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PULPO POLÍTICO

La sombra de Hugo Chávez en la revocación de mandato

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México no es, ni será, una Venezuela * Por donde se le vea, el ejercicio democrático sólo servirá a López Obrador y a Morena. De ganar la Revocación, habría un presidente que no surgiría de la decisión del pueblo

 

POR MARCO ANTONIO FLORES***

En política nada es casual. Cualquier semejanza entre el Presidente Andrés Manuel López Obrador y el ex presidente de Venezuela Hugo Chávez es mera coincidencia.

Al inicio de su primer periodo de gobierno, el mandatario venezolano dijo: “Si por ejemplo yo a los dos años resulta que soy un fiasco, un fracaso o cometo un delito o un hecho de corrupción o algo que justifique mi salida del poder antes de los 5 años, estaría dispuesto a hacerlo”.

En mayo de 2018, AMLO mencionó una frase semejante a la del venezolano: “Me voy a someter a la revocación de mandato. Cada dos años va a haber una consulta para que los ciudadanos decidan si quieren o no que continúe el presidente”.

En 2009, Chávez proclamó: “Yo no me pertenezco, yo le pertenezco al pueblo de Venezuela. Mi vida es de ustedes”. Misma frase repitió López Obrador el 1 de diciembre de 2018, tras tomar protesta como Presidente de México: “Yo ya no me pertenezco. Yo soy de ustedes. Soy del pueblo de México”.

México, ni de lejos podría convertirse en una Venezuela por una sola razón: Washington no lo permitiría. Muchos seguidores de la 4T se enojan cuando se compara al demócrata Andrés Manuel López Obrador con el dictador Hugo Chávez. Sin embargo, podría haber semejanzas. Usted juzgue.

Chávez, un populista que se negó a respetar las instituciones y el Estado de Derecho e hizo de Venezuela un Estado fallido gobernado de acuerdo a sus caprichos. Utilizó un referéndum revocatorio como medio para el continuismo autoritario; prometió todo a todos y traicionó una a una sus promesas e instituyó el culto a la personalidad. Dio prioridad a los intereses de los militares, atacó a la prensa, descalificó, provocó y destruyó a sus opositores.

Hugo Chávez prometió acabar con la corrupción sin lograrlo y se presentó como abanderado de los pobres y sólo lucró políticamente con su sufrimiento y los enfrentó a los ricos; culpó al neoliberalismo como el causante del desastre; fundó su poder en la movilización popular; violó la ley cuando ésta lo limitaba.

Pero repito: Cualquier coincidencia con el Presidente López Obrador es mera similitud. México no es, ni será, una Venezuela y tampoco López Obrador sería un Hugo Chávez, son sólo inventos de los neoliberales que no lo dejan gobernar.

La revocación de mandato a nivel presidencial, si bien es un mecanismo inédito para México, se encuentra presente en tres países de América Latina: Bolivia, Ecuador y Venezuela.

Los dos presidentes que han recurrido a la revocación de mandato son Hugo Chávez en Venezuela en 2004, y Evo Morales en Bolivia en 2008.

El referéndum revocatorio lo llevó a cabo el entonces presidente Hugo Chávez, quien incorporó en la Constitución de Venezuela por primera vez este mecanismo. Fue el El 15 de agosto de 2004, durante su segundo periodo presidencial (2001-2007), para que la población decidiera respecto de su permanencia en la jefatura del Estado. La opción de la mayoría, que resultó vencedora, fue la de no revocarlo.

Este proceso se realizó en medio de un clima de polarización social que venía de tiempo atrás. Muchos empresarios ya no querían a Chávez en el poder, lo que provocó graves consecuencias económicas, políticas y sociales para el país y la población. Por ello el país estaba divido en dos polos respecto a la figura de la “Revocación”: la oposición lo llamaría “referéndum revocatorio” mientras que el oficialismo lo denominaría “referéndum ratificatorio”.

El 8 de agosto de 2004, a unos días de la votación, se realizó la “Marcha de la Victoria”, una gran concentración -como las que organiza AMLO- en la que Chávez se dirigió a la multitud resaltando, una vez más, que el referendo implicaba una lucha entre dos concepciones de la vida y de la humanidad, los “buenos” que estaban con él y los “malos” los que no.

El presidente Chávez resultó ratificado en el cargo y salió fortalecido. Chávez agradeció el apoyo de los militares y el pueblo -sus principales recursos de poder- e invitó a la oposición a formar parte del nuevo proyecto de país y a sumarse a la segunda etapa de transformación y consolidación del nuevo modelo económico, y a cesar con las “prácticas antidemocráticas”.

Chávez utilizó la figura de la “Revocación” a la mitad de su segundo mandato con un resultado de la votación de 59% en favor de su “Ratificación” contra un 40 % en favor de la revocación. Por cierto, lo hizo con una autoridad electoral a modo.

Cuatro años y medio después reformó la Constitución para ampliar la reelección de manera indefinida.

Evo Morales hizo algo similar en Bolivia. Con su mayoría en el Congreso, en 2006 introdujo la reelección presidencial por un periodo más y la revocación del mandato. Dos años después se llevó a cabo la consulta de revocación, misma que ganó con 67% de los votos en favor de su permanencia y 33% por la revocación.

A iniciativa del Primer Mandatario, México adoptó en 2019 la “Revocación de mandato”. Se presume como un mecanismo de “democracia participativa” para empoderar a los ciudadanos, pero pretende ser capturada por el partido en el poder. Cada día vemos al Presidente de la República promoviéndola e intimidando al INE por retrasar ese proceso. Lo acusa de querer boicotear la Revocación, toda vez que el INE no cuenta con los recursos que requiere para cumplir con ese proceso, como lo establece la Constitución. Además, la propia Constitución establece, en el inciso 7o. de la fracción X relativa al Proceso de Revocación de mandato: “Queda prohibido el uso de recursos públicos para la recolección de firmas, así como con fines de promoción y propaganda relacionados con los procesos de revocación de mandato”.

Pero hoy en día la revocación se está convirtiendo en una pasarela política, en la cual el único que desfilará es el propio Presidente de la República y su partido. Es un buen pretexto para retar y azuzar a los neoliberales a que lo enfrenten para sembrar la discordia entre el pueblo y los conservadores, para olvidarse de gobernar y de los “resultados”, para estacionarse en campaña permanente, con miras a las elecciones de gobernadores de 2022, para reagrupar a su partido y movilizarlo de cara a las elecciones de 2024.

Ya se ha escrito mucho sobre el desperdicio de recursos que traerá consigo realizar el ejercicio de la “Revocación de Mandato” del Poder Ejecutivo en México. Casi 4 mil millones de pesos que en términos de costo-beneficio tendrá un único beneficiario -electoralmente-, el Presidente de la República y su partido.

No se requiere ser adivino o experto analista político para anticipar que los votantes no llegarán al 40% del padrón, necesario para hacer vinculatorio el resultado. Y más les vale, aún a los que no quieren que AMLO continúe en el cargo, que esta vez voten en favor de la “Ratificación”.

No vaya a ser que se diera la “Revocación” con efecto vinculatorio y podríamos estar ante el siguiente escenario: El presidente del Congreso asumiría el cargo y en los 30 días siguientes los legisladores tendrían que nombrar a un nuevo presidente para concluir el mandato de López Obrador el 30 de septiembre de 2024.

Qué tal si el mensaje de la mayoría de Morena en el Congreso es: “Tengan para que aprendan” y se les ocurre nombrar Presidente de la República a Gerardo Fernández Noroña.

Aquí lo que es importante resaltar es que este nuevo presidente no surgiría de la elección directa de los ciudadanos, la decisión estaría en manos de los diputados de Morena y senadores en caso de que hubiese quorum completo del Congreso de la Unión.

La revocación, un ejercicio de supuesta participación directa, dejaría la decisión de quién gobernará los siguientes dos años y medio a la elección indirecta. Lo más alejado posible de la democracia directa, en donde el votante decide quién lo gobierna.

Por donde se le vea, la “Revocación de mandato”, al menos en este sexenio, sólo servirá a AMLO y a Morena. Nadie, ni seguidores de la 4T, ni siquiera sus opositores, han pedido que el Presidente López Obrador deje el cargo. Treinta millones de mexicanos lo eligieron por seis años y -todavía- tienen la esperanza de que la ansiada “Transformación” llegue para alcanzar mejores niveles de vida en salud, en educación, en seguridad, en prosperidad y justicia.

No permitamos que la reminiscencia y la sombra del dictador Hugo Chávez opaquen el espíritu democrático del Presidente Andrés Manuel López Obrador.

 

Académico***

PULPO POLÍTICO

Zedillo, con más ética que AMLO

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Al priísta no le tembló la mano para pedir la renuncia de Fausto Alzati, entonces titular de la SEP * El Presidente AMLO defiende lo indefendible en el plagio de la ministra Yasmín Esquivel

 

MARCO ANTONIO FLORES***

 

En el polémico y escandaloso caso de la ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Yasmín Esquivel Mossa, el rector de la UNAM, Enrique Graue, ratificó que se trató de un plagio la elaboración de su tesis para obtener el título de Licenciada en Derecho y pidió a la Secretaría de Educación Pública (SEP) resolver sobre la eventual invalidación del título.

Por ello el Presidente Andrés Manuel López Obrador señaló que la UNAM, en vez de resolver, aventó la “papa caliente” a la SEP. Como resultado de lo anterior, un grupo de 33 académicos de la propia Universidad -algunos miembros del  Consejo Universitario-,le tomó la palabra al Presidente y pidieron al Comité de Honor y Justicia de dicho Consejo, invalidar el título que obtuvo la alumna Yasmín Esquivel “en forma fraudulenta”.

Sin embargo, existe una laguna jurídica al respecto, ya que la UNAM carece de facultades para la invalidación. Además, la ministra ya dijo que no renunciará y que no tiene de qué avergonzarse.

Muchos ciudadanos y periodistas han recordado en medios de comunicación y en las redes el caso Alzati, que ocurrió en 1995, comparándolo con el de Yasmín, la ministra de la SCJN, acusada de haber realizado el plagio de su tesis en 1987.

Mientras la ministra Yasmín Esquivel lleva en el cargo casi cuatro años y el  Presidente López Obrador -quien la postuló- no ha sido claro en su postura, después de dos meses del escándalo, muchos analistas coinciden en señalar que un gobierno neoliberal mostró tener más ética, ya que el presidente Zedillo pidió la renuncia a Fausto Alzati Araiza 53 días después de haber sido designado secretario de Educación Pública -el 1 de diciembre de 1994-, ya que como se difundió en la prensa, se ostentaba como doctor sin tener el título.

El periodista Leonardo Curzio publicó un tuit el 11 de enero pasado que decía “Si el caso de Fausto Alzati marcó una época, el de Yasmín Esquivel pasará a la historia”.

En el programa de El Financiero Bloomberg “Al cierre”, del 16 de enero, los periodistas Leonardo Kourchenko, Enrique Quintana y Víctor Piz, compararon el caso Alzati, en tiempo de los neoliberales, con el caso Yasmín e insinuaron que mientras el titular de la SEP sí fue renunciado por  el presidente Zedillo, en el caso de Esquivel -dada su actitud- se infiere que continúa con el apoyo del Presidente López Obrador.

Vamos a esbozar cuáles son las diferencias, las similitudes y las consecuencias de estos dos casos, que han sido los mayores escándalos “académicos” de servidores públicos de primer nivel.

La similitud más grande en la que convergen los dos casos es  el linchamiento mediático y colectivo de ambos personajes. El escarnio y el morbo de que son objeto. Todo mundo se erige como juez en lo que pareciera un juicio sumario y lapidario y cada cual da su inapelable sentencia pública.

En el caso de la ministra Esquivel Mossa, el senador expanista, exmorenista, exadmirador de AMLO, ahora “independiente” Germán Martínez , declaró en diversos medios que ”la ministra debe largarse” y afirmó ”como abogado me da asco  que una ministra de la SCJN esté en el cargo de forma espuria, ya que su título debe considerarse nulo”.

Y de los dichos pasó a los hechos, pues Germán ya presentó solicitud de juicio político contra la ministra Yasmín Esquivel.

En el otro extremo, Eduardo Andrade Sánchez, quien fue abogado general de la UNAM, en 1985-86, cuando se tituló la ministra, y también director general de Profesiones de la SEP, aseguró que “el título de abogada obtenido por la ministra Yasmín Esquivel no está en riesgo aun si se demostrara que cometió plagio en la tesis que presentó para la obtención del grado”.

Agregó que “cualquier dictamen que se hiciera tendría una naturaleza académica estrictamente, pero carecería totalmente de obligatoriedad, de vinculatoriedad de tipo jurídico. No sería vinculatorio un dictamen porque no hay una facultad de resolver esto por parte de un Tribunal Universitario”.

”…la invalidación de un título sólo puede tener efecto por una resolución de carácter judicial”, aseguró Andrade Sánchez en relación con la polémica desatada tras las revelaciones de que cometió plagio. Lo anterior demuestra diferentes apreciaciones de abogados.

Para continuar en el mismo tenor legalista, ya que “La ley es la Ley”, veremos qué establece la Constitución Política como requisito para ocupar los cargos de los referidos personajes. YASMÍN.- Art. 95.- Para ser electo Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, se necesita: .……III.- Poseer título profesional de abogado, expedido por la autoridad o corporación legalmente facultada para ello.

ALZATI.- Art. 91.- Para ser secretario del Despacho se requiere: ser ciudadano mexicano por nacimiento, estar en ejercicio de sus derechos y tener treinta años cumplidos. Ambos funcionarios cumplieron con el requisto constitucional establecido para ocupar sus cargos.

Así como el ex abogado general de la UNAM Eduardo Andrade afirma que la ministra cumplió con los requisitos constitucionales para el cargo, así también el entonces gobernador del Estado de México, Emilio Chuayffet, dijo que al presidente Zedillo le hubiera bastado salir a decir que el nombramiento de Fausto Alzati lo había hecho de conformidad con la Constitución Política.

¿Quiénes descubrieron públicamente el estatus académico de estos personajes..?

El de Yasmín lo difundió el escritor Guillermo Sheridan en el portal Latinus. Por ello, el Presidente AMLO, ha dicho que se trata de un ataque de sus adversarios.

El de Alzati lo filtró Juan Enríquez Cabot al periódico Reforma, avalado por Manuel Camacho Solis y Elba Esther Gordillo (en ese tiempo socios del periódico). El presidente Zedillo no se dio cuenta que lo atacaban sus adversarios.

Los dos casos cobraron gran relevancia por inscribirse en contextos políticos de alcance nacional. La ministra Esquivel era la candidata de AMLO para presidir la SCJN. En la votación del 3 de enero, en la que se eligió presidenta de la SCJN, Yasmín solo obtuvo un voto, que se estima fue el de ella para ella, con lo que se demuestra que los otros ministros no la apoyan -en lo más mínimo-, pero tampoco tienen facultades para solicitar su renuncia.

En cuanto al exsecretario de Educación, Fausto Alzati, también se conformaba un contexto político de primer nivel. Él venía de ser el mejor director que ha tenido Conacyt -hasta la fecha-, esto dicho y reconocido ampliamente por los mejores científicos e investigadores del país, en ese momento, por lo que su ingreso al gabinete representaba la amenaza de que entrara al juego de la sucesión presidencial, por lo que otros tiradores harían lo que pudieran para descarrilarlo (léase el secretario de Gobernación, Esteban Moctezuma, aliado de la maestra Gordillo).

Tanto la ministra como el secretario de Educación tienen trayectorias profesionales y académicas dignas de observarse para no descalificarlos “A-priori”.

Para darles el beneficio de la duda y para dar crédito a la figura juridica de que todo mundo es inocente hasta que se le demuestra lo contrario, echemos un vistazo a sus trayectorias y logros en la vida pública nacional.

Si consideramos las nuevas modalidades de titulación que tiene la UNAM que incluye: a) Titulación mediante tesis o tesina; b) Por actividad de investigación; c)- por actividad de apoyo a la docencia; d) Por servicio social y, e) Por Taller de investigación. Además de otras instituciones que incluyen examen de conocimientos, créditos de posgrado y seminario. Podríamos inferir que la ministra acreditaría obtener el título de licenciatura por al menos tres de estas alternativas. Esto, sin exentarla de la responsabilidad ética personal, que pudiera tener y si supo en su momento que su trabajo de tesis era un “plagio” realizado por su asesora de tesis, la recién renunciada de la UNAM, Martha Rodríguez.

En ese contexto, Yasmín Esquivel acredita en su currículum que, además de la licenciatura en derecho, cuenta con especialidades en derecho administrativo, fiscal y en el sistema financiero mexicano, cursadas en la Universidad Panamericana; es diplomada en gobierno y administración pública por el Instituto Nacional de Administración Pública (INAP) y es Doctora en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid, en coordinación con la Universidad Anáhuac, mismo que cursó en el año 2000.

En su trayectoria profesional se señala que durante los últimos 20 años, se ha desempeñado en el ámbito jurisdiccional, sin algún escándalo de corrupción y con buenos resultados.

Inició como secretaria de Estudio y Cuenta de la Presidencia del Tribunal Superior Agrario, en el año 2000. En 2004 es designada magistrada unitaria de los Tribunales Agrarios por unanimidad por el Senado de la República.

En 2009 el jefe de Gobierno del Distrito Federal la designa magistrada de la Sala Superior del Tribunal de lo Contencioso Administrativo, cargo que fue ratificado, por unanimidad, por la Asamblea Legislativa del Distrito Federal.

El 2 de enero de 2012, el pleno de la Sala Superior del Tribunal de lo Contencioso Administrativo del Distrito Federal la elige como presidenta del Tribunal, de la Sala Superior y su Junta de Gobierno. En marzo de 2019, la propuesta del Presidente AMLO es ratificada por el Senado y es nombrada ministra de la SCJN.

Por su parte, Fausto Alzati, fallecido en junio de 2020, tuvo una trayectoria académica y profesional digna de conocerse. En los 80s, el secretario de Hacienda, David Ibarra, lo invita como cercano colaborador, y ahí al tiempo que terminaba sus estudios de Derecho aplica a Harvard por sugerencia y apoyo del secretario. Concluye la totalidad de los créditos que acreditan la licenciatura en Derecho en la UNAM.

Con ese documento -no con el título- cumple el requisito que le solicitaba la Universidad de Harvard. Es aceptado para estudiar el MPA, Maestría en Administración Pública por la John F. Kennedy de Harvard University. Sus ansias por seguir el Doctorado en Harvard lo obligan a obtener allá el grado de Maestro en Administración Pública (Grado-Título-que si obtuvo desde entonces), ya que éste era requisito para ser aceptado en el Doctorado en Economía Política.

Fausto tuvo una estancia destacada en el Doctorado, llegó a ser colaborador adjunto del célebre politólogo Samuel Huntington. Para obtener el grado de Doctor, elaboró una primera tesis sobre el tema de “Energéticos”, con colaboraciones de reconocidos especialistas, como Daniel Yergin, autor de “The Prize”, obra sobre la historia del petróleo, reconocida mundialmente. En este libro el Dr. Yergin cita a Fausto Alzati en cuatro ocasiones.

Durante este tiempo vivió en Boston casi ocho años – manteniendo a su esposa y dos hijos-. A pesar de que en México recibió beca, tuvo que aceptar venir a trabajar a nuestro país a Nafinsa cuando estaba a punto de presentar su tesis (tema “Energéticos”) para obtener el grado de Doctor.

Después de dirigir Conacyt, de 1990 a 1994, donde tuvo logros muy importantes, el 1 de diciembre de 1994, el presidente Ernesto Zedillo lo nombró secretario de Educación Pública. En enero de 1995 el escándalo fue mayúsculo. Por primera vez un secretario de Estado se veía obligado a renunciar, porque había “mentido”. Se decía doctor y no lo era. Solo mereció el mote del “bachiller” Falzati, “gran mentiroso”.

Fue destrozado por los medios de comunicación y por el colectivo anónimo. Fausto Alzati tuvo la entereza para  regresar a Boston a vivir como estudiante durante un año preparando una nueva tesis para obtener el grado de doctor.

Su caso fue presentado ante la Comisión de Honor de Harvard, la que acreditó que, por su destacado desempeño como estudiante durante 7 años en esa universidad, merecía otra oportunidad. Esta vez el trabajo fue un análisis sobre “100 años de crecimiento económico de doce países”, que probó, con rigor de métodos estadísticos y científicos, que México debería crecer a tasas de 7% promedio durante 27 años para abolir la pobreza y contar con estándares de bienestar óptimos.

En 1997 obtuvo el grado de doctor en Economía por Harvard. mismo grado que en ese tiempo solo tenía un mexicano, Carlos Salinas de Gortari, el neoliberal, ahora “innombrable”, a quien México, incluida la 4T, le debe la creación del T-MEC, pilar en el que a la fecha se sustenta la economía nacional.

Es claro que los errores y omisiones en puestos de gran responsabilidad deben pagarse. Sin embargo, a veces no basta la renuncia. La traición y la infamia alimentan el morbo del monstruo colectivo para que pida crucificar a los “culpables”.

Las sentencias lapidarias devoran trayectorias y destrozan vidas, sin conocer las historias ni dar oportunidad a los presuntos culpables de defenderse.

 

Académico y consultor***

 

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PULPO POLÍTICO

Lo bueno, lo malo y lo feo de Claudia Sheinbaum Pardo

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En el centro del huracán por los continuos accidentes de los trenes del STC * Su lealtad y sumisión al Primer Mandatario AMLO la ponen como la candidata de Morena a la Presidencia en el 2024, pero si no puede conducir al Metro ¿acaso podrá llevar a buen destino a México?

 

MARCO ANTONIO FLORES***

 

En América Latina, solo México entre los países más importantes, no ha tenido presidenta. Han tenido mandataria Chile, Brasil, Argentina, Costa Rica, Honduras y Nicaragua. México estaría a punto de tener su primera mujer presidenta. En el estatus político actual con miras a la sucesión presidencial de 2024, los momios de las apuestas estarían 3 a 1 en favor de Claudia Sheinbaum Pardo, tanto en la interna de Morena, como en relación a un eventual o posible candidato(a) opositor(a).

Ya nadie duda que el Presidente López Obrador, quiere que Claudia Sheinbaum sea la primera presidenta de México, debido a dos factores fundamentales: el afectivo y por género. Si algo caracteriza al Presidente es su innegable olfato político. Ello explica que le esté dando un gran peso al factor “género” para las elecciones presidenciales de 2024. Sus apuestas de postular mujeres a varias gubernaturas han resultado un éxito. En los últimos dos años, logró colocar como gobernadoras por Morena a siete mujeres.

En este espacio de la tradicional revista política IMPACTO hemos presentado el perfil de catorce “presidenciables”: Marcelo Ebrard, Enrique de la Madrid, Ricardo Anaya, Lorenzo Córdova, Fernando Landeros, Enrique Alfaro, Adán Augusto López Hernández, Tatiana Clouthier, Samuel García, Mauricio Vila, Carlos Slim Helú, Lilly Téllez, Beatriz Paredes y Claudia Ruíz Massieu.

Cada uno corresponde a escenarios para la sucesión: Candidato de “dedazo” (los de Morena), candidatos de “partido” o de la “Alianza” y candidatos “ciudadanos”. Ahora presentamos a la jefa de Gobierno de la CDMX, quien de la mano del Primer Mandatario López Obrador y de su partido Morena, podría ser la primera presidenta de México en la elección presidencial de 2024.

Lo hacemos en el esquema acostumbrado “LO BUENO, LO MALO Y LO FEO”, con el fin de que nuestros lectores e interesados en la “Sucesión Presidencial” cuenten con información básica acerca del perfil de quienes aspiran o tienen posibilidades de ocupar el máximo cargo político en México, para el periodo 2024-2030.

 

TRAYECTORIA

Claudia Sheinbaum Pardo cumplirá 62 años en el mes en que se realizará la elección presidencial de 2024. Sus padres, un químico y una bióloga, marcaron la vocación académica que seguiría la jefa de Gobierno.

Es licenciada física por la UNAM, maestra en Ingeniería Energética y doctora en Ingeniería Ambiental por la misma Universidad. Tuvo una estadía en California para obtener su Doctorado en el Lawrence Berkeley Laboratory, durante 4 años becada por la UNAM.

Además, estudió en el Colegio de México, el Programa de Desarrollo Sustentable. Fue investigadora titular del Instituto de Ingeniería de la UNAM. Asimismo, es miembro del SNI y de la Academia Mexicana de Ciencias.

Sus primeras actividades políticas fueron como integrante del CEU de la UNAM, en donde se adhirió a un grupo de estudiantes que después se convirtió en el sector juvenil fundador del Partido de la Revolución Democrática. Posteriormente, en el año 2000, alguien que pudo haber sido su ex esposo o su madre, la acercaron al equipo de Andrés Manuel López Obrador, jefe de Gobierno del DF electo, quien la integró a su gabinete como secretaria de Medio Ambiente.

Ganó relevancia y cercanía con AMLO cuando le encomendó la construcción del Segundo Piso y la primera línea del Metrobús.

En 2006 y 2012 participó en el equipo de las campañas presidenciales de López Obrador. En 2015 fue delegada en Tlalpan y en 2018 compitió por la candidatura para la jefatura de Gobierno de la CDMX contra Ricardo Monreal, cargo para el que fue electa, con el apoyo de AMLO y avalada por los partidos Morena, PT y PES.

 

LO BUENO

Claudia Sheinbaum ha mostrado, inteligencia y habilidad política. Aparte de su sólida y sui generis preparación académica, tiene una probada agudeza y malicia política, no en balde es la alumna consentida de su mentor y maestro, el Presidente López Obrador.

Lo bueno para los que creen en la 4T es que ella no proviene del PRI y no se puede acusar de nexos con los neoliberales. Al inicio de su gestión y durante la pandemia mostró cierta independencia y criterio propio respecto de su jefe, pero al ser lanzada como “corcholata” para la Presidencia, cambió radicalmente su discurso y actitud, mostrándose como una sumisa seguidora del Presidente, copiando y repitiendo su discurso. Por ello, se ha ganado ser la preferida y la indicada para la continuidad de la “transformación”, o más bien, podría ser quien iniciara una auténtica transformación o cambio, quizá de izquierda moderada.

En su gestión en la CDMX ha integrado un equipo de colaboradores con perfiles interesantes, la mayoría con preparación académica y experiencia política. Un equipo plural con orígenes diferentes a su partido.

Como ejemplo están el secretario de Desarrollo Económico, Fadala Akabani, que fue delegado en Benito Juárez por el PAN y el secretario de Movilidad, Adrián Lajous Loaeza, hijo del exdirector de Pemex del mismo nombre y de la prestigiada escritora Soledad Loaeza.

En oposición tiene como segundo de a bordo, a quien sueña sucederla, Martí Batres, radical morenista considerado de los duros y burdos en su trayectoria política.

Entre sus experimentadas mujeres tuvo a Rosa Icela Rodríguez y tiene a Ernestina Godoy Ramos, pero el que se ha convertido en su colaborador estrella es Omar García Harfuch, por sus excelentes resultados en una de las áreas que más interesa a la ciudadanía, la Secretaría de Seguridad Ciudadana.

García Harfuch es hijo del destacado político priísta Javier Garcia Paniagua y nieto de quien fuera secretario de la Defensa Nacional, Marcelino García Barragán.

En general la gestión de Claudia Sheinbaum ha sido de resultados, sin embargo, su talón de Aquiles es el Sistema de Transporte Colectivo Metro.

 

LO MALO

A Claudia Sheinbaum se le ve como una fiel seguidora de las instrucciones y del discurso de su jefe, y la imagen que ha proyectado es la de extrema sumisión.

Esto ha puesto en la mente de muchos observadores políticos la posibilidad de vivir un nuevo “maximato” recargado y remamasterizado. Aunque esto sería remotamente posible, por las diferentes actuales circunstancias del país, se trata de una real percepción.

En casos relevantes se ha ido con la finta de la “línea”, como cuando a través de la FGJ apoyó a Gertz Manero fincando delitos a su excuñada y recientemente, en el caso de la ministra Yasmín “avalando” su postura.

Quizá lo malo de Sheinbaum no es atribuible a ella. Se ha visto obligada, por su jefe, a violar la Constitución y las leyes electorales, al realizar una “muy anticipada” campaña nacional para ser la candidata a la Presidencia.

El abierto apoyo de AMLO a la jefa de Gobierno ha dado por resultado una cargada en su favor, la mayoría de los gobernadores morenistas le ha expresado abiertamente su apoyo.

Respecto al más reciente accidente del Metro en la Línea 3, un alcance de trenes que ocasionó una fallecida y cien heridos, los gobernadores publicaron un desplegado expresándole su apoyo ante ese suceso.

Al tiempo, el Presidente autorizó que 6 mil elementos de la Guardia Nacional vigilen las instalaciones del Metro, ya que – dijo en la Mañanera- los adversarios y los “zopilotes” políticos toman como pretexto estos accidentes para atacar a Claudia, ya que “estamos en tiempos electorales”.

La pregunta, más bien la sospecha que ya metió en la idea de los mexicanos, es que el motivo de los últimos accidentes del Metro ha sido por “sabotaje”… ¡Hágame usted el cabrón favor!

 

LO FEO

Los datos duros no mienten. Es un hecho que el gasto en mantenimiento del Metro se ha reducido en los últimos cuatro años. Muchos especialistas, no solo adversarios, han señalado que mientras el referido mantenimiento se reduce, los gastos de campaña están ocasionando importantes erogaciones del erario público de la CDMX, e incluso de otras entidades del país.

Se afirma que en 60 años de operación del STC no había habido tantos accidentes y fallas como en los últimos cuatro años. Se tiene el incendio en el Puesto Central de Control 1 y diversos accidentes menores en diferentes líneas.

De especial forma, se ha reavivado el recuerdo del peor accidente en la historia de ese medio de transporte en los últimos cuatro años, el desplome de la Línea 12, en mayo de 2020, que dejó como saldo 26 muertos, que a la fecha no ha sido aclarado ni se ha responsabilizado a alguien por ese fatal suceso.

El adelantado destape del Ejecutivo federal de sus “corcholatas” para la Presidencia de la República ha dado por resultado una abierta lucha entre Marcelo Ebrard y Claudia Sheinbaum. Sin embargo, todo hace suponer que se impondrá la ganadora de la encuesta (es decir, el “dedazo”), por lo que el desenlace en la interna de Morena será de pronóstico reservado.

Una vez proclamada candidata oficial, Claudia Sheinbaum deberá enfrentar a la candidata(o) de la Alianza Va por México, conformada por los partidos PAN, PRI y PRD -ahora que resucitó-, y que tendría como principales opciones, por ventaja en encuestas, a Lilly Téllez, Claudia Ruiz Massieu o Mauricio Vila, a quienes a la fecha Sheinbaum aventaja en las encuestas con al menos 20 puntos porcentuales.

Estamos a 18 meses de tener a la primera presidenta de México. ¿Será la de Morena, la de la Alianza o será algún presidente (Ebrard, Colosio, u otro) que surja de otro partido? A México todavía le espera un verdadero cambio, una auténtica transformación que dé por resultado un Estado de Derecho, una mejor impartición de justicia, el combate eficaz a la corrupción y la impunidad.

Al país le espera la ansiada “transición” que quizá se dé con un gobierno de coalición, con un gran apoyo popular y con nuevas politicas públicas en salud, educación y seguridad, que lleven a México a mejores estados de bienestar y prosperidad, al lugar de grandeza que le aguarda en el concierto mundial de las naciones.

Ojalá así sea, México lo merece.

 

Académico y consultor***

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PULPO POLÍTICO

¿Fin al slogan ‘abrazos no balazos’?

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Con la recaptura de Ovidio Guzmán * Manotazo del ‘Tío Sam’ y viraje en la política de seguridad

 

MARCO ANTONIO FLORES***

 

México y el Presidente Andrés Manuel López Obrador serán los anfitriones de la Cumbre de Líderes de Norteamérica, que  se realizará del 9 al 11 de enero de 2023.

En política nada es casual, pero resulta que cuatro días antes de la llegada del presidente de Estados Unidos, Joe Biden, y del primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, el 5 de enero, las Fuerzas Armadas de México capturaron a uno de los capos más buscados por Estados Unidos, Ovidio Guzmán, hijo del ‘Chapo Guzmán’ y uno de los principales líderes del Cártel de Sinaloa.

Esta vez el Presidente no intervino ni dio alguna contraorden para liberarlo como ocurrió en 2019, durante el famoso “Culiacanazo”, con lo que se podría poner fin a las especulaciones en el sentido de que el gobierno mexicano estaría encubriendo al poderoso cártel mexicano.

La forma en que se dio la detención podría significar un viraje en la política de seguridad para poner fin al slogan presidencial de “Abrazos y no balazos”.

O acaso fue un abierto o vedado “manotazo” del “Tío Sam” para con su vecino y principal socio comercial en el mundo. Aunque el canciller mexicano Marcelo Ebrard ya “aclaró” que la captura de Ovidio Guzmán no es un regalo para el presidente Joe Biden, en la víspera de la Cumbre, muchos especialistas y analistas en materia de seguridad califican este hecho como una muestra del gobierno mexicano, de que está haciendo la tarea para combatir al narcotráfico, en especial un golpe contra uno de los principales productores e introductores de fentanilo hacia Estados Unidos, droga que tan solo en 2022 produjo la muerte de más de 100 mil estadounidenses.

 

FORMATO DE LA CUMBRE

La décima Cumbre de Líderes de América del Norte se realizará bajo el mismo formato iniciado en 2005, en la que se establecieron cuatro pilares principales de cooperación: 1) Cambio climático, energías limpias y medio ambiente; 2) Competitividad comercial y fronteriza; 3) Seguridad y defensa, y 4) Cooperación en asuntos regionales y globales.

Esta Cumbre de líderes de Norteamérica no tendrá algún resultado espectacular. Terminará con las mismas conclusiones en declaraciones a las que hubo en la última llevada a cabo en Washington en noviembre de 2021, en la que el Presidente López Obrador se montó en su macho de condicionar su presencia a cambio de invitar a todos los países de América.

Se informará de acuerdos para combatir las redes de tráfico de personas; lo relativo al tráfico de armas y supervisión de aduanas y puertos.

También se dirá que continuará la coordinación para enfrentar la crisis de los opioides (como el fentanilo). Asimismo, se establecerán acciones en acción climática; se aumentará la competitividad, se promoverá la equidad, la inclusión y la justicia.

Esta cumbre es la última oportunidad de Marcelo Ebrard para convencer a su jefe de cambiar el discurso de agresión hacia nuestro vecino y principal socio, como aquella del “Uy, qué mello”, canción de Chico Che, dedicada y lanzada desde Palacio Nacional.

Ebrard deberá hacer ver a AMLO que las actitudes y bandazos como la contrarreforma eléctrica son violatorias del T-MEC y pueden salir muy caras al país, en términos económicos y políticos.

 

PLÁTICA PRIVADA AMLO-BIDEN

Lo que no conoceremos será el contenido de las pláticas privadas que tendrán López Obrador y Joe Biden. Los acuerdos al primer nivel en materia migratoria y de seguridad.

Si la experiencia diplomática de Biden dejara algún espacio para hacer algún reclamo a AMLO, por sus desplantes discursivos contra Washington en favor de Cuba e incluso respecto a la intromisión del Mandatario mexicano en la política interna de Perú.

Si habrá algún acuerdo “of the record” para endurecer el control en México, del desordenado y creciente flujo migratorio del sur al norte. O si sobre el tema fundamental de la seguridad y los términos de la cooperación bilateral pondrá punto final a la polítca de “abrazos y no balazos”.

El presidente Biden debe tener presente la relación personal AMLO-Trump y el largo silencio y omisión para no felicitarlo luego de su triunfo sobre Trump en las elecciones presidenciales de 2020.

Debemos recordar el discurso de AMLO durante la pasada Cumbre de Washington en noviembre de 2021, como un logro diplomático y político de Marcelo Ebrard.

En esa ocasión el Presidente López Obrador señaló “respecto al interés de México de competir en alianza comercial (T-MEC) contra China”.

Seguramente el Presidente López Obrador continuará con un “doble discurso”, uno para sus huestes de izquierda morenista y su clientela electoral renegando públicamente del “Tío Sam y del imperialismo yanqui”, al tiempo que demostrará, una vez más, que está dispuesto a someterse a las reglas de nuestros socios comerciales neoliberales, representantes del capitalismo a ultranza.

Es claro que la postura de AMLO en la reunión será resultado de un trabajo fino de Marcelo Ebrard Casaubón y que esto le abonará puntos en la carrera presidencial en tres lados: con su jefe el Presidente López Obrador, con el vecino país del norte y con gran parte de la población mexicana.

Además, el canciller podrá destacar que la reunión entre López Obrador, el presidente estadounidense Joe Biden y el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, fue exitosa y que existe una gran afinidad entre ellos, lo que significará una nueva etapa en la relación de los tres países.

Marcelo Ebrard todavía tendrá todo el año de 2023 para hacer gala de su dominio de la diplomacia y su manejo político para evitar que deslices políticos contra el vecino país del norte perjudiquen la relación comercial más importante que tiene nuestro país.

Al parecer los tiempos han cambiado y ya no cabe aquello de que pobre México, “Tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos”.

Quizá ahora en el marco de estas reuniones y del gigantesco comercio bilateral que tenemos con nuestro vecino (por el T-MEC), el país más poderoso del mundo, deberíamos decir “in God we trust”.

 

***Académico y consultor

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