Vigente el proverbio popular “Más reinos derribó la soberbia que la espada” * Por si fuera poco, el PT -que supuestamente es aliado de Morena- mostró su desacuerdo con los nominados en Campeche, Guerrero, Michoacán y San Luís Potosí. Así está la tan cacareada “Unidad”
EMMA ESPÍNDOLA
Al desplazarse por aguas agitadas, el lujoso yate llamado “Unidad” naufragó.
La embarcación en que viajan los militantes de Morena y sus aliados, se fue a pique irremediablemente.
A la vista de quienes esperaban ansiosamente su arribo, el navío zozobró, aunque no faltará quien sostenga que fue una exitosa travesía.
Tripulado por quienes pregonaron acuerdos y compromisos, no pudieron impedir que, al navegar en aguas turbulentas, el buque encallara.
El personal responsable de que el lujoso trasatlántico llegara a buen puerto, fue incapaz de que el arribo se hiciera sin tropiezos.
La tripulación, a cuyo frente se encuentran Ariadna Montiel y Citlalli Hernández, con un conjunto de personas que trabajan a bordo, tendrán que aceptarlo y buscar prontas soluciones.
Ahora no podrá afirmarse que el fracaso fue generado por la ultraderecha o las oligarquías.
Pese a impugnaciones, inconformidades, protestas y acusaciones de haber cometido un fraude y haber traicionado a la militancia, de integrantes del Movimiento Regeneración Nacional y sus cómplices de otros partidos, Los factores que influyeron para el tropiezo son de alta gravedad y no hay forma alguna de negar que se arruinó un proceso selectivo en el que imperaron viejos vicios que destruyen la ilusión de un abanderamiento democrático.
Habría que analizar los métodos para las postulaciones, la lucha interna y externa de las tribus que se niegan a despojarse de su irracional investidura de confrontaciones como sistema de hacer política.
Destaca la opacidad en el manejo de las encuestas y los grados de popularidad de los designados, al no hacerse públicas y recurrir a imposiciones y caprichos de las esferas del poder.
Estrategias fallidas y vanidades imperantes, desterraron la oportunidad de realizar un proceso selectivo que corresponda a las vociferantes proclamas de no ser iguales a los del pasado.
Bien dice el proverbio popular que “Más reinos derribó la soberbia que la espada”.
Y queda demostrado que la soberbia es un reflejo de la ignorancia y la inseguridad que daña la imagen de quienes manifiestan ser dueños de la verdad.
Bajo el ostentoso membrete de coordinadores estatales de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional (que no es más que un “destape” simulado para seguirse burlando de las incompetentes autoridades electorales), son la materia prima del solemne fiasco democrático.
En ese engañoso sistema de imposición de candidaturas a gobiernos estatales, también debe contemplarse la actitud que asumirán quienes fueron relegados y exhibidos públicamente.
Porque morenistas como Ismael Burgeño Ruiz (quien gastó excesivas cantidades de dinero para promoverse), el senador Raúl Morón (quien por segunda vez es desechado como candidato), el diputado José Narro Céspedes (tratado como aliado desechable), Abelina López, Rafael Marín Mollinedo y los que faltan, no se quedarán quietos al ser tratados como platos de segunda mesa.
A ellos debe sumarse Félix Salgado Macedonio, un toro al que con capotazos y banderillas tuvieron que pacificar porque andaba acelerado por suceder a su hija Evelyn en la gubernatura guerrerense.

Nuevamente, igual que al michoacano Morón, no solamente fue descartado, sino también relegado.
TODA UNA FARSA EL ANUNCIO DE LOS NOMBRAMIENTOS
Está claro que es falso el discurso de la “Unidad”.
Prueba de ello es cómo se dieron los anuncios de los nombramientos, donde fue exhibida la farsa de la dirigencia del partido gobernante.
En el caso de Verónica Díaz, quien fue escogida para Zacatecas, el rechazo generó gritería y desorden.

Abucheada al momento de ser anunciada por la presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones, Citlalli Hernández, los morenistas gritaron “¡fraude!” y “fuera al monrealismo”, aunque se quiso disimular en medio de aplausos y vítores para ocultar el repudio.
La senadora Díaz causa controversia dentro de Morena por su cercanía con la familia Monreal, en especial de David Monreal, gobernador del estado.
Que su nombramiento no haya sido bien recibido, queda de manifiesto desde que la dirigente Ariadna Montiel solicitó: “Les pedimos, compañero José Narro (morenista que también buscaba la candidatura), si nos apoya pidiéndoles a sus compañeros que guardemos la institucionalidad en este espacio”.
El problema en el nombramiento de Verónica Díaz está basado en que representaría la continuidad dentro del estado al ser cercana a la familia Monreal.
Su relación viene del matrimonio que tuvo con Luis Enrique Monreal Ávila, hermano de Ricardo y David Monreal, actual gobernador del estado, quien es acusado de impulsar su candidatura.
Debe tenerse presente que en junio de este año, en un evento público, el gobernador dijo que -ante la cercanía de las elecciones- era “tiempo de mujeres”, con lo cual en automático descartó a su hermano Saúl, quien andaba más acelerado que una locomotora.
Pero como para que la cuña apriete, debe ser del mismo palo, fue que viniera la decisión que favoreció a la excuñada.
Aunque en su oportunidad aspirantes como José Narro Céspedes y Ulises Mejía Haro habían pedido al partido que fijara reglas claras y asegurara el piso parejo en la contienda interna, pero fueron tirados de a locos.

En el caso del estado de Guerrero el ambiente no fue nada diferente, por el contrario, acentuó los conflictos porque Abelina López (la presidenta municipal de Acapulco que usa collares caros y quien no termina de aclarar el manejo del presupuesto) fue la protagonista del bullicio.

Al referirse a la designación de Beatriz Mojica, se lanzó contra el nombramiento de la coordinadora estatal de Morena y aprovechó para hacer públicos sus desacuerdos.
Fue tal la claridad y dureza por la postulación, que dejó un mensaje con el cual puede ejemplificarse que la unidad está quebrantada:
“Quien festeje, festeja la crónica de una muerte anunciada”.
Ella afirma que en las encuestas la popularidad de Mojica no tiene el soporte para representar al partido guinda y negó sentirse derrotada.
Lucha interna por el poder, no interés de la oligarquía, es lo que contraviene la tesis esgrimida por los dirigentes del partido que gobierna.
Fracasar significa no obtener el resultado deseado o previsto en un proyecto, y eso es lo que les viene sucediendo a quienes tienen el encargo de nombrar a sus defensores estatales.
Otro punto de referencia es el de Julieta Ramírez Padilla, quien fue nombrada por Morena y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) como coordinadora estatal de la Defensa de la Transformación en Baja California.
Ahí el alcalde de Tijuana con licencia (Ismael Burgueño) se topó con pared -al igual que Jaime Bonilla- porque la gobernadora Marina del Pilar Ávila Olmeda logró imponer a su preferida.

Casualmente a quien fue su secretaria particular, a quien se señala de tener acuerdos con las agencias del Departamento de Justicia de los Estados Unidos y a quien teóricamente corresponderá cubrirle las espaldas.
La Coordinación Estatal de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional en Baja California dado a conocer por la dirigencia nacional de Morena, que encabeza Ariadna Montiel, y la presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones, Citlalli Hernández, tampoco fue recibida con festejos.
El PVEM respaldó la designación, mientras que el Partido del Trabajo (PT) decidió no sumarse y anunció que irá con un candidato propio para dichos comicios.
Y tras darse a conocer el nombramiento de Julieta Ramírez como coordinadora de la 4T, Ismael Burgueño confirmó que regresará a la presidencia municipal de Tijuana.
Porque luego de haberse promovido como si buscara la Presidencia de la República, hay que reponerse de los gastos y darse cuenta que les confió la tarea a personas equivocadas.
Que Eugenio “Gino” Segura haya sido designado por Morena como coordinador de la 4T para Quintana Roo, puso en evidencia diversos puntos relevantes.
Primero que se impusieron las presiones, el poder y la influencia del llamado “Niño Verde” Jorge Emilio González Martínez.
Luego que la gobernadora Mara Lezama Espinosa pudo cumplir su capricho de llevar de la mano a su protegido y compañero de viajes, quien también podría considerarse un seguro de vida para el futuro.
Y que Rafael Marín Mollinedo, el candidato de la familia López Obrador-López Beltrán, hizo berrinche al final.

Bajo el argumento de que ya tiene una edad avanzada y por tanto no apoyará en sus tareas “Gino”, lo cual pone en evidencia que habrá de tragarse su coraje.
Curioso porque nunca puso sobre la mesa que la edad le impedía ser el favorecido para gobernar Quintana Roo.
Por si fuera poco, el PT que supuestamente es aliado de Morena, mostró su desacuerdo con los nominados en Campeche, Guerrero, Michoacán y San Luís Potosí.
Ahí está la tan cacareada “Unidad”.
