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LA FERIA

El Presidente ya va de salida

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Dos años y medio le quedan en el poder * El tiempo es implacable: en un año y siete meses, el país estará inmerso en la campaña presidencial. Lo que se sostuvo con cataratas de promesas no se resolverá con un diluvio de mentiras

ADOLFO LÓPEZ MAÑÓN

Diluvio de mentiras.
Le conté hace mucho que el primo Pepe (el más impresentable primo que tenerse pueda), quiso ser vendedor de autos usados; habló con el dueño de un lote, un experto engañando, quien para probarlo lo puso a atender a un cliente y lo observó.
Después le dijo que no lo contrataba: -Este negocio funciona con mentiras, pero tú… hasta miedo me das, muchacho -con el tiempo Pepe se hizo líder sindical. Ya se imaginará.

QUEDAN MENOS DE TRES AÑOS
Dentro de dos años y 71 días, el domingo 2 de junio de 2024, estaremos celebrando las elecciones presidenciales para el periodo 2024-2030.
El sexenio actual termina el 30 de septiembre de 2024 y es de esperarse que el Presidente en funciones intente ejercer a plenitud, hasta el último momento, su poder político y sus facultades legales y extralegales.
Ya descubrirá cómo se evapora el poder en México, sutilmente al principio, ya en curso la campaña presidencial, y después, con nuevo Presidente electo, impúdicamente: pocos lo buscarán, menos lo obedecerán; irá de salida y lo que importa es estar bien con el que vendrá de entrada. Tal como fue con él.


Lo que es de temer es que nos haga un ‘lopezportillazo’ (como la nacionalización bancaria), imponiendo a cualquier precio una última decisión sin medir consecuencias con tal de dejar su marca en la nación saciando su injustificable complejo de prócer, ante la evidencia de sus logros de frustrado Gulliver que quedó en Liliput.
Quedaron en palabras vacías y cataratas de adjetivos, los fines declarados de conducir al país hacia la senda de la ‘izquierda’, el propósito de modernizar la nación desde abajo, desde el ‘pueblo’, con eficacia y sin corrupción, rompiendo la estructura misma de la ‘política oligárquica’, para cumplir su promesa definitiva de ‘primero los pobres’, expulsando del Edén de las decisiones nacionales a los empresarios, mal necesario en el mejor caso y no perseguido sólo si son dóciles y sumisos.
Fuera del exaltado discurso de algunos de sus más fervientes idólatras, nada viró a la ‘izquierda’ como prueban los Criterios Generales de Política Económica a que se sujetan el Presupuesto de Egresos y Ley de Ingresos de cada año de su gobierno, apegados con ortodoxia a los heredados de ese pasado del que abjura, pero respeta sin enemistarse con el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional ni el tío Sam, y en riguroso respeto a la intocada Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria que le dejaron esos maldecidos neoliberales, conservadores de la mafia del poder.
Revise quiénes han sido sus tres secretarios de Hacienda y busque entre ellos a un enemigo del capital, izquierdista, amigo de la rectoría económica del Estado.


Las becas a jóvenes y pensión para viejos se enarbolan como prueba de que este gobierno beneficia al ‘pueblo’, devaluando la palabra porque tan pueblo es el pobre más olvidado y mísero, como el empresario más próspero y rico (sí, pueblo somos todos), sin atreverse nadie a insinuar que se trata de programas de reclutamiento de electores agradecidos, por eso el abandono de niños y la cancelación de las escuelas de tiempo completo, los niños no votan y sus padres compensarán el disgusto recibiendo dinero en efectivo, sin que tampoco nadie alerte sobre la imposibilidad financiera de sostener tales gastos en vez de propiciar la creación de fuentes de empleo, de riqueza.
Y fuera de esos programas sociales, nada que defina al buen gobierno se ha hecho.


No inició siquiera el restablecimiento de la seguridad pública, fiasco sangriento inocultable de la política de abrazos y programas sociales escuálidos frente a la capacidad económica de la delincuencia organizada. La contrarreforma educativa lejos de dar frutos, revitalizó el peor sindicalismo.
Los beneficios de desaparecer en 2019 el Seguro Popular naufragaron en un Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi), que nunca funcionó y ahora en el cuarto año de gobierno, con la prorrogada hazaña del abasto de medicamentos, desaparecerá el Insabi sustituido por el IMSS-Bienestar, sin mencionar que es el regreso a 1984, al muy priísta IMSS-Coplamar (que Salinas bautizó en 1989 como IMSS-Solidaridad; Fox en 2002 como IMSS-Oportunidades; Peña Nieto en 2014 como IMSS-Prospera; y hoy, portento de la transformación, IMSS-Bienestar: ¡todo un logro!).
El incremento al salario mínimo general lo esfumó una inflación no vista en muchos años. Las grandes obras emblemáticas de este gobierno se hacen a trancas y barrancas, contra la oposición, protestas y amparos de empresarios, sí, pero también de campesinos y comuneros que no son el ‘pueblo’, porque el ‘pueblo’ para este gobierno sólo es el sumiso seguidor.
Y de la pandemia ya no se habla, la cifra de muertos, al menos 322 mil 107, realmente es de más de 460 mil conforme a las actas de defunción, pero por lo pronto ya no es tema. Ilusos: eso y todo saldrá a la luz en cuanto entreguen el poder: los niños con cáncer, muertos; los más de 100 mil asesinatos; los enfermos fallecidos sin medicamentos.
Las muchedumbres de muertos siempre se alzan para cobrar afrentas. Es inolvidable el 2 de octubre de 1968 en Tlatelolco… entre 68 y 80 muertos y algún cálculo de 300. Que se preparen, ni México ni el mundo son como antes, ahora todo se ventila desde dentro y desde el extranjero. Que se preparen, sus muertos se cuentan por cientos de miles.
Y con los aplausos y felicitaciones por la inauguración de la primera obra no terminada del sexenio en Santa Lucía, se acalla la voz de los que señalan la penetrante corrupción que ya desborda la capacidad discursiva del gobierno.


La obstinada maldad del fiscal general de la República no hay palabra presidencial que la desaparezca, puede retardar el estallido, pero no tendrá explicación válida ante la nación por haberlo sostenido y no podrá negar que sabía lo que sabe y habla de ello.
El tiempo es implacable: en un año y siete meses, el país estará inmerso en la campaña presidencial. Lo que se sostuvo con cataratas de promesas no se resolverá con un diluvio de mentiras.

 

LA FERIA

¿Por qué semejante acusación contra AMLO?

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El Presidente ha reaccionado exigiendo pruebas y disculpas * López Obrador ya lanzó su advertencia: “Esto afecta los diálogos con Washington sobre migración y narcotráfico”… y Joe Biden sería el principal perjudicado

 

ADOLFO LÓPEZ MAÑÓN

 

El Chapulín Colorado.

Paty y Pita (en serio) eran hermanas y primas de este menda, de las de Toluca. Paty fue de faldas ligeras… y Pita también. Pero Paty tenía mejor fama que la Madre Superiora de las monjitas del Verbo Encarnado y Pita compartía prestigio con la Rompecatres.

Una vez Pita dijo a Paty -contado por ésta- que si eran iguales, no entendía su buena fama mientras ella bailaba en boca de todos y su hermanita la corrigió: -No, no somos iguales, Pita, tú eres tonta -sí era.

 

GRAVE LA ACUSACIÓN CONTRA AMLO

Por supuesto es no solo aventurado sino difamatorio y hasta calumnioso, tachar al actual Presidente de México de ser un “narco presidente”, de recibir dinero de narcotraficantes para una de sus campañas políticas, de ser protector de las bandas criminales.

Atreverse a tanto y hacerlo en medios de comunicación masiva, supone uno debiera respaldarse con pruebas sólidas, hechos indiscutibles y no en dichos de delincuentes que consiguen beneficios acogiéndose a la figura de “testigo protegido”, y declaran lo que les digan que declaren.

Ante la reciente andanada de maliciosas notas de prensa extranjera, en las que se le inculpa, así sea advirtiendo que no se obtuvieron pruebas de haber recibido dinero de criminales en su campaña electoral del 2006, el Presidente López Obrador ha reaccionado exigiendo pruebas y disculpas, señalando directamente al gobierno de EU, a su Departamento de Estado y la DEA, de estar tras esos ataques.

Fiel a su modito, subió la vara agregando que esto “afecta los diálogos con Washington sobre migración y narcotráfico”, lo que no necesita traducción: si me aprietan con dichos y filtraciones a prensa, yo aprieto en la cuestión migratoria, lo que anticiparía la derrota de Joe Biden en las próximas elecciones de allá, porque si le inunda de migrantes la frontera, revienta el señor de la Casa Blanca.

Es un enorme desacierto responsabilizar de tres notas de prensa (una de Alemania), al gobierno de EU y no solo eso: amenazar al país más poderoso del mundo que probado está, no es muy escrupuloso a la hora de cobrar venganza. El Tío Sam seguirá siendo el Tío Sam después del 30 de septiembre de este año, último día en el cargo de nuestro Presidente… y luego, ¡ay!, ¿y luego?

El aparato judicial del gobierno de EU, con subterfugios y los vericuetos de sus leyes, pareciera se cree con jurisdicción en todo el mundo. No es así, pero así actúan. Han perseguido y encarcelado a varios presidentes o expresidentes, por ejemplo a Juan Antonio Noriega, de Panamá; a Juan Orlando Hernández, de Nicaragua; Alfonso Portillo, de Guatemala; Álvaro Colom, también de Guatemala, sancionado en 2021 por Washington, que lo incluyó en el listado de “actores corruptos y antidemocráticos”; Ricardo Martinelli, de Panamá, detenido en EU, luego extraditado a su país; la exvicepresidenta de Guatemala, Roxana Baldetti, procesada en la Corte del Distrito de Columbia, Washington, por nexos con los Zetas (los de México); Rafael Callejas, expresidente de Honduras, apresado y juzgado por la corte federal de Brooklyn en Nueva York.

Para el modito de nuestro Presidente, el modito del renegrido Tío Sam. Un último ejemplo de sus hazañas vindicativas: el expresidente hondureño Juan Orlando Hernández, extraditado a EU con cargos de sobornos de narcotraficantes para fraude electoral. A ver, no se distraiga, se lo repito: cargos de sobornos de narcotraficantes para fraude electoral.

De regreso a los infundios publicados contra el Presidente López Obrador: no hay pruebas ni investigación en curso en EU (oficialmente); allá es asunto cerrado (oficialmente).

Los que le entienden a eso de la política en EU y los taimados de acá, dando por falsas tamañas acusaciones contra nuestro Presidente, sin embargo, se preguntan: ¿Y por qué se le ocurrió al gobierno de EU inducir semejante acusación contra López Obrador?, porque el mismo Presidente de México así lo aseguró, son calumnias del gobierno yanqui.

Siendo todo esto una canallada y una falsedad, se queda uno pensando ¿y por qué?… ¿por qué eso?… Es gravísima tal acusación, así fuera solo chisme en prensa. De hecho es el primer Presidente de México bajo semejante imputación… desde Abelardo L. Rodríguez.

Don Abelardo fue Presidente de México de septiembre de 1932 al 30 de noviembre de 1934, dos años y cinco meses. En ese lapso hizo muchas cosas en bien del país: fundó lo que hoy es Banobras; Petromex (hoy Pemex); la Secretaría del Trabajo (e implantó el salario mínimo); y Nacional Financiera.

Aparte promulgó leyes importantes: la antirreeleccionista; contra los monopolios; la reforma a la del Patrimonio Ejidal; y la Ley del Servicio Exterior. Y nadie le regatea su impulso a la industrialización de México, la atracción de inversiones, el apoyo al campo.

Muy bien por don Abelardo, pero hoy quien habla de él, tiene en la punta de la lengua el programa de History Channel, en el que se afirma que entre 1923 y 1930, fue uno de los primeros “embajadores de la mafia”, socio y aliado de Lucky Luciano, Meyer Lansky y Al Capone, mafiosos de EU, quienes instalaron en Tijuana el casino-hotel Agua Caliente (del que fue socio don Abelardo).

De acuerdo, don Abelardo hizo un papel sobresaliente como presidente de la República, pero algunos que escriben libros de historia, aseguran que financiaba sus tropas (revolucionarias) con la venta de alcohol, opio, prostitución y casas de juego. Claro que en aquellos tiempos, nadie se atrevió a acusarlo de nada. Esos señores mataban como pedir otro de maciza.

Igual, no hay pruebas contra don Abelardo, pero nada le lava la cara. Difamado o calumniado pero manchado, sin remedio. Y sin haber retado a la Casa Blanca, por cierto.

Algún ocioso de esos que nunca faltan, buscó y encontró este tuitazo que puso López Obrador el 12 de marzo de 2014: “El caso Monex y la declaración del agente de la DEA, acerca de que el Chapo financió la campaña de EPN, no deben quedar en el olvido”.

¿Cómo ayudarlo? ¡Ay!, se nos murió el Chapulín Colorado.

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LA FERIA

Mentiras, el arma perfecta de la 4T

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No es posible que la verdad es que todo sea engaño. Lo es. No hay informe veraz sobre el estado que guarda la nación * Nuestro problema ya no es este Presidente. A rey muerto, rey puesto… Lo importante: Si Sheinbaum es presidenta, ya está atrapada en una red de mentiras y de ilegalidades * Ahora mismo está que arde la denuncia pública de Sanjuana Martínez, exdirectora de Notimex. ¡Cuidado!, es mucho lo que está en juego y no es imposible que en plena campaña abrumen a doña Sheinbaum con una catarata de denuncias bien fundadas

 

ADOLFO LÓPEZ MAÑÓN

 

Pandilla.

Pepe, el más impresentable primo que tenerse pueda, siete años mayor que este menda, gandalla ‘honoris causa’, aparte de muy inteligente y bribón, era un mentiroso de medalla y diploma.

En cierta ocasión en que el del teclado purgaba la pena de no salir una semana de su cuarto, por mentiroso, recibió la visita de Pepe y su texto servidor le preguntó cómo hacía para que nunca lo descubrieran y respondió de aire: -Miento poquito -y agregó sin burla- pero tú mejor no digas mentiras, eres muy tonto (usó un adjetivo coloquial que rima con trebejo). Pues sí.

 

LA PEOR RALEA DE MENTIROSO ES EL MENTIROSO CON PODER

Mentir habitualmente tiene un riesgo para el mendaz: que se crea sus mentiras. Y el que se cree sus mentiras, se descuida, deja de lado la prudencia de decir las menos posibles y en ese punto, enseña el plumero, por decirlo suavecito.

La peor ralea de mentiroso es el mentiroso con poder. Por supuesto quien tiene poder, entendido como poder público, no tiene más remedio que mentir cuando de proteger lo que representa está en juego, pero nunca usa la mentira como método de gobierno.

Quien tiene poder y recurre a la mentira como estrategia de gobierno y para ocultar pifias, corrupción y complicidades, es el peor tipo de mentiroso. Causa daño social.

Debe decirse que una característica de la verdadera gente de poder es que no necesita mentir. Tiene poder. Poder para no responder. Poder para tomar decisiones sin acidez estomacal. Poder que en el diccionario de nuestro idioma (el de la Academia) es sinónimo de lograr, conseguir, obtener, alcanzar, permitirse y también de vencer, ganar, dominar, superar, derrotar.

Así, el poderoso en el campo de la política, de lo público, prueba su poder al hacer realidad sus objetivos, al ratificar con el idioma de los hechos sus dichos. Podía y pudo.

Pero también prueba su poder al imponerse sobre enemigos y adversarios, a los que vence o domina.

Así tenemos que el poderoso infunde respeto por sus logros y miedo por sus victorias, por los males que inflige a sus contrarios.

Añadamos que hay un tipo raro de poderoso, el que causa admiración, como el Federico II de Hohenstaufen, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, rey de Jerusalén y rey de Sicilia, tipo colosal, valeroso guerrero y poeta, impulsor de las artes y las ciencias, del que basta decir que en su tiempo (siglo XIII) se le llamaba ‘Stupor mundi’, estupor, asombro del mundo. Lo era.

Otro de asombro fue el inmenso Mustafa Kemal Atatürk, ya del siglo XX, libertador, fundador y primer presidente de la república de Turquía, a cuyo funeral asistieron representantes de 26 países y en 1981 -centenario de su nacimiento- la ONU y la UNESCO lo declararon El Año Atatürk en el Mundo. De ese calibre. Sí, los hay.

Entrando a nuestra penosa situación de ogaño (o de hogaño, que se vale): en nuestro actual Poder Ejecutivo federal, la mentira ha sentado sus reales como instrumento de gobierno. De hecho, el tenochca simplex ya no se escandaliza. Su capacidad de indignación se agotó. Y peor, son tantísimas las mentiras que hasta se duda que lo sean, no es posible que la verdad es que todo sea mentira. Lo es. No hay informe veraz sobre el estado que guarda la nación.

Al frente de estas huestes de la falacia, está el Presidente, pero en brevísimo tiempo termina su mandato y quede quien quede en su lugar, su poder decrecerá aceleradamente, de hecho, el poder inmenso de nuestros presidentes se esfuma del todo en el tiempo que tarda su sucesor en terminar de bajar el brazo después de jurar el cargo. No, nuestro problema ya no es este Presidente. A rey muerto, rey puesto.

El problema es que si de verdad ganara la Presidencia doña Sheinbaum, ya está atrapada en una red de mentiras y de ilegalidades. Deje de lado los casos de corrupción que se van revelando, con esos como sea, lidiará.

El asunto que la afecta directamente es el inmenso gasto en su campaña política, financiado no se sabe por quién, aunque todos sabemos. En ese sentido, este gobierno se puede definir sin abusar de las palabras, como delincuencia organizada.

La Ley Federal Contra la Delincuencia Organizada define en su artículo 2 que será eso, delincuencia organizada, cuando tres o más personas se organicen de hecho para cometer algunos delitos, entre los cuales menciona (fracción I): operaciones con recursos de procedencia ilícita, previsto en el artículo 400 Bis del Código Penal Federal.

Sin hacer citas textuales, ese artículo 400 Bis, reza que se impondrá de cinco a quince años de prisión (y multas) al que, por sí o por interpósita persona realice cualquiera de las siguientes conductas: (fracción I): que administre, deposite, retire, dé o reciba, invierta, traspase, transporte o transfiera recursos (dinero) cuando tenga conocimiento de que proceden o representan el producto de una actividad ilícita, o (fracción II): oculte, encubra o pretenda ocultar o encubrir la naturaleza, origen, ubicación, destino de recursos (dinero) cuando tenga conocimiento de que proceden o representan el producto de una actividad ilícita.

Y agrega la ley: se entenderá que son producto de una actividad ilícita, los recursos (dinero) cuando existan indicios de que provienen directa o indirectamente, de la comisión de algún delito y no pueda acreditarse su legítima procedencia.

Tomar dinero del erario para una campaña es robar. Tomar el dinero que ilícitamente se descuente de las nóminas del gobierno es robar y extorsión. Lo hacen entre varios (hasta videos hemos visto de cómo hacen ‘carrusel’, para depositar en el banco). Ahora mismo está que arde la denuncia pública de Sanjuana Martínez, exdirectora de Notimex. Es una, una más. El Presidente le pidió pruebas y ella dijo que ya las tienen sus abogados y que va a denunciar los hechos.

¡Cuidado!, es mucho lo que está en juego y no es imposible que en plena campaña abrumen a doña Sheinbaum con una catarata de denuncias bien fundadas.

Parecen intocables, no lo son. Parecen impunes, no lo son. Parecen políticos profesionales, no lo son. Son embaucadores, son pandilla.

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LA FERIA

AMLO, ya no desperdicie su tiempo

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Ya no se afane en que la raza entienda la bondad de su gobierno * Recuerde las palabras de quien usted sigue, Jesús, donde dice -evangelio según San Mateo, capítulo 7, versículo 6-: “No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas a los cerdos”

 

ADOLFO LÓPEZ MAÑÓN

 

Los cerdos.

Estaba en agonía tía Pepa, la mamá de Pepe, el más impresentable primo que tenerse pueda.

Así, mandó por él y a solas le preguntó por un asunto que no le voy a contar, relativo a su participación en la inestabilidad de faldas de una sobrina suya muy querida.

Le dijo que por una vez en su vida dijera la verdad y le respondió: -Mamá, mejor muérete en paz –y no abrió el pico.

 

CUENTA REGRESIVA AL MANDATO DE AMLO

Cada vez falta menos para que termine el periodo presidencial de Andrés Manuel López Obrador (menos de nueve meses) y crece la expectativa.

Sí, se palpa en el ánimo de la gente: ¿el Presidente nos va a decir la pura verdad, a las claras, a lo pelón?

Podemos confiar en que sí, en que el señor-presidente, apegado a su invariable conducta, se conducirá con verdad y antes de entregar el cargo, nos dirá sin trapitos calientes, lo que él sabe muy bien (porque todo lo sabe y lo sabe muy bien, como probó al explicar en una frase en qué consiste la industria petrolera, que no tiene ninguna ciencia: se hace un hoyo, se mete un tubo y ya; ¿sí se acuerda, verdad?). Él, sin duda, nos sacará de la incertidumbre a todos los del peladaje.

La pregunta es: ¿De qué país habló en su sexenio?, de qué país fueron todos los otros datos con que nos ilustró en las casi 1,200 conferencias mañaneras, contando desde el 5 de diciembre de 2018. (Y por cierto, a ver cuándo sus colaboradores le hacen notar que es el ser humano que más ha hablado en toda la historia del planeta, por si lo quiere presumir, nada más en las madrugadoras van cerca de 7 millones de palabras, por si le parece poco).

A nuestro asunto: la premisa es que el huésped (temporal) de Palacio Nacional no miente (ni roba ni traiciona), y él mismo lo dijo: “No podría hablar de una transformación, de cambio si mentimos (…)”.

Y se advierte a usted, que no se vale revisar si nos ha mentido para concluir entonces que, según sus propias palabras, no hubo transformación, sino al revés: siendo dogma que no nos ha mentido, la transformación es una realidad (y si usted no lo ve así, es su problema por andar fijándose en la realidad, no sea necio).

Entonces, como todo lo que nos ha dicho es verdad, se insiste: solo nos falta saber a qué país se refiere. Ya lo dirá, cuando lo considere prudente. Hay tiempo, no coma ansias. Él sabe.

Pero por si a alguno le anda fallando la fe en el supremo (porque cuando menos es el Supremo Comandante de las Fuerzas Armadas), que haga tantita memoria y recuerde que en diciembre de 2019 lo dijo de una buena vez por todas: “La mentira es del demonio, la verdad es revolucionaria, la verdad es cristiana”. ¡Cruz, cruz, que se vaya el diablo y que venga Jesús!

No es un batidillo mental ni revoltijo de religión con política en un país laico, sino que él, cándido como es, confiesa sus convicciones morales sólidamente cimentadas en la figura de Jesucristo el Redentor, tal y como declaró el 1 de diciembre de 2018, el 25 de junio de 2019, el 24 de diciembre de 2021, el 22 de noviembre de 2022, el 25 de enero de 2023; él sigue a Cristo Jesús y sus palabras textuales el 4 de junio de 2021, fueron:

“(…) mi cristianismo, lo que yo practico, tiene que ver con Jesucristo, porque yo soy seguidor del pensamiento y de la obra de Jesús, creo que es el luchador social más importante que ha habido en el mundo, en la Tierra”.

Tome nota: según el sermón de Palacio, Jesucristo fue un luchador social, visión microscópica del principal personaje de la historia mundial cuyo nacimiento señala la cuenta de los tiempos. ¡Aleluya, aleluya!

Y para dar su valor exacto a las palabras presidenciales, para que no haya sombra de duda sobre su mérito, no tenemos más remedio que acudir a él mismo, para enterarnos (recordar), quién es y de qué calibre.

Lo dijo en una entrevista en Milenio Televisión, el 21 de marzo de 2018, cuando se describió a sí mismo con toda humildad:

“Soy republicano, soy demócrata, soy legítimamente ambicioso, soy honesto, soy pacífico, soy consecuente, soy libre, soy congruente, soy respetuoso, soy amplio, plural e incluyente (…), seré como Benito Juárez, Francisco I. Madero y Lázaro Cárdenas, hombre de nación (…) sin ego, soy Andrés Manuel López Obrador”.

¿Qué le parece?, tome ejemplo, la próxima vez que le pregunten su nombre, responda: “Sin vanidad, soy Fulanito de Tal”; o “No es jactancia, pero soy Fulanito de Tal”; o copie al Presidente y diga: “Sin ego, soy Fulanito de Tal”.

Emociona, conmueve su humildad y objetividad. Le debe haber costado mucho trabajo, pero lo dijo porque lo tenía que decir: “seré como Benito Juárez, Francisco I. Madero y Lázaro Cárdenas”… De veras, no nos lo merecemos.

Por todo esto es que da tanta tristeza que según las cuentas de Luis Estrada, director General de SPIN, de los 10 millones de seguidores del Presidente en Facebook, solo el 1% (cien mil) sintonicen sus Mañaneras, advirtiendo que para contar a un seguidor atento a las madrugadoras, se necesita que permanezca conectado al menos tres (3) segundos, por lo que es posible que se estén desperdiciando en buena medida las más de dos horas que dura cada una.

Esa falta masiva de atención explica que nosotros los del peladaje, nos confundamos y caigamos en la duda pecadora sobre los informes que nos proporciona el líder nacional, como cuando en plena Mañanera, con el Presidente de testigo, la nueva titular de la Comisión Nacional de Búsqueda de personas desaparecidas (CNB), Teresa Guadalupe Reyes Sahagún, explicó que si bien habían reconocido solo a 12 mil desaparecidos de los 110 mil registrados, siguen buscando a 92 mil que cambiaron de estatus porque de muchos “no salieron muchos indicios en vida” (cierto, qué tal que están medio extraviados o medio muertos, hay que entender).

Presidente: no desperdicie su tiempo, ya no se afane en que la raza entienda la bondad de su gobierno, recuerde las palabras de quien usted sigue, Jesús, donde dice -evangelio según San Mateo, capítulo 7, versículo 6-: “No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas a los cerdos”.

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