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HOJAS LIBRES

La traición de Rutilio Escandón a Chiapas (Segunda parte)

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Logro histórico y legendario para Oaxaca; ruinoso y trágico para la entidad chiapaneca * A Escandón Cadenas le queda apenas un año y 7 meses en el cargo. Su desprestigio local y nacional es referente obligado entre los malos de los más malos gobiernos de Morena

 

ROBERTO DOMÍNGUEZ CORTÉS

 

Cuando la Suprema Corte de Justicia de la Nación emitió su ilegal fallo sobre los límites entre Chiapas y Oaxaca, Rutilio Escandón Cadenas aceptó sumisamente la decisión. Sin el más mínimo rubor se pronunció en favor del fallo, como si se tratara de un triunfo político de su gobierno sobre las tierras pertenecientes a Santa Martha y San Miguel Chimalapa.

Con esa decisión, y sin alguna oposición, Chiapas perdía 160 mil hectáreas que le pertenecían desde su incorporación a México hace 500 años: “El gobierno de Chiapas asume el compromiso con el Estado de Derecho”, aun cuando esa extensión de tierra se integró ilegalmente al patrimonio de Oaxaca.  El único balbuceo para la defensa de Escandón Cadenas fue que ese litigio se inició en administraciones anteriores.

Cierta la afirmación, pero falso el pronunciamiento de que como el conflicto viene de gobiernos anteriores nada había por hacer. El fallo de la Suprema Corte se dio el 15 de noviembre de 2021, es decir, tres años después de haber asumido la gubernatura de Chiapas. Tiempo suficiente para interponer cuanto recurso tuviera a su alcance, en contra de la decisión de la Corte. Con absoluta irresponsabilidad esperó que a Chiapas le amputaran 160 mil hectáreas de los municipios de Cintalapa, Arriaga y Tonalá.

Rutilio se doblegaba así y aceptaba sin protestar, la mayor de las infamias cometidas en contra de Chiapas y los chiapanecos.  Arriaga y Tonalá jamás estuvieron en el diferendo original, iniciado como conflicto agrario desde 1967 y no como disputa territorial.

La aserción anterior es fácil de comprobar. Personajes de la zona que viven en esa parte desde hace 50 o 60 años, tienen resoluciones presidenciales de dotación de tierras, en donde claramente se especifica que se reparten tierras en y del estado de Chiapas. Nada de eso aprovechó el (des) gobierno de Rutilio Escandón.

Se abstuvo de acudir al sistema subsidiario internacional, una vez agotados los medios nacionales de defensa que nunca ejerció. Rutilio Escandón tuvo el camino expedito para acudir ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y no lo hizo premeditadamente.

Varias veces el reconocido internacionalista y constitucionalista, Servando Cruz Solís, presidente de la Barra Chiapaneca de Abogados, acudió inútilmente ante las puertas de palacio de gobierno para proponer como solución esa instancia internacional, en defensa ineludible al abuso constitucional de la Suprema Corte.

Ante la indiferencia gubernamental, Cruz Solís interpuso queja ante la CIDH, la cual puso como única condición, se demostrara la legitimidad de la interlocución entre la Barra y la población nativa de Los Chimalapas. La respuesta llegó inmediatamente cuando 36 comunidades cedieron la representación al organismo que preside el abogado Cruz Solís. Ello demuestra que había mucho por hacer y no como irresponsablemente se pronunció Rutilio Escandón al pretender echarle la culpa al pasado.

En un acto con la foto que ilustra la ignominia y la sumisión de Rutilio Escandón, como si fuera un gran triunfador, aparece en el centro flanqueado por Salomón Jara Cruz, su homólogo oaxaqueño, y César Yáñez Centeno, subsecretario de Desarrollo Democrático, Participación Social y Asuntos Religiosos de la Secretaría de Gobernación.

Esa foto y la disertación de Jara Cruz en el evento, exhiben el acuerdo previo entre López Obrador y Rutilio Escandón para aceptar, sin replicar, la imposición presidencial para no combatir ni menos recurrir el sumo agravio inferido al estado de Chiapas: el Despojo de su Territorio.

Textual afirmó Salomón Jara la participación de López Obrador en el conflicto territorial: “Agradecemos el acompañamiento (sic) del Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador que derivó en este logro histórico”. Sí, histórico y legendario para Oaxaca.  Ruinoso y trágico para Chiapas. Salomón Jara confirmó aún más la intromisión de López Obrador y la complicidad de Rutilio Escandón: “El actuar del Presidente nos sirvió como ejemplo para encontrar una solución mediante el diálogo, la conciliación y el trabajo cercano a las comunidades”.

Ese pronunciamiento constituye, además, un atentado al pacto federal. Un diferendo territorial entre dos o más entidades federativas es asunto exclusivamente de los estados en conflicto. Y cuando se trata de convenio amistoso, se otorga participación al Senado de la República, como lo previene el Artículo 76 de la Constitución federal.

La presencia de Yáñez Centeno evidencia todavía más la intromisión de López Obrador, al mandarlo como testigo de calidad a la consumación de la infamia perpetrada desde Palacio Nacional y acatada sumisamente por el que se dice gobernador del estado de Chiapas.  Nada tenía que hacer un representante presidencial en un acto competencia únicamente de dos estados.

Y para ocultar la traición de Rutilio “Santa Anna” Escandón, bajo un convenio simulado se ocultó que se cumplía con la sentencia de la Suprema Corte, en transgresión también al Artículo 105 de la Carta Magna, como única instancia facultada para dirimir la controversia constitucional interpuesta por Oaxaca contra Chiapas.

En el exceso de la demagogia, Salomón Jara y Rutilio Escandón se excedieron en sus elogios mutuos. Escandón Cadenas agradeció (sic) la pérdida del territorio chiapaneco en extrema abyección atentatoria a la soberanía del estado de Chiapas. Algo nunca visto que alguien se conforme por haber perdido territorio y soberanía.

Con aire triunfalista de quien gana en la contienda y aplasta a su adversario, en el exceso de la demagogia, Salomón Jara se atrevió a afirmar: “Iniciamos nuevo capítulo de paz y bienestar entre Oaxaca y Chiapas”. ¿Paz y bienestar? Y se fue de largo cuando aseguró que en este convenio “nadie pierde y todos ganamos porque se ha contado siempre con la participación y el consenso de todas y todos los actores involucrados”.

Salomón Jara miente y miente. Ni habrá paz y bienestar porque ahora los oaxaqueños, dueños de un territorio que no les pertenece han comenzado con hostilidades hacia los chiapanecos, dueños ancestrales asentados en esa zona.  Las primeras respuestas ya se han dado.  Los afectados manifiestan que no están de acuerdo con esa resolución y defenderán centímetro a centímetro su territorio cinco veces centenario.

El embustero Jara Cruz incurre en otra enorme falacia.  Asegura que el reparto territorial se hizo con el consentimiento de los afectados para una nueva era de paz, prosperidad y disminución de la pobreza. Esas mentiras caen ante la evidencia de los hechos. Los afectados jamás fueron convocados en abierta violación a sus derechos humanos y Oaxaca, con 570 municipios, entre los más pobres de México, ni siquiera ha podido disminuir su propia desigualdad y menos su extrema pobreza.

A Rutilio le quedan apenas un año y 7 meses en el cargo. Su desprestigio local y nacional es referente obligado entre los malos de los más malos gobiernos de Morena.

Con lealtad a Chiapas debió haber tomado el ejemplo del doctor Samuel León Brindis, gobernador de Chiapas de 1958 a 1964. Se enfrentó al presidente López Mateos, al secretario de Gobernación Díaz Ordaz y al poderoso gobernador de Tabasco Carlos Madrazo cuando en 1962 pretendió apropiarse de territorio perteneciente a los municipios de Juárez y Reforma.

La respuesta viril del ilustre gobernante en defensa de Chiapas es sentencia y referente histórico hasta hoy: “Si a Chiapas le quitan un centímetro de tierra les aviento la gubernatura en la cara”. Ampliaremos…

 

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AMLO será vencido por el peso de la historia

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Las triquiñuelas electorales de López Obrador * Al presidente le ha dado por inventar que la oposición prepara un fraude electoral para el 2024. López, que se dice historiador, se equivoca. La historia demuestra que los fraudes electorales se provocan desde el poder y no desde la oposición

 

ROBERTO DOMÍNGUEZ CORTÉS

 

Andrés Manuel López Obrador ha sido exhibido como un mentiroso contumaz ante la ciudadanía y el electorado. Sustentan esta afirmación las más de cien mil mentiras en sus amañadas mañaneras, entrevistas y discursos vacíos con que se presenta ante el país.

Ahora le ha dado por inventar que la oposición prepara un fraude electoral para el 2024. López, que se dice historiador, se equivoca. La historia demuestra que los fraudes electorales se provocan desde el poder y no desde la oposición.

Los adversarios no tienen a su disposición el aparato de Estado, los recursos del gobierno federal, el sometimiento de las instituciones electorales, la complicidad de 23 gobernadores morenistas ni la sumisión de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión.

Un breve recorrido de la historia le demostrará al Presidente que los fraudes vienen del poder. Cuando en la segunda elección presidencial de 1829, Manuel Gómez Pedraza derrotó a Vicente Guerrero, esta soberbia figura de la Independencia dio un funesto ejemplo a la nación que prevaleció casi para siempre.

Desconoció el resultado electoral y al encabezar un golpe de Estado vulneró el orden constitucional que se había alcanzado con la primera presidencia de México en la figura del general Guadalupe Victoria.

Después todo fue desorden y caos desde el poder. Antonio López de Santa Anna ocupó 11 veces la Presidencia de la República con la disposición de las instituciones para perpetuarse en el poder.

Benito Juárez, el prócer de la Reforma, se entronizó en la Presidencia durante 15 años. Y si no hubiera muerto en 1872 se sigue de largo. Famosa fue su percepción sobre la elección de candidatos: “Si el gobierno no organiza las elecciones ¿entonces quién lo hará?”. Un símil exacto de la Comisión Federal Electoral que privó hasta 1992 a cargo del secretario de Gobernación, juez y parte en cada uno de los comicios.

Muerto Juárez, lo sucedió en el cargo Sebastián Lerdo de Tejada. Con trampas y argucias derrotó a Porfirio Díaz furibundo antirreeleccionista. Así lo evidencia en el Plan Tuxtepec y el Plan de la Noria, en los cuales se oponía a la reelección de Juárez y a la presidencia de Lerdo de Tejada.

Diría Díaz: “Que ningún ciudadano se imponga y se perpetúe en el poder y esta será la última revolución”. Sin proponerselo vaticinó su futuro. La revolución de 1910 terminó con sus 30 años de dictadura y lo expulsó para siempre de la Presidencia de la República.

Ninguna oposición pudo derrotarlo. Cada una de sus seis reelecciones se fraguó con el apoyo y el uso del poder del Estado.

El célebre constitucionalista Venustiano Carranza ocupó tres veces la primera magistratura del país. Ello sólo fue posible con la manipulación de las instituciones republicanas subordinadas al poder presidencial.

Álvaro Obregón, presidente de México entre 1920 y 1924, mató a todos sus opositores para poderse reelegir en 1928 con el ciento por ciento de la votación nacional.

Finalmente el peso de la historia lo alcanzó. Terminó asesinado bajo el apotegma que él mismo acuñó: “Mientras más matas, más gobiernas”. Su vida terminó desde el poder (Plutarco Elías Calles) y no desde la oposición.

Solamente en este proceso electoral han sido asesinados 44 presidentes municipales y aspirantes a cargos de elección popular. Se actualiza la sentencia de Álvaro Obregón para la elección del 2 de junio de 2024 en la que habrá indudablemente la consigna de que “mientras más matas, más gobiernas”.

Cuando en 1929 José Vasconcelos, el maestro de América, se enfrentó al candidato oficial Pascual Ortiz Rubio, el fraude monumental lo operó y ejecutó el entonces presidente Emilio Portes Gill por instrucciones del caudillo de la Revolución Plutarco Elías Calles. Otra vez la oposición no se pudo apropiar fraudulentamente del poder… y el poder se volvió a apropiar del poder.

A López Obrador debería de dársele unas clases elementales de historia de México y enseñarle a no mentir, no robar y no traicionar.

En la elección de 1940 se vaticinaba el triunfo del general Juan Andrew Almazán sobre el candidato oficial Manuel Ávila Camacho. El entonces gobernador de Veracruz, Miguel Alemán Valdés, jefe de la campaña presidencial, propició la masacre de cientos de simpatizantes almazanistas y uno de los fraudes electorales más espectaculares de la historia patria.

El más reciente fue el fraude que llevó a la Presidencia de México a Carlos Salinas de Gortari. Quinientos perredistas asesinados confirman este aserto.

El artífice de la famosa “caída del sistema” fue Manuel Bartlett, en ese entonces secretario de Gobernación.

La entonces combativa, comprometida social, férrea disidente del sistema y defensora de las instituciones electorales, Claudia Sheinbaum, lo llamó dinosaurio, usurpador y delincuente electoral al asegurar: “El pueblo votó y Cárdenas ganó”.

Hoy esta inconsistente ideológica y política, Claudia, la asesina del Metro de la Ciudad de México y del colegio Rébsamen, lo llama patriota y prócer de la patria, al ponerlo al nivel de Hidalgo, Juárez y Madero.

Este breve recorrido por la historia demuestra que la oposición jamás ha podido perpetrar un fraude electoral y todos han venido desde el ejercicio autoritario del poder.

Quien sí prepara un funesto y lamentable fraude electoral en contra de la soberanía popular se llama Andrés Manuel López Obrador. Así lo ha manifestado en cada una de sus intervenciones cuando dice que la oposición jamás volverá a ganar.

Ya dio muestras de su intromisión en la elección de candidatos. Manipuló las encuestas internas de Morena para imponer a la desangelada Claudia Sheinbaum, cuando que siempre se supo que el favorito era Marcelo Ebrard y no la tal Claudia.

López se adelantó también a nombrar por anticipado a los futuros dirigentes de la nación. Diría que el segundo lugar de las “corcholatas” sería líder del Senado de la República; el tercero, presidente de la Cámara de Diputados, y el cuarto sería secretario de Gobernación.

De dónde saca este funesto personaje repartir nombramientos, aun cuando ni siquiera se sabe cómo será el resultado de la elección del 2 de junio, aun cuando ya anticipa un megafraude electoral.

La denuncia de un fraude electoral por parte de la oposición, sólo obedece a la razón fundada de que no tiene la certeza del triunfo de su trágica “corcholata”.

Con todo y que pregonan que va 20 o 25 puntos arriba de Xóchitl Gálvez, ya se le descompuso el escenario político electoral.

Acapulco y todo el estado de Guerrero estará en contra de Claudia Sheinbaum.

Las madres buscadoras, a las cuales se les ha ignorado y humillado, están también en contra de la favorita del régimen. Ayotzinapa es otro de los pendientes a los que López Obrador no les ha cumplido y ha ofendido permanentemente a los padres de los 44 desaparecidos.

Estados Unidos también ya mandó sus propios mensajes. El Comando Norte dice que un tercio del territorio nacional está invadido por el narcotráfico con la complicidad de López Obrador. La DEA monitorea permanentemente las actividades de la delincuencia organizada y su relación con el gobierno federal. Y la oficina de inteligencia investiga también las actividades de la delincuencia organizada en México.

Pero el aviso más significativo es el del embajador Ken Salazar en la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Sin mencionarlo por su nombre, pidió respeto para el poder que se ha enfrentado a las veleidades, a las ocurrencias y a las amenazas de López Obrador, cuando pidió un aplauso para la ministra presidenta Norma Lucía Piña Hernández.

Así, el fraude electoral se prepara desde la Presidencia de la República y todos sus órganos represivos del poder, con el jefe de campaña de Claudia Sheinbaum, Andrés Manuel López Obrador. Ampliaremos…

 

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El exceso del populismo demagógico

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También recurre al chantaje y la mentira para apropiarse de las instituciones republicanas * López Obrador sabe que sus barbaridades no van a prosperar, pero son parte de su estrategia electoral para denostar a la oposición y agredir a la Suprema Corte de aquí hasta las elecciones de junio

 

ROBERTO DOMÍNGUEZ CORTÉS

 

En su enésimo intento por apropiarse de las instituciones republicanas, Andrés Manuel López Obrador nuevamente recurre al chantaje, la mentira y la demagogia.

Asegura que las 18 iniciativas de reformas constitucionales y las dos legales son para beneficio del pueblo de México al propiciar importantes ahorros en el tesoro público nacional. Falso. Si alguien ha depredado el presupuesto público es precisamente el gobierno de la cuarta regresión.

El Tren Falla (sic) significa 500 mil millones de pesos sin ninguna utilidad, destinados al precipicio y con una incuantificable deforestación por los lugares donde supuestamente pasará.

El capricho de la refinería Dos Bocas ya impactó al erario federal en 400 mil millones de pesos. Inaugurada el 21 de marzo de 2022, después de dos años no ha refinado un solo barril de petróleo, así como tampoco ha producido un solo litro de gasolina.

Y en cuanto al aeropuerto Felipe Ángeles, el despilfarro alcanza la estratosférica cantidad de 415 mil millones de pesos. Un aeropuerto al que no llegan aviones, a pesar de obligar a transferir pasaje y carga desde el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. Irremediablemente está condenado al fracaso.

Se trata entonces de un gasto inútil e innecesario de casi un billón y medio de pesos sin alguna utilidad hasta el día de hoy.

La mentira de López Obrador es evidente. La dilapidación presupuestal atenta en contra de la salud, la educación y sobre todo la seguridad de los mexicanos, a lo que tanto invoca en su perorata del 5 de febrero.

En su breve recorrido histórico con la exaltación de los próceres de la Independencia, la Reforma y la Revolución se presenta como lo que es: un consumado demagogo.

Retoma principios y postulados que no practica. Cuando habla de Morelos y sus Sentimientos de la Nación, reafirma que somos “una República con división de Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial. El gobierno liberal debe sustituir al tiránico”.

El cinismo de López Obrador es patético y de antología. Si alguien ha intentado someter a los tres Poderes, al Tribunal Electoral del Poder Judicial Federal y al Instituto Nacional Electoral es precisamente el tiránico déspota con anhelos de dictador: “Al diablo con las instituciones. Y no me vengan con el cuento de la que la ley es la ley”.

Pues sí López. Las instituciones republicanas son el soporte de la Nación y las leyes el medio para preservar la paz, la tranquilidad y el Estado de Derecho que jamás se ha respetado durante la Cuarta Regresión.

Su trágica perorata no mide las consecuencias de sus palabras cuando cita al Benemérito de las Américas: “No se puede gobernar a base de impulsos de una voluntad caprichosa sino con sujeción a las leyes”.

Si alguien vulnera permanentemente el orden legal y constitucional es Andrés Manuel López Obrador. Cuando presentó por primera vez su inconstitucional plan A para apropiarse del INE, ni el “fast track” más elaborado habría probado en el Congreso de la Unión un paquete de reformas inconstitucionales con celeridad inusitada.

En tres horas aprobaron lo que, por el número de hojas, ni siquiera hubieran podido contar una por una. El fraude legislativo fue tan evidente que la propuesta pasó sin cambiarle un solo punto y ni una coma. Hasta con errores gramaticales y de ortografía lo ratificaron sus lacayos de la Cuarta Regresión.

El que convoca sujetarse a las leyes como Juárez, gobierna en la improvisación, la mentira y la diatriba en contra de sus críticos y opositores.

Su objetivo son los dos pilares de la democracia mexicana y el sometimiento de la Suprema Corte de Justicia de la Nación a la que no ha podido doblegar. Siempre ha querido apropiarse del control electoral a cargo del Instituto Nacional Electoral y del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación para manipular la elección presidencial e imponer a su desangelada candidata Claudia Sheinbaum.

Hoy lo ha logrado a medias con el ascenso de Guadalupe Tadei Zavala, representante del morenismo en el Instituto Nacional Electoral, pero sin que Tadei ni López puedan definir el rumbo del instituto por el contrapeso de los otros consejeros, aunque haya otros adictos a los caprichos del tirano.

En un exceso en contra del orden republicano y constitucional, López Obrador se ha atrevido a proponer que los ministros, magistrados y jueces sean electos por el voto popular, con el cuento de que así estaba previsto en la Constitución liberal de 1857. En entrega posterior demostraremos su falacia.

El mismo injustificado argumento plantea también para la elección de jueces y magistrados de los Tribunales Superiores de Justicia de las entidades federativas.

El derecho es tan complicado que sería aberrante caer en la improvisación, la corrupción y la inepcia de los “garantes” de la administración de justicia, sin carrera judicial, sin conocimiento de la ley y sin responsabilidad para sentenciar con imparcialidad y apegados al marco constitucional.

Nada más imagínese al acusado de violación Félix Salgado Macedonio, al lépero de Cuitláhuac García, a la impresentable Layda Sansores, al “inteligentísimo” Cuauhtémoc Blanco, a Rutilio Escandón y varios etcéteras más de la fauna lopezobradorista, en busca del voto popular para presidir la Suprema Corte de Justicia de la Nación y los poderes judiciales de los estados.

López Obrador sabe que estas barbaridades no van a prosperar. Sólo que son parte de su estrategia electoral para denostar a la oposición y agredir a la Suprema Corte, con el desgastado argumento de que los neoliberales y conservadores se oponen a la democracia, al progreso y al bienestar del pueblo.

Ese pueblo que tanto ha ofendido con el despilfarro del patrimonio nacional. Con los cuatro millones de niños que ha dejado en el desamparo, sin alimentación y sin educación al desaparecer 27 mil escuelas de tiempo completo.

Los atentados a la salud ante la imposibilidad de surtir 45 millones de recetas. La falta de mastografías a un millón 300 mil mujeres. Las 7 mil 300 operaciones quirúrgicas dejadas de practicar. Y los más de un millón y medio de muertos por la irresponsabilidad y ligereza con el que se trató el Covid-19 y la enorme corrupción con los dineros sanitarios.

Esa sí es una canallada y un atentado a la Soberanía Nacional y al pueblo de México.

En el exceso de su populismo demagógico se atreve a proponer una jubilación de 100 por ciento que sólo puede concebirse en una personalidad deformada. En su inmensa ignorancia, como escolapio de primaria propone crear un fondo semilla de 64 mil millones de pesos a partir del 1 de mayo de 2024 para garantizar el ciento por ciento de jubilación a los trabajadores retirados.

Es de carcajada su propuesta. Para cubrir el ciento por ciento de jubilación al salario de los trabajadores se requeriría el doble, entre 130 mil y 140 mil millones de pesos sólo para el 2024. Habría que preguntarle al “prócer” de la patria de dónde van a salir esos 130 mil millones de pesos anuales sin una reforma fiscal para conseguir los recursos necesarios.

En medio de esa comedia laboral, la ignorancia de Claudia Sheinbaum le permite afirmar que ya revisó las cuentas y que esos 64 mil millones de pesos resuelven el problema de jubilación hasta el año 2030, cuando que el fondo semilla inicial apenas alcanzará para la mitad del año que corre.

Y desde luego como sus intereses personales son mayores que los del pueblo de México no se atreve a hacer una reforma fiscal. Sería el tiro de gracia a su desangelada candidata Claudia Sheinbaum con aumentos a los impuestos o la creación de nuevas cargas tributarias.

Tampoco habrá cómo financiar los 5 billones de deuda contratada en este trágico quinquenio, aunque López juró jamás endeudar al país, cuando que sólo en este año se ha contratado deuda por un billón de pesos.

Con ello se documenta su mentira número 100,001 desde las Mañaneras. Ampliaremos…

 

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PD.- En próxima entrega cuánto se necesita para los gastos de jubilación, de Jóvenes Construyendo el Futuro, adultos mayores y discapacitados.

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Lenia Batres, la impostora ministra

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Ciento por ciento de lealtad y cero por ciento de capacidad * En su fatídica perorata no tuvo límites al afirmar sin algún sustento que la Suprema Corte de Justicia de la Nación invade la esfera del Poder Legislativo * En concreto: Un porro obradorista en el máximo tribunal del país

 

ROBERTO DOMÍNGUEZ CORTÉS

 

La semana pasada Andrés Manuel López Obrador designó a Lenia Batres Guadarrama como ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Por primera vez, en 200 años de República, un ministro no tiene el aval del Senado del Congreso de la Unión.

Como todos los nombramientos expedidos por López Obrador, de nuevo cayó en el desacato a las instituciones nacionales y a la soberanía popular, al nombrar a una supina ignorante de la función jurisdiccional. Pero además lépera, grotesca y revestida de un lenguaje que envidiaría cualquier estibador de los muelles de Veracruz y los carretoneros dedicados al transporte público.

Circula un video de la vecindad en la cual pernocta Lenia Batres Guadarrama. La exhibe en toda su dimensión como persona y como parte de la sociedad en decadencia. Se la oye decir: “Deja ya a esta hija de su putísima madre. Y ya deja de estar chingando”.

Ese es el porro que llega a la Suprema Corte de Justicia de la Nación no para impartir justicia, sino para desestabilizar el único poder que se ha opuesto a las ocurrencias y veleidades del desadaptado de Palacio Nacional.

Sólo que ante esa descomposición verbal López Obrador lo celebra y ha dicho que le da gusto el lenguaje de Lenia Batres Guadarrama porque viene del pueblo y lo conoce.

Tiene razón. Son de la misma ralea y vienen de lo más deplorable de la clase social más baja.

Lenia Batres se pone al mismo nivel y comparte méritos con Julia Klug, la activista guatemalteca de Morena enviada por López Obrador a la Suprema Corte, para ofender a la ministra presidenta Norma Lucía Piña Hernández y al Poder Judicial federal con aquella cantaleta que López aplaudió: Norma Piña, Norma Piña ¿dónde estás, dónde estás? Ching… a tu madre y te vas. Y te vas.

Con todo y que Julia Klug se parece más a trabajadora de burdel, López Obrador aceptó complacientemente el homenaje que la Klug le rindió. En cualquier país serio, con instituciones serias y honorables, Julia Klug habría sido expulsada inmediatamente por graves violaciones constitucionales al inmiscuirse en asuntos políticos reservados exclusivamente a los mexicanos, imperativo constitucional contenido en el Artículo 33 de la Carta Magna.

Pero como Julia Klug se declaró abiertamente admiradora de Morena y de López Obrador, en vez de deportarla, inmediatamente fue exorcizada y se le permitió continuar en México para ofender cuanto quisiera a la Nación. Y de ello es cómplice López Obrador.

Queda demostrado pues que a López no le interesa el nivel político, social y cultural de la República. Sin ningún recato ha dicho que para su gobierno se necesita el 90 por ciento de lealtad y un ínfimo 10 por ciento de capacidad. Así sucedió con la improvisada secretaria de Gobernación, Luisa María Alcalde, y la demás fauna lopezobradorista.

Sólo que con la impostora ministra Batres Guadarrama, el señor López cambió la ecuación. Ciento por ciento de lealtad y cero por ciento de capacidad que traducido significa el 100 por ciento de ignorancia jurídico-constitucional.

Para defender al porro Batres Guadarrama, López Obrador ha dicho que el pueblo la ha calificado como ministra del pueblo. Es otro de los inventos de la cuarta regresión. López jamás ha defendido al pueblo y sólo lo exalta para engañar a la nación mexicana como protector de los sectores más necesitados.

Lo cierto es que Lenia Batres Guadarrama llegó como ministra representante de lo más retrógrado del obradorato y en contra del pueblo. Las reformas constitucionales anunciadas por López Obrador son un atentado a la democracia, a las instituciones electorales, a la ciudadanía y al electorado para suplantar en las urnas la voluntad popular.

Sin ningún ápice de conocimiento, Lenia Batres Guadarrama se atrevió a decir que la Constitución Política está subordinada a los ministros y no los ministros a la Carta Magna. En su apresurada verborrea lo dicho fue sin sentido.

Cualquier juez, para hacer una afirmación de ese tamaño, debe recurrir a lo que en derecho se llama fundamentación y motivación. Debió de explicar Lenia en qué Acción de Inconstitucionalidad, Controversia Constitucional o Amparo la Suprema Corte ha vulnerado el Estado de Derecho.

Jamás Lenia Batres Guadarrama podría sustentarlo por ignorante y mentirosa. En su fatídica perorata no tuvo límites al afirmar (otra vez sin algún sustento) que la Suprema Corte de Justicia de la Nación invade la esfera del Poder Legislativo.

Según el porro Lenia Batres Guadarrama asegura que los litigantes dicen: “¿Y qué dice la Constitución al respecto? Lo que indique la Suprema Corte”. Esto y nada es lo mismo. Son manifestaciones dogmáticas sin sentido alguno y sin valor. Igual que las más de 100 mil mentiras (estas sí documentadas) que López Obrador ha dirigido al pueblo de México desde sus soporíferas Mañaneras.

El escaso conocimiento de Lenia Batres Guadarrama fue todavía mayor cuando afirmó que la Corte ha legislado en sustitución del Congreso de la Unión. Habría que decirle que invalidar las estupideces constitucionales de López Obrador no sólo es una obligación social, política, moral sino también constitucional.

Recuérdese a los diputados y senadores morenistas que no cambiaron un punto ni una coma a las aberraciones constitucionales promovidas por Andrés Manuel. Y así procedieron estos delincuentes legislativos. Con ello AMLO gobierna bajo el signo del autoritarismo a partir de sus improvisaciones, ocurrencias y desatinos.

Pero el mayor homenaje de Lenia Batres Guadarrama a la corrupción de López y su familia, lo dio al referirse al sueldo que percibe Andrés López por destruir a México. O sea, se le paga para acabar con el país.

Otra vez asomó la ignorancia y sumisión de la Batres: “La Corte ha incumplido una disposición vigente desde 2010. El Artículo 127 Constitucional previene que nadie puede ganar más que el Presidente de la República”.

Habría que regresar a esta diletante de la administración de justicia a sus clases de cuarto semestre de derecho constitucional para obligarla a entender el sentido y alcance de lo que legislador propuso en este dispositivo de la Carta Magna.

Lo que sigue está en la Constitución y no son las tonterías con las que se presenta Lenia Batres Guadarrama, de la cual los ministros se han mofado por improvisada e ignorante: “Los servidores públicos de la Federación, de los estados y de los municipios (…) recibirán una remuneración adecuada e irrenunciable por el desempeño de su empleo, cargo o comisión (…).

“Se considera remuneración o retribución toda percepción en efectivo o en especie (…)”. López dice ganar 108 mil pesos mensuales, en tanto los ministros entre 206 mil y 350 mil pesos. Sólo que la percepción en efectivo y en especie del señor López supera los 6 millones de pesos mensuales como se ha documentado fehacientemente.

En especie son todos los servicios y beneficios que recibe por vivir como rey en el Palacio Nacional. Dispone de una nómina de 5.7 millones de pesos para pagar a 147 trabajadores y mantener los parásitos que pululan alrededor de él. A lo anterior deben sumarse 250 mil pesos mensuales de luz y 350 mil pesos bimestrales de agua.

Eso quiere decir que el gran corruptor (Elena Chávez González dixit) gana 17 veces más que los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. López Obrador percibe 72 millones de pesos al año, en tanto que los once ministros 46 millones 200 mil pesos, es decir, 25 millones 800 mil pesos menos.

Pero además habría que recordarle a esta improvisada ministra que el Artículo 94 de la Constitución otorga protección salarial a los señores ministros y ministras: “La remuneración que perciben por sus servicios los ministros de la Suprema Corte (…) no podrá ser disminuida durante su encargo”.

Así, el discurso inaugural del porro Lenia Batres es el discurso del resentimiento y la impotencia de López Obrador al que le han invalidado todas las inconstitucionales intentadas. Ampliaremos…

 

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