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LA FERIA

Presidentes se vuelven locos en el quinto año de gobierno

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Así lo marca la historia nacional * Sueña contradictorio e increíble, pero México tiene un jefe de Estado muy popular y un gobierno de birria

ADOLFO LÓPEZ MAÑÓN

Verdad sospechosa.
La lindísima prima Silvia regresó a Guadalajara después de varios años en Madrid, allá por los años 50 del siglo pasado (estudió allá alojada supuestamente, en una residencia estudiantil femenina dirigida por monjitas).
A su llegada, sus papás notaron un bebé que traía en brazos, morenito y de pelo ensortijado, chulo. -¿Y eso?-, preguntaron destemplados -y ella, serena y sin dejar de mecerlo para que no despertara, les dijo: “¿Me creerían si les digo que hace dos años me casé con un príncipe marroquí?”. Silencio ominoso de los tíos.
“¿Y me creerían que enviudé y que es el héroe de la independencia de su país con monumentos por todos lados?” -pulgares de mi tío al cinto; ojos entrecerrados y mandíbula apretada de la tía-.
“¿Y me creerías mamá, que era guapo como de cine, alto como vikingo, aceitunado, ojos negros, fuerte como un Tarzán, de manos grandes (nótese: manos grandes), valeroso y de sangre ardiente, que me conquistó en un santiamén, me llevó a presentarme con su papá, el sultán, y que la boda duró 15 días y un año después, cuando nació Said -así se llamaba el bebé-, mi suegro nos regaló un palacio en Casablanca… ¿me creerían?”… -¡Hija de la…! -alcanzó a decir su mamá, haciendo contrapunto a su papá que rechinando los dientes, mascullaba “me lleva la…”; siguió Silvia: -Ya me imaginaba que no me iban a creer nada… bueno, ni modo -estuvo unas semanas en México, se regresó a Marruecos y dejó acá consolidada mala fama (era pleno pleistoceno nacional) y las fotos que trajo de ella rodeada de ensabanados con camellos atrás, causaban hilaridad (“típicas fotos de turista”, decían todos, muy conocedores)… hasta que un día se desayunó la familia entera con la noticia en el Excélsior, de la conmemoración de la independencia de Marruecos… y ahí estaba la Silvia en las fotos, junto a Mohamed V, presidiendo un desfile militar en Rabat… todo era cierto, pero ella -viva que era- no insistió, porque a fin de cuentas sí era increíble.

DE A POQUITOS SE VUELVEN LOQUITOS
Sabido es que los presidentes de México se vuelven locos en el quinto año de su periodo, no antes, y la Patria (la señora de toga blanca -ya muy embarrada- de la portada de los libros de texto gratuitos) sabe que es cosa de aguantar como se pueda a la entrega del poder que recibe otro aún en sus cabales, hasta que de a poquitos se vuelva loco también.


Es la historia nacional. Sobran ejemplos (con las excepciones reglamentarias, claro).
Eso es consecuencia casi inevitable de que cada vez que abren la boca, así sea para pedir un vaso de agua, les aplauden, les echan confeti y serpentinas, y si dan la hora, les dicen que qué requetebonito hablan, que tienen la lengua del Crisóstomo y la elocuencia de Churchill, que son un clon de Superman y Gandhi, con el cerebro de Einstein y el corazón de la Madre Teresa, más hombres que Pancho Pantera, sabios como Salomón, infalibles como el Papa, necesarios a la nación como la lluvia a los campos; labor adulatorio-alienadora a cargo del infaltable primer círculo de depredadores que hacen fortuna a la sombra del poder al precio de alabar sin fatiga al dador de toda gracia (contrato, concesión, negocios inconfesables o cargos), cosa acompañada por la mexicanísima impunidad que en algunos países produce asombro y asco, y en otros, envidia… sí, también causa envidia, pregúntele al primer ministro del Reino Unido, Boris Johnson, que está a punto de perder la chamba por haberse ido de fiesta durante el confinamiento, cuando acá por algo así no le hubieran tocado ni cinco minutos en el rincón.


Es especial el caso actual porque nuestro Presidente llegó al poder cuando él era el primero que ni esperanzas tenía de terciarse la banda, pero cuando para su asombro se enteró, INE mediante, que no sólo había ganado las elecciones sino que había arrasado, lógicamente vio que los cielos se abrieron y oyó la voz del Señor que decía: Este es mi Hijo amado en quien me he complacido (Mateo 3-16, por si quiere verificarlo, a uno no le crea nada). Y desde antes de asumir el cargo, tomó las riendas del país con la complacencia de Peña Nieto, haciendo y deshaciendo a su antojo, como la “consulta” para cancelar el aeropuerto en Texcoco, la principal obra de infraestructura del país en décadas (o de siempre).


Como sea, ya declarado Presidente electo con 30 millones de votos, nadie se atrevió a hacerle notar que otros 60 millones (números a brocha gorda) NO votaron por él, lo que aconsejaba prudencia en el ejercicio del puesto para sumar a la legalidad de su victoria la legitimidad de sus actos, granjeándose con ellos el reconocimiento general.
No. Él de inmediato se aplicó a la labor de autoconstrucción de su imagen como redentor-transformador de la nación y se dedicó y dedica, a vanagloriarse, a jactarse de que “el pueblo” lo puso y lo quiere, sin recapacitar que el 33% del electorado lo eligió y ese 33% no es “el pueblo”, es un tercio del “pueblo”.
Ratifica su admiración por él mismo el hecho de que las encuestas de popularidad lo sitúan arriba del 60% de popularidad, sin que tampoco alguien tenga arrestos suficientes para mencionarle que está en el rango de popularidad de los anteriores presidentes. No importa.
Lo que sí importa es que Consulta Mitofsky, el pasado día 12, dio a conocer los siguientes resultados de sus encuestas: aprobación del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, 64% (¡cuetes!, ¡que se oiga esa banda!); en la misma encuesta, el 33.6% considera que la economía está peor (el 32.4% la ve mejor); respecto de la seguridad, el 41.3% la ve peor (el 23% la considera mejor); y la gesta estelar de nuestro Presidente, la lucha contra la corrupción, el 83% de los entrevistados dijeron que hay “mucha” (el 14.1% dijeron que no hay nada de corrupción).
Conclusión: si las encuestas son rigurosamente ciertas, el Presidente es muy popular y su gobierno una birria. La mala noticia es que la historia no consigna índices de popularidad sino hechos y a la luz de sus resultados tanta popularidad resulta una verdad sospechosa.

LA FERIA

La ministra copiona

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Argumento barato decir que la atacan por ser mujer * Todo quedará en escándalo, pues ¿quién será el guapo que demande a una ministra de la Suprema Corte que tiene el apoyo presidencial?

 

SEÑOR LÓPEZ

 

Copiona.

El impresentable primo Pepe era un mentiroso en grado de doctorado. Por eso fue una bomba la vez en que a la pregunta de tío Agustín, sobre cómo se había portado su hija Silvia en un día de campo, Pepe respondió con el más absoluto silencio. Ardió Troya.

 

HABLA DE TODO Y DE TODOS

Nuestro Presidente habla de todo. No hay tema que considere ajeno. Habla de la situación política del Perú, de las elecciones en Nicaragua, Brasil, Colombia o la sentencia penal por corrupción contra la vicepresidenta de Argentina. Habla de los medios de prensa, nacionales y extranjeros; y de Juan Gabriel al que califica como un “defensor de nuestra patria”.

Se da tiempo para hacer recomendaciones al rey de España, al Papa, a Joe Biden, a los narcos, la OEA, la ONU y a los partidos opositores para que ya elijan candidatos a la presidencia en 2024.

Opina de literatura (“leer a Vargas Llosa es como tomarse un Tafil, bosteza uno mucho, aburre”), y de futbol, aconsejando a la Federación Mexicana de Futbol para que formen “buenos futbolistas, que se puedan crear escuelas y que se destinen recursos con ese propósito”. Explica el proceso de extracción del petróleo y da lecciones de aeronáutica. Habla de todo.

Sí, así es nuestro Presidente, que en ya más de mil Mañaneras ha probado que cuando de hablar se trata, nada lo asusta y a nada le hace ascos.

Y cuando alguien es conocido por hablar sin medida ni clemencia; cuando alguien tiene en la boca una ametralladora de opiniones, calificativos, descalificaciones, un enorme repertorio de lugares comunes y unas pocas frases hechas que repite sin miedo al ridículo para evadir cualquier tema incómodo (“no somos iguales”; “ya no es así”; “tengo otros datos”); cuando esa persona no habla de algo, la cosa es seria, muy seria. El jueves pasado no mencionó el asunto de Yasmín Esquivel Mossa.

 

LA HISTORIA

El jueves apareció un artículo en Latinus del escritor Guillermo Sheridan, titulado “Una ministra pasante: Yasmín Esquivel, candidata a presidir la SCJN, plagió su tesis de licenciatura”.

La denuncia afirma que la tesis de doña Esquivel para obtener el título de licenciatura en derecho por la FES Aragón-UNAM es copia de otra que un año antes presentó Edgar Ulises Báez Gutiérrez en la Facultad de Derecho. Y el artículo presenta copias de ambos trabajos, que de ser fieles, probarían que sí, que doña pasante sí se fusiló al pie de la letra la tesis.

No es asunto menor porque la señora Yasmín Esquivel Mossa fue nominada por el Presidente de la República al cargo que actualmente detenta de ministra de la Suprema Corte, nominación que el Presidente defendió a capa y espada, cuando se criticó en el Senado que es esposa de un personaje cercano al Presidente, el ingeniero José María Riobóo, su contratista consentido cuando era jefe de Gobierno del entonces DF y su actual asesor, por cierto, identificado como estelar promotor de la cancelación del nuevo aeropuerto en Texcoco y el defensor del de Santa Lucía, hoy Felipe Ángeles, pero ese es otro asunto, lo que nos ocupa es el silencio presidencial. No salió a defender a su recomendada. De entrada se vería mal, pero ya habló el viernes, respingó y salió en defensa de Yazmín con el argumento de que “Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra”.

Por supuesto que doña Esquivel puede ser del todo inocente del cargo de plagiaria. Sin duda. Pero es tragarse una piedra de molino creer que los documentos que presenta Sheridan sean falsos cuando es tan fácil verificarlos. Todas las tesis están en archivos de la UNAM.

 

IMPOSIBLE QUE HAYA COINCIDENCIAS

Es imposible que haya coincidencias exactas de texto, accidentales. Haga una prueba: escriba una carta a su mamá, de felicitación o lo que sea (o a su esposa, a quien quiera); guárdela y escriba otra, para la misma persona y por lo mismo: nunca le van a salir iguales, nunca.

Un estudio que cita Perfiles Educativos, del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación, perteneciente a la Universidad Nacional Autónoma de México (Suplemento 2016.Tercera época. Volumen XXXVIII. Número 154; no lo vayan a tachar a uno de plagiario), dice que “la probabilidad de que una correspondencia de 16 palabras consecutivas (más o menos la longitud de una oración mediana) sea ‘simplemente una coincidencia’ es de menos de una en un millón de millones”. Usted haga sus cuentas si en vez de una frase es todo el texto de una tesis.

Las consecuencias legales en caso de que sea cierto el plagio quedan a lo que decida la ley, no sin anotar que el plagio es cosa muy seria que a quien publique a sabiendas una obra sustituyendo el nombre del autor por otro nombre se le castiga con prisión de seis meses a seis años, según el artículo 427 del Código Penal Federal. Suerte tiene doña Esquivel que no se persigue de oficio, solo si denunciara el autor original (a ver quién denuncia a una ministra de la Suprema Corte que tiene el apoyo presidencial).

Tal vez vale comentar que si se alega la prescripción por ser hechos de hace 35 años (la tesis de la señora es de 1987), podría considerarse como un delito continuo cuya prescripción corre a partir de que es descubierto y parece ser el caso. Como sea, lo previsible es que no pase nada.

 

NI SOÑANDO RENUNCIARÁ A SU CARGO

Doña Esquivel está compitiendo por la presidencia de la Suprema Corte en sustitución del ministro Zaldívar, quien termina su mandato a fin de año. Hay otros candidatos. No se necesita ser Sherlock Holmes para intuir que este escandalito tiene algo que ver con eso. Pero no se asombre si igual, con y sin escándalo, doña Esquivel resulta elegida (peores desfiguros vemos).

Ni soñando veremos que la señora renuncie a su cargo, eso es para gente de otro pelaje. Le pongo solo un ejemplo: en 2012, Pál Schmitt, presidente de Hungría, dimitió por haber plagiado su tesis doctoral. ¡Qué exagerado!

Un asunto así debería aclararse a cabalidad. De ser cierto el plagio, la Suprema Corte sería presidida por quien ni título de licenciada en Derecho debiera tener, sí, pero es quien en abril pasado frenó la entrega al INE de la carpeta de investigación contra Pío López Obrador, ¿sí le suena el nombre, verdad?

Por cierto, la defensa de la señora es negar todo y decir que la atacan por ser mujer. Bueno, sí es mujer, pero copiona.

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LA FERIA

El ‘Crimen de Estado’ avivó más la herida

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La 4T incumple su promesa de esclarecer el caso Ayotzinapa * Cosa gravísima y en rigor legal, falsa, pensando que eso era suficiente para aplacar a los padres de los 43 normalistas

 

SEÑOR LÓPEZ

 

Un sastre.

En la familia toluqueño-materna de este menda causaban amplias sonrisas “las carreras de Néstor”, refiriéndose a lo que empezó un día en medio de un pleito horrible con tía María su esposa, por las intromisiones de la mamá del tío en los asuntos domésticos de ella, que le planteó: -Escoges, Néstor, ¡tu madre o yo! -y el tío salió corriendo de su casa… en pijama; regresó hasta la noche y la tía repitió el dilema… el tío alcanzó a tomar una gabardina y otra vez se fue.

Al día siguiente huyó apenas empezaba a bañarse (ya solo con gabardina) y siguió largándose, a medianoche, a la hora de desayunar y esa Navidad. El tío huyó y huyó, hasta que tía María dejó el tema. Hizo el ridículo, sí, pero no mordió el anzuelo. Cada quien.

 

APOTEOSIS DE LA VICTORIA

Eran los días de júbilo. Habían arrasado en las urnas. La toma de protesta del cargo fue la apoteosis de su victoria. La popularidad del nuevo Presidente era del increíble 80%. Los opositores guardaban un silencio catatónico. Y desde la cumbre del triunfo, desde el Zócalo de la capital nacional, toda promesa se ratificó; todo compromiso, todo propósito, parecía posible.

En plena borrachera por la anticipada gloria que sin duda coronaría la biografía política de su persona y su movimiento, a las 48 horas de haber asumido el cargo de Presidente de la República, expidió un Decreto Presidencial creando la “Comisión para ‘accesar’ a la verdad en el caso de Ayotzinapa”, a cargo de Alejandro Encinas, apenitas nombrado subsecretario de Derechos Humanos en la Secretaría de Gobernación. Hace ya casi cuatro años.

El 1 de julio de 2020, la Fiscalía General de la República (antes PGR) anunció que se habían solicitado 46 órdenes de aprehensión contra exfuncionarios presuntamente relacionados con la desaparición y muerte de 43 normalistas de Ayotzinapa; y se proclamó: “se acabó la verdad histórica”, esa de Murillo Karam, esa de 2014 que no es lo que la gente cree que es, sino el término jurídico correspondiente a la investigación que el Ministerio Público presenta ante el juez, etapa en que se encontraba la investigación jamás cerrada.

Con eso suponían que los padres de los normalistas quedarían muy agradecidos con el Presidente, pero mantuvieron una actitud cautelosa hija de tantas decepciones.

Luego, el 18 de agosto de este año, vino el informe de la Comisión de la Verdad, la de Encinas, que presentó su verdad histórica, sin llamarla así, declarando que fue un “crimen de Estado”, cosa gravísima y en rigor legal, falsa, suponiendo tal vez que era suficiente para aplacar a los padres de los normalistas.

Pero la nueva versión en lo esencial es igual a la de Murillo Karam, con el añadido de que solicitaron 83 órdenes de aprehensión en contra de funcionarios públicos, por los delitos de delincuencia organizada, desaparición forzada y contra la administración de la justicia, 16 correspondientes a militares de los que uno ya estaba detenido y otros cuatro se entregaron (no a la FGR, sino a sus mandos, que los retienen en prisión militar), acusados de delincuencia organizada, NO de homicidio ni desaparición forzada. Y los padres… acumulando rabia.

 

LO PEOR

El domingo pasado, 25 de septiembre, la FGR echando gasolina al conflicto ya por cumplirse el octavo aniversario de esta atrocidad, solicitó cancelar 21 órdenes de aprehensión. Para los padres de los normalistas, el resumen es: 121 absoluciones de los detenidos anteriormente (incluido el exalcalde Abarca y su esposa), ninguna sentencia y de los militares detenidos, entre ellos un general, cuatro acusados por la sola palabra de un delincuente que funge de testigo protegido… y en Derecho, testigo único es testigo inválido, igual que todo testigo de oídas.

Y nadie se atreve a insinuar que hay responsables del lado de la Normal de Ayotzinapa, esos que mandaron a los jóvenes a cometer delitos (robar autobuses), sin que se justifique de ninguna manera que fueran asesinados, no, pero la impunidad de los suyos es patente y continúa.

Nada más el pasado miércoles 21, vandalizaron la embajada de Israel (solicitando la extradición de Tomás Zerón, el exdirector de la extinta Agencia de Investigación Criminal, acusado de mangonear el caso, refugiado en ese país); más el asalto a la sede central de la FGR y al Campo Militar Número 1, con lujo de violencia y dejando 39 heridos entre policías y militares.

La movilización se desarrolló del Ángel de la Independencia al Zócalo de la CDMX, la octava marcha anual de protesta de los familiares, compañeros y colectivos por la desaparición de los 43 normalistas.

Nada más que ahora marchan protestando también por la falta de resultados de las averiguatas de la Comisión de la Verdad y la respuesta del gobierno es blindar con paneles metálicos monumentos, negocios y Palacio Nacional, ya pasará el evento, ya se olvidará, pero queda la imagen de este gobierno: barricadas contra protestas populares.

Mientras el Presidente alza y alza más la vara. El pasado 27 de mayo declaró desde Sinaloa: “No va a quedar ningún homicidio sin aclarar”… ¿de veras?.. ¿Ninguno?.. Olvídese de los más de 130 mil asesinatos dolosos cometidos en lo que lleva en el cargo, nomás aclare estos 43 de Ayotzinapa y nos damos por bien servidos.

Pasará el tiempo, dejarán el poder los actuales gobernantes y se van a llevar la sorpresa de que los muertos de Ayotzinapa ni se parecen a los del 2 de octubre del 68, no, estos sí tienen ideología, organización y estructura política, firme y tenaz desde hace 76 años, resistiendo, siempre resistiendo desde 1946, cuando el presidente Ávila Camacho quiso desaparecer su plantel.

Y don Encinas tendrá que enfrentar las consecuencias de haber aceptado indebidamente, la investigación de hechos criminales sin ser policía, sin ninguna calificación para semejante cometido; le debe haber parecido deshonroso negarse o de plano huir, presentar su renuncia… bueno, ya se va a enterar que sí tiene responsabilidad el que acepta intervenir quirúrgicamente a un enfermo sin aclarar que nada más era un sastre.

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LA FERIA

El peligro del todopoderoso

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En todo el mundo hacen cambios a sus Constituciones, sí, pero no como acá * El Presidente no necesita reformar leyes para cuidar la seguridad pública

 

EL SEÑOR LÓPEZ

 

El dedo de Dios.

Domesticado este menda en el Campo de Doma que otros niños llamaban “casa”, envidiaba mucho al primo Chucho que básicamente, hacía lo que le venía en gana… ¡padre! Mucho después, ya grandes los dos, Chucho dijo a este López que de niño él envidiaba a su texto servidor, porque en su casa, dependiendo del humor que anduvieran sus papás, le tocaba cueriza o no, sin saber nunca a qué atenerse: -Ustedes tenían las reglas claras… ¡qué maravilla! -… bueno, visto así.

 

LA MISMA LEY PARA TODOS

Un país, para serlo con toda la barba, debe tener territorio (muy recomendable), gente (claro), y gobierno. Un gobierno, para que lo sea sin remilgos de nadie, debe aplicar la misma ley a todos y sujetarse a sí mismo a ella. Esto de la misma ley para todos casi siempre empieza por tener una Constitución.

El extranjero con una semana de haber llegado a esta tierra de hombres cabales, si nos oye hablar de nuestra Constitución debe imaginar que la respetamos más que a nuestra abuela, pero a los 15 días ya se enteró que nuestra Constitución está más manoseada que la Rompecatres y la Tumbahombres juntas.

Se promulgó el 5 de febrero de 1917; salió con 136 artículos y en sus 105 años de edad, le han metido mano a 115 de sus 136 artículos, mediante 717 reformas (el actual Presidente ha impulsado 18 reformas, lo que parece poco ante los 31 parches de don Chente Fox, los 110 de Calderón y los 147 de Peña Nieto; ningún Presidente se salva).

Esa maña de reformar la Constitución es asunto serio porque la Constitución es el documento fundacional de un país en el que establece su régimen de gobierno y es sustento de todas las otras leyes. Si la Constitución define a la nación, está raro que se cambie tanto la nuestra porque el país es el mismo y no parece adecuado estar redefiniéndolo al gusto de cada Presidente.

En todo el mundo hacen cambios a sus constituciones, sí, pero no como acá. La Constitución en vigor más antigua del mundo es la de los EUA, redactada en 1787, tiene siete artículos (la nuestra, 136), y en 235 años le han hecho 27 enmiendas. En Alemania han reformado su Constitución 60 veces desde 1949. En España su Constitución actual entró en vigor en diciembre de 1978… le han hecho dos reformas, una, para agregar en el artículo 13.2, las palabras “y pasivo”, la otra para hacer obligatoria la estabilidad presupuestal. Punto.

O es una birria nuestra Constitución o son una birria nuestros políticos. Los que saben dicen que la de 1917 estaba de lujo (con sus prietitos) y ahora parece, hágase de cuenta, como la cara de Lyn May después de sus cirugías plásticas.

Ahora la cosa está que arde por las reformas legales que impulsa el Presidente sin reformar la Constitución (porque no tiene los votos en el Congreso) para meter a la Guardia Nacional a las Fuerzas Armadas, aunque la Constitución diga que la GN es civil. Y peor se puso por la iniciativa de una diputada del PRI que propone reformar la Constitución para ampliar la intervención de las Fuerzas Armadas en seguridad pública de 2024 a 2029.

Asusta que los militares tengan malos pensamientos y recuerden que hasta 1940 se metían en política. Y por si hay duda, entérese que ayer en el sencillo, pero sentido homenaje a los Niños Héroes, ante el Altar de la Patria, el secretario de la Defensa Nacional, general Luis Cresencio Sandoval, se encargó del discurso y dijo:

“Quienes integramos las instituciones tenemos el compromiso de velar por la unión nacional y debemos discernir de aquellos que con comentarios tendenciosos generados por sus intereses y ambiciones personales, antes que los intereses nacionales, pretenden apartar a las Fuerzas Armadas de la confianza y respeto que deposita la ciudadanía en las mujeres y hombres que tienen la delicada tarea de servir a su país”.

O sea, don Sandoval supone que debe distinguir (discernir), a los que expresan “comentarios tendenciosos”.

Ahí que alguien le explique que eso se llama libertad de expresión (inexistente entre militares). Y ¡cuidado!, de eso sigue poner cotas patrióticas a la libertad de prensa.

Y dijo más el General: “(…) los riesgos y amenazas que el país enfrenta actualmente (…) tienen la constante de atentar contra el futuro de la nación”.

Con esa premisa ya se podrá imaginar de lo que son capaces los militares, educados para defender a la patria a cualquier precio. No don Sandoval, son delincuentes nomás, ahí pregúntele a un policía cómo se lidia con esos.

El Presidente no necesita reformar leyes para cuidar la seguridad pública.

Siendo cierto que el Artículo 129 de la Constitución manda que “en tiempo de paz, ninguna autoridad militar puede ejercer más funciones que las que tengan exacta conexión con la disciplina militar”; también lo es que el 89 fracción VI, lo faculta para disponer de la totalidad de la Fuerza Armada permanente para la seguridad interior. Ya díganle, no sean así.

Y más: entre otras tesis de la Suprema Corte, está la P.J./36/2000, Novena época; Instancia: Pleno; Fuente: Semanario Judicial y Gaceta, Tomo XI; abril de 2000, página 552, votado por unanimidad, que sentencia: “es constitucionalmente posible y con base a una solicitud expresa de la autoridad civil, que el Ejército Mexicano, la Fuerza Aérea Mexicana y la Armada de México, puedan participar en apoyo a la sociedad en actividades de Seguridad Pública”.

Las reglas están claras, no se entiende el berenjenal en que se ha metido el Presidente, hasta que se viene uno a enterar de que las modificaciones legales se las plantearon los militares, como declaró el pasado día 9, el propio don general Sandoval, cuando explicó de qué habló con el líder del PRI, y que le dieron a conocer “(…) de dónde se tomó el proyecto, cuántos países analizamos para poder establecer cómo iba a ser la propuesta que le haríamos al Señor Presidente para este proyecto”.

Esas cosas pasan por acostarse con un oso. Mucho peligro. Y también pasan porque una sola persona, sola, decide todo.

Ahora, a marcar el paso: un soldado en cada hijo te dio y se escribió por el dedo de Dios.

 

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