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EN PRIMERA PERSONA

Traición a ideales y promesas

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Alito, doblegado y humillado por el gobierno: Impunidad a cambio de apoyar a la 4T; quiebran la Alianza * Por fin admite López Obrador que cambió de opinión sobre el Ejército y la inseguridad; no volverá a los cuarteles * Mantiene política de Calderón y Peña, pero ahora busca que quede plasmada en la ley * Me equivoqué al proponer a ministros; ya no responden a la transformación: AMLO

 

MAURICIO ORTEGA CAMBEROS

 

En febrero de 2012, el entonces precandidato a la Presidencia de la República, Andrés Manuel López Obrador, hacía a los mexicanos la siguiente promesa: mandar a las Fuerzas Armadas a sus cuarteles en no más de medio año, ello si conseguía llegar a la silla presidencial.

Estas son sus palabras: “No debe seguir exponiéndose al Ejército, ni socavarlo; regresarlo en la medida que se va profesionalizando la policía y eso nos llevará seis meses, en tanto la nueva Policía Federal sea la que se haga cargo de garantizar la seguridad”.

Ahí están las benditas redes sociales que dan cuenta de su mensaje. Con plena certeza de sus convicciones, sentenciaba: el Ejército “es una institución que debemos cuidar todos…; su encargo es defender la soberanía nacional…; por lo que una nueva Policía Federal debe ser la que se haga cargo de la seguridad pública del país”.

¿Qué nos pasó entonces, Señor Presidente? No fue esa la única ocasión que él y sus discípulos se opusieron a que las Fuerzas Armadas fueran comisionadas a la persecución de los criminales y narcos. Todo lo contrario, esa fue su bandera para atacar a los gobiernos de Felipe Calderón Hinojosa, principalmente, y al de Enrique peña Nieto.

Hace unas semanas, comentábamos que López Obrador debía una explicación seria por su viraje en esa materia. Lo acaba de hacer, pero con una pregunta sembrada en la Mañanera. Sólo para salir del paso y dar una explicación que deja más dudas que certezas.

Traspasar la Guardia Nacional a la Secretaría de la Defensa fue una propuesta desconcertante, anticonstitucional y, sobre todo, que chocaba con los principios e ideales por décadas defendidos.

La Guardia Nacional será un brazo de Ejército para que no se corrompa, argumenta AMLO. Es militarizar al país, reviran expertos y opositores.

Así lo matizó el residente de Palacio Nacional: “Sí, sí cambié de opinión, ya viendo el problema que me heredaron. ¿Cómo enfrentar el problema de la inseguridad? Sí sabía yo desde el principio y estoy absolutamente convencido de que la paz es producto de la justicia y eso es la base de la política de seguridad…”

Diametralmente diferente a lo pronunciado en campaña, ahora recula y afirma que “…estoy convencido que debe estar la Guardia Nacional dependiendo de la Secretaría de la Defensa, una rama más, como la Fuerza Aérea…”

Por supuesto que López Obrador conocía en qué condiciones se encontraba México en materia de inseguridad, por lo que no se puede mostrar sorprendido, mucho menos después de llevar cuatro años ejerciendo el poder. Esa realidad, precisamente es la que prometió cambiar. ¿No pudo? Al parecer no, ya que ahora recurre a lo que prometió desterrar.

Pero AMLO va más allá. Cierto, Calderón y Peña, Fox, Zedillo y Salinas, así como mandatarios anteriores, usaron a las Fuerzas Armadas para buscar garantizar la seguridad. Todos fracasaron. Así lo ha hecho también la presente administración y los resultados son idénticos. La gran diferencia ahora es que el líder de la 4T quiere plasmar en la ley esas facultades para soldados y marinos. Enorme, pero enorme diferencia que, por lo demás, viola el Artículo 21 de la Carta Magna que mandata que las fuerzas de seguridad, incluida la Guardia Nacional, deben ser de carácter civil. Luego entonces ¡NO MILITAR!

A pregunta expresa, el Presidente López Obrador admitió que sí cambió de opinión respecto a las labores de seguridad pública de las Fuerzas Armadas. Prometió en campaña regresar a los soldados a sus cuarteles, pero ahora los quiere en la calle.

No se trata, pues, de un cambio de opinión cualquiera. Estamos hablando de militarizar al país y el Presidente lo sabe bien, aunque se niega a reconocerlo. Es tirar a la basura las promesas al “pueblo bueno” y también es una traición a los ideales y convicciones enarbolados. Imagine por un momento que el ganador de las elecciones del 2024 fuera un candidato opositor a la 4T. ¿Qué harían el actual Presidente y Morena respecto a la militarización de la seguridad? Obvio, cambiarían otra vez de opinión, y no por convicción, sino porque ya no convendría a sus intereses de grupo y partidista.

 

HINCARON Y HUMILLARON AL IMPRESENTABLE (M)ALITO

Desde hace tiempo ha quedado más que claro que el líder del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, no será candidato de su partido o de la alianza opositora a la silla presidencial. Fue, sí, su anhelo largamente soñado, pero él mismo se encargó de enterrarlo.

Es un político impresentable, majadero, mentiroso y corrupto (no lo digo yo, sino la Fiscalía de Campeche y su gobernadora Layda Sansores). Los audios filtrados retratan al personaje en cuestión en su justa dimensión.

Layda Sansores, gobernadora de Campeche, decidió no divulgar ya audios de “Alito” por consejo de su abogado. ¿Coincidencia? Mejor piensa mal y acertarás.

Pero lo que hemos visto esta semana es el colmo de los colmos. Quien gritó a los cuatro vientos que era inocente de las acusaciones; que era víctima de una persecución política por estar contra el gobierno de López Obrador; que nada ni nadie lo iba a callar y que incluso daría su vida por México, fue vencido por el sistema. Lo arrinconaron, lo humillaron y lo doblaron. ¿No que eran diferentes?

El espectáculo que ha dado “Alito” es infame. También, renunció a sus convicciones e ideales, si es que en algún momento los ha tenido. Con sus acciones y palabras, da por asentado que todo lo que se dice de él y se le acusa es cierto. Prefirió traicionar a los priístas y a la Alianza Va por México antes de ser desaforado, juzgado y enviado a prisión.

Vaya ridículo, pero él no se inmuta, levanta la cara con un cinismo indescriptible. No va solo, claro que no. Lo acompañan casi todos los diputados del tricolor, entre ellos Humberto Moreira y Yolanda de la Torre. Esta última es quien fue aventada al ruedo para presentar una iniciativa que, en el fondo, busca respaldar al Presidente López Obrador en la militarización del país.

Concretamente, esa fracción del PRI quiere que se extienda hasta el 2028 (y no en el 2024 como ya está aprobado) la presencia de las Fuerzas Armadas en las calles para el combate a la inseguridad. La explicación que dan es que la seguridad de México no se puede construir de la noche a la mañana y que esto debe ser así mientras se consolida la Guardia Nacional.

No leyó mal, lector. Fue Alejandro Moreno y compinches quienes hicieron suyos las metas de AMLO. En verdad, ver para creer. Lo que se puede hacer cuando el pellejo está en peligro. ¿Dónde quedó el bravucón que daría hasta su vida? Allí están las estampas de humillación: hablándole al oído y abrazando al secretario de Gobernación, Adán Augusto López, en pleno recinto de San Lázaro; y con el secretario de la Defensa, Luis Cresencio Sandoval, para hacer patente su apoyo a la política del gobierno de López Obrador en materia de seguridad.

Alejandro Moreno, líder priísta, estrecha la mano del general Luis Cresencio Sandoval, secretario de la Defensa. De acusado y acosado por el gobierno, el diputado se sumó a la militarización del país.

¿Acuerdo en lo oscurito? “Amlito” responde que no. El gobierno federal asegura que para nada. Y Layda Sansores anuncia que ya no divulgará ningún audio del líder priísta. ¿Usted les cree? Yo Tampoco. Pero eso es lo de menos, pues la traición de Alejandro Moreno ya dividió tanto al PRI como a la Alianza va por México y todo indica que los esfuerzos por frenar a Morena se irán por la alcantarilla.

La primera señal de que lo habían doblado: “Alito” le habla al oído al titular de Segob, Adán Augusto López, en San Lázaro y ante la mirada de Humberto Moreira. El enfado de otros priístas y la Alianza fue inmediato.

Panistas y perredistas se sienten, con razón, traicionados por Moreno Cárdenas. Por ahora han puesto una pausa a sus acuerdos, tal como lo deseaba el residente de Palacio Nacional. Las consecuencias son más que obvias: una oposición dividida, debilitada y sin posibilidades de triunfo de cara a las elecciones en el Estado de México y Coahuila.

Dentro del tricolor también denuncian traición de su líder y de quienes controlan el consejo político. Eso es cierto, pero quienes buscan destronar a “Alito” ya salieron por piernas en una ocasión de la sede de Insurgentes. No pudieron doblarlo, como sí lo hizo López Obrador.

Los senadores Miguel Ángel Osorio Chong, Beatriz Paredes, Eruviel Ávila y Claudia Ruiz Massieu, entre otros, (incondicionales a Enrique Peña Nieto) son ahora los buenos de la película. Hasta ese grado han llegado en el tricolor. Pobre oposición con un PRI ahora más cercano a Morena que a la Alianza.

Miguel Ángel Osorio Chong y Claudia Ruiz Massieu son de los “distinguidos” priístas que se oponen a su líder Alejandro Moreno y buscan removerlo del CEN de su partido.

Miguel Ángel Osorio Chong y Claudia Ruiz Massieu son de los “distinguidos” priístas que se oponen a su líder Alejandro Moreno y buscan removerlo del CEN de su partido.

 

ME EQUIVOQUÉ CON LOS MINISTROS: AMLO

Si bien es cierto el gobierno de López Obrador tuvo una leve victoria en la Suprema Corte de Justicia de la Nación luego de que no prosperara la propuesta de declarar inaplicable la prisión preventiva oficiosa, la realidad es que el tema aún no se resuelve definitivamente, pues si bien el proyecto presentado no contó con el respaldo de los ministros, sí en cambio la mayoría está de acuerdo en que esa figura jurídica atenta contra la garantía de la presunción de inocencia de toda persona. En otras palabras, no gustó la redacción y la sustentación que hizo Luis María Aguilar Morales, quien retiró su propuesta y elaborará otra.

El ministro Luis María Aguilar Morales retiró su proyecto sobre la prisión preventiva oficiosa y elaborará otro, pues no consiguió el apoyo de sus pares.

Hasta ahí todo va bien y en ruta, pero lo que no tiene desperdicio alguno es la declaración de López Obrador, quien se ha encargado de denostar, desprestigiar y acusar de corrupción al Poder Judicial.

Días antes de que se definiera la votación de los ministros sobre la mencionada prisión preventiva oficiosa y cuando todo apuntaba a que se declararía inaplicable, el Ejecutivo federal declaró algo que ya quedó escrito en la historia: que se equivocó con los cuatro ministros que propuso para que integraran la SCJN, pues ya no piensan en el proyecto de transformación de la 4T. ¡Tómenla!

¿Dónde quedó la autonomía e independencia del Poder Judicial? López Obrador admite implícitamente una intromisión descarada para que desde la SCJN pudiera llevar a cabo sus planes. Con los ministros que propuso y con los que ya contaba (admitió), pretendía o pretende controlar al Poder Judicial. A confesión de partes, relevo de pruebas.

La embestida contra la SCJN continuó de parte de López Obrador. Justo antes de que ministros decidieran su voto, admitió que se equivocó al proponer a cuatro de ellos. Arturo Zaldívar, presidente de la Corte, se pronunció contra la prisión preventiva oficiosa.

“Ya una vez que (los) propuse, ya por el cargo o porque cambiaron de parecer, ya no están pensando en el proyecto de transformación y en hacer justicia; ya actúan más en función de mecanismos jurídicos”, refutó al inquilino de Palacio. ¿Calaron las declaraciones? Vaya Usted a saber. Lo cierto es que al final los ministros (como AMLO y Alejandro Moreno) también cambiaron de opinión.

 

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EN PRIMERA PERSONA

Iracundo, AMLO arremete contra SCJN, UNAM e INE

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Semana difícil para el Presidente; no le tengo confianza a la mayoría de ministros; los ricos compran voluntades, acusa * Consejeros del INE permiten relleno de urnas, falsificación de actas, compra del voto y hasta robo de paquetes electorales * Califica como puro choro mareador mensaje del rector sobre plagio de tesis; quiere controlar la Máxima Casa de Estudios

 

MAURICIO ORTEGA CAMBEROS

 

A nadie sorprende el discurso beligerante y sin sentido del Presidente Andrés Manuel López Obrador. No sólo contra las instituciones que no se alinean a su plan de transformación (como ya lo ha admitido explícitamente), sino también contra ciudadanos, legisladores opositores, periodistas, politólogos y hombres de la cultura. Tiene para dar y repartir a todo aquel que ose opinar diferente o levante una crítica a su administración.

Habrá que reconocer, no obstante, que a los cotidianos embates desde la Mañanera hay espacios y tribunas, como los medios de comunicación tradicionales y las redes sociales, donde las voces distintas no pueden ni podrán ser calladas. Un régimen como el de Venezuela y Nicaragua, donde la censura es absoluta y los disidentes terminan en la cárcel (en el mejor de los casos), será imposible en México en el poco más de un año que le queda de gobierno.

Semana por demás difícil tuvo el Presidente. Arremetió contra instituciones importantes, recordando su clásico: “al diablo con las instituciones”.

Interesante sería conocer cómo es el trato del Mandatario a sus colaboradores más cercanos, a sus asesores y a los secretarios del gabinete cuando los reúne a solas o en grupo en el despacho presidencial. No lo sabemos, pero lo podemos imaginar. Cuántos exabruptos y descalificaciones han de soportar con tal de no traicionar a su mesías y/o quedar fuera de la nómina. Si el tabasqueño no se puede controlar en público, en plenas conferencias de prensa, menos lo ha de hacer entronado detrás de su escritorio en Palacio Nacional. Ya algunos cercanos han dado visos de su carácter explosivo y malhumorado. La verdad saldrá más temprano que tarde, pues el poder que detenta no es eterno.

 

QUIERE EL CONTROL ABSOLUTO

Antes y después de ser investido como jefe del Poder Ejecutivo, el tabasqueño ha tenido antipatía contra la Suprema Corte de Justicia de la Nación. La embestida es constante y brutal contra ministerios públicos, jueces, magistrados y ministros. “Son corruptos; se venden al mejor postor; tuercen las leyes; no tienen vergüenza”, son sólo algunas de las acusaciones.

En honor a la verdad, hemos sido testigos por décadas de que así ha sido en no pocos casos. Tampoco puede ignorarse que la SCJN ha estado al servicio del presidente en sexenios anteriores. Sin embargo, benéfico para todos sería que no todo quedara en la acusación pública ni en la descalificación mediática, sino en que López Obrador diera un paso más allá al ofrecer pruebas de sus dichos y presentar las denuncias penales ante las instancias correspondientes. “Son lo mismo”, atajará el Mandatario. Sí, pero ahí quedaría el precedente y seguro dentro del Poder Judicial hay mexicanos probos, justos y honestos.

¿Y qué hizo AMLO? Irse por el camino más fácil, pero el más intervencionista y antidemocrático. ¿Cuál? Quiso controlar a la SCJN al imponer a la ministra Yasmín Esquivel Mossa. De ese tamaño fue la osadía. De ese tamaño, también, fue su derrota. Deseaba el tabasqueño controlar dos Poderes y medio. A saber: el Ejecutivo, el Judicial y medio del Legislativo. Peligroso, muy peligroso.

Obvio es que la nueva ministra presidenta de la SCJN, Norma Piña, no se dejará intimidar o convencer por el Ejecutivo federal, como sí lo hizo su antecesor Arturo Zaldívar.

Pudo López Obrador dar un mensaje a México de que está del lado de la ley y del derecho, pero se obstinó y se puso del lado opuesto, el de la ilegalidad. Defendió y defiende a quien plagió su tesis de licenciatura. Minimiza el robo intelectual y lo justifica por su juventud e inexperiencia. Contesta que otros han cometido delitos peores. Es más, sentencia que sería bueno que todo se tratara de plagios de tesis. Desde el inicio, aceptó implícitamente que Yasmín Esquivel había copiado su trabajo.

¿Y entonces? López Obrador propuso a Esquivel para que fuera ministra de la Corte. El Senado se lo aceptó. Ante el escándalo y lo mal parado que han quedado ambos ¿no hubiera sido aconsejable y sano que el mismo Presidente le pidiera a su amiga y comadre (dicen) que presentara su dimisión? No fue así. Los dos están sentados en su macho y desafían a diestra y siniestra.

Y no todo termina allí. El ajuste de cuentas continúa. “No le tengo confianza a la mayoría de los ministros, pues vienen del antiguo régimen”. Y ahondó: “Lo que impera es que únicamente se castiga a quienes no tienen como comprar su inocencia”. Luego entonces, son los pudientes o influyentes los que tienen acceso a la justicia a cambio de sobornos. Y ya encarrerado acusó que desde la llegada de la nueva ministra presidenta, Norma Lucía Piña Hernández, ha aumentado la liberación de delincuentes al torcer el derecho. Primero, habría que sustentar esa estadística, y segundo, es injusto culpar a la recién llegada por los vicios de antaño.

Apenas va llegando como presidenta de la SCJN, y López Obrador ya la responsabiliza del aumento en la liberación de delincuentes.

En suma, el ataque a la SCJN continuará desde el Ejecutivo federal, con mayor razón luego del revés que le propinaron los ministros al darle la espalda a su recomendada, y al haber quedado al frente alguien que ya ha demostrado que no se someterá a la presión del tabasqueño y, que por añadidura, no comulga con la doctrina de la 4T.

 

“EL INE ES ANTIDEMOCRÁTICO”

Así como Genaro García Luna y Felipe Calderón Hinojosa son los villanos favoritos del inquilino de Palacio Nacional, también lo han sido y son el Instituto Nacional Electoral y su presidente Lorenzo Córdova. No se quedó cruzado de brazos al ser rebotada su iniciativa de reforma constitucional para desaparecer al INE y crear un organismo de consultas a modo. Le aprobaron su reforma “light”, conocido como el “plan B”, que estrangula económicamente a ese instituto. El objetivo es claro: hacerle daño al INE y en caso de perder las elecciones del 2024, ¡culpar a los consejeros de fraude!

En defensa del INE y la vida democrática de México que tanta sangre y dinero ha costado.

A la marcha ciudadana nacional de “El INE no se Toca”, respondió con la madre de todas las marchas. Movilizó a cientos de miles o millones para lavar la afrenta. Consumó su venganza. No debe olvidarse que el INE que hoy ataca López Obrador es el mismo instituto que organizó, celebró y contó los sufragios que lo llevaron a la Presidencia de la República en 2018. ¿De dónde viene, entonces, esa tirria? ¿De los supuestos fraudes que se cometieron en su contra -según acusa- en 2006 y 2012? Lo dudamos. La intención es manifiesta: controlar los comicios federales justo como se hacía en los tiempos en que Manuel Bartlett estaba en la secretaría de Gobernación, cuando se le cayó el sistema al momento en que el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas iba adelante en los conteos.

Para AMLO la 4T no puede limitarse a los seis años de su mandato y después desaparecer. ¡Eso jamás! Hace hasta lo imposible para prolongar su gobierno a través de sus incondicionales, como Claudia Sheinbaum. Esa es su verdadera razón para rasurar, debilitar y, en su caso, controlar al INE.

Que el INE es caro, es innegable. Que los consejeros ganan mucho dinero, es inobjetable. Sería un error, en contra parte, desconocer que ha sido el instituto el que ha dado legalidad y certeza a los comicios. Volver al caos, a la incertidumbre y a la ley del más fuerte no es la opción. Los consejeros han puesto el dedo sobre la llaga al advertir el serio peligro que se correrá con los ajustes presupuestarios en camino. Por eso tampoco se han quedado pasmados y promoverán acciones de inconstitucionalidad contra la reforma electoral aprobada por Morena y aliados.

Los riesgos que ve venir el INE son puntuales y no mera retórica. Estos son: debilita la estructura del instituto, lo que pone en peligro las elecciones del 2024; vulnera la autonomía técnica en materia de fiscalización; retrocede en los avances del voto electrónico; cambia plazos que afectan la conformación del padrón electoral y los cómputos; habrá falta de condiciones para una competencia pareja con el involucramiento de los servidores públicos; habrá aumento de litigios post-electorales y, con ello, la posible anulación de votaciones en las casillas.

En síntesis: el INE advierte de caos antes, durante y después de las elecciones con esta reforma patito que fue hecha desde el Poder Ejecutivo para beneficiar al actual gobierno. ¿Es ese el escenario que desea dejarnos AMLO como herencia política? Parece que sí. Es en esos ambientes turbios donde el hoy Mandatario se mueve como pez en el agua. Lo suyo lo suyo es la movilización social; mejor criticar y dinamitar que gobernar y construir.

Los razonamientos no fluyen de Palacio Nacional. En cambio, sí el embate y descalificación sin sentido. López Obrador sustenta que no es su reforma lo que pone el peligro las elecciones, sino el propio INE. Sostiene que son los consejeros quienes permiten el relleno de las urnas, la falsificación de actas, el robo de paquetes electorales y la compra de votos. Si esas violaciones las ha cometido el INE, entonces el triunfo de López Obrador es cuestionable y carece de legalidad. No lo decimos nosotros, lo argumenta el propio político. Con esa reglas y anomalías que denuncia llegó a la cima.

Vale la pena anotar que son los ciudadanos (no el INE) quienes reciben los sufragios, los cuentan y llenan las actas. Es la autoridad, a veces el propio Ejército (no el INE) quien vigila y resguarda los paquetes. Y son los partidos, incluyendo a Morena, (no el INE) quienes compran los votos y sobornan a los ciudadanos.

Próximos consejeros del INE no deben doblarse ante el embate del actual gobierno, advierten Lorenzo Córdova y Ciro Murayama, quienes ya terminan su gestión.

Un rotundo “que se vayan a engañar a otra parte” se escuchó como respuesta al INE desde la Mañanera. “Hacen politiquería y están inflando un supuesto problema”. No, no es un supuesto problema. Se trata de algo real y es responsabilidad no sólo del INE, sino de todos los mexicanos dar la batalla por la democracia y sus instituciones. ¿Más manifestaciones en protesta? Las que sean necesarias, a pesar de que le incomoden a quien se cree también “el rey de las marchas”.

 

VA TAMBIÉN POR LA UNAM

Nuestra Máxima Casa de Estudios no se escapa de la mira del tabasqueño. Acusa que la derecha y los conservadores se han apoderado de ella. Este año, Enrique Graue terminará su segunda gestión al frente de la UNAM. Habrá elecciones y nuevo rector. Un jugoso botín está en juego y, por supuesto, López Obrador lo añora. Qué mejor bastión para impulsar su 4T y adoctrinar a los universitarios.

Preocupación. Encuesta reveló que alrededor del 50% de las tesis de la UNAM tienen problemas de plagio.

A estas alturas, en Palacio Nacional ya analizan los perfiles de quienes pueden ser sus posibles abanderados. Que López Obrador tendrá su propio candidato o delfín, no lo duden ni tantito. Una guerra (que ya comenzó) se avecina en la UNAM y vaya que se trata de un terreno de extremo peligro.

El tema de la aún ministra Yasmín Esquivel ha servido para que el Presidente López enfoque las baterías a ese campo. Como Pilatos, el rector Graue se lava las manos, fue la primera embestida de Palacio Nacional. Sin el menor de los respetos por la autonomía universitaria, el Presidente califica la posición asumida por el rector como “puro choro mareador”. En otras palabras, le dice “mentiroso” o que “se está haciendo pendejo”.

El rector Enrique Graue no cayó en el garlito. Lo presionan para que la UNAM cometa errores en el caso de Yasmín Esquivel y esta pueda ampararse.

El tabasqueño es predecible y no puede ocultar sus verdaderas intenciones. Exige a la UNAM que le retire el título a Esquivel para que la SEP pueda proceder, y que además presente la denuncia penal correspondiente. La intromisión de López Obrador en la UNAM es descarada, pero eso es lo de menos. ¿Cuál es la prisa presidencial? Exacto, ahí está la clave. AMLO y la ministra Esquivel quieren que con las prisas la UNAM viole el debido proceso y cometa errores para que una vez que emita su fallo, la amiga (comadre) pueda acudir a los tribunales para ampararse y ganar, en su momento, un fallo que le permita recuperar el título y mantenerse firme en la SCJN.

Ni el rector Graue ni los abogados de la UNAM han caído en la trampa. Tardarán el tiempo que sea necesario; sustentarán el plagio sin lugar a ningún error; darán derecho de audiencia (pataleo) a Yasmín Esquivel; seguramente llamarán a declarar “al otro estudiante” Edgar Ulises, y a la impresentable, tramposa y desvergonzada maestra y directora de tesis Martha Rodríguez. Agotarán todas las instancias. No darán un paso en falso, como anhela López Obrador.

La Máxima Casa de Estudios ya citó a Yasmín Esquivel para que se defienda de manera formal. ¿Asistirá o mandará un propio?

Para quienes escuchamos al rector Graue, quedó bastante claro su mensaje (y también así lo entendieron en Palacio Nacional y la SCJN). Palabras más, palabras menos: de la UNAM nadie se burlará de esa manera, y habrá sanción ejemplar. Tiempo es lo que pide la UNAM. Y poco tiempo es el que le queda a quien está en vías de perder su licenciatura, doctorado y maestría (sí, en ese orden, aunque suene ilógico), porque la vergüenza la perdió hace mucho tiempo.

 

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EN PRIMERA PERSONA

Debilidad de AMLO por “El Chapo” Guzmán y tirria contra García Luna

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Petición directa del capo al Presidente: que lo regrese a México; la instrucción: Revisar violaciones de Peña Nieto * Se queja de mala comida y pocas visitas; ¿solicitud u orden?; la SRE ya ve el caso por violación a derechos humanos: López Obrador * Con Genaro García se frota las manos y quiere ver sangre * Martha Rodríguez, expulsada de la UNAM; la ministra Yasmín Esquivel, casi fuera de la SCJN; un hecho que se cancele título

 

MAURICIO ORTEGA CAMBEROS

 

Nadie en su sano juicio (lo digo con todo respeto) metería las manos al fuego por Joaquín Guzmán Loera, mejor conocido como “El Chapo”. Nadie, excepto su madre e hijos y demás familiares, claro está. Bueno, quizá sí lo harían (como ya lo han hecho) los miembros de su cártel y los habitantes de Badiguarato, Sinaloa, a los que siempre les ha tendido la mano económicamente, aunque no de manera gratuita y generosa, sino para que sean los cuidadores cotidianos de la casa principal de la familia donde habita o habitaba su señora madre.

Sin embargo, y aunque parezca increíble, el Presidente Andrés Manuel López Obrador ha externado un especial respeto por “el señor Joaquín Guzmán Loera”, ya que ni siquiera se refiere al narcotraficante por su apodo. De su boca no ha salido “El Chapo”. ¿Por qué el respeto a uno de los capos más sanguinarios que ha habido en la historia de México?

Cualquiera diría que se trata de un mandatario respetuoso de toda persona, pero no es así. ¿Cómo es posible que día tras día despotrique en las Mañaneras contra empresarios, periodistas y rivales políticos? Para ellos, todo tipo de descalificativos, agresiones y acusaciones sin sentido. Ventila sus vidas privadas poniendo en riesgo la seguridad de sus personas, familias y bienes materiales. De hecho, los juzga con severidad: ahí están los casos de Ciro Gómez Leyva y Carlos Loret de Mola.

¿Por qué el tabasqueño no tiene las mismas consideraciones para Genaro García Luna? Si por López Obrador fuera, el ex secretario de Seguridad Pública ya estaría juzgado y sentenciado a cadena perpetua o hasta pena capital, pero no únicamente él, sino también su ex jefe Felipe Calderón Hinojosa. El inquilino de Palacio Nacional prometió que enjuiciaría a todos los ex presidentes. No cumplió su palabra, pero esos nombres le sirven para justificar los errores de su administración. Todo es culpa del pasado, de los priistas y panistas. El juicio de Genaro García Luna será como es espectáculo de pago por evento, sentenció el Presidente en una especie de burla y morbo.

Que conste, antes que nada, que no defendemos a García Luna ni atacamos a “El Chapo” Guzmán. El primero tiene suficiente dinero para contratar a los mejores abogados del mundo para que lo defiendan (lo que parece que será insuficiente ante la gran cantidad de pruebas que hay en su contra). Y el segundo ya está en manos de la justicia de los Estados Unidos del Norte porque acá en México era el “jefe de jefes” incluso en las prisiones.

 

¿SUMISIÓN… MIEDO..?

Inexplicable es, insistimos, que el Presidente trate de manera diferente a “El Chapo” Guzmán y a Genaro García Luna. Pregunta: ¿Cuántas cartas ha recibido el Primer Mandatario de prisioneros que piden que se revise su caso? ¿Cuántos le han denunciado abusos y violaciones a sus derechos humanos? Seguramente muchos. ¿Ha leído esas misivas o correos? ¿Ha hecho algo al respecto? Lo dudamos. Pero lo que sí es cierto es que esas cartas no las ha llevado a la Mañanera ni mucho menos les ha puesto el mismo interés. No todos son iguales para el Presidente. Hay delincuentes y narcotraficantes de primera y de segunda clase. A la madre del capo, María Consuelo Loera Pérez, hasta la visita y saluda personalmente en su propia tierra. Así como lo escucha.

El Presidente con doña María Consuelo Loera Pérez.

¿Por qué la sumisión? ¿Miedo? No fue en su administración cuando lo volvieron a detener y fue extraditado al vecino país del norte, sino en el de Enrique Peña Nieto. Si el Presidente ha sido amenazado por la organización criminal del capo, habría razón en el temor. ¿Quién no? Más todavía al saber que terminando su sexenio se irá a “La Chingada”, su rancho, sin la protección del Estado Mayor Presidencial que el mismo eliminó. Sin pruebas, no son pocos los que han denunciado complicidad del Mandatario con el crimen organizado. El propio Porfirio Muñoz Ledo lo ha acusado. ¡Pruébenlo! ha respondido el tabasqueño. ¿Qué necesidad hay de todo eso? Lo que sí es cierto y lamentable es que los criminales han tenido una participación importante en los últimos procesos electorales al imponer candidatos y financiar campañas. Esto, claro está, es culpa de todo el Estado Mexicano, y no sólo del Poder Ejecutivo.

“El Chapo” Guzmán se quejó ante López Obrador: “La comida es de pésima calidad; sólo me han permitido tener tres visitas; nunca he visto la luz del sol en seis años; la vida que me dan es degradante…” La petición del capo es directa: que lo regrese a México. La instrucción muy precisa: que revise y repare las violaciones que el gobierno de Peña Nieto cometió en su contra. ¿Petición u orden? Dirían nuestros padres ¿y tu nieve de qué la quieres?

Guzmán Loera está en libertad de pedir lo que quiera, con razón o sin ella, pero el Presidente tiene la obligación de cumplir y hacer las leyes, amén de hacer respetar la investidura presidencial. Ponerse a intercambiar mensajes con un narcotraficante no parece digno ni saludable. Peor es que la respuesta no haya sido privada, sino pública y en ella asegurara “vamos a ver”.

El Presidente López Obrador dijo que la SRE ya analiza petición del “señor Guzmán Loera”.

Pero a la escueta afirmación vino después, una lastimosa aclaración presidencial: la Secretaría de Relaciones Exteriores ya está atendiendo la solicitud desde la perspectiva de los derechos humanos. “Se va a revisar. Se tiene que ver, cuando se trata de derechos humanos, hay vías internacionales, entonces, no es descartar porque el principal de los derechos humanos es el derecho a la vida”, dejó en claro López Obrador.

¡Uffff! Por fortuna para México, no se trata de lo que quiera “El Chapo” ni lo que pretenda López Obrador. Todo, absolutamente todo, está en manos de la justicia de Estados Unidos, quien por cierto ya lo condenó a cadena perpetua. Resultaría ridículo para los gringos soltar al capo. No tendría ni pies ni cabeza una petición de México en tal sentido. Pero el sólo hecho de que López Obrador lo mencione es grotesco y majadero. Ahora resulta que quien delinquió ya no es “El Chapo”, sino Peña Nieto por violentar el debido proceso y EU por violar sus derechos humanos. Guzmán Loera pasaría a ser la víctima. ¿Puede Usted creerlo?

La historia criminal del señor Joaquín Guzmán Loera es ampliamente conocida. Es uno de los capos más sanguinarios que han existido en el mundo. Se le atribuyen alrededor de ¡70 mil asesinatos! cometidos por él mismo o por el Cártel de Sinaloa bajo sus órdenes. Qué más podría decirse de quien ha envenenado a millones de personas con el tráfico de estupefacientes. Ha corrompido a todo tipo de políticos, policías, autoridades y hasta presidentes. Ha vivido como rey en las prisiones y se ha fugado de ellas cuando lo ha querido.

Sin duda, “El Chapo” ha violado los derechos humanos de cientos de miles de personas; los ha torturado, descuartizado, decapitado y muchos cuerpos fueron desintegrador en ácido. Sí, a ese personaje es a quien el Presidente le tiene simpatía y respeto (por decir lo menos). López Obrador ya se comprometió a revisar su caso por un proceso viciado y porque al señor Guzmán lo tratan muy mal, hasta lo torturan sicológicamente.

Ya extraña las prisiones mexicanas. No le gusta la comida y lo tratan mal allá.

¿Más cercanía con el narco? Nada más el “Culiacanazo” del 2019. Cuando la Guardia Nacional aprehendió a Ovidio Guzmán, uno de los hijos de “El Chapo”, el Presidente López Obrador ordenó que lo liberaran para evitar un baño de sangre en la ciudad. Cedió ante la violencia desatada por los narcos de Sonora. El baño de sangre finalmente no se evitó, pues cerca de 30 personas fallecieron durante la recaptura de “El Ratón” Ovidio Guzmán, sólo unos días antes de que llegara a México el mandatario yanqui Joe Biden. Hermosa coincidencia.

Con García Luna, repetimos, es diferente. Se molesta porque atrasan mucho el juicio. Acusa a altos funcionarios del gobierno norteamericano de ser cómplices de don Genaro. Asegura que los sobornos a ex titular de la SSP llegaban hasta el escritorio de Calderón Hinojosa. Y el último disparate: que si se descubre que García Luna robó a México 600 millones de dólares y los transfirió al país vecino, estos nos tienen que ser devueltos. ¡Sí cómo no! En suma, con Genaro García Luna quiere ver sangre. Con el señor Guzmán que se respeten sus derechos humanos.

Pago por evento, el juicio a García Luna, afirma en presidente. “Sobornos llegaban a Calderón”.

 

LA MINISTRA Y MAESTRA RECIBEN SU MERECIDO

Más que vergonzosa es la situación en que se han colocado la ministra (todavía) Yasmín Esquivel Mossa y la maestra (ya no) Martha Rodríguez Ortiz. Ya no por el plagio de una tesis, sino por el comportamiento lastimoso, mentiroso y ridículo que adoptaron una vez que fue denunciado el delito y confirmado por las autoridades correspondientes.

Nadie, excepto la 4T, las defienden. Bueno, ni los morenistas le creen, pero han tenido que seguir la instrucción presidencial de cerrar la boca o abrirla únicamente para defenderlas y justificarlas. La impresentable Martha Rodríguez ya fue expulsada abiertamente por la Universidad Nacional Autónoma de México. Jamás regresará a esas aulas y seguramente a ninguna otra escuela que se respete a sí misma. Permitió no uno, sino varios plagios. Seguramente vendió tesis a sus alumnos. Dicen que hasta en 100 mil pesos cada una. Un mes después de que se destapara el engaño, por fin se decidió aparecer ante algunos medios de comunicación. “Pelearé y buscaré un amparo”, se defiende. Pelearé contra “mi UNAM”. La Universidad no es mala, sino sus directivos, acusa. Vamos, un sinfín de escusas tan increíbles como el hecho de que -dice- el otro alumno, Edgar Ulises, le hizo llegar voluntariamente una carta certificada por notario público donde aceptaba que él copió a Yasmín.

Bien hizo la UNAM en despedirla por falta de probidad y honradez en el desempeño de su trabajo como maestra y directora de tesis. Pero ¿todo quedará ahí? ¿No hay delito qué perseguir? Suponemos que no uno, sino varios. Sólo es cuestión de rastrear sus actividades escolares y movimientos financieros.

Por fin, expulsada de la UNAM. Martha Rodríguez finge inocencia.

En el mismo fuego esta Yasmín Esquivel Mossa, quien con su presencia en la SCJN sólo ensucia la no tan pulcra imagen de esa institución. Está sentada en su macho. Negando todo. Haciéndose la víctima de la película, pero sobre todo encarando a todo México: “¡no renuncio!”. Háganle como quieran.

La todavía licenciada en derecho grita a los cuatro vientos “no tengo nada de qué avergonzarme”. ¡Cuánto cinismo! Reta a todos y hasta ahora ha salido con la mano en alto. Asiste y participa en todas las cesiones. Emite votos. ¡Cuánta desfachatez! Anhelaba ser presidenta de la Corte impulsada por López Obrador, quien aún la disculpa.

Yasmín Esquivel Mossa y la sombra de su tesis. Ya siente pasos…

Al momento de escribir este último párrafo (viernes a las 12:30 horas) faltaba una hora para que el rector de la UNAM, Enrique Graue, diera una conferencia de prensa. Por la salud de México, por la credibilidad de la Máxima Casa de Estudios y por la defensa de un auténtico Estado de Derecho, el rector debió anunciar que se retiraba el título expedido por la FES Aragón a Yasmín Esquivel Mossa como licenciada en derecho. Lo demás caerá ya por su propio peso hasta quedar expulsada también de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

 

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EN PRIMERA PERSONA

¡Sin vergüenza!

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Sheinbaum quiere conducir a México cuando no puede ni siquiera con el Metro * Claudia califica de “incidente” una tragedia •  En plena precampaña (en Michoacán) le agarró enésimo accidente; se indigna por la justificada ola de críticas • Yasmín Esquivel sí copió tesis, concluye UNAM; mintió a Fiscalía y a todo México; pese a todo, se aferra a la SCJN • Maestra Martha Rodríguez Ortiz ya no dará jamás clases en CU por tráfico de tesis; falta decisión de la SEP, que seguramente no le quitará el título a la ministra

 

MAURICIO ORTEGA CAMBEROS

 

Las tragedias del Metro, entre otras, son ya una lamentable constante en el currículum de Claudia Sheinbaum Pardo. No lo decimos nosotros, lo atestiguan los propios hechos. El último accidente del sábado 7 de enero en la Línea 3 es ya el colmo. La jefa de Gobierno de la Ciudad de México se encontraba en precampaña en Michoacán.

Llegaron todos al lugar del siniestro, menos ella. Arribó más de tres horas después, cuando ya no había nada que hacer ni a nadie a quién rescatar. Quiso, como en anteriores ocasiones, minimizar los hechos al calificarlos como “un incidente”.

Tarde, muy tarde en la Línea 3. ¿Qué pasó?

La muerte de una jovencita y más de 100 personas lesionadas no puede llamarse incidente, pues es una falta de respecto a todas las víctimas, a sus familias, a los usuarios del Metro y a todo México. Así se las gasta la 4T y la corcholata preferida del Presidente Andrés Manuel López Obrador para sucederlo en el 2024.

Haber enviado a la Guardia Nacional a vigilar las instalaciones del Sistema de Transporte Colectivo es un acto preocupante, ya que en lugar de admitir que los percances son por falta de presupuesto y mantenimiento, amén de negligencia e incapacidad, dan el mensaje de que se trata de sabotajes. Vaya manera de quererse limpiar la cara cuando la ineptitud en el Metro es más que obvia. ¿Pero qué tal los ahorros? Allí están las consecuencias, como ha pasado también con el desabasto de medicamentos y el hackeo a la Secretaría de la Defensa Nacional. ¿Ahorros para qué? Para tapizar al país entero con promocionales de Claudia Sheinbaum.

Guardia Nacional resguarda ya al Metro. ¿Sabotajes? Eso dan a entender.

Lo que resulta también inadmisible es que la jefa de Gobierno de la CDMX salga siempre con su mismo discurso: que los partidos políticos y sus adversarios sólo intentan sacar raja política de las tragedias; que lucran y andan como zopilotes (eso lo dijo AMLO) sobre los percances. Primero habría que destacar que no son únicamente los políticos, sino gran parte de los ciudadanos, y segundo, qué esperaba doña Claudia ¿qué le aplaudieran o la felicitaran? Debe recordar que si Morena llegó al poder fue precisamente por haber ventilado y criticado todos los errores, traspiés y la corrupción de priístas y panistas. ¿O no fue así?

El 16 de mayo de 2018, durante el debate que tuvo con los otros candidatos por la gubernatura de la CDMX, Claudia Sheinbaum explotó contra Alejandra Barrales: “Es vil que utilices una tragedia como centro de tu campaña”. Esto fue luego de haber sido acusada de sinvergüenza y omisa por la tragedia en el Colegio Rébsamen, donde fallecieron 19 niños y 7 maestros al derrumbarse la escuela. Claudia era la delegada en Tlalpan.

Derrumbe del Colegio Rébsamen. Comienzo de las tragedias que persiguen a Claudia, que no incidentes.

Desde entonces, ese ha sido su discurso recurrente ante las tragedias. En lugar de admitir su responsabilidad, intenta pasar como víctima. Se dice blanco de bajezas. Eso sí, promete hacer justicia a las víctimas, pero en eso también falla. Sin ningún rubor, corrió a los expertos de Noruega que investigaban las causas del derrumbe en la Línea 12. ¿Por qué? Dijo que por ser tendenciosos. La verdad fue porque también le fincaba responsabilidades a su administración. ¿Eso sucederá de nuevo? Claro que sí, pues las indagaciones están a cargo de su incondicional amiga Ernestina Godoy.

En manos de Ernestina Godoy y Claudia Sheinbaum está la investigación del choque de trenes en la Línea 3. ¿Será como la del plagio de la tesis?

Como oportunamente publicó IMPACTO la semana pasada, son cuatro tragedias mortales en el Metro en sólo tres años. Ello sin mencionar, eso sí, los incidentes cotidianos, como son ponchaduras de llantas, conductores ebrios y falta de suministro eléctrico. Si el Metro y la capital del país le quedan grandes a Sheinbaum Pardo, ¿podrá dirigir y conducir a México desde la presidencia?

En esta semana, incendio en estación Politécnico. Se ponchó la llanta: informe oficial.

 

VOTAR CON OJOS CERRADOS

Según las últimas encuestas, si hoy fueran las elecciones presidenciales para el periodo 2024-2030, la ganadora sería la morenista Claudia Sheinbaum. Esto preocupa por lo anterior descrito, pero hay más.

¿Cuáles son los galardones de doña Claudia? Bueno, buscamos y buscamos y, en verdad, no encontramos nada sobresaliente. Alguien diría: “es jefa de Gobierno de la Ciudad de México”. Cierto, pero en realidad la contienda no la ganó ella, sino Andrés Manuel López Obrador. Sheinbaum únicamente fue beneficiaria de la ola en favor de AMLO, como todos aquellos que se postularon a cargos de elección popular por Morena en 2018.

Apoyo incondicional del Presidente a Sheinbaum. ¿Y las víctimas?

No se debe olvidar que la capital del país ha estado en manos de la izquierda desde hace 25 años con la victoria de Cuauhtémoc Cárdenas en 1997. Después lo sucederían López Obrador, Marcelo Ebrard, Miguel Ángel Mancera y, ahora, Claudia Sheinbaum. En todo caso, el descalabro mayor que ha padecido la izquierda en la CDMX fue en 2021, bajo el gobierno de Sheinbaum, en donde los partidos de oposición le arrebataron 9 de las 16 alcaldías. Esa derrota debe verse como una evaluación a su gestión.

¿Y entonces? Su gran atributo es (y ha sido) su lealtad a López Obrador. Amor con amor se paga, afirma el tabasqueño y por eso mismo es su preferida para abanderar a la 4T. ¿Es eso suficiente? Para los militantes de Morena y los seguidores de López Obrador sí es suficiente. AMLO los ha llamado a votar con los ojos cerrados este 2024 por los candidatos de su partido y de sus aliados PT y PVEM. La orden está dada y seguro la repetirá hasta que les quede bien grabada.

Es obvio que el inquilino de Palacio Nacional ha puesto su futuro y esperanza en manos de Claudia por dos razones. Primero, por su fidelidad y gratitud, con lo que garantizaría que ni su administración ni él mismo sean sujetos de auditorías e investigaciones. Su espalda quedaría cubierta. En segundo lugar, y esta es la clave, a través de Claudia Sheinbaum podría, en el peor de los casos, influir en la toma de decisiones que garanticen la continuidad de su proyecto. El mejor de los escenarios para López Obrador (y el peor que le podría ocurrir a México) es que doña Claudia sea una especie de títere para prolongar su mandato. Sí, una reelección disfrazada.

¿Le alcanzará con eso a AMLO y a Claudia? Faltan largos meses y eso está por verse. Los hechos ocurridos en la Línea 3 del Metro han dejado al descubierto de qué está hecha y cuáles son algunas de las debilidades más notorias de Sheinbaum. Sólo basta con ver y analizar las intervenciones que tuvo ante los medios de comunicación para informar qué había pasado y qué se estaba haciendo al respecto para intuir su personalidad y la falta de claridad que hay en sus ideas.

Vimos a una funcionaria nerviosa y trabada. Encerrada en sí misma. Su lenguaje corporal evidenció inseguridad y su falta de elocuencia es alarmante. Salió a dar la cara nada más. Tenía que demostrar que estaba ya en el lugar de la tragedia, y no en Michoacán. Ni el discurso ni las palabras son suyas. Son una mala copia de López Obrador.

Alguien podría preguntar ¿es ella la jefa de Gobierno de la CDMX? Sí lo es y ya mencionamos cómo y por qué llegó. La pregunta es: ¿está preparada y capacitada para ser presidenta de México? Los hechos hablan. No basta con que ella quiera serlo.

Si se realizara un debate entre Claudia Sheinbaum Pardo, Marcelo Ebrard Casaubón y Adán Augusto López Hernández para ayudar a definir quién será el candidato oficial de Morena a la Presidencia, no hay duda que Claudia no tendría absolutamente nada que hacer ante Marcelo. Perdería y hasta quedaría exhibida. Es más, hasta el propio Adán Augusto la dejaría a la zaga.

Esa es la razón por la que López Obrador no alienta ni promueve el debate exigido por Ebrard. La propia Claudia dice sí… hay que esperar… ya veremos… ¡Qué necesidad! Exacto, para que exponerse al ridículo si ya tiene la bendición necesaria.

Falta camino por andar todavía. Si el Presidente López Obrador no la ve tan segura (como parece ahora), tendría que cambiar de estrategia y hasta de corcholata preferida. No se dude que la lista podría ser ya no de tres suspirantes, sino de cuatro o cinco (sin contar a Ricardo Monreal y Gerardo Fernández Noroña, por supuesto).

¿Por qué? Porque si se desinfla Claudia, el tabasqueño buscaría entre “sus” gobernadores y ministros al sustituto, pues es evidente que a Ebrard no le tiene confianza al 100%, y a Adán Augusto sólo lo ocupa de comparsa.

 

¿QUÉ SIGUE PARA LA MINISTRA Y MAESTRA?

Yasmín Esquivel Mossa y Martha Rodríguez Ortiz son ya impresentables. De la maestra y directora de más de 500 tesis ya lo sabíamos, pero sólo faltaba que se comprobara lo que todos suponían: la hoy todavía ministra ¡sí plagió su tesis! El golpe final se lo dio la Facultad de Estudios Superiores Aragón y la propia UNAM.

Acabó la carrera de abusos y corrupción en la UNAM de la maestra Martha Rodríguez Ortiz. Resta resolución de la FES Aragón.

¡Cuánto descaro! A otros se nos estaría cayendo la cara de vergüenza al ser atrapados en un acto de corrupción como el mencionado, pero no a Yasmín Esquivel. Le hizo trampa a la FES Aragón, a la SEP, a la Universidad Anáhuac, a la Universidad del Valle de México, a la Suprema Corte de Justicia de la Nación y a México entero. Se ostenta como abogada, pero ese título, a la luz de las investigaciones, no debería tener ninguna validez y, por tanto, tampoco su maestría y doctorado. En consecuencia, la ministra preferida de Andrés Manuel López Obrador ha usurpado el cargo de ministra en la SCJN.

Yasmín Esquivel Mossa deshonra a la SCJN… y nadie hace nada

No es un delito, sino una cadena de ellos. Pueda que ya hayan prescrito algunos, pero no por eso dejan de ser delitos y deben ser condenables por la opinión pública. Aún más, para defender su fechoría, Yasmín mintió a la Fiscalía General de Justicia de la CDMX en sus declaraciones y con los documentos que, según ella, acreditaban sus dichos. Este delito, el de falsedad de declaración a una autoridad, está vigente, aún está calientito. La palabra la tiene la Fiscalía de Ernestina Godoy y de su jefa Claudia Sheinbaum. Mal pronóstico, pues ambas se prestaron a utilizar a la Fiscalía en favor de Yasmín Esquivel para exonerarla y culpar al “otro alumno”, Edgar Ulises Báez Gutiérrez. Este, por cierto, denunció a la ministra ante la Fiscalía capitalina por haberlo acusado falsamente.

Edgar Ulises Báez, “el otro alumno”, demanda a la ministra Yasmín Esquivel.

Lo que nadie puede explicarse, en un Estado de Derecho como el nuestro, es cómo Esquivel Mossa sigue ocupando su silla de ministra en la SCJN. Como si nada hubiera ocurrido, se presenta al salón de plenos, participa en las discusiones y emite su voto. ¡Cuánta desfachatez! Todos cometemos errores, cierto, pero hay que pagar las consecuencias y pedir disculpas. No es el caso (hasta ahora) de Yasmín Esquivel, quien ha perdido toda credibilidad. No muestra signos de humildad ni de arrepentimiento. ¿Dignidad? Qué es eso. Su renuncia es obligada.

¿Y los otros 10 ministros se quedarán con los brazos cruzados? ¿Se sienten cómodos trabajando al lado de una tramposa y corrupta? ¿Es esa la justicia que tienen obligación de defender? Yasmín Esquivel ha manchado al Poder Judicial y tienen la obligación de limpiar el rostro de la SCJN. La UNAM, por su lado, hizo a medias la tarea. No cedió a presiones y desnudó el plagio de la tesis. Sin embargo, es poco creíble que nada pudiera hacer respecto a la cancelación del título. Si en verdad no está regulado, momento es este para tomar una determinación firme y sentar un precedente. El rector Enrique Grauer tiene la obligación de ir más allá y no pasar el caso a la SEP. ¿Usted cree que la SEP, dependiente del Ejecutivo federal, le cancelará título y cédula a Esquivel Mosso? Nosotros tampoco.

Quien también tiene vela en el entierro es el Presidente López Obrador. Él la propuso como ministra y es esposa del contratista consentido del sexenio. Una llamada telefónica o un mensaje a través de un propio, como Adán Augusto López, serían suficientes para pedirle que presente su renuncia. ¿Lo hará? Sólo el Presidente lo sabe, pero desde el principio ha sacado el pecho por su amiga y ha minimizado su delito. Eso, aquí y en cualquier parte del mundo, se llama corrupción, si esa que según al líder de la 4T no existe en su administración.

Incesante ha sido el respaldo de AMLO a la todavía ministra, quien se aferra el cargo.

La UNAM ya corrió a la maestra Martha Rodríguez Ortiz de Ciudad Universitaria. Jamás dará clases ahí. La FES Aragón tendrá que resolver lo mismo, es decir, acabar con el engaño, las trampas y el jugoso negocio de Martha Rodríguez. ¿Y eso es todo? Por supuesto que no, debe haber denuncias penales contra ella y sus cómplices dentro de la FES, pues es imposible que Martha hiciera todo. Por cierto ¿qué hará la UNAM para revisar las decenas de miles de tesis ya archivadas? ¿Detectará cuáles son plagios? ¿Procederá en consecuencia o habrá borrón y cuenta nueva? Por el bien de la UNAM y de México, esperemos que no sea así.

 

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