En Palacio, a AMLO lo sacan de quicio: ‘Están muy excitados’

Durante la ‘mañanera’, el Presidente expresa que “no va a quedar nada para ‘Netflix’”, y que ya basta de amarillismo

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El presidente Andrés Manuel López Obrador advirtió que “son cosas distintas el periodismo y la política” durante una “mañanera” diferente, en la que los reproches mutuos de medios de comunicación y el Ejecutivo federal casi rompen la delgada línea del respeto.

El tema que generó el ambiente de crispación en la conferencia de prensa matutina que encabeza, de lunes a viernes, el mandatario fue el manejo de información del operativo del 17 de octubre pasado en Culiacán, Sinaloa.

“Son asuntos muy serios que requieren responsabilidad y no se puede, por el amarillismo, poner en tela de juicio una acción tan importante, que es un parteaguas en lo que era una política autoritaria, que nunca fue cuestionada por los medios, con honrosas excepciones”, recriminó el presidente.

Más aún, atajó: “Ya basta de amarillismo, de espectacularidad”; “ya basta de manipulación”, mientras mostraba, en una pantalla gigante, la noticia de ocho columnas del periódico La Jornada del 18 de octubre pasado, que publicó una fotografía de un militar, el cual se afirmaba era Ovidio Guzmán en su liberación tras su captura, pero esa no fue la única referencia que el presidente hizo al citado medio, pues desde el inicio de su conferencia mostró su molestia al comentar una entrevista que publicó, la víspera, al ex subsecretario Demetrio Gaytán, quien advirtió polarización en México.

El ambiente en el Salón Tesorería, que lucía con más asistentes que días antes, se tornó cada vez más denso cuando se incrementó el intercambio de reclamos entre los representantes de los medios y el presidente sobre la información de Culiacán.

Una reportera de Proceso pidió conocer detalles sobre la liberación de Guzmán e incluso cuestionó si fue una orden de Washington, lo cual fue negado por el presidente, el cual fue interrumpido por la propia reportera, pero éste le contestó: “Ya hablaste; ahora contesto”.

En un intercambio de cuestionamientos, el presidente aseveró: “Ah, no; ahora platicamos. No, no, no; no vamos a dejar ningún cabo suelto porque no queremos dar pie al amarillismo, con todo respeto, ni a ninguna… ¿cómo se llaman estas series de…?  Netflix, para que no haya invención, a ver… cuando menos en nuestro gobierno”.

Fue en ese momento que el secretario de la Defensa Nacional, Luis Cresencio Sandoval, reveló que fue el coronel de caballería diplomado de Estado Mayor, Juan José Verde Montes, quien encabezó el grupo especial que comandó el fallido operativo.

El propio titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), Alfonso Durazo, salió al paso del presidente y pidió, “en buen plan”, a los medios entender que durante el operativo de captura de Guzmán, las autoridades no estaban pensando en la información, sino en la decisión para salvar vidas a partir de ponerlo en libertad.

En ese momento, una mujer rubia que portaba un sombrero de peluche y una acreditación de reportera aplaudió la interpelación del secretario y en dos ocasiones pretendió tomar la palabra, pero sólo alcanzó a decir algo de la “ética periodística”.

Incluso, arrebató el micrófono a la reportera de 24 Horas, quien después de hacer sus preguntas lo devolvía al personal de apoyo de Comunicación Social de la Presidencia y éste, a su vez, se lo quitó y en dos ocasiones llamó la atención a la rubia pidiéndole que se moderara.

Lo mismo ocurrió con otro hombre de aspecto robusto, quien se presentó como corresponsal de Chihuahua y desde los asientos delanteros del salón le mostraba al presidente su teléfono, y le decía a gritos que la misma fotografía de nota principal de La Jornada un día después del operativo fue filtrada por el propio crimen organizado.

En ese momento ya todo mundo gritaba, interpelaba a Durazo y al mandatario, que a las dos horas de conferencia anunció que se daba por terminada para continuar este viernes, pero algunos reporteros le exigían que de una vez aclarara el minuto a minuto de la liberación del hijo del “Chapo” Guzmán.

La conferencia continuó en recriminaciones de los medios de que no se informó en forma precisa el día del operativo y que había que llenar los vacíos informativos, mientras el presidente y el secretario afirmaban: “pero no con mentiras”.

Al final, López Obrador hizo una referencia histórica que a la mayoría de los presentes enojó aún más:

“¿Saben qué llegó a decir Gustavo Madero? Dice: ‘Le muerden la mano a quien les quitó el bozal’. Eso no se lo perdonaron, nunca. Por eso se ensañaron en él; primero en Gustavo Madero y luego en su hermano. Yo no quiero que nunca jamás vuelva a suceder eso. Esa es de las historias más vergonzosas del periodismo y de la política en México”, dijo el presidente.

Antes, señaló que “es tiempo también -incluso, aún con este diálogo tan importante, esta polémica- a pensar en el interés general y a una ética que debe de existir en el manejo de la información, que es fundamental, pero no impuesta; los medios se deben de regular con los medios y en este caso tiene que ser la sociedad, tienen que ser los ciudadanos”.

 

NO HAY LÍNEA DE GOBIERNO DE EU

El presidente Andrés Manuel López Obrador aseguró que en el caso del operativo para capturar al hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán, México no recibió ninguna instrucción por parte del gobierno de Estados Unidos, y que la decisión de liberarlo posteriormente se tomó en el grupo encargado de atender ese tipo de dispositivos.

Así respondió López Obrador al ser inquirido por Proceso, en la conferencia de prensa matutina, sobre si hubo una instrucción de Estados Unidos para aprehender a Ovidio Guzmán López o por qué se cambió la estrategia del gobierno mexicano, toda vez que se ha dicho que la prioridad ahora no es la captura de grandes capos.

Sobre el tema, el mandatario reiteró el compromiso de su gobierno de entregar toda la información relacionada con este y otros casos para evitar especulaciones en los medios de comunicación; “no vamos a dejar ningún cabo suelto”, refirió.

Interrogado sobre si con las especulaciones se busca desestabilizar al país, consideró que no, “pero se aprovechan ciertas circunstancias para desatar ataques al gobierno, y eso es legítimo”, ante lo cual, apuntó, el gobierno tiene derecho de dar a conocer su opinión; “no es para ofender a nadie; es diálogo circular”, dijo.

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