¿Realmente entusiasma a la IP el Nuevo Plan de Reactivación?

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El próximo lunes, según anunció la cúpula empresarial de la IP se presentará un nuevo plan de reactivación económica para alentar la inversión en el país durante el 2021. La infraestructura en Comunicaciones y Transporte y el sector energético serán la prioridad, y se constituye como el primer bloque de inversión que darán a conocer.

Sin embargo, a casi dos años de iniciado el gobierno de la 4T y después de innumerables oportunidades pérdidas, y después de una debacle económica de proporciones históricas, ya nadie se entusiasma.

El daño esta hecho, y está muy asimilado por la iniciativa privada tanto nacional como extranjera la repulsión que sienten en Palacio Nacional de todo aquello que involucre a la inversión privada. El grupo en el poder desconfía profundamente de ellos y los usa solamente cuando considera que es necesario, pero en el corazón de su proyecto nacional son considerados como una rémora, necesaria más no indispensable. Son casi tan desdeñables como el innombrable.

Y para el IP, utilizan la máxima budista de todo pasará, no será un gobierno permanente y sus resultados auguran un gobierno de corto plazo; le apuestan a que el desgaste del ejercicio de gobierno abrirá algunos espacios de inversión pero esperan mejores tiempos apostando a la alternancia en el poder. Sabían del riesgo que representaba López Obrador pero quisieron darle un voto de confianza. Hoy están convencidos que fue un apuesta fallida y hay que pagar el costo.

Es de una ingenuidad supina la declaración del Jefe de la Oficina del Presidente de la República, Alfonso Romo, en el sentido de que sin inversión privada no hay forma de tener un crecimiento económico sostenido. Es como un grito al vacío y solamente se escucha su eco.

Es claro que Romo, tiene un pie fuera de este gobierno; es más, creo que si está o no, ya no hay diferencia y él lo sabe. No hubo una sola iniciativa promovida en su oficina que haya concitado al gobierno y a la IP. Mejor sus subalternos se han ido a trabajar a la IP.

Se da por descontado que los dos primeros años de esta administración fueron una pérdida de tiempo para alentar la confianza mutua, hoy se preparan para enfrentar un año 2021 muy político, en donde harán apuestas específicas pero auguran un año de guerra de baja intensidad. Están en la mira del SAT, de la UIF, de la FGR y de la FP, principales instrumentos del terror de la 4T, y saben que deben ser extremadamente cuidadosos. Los acusarán con o sin pruebas de financiadores de todo instrumento político de oposición a la 4T.

Este será el ropaje del próximo año: el cinismo público, las risas forzadas y la profunda desconfianza en privado y lo que para nadie es un secreto, sin oposición política organizada porque están bajo la sospecha y amenaza de los instrumentos del terror de la 4T. Lo único medianamente organizado son las organizaciones empresariales, enemigas casi genéticas de la tradicional izquierda radical mexicana.

Podrán seguir convocando a reuniones en Palacio Nacional, podrán estar como invitados especiales en el show mañanero de este gobierno para presentar cualquier cosa que se les ocurra, pero en el fondo cado uno sabe que es un relación tóxica entre gobierno e IP, con más agravios y desencuentros que argumentos para construir una relación constructiva. El daño para el país está hecho y no hay razones de fondo para pensar que podría ser de otra forma.

Vendrá un plan de reactivación y otro, quizá, pero de nada servirá, la inversión no fluirá, la economía no tendrá fuerza consistente de recuperación y la atonía económica será la constante.

Y a esperar mejores tiempos al menos no en el corto plazo.

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