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LA REVISTA

Como siempre, Europa es el centro de las guerras mundiales

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La mayor intranquilidad es si terminará Putin pulsando el botón nuclear * En peligro Rumania, Polonia, Hungría, Estonia, Latvia, Lituania y Eslovaquia por las ambiciones de poder de Vladimir

 

CLAUDIA LUNA PALENCIA

 

El periplo comenzó el lunes 21 de febrero con la declaración de Putin, desde el Kremlin, del reconocimiento a la independencia y a la autonomía de la región del Donbás, en el Este de Ucrania, propiamente las regiones del Donest y el Lugansk.

Para la madrugada del 23 al 24 de febrero las tropas rusas ya estaban avanzando en casi todo el territorio ucraniano.

El fantasma de una guerra en el traspatio europeo ha vuelto como un espectro inesperado, ha vuelto para estrellar a los europeos contra un pasado histórico plagado de batallas y de guerras devastadoras.

Para recordarles quizá que el gen de la aniquilación les persigue como una herencia maldita.

Una herencia en forma de dos grandes guerras mundiales: apenas hace cuatro años se rememoró el final de la Primera Guerra Mundial y ni siquiera se cumple el siglo del inicio, ni del término, de la Segunda Guerra Mundial y el mundo camina al borde de otro gran conflicto teniendo, otra vez, a Europa como epicentro.

En Europa, la gente no hace otra cosa más que hablar con inmensa angustia, de qué podría pasar con Europa, con España, de si el dictador Putin “está tan mal de la cabeza” que se atreverá a invadir no sólo a Moldavia o a Georgia sino a países que están dentro de la Unión Europea (UE) y fundamentalmente dentro del club defensivo de la Organización para el Tratado del Atlántico Norte (OTAN) como lo son Rumania, Polonia, Hungría, Estonia, Latvia, Lituania, Eslovaquia.

Desde que Putin mencionó que pedía a sus generales desplegar sus sistemas disuasorios nucleares, a la gente aquí en España. se nos borró la sonrisa, también porque sabemos que nuestras vidas, nuestro futuro está en manos de Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, de Charles Michel, presidente del Consejo Europeo; de Michel Borrell, encargado de la diplomacia europea, y de Jens Stoltenberg, líder de la OTAN, que, junto con Joe Biden, presidente de Estados Unidos, están tomando las decisiones de acción y de reacción contra el inquilino del Kremlin.

Hay desasosiego. Entro a un supermercado para llevarme una serie de víveres a casa y la chica que acomoda los plátanos dialoga con su compañera que está ocupada cambiando los precios de los alimentos.

Le externa que se siente nerviosa desde que Rusia está en guerra con Ucrania, no ha podido dormir bien.

Miro a mi alrededor y noto, además un silencio especial, hace días que hay un sigilo extraño: allá donde había murmullos y carcajadas, hay caras largas, una seriedad síntoma del mal momento.

En los colegios, en todos los niveles de educación, los profesores hablan abiertamente de los estragos de la guerra, tratan de crear conciencia entre sus estudiantes.

A los más pequeños que preguntan qué está pasando, sus padres les dicen amorosamente que hay países que son muy poderosos y utilizan ese poder para invadir a otros porque quieren apropiarse de todo lo que tienen.

Estos días también se ha hablado mucho de Adolph Hilter, del nazismo, de su oscuridad, de la deshumanización provocada y de que el mundo creyó que a través de la construcción de organismos, instituciones, órganos, leyes, tratados y acuerdos había una muralla de cordura para evitar que una potencia volviese a sentirse imperialista, pero la Rusia nuclear de Putin ha hecho que los españoles, europeos y el mundo entero despertasen de su sueño; de su quimera.

 

A COLACIÓN

En los medios de comunicación, los días y las noches son largos, atiborrados de programas e informativos acerca de Ucrania, de Rusia, otros que desmenuzan la personalidad de Putin; los que hacen el paralelismo entre él y Hitler. Hay largas horas con mesas de debates, de tertulianos que saben y no saben del tema.

De gente de Inteligencia, del Ejército activos o retirados, que explican la estrategia seguida por Putin; el sargento Raúl González habla de una guerra muy preparada con largos meses de anticipación, cuidada en su estrategia hasta el mínimo detalle.

“Putin ha descartado todo. Ha hecho sus futuribles, es un exagente de la KGB, no va a dejar nada fuera en sus escenarios, ha descartado las reacciones y sabe que hay desde el escenario más manejable y sabe qué haría en el escenario más extremo”, comenta.

La mayor intranquilidad es si terminará pulsando el botón nuclear. Esa intención va carcomiendo la vida de los españoles y en general de los europeos: el inmenso temor de vernos una mañana en el espejo de Ucrania.

Con bombas cayendo por todos los sitios, familias despidiéndose de sus hijos mayores de 18 años y de sus maridos porque son llamados a las armas; de dejar la comodidad del hogar, de ver cómo se rompe tu vida, tus ilusiones.

LA FERIA

Gato encerrado en caso García Luna

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El testigo protegido que hundió al Chapo ahora va contra el extitular de la SSP a cambio de beneficios * Genaro difícilmente puede explicar el origen de sus recursos, pero de eso a asegurar que era cómplice del Cártel de Sinaloa, hay una distancia sideral… y más si la acusación viene de Jesús ‘El Rey’ Zambada

 

ADOLFO LÓPEZ MAÑÓN

 

¡Vaya!

A tía Tencha todos le sacábamos la vuelta por la peligrosidad de su lengua. Deshizo prestigios, noviazgos y matrimonios, y si alguien la enfrentaba, siempre respondía: -Yo nomás digo –pues sí.

 

ARREMETIDA PRESIDENCIAL CONTRA GARCÍA LUNA

El miércoles pasado, el Presidente Andrés Manuel López Obrador se refirió al asunto de Genaro García Luna, detenido en diciembre de 2019 en EU, acusado de aceptar sobornos del Cártel de Sinaloa, conspiración y declaraciones falsas, por la Fiscalía del Distrito Este de Nueva York. Está preso esperando su juicio.

Este menda no hará la apología de tal personaje, de ninguna manera, pero tampoco de la Fiscalía de allá ni de los testigos protegidos que lo metieron en el lío. En EU hay más corrupción en ese ambiente que acá, sorpréndase.

Es un asunto enredado. Por un lado, García Luna ocupó cargos relacionados con el combate al crimen organizado, del sexenio de Zedillo hasta el de Calderón, con distintos jefes directos, entre ellos el actual fiscal general, Alejandro Gertz Manero.

Trabajó en el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen), en la Procuraduría General de la República (PGR), y como titular de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP).

Genaro recibió importantes reconocimientos: en 1996 en México, la Excelencia del Cisen y la Medalla al Valor; España en 2001, le otorgó la condecoración de la Orden del Mérito Policial; la International Association of Law Enforcement Intelligence Analysts (IALEIA), Capítulo México, Premio al Servicio Profesional 2004; el FBI le entregó también en 2004, el reconocimiento por investigaciones y arrestos de fugitivos; la DEA en 2004, le entregó otro reconocimiento por su valiosa colaboración en la lucha contra el narcotráfico; la Policía Nacional de Ecuador en 2005, la Medalla Insignia Policía Nacional; igual en 2005, la Organización Internacional de Policía Criminal, Interpol, le otorgó el Distintivo de Plata; el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, en 2011 le entregó la Medalla al Mérito categoría Excepcional. ¡Vaya!

Todos esos reconocimientos de la mayor relevancia en su género, valen sorbete contra la palabra de un narcotraficante preso en EU, que declara contra él a cambio de obtener beneficios y reducción de sentencias. ¡Vaya!

Son acusaciones muy graves las que pesan contra García Luna y sería de suponer que la Fiscalía yanqui debería tener pruebas muy sólidas… pero no inicia el juicio, mientras terminan de cuadrar los cargos y juntar las pruebas. ¡Vaya!

Se puede anticipar por cómo se las gasta el tío Sam, que el tal Genaro difícilmente sale libre, pero a ver qué dicen el FBI, la DEA y la Interpol; España, Ecuador, Colombia y los mismos EU, que lo condecoraron. ¡Ah! y México.

Obviamente para los que tienen obsesión contra el expresidente Calderón ha sido una fiesta, porque suponen como un hecho indiscutible que fue cómplice del tal Genaro, por ser su jefe directo, sin darse cuenta que con ese mismo argumento después podrá acusarse al Presidente López Obrador de cualquier ilegalidad que le descubran a cualquiera de sus secretarios.

Y no, no es así, aunque el Presidente, este Presidente, haya ordenado la liberación del Chapito y saludado de mano a su mami, eso no lo hace cómplice de los narcos, faltaba más.

El miércoles el Presidente López Obrador mencionó que según las declaraciones en contra de García Luna, parte de los sobornos que recibía llegaban a Los Pinos (a Calderón, pues). Pero agregó:

“(…) Los que están atendiendo el juicio tienen que aclarar cuando menos son -sic- tres cosas: una, si es cierto todo lo que está en el expediente, si se prueban las acusaciones; es decir, si no está fabricada la acusación. (…) y si son buenas las pruebas hasta dónde va llegar el caso, ¿nada más va ser García Luna?, ¿fue sólo él o se va ampliar?”.

Pues sí, de ser ciertas las acusaciones, tal vez el García Luna tuvo cómplices entre sus subordinados, pero es muy difícil de creer que alguien llegue a ver al Presidente de la República con maletas de dinero, de parte del Cártel de Sinaloa, que según la acusación del testigo protegido de la Fiscalía yanqui, era el que lo sobornaba.

Y ya en esas, no se entiende que si García Luna era cómplice del Cártel de Sinaloa, esto es, del Chapo, haya detenido a Víctor Manuel Félix Félix, consuegro y compadre del Chapo; a su primo hermano Alfonso Gutiérrez Loera, ‘El Canelo’; a José Antonio Torres ‘El Marrufo’, líder del brazo armado del Cártel de Sinaloa; a Antonio Mendoza Cruz ‘El Primo Tony’, uno de los hombres más cercanos al Chapo; a Manuel Fernández Valencia, ‘La Puerca’, encargado de recuperar el dominio del Cártel en Jalisco, nada más; a Sandra Ávila Beltrán ‘La Reina del Pacífico’.

En resumen: del cártel del Chapo enchiqueró García Luna no menos de 16 cabecillas y cerca de 300 malandrines de menor monta.

Este su texto servidor no mete las manos no al fuego, ni a la llave del agua caliente, por el García Luna que difícilmente puede explicar el origen de sus recursos, pero de eso a asegurar que era cómplice del Cártel de Sinaloa, hay una distancia sideral, y más si la acusación depende de un testigo protegido por la Fiscalía yanqui, que resultó ser Jesús ‘El Rey’ Zambada, que trabajó de 1987 a 2008 para el Chapo, el mismo que, a cambio de beneficios, declaró en contra del Chapo en su juicio en Nueva York.

Ya hablando de los recursos del Genaro, no se le olvide que el 19 de diciembre de 2019 el Presidente declaró: “Se conoció de una transferencia a una cuenta particular o de la familia, de un recurso que surgió de Gobernación y al parecer se transfirió una parte a una cuenta personal de un familiar de García Luna”. Y Santiago Nieto precisó que eran 2 mil millones de pesos. O sea que el Genaro no tiene llenadera, con acceso a esas cantidades, encima se ponía en renta de un cártel, arriesgando todo, su vida también. Algo no checa.

Y ese mismo día el Presidente declaró que en lo de García Luna, “(…) hemos decidido cooperar en la investigación, en lo que se solicite, (pero) no iniciar nosotros ninguna investigación”.

Ninguna investigación. ¡Vaya!

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HOJAS LIBRES

De la tierra de Belisario a zona de sicarios

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De un lugar turístico de clase mundial a una región violenta por cárteles * Urgen la desaparición de poderes y el juicio político contra Rutilio Escandón

 

ROBERTO DOMÍNGUEZ CORTÉS

 

La patria mexicana se ha convertido en un gigantesco cementerio. A diario aparecen ejecutados, lo mismo en Guanajuato que en Michoacán, en Zacatecas y en Tamaulipas, Sinaloa y Veracruz. El Triángulo Dorado –Chihuahua, Sinaloa y Durango-, donde campantemente se pasea López Obrador, ha cobrado decenas de víctimas sumidas en la impunidad.

La nota mayor en las últimas semanas la ha dado el estado de Chiapas. Como nunca han aparecido cuerpos desmembrados y encostalados en la carretera de Chiapa de Corzo. Los últimos asesinatos de Frontera Comalapa, las siete ejecuciones en la zona de Marqués de Comillas, entre ellos un menor de apenas 10 años de edad.

La pérdida de control territorial en la entidad y la incontrolada violencia anuncian juicio político y desaparición de poderes para el gobierno de Rutilio Escandón.

Los 18 municipios de la zona indígena se han convertido en tierra de nadie. Chenalhó, Pantelhó, San Andrés Larráinzar, Mitontic y sobre todo Chamula se han convertido en gobiernos paralelos al fallido gobierno de Rutilio Escandón.

Desde hace seis meses los 25 desaparecidos en el municipio de Pantelhó no aparecen. Se hace presente la sentencia de Rubén Figueroa, gobernador de Guerrero entre 1969 y 1975, cuando le preguntaron sobre los desaparecidos en esa entidad, indolente y cínico contestó el tigre de Huitzuco: ”Si están desaparecidos, están muertos”. La frase le aplica al lamentable gobierno de Rutilio Escandón en este 2022.

Por primera vez Chiapas se ha puesto al nivel de los estados del norte y centro del país en donde prevalece la inseguridad, la violencia y la impunidad. Una muestra de la incapacidad del que se dice gobernador de Chiapas la dio la semana pasada cuando un grupo de motonetos en San Cristóbal de las Casas pretendió asaltar la tienda Walmart e hizo disparos al aire con armas largas.

La noticia de lo sucedido en San Cristóbal caminó por todo México y traspasó las fronteras del territorio nacional, en tanto que la respuesta del rutilante gobernador fue demagógica, irresponsable y de ficción.

Diría el (des)gobernador de Chiapas: El pueblo de Chiapas es un pueblo bueno, fraterno y de amor al próximo. “El pueblo cuenta con su gobierno y todo el que cometa un delito será sujeto de la ley”. Sólo faltó al improvisado predicador ponerle a su lamentable perorata capítulo 4T, versículo 4T, para estar al nivel de Lucas, Mateo, Juan y Marcos.

Habría que preguntarle entonces al sedicente gobernador cómo se mide la bondad de un pueblo, su fraternidad y su amor al prójimo, en un estado de desecho, cuando que los desaparecidos, las ejecuciones extrajudiciales, gobiernos paralelos en abierta confrontación con el gobierno de Chiapas, contradicen la versión de un gobierno ineficaz y sin sentido.

Rutilio tiene miedo y no se atreve a enfrentar el desorden que prevalece en la geografía estatal.

Hasta hoy Rutilio Escandón, la escondida secretaria de Gobierno, Cecilia Flores, la corrupta secretaria de Seguridad Pública, Gabriela Zepeda, y el improvisado fiscal general, Olaf Gómez Henández, ninguna explicación han dado de todas las ejecuciones y desapariciones en Chiapas.

El más lapidario juicio en contra del gobierno escandonista, por los sucesos de San Cristóbal, la dio José Cárdenas desde su programa Tele fórmula: “Hay algunos negligentes (léase Rutilio Escandón) que pretenden ocultar el sol con un dedo cuando todos sabemos que los motonetos pelean por el control del mercado del norte en donde se expende piratería, drogas, armas, vehículos robados y robo de autopartes”, entre otras actividades ilícitas practicadas por los motonetos y sus secuaces.

¿Cuántos detenidos hay? por el asesinato de Rubén de Jesús Valdez Díaz, presidente municipal de Teopisca. Es el anuncio anticipado de que de que no tarda en haber más atentados mortales en contra de la vida de algún otro de los ediles.

Ninguna explicación de la renuncia en pleno del ayuntamiento constitucional teopisquence. Ninguna declaración oficial sobre la desaparición de los poderes municipales. Lo único que se evidencia es el temor de un atentado de síndico y regidores.

El estado de indefensión es patético ante un gobierno incapaz de garantizar la vida y el patrimonio de los mismos servidores públicos.

La refinación de la delincuencia organizada en la zona indígena ha creado el neologismo “etnopornografía”. Hoy es común ver la distribución y venta de videos en los que aparecen mujeres indígenas, algunas de ellas menores de edad, expuestas en relaciones sexuales filmadas clandestinamente y sin su consentimiento.

Es una nueva forma de trata, pederastia y esclavitud que el gobierno de Rutilio Escandón se niega a reconocer y a combatir.

Mientras Rutilio se la pasa inaugurando obritas en el estado y turistea los fines de semana en la costa de Chiapas, la tierra de Belisario Domínguez se desangra.

Ninguna noticia y el olvido absoluto del asesinato de Nora López León, defensora de la tierra y el ambiente, encontrada muerta en la habitación de un hostal de Palenque.

El doble homicidio del matrimonio formado por los septuagenarios Renato José Zarate y su esposa Lauren, ejecutados en una brecha de la carretera Tuxtla Gutiérrez-San Cristóbal. Defensores también del ambiente andaban detrás de los depredadores de la flora, la fauna y especies maderables en aserraderos clandestinos.

La Fiscalía de Justicia Indígena abrió una carpeta de investigación por el delito de homicidio calificado en agravio de los dos ambientalistas. Fallida resultó esa fiscalía. Su titular Gregorio Pérez Gómez fue nombrado interlocutor entre el gobierno de Chiapas y los grupos de autodefensa formados en el municipio de Pantelhó para expulsar al crimen organizado.

El argumento para su designación fue que Pérez Gómez pertenecía a la misma etnia, hablaba la misma lengua y conocía los usos y costumbres de la población. Nada de eso valió para la delincuencia organizada. A Gregorio se le nombró el 9 de agosto de 2021 y el día 11 terminó ejecutado.

La trascendencia de este homicidio quedó en evidencia cuando la misma secretaria de Seguridad Pública federal, Rosa Icela Rodríguez, dio la noticia de tres detenciones sin que a ciencia cierta se sepa si los detenidos son realmente los asesinos materiales.

El mes pasado estuvo de visita en Chiapas la diputada federal Patricia Armendáriz Guerra. Le hizo saber a Rutilio Escandón que su familia tenía una propiedad en la zona de Chamic y que grupos de delincuencia organizada le impedían el paso. Con el mismo patrón de conducta y discurso desgastado de López Obrador, Rutilio dijo a la legisladora que esas eran versiones de los conservadores.

Lamentable, cómoda y pobre justificación. Toda la tragedia de Chiapas no es obra de los conservadores, de los retrógradas, de los opositores al régimen ni del neoliberalismo.

Es consecuencia de la incapacidad, la indolencia y la irresponsabilidad de un gobierno que se encuentra impedido para imponer el orden y hacer prevalecer el Estado de Derecho en Chiapas.

Ni duda cabe que Chiapas está entre la sangre y la indolencia de Rutilio Escandón. Ampliaremos…

 

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EN PRIMERA PERSONA

México, rehén de los criminales

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No es violencia combatir a la delincuencia con las armas que contempla la ley * ¡Cuántos muertos en México!, la frase del Papa que cimbró al país; ¿y qué del clamor del pueblo? * “Ya llegamos y no nos vamos”, el reto del narco y los grupos armados al gobierno * Abrazos, no balazos, insiste López Obrador y culpa a Felipe Calderón

 

MAURICIO ORTEGA CAMBEROS

 

El Artículo 87 de nuestra Carta Magna dice:

“El presidente, al tomar posesión de su cargo, prestará ante el Congreso de la Unión o ante la Comisión Permanente, en los recesos de aquél, la siguiente protesta:

El Papá Francisco encendió el debate al decir “cuántos muertos en México”

‘Protesto guardar (cumplir) y hacer guardar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y las leyes que de ella emanen… y si así no lo hiciere que la Nación me lo demande’”.

Nuestras leyes, además, son bastante claras y precisas al señar que una de las principales obligaciones del gobierno es garantizar la seguridad de las personas y de sus bienes. También la Constitución y las leyes que emanan de ella son profusas en cuanto a la obligación que tiene el Estado mexicano de combatir a la delincuencia y a los criminales.

Felipe Calderón ya tiene su lugar en la historia por su fallida (y selectiva, acusan algunos) guerra contra el narcotráfico.

Cambiar una estrategia anticrimen para obtener mejores resultados puede estar bien y sería aceptable a la luz de los beneficios que dé a la sociedad. Pero establecer un plan que vaya en sentido contrario a lo que mandata la ley ¡es inaceptable! Vamos, aunque esa estrategia garantizara la seguridad de los mexicanos sería muy discutible y, como se señala, violatoria de la ley. Cuanto más, entonces, debe ser rechazada una estrategia que ni se apega a la legalidad ni cumple con los objetivos de paz y seguridad. Porque ser pasivo u omiso en el cumplimiento de las obligaciones también es quebrantar la ley.

El plan del presidente Andrés Manuel López Obrador en materia de (in)seguridad ya fracasó, y no sólo eso, también atenta contra la propia ley al no ceñirse a los que los mexicanos han aprobado legalmente a lo largo de la historia: perseguir y castigar sin contemplaciones a los criminales. Así de sencillo.

Daniel Picazo, joven profesionista, linchado en Huachinango, Puebla, al ser confundido como un robachicos.

“Abrazos, no balazos”, llama AMLO a su fallida estrategia. “La violencia no se combate con más violencia”, es otra de sus sobadas frases. Cierto, pero la violencia sí se debe atacar con las armas físicas (si no, para qué armar a las corporaciones policiacas) y las armas legales que la propia Constitución permite. Nadie le exige al gobierno violencia en su tarea, pues nadie en su sano juicio podría llamar “violencia” al hecho de que la justicia mexicana persiga a los criminales, aun si eso implicara enfrentarlos y aprehenderlos a balazos. Violencia no, pero justicia sí. Así está implícito y explícito en la propia ley.

A la luz de la realidad, tampoco les ha funcionado “atacar el problema desde la raíz”, como se ha presumido. Las becas que se entregan a los “ninis” con el objetivo de que no se sumen a las filas del crimen no han dado los resultados trazados. Y qué decir del combate a la pobreza. Ahora hay más gente en condiciones de precariedad que antes de comenzar este sexenio. La inflación galopa sin control y el crecimiento es nulo. Esos índices registrados en los sexenios anteriores (criticados duramente por la Cuarta Transformación) son ahora añorados por los propios morenistas.

Al grito de “ya llegamos y no nos vamos”, miembros del CJNG irrumpieron en Tizapán del Alto, Jalisco.

¿Quién traiciona más a la patria: el legislador que vota contra una propuesta del gobierno, o quien se pasa por el arco del triunfo la ley en un tema tan trascendental como es el ataque a la inseguridad? Es pregunta.

Ya una vez lo gritó a los cuatro vientos (refiriéndose a asuntos electorales): “no me vengan con que la ley es la ley”. Sí, López Obrador quien juró cumplir y hacer cumplir la ley, se burla de la Carta Magna, pero lo peor es que la hace a un lado, la desdeña. En los hechos, se siente (y se sienta) por encima de la ley. ¡Además lo alardea!

Nuevamente AMLO responsabiliza a Felipe Calderón ahora por la elevada cifra de homicidios.

Enumerar uno tras otro los actos violentos y de barbarie que tienen a México como rehén del hampa resultaría ocioso. Son los mexicanos quienes mejor los conocen. Los ricos y los pobres. Los empresarios y los trabajadores. Los pudientes y los no pudientes. Todos han caído en manos de estafadores, ladrones, secuestradores y demás tipo de criminales. Cobran por derecho de piso y quitan con violencia las pertenencias, todos los días, en el transporte público. Hay decenas de miles de desaparecidos. La gente está guardada en sus casas, pero tiene que salir a buscar el sustento diario, aunque ello implique jugarse la vida.

La respuesta oficial: “abrazos, no balazos”. ¿Terquedad? Mejor ese calificativo antes de aceptar una equivocación. Faltaba más. Esa palabra no existe en su diccionario.

Oídos sordos, la respuesta oficial a los feminicidios a lo largo y ancho del país.

El gobierno de López Obrador no tiene para dónde moverse. Sus propias cifras y resultados anticrimen lo desnudan. Van más de 120 mil homicidios en lo que va de su administración, superando los asesinatos que se cometieron durante los 6 años en la presidencia de Felipe Calderón Hinojosa (el villano favorito del residente de Palacio Nacional). Obligado por las declaraciones del Papa Francisco, y no por el hartazgo y clamor de los mexicanos, López Obrador intentó darle seriedad al tema. Porque eso fue, un vano intento por justificar a su gobierno.

Ante un contundente ¡CUÁNTOS MUERTOS EN MÉXICO! del Papa, el Presidente busca salirse por la tangente. Responsabiliza (así como lo escucha) a Felipe Calderón. ¡Cuánta obsesión! ¿O cuánto cinismo e ineptitud? Nadie en su sano juicio defendería la también fallida y sangrienta guerra del panista contra el narcotráfico. La historia ya alcanzó a Calderón en vida y el juicio lo ha puesto en el lugar que merece. Pero lo que le importa al “pueblo sabio” no es el ayer, sino el presente. ¿No por eso se le dio el voto mayoritario a López Obrador? ¿Dónde está el cambio prometido?

Ya lo buscaban, pero “El Chueco” estaba libre y asesinó a tres más. Ahora sí, lanzaron cacería.

No debe ser la condena del Papa lo que agite las aguas en México, pues estas ya son un torbellino de muerte y sangre. Los feminicidios están a la orden del día. Linchamientos como el del joven profesionista en Puebla ¿cómo se explican? Pueblos y ciudades tomadas por el crimen con un ofensivo y retador: “ya llegamos y no nos vamos”, claro con ametralladoras en mano y ante la mirada desconsolada de los habitantes. ¿Y las policías? ¿Y la Guardia Nacional? Pues como ya lo hemos visto: con la cabeza baja, en el mejor de los casos, o en plena sumisión y complicidad. Eso sí, se movilizan las caravanas de patrullas cuando el mal ya está hecho, cuando el niño se ha ahogado y, entonces sí, prometen ir hasta las últimas consecuencias. Pero ni así, pue ese discurso ya está gastado y nadie se lo traga.

Los sacerdotes Javier Campos Morales y Joaquín Mora Salazar, víctimas colaterales de un ajuste de cuentas.

  • “Abrazos, no balazos…”
  • “Los delincuentes también son seres humanos…”
  • “No me vengan con que la ley es la ley…”
  • “La violencia no se combate con más violencia…”.
  • “Evitamos una masacre de gente inocente” (con la liberación del hijo de “El Chapo”).
  • La culpa es de Calderón. “Dicen que ahora hay más asesinatos que en la época de Felipe Calderón. Sí, nada más que nosotros recibimos los homicidios hasta la punta, hasta mero arriba, y Calderón no lo recibió así…”

Esa es la posición oficial ante la debacle.

Gran consternación provocó dentro y fuera de México el crimen contra los curas en un lugar abandonado por las fuerzas del orden.

Los asesinatos de los sacerdotes jesuitas Javier Campos Morales y Joaquín César Mora Salazar, y del guía de turistas Pedro Palma en la sierra tarahumara por parte de “El Chueco” (quien gobierna en esa zona con su grupo criminal y quien ya debe varias vidas) es un claro retrato de lo que sucede en este lastimado país.

“Estamos en un estado fallido. Es la ley de la selva”. Esa fue la condena de rectores y directores de universidades jesuitas ante el crimen de los curas en Chihuahua, pero sobre todo ante la ola incontrolable de violencia en todo el país. Ese pesar, desencanto y miedo ya no es exclusivo de nadie, sino un sentir generalizado.

Inseguridad, asignatura pendiente

¿De qué hablarán en las reuniones de seguridad todas las madrugadas en Palacio Nacional? ¿Habrá alguien que levante la mano y cuestione la actual estrategia o proponga algo mejor? La respuesta es obvia. Quizá, para desgracia de los mexicanos, ocupan su tiempo y “talento” en el juego de las corcholatas.

 

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