procedente es presentar a los saboteadores  para procesarlos y encarcelarlos.

No puede haber sabotaje cuando se ha dejado de dar mantenimiento a trenes que lo requieren cada 500 mil kilómetros. Los mismos trabajadores han denunciado equipos que rebasan los un millón 900 mil kilómetros sin mantenimiento. Ello significa falta de cuatro mantenimientos a trenes que muestran severos síntomas de fatiga. Y de eso es responsable Claudia Sheinbaum que desvía recursos del Metro hacia su campaña adelantada.

En las encuestas a los usuarios se hace con trampa.  Presumen que el 70 por ciento de ellos está de acuerdo con la presencia de la Guardia Nacional en el Metro. El sesgo de la pregunta es evidente. Debió de haber sido: ¿Los accidentes del Metro son problemas de mantenimiento o de seguridad? El resultado para Claudia Sheinbaum sería lapidario. Todo mundo sabe que el problema es de mantenimiento y no de sabotaje.

En un país serio y con instituciones de verdad, Yasmín Esquivel y Claudia Sheinbaum ya estarían, cuando menos, separadas del cargo y sujetas a proceso penal.

Lo cierto es que se trata de proteger la candidatura de la Sheinbaum y continuar con la militarización del país.  Ampliaremos…

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Las derrotas marcan a AMLO rumbo al 2024

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Yasmín Esquivel, Claudia Sheinbaum, Ovidio Guzmán, inseguridad… y los que faltan * El inicio del Año Nuevo no le pinta nada bien al Presidente de la República, que como máxima autoridad del país debería rescatar al Metro de la Ciudad de México, más importante que el Tren Maya

 

ROBERTO DOMÍNGUEZ CORTÉS

 

Mal comenzó el año 2023 para Andrés Manuel López Obrador. Su favorita para presidir la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Yasmín Esquivel Mossa, terminó en un desastre jurisdiccional al descubrirse que toda su carrera en el servicio público estuvo presidida por usurpación de profesión y plagio de tesis de licenciatura en la Facultad de Estudios Superiores (FES) Aragón.

Esquivel Mossa no tiene defensa. Así lo evidencian los hechos en la presentación de la tesis profesional del pasante de derecho Edgar Ulises Báez Gutiérrez, en 1986, y la misma tesis de Yasmín Esquivel un año después en 1987.

Con cinismo inusitado López Obrador se atreve a defender lo indefendible. En una de sus peroratas mañaneras asegura que a Yasmín Esquivel la atacan porque está comprometida con la Cuarta Transformación. Si Esquivel Mossa representa la 4T en el máximo órgano jurisdiccional del país, entonces la administración de justicia se degrada en perjuicio de quienes acuden a solicitar el reconocimiento de un derecho.

Como siempre López Obrador mandó al diablo a las instituciones nacionales, y por enésima vez se colocó como único adalid de la verdad y la razón. Solo su palabra es ley y dogma que debe de acatarse sin discusión, a pesar de las más de 90 mil mentiras documentadas en las Mañaneras y en sus apariciones públicas.

Un Presidente que miente se engaña a sí mismo porque no puede engañar a 130 millones de mexicanos. López, que tanto admira a Abraham Lincoln, habría que recomendarle la lectura de una de sus espléndidas disertaciones a propósito de las mentiras lopezobradoristas: “Un individuo puede engañar a otro individuo varias veces. Un individuo puede engañar a varios individuos una sola vez. Pero un individuo no puede engañar a todos los individuos todas las veces”.

De eso no se ha dado cuenta López Obrador que se encuentra en el descrédito total ante la ciudadanía y el electorado. Incluidos los 23 millones de jóvenes Construyendo el Futuro, discapacitados y adultos mayores, como ignominiosa reserva de votos con cargo al erario federal.

Por su parte Yasmín Esquivel Mossa, alentada por el falso discurso de López Obrador, se atrevió en el pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación a participar como aspirante a presidir la Corte. Sin algún recato asumió su propia defensa con el cuento de que ella había sido la plagiada con un trabajo comenzado desde 1985 y presentado hasta 1987 por otro estudiante.

De este dato ni una sola prueba más que su falsa palabra, pero sin demostrar con fecha cierta que efectivamente su “tesis profesional” es anterior a todas las demás presentadas con exacta similitud. Ya la Universidad Nacional Autónoma de México se ha pronunciado en el sentido de que la tesis de Esquivel Mossa tiene un 90 por ciento de concordancia con la de Edgar Ulises Báez Gutiérrez.

López Obrador perdió un alfil incondicional en la SCJN para sacar adelante sus tramposas e inconstitucionales reformas electorales en perjuicio de la incipiente democracia mexicana.  Pero la verdadera derrota del señor López vendrá cuando Esquivel Mossa por decoro personal, por ética profesional y por pronunciamiento de la UNAM abdique al cargo de ministra que inmerecidamente ostenta.

La segunda derrota de López Obrador le viene con el desastre que ha resultado como jefa de Gobierno una de sus corcholatas favoritas: Claudia Sheinbaum Pardo.  Su administración ha sido lamentable en materia de seguridad y de preservación de la vida de quienes tienen la desagradable fortuna de abordar todos los días el Metro de la Ciudad de México.

Claudia Sheinbaum siempre trató de culpar a Marcelo Ebrard por la premura con que inauguró la Línea 12 del Metro.  Falso.  Si ella llegó a gobernar la Ciudad de México es la responsable de corregir errores de administraciones anteriores y los accidentes que se den dentro de su administración. El desastre del Metro durante la administración Sheinbaum es total.

Entre 2019 y 2022 se han registrado 431 accidentes. Y hasta hoy no hay responsables. No bastó con la renuncia de Florencia Serranía. Además de haber sido destituida, debió de haber sido enjuiciada.

Los accidentes en el Metro son el recuento de nunca acabar.  El más grave con cargo a la administración Sheinbaum es el del 3 de mayo del año 2021, en donde se registraron 26 muertos y un sinnúmero de lesionados, en la Línea 12, y sin que hasta la fecha se les haya dado la atención adecuada.  Como siempre otra vez no hay responsables, cuando que la principal es Claudia Sheinbaum.

El 9 de enero de 2021 hubo un incendio en la subestación del Centro Histórico donde perdió la vida una mujer policía.  El 11 de marzo de 2020 se registró otro accidente en la Línea 1 con saldo de muertos y lesionados, y otra vez sin castigo para los responsables.

Y para coronar su pésima atención al buen funcionamiento del Metro, apenas este 7 de enero anterior se registró un choque en la Línea 3, con saldo de un muerto y más de 100 lesionados.

El descaro de la Sheinbaum no tiene justificación.  En el momento que ocurrió el accidente iba a Michoacán a impartir una conferencia sobre las “Políticas exitosas de la Ciudad de México”. Si esas políticas exitosas se relacionan con accidentes, muertos, familias enlutadas y lesionados, Claudia Sheinbaum debe ser destituida, sujeta a proceso penal y encarcelada por acción y omisión de su pésima gestión gubernamental, más preocupada por su campaña que por un buen gobierno, con el uso de recursos del erario de la Ciudad de México.

En un pretendido desagravio a los que ha ofendido con su indolencia, recorre hospitales y se entrevista con deudos de los heridos y fallecidos únicamente con el propósito de tomarse la foto. La Sheinbaum dice que se va a hacer justicia.  La justicia sería que renunciara y quedara alguien más apto para gobernar la Ciudad de México.
Se presenta a una conferencia de prensa y en un acto inusitado de desprecio por la libertad de expresión da por terminada su alocución y se niega a contestar preguntas que los reporteros tenían derecho a hacerle para saber cuál fue el motivo del accidente del 7 de enero anterior. Es la mejor prueba de su culpabilidad.  Textual afirmó: “No vamos a contestar preguntas”.

La otra gran derrota de López Obrador es la detención de Ovidio Guzmán. Se entiende que por presión del gobierno de los Estados Unidos, cuyos servicios de inteligencia han detectado que el Cártel de Sinaloa financia las actividades del partido oficial en el poder: Morena. Este rompimiento del acuerdo pone ahora sí en riesgo a López Obrador.

Curiosamente la detención del Chapito, detenido en 2019, se da exactamente en el momento que el presidente Joe Biden llega a suelo mexicano, como preludio de que el gobierno de López Obrador debe de combatir al narcotráfico y no ser consecuente con las actividades ilícitas de la delincuencia organizada.

Y para terminar con las derrotas de López Obrador, la inseguridad inicia el año como en ningún otro. En los tres primeros días se contabilizaron 297 muertos. Ampliaremos…

 

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Yasmin Esquivel, de ministra a posible convicta ¿por trampossa?

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Quien es primero en tiempo en primero en derecho * Independientemente de la sanción penal, lo procedente es retirarle a Esquivel Mossa el título profesional de licenciado en Derecho, además del doctorado y la maestría con que se ostenta… La UNAM tiene la palabra

 

ROBERTO DOMÍNGUEZ CORTÉS

 

Yasmín Esquivel Mossa fue designada en febrero de 2019 ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) a propuesta de Andrés Manuel López Obrador. El próximo 2 de enero de 2023, los ministros en Pleno habrán de votar para elegir al nuevo presidente del máximo órgano jurisdiccional del país.

Aparecía como favorita de López Obrador para presidir la Corte Esquivel Mossa, esposa de José María Riobóo, el constructor consentido desde los tiempos en que López se desempeñaba como jefe del Departamento del Distrito Federal. Así lo atestiguan los más de 500 millones de pesos entregados en contratos de obra.

La buena estrella de la ministra se empañó cuando fue descubierta y exhibida como plagiaria de su tesis profesional para obtener la licenciatura en Derecho por la Universidad Nacional Autónoma de México. Hasta hoy Yasmín Esquivel no ha podido defenderse con seriedad de las severas acusaciones que toda la prensa nacional ha enderezado en su contra.

Sin ningún sustento y en una declaración dogmática, apenas se ha limitado a balbucear que su tesis profesional es auténtica y nada tiene de plagio… sólo que la evidencia de los hechos la pone contra la pared y no tiene defensa.

Académicos prestigiados como Tito Garza Onofre y Javier Martín Reyes, del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, han dado cuenta con evidencias irrefutables que la tesis de Yasmín Esquivel, sustentada en 1987, es una calca exacta de la presentada en 1986 por el pasante de Derecho Edgar Ulises Báez Gutiérrez.

La “señora ministra” deberá de saber que quien es primero en tiempo es primero en derecho. Ello evidencia que el autor real y original es su antecesor, en el examen profesional del cual se fusiló íntegra la tesis en texto, sintaxis, expresiones gramaticales, puntos y comas.

Con cinismo inusitado, su directora de tesis, Martha Rodríguez Ortiz, ha salido en débil defensa de su pupila Esquivel Mossa, sólo para hundirla más en su fallida pretensión de exonerarla y de exonerarse a sí misma.

Se ha comprobado además que Rodríguez Ortiz asesoró otras cuatro tesis profesionales de las mismas características de la que permitieron a Esquivel Mossa obtener el grado académico de licenciatura.

Esa circunstancia pone a la múltiple asesora de exámenes profesionales en el umbral de grave corrupción académica al asesorar tesis profesionales a sabiendas de la existencia de otras exactamente iguales. Ello permite inferir que la “doctora” Martha Rodríguez Ortiz obtuvo de la pasantía a la titulación beneficios de cualquier índole, ya sean económicos o de favores a cobrarse.

De comprobarse con total certeza lo que hoy aparece como signos irrefutables de plagio, tanto autora (Yasmín Esquivel) como asesora (Martha Rodríguez) son destinatarias del artículo 427 del Código Penal Federal: “Se impondrá prisión de seis meses a seis años y de trescientos a tres mil días multa a quien publique a sabiendas una obra sustituyendo el nombre del autor por otro nombre”.

Independientemente de la sanción penal, lo procedente es retirarle a Esquivel Mossa el título profesional de licenciado en Derecho, además del doctorado y la maestría con que se ostenta.

Pero lo realmente grave es la defensa a ultranza y sin sentido que López Obrador hizo de la plagiaria. Sin algún mínimo de ética política y decoro académico, Andrés Manuel se atrevió a decir que lo hecho por Yasmín Esquivel es nada, comparado con el daño que personajes como Enrique Krauze, Héctor Aguilar Camín y Guillermo Sheridan han hecho al país.

Una comparación fuera de la realidad y poco afortunada que nada tiene que ver con el caso Esquivel, pero acorde a las tropelías y abusos diarios de quien se dice Presidente de México.

Después de 10 días del escándalo plagiario, y apoyada desde Palacio Nacional, Yasmín Esquivel sale a defender lo indefendible. Asegura que la tesis con la cual se tituló es original porque la empezó a trabajar (sic) desde 1985, un año antes que la presentara el estudiante Edgar Ulises Báez Gutiérrez.

Se trata de una declaración dogmática porque no tiene algún valor probatorio más que su dudosa palabra, porque lo cierto es que Báez Gutiérrez sustentó su examen de grado en 1986 y Yasmín Esquivel en 1987. Ella como abogada debe de saber que el inicio de su trabajo no tiene fecha cierta, en tanto que los dos exámenes profesionales están debidamente registrados ante la autoridad universitaria.

Si a Yasmín Esquivel Trampoossa le asiste la razón, entonces como ofendida debe proceder penalmente por plagio en contra de quien o quienes se apropiaron de una investigación que no les pertenece. Sólo que Esquivel Mossa no se atreverá. Documentalmente y por temporalidad está convicta y confesa de plagio. Y con ese enorme pasivo, todavía se atreve a amenazar que participará en el proceso de selección de presidente de la SCJN.

En países serios, de gobiernos democráticos y de respeto estricto a la ley, Esquivel Mossa ya debería de estar separada del cargo de ministra de la Suprema Corte de Justicia y retirarle los grados profesionales con que se ostenta.

Personajes tan relevantes como el ministro de Defensa alemán, Karl-Theodor zu Guttenberg, hubo de dimitir a su cargo tras haberse comprobado el plagio de su tesis doctoral. Con absoluta autonomía la universidad de Bayreuth le retiró su título y además lo demandó por atentar contra la ley de propiedad intelectual y por falso juramento.

 

Exactamente lo que hizo Yasmin Esquivel, pero que permanece en completa impunidad avalada vergonzosamente por Andrés López.

El caso de Karl-Theodor zu Guttenberg es tan relevante que estaba considerado como posible sucesor de la canciller alemana Ángela Merkel, según documentó el diario español El País, el mismo que hoy ha criticado y documentado el plagio de Yasmín Esquivel Mossa.

Países que padecieron de veras dictaduras y autoritarismos como Ecuador, sancionó severamente a la ministra ecuatoriana de Educación, Sandra Correa, cuando en 1997 los diputados ecuatorianos, en ejercicio pleno de su soberanía, presentaron pruebas del plagio en agravio de otra ecuatoriana, Irene Pesántez, quien 10 años antes, en 1987, había publicado la tesis profesional respecto de la protección social y laboral de la mujer, mientras que en 1990 Sandra Correa editó un libro con el título de mujer, situación social y jurídico-laboral en Ecuador.

Con la denuncia del Parlamento Ecuatoriano, la Universidad Central de Quito retiró a Correa el título de doctora con todo y ser ministra de Educación, en tanto que en México desde Palacio Nacional se promueve y se apoya a Yasmín Esquivel Mossa, y el Congreso y la Corte permanecen en silencio.

La hasta hoy ministra transgrede el espíritu del Artículo 95 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos que establece los requisitos para ser ministro: “Gozar de buena reputación y no encontrarse en el supuesto de que sus actos lastimen seriamente la buena fama en el concepto del servicio público, bajo pena de ser inhabilitado definitivamente para el cargo”.

Algo que Yasmín Esquivel Mossa no cumple a cabalidad. Ampliaremos…

 

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