Rutilio Escandón fustiga al gobierno, de corrupción e impunidad, de Manuel Velasco

Los escándalos de acoso sexual en el Tribunal Superior de Justicia

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Después de recibir la constancia de mayoría que lo acredita como “gobernador electo” de  Chiapas, Rutilio Escandón organizó un magno evento en el lienzo charro de la ciudad de Tuxtla Gutiérrez. El acarreo para magnificar su triunfo fraudulento fue ofensivo. Con cargo al tesoro estatal se publicitó una capacidad de convocatoria que jamás tuvo durante la campaña electoral.

Aprovechó el momento para, sin mencionarlo por su nombre, dirigir una acusación al gobierno de Manuel Velasco. Su alocución no pudo ser más directa: Les juro (sic) que voy a acabar con la corrupción y la impunidad. Sólo que lo malo para Rutilio es que cae en un proverbio conocido como adagio: El burro hablando de orejas.


Durante su paso como “presidente” del Tribunal Superior de Justicia, si algo caracterizó a Rutilio fue la corrupción y la impunidad. Uno de los actos más corruptos y violentos en contra de la familia y de los ofendidos por un delito fue la liberación de delincuentes a través de la mesa de reconciliación.

En contra de la determinación de los Tribunales Colegiados de Circuito, esa mesa fue escenario de los mejores negocios para llenar el cochinito con los fondos necesarios de financiamiento a los actos anticipados de campaña de Rutilio Escandón. Un Tribunal Colegiado es la última instancia del Poder Judicial Federal, o sea, sus decisiones son inatacables.

Bajo ese artilugio anticonstitucional se liberaron delincuentes de alta peligrosidad: Violadores, narcotraficantes, asesinos, tratantes de personas, secuestradores, traficantes de robo de vehículos y varios etcéteras más. De las siete dependencias que integran la mesa de reconciliación, Rutilio Escandón era el presidente y responsable, penalmente, de las liberaciones bajo sospecha. Varias de ellas se dieron a conocer, en este mismo espacio, bajo el irrefutable sustento de la ilegalidad.

Por eso, un magistrado de uno de los Tribunales Colegiados se indignó a la voz de: “Para qué estudiamos tanto un asunto si con trampas puede ser liberado cualquier delincuente desde el gobierno del estado. Resulta increíble que sea más generosa la mesa de reconciliación que el mismo indulto previsto en la Constitución y en los códigos penales”.

Uno de los brazos ejecutores de esa corrupción galopante en la administración de justicia fue Ismael Brito Mazariegos, secretario particular de Rutilio Escandón. Brito era el encargado de presionar a jueces y magistrados con sanciones y cambios de adscripción para inducir el sentido de las sentencias.

Por hoy me referiré tan sólo al expediente penal 187/2009. El juez de primera instancia había condenado a dos años de prisión, por despojo, al familiar de un encumbrado funcionario del gabinete gubernamental. Ismael Brito llamó al magistrado ponente de la sala penal para conocer el sentido de la resolución y entregarle una a modo previamente elaborada para revocar la sentencia.

Como el magistrado se negó a acatar la consigna vino la inmediata represalia. Un día antes del pleno fue cambiado de adscripción por no obedecer “instrucciones superiores”. Sólo que la razón estuvo del lado del magistrado. La sala penal confirmó la sentencia de dos años y el Tribunal Colegiado refrendó los dos años de prisión.

Así que Rutilio Escandón no puede combatir la corrupción que él mismo practicó durante cinco años. Y menos ahora que Brito Mazariegos ya se apunta como secretario de Gobierno para continuar en la ilegalidad desde la administración pública.

Tampoco se puede combatir la impunidad cuando se ha actuado desde la impunidad. En los días previos de la elección del 1 de julio, dentro de las instalaciones del Tribunal Superior de Justicia, apareció una manta que sindicaba, directamente, a Rutilio Escandón como acosador sexual. Su estilo de pretender a las trabajadoras se convirtió en fama pública en un lugar en donde el respeto a la ley debe de ser inmaculado.

De los siete casos narrados por las propias ofendidas, el más emblemático es el atentado en contra de la que, convencionalmente, llamaremos Viviana. La joven tenía tres años de trabajar en el Tribunal bajo el régimen de contratos semestrales. Al vencerse, una vez más, el último solicitó audiencia con el hoy gobernador electo.

Después de varios intentos, y prolongadas antesalas, por fin fue recibida. Con el mejor talante, Rutilio le aseguró que su contrato sería renovado, pero, simultáneamente, le preguntó si tenía carro. Extrañada, Viviana respondió: Sí, ¿por qué? Bueno, diría su superior jerárquico, para que salgamos a pasear y tú manejes. Nosotros, como funcionarios públicos, debemos de cuidar la imagen. Era el anticipo de que si se accedía a la petición debería ser con la mayor discreción. Idéntico razonamiento hizo a una más de sus prospectos y de la que después hablaremos.

Ante tal actitud, Viviana optó por retirarse. Lo malo fue que antes de poder salir, Rutilio la jaló con fuerza hacia él. Seguramente pensó que el rango y el favor solicitado del empleo serían suficientes para acallar toda protesta. No fue así. El pudor de Viviana pudo más que la necesidad de permanecer como trabajadora del Poder Judicial. El escándalo resultó mayúsculo. La joven salió gritando y, directo, se dirigió a la procuraduría para iniciar una averiguación previa.

Eran los días de marzo del 2016 y faltaban unos cuantos días para que Escandón fuera ratificado para un periodo más de tres años como presidente del Tribunal Superior de Justicia. La ratificación estuvo en riesgo, pero finalmente se resolvió. Por instrucciones superiores, el propio procurador, Raciel López Salazar, acudió con la víctima a las oficinas de la presidencia del Tribunal con la encomienda de solucionar el entuerto.

La averiguación se escondió y archivó, pero la evidencia quedó. Frente a López Salazar, Viviana relató y reclamó a Rutilio toda la odisea vivida para solicitar la renovación de un contrato. El atentado fue mayor porque la ofendida estaba comprometida y contraería matrimonio en unos cuantos meses. En lugar de continuar con el procedimiento penal se optó por la impunidad.

Hasta hoy no se sabe si el ciudadano gobernador electo ha tenido reuniones con organizaciones o grupos de mujeres. La duda persiste en cómo tratará los temas de equidad de género y en contra de la violencia familiar, laboral y la discriminación de la mujer, todos sintetizados en el acoso por jerarquía laboral, académica o doméstica.

Otro de los adeptos a Rutilio Escandón que ya se apunta para el gabinete es David Montero Montero. Asegura que ya está nominado para convertirse en secretario de Seguridad Pública. Desde la presidencia de Rutilio Escandón se desempeña como jefe de seguridad del Tribunal.

Lo malo es la mala fama de que goza entre sus propios subordinados. Se distingue por el mal trato al personal de vigilancia y la prepotencia con que se conduce. Con un trabajo cómodo de casi medio tiempo, entre las nueve de la mañana y las dos de la tarde, recibe 17 mil pesos quincenales a cambio de deambular y perder el tiempo en los pasillos del Tribunal. Y también mantiene en la nómina a Araceli Ovando.

Antes de proceder a hacerlo alto funcionario del estado habría que investigar si es cierta la versión de que formó parte del batallón Olimpia, célebre por la represión estudiantil del 2 de octubre de 1968 en Tlatelolco.

Con dos colaboradores así, fácil es inferir la clase de gobierno que habrá entre 2018 y 2024. Ampliaremos…

 

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