Una ‘rola’ para Meade entre el desgarriate del PRI

Compartir:

En estos tiempos, y me refiero no sólo a los electorales, ser líder de un partido político podría equipararse a aquello dicho por Felipe Calderón sobre gobernar un país: “Es un infierno”.

Bueno, quizá no para todos los dirigentes mientras mantengan a salvo y en paz su territorio, aunque ninguno se salva del bombardeo de enfrente o de los lados.

Para el líder hay tiempos de paz y tiempos de protagonismo, pero también de soldado, caballero o escudero. Hay tiempos para darse la mano con el gobierno en turno así no sea de su propia plebe, algo así como para tener humor de firmar un “Pacto por México” y después intentar zafarse de él como de una camisa de fuerza.

Pocos dirigentes de partido podrían pasar a la historia como dignos de esculpir su imagen en mármol. Algunos tal vez lleguen a ganarse el barro. Y no tanto por lo hecho o dejado de hacer, sino porque el cargo en sí mismo es un campo minado de controversias.

Tan sólo en lo que va de este siglo, bastante joven, 17 años, podríamos decir que ningún dirigente de partido se ha salvado del señalamiento por una u otra razón.

Eche un ojo: Manuel Espino, Jesús Ortega, Roberto Madrazo, Germán Martínez, Carlos Navarrete, Mariano Palacios, César Nava, Agustín Basave, Humberto Moreira, Gustavo Madero, Manlio Fabio Beltrones.

Panistas, perredistas y priístas. En el inter de todas estas dirigencias, obviamente, han pasado otros políticos que o pasan prácticamente desapercibidos o cubrieron un hueco de interinato sin pena ni gloria.

Ahí tenemos ahora a los mismísimos Ricardo Anaya, Alejandra Barrales o Enrique Ochoa Reza. De López Obrador no hablamos porque hacia adentro de su partido quien se le pone al brinco lo corre o lo ignora, pero (como diría el Presidente Enrique Peña Nieto sobre los roles del PRI), en su “liturgia”, Morena sólo admite a convencidos del éxtasis político de su guía.

Y Anaya y Barrales viven un “affaire” de intereses, pareciera, extrapartidistas si nos ponemos a pensar en sus “dislates” con Margarita y “Los Chuchos” (u otras “tribus”), respectivamente.

Bien, así las cosas, resulta más llamativo el trance por el que cruza el priísta Ochoa Reza.

Cierto que el PRI, como dijimos y lo dijo Peña Nieto, tiene su muy peculiar “liturgia” para decir “este es mi candidato” y punto.

Sin embargo, dadas las circunstancias no tan aterciopeladas de un sexenio marcado por las dificultades (corrupción, escenarios adversos internacionales, pérdida de plazas electorales), remar contra la corriente ha sido asfixiante para Ochoa Reza.

Y de pilón las zancadillas en casa. El pasado sábado 7 de octubre circuló un documento en el que se citaba al Consejo Político Nacional a una reunión extraordinaria el miércoles 11 para definir el método de elección del candidato al 2018.

Se armó la grilla. Hubo desmentidos y enredo, pero todo empezó el 12 de agosto, durante la 22 Asamblea Nacional, un evento esperadísimo por priístas y no priístas. Todo mundo quería saber con qué armas contaba el dinosaurio.

Desde entonces, el nombre de José Antonio Meade se montó sobre el de Miguel Osorio, Aurelio Nuño y José Narro. Y no se diga sobre el de Eruviel Ávila, ahora flamante “presidente provisional” del PRI en la Ciudad de México, y Enrique de la Madrid.

Parece ser que esta vez no hay documento apócrifo y, este viernes, el PRI sí tratará en su Consejo Político Nacional el asunto del método (convención de delegados, madrugó Ochoa por aquello de los adelantados).

Con todo, no hay prisa. El partido a vencer, a pesar de sus descalabros del 2000 y 2006, va en tiempo… ¿y forma? Todavía le queda un mes y cacho para fintar, driblar, burlar, desgatar, desesperar.

Por lo pronto, sea el método que sea, ya alguien hasta una rola le escribió a Meade. La letra contiene todo el sentimiento de Zoé Robledo.

José Antonio es el candidato de López Obrador, de Vicente Fox. Dicen que de Margarita, de “El Bronco”, de Silvano Aureoles. Meade camina atrás del Presidente; adelante del Presidente; a los lados del Presidente.

¡Ay,  así no se vale!..

 

 

[email protected]

 

 

 

 

 

 

Compartir:
Comentario anónimo
Comentar vía Facebook

is loading comments...