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LA FERIA

La 4T viola la ley con descaro

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Se gobierna a brocha gorda, de mala manera, sin respeto a nada * Hace uso desfachatado del aparato gubernamental, para venganzas y para la extorsión de adversarios políticos

 

SEÑOR LÓPEZ

 

Imperdonable.

Tío Encarnación (prohibidísimo decirle Chon) era dueño de “Confecciones Encarnación”, una mina de oro (Mercado San Juan de Dios, Guadalajara; alta costura “nacó”: trajes de novia, 15 años, primera comunión, accesorios); pero le dio por beber y quebró; y le dio por beber desde que su hija Dianita murió ahogada en un estúpido accidente en la tina de su casa, a los doce años de edad. Tenía otros seis hijos hombres y una esposa, tía Eloísa, que era un encanto de señora que le aguantó años la bebedera y las penurias, hasta que lo dejó.

En una sobremesa, siendo niño este menda, oyó que aconsejaban a tía Eloísa que perdonara a Encarnación, que a fin de cuentas era padre de sus hijos, que no era mal hombre, que “desde lo de Dianita” era que se había tirado al vicio, que si volvían “a lo mejor” hasta lo dejaba; y la tía contestó: -Lo de mi hija es su coartada, eso es lo que no le perdono -tenía razón.

 

EL PROBLEMA DE MÉXICO ES UN MUÉGANO DE ASUNTOS DISÍMBOLOS

¿De veras el problema de México es que las Fuerzas Armadas sigan en labores policiacas?.. ¿De veras?

¿De veras el problema de México es que el gobierno actual espanta a los inversionistas?… ¿De veras?

¿De veras el problema de México es que el Presidente siguiera mandando en el próximo sexenio?… ¿De veras?

¿De veras el problema de México es la obediencia al Presidente de los legisladores de Morena y sus rémoras?… ¿De veras?

¿De veras el problema de México es que el Presidente pretenda mandar en el Poder Judicial?… ¿De veras?

¿De veras el problema de México es que el Presidente consiga mangonear al INE?… ¿De veras?

A todas esas preguntas acomoda responder que no, porque la pregunta está mal planteada: el problema de México no es, ojalá fuera, una sola cosa… o esas seis.

El problema de México es un muégano de asuntos disímbolos en los que en diferentes proporciones participa cada una de esas cuestiones y otras más, más graves, que no hemos mencionado (inseguridad, educación, salud, economía, cultura, etc.).

Lo que sí hay es un denominador común a todos esos temas que preocupan: la falta de respeto a la ley desde el estamento gubernamental.

Que haya quien no obedezca la ley no es novedad, digo, a Dios siendo Dios, Adán y Eva no lo obedecieron (y ya ni reclamar que, por cierto, Dios no respetó la presunción de inocencia ni el debido proceso de la parejita, que no contó con defensa ni se le ofreció criterio de oportunidad, digo). Aunque nos sepa mal, digamos de una vez que tampoco es nuevo en México que el gobierno no respete la ley cabalmente: desde la independencia y hasta Porfirio Díaz, el país fue un desbarajuste de tales proporciones que la mano dura -durísima- de don Porfirio fue como un bálsamo: hubo orden, aunque fue derramando sangre por hectolitros; luego, después de una guerra civil espeluznante, recuperamos la paz aún al precio de tener 70 años, un régimen que se puede describir de muchas maneras, excepto como escrupuloso cumplidor de la ley.

Lo que sí es nuevo es que el gobierno y el mismo Presidente violen la ley con descaro, con insolencia, presumiéndolo y proclamando que no les vayamos con el cuento de que la ley es la ley; eso sí es nuevo… y también el uso desfachatado del aparato gubernamental, para venganzas (casos de estudio: la increíble y triste historia de la cándida Rosario, el cándido Collado, el cándido Murillo Karam y el Presidente desalmado), y para la extorsión de adversarios políticos obligándolos a hacer lo que salga de las presidenciales gónadas (caso de estudio: la increíble y triste historia del pérfido Alito y el Presidente desalmado). Eso sí es nuevo y pésimo.

Se gobierna a brocha gorda, de mala manera, sin respeto a nada, llamando señor al delincuente y cretino al opositor (9 de septiembre pasado, refiriéndose a los legisladores); pregonando abrazos entre pilas de cadáveres; celebrando éxitos sobre los lomos de 55.7 millones de pobres (cuatro millones más que en 2018); inaugurando obras rascuaches o sin terminar; gastando más que ningún otro Presidente predicando pobreza franciscana.

Sí, damas y caballeros, hoy México tiene un gobierno de avería (diría René Lavand), que a su paso daña, lastima y engaña (según el conteo de SPIN, del inicio de su gobierno al 1 de septiembre del año pasado, había dicho 61,079 afirmaciones falsas o engañosas; en promedio: 89 mentiras por día hábil; Goebbels, sufre).

Por supuesto no es recomendable institucionalizar la militarización de la seguridad pública, espantar inversionistas, pretender un maximato (que sería si acaso, un minimato con duración menor a 24 horas, anótelo), ni la inexistencia de contrapesos al poder; pero lo verdaderamente grave es arrumbar en el cuarto de los trebejos a la Constitución y nuestras leyes, que estorban a las soluciones simplonas que concibe quien simplifica por ineptitud (gobernar no tiene ciencia, sacar petróleo tampoco).

A resultas de esa visión ramplona de la complejísima realidad de un país del tamaño del nuestro, el Presidente se aferra a sus propósitos, a sus dichos, pretendiéndolos estrategia (abrazos no balazos; la paz es producto de la justicia), y por ello recurre viciosamente al Ejército para conseguir resultados expeditos, obstinado en aparentar altura de miras y servicio a la nación. No lo es.

Ahora el Presidente ya casi en su cuarto año de gobierno, habiendo empoderado a las Fuerzas Armadas como nunca en nuestra historia, ya es su rehén, como prueba la inconstitucional legalización de su participación en labores de seguridad pública, redactada por los altos mandos del Ejército a todo su gusto.

Hay peor: por su amistosa-respetuosa-fraternal estrategia contra la delincuencia organizada, simplificando lo inmensamente enmarañada que es semejante cosa que merece la constante atención de los EU, Europa y Asia, sin darse cuenta ya es su cautivo. Lo que era disimulado y clandestino, se ha vuelto descarado y audaz: ya no se puede negar la influencia, el control de los delincuentes en cada vez más regiones del país.

Y todo usando la palabra “pueblo” como coartada. Imperdonable.

LA FERIA

AMLO tiene rencores de venganza contra el INE

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Todos desconfiamos de todo, pero, aunque usted no lo crea, sólo hay confianza ciega en el árbitro electoral * El Presidente le tiene miedo al 2024. Qué pena * Si el Instituto Electoral es corrupto y hace trampas en elecciones, entonces López Obrador y las 21 gubernaturas ganadas por Morena fueron obtenidas de forma ilegal

 

SEÑOR LÓPEZ

 

Mal fin de fiesta.

En casa de unos tíos de Toluca, había siempre un ambiente pesado, como de sala de espera de proctólogo. Él, tío Lute (Eleuterio), no confiaba en su esposa, tía Tina (Ernestina), porque era celoso de espantar a Otelo, siendo ella señora decente con cuerpo de cetáceo, carácter de granadero y gracia de bulldog.

Ella no confiaba en él porque sí era un Juan Tenorio, pero había que imaginársela en la intimidad conyugal, encremada la cara, con tubos, camisón de franela, pantuflas de peluche y calcetas de los Diablos Rojos (chiquillo este menda, la vio así… hizo fama de llorón).

Aparte, ellos no confiaban en su hija (y era bien portada), ni en sus dos hijos (estudiosos y serios), y los trataban como arraigados de la FGR. Los hijos les correspondían con silencios ominosos y miradas raras. Era más agradable ir a un funeral que visitarlos.

 

DESCONFIANZA SIEMPRE

Recordó esta estampa familiar su texto servidor, al reflexionar en que nosotros los tenochcas simplex somos desconfiados, desconfiamos hasta de nuestra sombra. Sin meternos en vericuetos de psicología de muchedumbres o desórdenes colectivos de conducta, dejando de lado las primeras decepciones de la vida (lo de los Santos Reyes y el Santaclós, debería estar tipificado en el Código Penal), por lo que sea, pero desconfiamos, desconfiamos siempre.

Aquí al del teclado no deja de asombrarle la ingenuidad que se observa en otros países como los EUA, en donde el común de las personas admite íntegra la publicidad y se creen que hay shampoo que saca pelo, hamburguesas que hacen feliz, métodos infalibles para ser rico, maquillajes que embellecen, colchones que rejuvenecen, fajas que lo bajan de peso y ropa que no se plancha.

Y no agotan en eso su credulidad (que para nosotros los del peladaje es estupidez), sino que confían en un policía de crucero como si fuera el santo Papa, pagan sus impuestos completos sin concebir que se pueda malgastar un quinto y creen a pie juntillas lo que les informan sus gobernantes (lo que sea que les digan, aunque signifique odiar a los de alguna religión, tragarse el cuento de que un país les vendió a precio de ganga la mitad de su territorio o declarar la guerra a unos como chinitos que viven al otro lado del mundo y resulta que son un peligro para su “way of life” y la democracia del planeta).

En México (oootra vez hará este junta palabras un esbozo a brochazos de nuestro penar histórico), las cosas no son así:

La desconfianza nacional empezó en el altiplano cuando a los ribereños del Lago de Texcoco les contaron unos zarrapastrosos recién llegados, que Dios les había indicado mediante un águila merendando serpiente sobre un nopal, que les tocaba vivir ahí, “nomás en un cachito, no queremos molestar” y ya instalados, en poco tiempo sometieron a macanazos a sus anfitriones (por andarles creyendo), los explotaron a lo bestia y les sacaban el corazón sin anestesia, hasta cuajar como “imperio” azteca.

Luego llegaron soldados españoles diciendo que se iban a establecer sólo en tierras deshabitadas o en desgobierno; naturalmente no les creyeron, porque con ese cuento llegaron ellos, pero a mandobles y con ayuda de sus enemigos locales, se les impusieron y les pelaron todo (excepto las tierras comunales, que son sagradas, aunque viera usted qué raro, eran poquitas).

Atrasito llegaron los frailes que les dijeron que venían de parte de Dios a enseñarles el camino al Cielo y la tenochcada -muy mosqueada por los modos de los sacerdotes cardiólogos de los aztecas-, les dijo que sí, que cómo no, que ¡a todo dar!, pero la verdad siguieron adorando a los dioses de su mitología y a la fecha practican una religión sincrética, porque ellos van al Tepeyac a venerar a Tonantzin, diciéndole Guadalupe para llevar la fiesta en paz.

Luego nos independizaron los mismos españoles y ya ¡libres! todo siguió igual tirando a peor. Después tocó a la raza poner los muertos en la Guerra de Reforma, la Revolución y la Cristiada, sospechando todos que ningún beneficio directo había en que triunfaran liberales sobre conservadores, carrancistas sobre huertistas, callistas sobre los curas. Mátese ahora, goce después.

Así, de patada histórica en patada histórica, no es de extrañar que no haya un obrero que le crea a su líder sindical, un burócrata al jefe, ni quien desfile entusiasmado el 1 de mayo. Y en nuestra vida cotidiana, pensamos que suscribirse a una revista es ser idiota, porque el cartero se la roba; el que compra garrafones de agua la bebe pensando que es jugo de llave; del “redondeo” pensamos todos -los que dan y los que no dan- que es negocio fiscal del dueño de la farmacia o el súper; sabemos que la leche nos la adelgazan con agua; cargamos gasolina seguros de que nos dan litros rabones; en los bares pedimos por botella porque al copeo dan “pirata”; los tacos son de perro; las teiboleras más guapas son hombres. No confiamos en las autoridades (ni ellas en nosotros); los médicos son rateros; los abogados chuecos; los veladores duermen; los contadores se clavan los impuestos.

¿Cómo funciona así un país?… no se sabe, pero los gringos en lugar de mandar a México un equipo de psicólogos, prefirió mandar un carrito a pasear en Marte, calcúlele.

Así y todo, este pueblo experto en desconfiar, confía sin sombra de recelo en el Instituto Nacional Electoral, el INE, nuestro INE, completamente autónomo del gobierno. Y esa confianza se la ganó el INE a pulso desde 1997. Y es Andrés Manuel López Obrador, quien está empeñado en convencernos de que el INE es una birria.

Dijo el 6 de mayo de 2021: “Con el fin de impedir la democracia en México es que fue creado el INE”.

Dijo en días pasados: “Que se vayan a engañar a otra parte (…) ¿No son ellos los que permiten el relleno de urnas y la falsificación de actas? ¿No son las autoridades electorales las que se roban los paquetes, las que permiten la compra del voto?”.

Obedece esto a que tal vez tiene pendiente vengarse del INE que no le dio el triunfo en 2006 ni en 2012 y el miedo al 2024. Qué pena. Qué mal fin de fiesta.

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LA FERIA

La ministra copiona

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Argumento barato decir que la atacan por ser mujer * Todo quedará en escándalo, pues ¿quién será el guapo que demande a una ministra de la Suprema Corte que tiene el apoyo presidencial?

 

SEÑOR LÓPEZ

 

Copiona.

El impresentable primo Pepe era un mentiroso en grado de doctorado. Por eso fue una bomba la vez en que a la pregunta de tío Agustín, sobre cómo se había portado su hija Silvia en un día de campo, Pepe respondió con el más absoluto silencio. Ardió Troya.

 

HABLA DE TODO Y DE TODOS

Nuestro Presidente habla de todo. No hay tema que considere ajeno. Habla de la situación política del Perú, de las elecciones en Nicaragua, Brasil, Colombia o la sentencia penal por corrupción contra la vicepresidenta de Argentina. Habla de los medios de prensa, nacionales y extranjeros; y de Juan Gabriel al que califica como un “defensor de nuestra patria”.

Se da tiempo para hacer recomendaciones al rey de España, al Papa, a Joe Biden, a los narcos, la OEA, la ONU y a los partidos opositores para que ya elijan candidatos a la presidencia en 2024.

Opina de literatura (“leer a Vargas Llosa es como tomarse un Tafil, bosteza uno mucho, aburre”), y de futbol, aconsejando a la Federación Mexicana de Futbol para que formen “buenos futbolistas, que se puedan crear escuelas y que se destinen recursos con ese propósito”. Explica el proceso de extracción del petróleo y da lecciones de aeronáutica. Habla de todo.

Sí, así es nuestro Presidente, que en ya más de mil Mañaneras ha probado que cuando de hablar se trata, nada lo asusta y a nada le hace ascos.

Y cuando alguien es conocido por hablar sin medida ni clemencia; cuando alguien tiene en la boca una ametralladora de opiniones, calificativos, descalificaciones, un enorme repertorio de lugares comunes y unas pocas frases hechas que repite sin miedo al ridículo para evadir cualquier tema incómodo (“no somos iguales”; “ya no es así”; “tengo otros datos”); cuando esa persona no habla de algo, la cosa es seria, muy seria. El jueves pasado no mencionó el asunto de Yasmín Esquivel Mossa.

 

LA HISTORIA

El jueves apareció un artículo en Latinus del escritor Guillermo Sheridan, titulado “Una ministra pasante: Yasmín Esquivel, candidata a presidir la SCJN, plagió su tesis de licenciatura”.

La denuncia afirma que la tesis de doña Esquivel para obtener el título de licenciatura en derecho por la FES Aragón-UNAM es copia de otra que un año antes presentó Edgar Ulises Báez Gutiérrez en la Facultad de Derecho. Y el artículo presenta copias de ambos trabajos, que de ser fieles, probarían que sí, que doña pasante sí se fusiló al pie de la letra la tesis.

No es asunto menor porque la señora Yasmín Esquivel Mossa fue nominada por el Presidente de la República al cargo que actualmente detenta de ministra de la Suprema Corte, nominación que el Presidente defendió a capa y espada, cuando se criticó en el Senado que es esposa de un personaje cercano al Presidente, el ingeniero José María Riobóo, su contratista consentido cuando era jefe de Gobierno del entonces DF y su actual asesor, por cierto, identificado como estelar promotor de la cancelación del nuevo aeropuerto en Texcoco y el defensor del de Santa Lucía, hoy Felipe Ángeles, pero ese es otro asunto, lo que nos ocupa es el silencio presidencial. No salió a defender a su recomendada. De entrada se vería mal, pero ya habló el viernes, respingó y salió en defensa de Yazmín con el argumento de que “Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra”.

Por supuesto que doña Esquivel puede ser del todo inocente del cargo de plagiaria. Sin duda. Pero es tragarse una piedra de molino creer que los documentos que presenta Sheridan sean falsos cuando es tan fácil verificarlos. Todas las tesis están en archivos de la UNAM.

 

IMPOSIBLE QUE HAYA COINCIDENCIAS

Es imposible que haya coincidencias exactas de texto, accidentales. Haga una prueba: escriba una carta a su mamá, de felicitación o lo que sea (o a su esposa, a quien quiera); guárdela y escriba otra, para la misma persona y por lo mismo: nunca le van a salir iguales, nunca.

Un estudio que cita Perfiles Educativos, del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación, perteneciente a la Universidad Nacional Autónoma de México (Suplemento 2016.Tercera época. Volumen XXXVIII. Número 154; no lo vayan a tachar a uno de plagiario), dice que “la probabilidad de que una correspondencia de 16 palabras consecutivas (más o menos la longitud de una oración mediana) sea ‘simplemente una coincidencia’ es de menos de una en un millón de millones”. Usted haga sus cuentas si en vez de una frase es todo el texto de una tesis.

Las consecuencias legales en caso de que sea cierto el plagio quedan a lo que decida la ley, no sin anotar que el plagio es cosa muy seria que a quien publique a sabiendas una obra sustituyendo el nombre del autor por otro nombre se le castiga con prisión de seis meses a seis años, según el artículo 427 del Código Penal Federal. Suerte tiene doña Esquivel que no se persigue de oficio, solo si denunciara el autor original (a ver quién denuncia a una ministra de la Suprema Corte que tiene el apoyo presidencial).

Tal vez vale comentar que si se alega la prescripción por ser hechos de hace 35 años (la tesis de la señora es de 1987), podría considerarse como un delito continuo cuya prescripción corre a partir de que es descubierto y parece ser el caso. Como sea, lo previsible es que no pase nada.

 

NI SOÑANDO RENUNCIARÁ A SU CARGO

Doña Esquivel está compitiendo por la presidencia de la Suprema Corte en sustitución del ministro Zaldívar, quien termina su mandato a fin de año. Hay otros candidatos. No se necesita ser Sherlock Holmes para intuir que este escandalito tiene algo que ver con eso. Pero no se asombre si igual, con y sin escándalo, doña Esquivel resulta elegida (peores desfiguros vemos).

Ni soñando veremos que la señora renuncie a su cargo, eso es para gente de otro pelaje. Le pongo solo un ejemplo: en 2012, Pál Schmitt, presidente de Hungría, dimitió por haber plagiado su tesis doctoral. ¡Qué exagerado!

Un asunto así debería aclararse a cabalidad. De ser cierto el plagio, la Suprema Corte sería presidida por quien ni título de licenciada en Derecho debiera tener, sí, pero es quien en abril pasado frenó la entrega al INE de la carpeta de investigación contra Pío López Obrador, ¿sí le suena el nombre, verdad?

Por cierto, la defensa de la señora es negar todo y decir que la atacan por ser mujer. Bueno, sí es mujer, pero copiona.

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LA FERIA

El ‘Crimen de Estado’ avivó más la herida

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La 4T incumple su promesa de esclarecer el caso Ayotzinapa * Cosa gravísima y en rigor legal, falsa, pensando que eso era suficiente para aplacar a los padres de los 43 normalistas

 

SEÑOR LÓPEZ

 

Un sastre.

En la familia toluqueño-materna de este menda causaban amplias sonrisas “las carreras de Néstor”, refiriéndose a lo que empezó un día en medio de un pleito horrible con tía María su esposa, por las intromisiones de la mamá del tío en los asuntos domésticos de ella, que le planteó: -Escoges, Néstor, ¡tu madre o yo! -y el tío salió corriendo de su casa… en pijama; regresó hasta la noche y la tía repitió el dilema… el tío alcanzó a tomar una gabardina y otra vez se fue.

Al día siguiente huyó apenas empezaba a bañarse (ya solo con gabardina) y siguió largándose, a medianoche, a la hora de desayunar y esa Navidad. El tío huyó y huyó, hasta que tía María dejó el tema. Hizo el ridículo, sí, pero no mordió el anzuelo. Cada quien.

 

APOTEOSIS DE LA VICTORIA

Eran los días de júbilo. Habían arrasado en las urnas. La toma de protesta del cargo fue la apoteosis de su victoria. La popularidad del nuevo Presidente era del increíble 80%. Los opositores guardaban un silencio catatónico. Y desde la cumbre del triunfo, desde el Zócalo de la capital nacional, toda promesa se ratificó; todo compromiso, todo propósito, parecía posible.

En plena borrachera por la anticipada gloria que sin duda coronaría la biografía política de su persona y su movimiento, a las 48 horas de haber asumido el cargo de Presidente de la República, expidió un Decreto Presidencial creando la “Comisión para ‘accesar’ a la verdad en el caso de Ayotzinapa”, a cargo de Alejandro Encinas, apenitas nombrado subsecretario de Derechos Humanos en la Secretaría de Gobernación. Hace ya casi cuatro años.

El 1 de julio de 2020, la Fiscalía General de la República (antes PGR) anunció que se habían solicitado 46 órdenes de aprehensión contra exfuncionarios presuntamente relacionados con la desaparición y muerte de 43 normalistas de Ayotzinapa; y se proclamó: “se acabó la verdad histórica”, esa de Murillo Karam, esa de 2014 que no es lo que la gente cree que es, sino el término jurídico correspondiente a la investigación que el Ministerio Público presenta ante el juez, etapa en que se encontraba la investigación jamás cerrada.

Con eso suponían que los padres de los normalistas quedarían muy agradecidos con el Presidente, pero mantuvieron una actitud cautelosa hija de tantas decepciones.

Luego, el 18 de agosto de este año, vino el informe de la Comisión de la Verdad, la de Encinas, que presentó su verdad histórica, sin llamarla así, declarando que fue un “crimen de Estado”, cosa gravísima y en rigor legal, falsa, suponiendo tal vez que era suficiente para aplacar a los padres de los normalistas.

Pero la nueva versión en lo esencial es igual a la de Murillo Karam, con el añadido de que solicitaron 83 órdenes de aprehensión en contra de funcionarios públicos, por los delitos de delincuencia organizada, desaparición forzada y contra la administración de la justicia, 16 correspondientes a militares de los que uno ya estaba detenido y otros cuatro se entregaron (no a la FGR, sino a sus mandos, que los retienen en prisión militar), acusados de delincuencia organizada, NO de homicidio ni desaparición forzada. Y los padres… acumulando rabia.

 

LO PEOR

El domingo pasado, 25 de septiembre, la FGR echando gasolina al conflicto ya por cumplirse el octavo aniversario de esta atrocidad, solicitó cancelar 21 órdenes de aprehensión. Para los padres de los normalistas, el resumen es: 121 absoluciones de los detenidos anteriormente (incluido el exalcalde Abarca y su esposa), ninguna sentencia y de los militares detenidos, entre ellos un general, cuatro acusados por la sola palabra de un delincuente que funge de testigo protegido… y en Derecho, testigo único es testigo inválido, igual que todo testigo de oídas.

Y nadie se atreve a insinuar que hay responsables del lado de la Normal de Ayotzinapa, esos que mandaron a los jóvenes a cometer delitos (robar autobuses), sin que se justifique de ninguna manera que fueran asesinados, no, pero la impunidad de los suyos es patente y continúa.

Nada más el pasado miércoles 21, vandalizaron la embajada de Israel (solicitando la extradición de Tomás Zerón, el exdirector de la extinta Agencia de Investigación Criminal, acusado de mangonear el caso, refugiado en ese país); más el asalto a la sede central de la FGR y al Campo Militar Número 1, con lujo de violencia y dejando 39 heridos entre policías y militares.

La movilización se desarrolló del Ángel de la Independencia al Zócalo de la CDMX, la octava marcha anual de protesta de los familiares, compañeros y colectivos por la desaparición de los 43 normalistas.

Nada más que ahora marchan protestando también por la falta de resultados de las averiguatas de la Comisión de la Verdad y la respuesta del gobierno es blindar con paneles metálicos monumentos, negocios y Palacio Nacional, ya pasará el evento, ya se olvidará, pero queda la imagen de este gobierno: barricadas contra protestas populares.

Mientras el Presidente alza y alza más la vara. El pasado 27 de mayo declaró desde Sinaloa: “No va a quedar ningún homicidio sin aclarar”… ¿de veras?.. ¿Ninguno?.. Olvídese de los más de 130 mil asesinatos dolosos cometidos en lo que lleva en el cargo, nomás aclare estos 43 de Ayotzinapa y nos damos por bien servidos.

Pasará el tiempo, dejarán el poder los actuales gobernantes y se van a llevar la sorpresa de que los muertos de Ayotzinapa ni se parecen a los del 2 de octubre del 68, no, estos sí tienen ideología, organización y estructura política, firme y tenaz desde hace 76 años, resistiendo, siempre resistiendo desde 1946, cuando el presidente Ávila Camacho quiso desaparecer su plantel.

Y don Encinas tendrá que enfrentar las consecuencias de haber aceptado indebidamente, la investigación de hechos criminales sin ser policía, sin ninguna calificación para semejante cometido; le debe haber parecido deshonroso negarse o de plano huir, presentar su renuncia… bueno, ya se va a enterar que sí tiene responsabilidad el que acepta intervenir quirúrgicamente a un enfermo sin aclarar que nada más era un sastre.

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