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LA REVISTA

En 2022 AMLO define el futuro de México

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¿Transformación, destrucción o simulación? * El Presidente tiene la palabra, pero también la tienen 120 millones de mexicanos * Morena va por 5 de las seis gubernaturas que están en juego para así sumar 23 y asegurar la operación electoral y permanencia del Ejecutivo en 2024

 

POR MARKOFLOS***

 

La agenda de gobierno para el 2022 podría no ser diferente de los primeros tres años.

La planeación del proyecto político del Presidente Andrés Manuel López Obrador tiene lo que le falta a su proyecto económico. Así lo anticipó María Amparo Casar. Consiste en “una planeación de largo plazo con minuciosa anticipación y medición de costos y beneficios”.

“Estamos frente al proyecto de legitimación y permanencia en el poder más ambicioso que haya conocido la exigua democracia mexicana: el diseño de un tecnócrata electoral de altos vuelos”, añade.

México cuenta con leyes e instituciones que le han permitido llegar a ser la decimoprimera economía del mundo y parte del grupo de los 20 que engloba a las primeras economías del planeta. La planeación es una herramienta fundamental de cualquier Estado moderno y democrático del mundo.

En México, desde 1983, tenemos un Sistema Nacional de Planeación Democrática, que se fundamenta en el Artículo 26 de la Constitución y está reglamentado por la Ley Federal de Planeación.

Ahora que comienza el año 2022 y con él un nuevo ejercicio presupuestal, deberíamos saber si la agenda del gobierno de la Cuarta Trasformación se apega a la Carta Magna y cumple con los ordenamientos constitucionales y leyes aplicables.

En términos generales y formales podríamos afirmar que se cumplen tales ordenamientos legales, que existe un Plan Nacional de Desarrollo y que con base en él se presentan tanto el Presupuesto de Egresos como la Ley  de Ingresos.

Sin embargo, también podríamos afirmar que en la hora actual no se atienden todas las necesidades nacionales y a todos los sectores de la población.

 

PRIORIDAD, LOS PROGRAMAS CLIENTELARES

Ahora el presupuesto 2022 da prioridad a los programas sociales (clientelares) y a las obras insignia del gobierno del Presidente López Obrador, lo cual es legal y correcto, a no ser porque pueda afectarse la marcha de la economía nacional, a cambio de ampliar la clientela electoral y satisfacer los deseos personales del Ejecutivo como la realización de las consabidas obras: el nuevo Aeropuerto de Santa Lucía, el Tren Maya y la refinería Dos Bocas.

El artículo 4o. de la Ley Federal de Planeación establece que Es responsabilidad del Ejecutivo Federal conducir la planeación nacional del desarrollo con la participación democrática de la sociedad, de conformidad con lo dispuesto en la presente Ley”.

Al iniciar 2022, el cuarto año del gobierno de la 4T, debemos preguntarnos si estamos inmersos en una auténtica “Transformación” o somos partícipes de una gran “simulación”. De ser este el caso, estaríamos frente a una “exitosa” simulación, ya que se logran los objetivos finales: tener popularidad, ser “querido por el pueblo” y ganar más elecciones… y con ello más poder.

Ya lo vivimos en 2021, cuando el actual gobierno ganó la mayoría absoluta en el Legislativo y once gubernaturas para sumar 18.

 

EL 2022 DEFINE EL 2024

En este año que comienza, el 2022, se espera, por lo que señalan las encuestas, que el partido en el poder gane otras cinco de las seis gubernaturas que se renovarán. De ser así, el gobierno actual sumaría 23 gubernaturas y con ello aseguraría la operación electoral para la renovación del Ejecutivo federal en 2024.

A juzgar por sus acciones de gobierno, AMLO sigue pensando en el futuro. Hay quienes afirman que sus programas sociales y su permanente discurso de campaña le garantizan alta popularidad. Mantener el poder gracias al “clientelismo electoral”.

Al respecto, la politóloga María Amparo Casar lo anticipó desde inicios de este gobierno mediante un cálculo “serio” del tamaño del clientelismo que se propone alcanzar este gobierno.

El proyecto político de Andrés Manuel -dijo Casar- tiene lo que le falta a su proyecto económico: “una planeación de largo plazo con minuciosa anticipación y medición de costos y beneficios”.

“Estamos -concluye Casar- frente al proyecto de legitimación y permanencia en el poder más ambicioso que haya conocido la exigua democracia mexicana: el diseño de un tecnócrata electoral de altos vuelos”.

“No está improvisando, se prepara desde ahora para 2021 y 2024”, enfatizó Casar.

 

MAÑANERA, ESTRATEGIA EXITOSA DE AMLO

Todos coinciden en el éxito que ha tenido la estrategia de comunicación del Presidente. La percepción de la mayoría del pueblo es que sí hay transformación, que AMLO trabaja mucho porque se levanta temprano diario y habla de todos los temas. Incluso, antes de la mañanera, tiene reuniones con el gabinete de seguridad para tomar decisiones oportunas respecto a la inseguridad.

Hasta ahora no se sabe de acciones o decisiones que hayan incidido positivamente en la mejora y combate a la inseguridad que priva en todo el país.

Todavía estamos a tiempo. Queremos que el Presidente  actúe como jefe de Estado, que no gobierne pensando en las siguientes elecciones sino en las próximas generaciones.

La crisis de salud y económica corre ya el riesgo de convertirse en “crisis política”. El Presidente ha demostrado liderazgo y habilidad política, porque no inicia la segunda mitad de su gobierno con un verdadero golpe de timón, sino con un gran mensaje de unidad y confianza para “reiniciar” su gobierno con un viable y detallado plan para apoyar a todos los sectores, incluidos los pequeños y medianos empresarios, aunque sean “clase media” y dejar de focalizar sólo a su “clientela electoral”.

Dialogar con todas las fuerzas políticas del país, escuchar a los expertos en diversos temas. No más discordia, agresiones y ataques de sus adversarios al Presidente de la República y viceversa.

Atender de una vez por todas a niños y personas que necesitan medicamentos, apoyar presupuestalmente a las universidades públicas, sembrar confianza y con ello atraer más inversión extranjera y nacional.

En suma, ajustar la Planeación Nacional para atender más y mejor a todos los sectores de la población mexicana.

Reemplazar a los ineptos e irresponsables como López-Gatell y revisar su gabinete. Todavía puede invitar a los mejores hombres y mujeres, no importa de qué partido provengan o si son empresarios o simples ciudadanos con trayectoria de obra social o filantrópica.

 

EL RETO ES ENORME: CRISIS O BIENESTAR

Buscar los mejores perfiles, los más capaces y si tienen experiencia mejor. Con ello podría, al menos, tratar de emular a un  personaje que admira, Benito Juárez, considerado el mejor Presidente que ha tenido México, lo cual se debe en gran medida al equipo de gigantes que lo acompañaron a rehacer la República.

El reto es enorme y único en la historia reciente de México: O nos sumergimos en la incertidumbre y peligros  de colapso económico e incluso político, o bien nos llenamos de esperanza, con la certeza de que tenemos un gran líder transformador, con capacidad de sacar al país de la crisis y reencausarlo por la vía del bienestar y la justicia social.

Hay 30 millones -o menos- de mexicanos que creen en el Presidente; 30 millones que no están de acuerdo con su mandato; 30 millones que hasta el momento son indiferentes, son los que no votan y otros 30 millones de niños y adolescentes que no están en el padrón.

En 2022 México se juega su futuro. El Presidente tiene la palabra, pero también la tienen 120 millones de mexicanos.

 

*** Académico

HOJAS LIBRES

Los vicios del PRI ahora anidan en Morena

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Lo que criticaba AMLO en gobiernos pasados ahora lo practica en su administración * En su máxima expresión el centralismo, autoritarismo y caudillismo del Presidente de la República

 

ROBERTO DOMÍNGUEZ CORTÉS

 

Cuando el PRI era gobierno, poder y Estado, todo dependía y se definía en función de la voluntad presidencial. El “primer mandatario” determinaba los nombramientos de todos los aspirantes a cargos de elección popular.

Famoso resultó el célebre apotegma del presidente Adolfo Ruiz Cortines: “Los gobernadores, los senadores y los diputados federales son del Presidente de la República, los diputados locales de los gobernadores y los presidentes municipales son del pueblo”. Sólo le faltó agregar: Y el próximo presidente es también del mandatario en turno.

Era la antidemocracia mexicana en su más grande manifestación. En tanto el pueblo, al margen de la soberanía popular para elogiar a sus autoridades a través del sufragio universal libre, secreto y directo.

En el libro de mi amigo Jaime Avilés, Andrés Manuel critica al sistema político mexicano. Dos veces fue candidato a la gubernatura de Tabasco -en 1988 y en 1994- cuando compitió con Salvador Neme y Roberto Madrazo. Y desde luego se presentó como víctima de un escandaloso fraude electoral.

Como resultado de esas elecciones fraudulentas confió a Jaime Avilés: “Yo sostengo que el principal problema de México hasta este momento es la falta de democracia, porque de la falta de democracia viene la corrupción y todo lo demás”. (AMLO vida privada de un hombre público. Página 80).

A las palabras siguió la acción. En diablitos de carga llevó al Zócalo de la Ciudad de México toda la documentación que acreditaba el fraude electoral de Roberto Madrazo en la elección para gobernador de Tabasco en 1994. Y desde luego, López Obrador tenía razón. La falta de democracia engendra todos los males de cualquier sistema político, como hoy la practica indiscriminadamente.

Además, siempre criticó el uso y abuso de recursos públicos para financiar las campañas del PRI. Exactamente lo mismo que hoy hace con sus sumisas corcholatas. Sólo que hay una gran diferencia entre aquél pasado, el lamentable presente y el trágico futuro que ya se advierte.

Ciertamente los dineros para el PRI salían de la hacienda pública nacional, y aunque ilegales tenían origen cierto. Hoy los dineros son clandestinos de la delincuencia organizada para financiar a los candidatos de Morena. Los senadores republicanos Ted Cruz y Marco Rubio ya vinculan a López con lo que han llamado un narcoestado. Vale la pena ver también el espléndido documental de Beatriz Pagés en el que pregunta: “¿Es usted narco Señor Presidente?”.

Todo lo que Andrés López criticó es práctica común en su fallido gobierno. Convergen en él el caudillismo, el personalismo y el centralismo. López Obrador es el PRI redivivo, pero mejorado. Más impositivo y sin opción de disenso.

Carlos Urzúa, exsecretario de Hacienda, es el mejor ejemplo, al abandonar el lopezobradorismo por señalar las fallas y los excesos de un Presidente negado a la cordura y a entrar en razón.

El caudillismo de López Obrador se evidencia cuando fue candidato tres veces y después Presidente por su propia autoimposición. Como caudillo y dueño del PRD, primero, y después de Morena en 2006, 2012 y 2018 canceló toda oposición dentro de los propios partidos para erigirse como candidato único, sin opción de otra candidatura en las filas de la apócrifa izquierda que hasta hoy todavía lidera, aun cuando en 2012 Marcelo Ebrard venció a López Obrador en las encuestas.

La trayectoria política de Andrés Manuel ha sido de autoritarismo exacerbado y hace honor a la célebre frase acuñada por el genio uruguayo de la historia Eduardo Galeano: “El poder es como un violín. Se toma con la izquierda y se toca con la derecha”. López Obrador se dice de izquierda, pero es un populista de derecha, con los mismos vicios del PRI y del PAN.

Los mejores ejemplos de la corrupción lopezobradorista es su hijo José Ramón López Beltrán y su hermano Pío (pillo) López Obrador.

Su discurso y su comportamiento así lo evidencian. Admira a las dictaduras latinoamericanas más feroces y represivas del continente que se dicen de izquierda. Por asesinos, represores y antidemócratas se distanció del gobierno de Joe Biden. Ese episodio no ha terminado todavía. López concluye su mandato el 30 de septiembre de 2024 y Biden el 20 de enero de 2025. Tiempo suficiente para cobrar las afrentas inferidas a la Casa Blanca.

En un intento de liderazgo de caricatura, se atrevió a desafiar al poder del imperio, al condicionar su presencia en la Cumbre de las Américas, a la invitación del represor Daniel Ortega, en Nicaragua, que encarcela a sus opositores, del narcotraficante Nicolás Maduro en Venezuela y del heredero de los asesinos Fidel y Raúl Castro, Miguel Díaz Canel.

En el exceso de su magalomanía, López Obrador ofendió la soberanía nacional al permitir que en la conmemoración del Día de la Independencia de México, el títere castrista Díaz Canel fuera el orador oficial. El mismo que definió como antidemocrática su no invitación a la Cumbre de las Américas, cuando que Cuba lleva 63 años de dictadura sin elecciones.

Con todos esos antecedentes de autoritarismo y confrontación, ya se vislumbra lo que Andrés Manuel prepara para México en la elección presidencial de 2024. Como en los mejores tiempos del PRI, viene la imposición del candidato de Morena y los desesperados intentos para hacerlo Presidente de la República, con todo el aparato de Estado y los recursos de la nación.

Sumisos y “leales”, Adán López y Claudia Sheinbaum se disputan el poco honroso privilegio de demostrar quién es más servil a las manipulaciones de López Obrador. En una humillante metáfora refresquera ha definido a su posible sucesor como el destape de las corcholatas para oponerlo al tradicional destape del tapado priísta.

Nada ha detenido a López Obrador para exhibir a sus corcholatas a la opinión pública. En uso y abuso de los recursos públicos del tesoro nacional para darlos a conocer ante el electorado, sin algún recato Adán Augusto López se ha movilizado en equipo aéreo de la Guardia Nacional, y más grave aún, en compañía del general Luis Rodríguez Bucio, comandante de la Guardia Nacional para hacer abierta campaña en Sonora.

Independientemente de esos actos ilegales y de abuso de los dineros del pueblo, López Hernández viola flagrantemente el artículo 27 de la Ley Orgánica de la Administración Pública federal: “Corresponde a la Secretaría de Gobernación contribuir al fortalecimiento de las instituciones democráticas, promover la formación cívica y la participación ciudadana, salvo en materia electoral”.

Con ello, Adán Augusto vulnera el respeto a las instituciones democráticas, se inmiscuye en asuntos electorales para amenazar que si por apoyar a López Obrador debería renunciar, renuncia.

 

Por ética política y respeto a las instituciones democráticas, y el derroche de dinero que no es suyo, debería de renunciar inmediatamente.

El colmo fue cuando López Obrador autorizó, siempre con dineros públicos, la presencia de los tres aspirantes presidenciales de Morena en Toluca, Estado de México, para que al grito de “Presidente, Presidente”, amenacen al PRI de que al ganar esa entidad, Morena asegura la Presidencia de la República. Nada que envidiar al tricolor.  Ampliaremos…

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IMPACTUS

César Yáñez vuelve a las Grandes Ligas

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El bateador emergente para sacar adelante al equipo de México * Con Adán Augusto López Hernández podrán hacer jugadas de doble y triple play para salir avante en los momentos críticos * El Presidente AMLO aplica la frase “Es de sabios cambiar de opinión” y lo reivindica gracias a su lealtad y perseverancia

 

MARCO ANTONIO FLORES***

 

César Alejandro Yáñez Centeno, uno de los colaboradores más cercanos del Presidente Andrés Manuel López Obrador durante más de 25 años, se reintegró al gabinete federal como subsecretario de Desarrollo Democrático, Participación Social y Asuntos Religiosos de la Secretaría de Gobernación.

El Presidente, con este “enroque”, empezó a ubicar sus alfiles y torres con el fin de consolidar su poder y avanzar en la Cuarta Transformación.

El secretario de Gobernación, Adán Augusto López Hernández, “por instrucciones del Presidente de la República”, le dio posesión de su nuevo encargo.

En el no muy amplio abanico de sus colaboradores leales, el Presidente López Obrador acaba de reivindicar uno de los más destacados de su primer círculo, si no es el que más.

Yáñez Centeno conoció a López Obrador en 1997, en las filas del PRD. Se le ha reconocido como “la sombra de López Obrador” durante los últimos 26 años, en las buenas y en las malas.

En 2000 fue coordinador de Comunicación Social cuando AMLO fue jefe de Gobierno del entonces Distrito Federal. Enfrentó las derrotas junto al tabasqueño: en las elecciones presidenciales de 2006 y 2012.

Es de todos conocido que en los años más difíciles siempre estuvo al lado su jefe para continuar con su campaña a lo largo y ancho del país. Yáñez fue el vocero durante la “ganadora” campaña presidencial de AMLO en 2018. Egresado de la licenciatura de Comunicación de la UNAM, supo establecer relación profesional con la prensa nacional e internacional, además de manejar las redes sociales con éxito… haciéndole honor a su nombre: Un César de la comunicación.

Desde su primer informe de gobierno, el Presidente Andrés Manuel López Obrador mostró su conocimiento de la obra más importante de Nicolás Maquiavelo, El Príncipe”, al afirmar: “Confieso que hemos contado con suerte. Maquiavelo decía que la política es virtud y fortuna, suerte”. Maquiavelo sugiere que dado el carácter limitado de su poder, los individuos tienen que rivalizar con la fortuna, oponiéndole la inspiración vigorosa y creativa de la esperanza y de la audacia.

“La fortuna favorece a los audaces”. Dicho de otro modo, para poder actuar en tiempos desfavorables, el individuo necesita pensar que puede rivalizar con la fortuna. Pero como pudo AMLO enfrentar la adversidad y los tiempos desfavorables, si no con un equipo de trabajo, sí con una característica esencial: La lealtad.

Se ha dicho repetidas ocasiones que la lealtad y la confianza se da en dos sentidos: de abajo hacia arriba -al líder-, pero también a la inversa. Esto lo ha practicado el Presidente AMLO, durante años. Ahí radica en gran parte su éxito.

Jeffrey Gitomer afirmaba: “No te ganas la lealtad en un día. Te la ganas día a día”.

Por su parte, Josiah Royce, en su libro The Philosophy of Loyalty (‘La filosofía de la lealtad’), sostiene que la lealtad es una virtud, una virtud primaria, “el centro de todas las virtudes, el deber central entre todos los deberes”.

Royce presenta la lealtad, a la cual define con gran detalle, como el principio moral básico del cual se derivan todos los otros principios. Y tiene toda la razón, porque la lealtad es “la devoción consciente, práctica y amplia de una persona a una causa o a otra persona”.

El proyecto político de Andrés Manuel López Obrador estuvo sustentado durante 18 años en una convicción política inquebrantable (de izquierda) y en un grupo de colaboradores de probada lealtad: César Yáñez es de los pocos, el más leal de los leales.

Acompañando a César hubo colaboradores que siempre estuvieron al lado de su líder, no sólo en los tiempos en que tenían un cargo público, sino en los periodos más complicados, por no decir los más amargos.

Finalmente ese reducido grupo de leales lo apoyaron en la formación de Morena, hasta llegar con él al triunfo contundente de julio de 2018 que significo su llegada a la Presidencia de la República y pasando a la historia por ser un tsunami electoral.

A cuatro años del triunfo electoral de López Obrador, y a un año de conocer quién será el candidato de Morena a la Presidencia de la República para 2024, habrá que estar atentos a la estrategia que implican los cambios y movimientos que AMLO realice en su primera línea de trabajo.

En este caso, podría interpretarse que el acertado nombramiento de César Yáñez es claramente una “señal” que envía el Primer Mandatario y el arropamiento a uno de los principales precandidatos a la Presidencia, el secretario de Gobernación, Adán Augusto López Hernández.

Sin embargo, se trataría al mismo tiempo de fortalecer a la propia Segob, en el cumplimiento de las más importantes funciones legales que le corresponden como Dependencia jefa del gabinete.

No olvidar que Gobernación es la responsable del manejo político del país, de las relaciones con los gobernadores, con el Poder Legislativo y con otros factores reales del poder como la Iglesia, la prensa y organizaciones de la sociedad civil.

También es vigilante de asuntos de seguridad nacional y la preservación y fortaleza de nuestras instituciones democráticas y de participación social, al igual que los asuntos migratorios y los grandes flujos de migrantes que de manera creciente cruzan por nuestro país.

César Yáñez, por su experiencia, capacidad y lealtad, está llamado a ser pieza clave en el cierre del gobierno de AMLO. Llega a fortalecer la candidatura del secretario de Gobernación y podrían surgir diferentes escenarios. Sería el sustituto lógico del secretario de Gobernación, en caso de que éste renunciara para convertirse en el candidato de Morena a la Presidencia de la República, o bien, que se fuera como coordinador general de campaña de Claudiia Sheinbaum o de Marcelo Ebrard.

En cualquier caso, la dupla Adán Augusto-César Alejandro será protagonista de alguna jugada de “doble play”, un dúo dinámico al que el Presidente López Obrador le sacará ‘jugo’ de acuerdo con sus jugadas magistrales.

Aún con todos sus errores, desaciertos y ocurrencias que el Presidente Andrés Manuel ha tenido a lo largo de su administración, y mire que nosotros hemos sido críticos férreos de Morena, hay que reconocerle dos grandes cualidades: la lealtad a su equipo de trabajo y su habilidad y liderazgo político en su proyecto político.

Pésele a quien le pese, continúa con un porcentaje de aceptación altísimo del 62%; ya están bajo el control político de su partido 22 entidades federativas y continúa dando cátedra de cómo marcar la agenda política nacional día tras día.

Los retos que esperan al Presidente de la República son enormes. El principal, lograr que millones de mexicanos sigan creyendo que la Cuarta Transformación está en marcha, que podrá tener continuidad para 2024-2030 y que llevará a México a mejores estados de vida.

Sin duda, la fortuna -su capacidad para afrontar adversidades-, apoyado en un equipo de trabajo leal, capaz y eficaz, serán factores determinantes para alcanzar estas y otras metas de su gobierno.

Sin resultados espectaculares y visibles, la llama continúa encendida, millones de mexicanos todavía confían y están llenos de esperanza en el liderazgo del Presidente López Obrador.

AMLO demostró que es una persona inteligente, pues aplicó la frase “Es de sabios cambiar de opinión” y reactiva en las Grandes Ligas a su bateador emergente, César Yáñez, que en la práctica será el secretario de Gobernación por la carga de trabajo que tendrá, y ya tiene, el político tabasqueño Adán Augusto López Hernández.

Con esa pareja explosiva en el bat, el Primer Mandatario, en momentos críticos, podrá hacer un doble play, o hasta triple play para sacar al equipo de México adelante. Que así sea por el bien de todos.

 

Maestro y catedrático***

 

 

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EN PRIMERA PERSONA

AMLO: el problema es conmigo; ¡claro que sí!

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En todo su derecho, el Presidente defiende a su hijo; sin embargo, luego llama “hitleriano” a un distinguido mexicano * “Lo perdono. Dios lo bendiga. Pero que primero bendiga a México”, le responde el publicista Carlos Alazraki * En sus pleitos verbales, el Ejecutivo maltrata la investidura presidencial; desviar la atención de lo grave, el objetivo * En su apogeo, el juego de las “corcholatas y el destapador”: Adán Augusto, garantiza protección; Marcelo se sacudiría la paternidad; Claudia, ni fría ni caliente; Ricardo vende caro su amor

 

MAURICIO ORTEGA CAMBEROS

 

Esta semana se inició con un enfático “…EL PROBLEMA ES CONMIGO, NO CON ÉL”, del Presidente Andrés Manuel López Obrador. Fue su respuesta al bullying al que fue sometido su hijo Jesús -menor de edad- por tener sobrepeso. Y, por supuesto, razón no le falta. Nos sumamos a ese enojo y reclamo. CON LOS NIÑOS NO. Así tiene que ser.

En todo caso, para el gobierno debe ser muy fácil saber quién filtró la foto del hijo del Primer Mandatario, pues se trataba de un evento muy privado, un juego de beisbol del Presidente al que muy pocos tuvieron acceso. ¿Quién fue?

En su declaración hay, sin embargo, algo implícito. Al aceptar que el problema es con él, admite que su

El acoso al hijo menor de edad del Presidente, por su sobrepeso, provocó el reclamo del Ejecutivo al reprobar el bullying.

relación no está bien con un gran número de mexicanos. Pensemos en alrededor del 50% de la población, si tomamos los recientes números de aceptación que tiene el Mandatario y que están por el 52%. Obvio que López Obrador se refiere más que nada a la clase política, a los partidos opositores, mas no se soslaye que la mayoría de críticas y ataques en las redes sociales es del grueso de la población.

El dicho del Presidente es algo así como “el que se lleva se aguanta; y yo aguanto vara si es conmigo” (interpretación personal de este servidor).  Esto me parece válido, en verdad, para cualquier persona, pero tratándose del Presidente es algo no digno de su investidura. No puede ponerse a la altura de sus detractores, tengan razón o no; pero AMLO incluso va más allá, pues no son pocas las ocasiones en las que él mismo inicia las confrontaciones, descalificaciones e insultos.

O cómo podría entenderse la dura censura que lanzó contra el publicista y articulista Carlos Alazraki, a quien calificó de tener un pensamiento HITLERIANO.

En la Mañanera se exhibió a Carlos Alazraki y se le calificó como “hitleriano” en respuesta a una crítica al gobierno.

¿Dónde quedó la altura de miras para responder a una crítica a su administración? Un distinguido mexicano, como lo es Alazraki (se esté o no de acuerdo con su forma de pensar), no puede ni debe ser juzgado de esa manera tan cruel, siendo que este personaje es de origen judío, pero no por ello menos mexicano. El final de una carta de respuesta de don Carlos es muy duro y elocuente (aunque sin descalificaciones ni ataque racial): “Lo perdono por sus insultos y ofensas. Porque usted no sabe lo que hace. Dios lo bendiga. Pero PRIMERO, que BENDIGA A MÉXICO”.

El publicista dijo que el Presidente lo insultó. Lo perdono, pues no sabe lo que hace, remató.

¿Qué necesidad de exponerse a algo así? Aunque difiero con el publicista en que el Presidente no sabe lo que hace. Claro que lo sabe y una hipótesis tanto de este último tema como el de su hijo es en sentido de desviar, como es su costumbre, la atención de los asuntos verdaderamente importantes para México, como son la inseguridad, la inflación y el cuestionado éxito de las obras emblemáticas de la 4T, léase el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) y la refinería de Dos Bocas.

“Con los hijos no”, estamos de acuerdo. “El pleito es conmigo” es una retadora invitación. Así las cosas, cuál sería el posicionamiento oficial en respuesta a los padres de familia que con sobrada razón han gritado una y otra vez ¡CON NUESTROS HIJOS NO!, pues las medicinas contra el cáncer de sus pequeños no llegan o son insuficientes.

¿Y nuestros hijos qué? Padres de niños con cáncer exigen respeto para sus enfermos, es cuestión de vida o muerte.

Al revire de nosotros “tenemos otros datos” del inquilino de Palacio Nacional y de los responsables en materia de salud, hay infantes que han perdido la vida, sí que han muerto por falta de atención y medicamentos. Esos papás, los hermanos y demás familiares de los pequeños tienen mucho qué decir y protestar acerca de esta inhumana irresponsabilidad del gobierno.

¿CON LOS HIJOS NO? ¿Y ENTONCES? O se trata sólo de un excluyente “con mi hijo no”.

 

INFLACION Y LAS CORCHOLATAS

Otro tópico igual de surrealista es el que tiene que ver con la carestía, la inflación y la desaceleración económica. Lo anterior se traduce en lo que la población bien conoce y más padece: POBREZA. Para enfrentar la crisis, la presente administración ideó un plan (muy pedorro, para robarle la expresión a Gerardo Fernández Noroña) anticrisis con las tiendas departamentales que nadie ve por alguna parte ni experimenta en sus bolsillos. Imagine el alcance de esa estrategia cuando en esa canasta de artículos de primera necesidad no están incluidas las tortillas. Es decir, ya las consideran como alimento de lujo, a la par con la carne de res.

Y lo paradójico del asunto es que el Presidente y los integrantes de su gabinete, en lugar de estar concentrados en cómo resolver este grave problema (porque lo es para la mayoría de mexicanos), su atención y esfuerzos están enfocados ya no en el presente, sino en cómo retener el gobierno rumbo a las elecciones del 2024.

¿Será que AMLO ya tiró la toalla y mejor se enfoca en asegurar que su proyecto se extienda otros seis años? Esto le permitiría que sus cambios constitucionales y transformaciones no se vengan abajo (al respecto, un posible candidato opositor a la silla grande ya advirtió que él echaría por tierra el nuevo aeropuerto).

Pero más que nada, al prolongar el gobierno morenista, AMLO tendría garantizado un manto de impunidad por posibles violaciones que pudiera haber cometido durante el sexenio. Así como ahora AMLO protege a Enrique Peña Nieto (no de manera gratuita, sino sólo ellos saben a cambio de qué), del mismo modo Claudia Sheinbaum, Marcelo Ebrard o Adán Augusto López Hernández lo harían por su jefe, líder y DESTAPADOR.

¿Es nuestra imaginación? En absoluto. Al revivir López Obrador a uno de sus hombres más cercanos y leales durante toda su carrera, como lo es César Yáñez (a quien castigó por tener una boda “fifí” al inicio de la gestión), revela dónde están sus pensamientos y estrategias. Este movimiento de ajedrez tiene el claro objetivo de fortalecer y dar seriedad, ahora sí, al secretario de Gobernación, Adán Augusto López, en la carrera de Morena por la Presidencia. Por añadidura es tabasqueño. Pero más que eso, es quien con los ojos cerrados obedecería a quien para entonces sería “su exjefe”.

Adán Augusto López, la corcholata que garantiza la continuidad del gobierno actual y un manto de protección.

Porque nadie dude que Marcelo Ebrard se le rebelaría y daría un toque personal a un eventual gobierno, buscando sacudirse la paternidad de AMLO.

Debido a su pasado priísta y cercanía con empresarios, Ebrard sería una pronta separación con su antecesor si llegara a la Presidencia.

Claudia está a la mitad de las anteriores opciones. Ni fría ni caliente. Como que sí, pero quizá no. No da color, aunque es sabida su lealtad a quien la llevó a la gubernatura de la Ciudad de México.

Claudia Sheinbaum nada de a muertito… ni frío ni calor… sin sello propio. Su fuerte es la lealtad.

Ricardo Monreal no tiene alguna posibilidad para “la grande” en Morena. En otro partido, tal vez, aunque con posibilidades ínfimas de ganar. Al final quizá acepte un chapulinazo a la Cámara Baja o intentar contender por la CDMX. Vende caro su amor, como ya lo ha hecho costumbre.

Ricardo Monreal se deja desear, aunque nadie muestra interés por él.

Y mientras esto consume las ideas del Ejecutivo y allegados (para eso no se les paga), esto es lo que padece el grueso de la población: un alza galopante en los precios de los principales alimentos y en las tarifas más importantes. El acumulado anual ya superó el 7.5% y es por ello que el Banco de México subió la tasa de interés a 7.75 en su intento por contener la escalada de precios. Y que conste que ninguno de los estudios existentes sobre la inflación se ajusta a la realidad, esa que padecen los consumidores. Pollo, carne roja, verduras, frutas, huevo y tortillas, entre otros, no paran de subir. ¿Y la gasolina? ¿Y el transporte público en la capital? Porque ese pesito, como lo minimizan, equivale a un aumento del 20%.

Los precios galopan sin freno. La pechuga de pollo, que costaba 95 pesos el kilo a finales de 2021, ya está en 140 pesos.

Así transcurrieron estos días y por cuestiones de tiempo y de la entrega de estas líneas (jueves por la noche), no pudimos incluir lo de la Refinería Olmeca (Dos Bocas). Podemos imaginarlo, pero que sean los hechos los que hablen por sí solos. De entrada, se inaugura una refinería que NO REFINA. Así como lo lee. Igual que el aeropuerto “internacional” de Tecámac que no recibe vuelos ni hay forma de cómo llegar y salir de él.

Sí, que Dios nos bendiga a todos, pero PRIMERO A MÉXICO.

 

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