Señalan que hay decadencia en uso de refranes a causa de redes sociales

A partir de la era de las redes sociales y del Internet “ha entrado en una evidente decadencia el uso del refranero popular

Compartir:

El especialista Efraín Franco Frías puntualizó hoy que el uso del refrán popular ha entrado en una evidente decadencia a partir de la era de las redes sociales y del Internet.

Apuntó que el refrán y el dicho son expresiones que tratan de manera accesible de moralizar, educar y aleccionar al escucha, “ya sea éste un miembro de la familia o bien un miembro de la feligresía”.


“Los refranes y los dichos han sido utilizados de manera sistemática con estas intenciones, durante algún tiempo era como la columna vertebral de la filosofía del pueblo, y los refranes populares tienen casi siempre una versión positiva liberal o una postura negativa pesimista”.

Dijo que “difícilmente podemos hablar de dichos y refranes totalmente mexicanos, porque el dicho y el refrán es una estructura lingüística y cultural que emana fundamentalmente de la lengua, entonces diríamos que en buena medida el refranero mexicano hunde sus raíces en las culturas hispánicas y judeocristianas”.

El también presidente del Consejo Estatal para la Cultura y las Artes, añadió que “aun así podríamos mencionar que a través de los siglos se han adaptado muchas de esas estructuras lingüísticas mentales y culturales a nuestra circunstancia”.

Citó como ejemplo que, en España, “era común escuchar ‘perro ladrador nunca mordedor’ y aquí en México le dimos un giro y decimos: ‘perro que ladra no muerde’, pero en esencia conservamos la idea central del viejo refrán castellano”.

Agregó que en México, en los últimos siglos, por el contacto con las culturas sobre todo de carácter indígena, “algunas expresiones se inculcaron en las estructuras lingüísticas y mentales, en nuestro contexto fundamentalmente de la cultura náhuatl y el uso y abuso del diminutivo en algunas expresiones de carácter popular”.

“Hoy diríamos que todo refrán tiene como su otro rostro, por ejemplo: ‘al que madruga Dios lo ayuda’, ‘No por mucho madrugar amanece más temprano’; es prácticamente la misma estructura lingüística, sin embargo, filosóficamente una nos habla de una visión positiva emprendedora, y la otra de un pesimismo y de una actitud que fue muy común en la contrarreforma religiosa por allá del siglo XVI, una predestinación: un ‘no se mueve la hoja sin la voluntad de Dios’; y esto también existe en el refranero”.

El además director del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UdeG, mencionó que cuando “uno escuchaba en la vida diaria los refranes, sabías cuál era la intención, si era pesimista conservadora o una actitud propositiva constructiva”.

Manifestó que en los últimos años el refranero, aunque se ha remozado, “fundamentalmente fue tomando expresiones ya existentes, adecuado a las circunstancias”.

Subrayó que, a partir de la era de las redes sociales y del Internet “ha entrado en una evidente decadencia el uso del refranero popular, porque ahora son otras estructuras lingüísticas y mentales del imaginario las que empiezan a dominar en la cultura de la juventud, ahora son los memes: frases o imágenes rápidas e instantáneas de uso y desecho rápido”.

Precisó que los dichos y los refranes están en una crisis “porque cuando revisamos un listado del refranero, de los que hay y hay muchos, hay una dominancia de un refranero de carácter rural muy vinculado también con la naturaleza”.

“Pero las generaciones de la aldea global como que cada vez están más desvinculados con el campo, por lo que aquello es pura nostalgia ya, quizá nuestros abuelos todavía utilizaron un refranero con un sentido vivencial y educativo”, añadió.

Resaltó que expresiones como “a caballo regalado no se le mira el diente”, resulta ya “algo muy remoto, muy extraño, porque ahora los campesinos en lugar de traer caballos traen camionetas, es decir, se ha dado un viraje en la concepción del mundo en el espacio rural”.

“Cada vez empezamos a utilizarlos menos porque quizá la circunstancia ha cambiado, los refranes y dichos eran muy característicos de una cultura y de una visión del mundo, definitivamente cuajada de la visión de judeocristianismo, en muchas de nuestras expresiones tiene ese sustrato religioso y moralizante”, agregó.

Puntualizó que los refranes y dichos “eran algo así como un libro de filosofía práctica para poder guiarnos en los avatares de la existencia”. Detalló que los refranes y los dichos encierran una sabiduría milenaria, “pero mezclada o tamizada con una visión ética y moral, tienen esa función de apuntalar esos valores aceptados y dominantes en una época, en una sociedad”.

Comentó que todavía se utilizan refranes como: “el que nace para tamal del cielo le caen las hojas”, “el que nace para maceta no pasa del corredor”, “camarón que se duerme se lo lleva la corriente”, “el que mucho abarca poco aprieta”.

Expresó que es común en los tiempos modernos utilizar la estructura de un refrán altamente conocido como “camarón que se duerme se lo lleva la corriente”, y hacer un juego lingüístico, un cambio de construcción, hacer una intervención a: “camarón que se duerme, sirve de alfombra”; o “la que quiera azul celeste que le cueste” a ‘la que quiera azul celeste que se acueste’.

Destacó que, en particular en Jalisco, donde existía una profunda tradición refranera, “tenemos ejemplos maravillosos como los que plasmó el escritor mexicano Agustín Yáñez en su obra ‘Las tierras flacas’, con más de 700 expresiones de carácter popular entre dichos, refranes, frases hechas, sintagmas, paradigmas, apotegmas, aforismos y demás”.

Relató que eran de uso común en la región de los altos de Jalisco, “y por extensión en todo el estado y todo el país, pero Agustín Yáñez se centró de manera muy particular en recabar las formas que utilizaba la población alteña, que era muy proclive a comunicarse con este tipo de estructuras o frases hechas”.

Señaló que Sandoval Godoy “tiene un libro extraordinario, ‘Lenguaje popular de Jalisco’, donde hace una revisión puntual de toda la región: el qué se conserva todavía, pero también qué fue lo que se utilizó en tiempo de los mayores como un mecanismo de comunicación casi cotidiana; porque había personajes que prácticamente se comunicaban a través del refrán, del dicho y del aforismo, era como un instrumento que facilitaba mucho el educar y el formar a una familia”.

Recordó que el cronista de Tepatitlán, Francisco Gallegos Franco, recabó 444 refranes, “que son profundamente castellanos y les da un toque muy alteño”.  Indicó que “cuando uno revisa las obras literarias, por ejemplo, de Mariano Azuela, va a encontrar que están presentes los refranes y los dichos de una manera constante, porque tuvo la atingencia de captar cómo se comunicaba el pueblo”.

Afirmó que cuando “uno toma los personajes de Azuela es una radiografía del lenguaje del pueblo y va a estar matizado de dichos, refranes y expresiones populares, lo mismo nos va a ocurrir con Juan Rulfo y con otros autores, sobre todo del sur de Jalisco”.

“En Jalisco somos una sociedad dominantemente castellanizada, como decía Celestino Gorostiza: ‘somos los indios blancos de Jalisco’; aquí más que en ninguna otra parte se reprodujo de manera casi mimética las estructuras lingüísticas que encontramos en el sur de España, o en León y Castilla, pero los adaptamos y los adoptamos como si fueran propios, por ejemplo: ‘el que nace para tamal del cielo le caen las hojas’, es una adaptación muy nuestra, de México”.

Aseguró que difícilmente “podríamos hablar de un refranero exclusivo o que haya surgido a partir de las circunstancias, a partir de la historia o a partir del uso cotidiano del lenguaje por parte de los jaliscienses, creo somos fundamentalmente consumidores, reproductores y adaptadores del refranero castellano”.

Puntualizó que el refrán tiene una doble estructura, hay dos imágenes que se contraponen o se exaltan: ‘el que nace para tamal del cielo le caen las hojas’. Precisó que la juventud “ha puesto en crisis el lenguaje convencional, la juventud no sólo de Jalisco sino la juventud mexicana está reinventando mecanismos comunicacionales acordes a su circunstancia, mucho más pragmáticos”.

Subrayó que estructuras como el refrán y el dicho, “cada vez más van siendo cosa del pasado, cosa de la nostalgia, se podría hablar de hay una profunda crisis de esa estructura lingüística mental y cultural”.

“Los tiempos están exigiendo otras formas comunicacionales, otras estructuras mentales, otros imaginarios, y con el advenimiento de las redes sociales se están reinventando nuevas formas, nuevos mecanismos para que la juventud genere sus códigos y se comuniquen entre ellos”, concluyó.

Compartir:
Comentario anónimo
Comentar vía Facebook

is loading comments...