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EN PRIMERA PERSONA

Al caño el ‘no mentir, no robar y no traicionar’

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El libro ‘El Rey del Cash’ confirma lo que todo mundo ya sospechaba… al carajo el billete de 200 pesos * Atrapado por Guacamaya Leaks, “El Señor del Cash” y la ineficacia, AMLO hace comedia • Tras restar importancia al hackeo a la Sedena, el Presidente responde con frivolidad a las acusaciones de moches • Según las primeras filtraciones, parecería que el Ejecutivo y el Legislativo están… ¡a las órdenes del Ejército! • Marcelo Ebrard y Mario Delgado tienen mucho que explicar sobre las maletas con dinero; ¿sobrevivirá César Yáñez? • Adivina AMLO posibles candidatos presidenciales de la oposición; es para evidenciarlos, atacarlos y burlarse

 

MAURICIO ORTEGA CAMBEROS

 

La frivolidad ha sido otro de los sellos que el Presidente Andrés Manuel López Obrador le ha dado a su gobierno. Se trata de una estrategia con maña, como es lo suyo. Restar importancia a sucesos destacados ha sido su vía de escape, o al menos eso intenta. Bromear es otro de sus recursos ya gastados, así como criticar y poner en duda la honorabilidad de los personajes que lo cuestionan. Se mofa de sus adversarios políticos, los insulta y descalifica al grado de llamarlos traidores a la patria, en lugar de dar respuestas puntuales.

El “mesías” ya perdió noción de la realidad, o eso aparenta. Las conferencias mañaneras las ha convertido en punta de lanza para seguir en lo que es lo suyo: estar en campaña permanente. ¿Y gobernar? Bien, gracias, al fin y al cabo ya faltan menos de dos años de simulación.

Cualquier gobierno en el mundo estaría sumido en una verdadera crisis por el hackeo que Guacamayas Leaks hizo a la Secretaría de la Defensa Nacional. Sí, todos menos uno: el de México, el de López Obrador, quien ha minimizado lo acontecido y, de acuerdo con sus propias palabras, no habrá alguna investigación al interior de su administración ni de la Sedena para conocer quién falló y por qué. A eso se le llama negligencia e impunidad. La pregunta es ¿por qué? Como anotamos la semana anterior, tal vez sea porque el culpable sea el mismo que habita humildemente en Palacio Nacional al haber hecho recortes presupuestales sin sentido en todos lados, incluso en la seguridad de la información cibernética y de inteligencia no sólo de la Defensa, sino de todas las demás instituciones.

Ha quedado muy claro, de acuerdo con las primeras informaciones reveladas por el hackeo, que las Fuerzas Armadas son intocables e, incluso, da la impresión que es el Ejército quien tiene a su servicio al Ejecutivo y al Legislativo, y no al revés como la ley ordena.

Con la nueva información disponible, ahora cobran más sentido los videos en los que René Bejarano y Carlos Imaz (ex esposo de Claudia Sheinbaum) recibían millones de pesos de parte del empresario Carlos Ahumada “para la causa”.

Mire si no: algunos cables que ya fueron dados a conocer por los medios de comunicación indican que es en la misma Sedena donde se han redactado iniciativas de reformas a la Constitución y leyes secundarias. ¡Sí, así como lo oye! En las oficinas castrenses se elaboraron propuestas que después se hicieron llegar tanto al Presidente como a los legisladores para que las presentaran como suyas, “con diputados y senadores afines”. Aún más, otras iniciativas, esas sí elaboradas en Palacio Nacional y el Congreso de la Unión, tuvieron que ser revisadas primero por las Fuerzas Armadas para darles luz verde o, de plano, vetarlas. ¿Quién gobierna en realidad? ¿Cuál es el peso real y la importancia del general Luis Cresencio Sandoval en la toma de decisiones?

Eso es, quieran o no, militarizar a México. Además, está la presencia de soldados y marinos en las calles para combatir a los criminales hasta el 2028, como fue el capricho ya cumplido de López Obrador o ¿del secretario de la Defensa? Y qué de todo el poder que se les ha otorgado con la construcción de las obras emblemáticas del sexenio, como el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, el Tren Maya y la Refinería Dos Bocas (Olmeca). Ahí viene también la línea área comercial del Ejército, que según la legislación actual no es posible, pero “no me vengan con que la ley es la ley”. Si ese es obstáculo, pues se cambia el marco legal o, de plano, se mandan decretazos y se ganan amparos. No menos importante es que la migración esté bajo el control de la Marina. En verdad, lector, ¡qué miedo!

 

“EL REY DE CASH”… ¿NO LES QUITA EL SUEÑO?

La lectura de los primeros capítulos del libro de la periodista Elena Chávez González, “El Rey del Cash”, nos viene a confirmar lo que ya de antemano se había denunciado, si acaso no con la precisión y el detalle como lo escribe quien fuera pareja sentimental de César Yáñez Centeno, el hombre de todas las confianzas de AMLO. Vamos, no es difícil adivinar de qué vivieron durante más de una década Andrés Manuel López Obrador, sus hijos, y sus colaboradores más cercanos que se quedaron sin “hueso” al perder dos elecciones presidenciales. ¿Con qué dinero recorrió el país de frontera a frontera? Obvio que no con los 200 pesos que siempre trae en la bolsa (según ha declarado).

“El Rey del Cash” ha venido a confirmar lo que no algunos ya habían denunciado y muchos más sospechaban: el financiamiento ilícito durante los 12 años de campaña del inquilino de Palacio Nacional. Nos atacan porque avanzamos, ha sido la respuesta oficial.

AMLO y los morenistas exigen pruebas de los dichos. De lo contrario, sólo se trata de una escritora que actúa por despecho y falta de ética. Si es así, cuánta imaginación de Elena Chávez ¿no cree? Si nada es verdad, bien valdría la pena que el Presidente y los demás ensuciados en el mencionado libro demandarán civil y penalmente a la escritora ¿no le parece?

La periodista Elena Chávez González puso el dedo sobre la llaga después de haber vivido y atestiguado los moches que en maletas y sobres llegaban a las oficinas del tabasqueño. Aún sé más cosas, advirtió la autora de “El Rey del Cash”.

Claro que no será así. Y si desean pruebas, allí están las imágenes donde René Bejarano y Carlos Imaz (ex esposo de Claudia Seinbaum) están recibiendo portafolios con millones de pesos de parte del empresario Carlos Ahumada para apoyar al “movimiento”. Conforme a las leyes no escritas entre los hampones (aunque sean de cuello blanco), Ahumada e Imaz aguantaron vara, asumieron la responsabilidad de su delito y se abstuvieron de denunciar a su jefe, al autor intelectual de esa trama: López Obrador.

¿Y qué de doña Delfina Gómez Álvarez? Esa mancha de haber despojado del 10% de sus ingresos a los trabajadores de Texcoco la seguirá durante sus recorridos de campaña por el Estado de México. El dinero recaudado o robado no acabó en su cartera, no, sino también en la bolsa de quien encabezaba el movimiento. Delfina era presidenta municipal de Texcoco y, gracias a su aportación, llegó a la Secretaría de Educación Pública y, por dedazo de AMLO, buscará la gubernatura mexiquense. Imagine, amigo lector, cómo se estarán frotando las manos Delfina y AMLO con los cientos de miles de trabajadores del Edomex que tendrán que cooperar a la fuerza con su moche del 10% o más, si es que ocupan un puesto importante. Bueno, primero tendrán que ganar los comicios.

¿Más pruebas? Van: los hermanos del Presidente de la República, Pío y Martín López Obrador, recibiendo sobres con dinero mal habido para entregárselos al mesías y al movimiento. Recursos para la campaña permanente del tabasqueño y para vivir. Si los propios hermanos del jefe del Ejecutivo fueron utilizados para el cobro de los moches ¿quiénes más no han sido utilizados? La promesa de no más corrupción e impunidad quedó en eso, en una hueca palabra.

 

Pío y Martín López Obrador (hermanos de AMLO) también recibieron sobres amarillos con dinero en efectivo para financiar al entonces aspirante a la silla presidencial.

Al descalificar a priori el libro “El Rey del Cash”, aún sin haber conocido su contenido, López Obrador quedó mal parado. Lo procedente hubiera sido saber de qué se trataba el señalamiento. Pero no fue así. Primero la descalificación y luego presumir que siempre ha tenido las manos limpias. Claro, el jamás ha recibido las maletas, ni los portafolios ni los sobres con dinero en efectivo ¿o sí? Para eso tiene a sus incondicionales, a sus manos negras.

Valga una suposición: lo que relata Elena Chávez es cierto, es decir, todos los involucrados en los moches actuaron descaradamente al margen de la ley, pero su jefe Andrés Manuel no lo sabía. ¿Dónde quedó el dinero?

 

 

Con la nueva información disponible, ahora cobran más sentido los videos en los que René Bejarano y Carlos Imaz (ex esposo de Claudia Sheinbaum) recibían millones de pesos de parte del empresario Carlos Ahumada “para la causa”.

El senador Gabriel García Hernández tampoco ha dicho “esta boca es mía”, ante las acusaciones de Elena Chávez de ser él quien manejaba el dinero recaudado.

Entonces se lo quedaron su ahora secretario particular, el sonorense Alejandro Esquer, y Gabriel García Hernández (recomendado de Marcelo Ebrard), quienes -según Elena Chávez- fueron los que manejaron la operación cash en la que después fue la oficina de campaña del tabasqueño.

¿Dejará AMLO pasar esa afrenta de sus subordinados? ¿Cómo que le “volaron” cientos de miles de millones de pesos y, además, ensuciaron la imagen del incorruptible? López Obrador debería estar, en todo caso, indignado por el actuar de Esquer y García Hernández, o al menos tendría que mandarlos investigar para saber si en realidad las acusaciones son ciertas y, así, ponerlos a disposición de las autoridades judiciales. Pero no será así, ya que a AMLO jamás lo engañaron.

La alianza entre López Obrador y Marcelo Ebrard es añeja. De las arcas de la CDMX habría provenido el principal financiamiento para el ahora Presidente. El canciller ha enmudecido ante los señalamientos.

Creíble es lo que se menciona de Marcelo Ebratd y Mario Delgado como los principales patrocinadores del AMLO. No por casualidad uno es secretario de Relaciones Exteriores y precandidato presidencial, y el otro el líder de Morena. Además, quienes los conocen de cerca saben que son capaces de eso y muchas cosas más.

“Amor con amor se paga”, una de las frases preferidas del Ejecutivo federal y el saco le queda muy bien a Mario Delgado, quien, de acuerdo con Elena Chávez, era quien personalmente le llevaba el dinero en efectivo, en calidad de secretario de Finanzas del GDF.

El dinero en cash no salió nunca de sus bolsillos, nunca, sino de las arcas de la Ciudad de México, donde Marcelo era el jefe de Gobierno y Mario secretario de finanzas. La malograda Línea 12 del Metro fue, seguramente, la caja chica. ¿Pruebas? No son necesarias. César Yáñez, por su parte, vive su segunda crisis. La primera fue su boda fifí. Difícilmente superará las confidencias hechas por su ex mujer. Al tiempo.

 

SON MÁS DE LO MISMO

Quienes están metidos y viven de la política no se espantan con lo relatado en “El Rey del Cash”. Si acaso, se gozan de que la Cuarta Transformación sea desnudada a su justa dimensión. No, no son diferentes. Son iguales o mejor a sus antecesores en aquello de las mañas y corrupción. ¿Dónde quedó el “no mentir, no robar y no traicionar”? Ahí exactamente, en la basura, en el caño.

César Yáñez Centeno fue pareja sentimental de la escritora Elena Chávez. El Presidente López Obrador lo castigó por la boda fifí en Puebla y después lo perdonó. ¿Sobrevivirá al nuevo escándalo?

 

Los partidos opositores, principalmente el PAN, han anunciado que presentarán las demandas correspondientes por hechos denunciados en el libro de Elena Chávez, así como contra las personas que allí se mencionan. No es para menos, pues se puede hablar de robo a las arcas de la CDMX, lavado de dinero y graves violaciones a la legislación electoral y un financiamiento ilegal al Movimiento Regeneración Nacional (Morena).

Las senadoras Xóchitl Gálvez y Kenia López ya levantaron su voz y preparan denuncias ante la Fiscalía General de la República contra todos los implicados. Pedirán se revise el patrimonio de los involucrados. Es difícil que la Fiscalía de Alejandro Gertz Manero avance en el tema. Faltaba más, si para eso está. De cualquier manera, la denuncia (más que creíble) de Elena Chávez está sobre la mesa. Una voz más que exhibe lo que es en realidad la 4T y sus líderes morales (?) y formales.

 

LADRAN LOS PERROS

A todo lo anterior, al Guacamaya Leaks, a “El Señor del Cash”, a la militarización del país, al desmedido poder de las Fuerzas Armadas, a la creciente inseguridad con más de 136 mil crímenes dolosos y una inflación galopante, el Presidente López Obrador disimula y ahora hace comedia política, exactamente como uno de sus principales críticos: “Brozo”. Ese es el nivel que hemos alcanzado.

AMLO se ha comparado con Cristo porque está en favor de los pobres. Esa insinuación ya es suficiente para entender su ego y el desfiguro que hace. A propósito de “El Señor del Cash”, el residente de Palacio Nacional revira con un “ladran los perros, Sancho; es señal de que avanzamos”. Con eso, busca descalificar al texto mismo y a quienes le exigen cuentas y explicaciones. Son ataques al movimiento, les contesta en lugar de tomar en serio los señalamientos, dar explicaciones y sancionar a los responsables. Hace algunos años exclamó a propósito de las mochadas: “hay aves que cruzan en pantano y no se manchan; mi plumaje es de esos”. ¿En serio es de esos?

Esta vez no fue una canción de Chico-Ché, sino un poema de Rubén Darío el usado por el Presidente para rechazar todos los señalamientos en “El Señor del Cash”. Se comparó con un diamante, sí un diamante, el que puede ser ensuciado por una gota de lodo o que puede incluso estar en el fango, pero el valor de la piedra preciosa no se perderá ni por un instante. Otro dicho señala: “elogio en boca propia es vituperio”.

Para desviar la atención de los problemas reales y acusaciones, el Presidente da rienda suelta a su imaginación. Como lo prometió, dio a conocer los nombres de 43 personajes que, según él, podrían ser los candidatos presidenciales por parte de la oposición. Esa lista no es descabellada, es más podría extenderla a más de 40 millones de mexicanos que no comulgan con su gobierno y estarían dispuestos a sucederlo.

La Mañanera se ha convertido en escaparate preelectoral, pues el Presidente López Obrador no sólo resalta a las corcholatas de Morena (que ya son cinco al incluir por fin a Ricardo Monreal y a Gerardo Fernández Noroña), sino que ya difundió la lista de los 43 personajes que podrían abanderar a la oposición, según él.

Pero de lo que se trata es de apresurar a los opositores para comenzar a tirar metralla sobre los aspirantes. Ese es el objetivo. Con la inclusión de nombres que no tienen posibilidad, trata de evidenciar la capacidad de los contrincantes. Le faltó mencionar a “Brozo”, pero sí incluyó a Carlos Loret de Mola. El colmo. También consideró al comediante Chumel Torres, un acérrimo crítico, pero que es sólo eso, un comediante. Chumel respondió a la altura del destape: “si el licenciado (López Obrador) siente que soy el indicado para continuar con su labor de transformación, estoy listo”. En otras palabras, cualquiera puede hacer lo que hasta ahora ha realizado el Presidente al frente de la nación. ¿Qué necesidad, Señor Presidente?

La lista de AMLO contempla también a Francisco Javier Cabeza de Vaca, ex gobernador de Tamaulipas, y quien ahora es buscado por la Fiscalía de Gertz. La intención es obvia: mandar el mensaje a los mexicanos de que entre los probables opositores hay presuntos delincuentes. Un impresentable destapado en Palacio Nacional es Alejandro Moreno, mandamás del PRI. Entiendan: entre los suspirantes de la oposición hay traidores.

Lo dicho, no son diferentes, sino iguales y hasta peores. Sus propias palabras y maquinaciones los desnudan.

 

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EN PRIMERA PERSONA

Debilidad de AMLO por “El Chapo” Guzmán y tirria contra García Luna

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Petición directa del capo al Presidente: que lo regrese a México; la instrucción: Revisar violaciones de Peña Nieto * Se queja de mala comida y pocas visitas; ¿solicitud u orden?; la SRE ya ve el caso por violación a derechos humanos: López Obrador * Con Genaro García se frota las manos y quiere ver sangre * Martha Rodríguez, expulsada de la UNAM; la ministra Yasmín Esquivel, casi fuera de la SCJN; un hecho que se cancele título

 

MAURICIO ORTEGA CAMBEROS

 

Nadie en su sano juicio (lo digo con todo respeto) metería las manos al fuego por Joaquín Guzmán Loera, mejor conocido como “El Chapo”. Nadie, excepto su madre e hijos y demás familiares, claro está. Bueno, quizá sí lo harían (como ya lo han hecho) los miembros de su cártel y los habitantes de Badiguarato, Sinaloa, a los que siempre les ha tendido la mano económicamente, aunque no de manera gratuita y generosa, sino para que sean los cuidadores cotidianos de la casa principal de la familia donde habita o habitaba su señora madre.

Sin embargo, y aunque parezca increíble, el Presidente Andrés Manuel López Obrador ha externado un especial respeto por “el señor Joaquín Guzmán Loera”, ya que ni siquiera se refiere al narcotraficante por su apodo. De su boca no ha salido “El Chapo”. ¿Por qué el respeto a uno de los capos más sanguinarios que ha habido en la historia de México?

Cualquiera diría que se trata de un mandatario respetuoso de toda persona, pero no es así. ¿Cómo es posible que día tras día despotrique en las Mañaneras contra empresarios, periodistas y rivales políticos? Para ellos, todo tipo de descalificativos, agresiones y acusaciones sin sentido. Ventila sus vidas privadas poniendo en riesgo la seguridad de sus personas, familias y bienes materiales. De hecho, los juzga con severidad: ahí están los casos de Ciro Gómez Leyva y Carlos Loret de Mola.

¿Por qué el tabasqueño no tiene las mismas consideraciones para Genaro García Luna? Si por López Obrador fuera, el ex secretario de Seguridad Pública ya estaría juzgado y sentenciado a cadena perpetua o hasta pena capital, pero no únicamente él, sino también su ex jefe Felipe Calderón Hinojosa. El inquilino de Palacio Nacional prometió que enjuiciaría a todos los ex presidentes. No cumplió su palabra, pero esos nombres le sirven para justificar los errores de su administración. Todo es culpa del pasado, de los priistas y panistas. El juicio de Genaro García Luna será como es espectáculo de pago por evento, sentenció el Presidente en una especie de burla y morbo.

Que conste, antes que nada, que no defendemos a García Luna ni atacamos a “El Chapo” Guzmán. El primero tiene suficiente dinero para contratar a los mejores abogados del mundo para que lo defiendan (lo que parece que será insuficiente ante la gran cantidad de pruebas que hay en su contra). Y el segundo ya está en manos de la justicia de los Estados Unidos del Norte porque acá en México era el “jefe de jefes” incluso en las prisiones.

 

¿SUMISIÓN… MIEDO..?

Inexplicable es, insistimos, que el Presidente trate de manera diferente a “El Chapo” Guzmán y a Genaro García Luna. Pregunta: ¿Cuántas cartas ha recibido el Primer Mandatario de prisioneros que piden que se revise su caso? ¿Cuántos le han denunciado abusos y violaciones a sus derechos humanos? Seguramente muchos. ¿Ha leído esas misivas o correos? ¿Ha hecho algo al respecto? Lo dudamos. Pero lo que sí es cierto es que esas cartas no las ha llevado a la Mañanera ni mucho menos les ha puesto el mismo interés. No todos son iguales para el Presidente. Hay delincuentes y narcotraficantes de primera y de segunda clase. A la madre del capo, María Consuelo Loera Pérez, hasta la visita y saluda personalmente en su propia tierra. Así como lo escucha.

El Presidente con doña María Consuelo Loera Pérez.

¿Por qué la sumisión? ¿Miedo? No fue en su administración cuando lo volvieron a detener y fue extraditado al vecino país del norte, sino en el de Enrique Peña Nieto. Si el Presidente ha sido amenazado por la organización criminal del capo, habría razón en el temor. ¿Quién no? Más todavía al saber que terminando su sexenio se irá a “La Chingada”, su rancho, sin la protección del Estado Mayor Presidencial que el mismo eliminó. Sin pruebas, no son pocos los que han denunciado complicidad del Mandatario con el crimen organizado. El propio Porfirio Muñoz Ledo lo ha acusado. ¡Pruébenlo! ha respondido el tabasqueño. ¿Qué necesidad hay de todo eso? Lo que sí es cierto y lamentable es que los criminales han tenido una participación importante en los últimos procesos electorales al imponer candidatos y financiar campañas. Esto, claro está, es culpa de todo el Estado Mexicano, y no sólo del Poder Ejecutivo.

“El Chapo” Guzmán se quejó ante López Obrador: “La comida es de pésima calidad; sólo me han permitido tener tres visitas; nunca he visto la luz del sol en seis años; la vida que me dan es degradante…” La petición del capo es directa: que lo regrese a México. La instrucción muy precisa: que revise y repare las violaciones que el gobierno de Peña Nieto cometió en su contra. ¿Petición u orden? Dirían nuestros padres ¿y tu nieve de qué la quieres?

Guzmán Loera está en libertad de pedir lo que quiera, con razón o sin ella, pero el Presidente tiene la obligación de cumplir y hacer las leyes, amén de hacer respetar la investidura presidencial. Ponerse a intercambiar mensajes con un narcotraficante no parece digno ni saludable. Peor es que la respuesta no haya sido privada, sino pública y en ella asegurara “vamos a ver”.

El Presidente López Obrador dijo que la SRE ya analiza petición del “señor Guzmán Loera”.

Pero a la escueta afirmación vino después, una lastimosa aclaración presidencial: la Secretaría de Relaciones Exteriores ya está atendiendo la solicitud desde la perspectiva de los derechos humanos. “Se va a revisar. Se tiene que ver, cuando se trata de derechos humanos, hay vías internacionales, entonces, no es descartar porque el principal de los derechos humanos es el derecho a la vida”, dejó en claro López Obrador.

¡Uffff! Por fortuna para México, no se trata de lo que quiera “El Chapo” ni lo que pretenda López Obrador. Todo, absolutamente todo, está en manos de la justicia de Estados Unidos, quien por cierto ya lo condenó a cadena perpetua. Resultaría ridículo para los gringos soltar al capo. No tendría ni pies ni cabeza una petición de México en tal sentido. Pero el sólo hecho de que López Obrador lo mencione es grotesco y majadero. Ahora resulta que quien delinquió ya no es “El Chapo”, sino Peña Nieto por violentar el debido proceso y EU por violar sus derechos humanos. Guzmán Loera pasaría a ser la víctima. ¿Puede Usted creerlo?

La historia criminal del señor Joaquín Guzmán Loera es ampliamente conocida. Es uno de los capos más sanguinarios que han existido en el mundo. Se le atribuyen alrededor de ¡70 mil asesinatos! cometidos por él mismo o por el Cártel de Sinaloa bajo sus órdenes. Qué más podría decirse de quien ha envenenado a millones de personas con el tráfico de estupefacientes. Ha corrompido a todo tipo de políticos, policías, autoridades y hasta presidentes. Ha vivido como rey en las prisiones y se ha fugado de ellas cuando lo ha querido.

Sin duda, “El Chapo” ha violado los derechos humanos de cientos de miles de personas; los ha torturado, descuartizado, decapitado y muchos cuerpos fueron desintegrador en ácido. Sí, a ese personaje es a quien el Presidente le tiene simpatía y respeto (por decir lo menos). López Obrador ya se comprometió a revisar su caso por un proceso viciado y porque al señor Guzmán lo tratan muy mal, hasta lo torturan sicológicamente.

Ya extraña las prisiones mexicanas. No le gusta la comida y lo tratan mal allá.

¿Más cercanía con el narco? Nada más el “Culiacanazo” del 2019. Cuando la Guardia Nacional aprehendió a Ovidio Guzmán, uno de los hijos de “El Chapo”, el Presidente López Obrador ordenó que lo liberaran para evitar un baño de sangre en la ciudad. Cedió ante la violencia desatada por los narcos de Sonora. El baño de sangre finalmente no se evitó, pues cerca de 30 personas fallecieron durante la recaptura de “El Ratón” Ovidio Guzmán, sólo unos días antes de que llegara a México el mandatario yanqui Joe Biden. Hermosa coincidencia.

Con García Luna, repetimos, es diferente. Se molesta porque atrasan mucho el juicio. Acusa a altos funcionarios del gobierno norteamericano de ser cómplices de don Genaro. Asegura que los sobornos a ex titular de la SSP llegaban hasta el escritorio de Calderón Hinojosa. Y el último disparate: que si se descubre que García Luna robó a México 600 millones de dólares y los transfirió al país vecino, estos nos tienen que ser devueltos. ¡Sí cómo no! En suma, con Genaro García Luna quiere ver sangre. Con el señor Guzmán que se respeten sus derechos humanos.

Pago por evento, el juicio a García Luna, afirma en presidente. “Sobornos llegaban a Calderón”.

 

LA MINISTRA Y MAESTRA RECIBEN SU MERECIDO

Más que vergonzosa es la situación en que se han colocado la ministra (todavía) Yasmín Esquivel Mossa y la maestra (ya no) Martha Rodríguez Ortiz. Ya no por el plagio de una tesis, sino por el comportamiento lastimoso, mentiroso y ridículo que adoptaron una vez que fue denunciado el delito y confirmado por las autoridades correspondientes.

Nadie, excepto la 4T, las defienden. Bueno, ni los morenistas le creen, pero han tenido que seguir la instrucción presidencial de cerrar la boca o abrirla únicamente para defenderlas y justificarlas. La impresentable Martha Rodríguez ya fue expulsada abiertamente por la Universidad Nacional Autónoma de México. Jamás regresará a esas aulas y seguramente a ninguna otra escuela que se respete a sí misma. Permitió no uno, sino varios plagios. Seguramente vendió tesis a sus alumnos. Dicen que hasta en 100 mil pesos cada una. Un mes después de que se destapara el engaño, por fin se decidió aparecer ante algunos medios de comunicación. “Pelearé y buscaré un amparo”, se defiende. Pelearé contra “mi UNAM”. La Universidad no es mala, sino sus directivos, acusa. Vamos, un sinfín de escusas tan increíbles como el hecho de que -dice- el otro alumno, Edgar Ulises, le hizo llegar voluntariamente una carta certificada por notario público donde aceptaba que él copió a Yasmín.

Bien hizo la UNAM en despedirla por falta de probidad y honradez en el desempeño de su trabajo como maestra y directora de tesis. Pero ¿todo quedará ahí? ¿No hay delito qué perseguir? Suponemos que no uno, sino varios. Sólo es cuestión de rastrear sus actividades escolares y movimientos financieros.

Por fin, expulsada de la UNAM. Martha Rodríguez finge inocencia.

En el mismo fuego esta Yasmín Esquivel Mossa, quien con su presencia en la SCJN sólo ensucia la no tan pulcra imagen de esa institución. Está sentada en su macho. Negando todo. Haciéndose la víctima de la película, pero sobre todo encarando a todo México: “¡no renuncio!”. Háganle como quieran.

La todavía licenciada en derecho grita a los cuatro vientos “no tengo nada de qué avergonzarme”. ¡Cuánto cinismo! Reta a todos y hasta ahora ha salido con la mano en alto. Asiste y participa en todas las cesiones. Emite votos. ¡Cuánta desfachatez! Anhelaba ser presidenta de la Corte impulsada por López Obrador, quien aún la disculpa.

Yasmín Esquivel Mossa y la sombra de su tesis. Ya siente pasos…

Al momento de escribir este último párrafo (viernes a las 12:30 horas) faltaba una hora para que el rector de la UNAM, Enrique Graue, diera una conferencia de prensa. Por la salud de México, por la credibilidad de la Máxima Casa de Estudios y por la defensa de un auténtico Estado de Derecho, el rector debió anunciar que se retiraba el título expedido por la FES Aragón a Yasmín Esquivel Mossa como licenciada en derecho. Lo demás caerá ya por su propio peso hasta quedar expulsada también de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

 

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EN PRIMERA PERSONA

¡Sin vergüenza!

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Sheinbaum quiere conducir a México cuando no puede ni siquiera con el Metro * Claudia califica de “incidente” una tragedia •  En plena precampaña (en Michoacán) le agarró enésimo accidente; se indigna por la justificada ola de críticas • Yasmín Esquivel sí copió tesis, concluye UNAM; mintió a Fiscalía y a todo México; pese a todo, se aferra a la SCJN • Maestra Martha Rodríguez Ortiz ya no dará jamás clases en CU por tráfico de tesis; falta decisión de la SEP, que seguramente no le quitará el título a la ministra

 

MAURICIO ORTEGA CAMBEROS

 

Las tragedias del Metro, entre otras, son ya una lamentable constante en el currículum de Claudia Sheinbaum Pardo. No lo decimos nosotros, lo atestiguan los propios hechos. El último accidente del sábado 7 de enero en la Línea 3 es ya el colmo. La jefa de Gobierno de la Ciudad de México se encontraba en precampaña en Michoacán.

Llegaron todos al lugar del siniestro, menos ella. Arribó más de tres horas después, cuando ya no había nada que hacer ni a nadie a quién rescatar. Quiso, como en anteriores ocasiones, minimizar los hechos al calificarlos como “un incidente”.

Tarde, muy tarde en la Línea 3. ¿Qué pasó?

La muerte de una jovencita y más de 100 personas lesionadas no puede llamarse incidente, pues es una falta de respecto a todas las víctimas, a sus familias, a los usuarios del Metro y a todo México. Así se las gasta la 4T y la corcholata preferida del Presidente Andrés Manuel López Obrador para sucederlo en el 2024.

Haber enviado a la Guardia Nacional a vigilar las instalaciones del Sistema de Transporte Colectivo es un acto preocupante, ya que en lugar de admitir que los percances son por falta de presupuesto y mantenimiento, amén de negligencia e incapacidad, dan el mensaje de que se trata de sabotajes. Vaya manera de quererse limpiar la cara cuando la ineptitud en el Metro es más que obvia. ¿Pero qué tal los ahorros? Allí están las consecuencias, como ha pasado también con el desabasto de medicamentos y el hackeo a la Secretaría de la Defensa Nacional. ¿Ahorros para qué? Para tapizar al país entero con promocionales de Claudia Sheinbaum.

Guardia Nacional resguarda ya al Metro. ¿Sabotajes? Eso dan a entender.

Lo que resulta también inadmisible es que la jefa de Gobierno de la CDMX salga siempre con su mismo discurso: que los partidos políticos y sus adversarios sólo intentan sacar raja política de las tragedias; que lucran y andan como zopilotes (eso lo dijo AMLO) sobre los percances. Primero habría que destacar que no son únicamente los políticos, sino gran parte de los ciudadanos, y segundo, qué esperaba doña Claudia ¿qué le aplaudieran o la felicitaran? Debe recordar que si Morena llegó al poder fue precisamente por haber ventilado y criticado todos los errores, traspiés y la corrupción de priístas y panistas. ¿O no fue así?

El 16 de mayo de 2018, durante el debate que tuvo con los otros candidatos por la gubernatura de la CDMX, Claudia Sheinbaum explotó contra Alejandra Barrales: “Es vil que utilices una tragedia como centro de tu campaña”. Esto fue luego de haber sido acusada de sinvergüenza y omisa por la tragedia en el Colegio Rébsamen, donde fallecieron 19 niños y 7 maestros al derrumbarse la escuela. Claudia era la delegada en Tlalpan.

Derrumbe del Colegio Rébsamen. Comienzo de las tragedias que persiguen a Claudia, que no incidentes.

Desde entonces, ese ha sido su discurso recurrente ante las tragedias. En lugar de admitir su responsabilidad, intenta pasar como víctima. Se dice blanco de bajezas. Eso sí, promete hacer justicia a las víctimas, pero en eso también falla. Sin ningún rubor, corrió a los expertos de Noruega que investigaban las causas del derrumbe en la Línea 12. ¿Por qué? Dijo que por ser tendenciosos. La verdad fue porque también le fincaba responsabilidades a su administración. ¿Eso sucederá de nuevo? Claro que sí, pues las indagaciones están a cargo de su incondicional amiga Ernestina Godoy.

En manos de Ernestina Godoy y Claudia Sheinbaum está la investigación del choque de trenes en la Línea 3. ¿Será como la del plagio de la tesis?

Como oportunamente publicó IMPACTO la semana pasada, son cuatro tragedias mortales en el Metro en sólo tres años. Ello sin mencionar, eso sí, los incidentes cotidianos, como son ponchaduras de llantas, conductores ebrios y falta de suministro eléctrico. Si el Metro y la capital del país le quedan grandes a Sheinbaum Pardo, ¿podrá dirigir y conducir a México desde la presidencia?

En esta semana, incendio en estación Politécnico. Se ponchó la llanta: informe oficial.

 

VOTAR CON OJOS CERRADOS

Según las últimas encuestas, si hoy fueran las elecciones presidenciales para el periodo 2024-2030, la ganadora sería la morenista Claudia Sheinbaum. Esto preocupa por lo anterior descrito, pero hay más.

¿Cuáles son los galardones de doña Claudia? Bueno, buscamos y buscamos y, en verdad, no encontramos nada sobresaliente. Alguien diría: “es jefa de Gobierno de la Ciudad de México”. Cierto, pero en realidad la contienda no la ganó ella, sino Andrés Manuel López Obrador. Sheinbaum únicamente fue beneficiaria de la ola en favor de AMLO, como todos aquellos que se postularon a cargos de elección popular por Morena en 2018.

Apoyo incondicional del Presidente a Sheinbaum. ¿Y las víctimas?

No se debe olvidar que la capital del país ha estado en manos de la izquierda desde hace 25 años con la victoria de Cuauhtémoc Cárdenas en 1997. Después lo sucederían López Obrador, Marcelo Ebrard, Miguel Ángel Mancera y, ahora, Claudia Sheinbaum. En todo caso, el descalabro mayor que ha padecido la izquierda en la CDMX fue en 2021, bajo el gobierno de Sheinbaum, en donde los partidos de oposición le arrebataron 9 de las 16 alcaldías. Esa derrota debe verse como una evaluación a su gestión.

¿Y entonces? Su gran atributo es (y ha sido) su lealtad a López Obrador. Amor con amor se paga, afirma el tabasqueño y por eso mismo es su preferida para abanderar a la 4T. ¿Es eso suficiente? Para los militantes de Morena y los seguidores de López Obrador sí es suficiente. AMLO los ha llamado a votar con los ojos cerrados este 2024 por los candidatos de su partido y de sus aliados PT y PVEM. La orden está dada y seguro la repetirá hasta que les quede bien grabada.

Es obvio que el inquilino de Palacio Nacional ha puesto su futuro y esperanza en manos de Claudia por dos razones. Primero, por su fidelidad y gratitud, con lo que garantizaría que ni su administración ni él mismo sean sujetos de auditorías e investigaciones. Su espalda quedaría cubierta. En segundo lugar, y esta es la clave, a través de Claudia Sheinbaum podría, en el peor de los casos, influir en la toma de decisiones que garanticen la continuidad de su proyecto. El mejor de los escenarios para López Obrador (y el peor que le podría ocurrir a México) es que doña Claudia sea una especie de títere para prolongar su mandato. Sí, una reelección disfrazada.

¿Le alcanzará con eso a AMLO y a Claudia? Faltan largos meses y eso está por verse. Los hechos ocurridos en la Línea 3 del Metro han dejado al descubierto de qué está hecha y cuáles son algunas de las debilidades más notorias de Sheinbaum. Sólo basta con ver y analizar las intervenciones que tuvo ante los medios de comunicación para informar qué había pasado y qué se estaba haciendo al respecto para intuir su personalidad y la falta de claridad que hay en sus ideas.

Vimos a una funcionaria nerviosa y trabada. Encerrada en sí misma. Su lenguaje corporal evidenció inseguridad y su falta de elocuencia es alarmante. Salió a dar la cara nada más. Tenía que demostrar que estaba ya en el lugar de la tragedia, y no en Michoacán. Ni el discurso ni las palabras son suyas. Son una mala copia de López Obrador.

Alguien podría preguntar ¿es ella la jefa de Gobierno de la CDMX? Sí lo es y ya mencionamos cómo y por qué llegó. La pregunta es: ¿está preparada y capacitada para ser presidenta de México? Los hechos hablan. No basta con que ella quiera serlo.

Si se realizara un debate entre Claudia Sheinbaum Pardo, Marcelo Ebrard Casaubón y Adán Augusto López Hernández para ayudar a definir quién será el candidato oficial de Morena a la Presidencia, no hay duda que Claudia no tendría absolutamente nada que hacer ante Marcelo. Perdería y hasta quedaría exhibida. Es más, hasta el propio Adán Augusto la dejaría a la zaga.

Esa es la razón por la que López Obrador no alienta ni promueve el debate exigido por Ebrard. La propia Claudia dice sí… hay que esperar… ya veremos… ¡Qué necesidad! Exacto, para que exponerse al ridículo si ya tiene la bendición necesaria.

Falta camino por andar todavía. Si el Presidente López Obrador no la ve tan segura (como parece ahora), tendría que cambiar de estrategia y hasta de corcholata preferida. No se dude que la lista podría ser ya no de tres suspirantes, sino de cuatro o cinco (sin contar a Ricardo Monreal y Gerardo Fernández Noroña, por supuesto).

¿Por qué? Porque si se desinfla Claudia, el tabasqueño buscaría entre “sus” gobernadores y ministros al sustituto, pues es evidente que a Ebrard no le tiene confianza al 100%, y a Adán Augusto sólo lo ocupa de comparsa.

 

¿QUÉ SIGUE PARA LA MINISTRA Y MAESTRA?

Yasmín Esquivel Mossa y Martha Rodríguez Ortiz son ya impresentables. De la maestra y directora de más de 500 tesis ya lo sabíamos, pero sólo faltaba que se comprobara lo que todos suponían: la hoy todavía ministra ¡sí plagió su tesis! El golpe final se lo dio la Facultad de Estudios Superiores Aragón y la propia UNAM.

Acabó la carrera de abusos y corrupción en la UNAM de la maestra Martha Rodríguez Ortiz. Resta resolución de la FES Aragón.

¡Cuánto descaro! A otros se nos estaría cayendo la cara de vergüenza al ser atrapados en un acto de corrupción como el mencionado, pero no a Yasmín Esquivel. Le hizo trampa a la FES Aragón, a la SEP, a la Universidad Anáhuac, a la Universidad del Valle de México, a la Suprema Corte de Justicia de la Nación y a México entero. Se ostenta como abogada, pero ese título, a la luz de las investigaciones, no debería tener ninguna validez y, por tanto, tampoco su maestría y doctorado. En consecuencia, la ministra preferida de Andrés Manuel López Obrador ha usurpado el cargo de ministra en la SCJN.

Yasmín Esquivel Mossa deshonra a la SCJN… y nadie hace nada

No es un delito, sino una cadena de ellos. Pueda que ya hayan prescrito algunos, pero no por eso dejan de ser delitos y deben ser condenables por la opinión pública. Aún más, para defender su fechoría, Yasmín mintió a la Fiscalía General de Justicia de la CDMX en sus declaraciones y con los documentos que, según ella, acreditaban sus dichos. Este delito, el de falsedad de declaración a una autoridad, está vigente, aún está calientito. La palabra la tiene la Fiscalía de Ernestina Godoy y de su jefa Claudia Sheinbaum. Mal pronóstico, pues ambas se prestaron a utilizar a la Fiscalía en favor de Yasmín Esquivel para exonerarla y culpar al “otro alumno”, Edgar Ulises Báez Gutiérrez. Este, por cierto, denunció a la ministra ante la Fiscalía capitalina por haberlo acusado falsamente.

Edgar Ulises Báez, “el otro alumno”, demanda a la ministra Yasmín Esquivel.

Lo que nadie puede explicarse, en un Estado de Derecho como el nuestro, es cómo Esquivel Mossa sigue ocupando su silla de ministra en la SCJN. Como si nada hubiera ocurrido, se presenta al salón de plenos, participa en las discusiones y emite su voto. ¡Cuánta desfachatez! Todos cometemos errores, cierto, pero hay que pagar las consecuencias y pedir disculpas. No es el caso (hasta ahora) de Yasmín Esquivel, quien ha perdido toda credibilidad. No muestra signos de humildad ni de arrepentimiento. ¿Dignidad? Qué es eso. Su renuncia es obligada.

¿Y los otros 10 ministros se quedarán con los brazos cruzados? ¿Se sienten cómodos trabajando al lado de una tramposa y corrupta? ¿Es esa la justicia que tienen obligación de defender? Yasmín Esquivel ha manchado al Poder Judicial y tienen la obligación de limpiar el rostro de la SCJN. La UNAM, por su lado, hizo a medias la tarea. No cedió a presiones y desnudó el plagio de la tesis. Sin embargo, es poco creíble que nada pudiera hacer respecto a la cancelación del título. Si en verdad no está regulado, momento es este para tomar una determinación firme y sentar un precedente. El rector Enrique Grauer tiene la obligación de ir más allá y no pasar el caso a la SEP. ¿Usted cree que la SEP, dependiente del Ejecutivo federal, le cancelará título y cédula a Esquivel Mosso? Nosotros tampoco.

Quien también tiene vela en el entierro es el Presidente López Obrador. Él la propuso como ministra y es esposa del contratista consentido del sexenio. Una llamada telefónica o un mensaje a través de un propio, como Adán Augusto López, serían suficientes para pedirle que presente su renuncia. ¿Lo hará? Sólo el Presidente lo sabe, pero desde el principio ha sacado el pecho por su amiga y ha minimizado su delito. Eso, aquí y en cualquier parte del mundo, se llama corrupción, si esa que según al líder de la 4T no existe en su administración.

Incesante ha sido el respaldo de AMLO a la todavía ministra, quien se aferra el cargo.

La UNAM ya corrió a la maestra Martha Rodríguez Ortiz de Ciudad Universitaria. Jamás dará clases ahí. La FES Aragón tendrá que resolver lo mismo, es decir, acabar con el engaño, las trampas y el jugoso negocio de Martha Rodríguez. ¿Y eso es todo? Por supuesto que no, debe haber denuncias penales contra ella y sus cómplices dentro de la FES, pues es imposible que Martha hiciera todo. Por cierto ¿qué hará la UNAM para revisar las decenas de miles de tesis ya archivadas? ¿Detectará cuáles son plagios? ¿Procederá en consecuencia o habrá borrón y cuenta nueva? Por el bien de la UNAM y de México, esperemos que no sea así.

 

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EN PRIMERA PERSONA

SCJN noqueó a AMLO; Sheinbaum, ¿al servicio de presunto delincuente?

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Fracasa el Presidente en el intento por controlar a la Corte; primera caída, al querer prolongar mandato de Zaldívar ? * Yasmín Esquivel (su favorita) obtuvo un voto, el de ella; Norma Piña es la primera presidenta del Poder Judicial * Fiscalía de la CDMX realizó un cochinero exprés para favorecer a la ministra y culpar “al otro alumno” * Claudia y Ernestina Godoy, en el ojo del huracán; está en manos de la UNAM esclarecer la afrenta y mentira

 

MAURICIO ORTEGA CAMBEROS

 

Severo fue el revés que los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación le propinaron al Presidente Andrés Manuel López Obrador. Cierto, no perdió la guerra, pero sí una importante batalla para él. Conociendo su condición, no buscará quién se la hizo, sino quién se la pague. ¡Venganza a la vista!

Por más que se esforzó en desligar a la ministra Yasmín Esquivel Mossa de su autollamada Cuarta Transformación, no lo logró, ni antes ni después de la elección de quien es ya la primera presidenta de la SCJN, Norma Lucía Piña Hernández.

Norma Lucía Piña hace historia.

El ataque del Poder Ejecutivo contra los ministerios públicos, jueces, magistrados y ministros del Poder Judicial ha sido sistemático, pero con mayor razón desde que tomó las riendas de la Nación. Lo menos que les ha dicho es deshonestos y corruptos. Las descalificaciones son un día sí y otro también, al igual que lo hace contra los periodistas, empresarios y a quienes denomina como conservadores.

El propósito del Presidente era y es evidente: controlar a los otros dos Poderes de la Unión. En el Congreso de la Unión tiene cierta capacidad de movimiento, pero al no contar con las dos terceras partes de legisladores tanto en la Cámara Baja como en la de senadores, las pretendidas reformas constitucionales han topado con pared. Por eso ha llamado a sus simpatizantes a votar parejo en 2024, es decir, que con los ojos cerrados otorguen su sufragio a los candidatos de Morena y aliados para así estar en condiciones de aprobar lo que la 4T quiera y mande.

El Poder Judicial se le ha atragantado al tabasqueño. Ya admitió que deseaba una transformación en ese órgano de arriba a abajo. Algo parecido a lo que intentó y sigue intentando con el Instituto Nacional Electoral. Vaya disparate, pues lo que se garantiza con los Poderes de la Unión es un equilibrio en la gobernanza del país y se evita, precisamente, una dictadura y autoritarismo.

En 2018, López Obrador trazó lo que sería su relación con la SCJN al llamar a los ministros a retirar el retrato de Benito Juárez que tienen en su salón de plenos. El motivo: porque según él son corruptos y deshonestos. Quizá sí algunos, pero fue indebido generalizar y más aún entrometerse e insultar al Poder Judicial entero.

AMLO no se salió con la suya.

Nadie puede olvidar ni ignorar el intento que hizo AMLO por prolongar dos años más el mandato de Arturo Zaldívar, el ahora ex presidente de la SCJN. No hay duda que en ese ministro había encontrado un aliado a modo. Esa misma estrategia empleó con el entonces gobernador de Baja California, Jaime Bonilla Valdez, quien resultó electo por dos años (2019-2021). Sin embargo, López Obrador lo quería cuatro años más y para ello manipuló a su antojo al Congreso local, incluyendo a desleales panistas. La misión finalmente falló. ¿Qué pensaba López Obrador en ambos casos? ¿Cuál era la intención oculta? Obvio, calculaba el terreno para, en el momento oportuno, alentar la reelección de él mismo.

Volviendo a la SCJN, el desaseo fue mayúsculo. Arturo Zaldívar Lelo de Larrea guardó silencio por varios meses. Esperó las reacciones, pues el apetito de poder le ganó. La presión de la sociedad, de la clase política, de los medios de comunicación y de los propios ministros para que se pronunciara al respecto fue creciendo hasta que se volvió insoportable. Todos exigían que rechazara esa posibilidad. Cuando ya no pudo más y algunos ciudadanos lo encararon en las calles, Arturo Zaldívar declaró que jamás pensó en prolongar su mandato y que éste habría de terminar el 31 de diciembre de 2022. Esa fue la primera caída de López Obrador. Seminoqueado, se levantó antes de que la cuenta llegara a 10.

 

VERGONZOSA LA DERROTA DE AMLO Y YASMÍN ESQUIVEL

Lo sucedido el pasado 2 de enero en la SCJN es un ejemplo de cómo las instituciones, todas, deben mantener la independencia que la ley les otorga y mandata. Se faltaría a la verdad si se asegura que presidentes anteriores no metieron la mano en la Corte y en sus decisiones. Lo distinto, no obstante, fue el diálogo y el respeto a las formas. La estrategia de AMLO ha fallado: insultos y descalificaciones, e intromisión a la fuerza.

Antes, durante y después de la elección, el Ejecutivo aseguró que Yasmín Esquivel Mossa no era su candidata. Nadie le ha creído. Por el contrario, desde Palacio Nacional y la Secretaría de Gobernación se echó a andar la maquinaria para favorecer las aspiraciones de la ministra. No podía ser de otra manera. Doña Yasmín es esposa de José María Rioboó, el contratista preferido del Presidente de la República, a quien se le han entregado múltiples obras sin licitación de por medio, es decir, de manera directa. Cercanos a ambos personajes aseguran que Andrés Manuel y Yasmín ¡son compadres!

Un voto… ¡el de ella misma!

Todo iba bien hasta que una penosa historia se cruzó por el camino de ambos: Guillermo Sheridan denunció que Yasmín Esquivel había plagiado su tesis para obtener la licenciatura en Derecho por parte de la Facultad de Estudios Superiores Aragón. Fue un golpe más que certero para aniquilar las aspiraciones de los dos, pues no hubo credibilidad alguna en la penosa defensa que hicieron tanto la todavía ministra como el propio López Obrador.

 

EL NOCAUT ERA INEVITABLE

Si en verdad esa ministra no era la impulsada por el Ejecutivo ¿qué necesidad tenía de salir en su defensa? Peor todavía: la exculpó y le dio su apoyo, pero al mismo tiempo aceptó implícitamente que había cometido un delito. Si no la quería de presidenta de la SCJN ¿por qué en enojo y berrinche?

“¡Pobre abogada Yasmín! Toda una guerra de potentados, medios de información, columnistas, intelectuales del régimen, vendidos y alquilados. Una lanzada en contra de la señora”, declaró el Presidente unas horas antes de la elección para intentar limpiarle su imagen. Pero fracasó.

Un solo voto obtuvo Yasmín Esquivel en la segunda vuelta. ¡Fue el de ella misma! Inverosímil, pero de ese tamaño fue su ambición de poder. La suerte estaba echada y a dos cuadras de la SCJN, en Palacio Nacional, ya se rasgaban las vestiduras. Todavía faltaba el golpe decisivo y este llegó para propinar el nocaut. De los 11 ministros, López Obrador hubiera preferido que cualquiera fuera el presidente, menos la quien al final ganó. Norma Lucía Piña Hernández es la que garantiza, por su historial, que no permitirá la intromisión del Ejecutivo. No podrá evitar sus descalificaciones y señalamientos, pero se opondrá a que controle o intente controlar la agenda de la SCJN y más todavía a que influya en la toma de decisiones, como la que está por venir y es la referente a los cambios a leyes secundarias que intentan asfixiar al Instituto Nacional Electoral.

Tendrá el tabasqueño a sus incondicionales (orejas) dentro de la SCJN: a Arturo Zaldívar y a Yasmín Esquivel Mossa quien, por cierto, todavía tendrá que enfrentar la acusación de haber copiado su tesis.

 

¿QUÉ NOS PASÓ DOÑA CLAUDIA?; FISCALÍA AL SERVICIO DE MINISTRA

Quienes no se midieron fueron la jefa de Gobierno de la Ciudad de México y “su” fiscal Ernestina Godoy. Con tal de congraciarse con el Presidente de la República, crearon su “verdad histórica” acerca de la acusación de plagio de tesis por parte de la mencionada ministra.

De risa su ‘verdad histórica’ sobre el plagio.

Querer negar que Ernestina Godoy está al servicio de Sheinbaum es como querer negar que Claudia está al servicio de López Obrador. En otras palabras, ambas funcionarias utilizaron a la Fiscalía General de Justicia de la CDMX para “exonerar” a Yasmín Esquivel y responsabilizar del delito (que ya prescribió) “al otro alumno”, Edgar Ulises Báez Gutiérrez.

Fue una investigación (más bien un cochinero) exprés. Si esa misma prontitud hubieran puesto en el atentado contra el periodista Ciro Gómez Leyva, los autores intelectuales y materiales ya estarían detenidos y consignados. Sin embargo, hay prioridades y no importa si para ello se insulta la inteligencia de los mexicanos.

Claudia Sheinbaum ya confesó que desea ser presidenta de México. ¿Con esas prácticas? ¿Valiéndose de instituciones del Estado para fines personales y oscuros? Si así es ahora ¿qué se puede esperar si llega a la silla presidencial? Este caso la seguirá durante su carrera política, específicamente en las precampañas y las campañas electorales rumbo al 2024, como el caso del derrumbe del Colegio Rébsamenm donde perdieron la vida 19 niños y 7 maestros, cuando ella era la jefa delegacional en Tlalpan, y el también derrumbe de un par de trenes de la Línea 12 que dejó 27 muertos, mientras ella era la jefa de Gobierno en 2021.

 

UNAM TIENE LA ÚLTIMA PALABRA

Ante el desaseo de la Fiscalía capitalina, todo lo relacionado al plagio de la tesis está en manos de la FES Aragón y la propia UNAM.

El plagio está en manos de la FES Aragón.

Sheinbaum y Godoy no encuentran cómo salir del lío en que ellas mismas se metieron. Torcieron la verdad ¿para qué? La ministra ya sucumbió en sus anhelos. ¿Investigación de la Fiscalía? En absoluto. Contradicción tras contradicción. Primero una conclusión que después desconocerían. La misma Yasmín Esquivel presumió que la Fiscalía de Godoy la había exonerado. Sheinbaum hasta festejó.

Las indagaciones realizadas fueron más que cuestionables y deshonrosas: dieron por válidas las declaraciones y los documentos aportados por la ministra y su directora de tesis, la impresentable y aún maestra Martha Rodríguez Ortiz. La conclusión de la Fiscalía fue la misma pregonada por las implicadas. Mentira tras mentira. Señalando, incluso, que “el otro alumno” había aceptado ante un notario público haber copiado partes de la tesis de Yasmín. ¡Y tómala! Apareció Edgar Ulises para negar todo y asegurar que él escribió su tesis y que es original; que no declaró ante notario alguno y que mucho menos le firmó nada a la maestra Rodríguez Ortiz. Se les cayó el teatrito.

Aclara ahora Godoy que aunque el delito de plagio ya prescribió, continúan las investigaciones. ¿Para qué entonces? A menos que sean para detectar y castigar todas las anomalías y mentiras cometidas durante su “verdad histórica”. Cómo no, juez y parte. Nada sucederá de ahí. Al tiempo.

El rector Enrique Graue ya definió su postura.

Los mexicanos confiamos en que las autoridades de la UNAM harán un trabajo serio y digno. Manchada ya quedó la reputación de la Máxima Casa de Estudios por este plagio y venta de tesis. Quizá este caso sólo sea la punta del iceberg. Irán a fondo. Pero lo que ahora está sobre la mesa es desenmascarar a quienes copiaron, plagiaron, engañaron y atentaron contra la UNAM. En su último comunicado del año pasado, el rector Enrique Graue ya dio algunos indicios de las pesquisas, y estas no favorecen a las dos mujeres implicadas. Ya veremos…

Por cierto, aprehendieron a Ovidio Guzmán, hijo de “El Chapo Guzmán”. Sí, al que habían detenido y después liberado “para evitar un reguero de sangre”. ¿Coincidencia para desviar la atención de la derrota en la Corte, y la matazón y fuga del penal de Ciudad Juárez? Mal pensados.

Con recaptura de Ovidio, AMLO quiere borrar sus derrotas.

 

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