Sin tuteos

Nadie quiere que nuestras autoridades se hablen de tú por tú con los delincuentes ni que se pongan a su altura

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Alfonso Durazo Montaño. Entérese

Algún día que no tenga nada mejor que hacer, le contaré cosas sobre la vida y modo de ser del Jefe de Proveeduría y Última Instancia Disciplinaria, del campo de entrenamiento en que fue amaestrado su textoservidor (“papá” y “casa”, les decían otros niños). Por hoy, un botón de muestra: como de 12 años el del teclado lo acompañaba en su coche y en pleno Zócalo del entonces D.F., un panzón agente de tránsito emparejó su motocicleta y le hizo seña para que se detuviera; lo hizo; el agente acomodó su máquina atravesada frente al auto, desmontó y campanudamente se acercó a su ventanilla: -A ver, tus papeles –dijo así, de “tú”, mirando su libreta de infracciones; y don Víctor, bajándose del coche, respondió calmo: -Si me habla de “tú”, será que somos iguales –acto seguido, se abrió el saco, dejando ver la escuadra 45 que portaba y propuso muy sosiego: -Desenfunde primero, suba el tiro y vamos viendo si de veras somos iguales –el agente con impensable agilidad, regresó a su Harley-Davidson, montó, arrancó y rompió el récord mundial y olímpico de huida cómica. López papá, manejando sin prisa, comentó para él mismo, con su voz de barítono: -No son modos –… pues… no.

Los senadores de Morena realizaron una reunión plenaria bufa, con el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo Montaño, para tratar sobre el juicio que se sigue contra un tal Joaquín Guzmán Loera, mejor conocido en los medios de comunicación y los albañales nacionales, como “El Chapo”.


Don Durazo, sorprendiendo a los circunstantes, informó que sigue su curso tal juicio en EU, en la ciudad de Nueva York (por si quieren más datos: Sala 8D, Corte Federal de Distrito en Brooklyn, juez Brian Cogan); en proceso de deliberación de los jurados, todos con diarrea… también el Juez; nomás para que le calcule: como no se pueden hacer videos ni tomar fotos en la Sala del juicio, a los dibujantes que acuden para hacer representaciones de lo que ahí pasa, les han prohibido dibujar los rostros de algunos testigos por su seguridad. Así está el Zócalo.

Lo que se le pasó mencionar a don Durazo es que ese juicio, en esa ciudad, en esa Corte, es ilegal de punta a rabo. La petición de que les mandaran al “Chapo” fue de las cortes del Distrito Sur de California y del Distrito Oeste de Texas. Ningún juez mexicano concedió la extradición pero igual, nuestro gobierno lo mandó para ser juzgado exclusivamente en la corte del Sur de California o la del Oeste de Texas. Sucede que tal vez, se desorientó el piloto del avión y aterrizó en Nueva York, poniendo al “Chapo” en situación de “secuestro agravado”. Así las cosas, las cortes que solicitaron la extradición no mandaron por él, dejaron pasar el plazo legal de solicitud para juzgarlo (dos meses), y ahora ya no pueden enjuiciarlo (artículo 35 de la Ley de Extradición Internacional). En cambio, la Corte de Nueva York nunca solicitó su extradición y ahí lo están juzgando, contra todos los derechos del tal “Chapo”, mismos que debiera defender nuestro gobierno, exigiendo la plena nulidad del proceso y que nos lo regresen… ¡sí, cómo no!

Durante la jocosa reunión de los tribunos de Morena, el señor Durazo, quien desempeña el cargo al tiempo que toma un curso por correspondencia sobre seguridad y protección (no se apure, dicen que aprende rápido), aprovechó para tratar el importante asunto de que el Congreso apruebe ya la creación de la Guardia Nacional, para que el gobierno federal tenga “(…) un instrumento adecuado para combatir eficazmente la inseguridad”. Muy bien.

También dijo don Durazo que ya con Guardia Nacional y los 50 mil nuevos elementos que se están reclutando “(…) podríamos tener en el transcurso de tres años, cuatro, una fuerza suficientemente capacitada de alrededor de 150 mil elementos”. ¿Cómo dijo… tres años o cuatro?… ¿o sea, ya valió?… ¿en tres o cuatro años van a empezar a recuperar la seguridad pública?…

Pero, las malas noticias nunca vienen solas. En su amena y lúcida exposición, don Durazo remató de pecho al agregar: “(…) y entonces podremos hablarnos al tú por tú con el crimen organizado”. ¡Jesucristo-aplaca-tu-ira!

No se merece esto nuestro país ni nuestro Presidente de la República. ¿El Secretario de Seguridad pretende que dentro de tres o cuatro años el Estado mexicano pueda hablarse “al tú por tú” con el crimen organizado?

Para empezar habría que proponerle a don Durazo que si no domina el español, procure usar frases breves y ordenadas (sujeto, verbo y complemento), sin analogías ni adornitos, porque en este idioma, hablarse de tú por tú o al tú por tú, significa que una persona de menor jerarquía tiene trato de igualdad con otra de mayor jerarquía. Lo que viene a indicar que don Durazo acepta que hoy por hoy, la delincuencia organizada supera a las fuerzas del Estado… y eso es escandalosamente falso, tanto que seguramente no fue lo que quiso decir (se regresa a la propuesta del inicio del párrafo).

Puede ser que la intención de don Durazo al apuntar a la posibilidad de que hasta dentro de tres o cuatro años la autoridad se podrá hablar de tú por tú con el crimen organizado, haya sido nada más para apurar a que nuestros honorables legisladores, aprueben la Guardia Nacional… puede ser. Pero también puede ser que lo haya dicho en serio y entonces sí está grave la cosa.

De cualquier manera: nadie quiere que nuestras autoridades se hablen de tú por tú con los delincuentes, ni que se pongan a su altura. Contra la tonta y políticamente correcta opinión de que nuestras fuerzas policiacas y militares son una birria, no lo son, sin negar la evidente corrupción de pocos o muchos, pero no de las instituciones, ni la inmensa mayoría de sus integrantes.

Don Durazo, entérese: no hay nadie ni nada en el territorio nacional que pueda desafiar a nuestras fuerzas policiacas o militares. Lo que queremos es que se imponga la ley, bien y a las derechas, pero que se imponga. Sin más dilaciones autoconcedidas, ya póngase a darle. Y sin tuteos.

 

 

 

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