Salvador Cienfuegos, a cambio de un amo del fentanilo

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LOS ESTADOUNIDENSES AMAN A CHINA

El fentanilo que se exporta a los Estados Unidos desde México, tiene dos posibilidades productivas: el que está hecho en China y el que se prepara en distintos lugares de México vía su principal fabricante, CJNG.

Por supuesto, habrá que acotar que los “ingredientes” que CJNG emplea para producir fentanilo, son de origen chino, lo que complica las cosas y literalmente pone a Colima como la Meca para la importación de precursores en México.

En ese sentido debe entenderse porqué Joseph Biden ya apuntó en sus planes de trabajo disponibles en la web, que haya agentes del Departamento de Estado literalmente destacamentados en los puntos fronterizos y aduaneros de México.

Pero el problema es más complicado de lo que parece: para empezar, el fentanilo producido en China está multi-diversificado: más de cinco mil puntos de producción se han identificado en ese país, en el que laboran docenas de personas en cada “fábrica”. Literalmente, miles de chinos viven de preparar un fármaco que mata estadounidenses.

Se antoja descabellado que China desmantele esos laboratorios, generando un impacto comunitario que tiene consecuencias previsibles, incluyendo a una legión de desempleados, criminales, pero desempleados. Los que producen fentanilo allá, son los equivalentes a los que roban huachicol aquí.

Por supuesto, Estados Unidos no se ha metido con un gigante nuclear como China para tronarle los dedos como a México y decirle que deje de producir veneno para aniquilar más de cincuenta mil personas al año.

Joseph Biden ha dicho en su portal web que hará una negociación puntual con China para que deje un negocio que le rinde fortunas espectaculares y que fortalecerá la lucha en México contra el fentanilo; es decir, el problema no es del adicto sino de quien provee la droga.

La lógica de los Estados Unidos es como siempre, impecable: sus habitantes están acostumbrados a la adicción, pero el problema no son ellos sino quien les acerca las sustancias a las que son adictos.

Si esto se llevara al extremo, Estados Unidos tiene un problema grave en casa: los medicamentos recetados para diversas dolencias. El consumo de analgésicos duros quintuplica el consumo de drogas ilícitas. Siguiendo su lógica, el gobierno estadounidense tendría que encarcelar a sus médicos, por recetar medicamentos.

Mejor aún: tendría que arrestar a los ciudadanos que pidan un analgésico con receta. Es evidente que algo no funciona bien en la cabeza de ese gobierno porque cree que matando al efecto (la producción de drogas) se elimina la causa (la adicción), pero es lo que hay.

DANDO Y DANDO

Dicen algunos medios que el gobierno de los Estados Unidos optó por quid pro quo: “dame un barón del fentanilo y yo te devuelvo a tu general”. O, siendo prácticos, pidió un capo de alto nivel y con eso se cerraba el trato.

Es una lástima que esté vacantísima la Secretaría de Seguridad Pública federal, porque no se verá dando traspiés a su dirigente, buscando entre los cajones para encontrar un capo de los pesados y enviarlo por SEPOMEX a los Estados Unidos.

Así que el trabajo sucio le queda a dos potenciales tiradores: Lomas de Sotelo y la Marina Armada de México. Ambas instituciones tienen motivos para no trabajar juntos y también, argumentos para colaborar entre ellos.

Es muy probable que López Obrador le encomiende la tarea a Lomas de Sotelo y ésta eche mano de la información de inteligencia que tenga. La lógica dicta que el personaje a detener debería trabajar para CJNG, por la participación de mercado que éste posee.

Por supuesto, si se impone la lógica tabasqueña, se buscará en otro cártel a quien apresar y enviar con carácter de urgente a Estados Unidos. En ese tenor, quedan el cártel de Sinaloa, algunas facciones de la organización Beltrán Leyva, La Familia Michoacana y de ahí pequeñas células de toda clase de grupos, hasta Guerreros Unidos.

Otra opción es buscar un pez gordo en Tijuana y enviarlo como presente. El motivo es sólido: Tijuana es por antonomasia, el dispensador mexicano de fentanilo hacia Estados Unidos. Una detención poco espectacular pero más eficiente.

Quienes pueden participar en la confección de los blancos potenciales son los integrantes de la familia González Valencia que están en prisión estadounidense: ellos podrían orientar hacia donde buscar y a quien encontrar.

LA ESPECIE DE REUTERS

El 20 de noviembre, la Agencia Reuters lanzó un artículo con un título inquietante: “Exclusive: Mexico agreed with U.S. Attorney General Barr to arrest drug capo in deal for general – source” (“Exclusiva: México acordó con el Fiscal General de los Estados Unidos, Barr, arrestar a un capo narcotraficante en un acuerdo por el general: fuente”).

Pensemos que la fuente entrevistada por Reuters tuviera razón y que su información es correcta, apuntando a dos personajes citados por dicha agencia de noticias: Ismael Zambada y Nemesio Oseguera, nada menos.

Ahora, haciendo a un lado las fantasías periodísticas y a los sabihondos de café, vamos al territorio de lo viable en términos de que efectivamente pueda capturarse a uno de estos individuos y luego, valorar el costo-beneficio de dicha acción.

ISMAEL ZAMBADA

Zambada vive en un rincón casi inaccesible en algún lugar del “Triángulo dorado”, adonde no se puede llegar en Hummer o helicóptero. Los astros tendrían que alinearse de manera idílica para que las Fuerzas Especiales comisionadas:

• Llegaran al punto preciso sin margen de error
• No alertaran a los cinturones de seguridad de Zambada
• Y el propio Zambada no les tuviera preparada una fiesta sorpresa

Todo lo anterior en el entendido que el jefe criminal no estuviera dispuesto a atentar contra su propia vida, considerando que no pretenda vivir una condena como la de su antiguo socio, Joaquín Guzmán Loera.

Ahora viene lo interesante: ¿qué pasará en México si todo funcionara y se llevan a Zambada a Estados Unidos? Dos cosas, básicamente: primera, se le deja el país completo a Nemesio Oseguera; segunda, Sinaloa quedaría en manos de los jóvenes Guzmán, acostumbrados a la violencia como única forma de arreglar las cosas.

Quien apueste por llevarse a Zambada a Nueva York, está apostando por dejar que CJNG sea el cártel sexenal.

NEMESIO OSEGUERA

Oseguera está enfermo y oculto, con acceso a médicos y medicamentos que no son los mejores, pero dispone de ejércitos extremadamente bien armados y motivados para emprender cualquier cosa.

Llegar al refugio de Oseguera no está ni remotamente sencillo pero es factible. Aquí, la valoración va por otro lado: Oseguera ya nombró a sus sucesores y son los que están operando en todo el país.

Diciéndolo en términos llanos: si detienen con vida a Oseguera y lo llevan a Nueva York, será un espectáculo mediático, lleno de confeti, baile y mensajes dignos del “Club de la Alegría”, pero no cambiará nada, porque CJNG ya tiene sucesores en su dirección.

¿Cuántos miles de mexicanos trabajan para CJNG? En serio, ¿en la DEA creen que cambiarán algo teniendo a Oseguera en Estados Unidos? Si así fuera cierto, ni la organización Beltrán Leyva seguiría operando en su país. Tienen a Osiel Cárdenas y el cártel del Golfo sigue en funciones.

Los estadounidenses solo buscan cazar a un símbolo; una cabeza disecada que luzca bien en su chimenea. ¿Qué tal si cazan a sus propios cárteles? ¿Les decimos unos nombres?

LA LECTURA FINAL

Un periodista se preguntaba al borde de rasgarse las vestiduras, por qué México aceptó ese trato, “dado que su principal misión es buscar delincuentes y detenerlos, no hacerlo por consigna”. La explicación dirigida a esa persona es obvia: porque en la gobernabilidad, la premisa es combatir un síntoma como si fuera una enfermedad, no al revés.

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