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HOJAS LIBRES

De los hacendados de ayer a los empresarios de hoy

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Los grandes problemas nacionales de 1909 a 2022 * La falsa izquierda morenista de López Obrador ha reproducido el mismo fracaso del PRI y del PAN

ROBERTO DOMÍNGUEZ CORTÉS

En 1909 Andrés Molina Enríquez publicó su obra ‘Los grandes problemas nacionales’. Sin pretenderlo predijo la revolución de 1910, pues además de admirador, era un convencido de que la dictadura en manos de Porfirio Díaz representaba el camino ideal para el progreso de México.
El punto central de su obra como anuncio del movimiento maderista se refiere a la excesiva concentración de la tierra, mientras una masa de miserables indígenas y campesinos subsistían en la miseria.
El dato que precedió a la revolución lo ilustra Arnaldo Córdoba. Para 1910 el 97 por ciento de la tierra censada pertenecía a los señores hacendados, los pequeños propietarios “acaparaban” el 2 por ciento de la tierra y el 1 por ciento se distribuía entre los pueblos y comunidades. Y por si todo esto fuera poco, el 40 por ciento de la tierra total del país se concentraba en apenas 6 latifundios.


Más recientemente, en 2003, Samuel Schmidt publicó Los grandes problemas nacionales, Versión siglo XXI. El espléndido contenido de su obra encuentra, a poco más de 100 años de distancia, un impresionante paralelismo con los problemas que actualmente asedian a la nación.
La concentración de la propiedad, la carencia de crédito y la falta de una política de agua relacionada con la producción de alimentos, parecían también malos presagios del ciclo fatal de las revoluciones de 1810 y 1910.


Afortunadamente ha pasado el 2010 y hasta hoy el ciclo centenario no se ha repetido. Lo malo es que el flagelo histórico de la concentración del ingreso y la riqueza, la enorme pobreza y la brecha cada vez más severa entre ricos y pobres es una llamada de atención para la estabilidad política nacional.
Hay un punto interesantísimo en la concepción de Samuel Schmidt en el que por analogía presenta a los hacendados de ayer como los empresarios de hoy. Así como Molina Enríquez señala que los grandes propietarios dejaban de tecnificarse para no pagar salarios elevados, Schmidt fustiga el escaso espíritu empresarial para crear la infraestructura necesaria y elevar la producción.
El autor de la Versión siglo XXI exhibe el infortunio nacional: “A solamente 100 años, los hacendados modernos siguen actuando de la misma manera, sin desarrollar una verdadera actitud patriótica y tal vez éste sea un recordatorio cruel sobre las grandes carencias del siglo XXI”.
Samuel Schmidt previene que tanta concentración, miseria y desigualdad lleva imbíbito el funesto germen de la destrucción y la predecible insurrección.


En su texto de 2003 ni por equivocación pudo predecir la obscena concentración de la riqueza en apenas 10 años. En su obra se sorprende que tan sòlo “15 mexicanos posean una riqueza equivalente al 38 por ciento de la deuda pública externa, o sea casi 29 mil millones de dólares, mientras más de un millón pasan indocumentados a Estados Unidos en busca de una opción de sobrevivencia…”
Sólo que Schmidt se quedó en el primer escalón de la concentración, al no imaginar siquiera a los ricos de entre los más ricos. Carlos Slim es actualmente el hombre más acaudalado de México, y lo fue del mundo, antes de la aparición de Jeff Bezos y Elon Musk, con una fortuna calculada (de Slim) entre 70 y 75 mil millones de dólares, algo así como el 8 por ciento del producto interno bruto y un poco más del presupuesto anual para la educación en México.
Mientras que en el otro extremo, una falange de 65 millones de mexicanos se debaten entre la miseria y la pobreza extrema, aumentada por el criminal (Laurie Ann Ximénez-Fyvie dixit) manejo de la pandemia entre López Obrador y su comparsa López-Gatell, y la indiferencia para la recuperación de la economía nacional.
Bajo esta perspectiva nada cambió del porfiriato a los 77 años de PRI, los seis del ridículo foxismo y otros tantos de luctuoso calderonismo. La belle époque porfiriana engendró a sus hacendados de Estado, exactamente igual como el PRI y el PAN reprodujeron el modelo con sus empresarios de Estado.
Con don Porfirio las compañías deslindaron cerca de 50 millones de hectáreas y se quedaron con más de 20 millones sin pago alguno.
Nada que envidiarle al general Díaz. Con la estrategia privatizadora se deslindaron las mejores empresas del Estado mexicano y se creó la clase dorada empresarial con los 24 hombres más ricos de México durante la rapiña salinista.


Telmex, la más rentable, primero se modernizó, enseguida se le otorgó el monopolio de la larga distancia, continuó con el de servicio local y para después rematarlo a precio de ganga, con un solo beneficiario al que el Presidente López alaba porque acaba de pagar 28 mil millones de pesos al fisco federal. Y la tragedia del remate de la banca nacional también a precio de ganga.
Como documentadamente apunta Samuel Schmidt, el Fobaproa zedillista robó a los mexicanos 100 mil millones de dólares, las carreteras 9 mil millones y la industria azucarera salió barata con apenas 400 millones de dólares. Al respecto Arnaldo Córdoba sostiene: “…las leyes de colonización son ejemplares del bandidismo y del espíritu de rapiña con que operaron las compañías deslindadoras, sin paralelo en la historia de América Latina”.
La sentencia puede actualizarse 100 años después: “las leyes de privatización de Carlos Salinas son ejemplo de ese bandolerismo moderno que creó a los nuevos empresarios de Estado”.
Schmidt y Molina Enríquez describen también entre Los grandes problemas nacionales, la concentración del poder desde el centro de la República, el falso federalismo constitucional y un centralismo de facto, hoy más severo con López Obrador, la escasez de agua y su contaminación indiscriminada, tierras enteras con pueblos sin hombres en busca de otro futuro que su patria les ha negado.
Y hoy a los grandes problemas nacionales, en 2022, la falsa izquierda morenista de López Obrador ha reproducido el mismo fracaso del PRI y del PAN. La economía mexicana acumuló el año pasado una inflación del 7 por ciento, la mayor en los últimos 20 años, con apenas un crecimiento del 4 por ciento que en nada resuelve el crecimiento negativo del 2020 cercano al 10 por ciento.
La perspectiva para el 2022 es de seria preocupación. Las expectativas no van más allá de un crecimiento del 2 por ciento, en tanto que la inflación puede superar el 7 por ciento.
La seguridad pública y nacional es el fracaso total. Los homicidios dolosos llegan a 90 mil muertos, muy por encima de los 40 mil de Peña Nieto y los 65 mil de Felipe Calderón.
Durante el lopezobradorismo han sido asesinados, extrajudicialmente, 25 defensores de Derechos Humanos, 30 defensores de la tierra y el ambiente, lo que ubica a México como el segundo país en el mundo con más crímenes de esta naturaleza, sólo superado por Colombia. La libertad de expresión ha cancelado la vida de 51 periodistas, con un índice de impunidad del 90 por ciento, sólo por abajo de Irak y Siria que se encuentran en guerra, mientras que López Obrador fustiga a la prensa independiente, lo que estimula los atentados contra periodistas.
Mientras en las mañaneras todo es triunfo el país se desangra. Así lo evidencian las 10 víctimas encontradas en Zacatecas frente al palacio de gobierno. Los 11 ejecutados (6 menores) en Michoacán, los 16 muertos en Sinaloa y los varios etcéteras que el gobierno de López trata de ocultar.
Desde luego puede haber una equivocación, porque los datos oficiales seguramente tienen otros datos. Ampliaremos…

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La farsa de la Cuarta Transformación

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La ley es la ley y hay que acatarla con todas sus imperfecciones * “Loco es aquél el que hace siempre lo mismo para obtener resultados diferentes”, la acertada premonición de Mario Delgado sobre la enajenación mental del Presidente Andrés Manuel López Obrador

 

ROBERTO DOMÍNGUEZ CORTÉS

 

Hoy que Andrés Manuel López Obrador ha decidido la militarización del país, se exhibe como el farsante mentiroso cuando como candidato aspiraba a la Presidencia de la República. En una sesión del Pleno de la Cámara de Senadores, el senador Emilio Álvarez Icaza exhibió las fantasías y las mentiras de la fallida Cuarta Transformación con la decidida militarización del país.

En un video inobjetable, aparece en 2017 el entonces senador Mario Delgado, con la consigna lopezobradorista de fustigar la militarización del país y pedir a sus colegisladores no aprobar la ley propuesta por el gobierno de Enrique Peña Nieto. Sus argumentos son de una actualidad impresionante en un momento en que México está ya militarizado.

Diría el grotesco dirigente de Morena: “Nuestro país cae en una peligrosa espiral de militarismo donde 210 mil personas han sido asesinadas durante los gobiernos de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto” en un intento por combatir, entonces, la militarización pretendida y culpar a los dos presidentes que derrotaron a su actual jefe López Obrador.

En su perorata Mario Delgado exhibe exactamente lo que hoy ocurre con el fallido gobierno de López Obrador cuando manifiesta que se pone en peligro al Ejército al no crear cuerpos de seguridad pública para regresar a los militares a sus cuarteles.

Habría que recordarle a Mario Delgado que hoy a menos de cuatro años del gobierno de López, los muertos ejecutados suman más de 130 mil, lo que quiere decir que López Obrador, al final del sexenio, superará a Calderón y Peña juntos.

Acusa al gobierno de Peña Nieto de no atender las recomendaciones del Alto Comisionado de la Organización de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, las recomendaciones de la Organización de Estados Americanos y la recomendación de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos de evitar la aprobación de una ley que militariza al país.

En un asalto a la constitucionalidad del Estado mexicano se atreve a manifestar que de no acatarse esas recomendaciones se estaría mandando al diablo a las instituciones. Exactamente lo que hizo Andrés Manuel López Obrador cuando perdió ante Felipe Calderón, y exactamente lo que hace todos los días López Obrador de mandar al diablo a las instituciones y pasar por alto la Constitución y las leyes del Estado mexicano con la burla de que “no me vengan con que la ley es la ley”.

Por supuesto López. La ley es la ley y hay que acatarla con todas sus imperfecciones y no ofender a jueces, magistrados y ministros bajo el argumento de que son corruptos, mafiosos y manipuladores de la ley, pero sin alguna prueba de por medio. Y desde luego la amenaza permanente de investigarlos porque cancelan los tramos de su fallido Tren Maya y la enorme corrupción que costará al país más de 400 mil millones de pesos sólo en esa obra.

Mario Delgado se adelantó a definir la personalidad y el ejercicio del poder de López Obrador cuando citó a Albert Einstein: “Loco es aquél el que hace siempre lo mismo para obtener resultados diferentes”. Fue una acertada premonición de lo que hoy se observa de la enajenación mental de López Obrador. Tiene documentadas más de 70 mil mentiras y siempre se conduce de la misma forma para fustigar y amenazar a quienes se oponen a su régimen despótico y arbitrario.

¿Qué responderá Mario Delgado?.. cuando se le cuestione del porqué comparó al gobierno de Peña Nieto con el de Rodrigo Duterte en Filipinas o Nicolás Maduro en Venezuela, el admirado amigo de Andrés Manuel López Obrador. En un acto ofensivo a la democracia, la soberanía nacional y la ciudadanía mexicana, el asesino ladrón de Nicolás Maduro fue invitado de honor a la toma de protesta de Andrés Manuel López Obrador.

No necesita Mario Delgado ir tan lejos de la referencia de Filipinas ni la de Venezuela. Hoy tiene aquí en México a un López Obrador al que jamás ha cuestionado por la militarización del país, y por el contrario ha alabado la determinación de cederle a los militares más de 230 funciones que corresponden a funciones civiles.

Mario Delgado, el corrupto dirigente de Morena, tampoco se ha pronunciado con respecto a la dirección castrense en la construcción del Aeropuerto Felipe Ángeles, del Tren Maya y la refinería de Tres Bocas. Tres proyectos desde hoy anunciados como fallidos y un daño irrecuperable de más de un billón de pesos al patrimonio nacional.

Contrario a lo que Mario Delgado fustigó en el pasado, los diputados y senadores de Morena aprobaron la incorporación de la Guardia Nacional a la Secretaría de la Defensa Nacional, cuando que el mismo López Hablador manifestaba como candidato, que las Fuerzas Armadas deberían de regresar a sus cuarteles en un plazo máximo de seis meses y dejar la seguridad pública bajo la vigilancia y la operación de mandos civiles.

¿A dónde está ese Mario Delgado que se pronunciaba abiertamente en contra de la militarización del país? Terminó como todos los sumisos lacayos de Andrés Manuel López Obrador sin capacidad para expresar sus propias convicciones que desde luego el tartufo dirigente no tiene.

A la aprobación de una ley que vulnera los derechos humanos de los mexicanos siguieron las amenazas veladas del lopezobradorismo. El sin carisma Adán Augusto López Hernández llegó al Senado de la República con el cuento de que iba a visitar a su hijo porque ahí trabajaba.  Desde luego su presencia era una amenaza para presionar a los legisladores y votar en favor de la ley marcial que militariza al país.

El mensaje de Luis Crescencio Sandoval no pudo ser más amenazante cuando advirtió de la obligación de los diputados y senadores para votar por la reforma constitucional en el Senado de la República. Trágico que lo haya hecho en el aniversario del 13 de septiembre para conmemorar el sacrificio de los Niños Héroes que lucharon por una República libre y soberana, contrario a lo que hoy pretende López Obrador.

Lamentable el pronunciamiento de un militar supuestamente prestigiado, cuando que por mandato legal y constitucional, a los militares les está prohibido participar en política. Ya en otras ocasiones Sandoval se ha pronunciado para apoyar el fallido proyecto de Nación de López Obrador. Lamentable. Se advierte que el proyecto de López Obrador es la destrucción de las instituciones republicanas. Evidencias hay demasiadas. Y una de ellas es el síndrome de la venganza por haber perdido dos veces la Presidencia de la República.

En su afán de quedar bien con el Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas, Luis Sandoval llama a la unidad nacional con el cuento de que la patria requiere de una sociedad más unida. Falso. Precisamente quien ha polarizado al país con amenazas y descalificaciones a empresarios, opositores y medios independientes, es precisamente Andrés Manuel López Obrador, hoy trágicamente Presidente de los Estados Unidos Mexicanos. Ampliaremos…

 

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El verdadero peligro para México es un autoritario presidente

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López Obrador, otra vez al diablo con las instituciones * Desde 2006 advirtió al pueblo de México de lo que sería su régimen autoritario, represivo, centralista y de atentados permanentes a la constitucionalidad del Estado mexicano

 

ROBERTO DOMÍNGUEZ CORTÉS

 

Cuando Andrés Manuel López Obrador perdió en 2006 la elección presidencial frente a Felipe Calderón, se proclamó Presidente legítimo desde el Zócalo de la Ciudad de México.  Y aprovechó la concentración para mandar al diablo a las instituciones republicanas.

Se pensó entonces era solo una posición opositora y de descontento ante el resultado adverso de la derrota electoral.  Pero no. López Obrador advirtió al pueblo de México de lo que sería su régimen autoritario, represivo, centralista y de atentados permanentes a la constitucionalidad del Estado mexicano.

Muchas voces alertaron de que López era un peligro para México. Se pensó era un contrapeso para evitar su llegada a la Presidencia de la República. Hoy esa premonición tiene sustento cierto.

El autoritario Presidente es un verdadero peligro para México. La nación entera se desmorona en un gobierno absolutista que no entiende de razones. En su gobierno y en la oposición nadie tiene derecho a disentir sin que sea inmediatamente reconvenido con amenazas y mentiras que él asegura son verdades.

De los logros de su trágico gobierno en su Cuarto Informe, nada de los 15 periodistas asesinados en este 2022.  Nada de los más de 150 ambientalistas y activistas de derechos humanos ejecutados en la democracia que pregona.

Nada de las masacres en Sonora, Chihuahua, Guerrero, San Luis Potosí, Sinaloa, Nayarit, Morelos, Veracruz, Chiapas y Puebla. El país convertido en un cementerio clandestino sin responsables ciertos. Nada de la pérdida de control territorial en la nueva distribución geográfica del poder del Estado, compartido con los poderes fácticos a los cuales Andrés Manuel ha llamado también seres humanos, y la recomendación de tratarlos con abrazos y sin balazos a pesar del avance de los tres macabros jinetes del Apocalipsis: la guerra, la muerte y López Obrador.

El único objetivo que se propone en la utilización del poder presidencial es retener a cualquier costo la Presidencia de la República con alguna de sus tres sumisas corcholatas humillados con ese vergonzoso calificativo. Así lo demuestra la asignación presupuestal para el año 2023 con un evidente propósito electoral. Del gasto total de poco más de 8 billones 300 mil millones, de nueva cuenta pone especial énfasis en los programas sociales al asignarles 600 mil millones de pesos, lo que representa el 7.2 por ciento del Presupuesto de Egresos de la Federación.

Esa distribución presupuestaria lleva dedicatoria para inducir y retener el voto de Jóvenes Construyendo el Futuro, Adultos Mayores y Discapacitados a los que constantemente se amenaza con retirarles su mensualidad si no votan por los candidatos de Morena.

López Obrador siempre criticó el corporativismo del PRI y su base electoral sustentada en los tres pilares del Partido: CNC, CTM y CNOP. Hoy sus programas de apoyo a los grupos vulnerables representan exactamente el mismo voto inducido y masivo que durante más de siete décadas practicó el PRI como dueño del sistema político mexicano.

Tiene sustento este aserto si se observa que el 70 por ciento de las familias mexicanas reciben apoyo de programas sociales y pensiones a adultos mayores por 336 mil millones de pesos, equivalentes al 4 por ciento del presupuesto nacional, cuando que educación pública recibe apenas el 4.8 por ciento del gasto total del gobierno federal, con 402 mil millones de pesos, y por el contrario, el gasto en educación se ha reducido notablemente con la cancelación de las guarderías infantiles y las escuelas de tiempo completo.

El atraco patrimonial es todavía mayor cuando se analiza la participación presupuestal a las 32 entidades federativas y a los casi 2 mil 500 municipios del país a los cuales se destina un billón 200 mil millones de pesos, lo que significa apenas el 14.6 por ciento del gasto contemplado en el presupuesto federal del año 2023.

Esta asignación presupuestal a estados y municipios constituye una seria preocupación para la seguridad pública, al no tener recursos suficientes para dar respuesta a las demandas sociales y el combate al crimen y a la delincuencia organizada. En tanto que el fracaso del gobierno federal en este renglón es evidente, a pesar de que López Obrador presume de la militarización del país y que 115 mil miembros de la Guardia Nacional se incorporarán al Ejército para el combate a los poderes fácticos paralelos al Estado mexicano.

Lo cierto es que a pesar de los enormes presupuestos dedicados a la Defensa Nacional y a Marina que en conjunto suman 154 mil millones de pesos no se observa una relación directa de disminución de la inseguridad en el país. Así queda demostrado con las ejecuciones diarias extrajudiciales imparables y cada día en ascenso permanente.

López Obrador oculta convenientemente que de los elementos de la Guardia Nacional incorporados al Ejército, 30 mil se les ha degradado a la categoría de albañiles, plomeros y electricistas incorporados como trabajadores a las obras del Tren Maya, de la refinería de Paraíso, Tabasco, y en el interminable aeropuerto Felipe Ángeles, condenado a terminar en una obra abandonada en el próximo sexenio.

Con todo y que la inseguridad no cede en México, López Obrador se atreve a proponer a la Organización de las Naciones Unidas un plan para la paz mundial, cuando que durante su gobierno se han superado los muertos de los gobiernos de Felipe Calderón y Peña Nieto a los que tanto criticó por los nulos resultados en materia de seguridad pública.

Se ufana y critica de que en el gobierno de Vicente Fox, el número de homicidios dolosos creció en un 2 por ciento, en el de Felipe Calderón casi el 200 por ciento y en el de Peña Nieto el 58 por ciento. Y sin algún recato asegura frente a su insalvable secretaria de Seguridad Pública, Rosa Isela Rodríguez, que él los ha disminuido en poco más del 10 por ciento.

Son las mismas declaraciones dogmáticas confeccionadas desde el púlpito del Palacio Nacional cuando que la realidad riñe con el lamentable estado de cosas prevalecientes en el país. Exactamente igual como cuando dice que se ha achicado la brecha entre ricos y pobres, aunque estos hayan crecido durante el cuatrienio en curso, y pretende justificar el nulo crecimiento económico con el cuento de que, a pesar de ello, hemos (sic) logrado una mayor distribución de la riqueza y del ingreso. Ese “logro” merecería un Premio Nobel de Economía en una nueva teoría lopezobradorista del crecimiento y el desarrollo.

No hay pues los logros proclamados en seguridad, combate a la pobreza, educación, salud y varios etcéteras interminables. Ampliaremos…

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La Cuarta Transformación va en franca regresión

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Los dislates y mentiras del IV Informe de Gobierno * La realidad demuestra que el actual gobierno es el peor de los peores ante tanta inepcia y corrupción… y lo dicen los números oficiales, no los ‘otros datos’ de ya sabes quién

 

ROBERTO DOMÍNGUEZ CORTÉS

 

Previo a su IV Informe de Gobierno, López Obrador inundó en radio, prensa, televisión y redes sociales con comerciales para denostar a sus antecesores y automagnificar un gobierno ayuno de resultados, sobre todo a Felipe Calderón, al que jamás perdonará de haberle usurpado la Presidencia de la República.

En uno de sus promocionales se retrata al lado de Benito Juárez para compararse ridículamente con el prócer de la Reforma y artífice de la consolidación de la Independencia, aun cuando su Cuarta Transformación va en franca regresión.  Argumenta que los gobiernos anteriores no guardaron la Austeridad Republicana para vivir en la justa medianía.

Desde luego su familia no practica esa justa medianía. José Ramón López Beltrán vive en la exageración de los lujos, sin que pueda comprobar el legítimo origen de su escandalosa riqueza. Y Pío López fue pillado al recibir dinero clandestino en un Toks y en su casa de la ciudad de Tuxtla Gutiérrez.

Dos joyas de la “austeridad republicana”, cercanos a la “pobreza franciscana” sindicados por graves actos de corrupción.

Según López Obrador “no somos iguales (sic) que los gobiernos anteriores”. “Hemos (sic), al lado de la ineficiente Rosa Icela Rodríguez, bajado los homicidios dolosos en un 10.4 por ciento”. “Con Fox crecieron 2 por ciento, con Calderón casi el 200 por ciento y con Peña Nieto el 58 por ciento”. Estos supuestos asertos son tan solo declaraciones dogmáticas que no puede comprobar y sí, por el contrario, las cifras de su pésimo gobierno apuntan en sentido contrario.

Burlonamente para quienes le cuestionan sus cifras oficiales les responde: “Porque yo tengo otros datos”.

Tiene razón. Premeditadamente no informa de las masacres diarias que hay en el país. Sonora, Michoacán, Guanajuato, Tamaulipas, Nayarit, Colima, Guerrero, San Luis Potosí y Chiapas, entre otros dramáticos etcéteras.

Otra vez tiene razón, aun cuando no informa de los 150 mil muertos de su gobierno que en menos de cuatro años ha superado los muertos de Calderón y Peña Nieto.

Otra vez tiene razón cuando dice: “No somos iguales”. La realidad demuestra que son peores ante tanta inepcia y corrupción.

Tampoco informó de los 15 periodistas asesinados sólo en el 2022, así como no se preocupó de verificar sus “otros datos” de que durante su fatídico sexenio se han ejecutado a 151 periodistas y activistas de derechos humanos, críticos del crimen y la delincuencia organizada son responsables de esos homicidios.

La Organización de las Naciones Unidas ha considerado que estas cifras ubican a México entre los países más letales para el gremio de la Libertad de Expresión, todos los días vilmente ofendida y vulnerada desde las soporíferas Mañaneras de Palacio Nacional.  México es el segundo país más peligroso para el ejercicio del periodismo, sólo por debajo de países que se encuentran en estado de guerra.

Ante tanta impunidad e inmundicia en contra de la Libertad de Expresión, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) alertó sobre el lamentable 87 por ciento de la tasa de impunidad que prevalece en los homicidios de quienes destilan tinta roja por informar y criticar a regímenes corruptos e indolentes. Tiene razón López Obrador: no son iguales a los conservadores y neoliberales.

El señor López Obrador tampoco informó que al día de hoy no hay un solo sentenciado por estas arteras muertes, aunque haya varias decenas de detenidos.

Sus “otros datos” pretenden ocultar un país en donde prevalece la inseguridad y la injusticia cuando dice: “No hay nada de qué preocuparse. En México hay seguridad y gobernabilidad”. La demagogia, la farsa y el dogma como símbolos de lo que debe acatarse sólo porque lo dice el “líder y guía” de la Nación.

La grave omisión de los 65 ambientalistas asesinados, defensores de la tierra, la flora y la fauna es un atentado a la desinformación y a los derechos humanos de los mexicanos.  Todos los días aparecen muertos por defender los recursos naturales de México y el planeta y atentar en contra de los recursos maderables de los bosques y selvas.

También se le olvidó decir que en menos de cuatro años de su administración, 17 presidentes municipales han sido ejecutados. El último, Rubén de Jesús Valdez Díaz, edil de Teopisca, Chiapas. Este homicidio creó todavía más problemas, cuando el torpe gobernador, Rutilio Escandón, decidió suplirlo con el hermano del munícipe asesinado, a pesar de las severas advertencias de los teopisquenses.

Protestas, bloqueos y cierres de carreteras fue la respuesta por la infortunada imposición, con graves daños para el transporte, las personas y el comercio. Pero bueno, así es el gobierno de Rutilio perdido en la inepcia y el limbo político.

A la par de las más de 70 mil mentiras acumuladas y documentadas durante el “gobierno” de López Obrador, vierte una amenaza velada cuando en un video promocional de su  informe aparece rodeado con el cuerpo represivo del Estado mexicano: Adán López, secretario de Gobernación; Luis Sandoval, secretario de la Defensa Nacional; Vidal Soberón, secretario de Marina, y Rosa Icela Rodríguez, disque secretaria de Seguridad Pública.

El mensaje es claro para sus detractores cuando ironiza que cuenta con hombres y mujeres honestos que lo acompañan durante su gobierno, y que cualquier brote de inconformidad podrá ser reprimido de inmediato.

Y adelanta de lo que informará el día 16 de septiembre, fecha simbólica de la consumación de la Independencia. Se incorporarán al Ejército Mexicano 115 mil miembros de la Guardia Nacional, en un abierto atentado a la constitucionalidad de la República.

Las instituciones de seguridad pública municipales, estatales y federales siempre deberán ser de carácter civil, disciplinado y profesional por mandato del Artículo 21 de la Ley Suprema de la Unión.

Su frágil argumento para militarizar al país es que la antigua Policía Federal era corrupta. Sólo que si todos los activos de esa policía pasarán a la Guardia Nacional, se infiere entonces que la Guardia Nacional seguirá siendo corrupta.

Hay un dato relevante que López Obrador oculta premeditadamente: el 80 por ciento de los miembros de la Guardia Nacional no tiene examen de control de confianza y por lo tanto no se sabe de las debilidades, adicciones, deficiencias y propensión que pueda tener cada uno de sus elementos.

El combate a la corrupción que tanto magnificó durante sus 12 años como candidato a la Presidencia de la República y le dio la confianza del electorado para hacerlo Presidente se desmorona ante tantas evidencias en contra.  El 80 por ciento de las obras sin licitar es una inferencia cierta de que hay un grado de corrupción extremo.

Las obras del aeropuerto Felipe Ángeles, el Tren Maya y la refinería de Tres Bocas son otro inequívoco síntoma de grave corrupción. El aeropuerto de Texcoco habría costado 150 mil millones de pesos, en tanto que en la cancelación de éste y el nuevo aeropuerto se dilapidaron 300 mil millones de pesos.  El Tren Maya, presupuestado originalmente en 236 mil millones de pesos, alcanza la cifra récord de 400 mil millones de pesos. Y por supuesto la refinería de Paraíso, Tabasco, que originalmente costaría 140 mil millones de pesos ha llegado a la estratosférica cantidad de 400 mil millones de pesos.

Monumentos a la incompetencia y corrupción evadidos en un informe plagado de mentiras y de “otros datos”. Y desde luego falta de abordar las otras deficiencias en economía, alimentación, salud, educación y bienestar.  Ampliaremos…

 

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