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EN PRIMERA PERSONA

“Hágase justicia en los bueyes de mi compadre”, máxima de la 4T

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Ante el plagio de Yasmín Esquivel, AMLO la disculpa y minimiza el delito * Cualquier error que haya cometido es menor al daño que han causado otros intelectuales, reaccionó en primera instancia * El enfado es que hayan tocado a su incondicional para presidir la SCJN; “a mí fue a quien plagiaron”, se defiende la ministra * * Inverosímil: primero obtuvo el doctorado y después ¡la maestría!

 

MAURICIO ORTEGA CAMBEROS

 

Reaccionar al bote pronto no es aconsejable para el Presidente Andrés Manuel López Obrador. Se sintió tocado en sus intereses (aunque se esfuerza en negar favoritismo y preferencias) y el corazón y la emoción le ganó a la razón y paciencia.

Sí, se trata del caso de la ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Yasmín Esquivel Mossa.

La investigación sobre el plagio de la tesis de la mencionada “abogada” está muy lejos de resolverse, por más que se esfuerce el Ejecutivo federal en que haya una solución antes de este lunes cuando se elegirá al nuevo presidente de la SCJN en sustitución de Arturo Zaldívar.

La defensa del Presidente López Obrador a la magistrada Yasmín Esquivel Mossa ha sido evidente desde el primer día, en el que minimizó el presunto plagio. Después exigió a la UNAM esclarecer pronto quién copió a quién.

Aunque lo niegue, AMLO tiene mucho interés en que Esquivel Mossa quedé al frente del Poder Judicial. ¿Por qué? Obvio, para influir a través de ella en la resolución de controversias, como el de la ya impugnada modificación a leyes secundarias que ponen en entredicho la viabilidad al Instituto Nacional Electoral.

Lo que llama la atención es la primera reacción del tabasqueño. Leí y escuché su mensaje una y otra vez con asombro. No, no me equivoqué. Nadie lo malinterpretó. El Presidente de México minimizó y dio por un hecho consumado el plagio de su amiga. Cualquier error de la ministra -reflexionó AMLO- es infinitamente menor al daño que han ocasionado intelectuales como Enrique Krauze o Guillermo Sheridan. Palabras, estas, que no tienen desperdicio y nos muestran que la corrupción y delitos sí tienen cabida en la 4T.

¿Qué tienen que ver Krauze y Sheridan? Absolutamente nada. No hay punto de comparación en el tema que está sobre la mesa. En todo caso, el Presidente afirma algo así: “sí, pero ella robó menos que otros”. ¿En verdad, Señor Presidente? Que conste que no afirmamos aquí que Krauze y Sheridan hayan cometido delito alguno. Eso tendría que probarlo el propio acusador.

La defensa insólita y a ultranza continuó: “Considero que cualquier error, anomalía, cometida por la ministra Yasmín cuando fue estudiante, cuando presentó su tesis de licenciatura, es infinitamente menor al daño que han ocasionado…” (siéntase en la libertad de poner aquí el nombre que usted guste, para no insistir en Krauze y Sheridan). Aunque después cambiaría su opinión, insistimos que de inicio AMLO dio por cierto el plagio y los disculpó por su juventud de la entonces alumna. ¿Puede pasarse por alto un delito cometido por alguna persona de 22, 23 o 24 años? Para el Presidente, sí. Afortunadamente para las leyes, no. La ministra ya era mayor de edad y sabía de las consecuencias de engañar y estafar a la UNAM, pues estudió para abogada.

En entredicho la UNAM. ¿Revisarán todas las tesis? ¿Cederá a la presión del Presidente López Obrador?

“El que esté libre de pecado que tire la primera piedra. Todos los que están pidiendo que se castigue a la ministra han cometido delitos mayores…”, argumentó López Obrador. Los pecados sólo los perdona Dios, pero los delitos los tiene que perseguir la justicia, trátase de quien se trate, y a pesar de que sean muchos los que delinquen. ¿No juró el Presidente cumplir y hacer cumplir la Constitución? Aunque este asunto no es de su incumbencia, sino del Poder Judicial, el inquilino de Palacio Nacional manda un mensaje: “Hay excepciones”. Hágase, entonces, la ley en los bueyes de mi compadre. Entendido y anotado.

Ante el escandaloso traspié, López Obrador se sumó a la estrategia emprendida por la propia ministra Yasmín Esquivel Mossa: jurar y perjurar que ella no copió la tesis, sino que ella ha sido la plagiada. Las investigaciones ya dieron sus primeros pasos tanto por la propia UNAM como por la Facultad de Estudios Superiores (FES) Aragón. Sin embargo, nadie desconoce el poder que tienen la ministra y el propio López Obrador para manipular las indagaciones y elaborar su propia “verdad histórica”.

 

Las tesis que destaparon ola de plagios y corrupción dentro de la UNAM, concretamente en la FES Aragón. Han aparecido, al menos, otros tres trabajos parecidos.

La ministra va en ese sentido. Lo primero fue aventar al ruedo a su directora de tesis, la maestra Martha Rodríguez Ortiz, quien puso el pecho para recibir los ataques y defender a quien en aquel entonces era estudiante. Luego, Esquivel Mossa contó con un escrito de aprobación de quien dirigió su doctorado en la Universidad Anáhuac, el maestro Juan Antonio Núñez Ochoa. ¿Y eso para qué? Para intentar limpiar su imagen.

Bajo el ojo del huracán se encuentra la maestra Martha Rodríguez Ortiz quien ha dirigido más de 500 tesis. Se ha dicho que, incluso, su trabajo para obtener la licenciatura es un plagio.

La ministra de la SCJN está en una posición económica y política para obtener las cartas de recomendación que se le antoje. Es más, podría incluso convencer a Edgar Ulises Báez Gutiérrez (a quien le habría plagiado la tesis) de echarse la culpa a cambio de una jugosa remuneración. De entrada, ya comenzaron a intentar manchar el nombre del abogado Báez Gutiérrez al ventilar en los medios de comunicación que tiene dos acusaciones por acoso sexual y dos actas de nacimiento. El aparato del Estado funcionando en favor de la consentida presidencial en la SCJN. A lo mejor sólo le ofrecen a Edgar Ulises pasar por alto sus “delitos” a cambio de salvar a la ministra.

Quienes conocen este tipo de trámites, saben bien que los proyectos de tesis se registran con anticipación antes de ser aprobadas. La tesis final de Yasmín Esquivel se publicó en 1987. La de Edgar Ulises Báez Gutiérrez, en 1986. Hasta aquí todo estaría más que claro. Pero la ministra aclaró que ella la registró desde 1985, cuando comenzó a escribirla y corregirla. ¡Sí, cuando iba a la mitad de la carrera aún! Es de suponerse que Edgar Ulises la registró también antes.

Mucho es lo que tiene que explicar la ministra Esquivel y la Universidad Anáhuac. ¿Cómo es posible que haya obtenido el grado de doctorado en 2009 y después el de licenciatura, por la Universidad del Valle de México, en 2021?

Sin conceder nada, lo mejor que le podría pasar a Esquivel Mossa es que la maestra Martha Rodríguez Ortiz (quien dirigió la tesis de ambos) los haya engañado a los dos. Aquí, sin embargo, habría otro problema: tal vez la ministra no escribió su tesis, sino pagó a la maestra para que ella lo hiciera y eso también es sancionable. Ese era el modo de operar de la distinguida profesora universitaria, a quien ya se le investiga por más de 500 tesis que dirigió, algunas de las cuales fueron plagios de plagios. Por cierto, la profesora en mención se tituló con tesis fusilada. ¿Qué otros encumbrados licenciados estarán temblando?

Y un detalle más, la defensa de López Obrador se puede entender, ya que la ministra Esquivel Mossa es esposa del ingeniero José María Robioó, uno de los contratistas y amigos favoritos del Presidente, a quien le ha encomendado importantes obras sin licitación de por medio.

La ministra Yasmín Esquivel con su esposo José María Rioboó. Ambos son muy cercanos al Ejecutivo federal.

 

¿ES AMLO CRISTIANO?

Difícil es entrar en un terreno tan delicado. Se requiere mucho cuidado y responsabilidad. En todo caso, no seré yo quien responda esa pregunta en este o cualquier otro caso. Son las propias Escrituras las que pueden dar guías irrefutables. Esto es a propósito de que, con motivo de la pasada Navidad, el Presidente Andrés Manuel López Obrador dirigió un mensaje de paz a los mexicanos a través de las redes sociales.

“Cuando me preguntan qué religión practico, respondo que el cristianismo”, aseguró el tabasqueño. ¿En verdad es cristiano? Es difícil afirmar que sí es por el simple hecho de creerlo o mencionarlo, no sólo para él, sino para cualquier persona, incluyendo al que esto escribe. La Biblia es bastante explícita en este sentido para que al final nadie se sienta engañado. “Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros. Y entonces les declararé: Nunca los conocí, apartaos de mí, hacedores de maldad”. Mateo 7:22-23

López Obrador describió a Jesucristo como el dirigente social más importante que ha existido en la Tierra; el que más ha demostrado con hechos, abnegación con su vida, el amor a los pobres.

“Luchó en contra de la opresión y por eso lo sacrificaron los potentados y poderosos de su época. Nos dejó la gran enseñanza del amor al prójimo”.

Añadió que es un día para celebrar porque nace el defensor más importante de la gente humilde, de la gente pobre, de los humillados.

En nada se equivoca el Presidente. Habría que destacar, no obstante, que lo mismo piensan los judíos, musulmanes y Testigos de Jehová acerca de Jesucristo: que fue un gran profeta, luchador social y defensor de los pobres. En este sentido, López Obrador también podría decir que es judío, musulmán y Testigo de Jehová.

Asegurar que se es cristiano por lo anterior no es suficiente.

Más aún, todo verdadero cristiano sabe con exactitud para qué nació Jesucristo: para morir en la Cruz para el perdón de los pecados de todos los que creen en Él y para asegurarles vida eterna. Esa es la parte fundamental del Evangelio. “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en él, no se pierda, sino tenga vida eterna”. Juan 3:16

“Yo me refiero fundamentalmente a la vida y obra de Jesucristo”, externó el Mandatario para justificar por qué es cristiano, como ya lo ha dicho en otras ocasiones. Notemos, primero, que el nombre “Jesús” significa “Dios salva” o “Salvador”, es decir, se reitera su misión primaria en la Tierra. Segundo, cuando se menciona Jesucristo o Cristo Jesús (que es lo mismo), se está asegurando implícitamente que Jesús es el enviado de Dios. Cristo es una palabra griega que es igual a Mesías, vocablo hebreo. Ambas, Cristo y Mesías, significan “el Ungido de Dios”.

Jesucristo va más allá de un luchador social. Tiene que ver con la divinidad misma. Jesucristo es el Hijo de Dios. Cristo Jesús es Dios mismo. Jesús es Dios encarnado. Dios hecho hombre. Jesús es 100% hombre y 100% Dios. Eso enseña la Biblia, la Palabra misma de Dios Padre.

A la declaración del Presidente (de que es cristiano) le faltan fundamentos importantes. Podría decirse, por ejemplo, que la relación del creyente con Dios es personal, lo cual es cierto, pero en parte. Quizá haya cuestiones del Presidente al respecto que no ha hecho públicas y por tanto desconocemos. Pero Romanos 10:9 dice “que si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor, y crees en tu corazón que Dios lo levantó de los muertos, serás salvo”.

Para declararse cristiano hay que admitir PÚBLICAMENTE que Jesucristo es el Señor, es decir, Dios mismo. ¿Católico Romano o cristiano protestante? Bueno, ese es ya otro asunto. Primero lo primero.

López Obrador se dice cristiano. También ha dicho que lo suyo no es mentir, robar y traicionar. Estas acciones son pecado. ¿Lo sabrá?

La ministra Yasmín Esquivel con su esposo José María Rioboó. Ambos son muy cercanos al Ejecutivo federal.

 

POR SUS FRUTOS LOS CONOCERÁS

Y más allá de los dichos están las acciones. López Obrador resalta el amor de Jesucristo por el prójimo. Es más, ha llegado a compararse a Jesús en ese sentido, en el de preocuparse y ocuparse por los pobres. Hemos mencionado, también, que esa comparación es un disparate, más aún si se entiende bien quién fue, quién es y a qué vino Cristo Jesús.

“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente, y con todas tus fuerzas” (Marcos 12:29), respondió Jesús cuando le preguntaron cuál era el principal mandamiento y abundó en el siguiente versículo: “El segundo en importancia es: amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Amar al prójimo no se limita a la familia o a los amigos, sino incluye con más razón a los enemigos. ¿Hay amor de López Obrador para con sus rivales políticos? ¿Alguien podría sostener que así es?

Estar en Jesucristo, identificarse con Él y seguirlo como discípulo implica estar lleno del Espíritu Santo. ¿Cómo saber que se tiene el Espíritu Santo? Gálatas 5:22-23 explica: “… el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio”.

¿Hay esos frutos en el corazón de López Obrador? ¿Paciencia? ¿Humildad? ¿Dominio propio? ¿Amabilidad? ¿Paz? ¿Qué hacemos con su ira y enojo? ¿Dónde ponemos sus ataques cotidianos a periodistas, políticos opositores y empresarios? ¿Y su sed de venganza? ¿Dónde colocamos sus descalificaciones dentro de los frutos del Espíritu? Ahí no tienen cabida, pero sí en las obras de la carne (los pecados).

Ser cristiano no es fácil ¡para nadie! Entre otras cosas hay que aceptar que se es pecador por naturaleza y que aún al aceptar a Jesús en el corazón, se volverá a caer. La perfección del creyente no existe aquí en la Tierra. “No hay justo, ni tan solo uno… No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno…”, así lo advierte Romanos 3:10-18

De acuerdo con la Biblia, ni Usted quien lee esto, ni un servidor que teclea, ni el mismo López Obrador somos perfectos. Todos nos equivocamos y el mandato es reconocerlo, pedir perdón y no volver a repetir la falta (de eso se trata el arrepentimiento).

Asegurar que no se ha pecado es llamar a Dios mentiroso, de acuerdo a 1 Juan 1:10. Sólo Dios conoce lo que hay en el corazón de cada persona. A Él le corresponde, y únicamente a Él, el juicio. Sólo Él sabe quién es un verdadero cristiano. Sin embargo, su Palabra plasmada en las Sagradas Escrituras ya nos da algunas pistas para que nadie se sorprenda en el Día Final.

El ingeniero José María Rioboó ha sido uno de los empresarios favoritos en la presente administración.

 

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EN PRIMERA PERSONA

Debilidad de AMLO por “El Chapo” Guzmán y tirria contra García Luna

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Petición directa del capo al Presidente: que lo regrese a México; la instrucción: Revisar violaciones de Peña Nieto * Se queja de mala comida y pocas visitas; ¿solicitud u orden?; la SRE ya ve el caso por violación a derechos humanos: López Obrador * Con Genaro García se frota las manos y quiere ver sangre * Martha Rodríguez, expulsada de la UNAM; la ministra Yasmín Esquivel, casi fuera de la SCJN; un hecho que se cancele título

 

MAURICIO ORTEGA CAMBEROS

 

Nadie en su sano juicio (lo digo con todo respeto) metería las manos al fuego por Joaquín Guzmán Loera, mejor conocido como “El Chapo”. Nadie, excepto su madre e hijos y demás familiares, claro está. Bueno, quizá sí lo harían (como ya lo han hecho) los miembros de su cártel y los habitantes de Badiguarato, Sinaloa, a los que siempre les ha tendido la mano económicamente, aunque no de manera gratuita y generosa, sino para que sean los cuidadores cotidianos de la casa principal de la familia donde habita o habitaba su señora madre.

Sin embargo, y aunque parezca increíble, el Presidente Andrés Manuel López Obrador ha externado un especial respeto por “el señor Joaquín Guzmán Loera”, ya que ni siquiera se refiere al narcotraficante por su apodo. De su boca no ha salido “El Chapo”. ¿Por qué el respeto a uno de los capos más sanguinarios que ha habido en la historia de México?

Cualquiera diría que se trata de un mandatario respetuoso de toda persona, pero no es así. ¿Cómo es posible que día tras día despotrique en las Mañaneras contra empresarios, periodistas y rivales políticos? Para ellos, todo tipo de descalificativos, agresiones y acusaciones sin sentido. Ventila sus vidas privadas poniendo en riesgo la seguridad de sus personas, familias y bienes materiales. De hecho, los juzga con severidad: ahí están los casos de Ciro Gómez Leyva y Carlos Loret de Mola.

¿Por qué el tabasqueño no tiene las mismas consideraciones para Genaro García Luna? Si por López Obrador fuera, el ex secretario de Seguridad Pública ya estaría juzgado y sentenciado a cadena perpetua o hasta pena capital, pero no únicamente él, sino también su ex jefe Felipe Calderón Hinojosa. El inquilino de Palacio Nacional prometió que enjuiciaría a todos los ex presidentes. No cumplió su palabra, pero esos nombres le sirven para justificar los errores de su administración. Todo es culpa del pasado, de los priistas y panistas. El juicio de Genaro García Luna será como es espectáculo de pago por evento, sentenció el Presidente en una especie de burla y morbo.

Que conste, antes que nada, que no defendemos a García Luna ni atacamos a “El Chapo” Guzmán. El primero tiene suficiente dinero para contratar a los mejores abogados del mundo para que lo defiendan (lo que parece que será insuficiente ante la gran cantidad de pruebas que hay en su contra). Y el segundo ya está en manos de la justicia de los Estados Unidos del Norte porque acá en México era el “jefe de jefes” incluso en las prisiones.

 

¿SUMISIÓN… MIEDO..?

Inexplicable es, insistimos, que el Presidente trate de manera diferente a “El Chapo” Guzmán y a Genaro García Luna. Pregunta: ¿Cuántas cartas ha recibido el Primer Mandatario de prisioneros que piden que se revise su caso? ¿Cuántos le han denunciado abusos y violaciones a sus derechos humanos? Seguramente muchos. ¿Ha leído esas misivas o correos? ¿Ha hecho algo al respecto? Lo dudamos. Pero lo que sí es cierto es que esas cartas no las ha llevado a la Mañanera ni mucho menos les ha puesto el mismo interés. No todos son iguales para el Presidente. Hay delincuentes y narcotraficantes de primera y de segunda clase. A la madre del capo, María Consuelo Loera Pérez, hasta la visita y saluda personalmente en su propia tierra. Así como lo escucha.

El Presidente con doña María Consuelo Loera Pérez.

¿Por qué la sumisión? ¿Miedo? No fue en su administración cuando lo volvieron a detener y fue extraditado al vecino país del norte, sino en el de Enrique Peña Nieto. Si el Presidente ha sido amenazado por la organización criminal del capo, habría razón en el temor. ¿Quién no? Más todavía al saber que terminando su sexenio se irá a “La Chingada”, su rancho, sin la protección del Estado Mayor Presidencial que el mismo eliminó. Sin pruebas, no son pocos los que han denunciado complicidad del Mandatario con el crimen organizado. El propio Porfirio Muñoz Ledo lo ha acusado. ¡Pruébenlo! ha respondido el tabasqueño. ¿Qué necesidad hay de todo eso? Lo que sí es cierto y lamentable es que los criminales han tenido una participación importante en los últimos procesos electorales al imponer candidatos y financiar campañas. Esto, claro está, es culpa de todo el Estado Mexicano, y no sólo del Poder Ejecutivo.

“El Chapo” Guzmán se quejó ante López Obrador: “La comida es de pésima calidad; sólo me han permitido tener tres visitas; nunca he visto la luz del sol en seis años; la vida que me dan es degradante…” La petición del capo es directa: que lo regrese a México. La instrucción muy precisa: que revise y repare las violaciones que el gobierno de Peña Nieto cometió en su contra. ¿Petición u orden? Dirían nuestros padres ¿y tu nieve de qué la quieres?

Guzmán Loera está en libertad de pedir lo que quiera, con razón o sin ella, pero el Presidente tiene la obligación de cumplir y hacer las leyes, amén de hacer respetar la investidura presidencial. Ponerse a intercambiar mensajes con un narcotraficante no parece digno ni saludable. Peor es que la respuesta no haya sido privada, sino pública y en ella asegurara “vamos a ver”.

El Presidente López Obrador dijo que la SRE ya analiza petición del “señor Guzmán Loera”.

Pero a la escueta afirmación vino después, una lastimosa aclaración presidencial: la Secretaría de Relaciones Exteriores ya está atendiendo la solicitud desde la perspectiva de los derechos humanos. “Se va a revisar. Se tiene que ver, cuando se trata de derechos humanos, hay vías internacionales, entonces, no es descartar porque el principal de los derechos humanos es el derecho a la vida”, dejó en claro López Obrador.

¡Uffff! Por fortuna para México, no se trata de lo que quiera “El Chapo” ni lo que pretenda López Obrador. Todo, absolutamente todo, está en manos de la justicia de Estados Unidos, quien por cierto ya lo condenó a cadena perpetua. Resultaría ridículo para los gringos soltar al capo. No tendría ni pies ni cabeza una petición de México en tal sentido. Pero el sólo hecho de que López Obrador lo mencione es grotesco y majadero. Ahora resulta que quien delinquió ya no es “El Chapo”, sino Peña Nieto por violentar el debido proceso y EU por violar sus derechos humanos. Guzmán Loera pasaría a ser la víctima. ¿Puede Usted creerlo?

La historia criminal del señor Joaquín Guzmán Loera es ampliamente conocida. Es uno de los capos más sanguinarios que han existido en el mundo. Se le atribuyen alrededor de ¡70 mil asesinatos! cometidos por él mismo o por el Cártel de Sinaloa bajo sus órdenes. Qué más podría decirse de quien ha envenenado a millones de personas con el tráfico de estupefacientes. Ha corrompido a todo tipo de políticos, policías, autoridades y hasta presidentes. Ha vivido como rey en las prisiones y se ha fugado de ellas cuando lo ha querido.

Sin duda, “El Chapo” ha violado los derechos humanos de cientos de miles de personas; los ha torturado, descuartizado, decapitado y muchos cuerpos fueron desintegrador en ácido. Sí, a ese personaje es a quien el Presidente le tiene simpatía y respeto (por decir lo menos). López Obrador ya se comprometió a revisar su caso por un proceso viciado y porque al señor Guzmán lo tratan muy mal, hasta lo torturan sicológicamente.

Ya extraña las prisiones mexicanas. No le gusta la comida y lo tratan mal allá.

¿Más cercanía con el narco? Nada más el “Culiacanazo” del 2019. Cuando la Guardia Nacional aprehendió a Ovidio Guzmán, uno de los hijos de “El Chapo”, el Presidente López Obrador ordenó que lo liberaran para evitar un baño de sangre en la ciudad. Cedió ante la violencia desatada por los narcos de Sonora. El baño de sangre finalmente no se evitó, pues cerca de 30 personas fallecieron durante la recaptura de “El Ratón” Ovidio Guzmán, sólo unos días antes de que llegara a México el mandatario yanqui Joe Biden. Hermosa coincidencia.

Con García Luna, repetimos, es diferente. Se molesta porque atrasan mucho el juicio. Acusa a altos funcionarios del gobierno norteamericano de ser cómplices de don Genaro. Asegura que los sobornos a ex titular de la SSP llegaban hasta el escritorio de Calderón Hinojosa. Y el último disparate: que si se descubre que García Luna robó a México 600 millones de dólares y los transfirió al país vecino, estos nos tienen que ser devueltos. ¡Sí cómo no! En suma, con Genaro García Luna quiere ver sangre. Con el señor Guzmán que se respeten sus derechos humanos.

Pago por evento, el juicio a García Luna, afirma en presidente. “Sobornos llegaban a Calderón”.

 

LA MINISTRA Y MAESTRA RECIBEN SU MERECIDO

Más que vergonzosa es la situación en que se han colocado la ministra (todavía) Yasmín Esquivel Mossa y la maestra (ya no) Martha Rodríguez Ortiz. Ya no por el plagio de una tesis, sino por el comportamiento lastimoso, mentiroso y ridículo que adoptaron una vez que fue denunciado el delito y confirmado por las autoridades correspondientes.

Nadie, excepto la 4T, las defienden. Bueno, ni los morenistas le creen, pero han tenido que seguir la instrucción presidencial de cerrar la boca o abrirla únicamente para defenderlas y justificarlas. La impresentable Martha Rodríguez ya fue expulsada abiertamente por la Universidad Nacional Autónoma de México. Jamás regresará a esas aulas y seguramente a ninguna otra escuela que se respete a sí misma. Permitió no uno, sino varios plagios. Seguramente vendió tesis a sus alumnos. Dicen que hasta en 100 mil pesos cada una. Un mes después de que se destapara el engaño, por fin se decidió aparecer ante algunos medios de comunicación. “Pelearé y buscaré un amparo”, se defiende. Pelearé contra “mi UNAM”. La Universidad no es mala, sino sus directivos, acusa. Vamos, un sinfín de escusas tan increíbles como el hecho de que -dice- el otro alumno, Edgar Ulises, le hizo llegar voluntariamente una carta certificada por notario público donde aceptaba que él copió a Yasmín.

Bien hizo la UNAM en despedirla por falta de probidad y honradez en el desempeño de su trabajo como maestra y directora de tesis. Pero ¿todo quedará ahí? ¿No hay delito qué perseguir? Suponemos que no uno, sino varios. Sólo es cuestión de rastrear sus actividades escolares y movimientos financieros.

Por fin, expulsada de la UNAM. Martha Rodríguez finge inocencia.

En el mismo fuego esta Yasmín Esquivel Mossa, quien con su presencia en la SCJN sólo ensucia la no tan pulcra imagen de esa institución. Está sentada en su macho. Negando todo. Haciéndose la víctima de la película, pero sobre todo encarando a todo México: “¡no renuncio!”. Háganle como quieran.

La todavía licenciada en derecho grita a los cuatro vientos “no tengo nada de qué avergonzarme”. ¡Cuánto cinismo! Reta a todos y hasta ahora ha salido con la mano en alto. Asiste y participa en todas las cesiones. Emite votos. ¡Cuánta desfachatez! Anhelaba ser presidenta de la Corte impulsada por López Obrador, quien aún la disculpa.

Yasmín Esquivel Mossa y la sombra de su tesis. Ya siente pasos…

Al momento de escribir este último párrafo (viernes a las 12:30 horas) faltaba una hora para que el rector de la UNAM, Enrique Graue, diera una conferencia de prensa. Por la salud de México, por la credibilidad de la Máxima Casa de Estudios y por la defensa de un auténtico Estado de Derecho, el rector debió anunciar que se retiraba el título expedido por la FES Aragón a Yasmín Esquivel Mossa como licenciada en derecho. Lo demás caerá ya por su propio peso hasta quedar expulsada también de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

 

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EN PRIMERA PERSONA

¡Sin vergüenza!

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Sheinbaum quiere conducir a México cuando no puede ni siquiera con el Metro * Claudia califica de “incidente” una tragedia •  En plena precampaña (en Michoacán) le agarró enésimo accidente; se indigna por la justificada ola de críticas • Yasmín Esquivel sí copió tesis, concluye UNAM; mintió a Fiscalía y a todo México; pese a todo, se aferra a la SCJN • Maestra Martha Rodríguez Ortiz ya no dará jamás clases en CU por tráfico de tesis; falta decisión de la SEP, que seguramente no le quitará el título a la ministra

 

MAURICIO ORTEGA CAMBEROS

 

Las tragedias del Metro, entre otras, son ya una lamentable constante en el currículum de Claudia Sheinbaum Pardo. No lo decimos nosotros, lo atestiguan los propios hechos. El último accidente del sábado 7 de enero en la Línea 3 es ya el colmo. La jefa de Gobierno de la Ciudad de México se encontraba en precampaña en Michoacán.

Llegaron todos al lugar del siniestro, menos ella. Arribó más de tres horas después, cuando ya no había nada que hacer ni a nadie a quién rescatar. Quiso, como en anteriores ocasiones, minimizar los hechos al calificarlos como “un incidente”.

Tarde, muy tarde en la Línea 3. ¿Qué pasó?

La muerte de una jovencita y más de 100 personas lesionadas no puede llamarse incidente, pues es una falta de respecto a todas las víctimas, a sus familias, a los usuarios del Metro y a todo México. Así se las gasta la 4T y la corcholata preferida del Presidente Andrés Manuel López Obrador para sucederlo en el 2024.

Haber enviado a la Guardia Nacional a vigilar las instalaciones del Sistema de Transporte Colectivo es un acto preocupante, ya que en lugar de admitir que los percances son por falta de presupuesto y mantenimiento, amén de negligencia e incapacidad, dan el mensaje de que se trata de sabotajes. Vaya manera de quererse limpiar la cara cuando la ineptitud en el Metro es más que obvia. ¿Pero qué tal los ahorros? Allí están las consecuencias, como ha pasado también con el desabasto de medicamentos y el hackeo a la Secretaría de la Defensa Nacional. ¿Ahorros para qué? Para tapizar al país entero con promocionales de Claudia Sheinbaum.

Guardia Nacional resguarda ya al Metro. ¿Sabotajes? Eso dan a entender.

Lo que resulta también inadmisible es que la jefa de Gobierno de la CDMX salga siempre con su mismo discurso: que los partidos políticos y sus adversarios sólo intentan sacar raja política de las tragedias; que lucran y andan como zopilotes (eso lo dijo AMLO) sobre los percances. Primero habría que destacar que no son únicamente los políticos, sino gran parte de los ciudadanos, y segundo, qué esperaba doña Claudia ¿qué le aplaudieran o la felicitaran? Debe recordar que si Morena llegó al poder fue precisamente por haber ventilado y criticado todos los errores, traspiés y la corrupción de priístas y panistas. ¿O no fue así?

El 16 de mayo de 2018, durante el debate que tuvo con los otros candidatos por la gubernatura de la CDMX, Claudia Sheinbaum explotó contra Alejandra Barrales: “Es vil que utilices una tragedia como centro de tu campaña”. Esto fue luego de haber sido acusada de sinvergüenza y omisa por la tragedia en el Colegio Rébsamen, donde fallecieron 19 niños y 7 maestros al derrumbarse la escuela. Claudia era la delegada en Tlalpan.

Derrumbe del Colegio Rébsamen. Comienzo de las tragedias que persiguen a Claudia, que no incidentes.

Desde entonces, ese ha sido su discurso recurrente ante las tragedias. En lugar de admitir su responsabilidad, intenta pasar como víctima. Se dice blanco de bajezas. Eso sí, promete hacer justicia a las víctimas, pero en eso también falla. Sin ningún rubor, corrió a los expertos de Noruega que investigaban las causas del derrumbe en la Línea 12. ¿Por qué? Dijo que por ser tendenciosos. La verdad fue porque también le fincaba responsabilidades a su administración. ¿Eso sucederá de nuevo? Claro que sí, pues las indagaciones están a cargo de su incondicional amiga Ernestina Godoy.

En manos de Ernestina Godoy y Claudia Sheinbaum está la investigación del choque de trenes en la Línea 3. ¿Será como la del plagio de la tesis?

Como oportunamente publicó IMPACTO la semana pasada, son cuatro tragedias mortales en el Metro en sólo tres años. Ello sin mencionar, eso sí, los incidentes cotidianos, como son ponchaduras de llantas, conductores ebrios y falta de suministro eléctrico. Si el Metro y la capital del país le quedan grandes a Sheinbaum Pardo, ¿podrá dirigir y conducir a México desde la presidencia?

En esta semana, incendio en estación Politécnico. Se ponchó la llanta: informe oficial.

 

VOTAR CON OJOS CERRADOS

Según las últimas encuestas, si hoy fueran las elecciones presidenciales para el periodo 2024-2030, la ganadora sería la morenista Claudia Sheinbaum. Esto preocupa por lo anterior descrito, pero hay más.

¿Cuáles son los galardones de doña Claudia? Bueno, buscamos y buscamos y, en verdad, no encontramos nada sobresaliente. Alguien diría: “es jefa de Gobierno de la Ciudad de México”. Cierto, pero en realidad la contienda no la ganó ella, sino Andrés Manuel López Obrador. Sheinbaum únicamente fue beneficiaria de la ola en favor de AMLO, como todos aquellos que se postularon a cargos de elección popular por Morena en 2018.

Apoyo incondicional del Presidente a Sheinbaum. ¿Y las víctimas?

No se debe olvidar que la capital del país ha estado en manos de la izquierda desde hace 25 años con la victoria de Cuauhtémoc Cárdenas en 1997. Después lo sucederían López Obrador, Marcelo Ebrard, Miguel Ángel Mancera y, ahora, Claudia Sheinbaum. En todo caso, el descalabro mayor que ha padecido la izquierda en la CDMX fue en 2021, bajo el gobierno de Sheinbaum, en donde los partidos de oposición le arrebataron 9 de las 16 alcaldías. Esa derrota debe verse como una evaluación a su gestión.

¿Y entonces? Su gran atributo es (y ha sido) su lealtad a López Obrador. Amor con amor se paga, afirma el tabasqueño y por eso mismo es su preferida para abanderar a la 4T. ¿Es eso suficiente? Para los militantes de Morena y los seguidores de López Obrador sí es suficiente. AMLO los ha llamado a votar con los ojos cerrados este 2024 por los candidatos de su partido y de sus aliados PT y PVEM. La orden está dada y seguro la repetirá hasta que les quede bien grabada.

Es obvio que el inquilino de Palacio Nacional ha puesto su futuro y esperanza en manos de Claudia por dos razones. Primero, por su fidelidad y gratitud, con lo que garantizaría que ni su administración ni él mismo sean sujetos de auditorías e investigaciones. Su espalda quedaría cubierta. En segundo lugar, y esta es la clave, a través de Claudia Sheinbaum podría, en el peor de los casos, influir en la toma de decisiones que garanticen la continuidad de su proyecto. El mejor de los escenarios para López Obrador (y el peor que le podría ocurrir a México) es que doña Claudia sea una especie de títere para prolongar su mandato. Sí, una reelección disfrazada.

¿Le alcanzará con eso a AMLO y a Claudia? Faltan largos meses y eso está por verse. Los hechos ocurridos en la Línea 3 del Metro han dejado al descubierto de qué está hecha y cuáles son algunas de las debilidades más notorias de Sheinbaum. Sólo basta con ver y analizar las intervenciones que tuvo ante los medios de comunicación para informar qué había pasado y qué se estaba haciendo al respecto para intuir su personalidad y la falta de claridad que hay en sus ideas.

Vimos a una funcionaria nerviosa y trabada. Encerrada en sí misma. Su lenguaje corporal evidenció inseguridad y su falta de elocuencia es alarmante. Salió a dar la cara nada más. Tenía que demostrar que estaba ya en el lugar de la tragedia, y no en Michoacán. Ni el discurso ni las palabras son suyas. Son una mala copia de López Obrador.

Alguien podría preguntar ¿es ella la jefa de Gobierno de la CDMX? Sí lo es y ya mencionamos cómo y por qué llegó. La pregunta es: ¿está preparada y capacitada para ser presidenta de México? Los hechos hablan. No basta con que ella quiera serlo.

Si se realizara un debate entre Claudia Sheinbaum Pardo, Marcelo Ebrard Casaubón y Adán Augusto López Hernández para ayudar a definir quién será el candidato oficial de Morena a la Presidencia, no hay duda que Claudia no tendría absolutamente nada que hacer ante Marcelo. Perdería y hasta quedaría exhibida. Es más, hasta el propio Adán Augusto la dejaría a la zaga.

Esa es la razón por la que López Obrador no alienta ni promueve el debate exigido por Ebrard. La propia Claudia dice sí… hay que esperar… ya veremos… ¡Qué necesidad! Exacto, para que exponerse al ridículo si ya tiene la bendición necesaria.

Falta camino por andar todavía. Si el Presidente López Obrador no la ve tan segura (como parece ahora), tendría que cambiar de estrategia y hasta de corcholata preferida. No se dude que la lista podría ser ya no de tres suspirantes, sino de cuatro o cinco (sin contar a Ricardo Monreal y Gerardo Fernández Noroña, por supuesto).

¿Por qué? Porque si se desinfla Claudia, el tabasqueño buscaría entre “sus” gobernadores y ministros al sustituto, pues es evidente que a Ebrard no le tiene confianza al 100%, y a Adán Augusto sólo lo ocupa de comparsa.

 

¿QUÉ SIGUE PARA LA MINISTRA Y MAESTRA?

Yasmín Esquivel Mossa y Martha Rodríguez Ortiz son ya impresentables. De la maestra y directora de más de 500 tesis ya lo sabíamos, pero sólo faltaba que se comprobara lo que todos suponían: la hoy todavía ministra ¡sí plagió su tesis! El golpe final se lo dio la Facultad de Estudios Superiores Aragón y la propia UNAM.

Acabó la carrera de abusos y corrupción en la UNAM de la maestra Martha Rodríguez Ortiz. Resta resolución de la FES Aragón.

¡Cuánto descaro! A otros se nos estaría cayendo la cara de vergüenza al ser atrapados en un acto de corrupción como el mencionado, pero no a Yasmín Esquivel. Le hizo trampa a la FES Aragón, a la SEP, a la Universidad Anáhuac, a la Universidad del Valle de México, a la Suprema Corte de Justicia de la Nación y a México entero. Se ostenta como abogada, pero ese título, a la luz de las investigaciones, no debería tener ninguna validez y, por tanto, tampoco su maestría y doctorado. En consecuencia, la ministra preferida de Andrés Manuel López Obrador ha usurpado el cargo de ministra en la SCJN.

Yasmín Esquivel Mossa deshonra a la SCJN… y nadie hace nada

No es un delito, sino una cadena de ellos. Pueda que ya hayan prescrito algunos, pero no por eso dejan de ser delitos y deben ser condenables por la opinión pública. Aún más, para defender su fechoría, Yasmín mintió a la Fiscalía General de Justicia de la CDMX en sus declaraciones y con los documentos que, según ella, acreditaban sus dichos. Este delito, el de falsedad de declaración a una autoridad, está vigente, aún está calientito. La palabra la tiene la Fiscalía de Ernestina Godoy y de su jefa Claudia Sheinbaum. Mal pronóstico, pues ambas se prestaron a utilizar a la Fiscalía en favor de Yasmín Esquivel para exonerarla y culpar al “otro alumno”, Edgar Ulises Báez Gutiérrez. Este, por cierto, denunció a la ministra ante la Fiscalía capitalina por haberlo acusado falsamente.

Edgar Ulises Báez, “el otro alumno”, demanda a la ministra Yasmín Esquivel.

Lo que nadie puede explicarse, en un Estado de Derecho como el nuestro, es cómo Esquivel Mossa sigue ocupando su silla de ministra en la SCJN. Como si nada hubiera ocurrido, se presenta al salón de plenos, participa en las discusiones y emite su voto. ¡Cuánta desfachatez! Todos cometemos errores, cierto, pero hay que pagar las consecuencias y pedir disculpas. No es el caso (hasta ahora) de Yasmín Esquivel, quien ha perdido toda credibilidad. No muestra signos de humildad ni de arrepentimiento. ¿Dignidad? Qué es eso. Su renuncia es obligada.

¿Y los otros 10 ministros se quedarán con los brazos cruzados? ¿Se sienten cómodos trabajando al lado de una tramposa y corrupta? ¿Es esa la justicia que tienen obligación de defender? Yasmín Esquivel ha manchado al Poder Judicial y tienen la obligación de limpiar el rostro de la SCJN. La UNAM, por su lado, hizo a medias la tarea. No cedió a presiones y desnudó el plagio de la tesis. Sin embargo, es poco creíble que nada pudiera hacer respecto a la cancelación del título. Si en verdad no está regulado, momento es este para tomar una determinación firme y sentar un precedente. El rector Enrique Grauer tiene la obligación de ir más allá y no pasar el caso a la SEP. ¿Usted cree que la SEP, dependiente del Ejecutivo federal, le cancelará título y cédula a Esquivel Mosso? Nosotros tampoco.

Quien también tiene vela en el entierro es el Presidente López Obrador. Él la propuso como ministra y es esposa del contratista consentido del sexenio. Una llamada telefónica o un mensaje a través de un propio, como Adán Augusto López, serían suficientes para pedirle que presente su renuncia. ¿Lo hará? Sólo el Presidente lo sabe, pero desde el principio ha sacado el pecho por su amiga y ha minimizado su delito. Eso, aquí y en cualquier parte del mundo, se llama corrupción, si esa que según al líder de la 4T no existe en su administración.

Incesante ha sido el respaldo de AMLO a la todavía ministra, quien se aferra el cargo.

La UNAM ya corrió a la maestra Martha Rodríguez Ortiz de Ciudad Universitaria. Jamás dará clases ahí. La FES Aragón tendrá que resolver lo mismo, es decir, acabar con el engaño, las trampas y el jugoso negocio de Martha Rodríguez. ¿Y eso es todo? Por supuesto que no, debe haber denuncias penales contra ella y sus cómplices dentro de la FES, pues es imposible que Martha hiciera todo. Por cierto ¿qué hará la UNAM para revisar las decenas de miles de tesis ya archivadas? ¿Detectará cuáles son plagios? ¿Procederá en consecuencia o habrá borrón y cuenta nueva? Por el bien de la UNAM y de México, esperemos que no sea así.

 

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EN PRIMERA PERSONA

SCJN noqueó a AMLO; Sheinbaum, ¿al servicio de presunto delincuente?

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Fracasa el Presidente en el intento por controlar a la Corte; primera caída, al querer prolongar mandato de Zaldívar ? * Yasmín Esquivel (su favorita) obtuvo un voto, el de ella; Norma Piña es la primera presidenta del Poder Judicial * Fiscalía de la CDMX realizó un cochinero exprés para favorecer a la ministra y culpar “al otro alumno” * Claudia y Ernestina Godoy, en el ojo del huracán; está en manos de la UNAM esclarecer la afrenta y mentira

 

MAURICIO ORTEGA CAMBEROS

 

Severo fue el revés que los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación le propinaron al Presidente Andrés Manuel López Obrador. Cierto, no perdió la guerra, pero sí una importante batalla para él. Conociendo su condición, no buscará quién se la hizo, sino quién se la pague. ¡Venganza a la vista!

Por más que se esforzó en desligar a la ministra Yasmín Esquivel Mossa de su autollamada Cuarta Transformación, no lo logró, ni antes ni después de la elección de quien es ya la primera presidenta de la SCJN, Norma Lucía Piña Hernández.

Norma Lucía Piña hace historia.

El ataque del Poder Ejecutivo contra los ministerios públicos, jueces, magistrados y ministros del Poder Judicial ha sido sistemático, pero con mayor razón desde que tomó las riendas de la Nación. Lo menos que les ha dicho es deshonestos y corruptos. Las descalificaciones son un día sí y otro también, al igual que lo hace contra los periodistas, empresarios y a quienes denomina como conservadores.

El propósito del Presidente era y es evidente: controlar a los otros dos Poderes de la Unión. En el Congreso de la Unión tiene cierta capacidad de movimiento, pero al no contar con las dos terceras partes de legisladores tanto en la Cámara Baja como en la de senadores, las pretendidas reformas constitucionales han topado con pared. Por eso ha llamado a sus simpatizantes a votar parejo en 2024, es decir, que con los ojos cerrados otorguen su sufragio a los candidatos de Morena y aliados para así estar en condiciones de aprobar lo que la 4T quiera y mande.

El Poder Judicial se le ha atragantado al tabasqueño. Ya admitió que deseaba una transformación en ese órgano de arriba a abajo. Algo parecido a lo que intentó y sigue intentando con el Instituto Nacional Electoral. Vaya disparate, pues lo que se garantiza con los Poderes de la Unión es un equilibrio en la gobernanza del país y se evita, precisamente, una dictadura y autoritarismo.

En 2018, López Obrador trazó lo que sería su relación con la SCJN al llamar a los ministros a retirar el retrato de Benito Juárez que tienen en su salón de plenos. El motivo: porque según él son corruptos y deshonestos. Quizá sí algunos, pero fue indebido generalizar y más aún entrometerse e insultar al Poder Judicial entero.

AMLO no se salió con la suya.

Nadie puede olvidar ni ignorar el intento que hizo AMLO por prolongar dos años más el mandato de Arturo Zaldívar, el ahora ex presidente de la SCJN. No hay duda que en ese ministro había encontrado un aliado a modo. Esa misma estrategia empleó con el entonces gobernador de Baja California, Jaime Bonilla Valdez, quien resultó electo por dos años (2019-2021). Sin embargo, López Obrador lo quería cuatro años más y para ello manipuló a su antojo al Congreso local, incluyendo a desleales panistas. La misión finalmente falló. ¿Qué pensaba López Obrador en ambos casos? ¿Cuál era la intención oculta? Obvio, calculaba el terreno para, en el momento oportuno, alentar la reelección de él mismo.

Volviendo a la SCJN, el desaseo fue mayúsculo. Arturo Zaldívar Lelo de Larrea guardó silencio por varios meses. Esperó las reacciones, pues el apetito de poder le ganó. La presión de la sociedad, de la clase política, de los medios de comunicación y de los propios ministros para que se pronunciara al respecto fue creciendo hasta que se volvió insoportable. Todos exigían que rechazara esa posibilidad. Cuando ya no pudo más y algunos ciudadanos lo encararon en las calles, Arturo Zaldívar declaró que jamás pensó en prolongar su mandato y que éste habría de terminar el 31 de diciembre de 2022. Esa fue la primera caída de López Obrador. Seminoqueado, se levantó antes de que la cuenta llegara a 10.

 

VERGONZOSA LA DERROTA DE AMLO Y YASMÍN ESQUIVEL

Lo sucedido el pasado 2 de enero en la SCJN es un ejemplo de cómo las instituciones, todas, deben mantener la independencia que la ley les otorga y mandata. Se faltaría a la verdad si se asegura que presidentes anteriores no metieron la mano en la Corte y en sus decisiones. Lo distinto, no obstante, fue el diálogo y el respeto a las formas. La estrategia de AMLO ha fallado: insultos y descalificaciones, e intromisión a la fuerza.

Antes, durante y después de la elección, el Ejecutivo aseguró que Yasmín Esquivel Mossa no era su candidata. Nadie le ha creído. Por el contrario, desde Palacio Nacional y la Secretaría de Gobernación se echó a andar la maquinaria para favorecer las aspiraciones de la ministra. No podía ser de otra manera. Doña Yasmín es esposa de José María Rioboó, el contratista preferido del Presidente de la República, a quien se le han entregado múltiples obras sin licitación de por medio, es decir, de manera directa. Cercanos a ambos personajes aseguran que Andrés Manuel y Yasmín ¡son compadres!

Un voto… ¡el de ella misma!

Todo iba bien hasta que una penosa historia se cruzó por el camino de ambos: Guillermo Sheridan denunció que Yasmín Esquivel había plagiado su tesis para obtener la licenciatura en Derecho por parte de la Facultad de Estudios Superiores Aragón. Fue un golpe más que certero para aniquilar las aspiraciones de los dos, pues no hubo credibilidad alguna en la penosa defensa que hicieron tanto la todavía ministra como el propio López Obrador.

 

EL NOCAUT ERA INEVITABLE

Si en verdad esa ministra no era la impulsada por el Ejecutivo ¿qué necesidad tenía de salir en su defensa? Peor todavía: la exculpó y le dio su apoyo, pero al mismo tiempo aceptó implícitamente que había cometido un delito. Si no la quería de presidenta de la SCJN ¿por qué en enojo y berrinche?

“¡Pobre abogada Yasmín! Toda una guerra de potentados, medios de información, columnistas, intelectuales del régimen, vendidos y alquilados. Una lanzada en contra de la señora”, declaró el Presidente unas horas antes de la elección para intentar limpiarle su imagen. Pero fracasó.

Un solo voto obtuvo Yasmín Esquivel en la segunda vuelta. ¡Fue el de ella misma! Inverosímil, pero de ese tamaño fue su ambición de poder. La suerte estaba echada y a dos cuadras de la SCJN, en Palacio Nacional, ya se rasgaban las vestiduras. Todavía faltaba el golpe decisivo y este llegó para propinar el nocaut. De los 11 ministros, López Obrador hubiera preferido que cualquiera fuera el presidente, menos la quien al final ganó. Norma Lucía Piña Hernández es la que garantiza, por su historial, que no permitirá la intromisión del Ejecutivo. No podrá evitar sus descalificaciones y señalamientos, pero se opondrá a que controle o intente controlar la agenda de la SCJN y más todavía a que influya en la toma de decisiones, como la que está por venir y es la referente a los cambios a leyes secundarias que intentan asfixiar al Instituto Nacional Electoral.

Tendrá el tabasqueño a sus incondicionales (orejas) dentro de la SCJN: a Arturo Zaldívar y a Yasmín Esquivel Mossa quien, por cierto, todavía tendrá que enfrentar la acusación de haber copiado su tesis.

 

¿QUÉ NOS PASÓ DOÑA CLAUDIA?; FISCALÍA AL SERVICIO DE MINISTRA

Quienes no se midieron fueron la jefa de Gobierno de la Ciudad de México y “su” fiscal Ernestina Godoy. Con tal de congraciarse con el Presidente de la República, crearon su “verdad histórica” acerca de la acusación de plagio de tesis por parte de la mencionada ministra.

De risa su ‘verdad histórica’ sobre el plagio.

Querer negar que Ernestina Godoy está al servicio de Sheinbaum es como querer negar que Claudia está al servicio de López Obrador. En otras palabras, ambas funcionarias utilizaron a la Fiscalía General de Justicia de la CDMX para “exonerar” a Yasmín Esquivel y responsabilizar del delito (que ya prescribió) “al otro alumno”, Edgar Ulises Báez Gutiérrez.

Fue una investigación (más bien un cochinero) exprés. Si esa misma prontitud hubieran puesto en el atentado contra el periodista Ciro Gómez Leyva, los autores intelectuales y materiales ya estarían detenidos y consignados. Sin embargo, hay prioridades y no importa si para ello se insulta la inteligencia de los mexicanos.

Claudia Sheinbaum ya confesó que desea ser presidenta de México. ¿Con esas prácticas? ¿Valiéndose de instituciones del Estado para fines personales y oscuros? Si así es ahora ¿qué se puede esperar si llega a la silla presidencial? Este caso la seguirá durante su carrera política, específicamente en las precampañas y las campañas electorales rumbo al 2024, como el caso del derrumbe del Colegio Rébsamenm donde perdieron la vida 19 niños y 7 maestros, cuando ella era la jefa delegacional en Tlalpan, y el también derrumbe de un par de trenes de la Línea 12 que dejó 27 muertos, mientras ella era la jefa de Gobierno en 2021.

 

UNAM TIENE LA ÚLTIMA PALABRA

Ante el desaseo de la Fiscalía capitalina, todo lo relacionado al plagio de la tesis está en manos de la FES Aragón y la propia UNAM.

El plagio está en manos de la FES Aragón.

Sheinbaum y Godoy no encuentran cómo salir del lío en que ellas mismas se metieron. Torcieron la verdad ¿para qué? La ministra ya sucumbió en sus anhelos. ¿Investigación de la Fiscalía? En absoluto. Contradicción tras contradicción. Primero una conclusión que después desconocerían. La misma Yasmín Esquivel presumió que la Fiscalía de Godoy la había exonerado. Sheinbaum hasta festejó.

Las indagaciones realizadas fueron más que cuestionables y deshonrosas: dieron por válidas las declaraciones y los documentos aportados por la ministra y su directora de tesis, la impresentable y aún maestra Martha Rodríguez Ortiz. La conclusión de la Fiscalía fue la misma pregonada por las implicadas. Mentira tras mentira. Señalando, incluso, que “el otro alumno” había aceptado ante un notario público haber copiado partes de la tesis de Yasmín. ¡Y tómala! Apareció Edgar Ulises para negar todo y asegurar que él escribió su tesis y que es original; que no declaró ante notario alguno y que mucho menos le firmó nada a la maestra Rodríguez Ortiz. Se les cayó el teatrito.

Aclara ahora Godoy que aunque el delito de plagio ya prescribió, continúan las investigaciones. ¿Para qué entonces? A menos que sean para detectar y castigar todas las anomalías y mentiras cometidas durante su “verdad histórica”. Cómo no, juez y parte. Nada sucederá de ahí. Al tiempo.

El rector Enrique Graue ya definió su postura.

Los mexicanos confiamos en que las autoridades de la UNAM harán un trabajo serio y digno. Manchada ya quedó la reputación de la Máxima Casa de Estudios por este plagio y venta de tesis. Quizá este caso sólo sea la punta del iceberg. Irán a fondo. Pero lo que ahora está sobre la mesa es desenmascarar a quienes copiaron, plagiaron, engañaron y atentaron contra la UNAM. En su último comunicado del año pasado, el rector Enrique Graue ya dio algunos indicios de las pesquisas, y estas no favorecen a las dos mujeres implicadas. Ya veremos…

Por cierto, aprehendieron a Ovidio Guzmán, hijo de “El Chapo Guzmán”. Sí, al que habían detenido y después liberado “para evitar un reguero de sangre”. ¿Coincidencia para desviar la atención de la derrota en la Corte, y la matazón y fuga del penal de Ciudad Juárez? Mal pensados.

Con recaptura de Ovidio, AMLO quiere borrar sus derrotas.

 

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