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POR LA ESPIRAL

En un conflicto bélico, la opinión pública manda

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Para muestra un botón: el fracaso de EU en Vietnam * Se busca hacerle entender a Putin que debe regresar a una mesa de diálogo y de negociación para retirar a sus tropas

 

CLAUDIA LUNA PALENCIA

 

El fracaso de Estados Unidos en Vietnam obedeció en parte a la enorme presión de la opinión pública norteamericana que pasó de un primer apoyo inicial a la intervención en el conflicto a condenarla y exigir la retirada de las tropas del país asiático.

Una guerra es siempre un termómetro bastante voluble para medir el soporte que la gente otorga a un presidente que decide las razones por las que su país entra en un conflicto bélico.

Los primeros momentos reflejan en las encuestas ese respaldo ciudadano en la medida que sube el índice de popularidad del mandatario de turno y no son pocas las posturas patrióticas que aprovechan cualquier filón bélico para ensalzar a las tropas.

En Estados Unidos hay cierto gen patriótico que sube como levadura ante la presencia de un conflicto bélico, el norteamericano promedio se siente identificado con esa postura supremacista del ejército invencible y liberador.

No en vano hay una buena cantidad de filmes en los que siempre se lucha y se vence no sólo contra monos gigantes, también contra alienígenas y por supuesto contra rusos y norcoreanos.

La opinión pública tiene un poder que ejerce de dos formas: en las urnas y en las calles con protestas masivas y si es necesario con boicots. Cuando no está de acuerdo con algo puede ser implacable.

Con la invasión de Afganistán de finales de 2001, como consecuencia de los atentados del 11 de septiembre de dicho año, para cazar en territorio afgano a Osama bin Laden, cerebro de la masacre, se contó durante años con el respaldo popular; es más, George W. Bush se granjeó la reelección gracias a su operación contra el terror.

Con el paso de los años y los constantes atentados contra tropas norteamericanas y las dificultades orográficas para llevar a cabo las misiones desplegadas y sobre todo, tras confirmar el entonces presidente Barack Obama el asesinato de Bin Laden, fue entonces cuando tras hacer números, se habló con toda seriedad de retirar a las tropas norteamericanas.

De hecho, formó parte de la agenda de campaña de Obama, que recogía una de las demandas ciudadanas: traer las tropas de vuelta a casa y cerrar ese gasto militar.

Con Trump no se ejecutó, aunque también la presión ciudadana llevó a que lo incluyese dentro de un programa especial advirtiendo que, el Ejército norteamericano, debería estar retirado de Afganistán antes del verano de 2021.

Le tocó al demócrata Joe Biden cumplir con dicho plazo y ya vimos todos el desastre de la salida de las tropas norteamericanas y de los aliados, un momento que marcó una etapa de enorme tensión porque la Casa Blanca simplemente decidió marcharse de forma unilateral.

 

A COLACIÓN

La actual invasión rusa a Ucrania ha metido de tal forma el miedo en el cuerpo no sólo en Estados Unidos, sino en sus aliados de la OTAN, que por vez primera en décadas de operación de la Alianza se respira una unidad y una cohesión que para el dictador Putin es un claro mensaje, por si entre sus planes está recuperar igualmente algún territorio exsoviético.

Los primeros días de la invasión, la gente en la calle, ha reconocido el valor de esa unidad, de protegerse los unos a los otros, y la impronta de las sanciones contra Rusia cuya finalidad es hacerle entender a Putin que debe regresar a una mesa de diálogo y de negociación y retirar a sus tropas.

Han pasado ya tres meses. Recién se cumplieron cien días de la invasión, con una sexta ronda de sanciones, pero Putin sigue sin dar su brazo a torcer y el meollo es que las consecuencias de las sanciones y de la invasión (no están saliendo las exportaciones debidas desde Ucrania) amenazan con desacelerar la economía mundial si esta situación se prolonga y pasa del corto plazo al mediano y peor todavía: al largo plazo, en caso de enquistarse el conflicto.

A cien días, la opinión pública europea empieza a flaquear porque su bolsillo está afectadísimo. Ha pasado de ver la guerra cerca a de verla en el traspatio europeo, en un país que no es el suyo y al que ya se le está ayudando con todo lo posible: armas, dinero, sanciones y recibimiento de refugiados.

El europeo promedio que lleva ya crisis, tras crisis castigado, no puede seguir pagando el costo de esta guerra más allá del mediano plazo. No hay opinión pública en Europa que soporte y avale más las sanciones con una guerra larga.

Las autoridades de la UE deben tomarlo muy en cuenta antes de que las plazas estallen con protestas. Ningún bolsillo puede soportar los estragos de una guerra larga…

 

@claudialunapale

POR LA ESPIRAL

España encabeza exceso de mortandad por Covid en Europa

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Las muertes no esperadas han llegado a cuadruplicar la tasa de fallecidos por coronavirus * Esas personas que están falleciendo no es por el virus sino por otras causas que por alguna razón misteriosa no están siendo reflejadas por el Ministerio de Sanidad en sus estadísticas… ese es el enigma sin respuesta

CLAUDIA LUNA PALENCIA

Las autoridades sanitarias en España no tienen todavía la respuesta al exceso de mortandad que viene registrándose en el país ibérico en los últimos más de seis meses, pero dicen que la culpa no es del coronavirus.
La población en España es de 47 millones 350 mil personas y de ésta 41 millones tiene la pauta completa de dos dosis de la vacuna antiCovid, lo que permite que en la sexta ola del SARS-CoV-2 se mantenga un radio de mortandad baja, así como de ingresos hospitalarios entre los contagiados.
Sin embargo, la gente sigue muriendo y por encima de la media observada en 2019 antes de la pandemia e inclusive hay meses en 2022 que el exceso de mortandad supera a los datos de la primera a la tercera ola del coronavirus.


Esas personas que están falleciendo no están muriendo por el virus sino por otras causas que por alguna razón misteriosa no están siendo reflejadas por el Ministerio de Sanidad en sus estadísticas.
Y parece ilógico, porque seguimos en medio de una pandemia, el coronavirus no ha sido del todo derrotado, viene una y otra ola, de hecho ya se está aplicando una cuarta dosis de la vacuna antiCovid y próximamente España tendrá su primera vacuna producida por Hipra que permitirá proteger contra todas las variantes del virus.


Eso es una buena noticia, pero si el exceso de muertes observadas no es por esta causa, ¿qué lo está provocando entonces? Ya en diciembre pasado, Rafael Cascón, investigador de la Universidad Politécnica de Madrid, cuestionó a las autoridades sanitarias por sus datos señalando que “frente a la veintena de muertes diarias por coronavirus están produciéndose 80 de más” sin saber la causa.
En noviembre del año pasado hubo veinte días consecutivos con muertes excesivas. Hay la sospecha de que pueda darse un mal registro de los datos, una contabilización errónea o que inclusive haya cambiado la forma de cómo contar a los enfermos y los decesos por coronavirus para favorecer la eficacia de la vacunación.
Es decir, estamos en una pandemia declarada desde el 11 de marzo de 2020, lo que ha implicado una subida de la mortandad debido al impacto del coronavirus no solo en los grupos etarios con franjas superiores a los 65 años de edad. Muchos otros grupos etarios también han experimentado contagios, complicaciones y fallecimientos.
Después llegó la campaña de vacunación: España comenzó a vacunar el 27 de diciembre de 2020, a partir de entonces se priorizó avanzar con la inoculación ante la ejemplaridad de la población que acudió presurosa a recibir sus dos dosis iniciales sin chistar.
A partir de entonces inició un relajamiento de las restricciones, una vuelta a la normalidad ya sin mascarilla y sin mostrar el código QR de la pauta completa de la vacuna como requisito para viajar o para ingresar a la hostelería.


Prácticamente la gente en su día a día está más pendiente de la gestión de su propia vida que de la evolución de la pandemia, aunque casi estemos a punto de llegar a la séptima ola y Sanidad esté llamando a los mayores de 65 años de edad para ponerse la cuarta dosis.

A COLACIÓN
La hipótesis es que el gobierno haya dejado de contar algunos muertos por coronavirus y los esté colocando en el rubro de otros fallecidos sin saber la causa.
De esta manera se lograría lo que tenemos actualmente en el mes de julio: un mil 872 fallecidos por coronavirus y 9 mil 687 personas que no se sabe de qué murieron catalogadas como exceso de mortandad tras registrarse 41 mil decesos.
Hay casi diez mil muertos en julio y nadie sabe decir cuál fue la causa, pero insisto: las autoridades repiten que de Covid-19 no es.
El propio Instituto de la Salud Carlos III indica que en julio perdieron la vida 2 mil 124 personas por la ola de calor; esto es, mata más el calor que el coronavirus en el país ibérico.


El caso es que España está a la cabeza de toda Europa por exceso de mortandad: las muertes no esperadas han llegado a cuadruplicar la tasa de fallecidos por coronavirus. Se muere más en España que en Países Bajos, Bélgica, Suiza, Reino Unido, Italia o Francia.
Lo que esto plantea es una falta de certezas preocupante, cómo es que a las autoridades sanitarias se le escapa algo así de grave que atañe a la vida de los seres humanos cuyo control estadístico está bajo su responsabilidad. ¿Dónde están muriendo, cómo están muriendo y de qué están muriendo? Ese exceso de mortandad debe tener una respuesta lógica más pronto que tarde…

@claudialunapale

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POR LA ESPIRAL

Europa encarece el precio del dinero

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España tiene la inflación más alta en casi 40 años * Cada economía resentirá los efectos de recurrir a una política monetaria restrictiva dependiendo del nivel de endeudamiento de las empresas, de las personas, de las familias y, ojo, también de la Administración Pública

 

CLAUDIA LUNA PALENCIA

 

En Europa las familias vuelven a temblar ante el escenario de incremento de tipos de interés que los respectivos bancos centrales están planteando como una estrategia de forma gradual a fin de contener el globo aerostático de la inflación y evitar que termine convirtiéndose en una estanflación para varios países.

El pasado 15 de junio, la Reserva Federal de Estados Unidos movió sus tipos de interés en 0.75 puntos, entre 1.5% a 1.75%, es el alza más importante en las últimas tres décadas.

A la FED la han secundado el Banco Central Suizo moviendo sus tasas del -0.75% a -0.25%, no las subía desde hace 15 años, aunque siguen estando en negativo. También el Banco de Inglaterra rompió su atonía e incrementó sus tipos al 1.25 por ciento.

El jueves 21 de julio le tocó mover ficha al Banco Central Europeo (BCE) con una subida de tasas que su dirigente Christine Lagarde se ha tomado como una prueba de fuego para su administración.

Adiós a los largos años de política monetaria laxa para impulsar la recuperación económica golpeada por la crisis de las subprime; ese balón de oxígeno mediante tasas bajas -en muchos casos en niveles de cero y en otros en terreno negativo- permitió que el poder adquisitivo de las empresas, de las personas y de las familias tuvieran en la financiación un pequeño respiro.

Se acabó este ciclo: pagar en cómodas mensualidades volverá a convertirse en una pesadilla porque el BCE ha decidido romper con 11 años de no subir tasas y ha reajustado los tipos de interés en 50 puntos base; se trata del mayor ajuste alcista en los últimos veintidós años, de hecho, se llegó a especular que la subida sería solo de 0.25 puntos base.

Lagarde no ha descartado que sea el principio de una carrera alcista de tasas hasta que logre domarse a la bestia de la inflación que en junio pasado subió al 8.6% en la Eurozona. Nada más en España, el IPC creció hasta el 10.20% anual, la inflación más alta en 37 años.

Que suban las tasas de interés no son buenas noticias, significa que financiarse será cada vez más caro, y peor: lo llevarán las personas y las familias con créditos variables, fundamentalmente las hipotecas.

No es desde luego una decisión fácil, ni popular, y cada economía resentirá los efectos de recurrir a una política monetaria restrictiva dependiendo del nivel de endeudamiento de las empresas, de las personas, de las familias y ojo también de la Administración Pública y de los gobiernos locales desde los ayuntamientos hasta los órganos de gobierno más grandes. Prácticamente nadie quedará indemne.

Tasas más altas encarecen el crédito, encarecen la deuda, encarecen las amortizaciones de la deuda y afectan a la deuda interna y también a la deuda externa.

Hay varios países con unos niveles de deuda pública como porcentaje del PIB bastante inquietantes. Por ejemplo, en España, su deuda en marzo pasado subió a 1.453 billones de euros tiene un ratio del 117.7% como porcentaje del PIB y no toda es resultado del desequilibrio entre ingresos y gastos también hay préstamos y financiamientos adquiridos como obligaciones por pagar.

 

A COLACIÓN

Habrá que estar atentos a la contabilidad de los bancos, vigilar su índice de morosidad, que siempre sale impactado de una o de otra manera cuando suben los tipos.

Y es que el impacto será en el dinero prestado, pero los sueldos y salarios permanecerán ‘ceteris paribus’. Las suspensiones de pagos suelen irrumpir a la vuelta de la esquina, así es que el reto enorme para los bancos centrales es controlar la inflación, sin contribuir, a futuras nuevas quiebras financieras.

Las previsiones de abril pasado realizadas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) aventuraban una inflación promedio a nivel mundial del 7.4% para 2022. Los países emergentes figuraban entonces como los más afectados con una inflación media del 8.7 por ciento.

Al cierre del primer semestre del año, el Banco Mundial en su informe Perspectivas Económicas ha comenzado a advertir del “riesgo de estanflación” con consecuencias “potencialmente perjudiciales” tanto para las economías de ingreso medio como para las de ingreso bajo.

El PIB mundial estimado es del 2.9% para este año, la previsión en enero era del 4.1 por ciento.

La estanflación sería un escenario indeseable porque el estancamiento económico suele acompañarse con un alza en el desempleo y un incremento de la inflación. Significa quemar el dinero… quemar el poder adquisitivo.

¿Por qué suben los bancos centrales sus tasas en épocas inflacionistas? Para enfriar el consumo. La intención es sacar dinero de la circulación porque la gente prefiere invertirlo y depositarlo en las instituciones financieras ante el incentivo de recibir un interés y eso al final coadyuva a que haya menos inflación. Veremos a qué costo…

 

@claudialunapale

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POR LA ESPIRAL

Málaga se juega su prestigio

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También Pedro Sánchez el del país * Todo es cuestión de visión

 

CLAUDIA LUNA PALENCIA

 

A principios de 2022, en Málaga operaban 60 empresas extranjeras, la mayor parte ubicadas dentro de la red conocida como Málaga Tech Park. En este Parque Tecnológico de Andalucía están instaladas 621 empresas convertidas en un importante foco de empleo con más de 20 mil trabajadores.

La ciudad andaluza fundada por los fenicios se encuentra a 528.7 kilómetros de distancia de Madrid, por coche son menos de seis horas y por tren de alta velocidad -conocido como AVE- el trayecto es de 2 horas y 30 minutos.

Año tras año este puerto de la Costa del Sol escala como sitio de interés para vivir para otros españoles y extranjeros; la declaración de pandemia -el 11 de marzo de 2020- por parte de la OMS ante la expansión del SARS-CoV-2 ha catapultado a Málaga como destino favorito para residir.

Los férreos confinamientos decretados por varios países, entre éstos España con un lockdown severo, desde el 14 de marzo hasta el 21 de junio de 2020 han obligado a muchos urbanitas a replantearse la vida.

En los últimos seis años, como lo reveló Juanma Moreno Bonilla, actual presidente de la Junta de Andalucía, la ciudad de España que ha mostrado un ascendente crecimiento demográfico es Málaga.

En los datos más recientes proporcionados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) correspondientes a 2021, toda la provincia de Málaga tiene una demografía conformada por 1 millón 695 mil 651 habitantes y solo la capital malagueña concentra 577 mil 405 habitantes censados.

Para el veterano alcalde, Francisco de la Torre, a la ciudad hay que potenciarla no solo como punto de interés turístico costero -dadas sus cualidades naturales-, también como cinturón cultural con una sólida red de museos y de eventos artísticos e impulsarla, además, en una ciudad con cualidades tecnológicas para convertirla en un inevitable destino digital.

Al frente del Ayuntamiento desde el año 2000 y con 79 años de edad, Paco de la Torre no descarta presentarse otra vez a las elecciones del próximo año por el Partido Popular (PP).

En su opinión, Málaga es una ciudad que cree que la innovación es uno de los caminos que tiene la gente para encontrar una respuesta a los retos actuales y también para captar iniciativas empresariales, retener y atraer talento.

 

A COLACIÓN

Ante una decena de corresponsales extranjeros de la Asociación de la Prensa Europea y el Club Internacional de Prensa, De la Torre comentó el reto inminente que tiene enfrente: lograr la sede de la Expo Internacional 2027 que será celebrada del 5 de junio al 5 de septiembre de dicho año.

Al respecto de la Expo 2027, le pregunté a De la Torre por el proyecto: “Ha tardado el apoyo, pero ahora lo hay porque el gobierno del presidente Pedro Sánchez se juega su prestigio, nos jugamos el prestigio como país”.

En julio de hace un año, entrevisté a De la Torre en exclusiva y hasta ese momento, el gobierno del mandatario Sánchez no había hecho caso a las constantes peticiones del presidente municipal de que lo apoyasen para presentar la candidatura oficial de Málaga. Parecía que había cierto problema con los intereses políticos, de uno y de otro lado, Sánchez gobierna con el PSOE junto con la ultraizquierda de Unidas Podemos y De la Torre pertenece al centro derecha del PP.

Al final logró subsanarse el escollo y casi in extremis quedó registrada la candidatura que expiró el pasado 28 de enero con cinco países compitiendo para desarrollar la Expo Internacional 2027: en Estados Unidos está Minnesota; en Tailandia, Phuket; en Argentina, San Carlo de Bariloche; en Serbia, la ciudad de Belgrado y en España está Málaga.

“La temática es la del desarrollo sostenible que es un poco técnica todo un reto a nivel de las ciudades porque hay que tener buenas prácticas. Habrá muchos foros hablando al respecto en las universidades y los centros de investigación”, me dijo el político malagueño.

¿Cuánto costaría organizar la Expo Internacional 2027? En el informe del Ayuntamiento de Málaga al respecto los números redondos estiman un costo de 860 millones de euros con unos beneficios proyectados por 700 mil euros. El dossier anticipa 3.1 millones de visitantes.

El tema de la era urbana y la sostenibilidad está alineada con los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU y engloba el reto de hacer compatibles las innovaciones tecnológicas con el medio ambiente. Ya veremos si hay suerte… Málaga se la merece.

 

@claudialunapale

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