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POR LA ESPIRAL

Zelenski, el patriota respetable

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El ganador de la guerra Rusia-Ucrania * Pese a vivir entre la muerte, el presidente ucraniano está dispuesto a todo por su país; con su osadía demuestra que es un hombre valiente, pues no ha huido como una vil rata

CLAUDIA LUNA PALENCIA

No cabe duda que la Casa Blanca goza de unos excelentes servicios de Inteligencia: desde el 4 de diciembre, el New York Times publicó que Rusia tenía la intención de invadir a Ucrania. Tres días después, el presidente norteamericano, Joe Biden, habló vía telefónica con el dictador ruso, Vladimir Putin, para advertirle que, de hacerlo, se enfrentaría a las peores sanciones hasta ahora aplicadas. Le conminó a pensárselo bien.
El mundo se enteró -desde principios de diciembre- de esta posibilidad. Algunos creyeron que Estados Unidos estaba jugando el papel de la fábula que advierte que viene el lobo y al final nunca aparece. Es curioso, pero nadie se intranquilizó por las advertencias estadounidenses, ni siquiera los propios ucranianos, que estaban siendo prevenidos.
Pasaron las fiestas navideñas y las tropas rusas siguieron desplazándose hacia varios puntos de la frontera con Ucrania e inclusive se adentraron a territorio de Bielorrusia. Pero el mundo siguió dudando mientras el Kremlin hablaba de ejercicios militares que terminarían pronto con el retorno de las tropas a sus cuarteles.
Las imágenes de satélite norteamericanas continuaban mostrando los indicios de una invasión. Rusia lo tenía todo medido: respetó la tregua olímpica para no agriarle los Juegos Olímpicos de Invierno a Beijing, aguardó con sus tropas desplegadas en pleno invierno para, en el momento preciso, atacar a Ucrania justo en la madrugada del 23 al 24 de febrero. Una fecha marcada en el calendario ruso por ser el Día de los Defensores de la Patria. Todo tiene un significado histórico para un Putin que se considera a sí mismo un redentor, un rescatador de los viejos fantasmas soviéticos.
Pedro Sánchez, presidente de España, habla de “meses” para la preparación de esta invasión, algunos analistas hablan de “años” de elucubración. Me parece que Putin le tomó el pulso al mundo con la anexión de Crimea en 2014 y con alimentar las intenciones separatistas del Donetsk y Lugansk.


Para defender a Ucrania, básicamente Occidente sólo impondría sanciones. Y se preparó con el tiempo para la guerra y para la sanciones, porque Occidente no movería un músculo por Ucrania más que imponer castigos, dar dinero, recibir refugiados, dar múltiples discursos y, finalmente, enviar armas.
A Putin que debe tener todos los futuribles en la mesa, se le han movido las expectativas iniciales porque el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, no salió corriendo. Se quedó a defender a su país, le ha plantado cara a un dictador que vende temor y presión.


Zelenski también es un patriota y está dispuesto a morir por y dentro de su país. No sólo ha crecido políticamente adentro de Ucrania a lo largo de esta contienda entre David y Goliath, también por primera vez, más allá del traspatio europeo, es respetado; ya nadie le reprocha que su nombre figuró en los Panamá Papers. Con su osadía ha demostrado que es un hombre valiente y no ha huido como una rata.
Y eso le ha desbarajustado los planes a Putin. Si la invasión tenía como plan inicial tomar Kiev en 48 a 72 horas e imponer un gobierno títere ya no le salió: desde Bielorrusia está listo el expresidente ucraniano, Víktor Yanukóvich, aliado del sátrapa.
Se ha alargado el conflicto y esto va en detrimento del invasor, juega en su contra, porque también sufre bajas importantes de soldados, porque pierde equipo bélico, aumenta el cansancio y la desesperación.

A COLACIÓN
Después de la Segunda Guerra Mundial, en los conflictos bélicos en que los soviéticos y luego los rusos se han visto inmersos no han ganado ninguno. Afganistán quedó como su talón de Aquiles y su participación en Siria ha permitido sostener a Bashar al Assad en el poder, pero ni con sus armas termobáricas han terminado de destruir al Estado Islámico.
El peor escenario para Putin es que Ucrania se convierta en otro Vietnam o Afganistán con un conflicto largo, de guerra de guerrillas, de calle por calle, de casa por casa. Hay y habrá más ataúdes de un lado y del otro, la mayoría de soldados jóvenes de entre 18 a 30 años, toda una generación perdida; vidas útiles quemadas en la destrucción.
Para la ciudadanía, el sufrimiento es creciente: sin agua, sin luz, sin gas, a merced del invierno, viviendo en sus casas orando porque esa noche no le caiga un misil. Una agonía absoluta para una población que, en su mayoría, está adentro de su país porque han salido más de tres millones de personas de Ucrania pero el país tiene 44 millones de habitantes.
La gente permanece en sus casas viviendo el horror, llorando a sus muertos y a merced de la suerte.
Tampoco Putin esperó tal cohesión entre varios países de Occidente para reaccionar e imponerle tal cantidad de sanciones (y las que faltan todavía).
La gran interrogante en este momento en que Zelenski acepta que Ucrania no entrará nunca en la OTAN -enviándole una señal a Putin-, es cómo va a terminar esta guerra, ¿con Ucrania partida en dos y la mejor parte para Rusia?

POR LA ESPIRAL

Rusia y China, las principales amenazas de la OTAN

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Turquía retira su veto a Suecia y a Finlandia * El miedo de los europeos a otra gran guerra mundial ha obligado a que la organización Trasatlántica muestre músculo, unidad, arrojo y respaldo a Ucrania, un país invado atrozmente, violentado en su soberanía

 

CLAUDIA LUNA PALENCIA

 

La Cumbre de la OTAN será histórica por varias razones: la primera, porque el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, ha decidido levantar el veto para el ingreso de Suecia y Finlandia en la Alianza Trasatlántica; la segunda, porque los 30 países miembros están mostrando una unidad decisiva y sorprendente; y la tercera, porque abre una nueva era militar en el mundo, un nuevo rearme con más gasto militar para comprar mejor armamento y equipo dotado con las nuevas tecnologías y la Inteligencia Artificial; y la cuarta, porque si en la Cumbre de Lisboa en 2010, la OTAN aseguró que Rusia era su principal amenaza, en la de Madrid, con su Concepto Estratégico, se incorpora China a su lista de desafíos sensibles y se refrenda el papel de Rusia como  enemigo.

Los miembros de la Alianza, encabezados por el noruego Jens Stoltenberg, coincidirán en la necesidad de reforzar el flanco oriental de la OTAN en Europa ampliando la presencia de tropas y de equipo militar; y ubicarán esas mismas necesidades en el sur, para beneplácito de España, que experimenta un amago creciente no sólo en la migración utilizada por las mafias desde África sino también en la expansión del yihadismo en la región.

La hoja de ruta traza un camino de más gasto militar (el 2% del PIB) cristalizando así lo signado en la Cumbre de Gales desde 2014, pero que, por una u otra razón, sobre todo porque Europa no salía del todo de la larga crisis económica, no habían podido cumplir la mayoría de los países miembros.

El Concepto Estratégico de Madrid reforzará todas las vulnerabilidades de la OTAN. La invasión rusa a Ucrania ha marcado una Alianza exante y expost.

El miedo de los europeos a otra gran guerra mundial ha obligado a que la organización Trasatlántica muestre músculo, unidad, arrojo y respaldo a Ucrania, un país invado atrozmente, violentado en su soberanía.

Porque detrás de esta invasión lo que hay es una guerra de valores, de concepciones del pasado frente al futuro; de dos modelos de sociedad: una que defiende a la democracia y otra, a la tiranía.

Estados Unidos retorna a su papel supremacista en un mundo que dejó de ser unipolar desde los atentados del 11 de septiembre de 2001, con un país como China que, justo tres meses después, de los eventos terroristas en la Unión Americana ingresó en la Organización Mundial del Comercio (OMC) y no ha dejado de expandirse de forma considerable a nivel global en los ámbitos comerciales, financieros, de inversiones y con su Nueva Ruta de la Seda.

Este cónclave histórico de la Alianza en Madrid proporciona a Estados Unidos alas para recuperar el terreno perdido ante China, en el renglón de la influencia estratégica: en África, en Asia y en América Latina.

Porque el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ha vuelto a Europa convertido en su Comandante en Jefe, para exigir mayor presencia militar norteamericana; y para hablar de cooperación conjunta para recuperar esas áreas de influencia perdidas tras años en los que sólo se ha ocupado de la expansión y los desafíos geopolíticos y geoeconómicos con China.

En esta Cumbre, Estados Unidos está de vuelta en Europa como zona de influencia.

Con España, con el presidente Pedro Sánchez, en esa reunión sostenida en la Moncloa, el inquilino de la Casa Blanca ha sido muy claro en sentar las bases de una cooperación a cambio de tener más buques militares para fortalecer su escudo antimisiles en su base militar en Rota, al sur de España. Si actualmente hay cuatro buques, quiere dos más.

Como muy probablemente anunciará que habrá una mayor presencia de soldados estadounidenses, no sólo en el flanco sur, también para proveer de mayor seguridad a Polonia, Rumanía, Bulgaria, Letonia, Estonia y Lituania.

 

A COLACIÓN

Para Ucrania habrá más apoyo económico y más armamento.

Hace unos días levantó mucho revuelo la idea de que el mandatario ucraniano, Volodímir Zelenski, viniese a Madrid para participar en persona en la reunión de la OTAN.

Al final, lo hará por streaming… salvo que ocurra una sorpresa como la anunciada días antes: Erdogan deja de bloquear el ingreso de Suecia y de Finlandia a la Alianza, tras acusar a ambos países de dar cobijo a terroristas kurdos.

Lo que parecía demoraría meses en lograr dirimirse entre Suecia, Finlandia y Turquía, ha tomado varias sesiones de diplomacia en la que ha participado Stoltenberg.

El memorándum signado entre el líder turco, Magdalena Andersson, primera ministra de Suecia, y Sauli Niinisto, presidente de Finlandia, permite que dichos países obtengan el estatus de “invitados a ingresar en la OTAN”.

El presidente turco ha pedido a Suecia y a Finlandia más mano dura con las organizaciones terroristas, una petición a la que estarían de acuerdo en ceder a través de cambios legislativos. Pero Erdogan también tiene en mente presionar para que Estados Unidos levante el castigo a los aviones turcos F-16 -que no pueden ser vendidos- como represalia porque Ankara compró a Rusia el sistema de defensa aéreo S-400.

Al final todo es cuestión de llegarle al precio. Ahora bien, el proceso de adhesión de Suecia y Finlandia tendrá un recorrido que, por muy corto que sea, podría llevarse al menos hasta final de año.

La OTAN está jubilosa, el aire de concordia entre sus líderes lo ha provocado la invasión de Putin. Nadie habla de paz, todos hablan de más armas, en una aldea global llena de tensiones, con roces por aquí y por allá.

Esperemos que los aliados tengan la razón, el tiempo nos dará las respuestas…

 

@claudialunapale

 

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POR LA ESPIRAL

¿Negociada la paz?

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Se reúnen tres líderes europeos con Zelenki en Ucrania * Ningún otro país bajo dichas circunstancias ha sido aceptado miembro de la UE. ¿Por qué Ucrania, que lleva largos años solicitándolo, tendría ahora el privilegio de ingresar cuando sigue devastado e invadido? 

 

CLAUDIA LUNA PALENCIA

 

Han ido hasta Kiev, tras diez horas en tren, peligrosísimas para ver al mandatario ucraniano. Hasta allá se han desplazado tres líderes de los países fundadores del embrión de la Unión Europea: Francia, Alemania e Italia.

La visita del mandatario francés, Emmanuel Macron, del canciller germano, Olaf Scholz, y del primer ministro italiano, Mario Draghi, a la capital de Ucrania y a Irpin marca un hito histórico por ser la primera vez en la historia que tres líderes visitan in situ a un país que está siendo bombardeado por una potencia nuclear.

Pero también es una osadía temeraria. Por menos se ha iniciado una guerra mundial: recordemos el asesinato, el 28 de junio de 1914, del archiduque Francisco Fernando, heredero al trono austrohúngaro. Ese hecho desencadenó la Primera Guerra Mundial.

No quiero imaginar siquiera un misil en el tren que transporta a los tres líderes europeos. Me parece una acción de una enorme irresponsabilidad y temeridad. Pero ya está hecha.

Porque hay que demostrarle hombría a Putin. Porque hay que demostrarle arrojo y valentía al sátrapa del Kremlin empeñado en su pensamiento y concepción de la Historia a favor de devolverle la grandeza histórica a Rusia desde la visión misma del retorno de la Unión Soviética pretendiendo así borrar y negar los cambios sufridos desde la década de 1990.

Hay un peligroso revisionismo y negacionismo histórico que pretende desconocer e ignorar las potestades territoriales y subsumir al mundo en un pasado rancio. Hacerlo implica no sólo atentar contra la democracia sino llevar al mundo a una involución histórica.

La visita a Kiev y la reunión con el mandatario Volodímir Zelenski lleva todo un mensaje cargado de intenciones, el primero que es absolutamente racional: ¿Cómo puede aceptarse a un país en guerra, invadido, como miembro de la Unión Europea (UE) si se ignora el derrotero inmediato que sufrirá?

Imagínese que el club europeo aceptase de facto, in extremis, a Ucrania como miembro 28 cuando está siendo ocupado, invadido militarmente, bombardeado y destruido. Resulta kafkiano hacerlo.

Ningún otro país bajo dichas circunstancias ha sido aceptado miembro de la UE. ¿Por qué Ucrania, que lleva largos años solicitándolo, tendría ahora el privilegio de ingresar cuando sigue devastado e invadido?

Hacerlo para la UE resultaría un proceso meramente irracional. No lo hizo en el pasado porque aducía problemas de corrupción y de democracia, que por cierto no han sido corregidos en medio de la destrucción provocada por Rusia.

La UE iniciará un proceso de candidatura formal de Ucrania y probablemente de Moldavia, en el peor momento para el primero y lo hará nada más por orgullo y por miedo a Putin.

Porque cuando el matón de turno te amenaza lo que hay que hacer es sacar arrojo, valentía y unidad.

Eso lo ha hecho la UE. El dilema es cómo resolverá lo de Ucrania y para ello baraja varias opciones: aceptar la solicitud de adhesión formal a cambio de que Zelenski tenga un acuerdo negociado de paz con el dictador ruso, Vladimir Putin, en el que quizá se logre un estatus de autonomía especial para los territorios invadidos por las tropas rusas. Léase la región del Donbás y los territorios que conectan con Crimea.

 

A COLACIÓN

Hace días atrás al gobierno de Kiev no le cayó bien que Macron hablase de darle una salida “la menos humillante” para Putin en la guerra dejando entrever que es necesario dejar una ventana -por muy pequeña que sea- para la negociación entre Kiev y el Kremlin.

Macron ha vuelto a insistir en su visita a Zelenski en la necesidad de buscar una vía negociada, una salida para una paz en una mesa, con la UE presente como actor garante.

Los próximos días serán cruciales para saber si esta visita tripartita, con abrazos y gestos múltiples, terminarán sentando a Zelenski en una mesa con Putin aceptando un estatus especial para el 20% del territorio ucraniano a cambio de comenzar el proceso de adhesión a la UE y fondos de reconstrucción.

Aunque, claro, lleva trampa: para que Ucrania realmente llegue a ser el miembro 28 podría demorar años… y ya no estarán Zelenski, ni Macron, ni Scholz, ni Draghi. Quizá tampoco exista la UE si finalmente los grupos radicales fagocitan Europa.

 

@claudialunapale

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POR LA ESPIRAL

Las bombas están cayendo en nuestros bolsillos

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Hay preocupación mundial * Han pasado más de cien días desde la invasión de las tropas rusas a Ucrania y las exportaciones de los países involucrados en el conflicto bélico brillan por su ausencia

 

CLAUDIA LUNA PALENCIA

 

No sale el trigo, ni el ruso, ni el ucraniano. El primero, afectado por las sanciones de Occidente contra Rusia y el segundo, porque los barcos ucranianos están varados en los puertos bajo control de las tropas rusas en el Mar de Azov y el Mar Negro.

Sin trigo no hay pan y sin éste, África se ve abocada a una inminente hambruna, según declaraciones de Macky Sall, líder de la Unión Africana y presidente de Senegal.

Además, preocupado porque ha pasado un trimestre sin que muchos países africanos reciban los cupos de cereales acostumbrados, Sall viajó al puerto de Sochi, en Rusia, para un encuentro personal con el dictador ruso. Ambos hablaron de que ni el trigo, ni ningún otro cereal, debe ser utilizado como un arma de guerra.

Para Putin, las sanciones de Occidente son las culpables de tal desbarajuste y para Ucrania, lo es Rusia que está boicoteando el tránsito de los granos.

Las dos economías venden la mayor cantidad de cereales en el mundo y no lo están haciendo: la ONU indica que, entre 2018 y 2020, nada más Rusia y Ucrania proveyeron el 44% del trigo consumido por África.

Han pasado cien días desde la invasión de las tropas rusas a Ucrania y las exportaciones de los países involucrados en el conflicto bélico brillan por su ausencia.

No sólo África está inquieta por la inusitada situación, también Europa, América y Asia. El Banco Mundial calcula que todo dependerá de la duración de la guerra en Ucrania y de cómo afectará las cadenas de suministros.

El organismo internacional indica que los efectos de la guerra en los mercados energéticos están nublando las perspectivas de crecimiento global.

La guerra en Ucrania ha provocado un aumento en los precios de una amplia gama de productos básicos relacionados con la energía.

António Guterres, titular de la ONU, habla de una crisis tridimensional: alimentaria, energética y financiera que terminará arrasando a los países más pobres, a las economías más pobres y a los pobres en todos los países del orbe.

La ONU ha vuelto a poner sobre la mesa la urgente y perentoria necesidad de llegar a un acuerdo de diálogo y paz entre Ucrania y Rusia; mientras, Jens Stoltenberg, cabeza de la OTAN, reitera incisivamente que “será una guerra larga”.

¿Qué bolsillo podrá aguantar los estragos de una guerra larga con sanciones tan férreas en el tiempo no sólo con efectos contra Rusia, sino contra prácticamente toda la aldea global?

En tres meses de invasión, la inflación a nivel mundial ha subido.

El campo ucraniano ha sufrido los estragos de la guerra, una parte sin agricultores porque están peleando en el frente repeliendo a las tropas rusas en la región del Donbás; otra, con los silos destruidos por los bombardeos rusos; y una más, con los barcos cargados con los granos pudriéndose en los contenedores porque no pueden salir a navegar. Un auténtico desastre.

 

 

A COLACIÓN

Es urgente que dejen salir los granos, asevera Amin Awad, coordinador de Crisis de Naciones Unidas para Ucrania, quien detalló además que no hay fertilizantes rusos, ni ucranianos, ni tampoco pienso y está generándose una profunda inquietud en muchos países cuyos ganaderos y agricultores se verán imposibilitados de seguir con su labor si continúa esta situación por más tiempo.

Awad explica la dimensión del problema: “Alrededor de 1 mil 500 millones de personas están necesitadas de esos alimentos y de fertilizantes en todo el mundo”.

Los primeros cien días de la invasión se cumplen en primavera. La ONU considera que la prolongación del conflicto y de todos los desequilibrios provocados en las materias primas sólo agudizarán un otoño e invierno que serán insoportables para millones de personas abocadas a la miseria, sin alimentos y sin energéticos para calentarse.

En esto momentos, la intención es que salga todo el grano de Ucrania por mar y para ello es necesario coordinar -en tiempos de guerra- que esta operación pueda darse sin que caigan bombas en los cargueros.

Hay un deterioro en el panorama económico mundial. El propio Guterres subraya que una guerra implica pasar hambre y que antes de la invasión a Ucrania, ya había un 60% de las personas desnutridas en el mundo localizadas en territorios de conflicto.

Sin el grano, hay 44 ​​millones de personas en 38 países en niveles de emergencia de hambre y con incrementos en los precios de hasta el 30% para los alimentos básicos en África y Oriente Medio.

Las bombas nos están cayendo en nuestros bolsillos… hay preocupación.

 

@claudialunapale

 

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