Punto final

Compartir:

Allá por los años 40 del siglo pasado, Tía Martinita, de las del lado materno toluqueño de este menda, tuvo una marimba de 14 hijos con su esposo, tío Joaquín, un jarocho simpático y caradura, que poco hacía aparte de hijos, pues pitanza, techo, vestido y gastos varios, los cubría su suegra, tía Martina Grande, felizmente viuda de un fementido acaparador de leche, dedicada a cobrar las rentas de las muchas propiedades que le dejó el fiambre. Una vez otro tío preguntó a tío Joaquín, ya los dos con una copa de más en la cabeza, si no le molestaba que en su casa mandara su suegra y el simpático jarocho, respondió: -Mire usted -eso sí, de “usted”, muy correctos-, francamente, no, más me molestaría trabajar –hay de esos.

Antier hubo un apagón en el noreste del país que dejó sin electricidad al 13% de la satisfecha clientela de la CFE, octavo apagón cortesía de la actual administración (en 2019: 8 de marzo, 5 de abril y 22 de abril, estos tres en Yucatán; el 2 de septiembre en Baja California, el 1 de octubre en el Bajío; en 2020, el 28 de diciembre en 17 estados, por un pastizal que se quemó, cosas de la vida; y ahora este del 15 de febrero porque hizo un “friazo”).

Este último apagón se debió, según nuestras autoridades, que siempre tienen a flor de labio la explicación de todo, a que en los EUA se les congelaron las tuberías de gas… y se queda uno pensando ¿y así no estamos poniendo nuestros moños con el tío Sam queriendo cambiar la Ley de la Industria Eléctrica?

Para ponerse en plan de niño héroe defendiendo el himen patrio, al recuperar nuestra soberanía energética restaurando así la honra nacional, supone uno que el gobierno federal, primero, hizo sus cálculos: ¿Podemos… no podemos?… porque es requetebonito ponerse de patriota a condición claro, de no acabar haciendo el ridículo y en vez de historia hacer historieta.

México depende del gas que compra a los EUA. Feo, pero más feo es que Pemex al sacar el petróleo quema gas, mucho gas, o lo suelta al aire (“venteo” lo llaman). Desde 2011 la Comisión Nacional de Hidrocarburos señaló que no era necesario destruir nuestro gas, que habían de hacerse las inversiones necesarias para aprovecharlo. Sí, Chucha, es más fácil dejar a Pemex flatulento.

El 29 de enero de 2018, la prensa nacional informó que México importaba el 71.58% de la gasolina que consumimos; el 67% del gas natural y el 74.77% del diésel. Lo que es más: Antier, 15 de febrero de 2021, la revista “Staff Oil & Gas Magazine”, comentó que la soberanía mexicana en materia energética depende de la disponibilidad de gas natural, y que:

“El actual gobierno ha desperdiciado dos años y no ha hecho absolutamente nada para resolver esta riesgosa dependencia de México sobre el gas importado (…)  México cuenta con las reservas para ser autosuficiente, pero el gobierno federal ha impulsado una política energética errónea, apostando por petróleo y las refinerías y en los próximos años se pagarán las consecuencias (…) es urgente incrementar la capacidad de almacenamiento de gas natural para prevenir contingencias como la de hoy -se refieren al apagón- (…) México tiene capacidad de almacenamiento sólo para dos días, prácticamente el gas contenido en los ductos”.

Sería lindo producir todas nuestras gasolinas y diésel, lástima que nuestro petróleo sea una birria y que al refinarlo quede un desperdicio, el combustóleo, que si se usa, contamina de dar pena ajena y más lástima que nos salga más barato importar gasolinas y diésel, porque no es por molestarlo pero Pemex pierde en cada barril que refina; aun así, dirá cualquier patriótico tenochca, sería lindo, está bien, sí, pero con tantito orden en las neuronas: Primero, invertir no en una nueva refinería sino en capacidad de almacenamiento de gas, para dejar de quemarlo y ser autosuficientes en nuestro propio consumo, antes que nada, pues esto es lo que determina no sólo nuestra capacidad de generación de electricidad, sino el consumo industrial. Sin gas no hay industria, entérese.

Igual, un necio pertinaz de esos que parece hay por ahí, dirá que esto de que dependamos de combustibles importados, prueba lo acertado de la política emprendida por el Presidente de la República, con doña Nahle a las maracas y Bartlett al requinto: Luchar a brazo partido contra el renegrido imperio del capital y recuperar la soberanía energética de México, pero no es así: La política del actual gobierno lo que prueba es que todo está sujeto a las ideas añejas de un Presidente refractario a los números, que se aferra a conceptos de niño de Primaria de la década de los 50 (nos enseñaban que México era el cuerno de la abundancia), y que en vez de ponerse a resolver primero lo primero, el gas, se ha empeñado en imponer su criterio a nada más, el comercio mundial y los Estados Unidos, país del que dependemos, le guste o no, sea correcto o no, es nuestra realidad.

Es cada vez más obvio que este gobierno no tiene la preparación ni capacidad para afrontar sus responsabilidades. Una prueba más es la iniciativa preferente ahora en curso en la Cámara de Diputados, para reformar la Ley de la Industria Eléctrica, picándole en mal lugar al tío Sam, al pretender cambiar los términos de los acuerdos y contratos firmados, espantando a la inversión y México, no puede retar a todos los países con los que ha contraído compromisos que tienen fuerza de ley suprema, como si estuvieran en la Constitución. No podemos, en primer lugar, con los EUA, que se enteren en Palacio:

El Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas, la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) y las cinco comisiones regionales de la ONU, elaboraron en 2007 un informe cuya conclusión es que “México, es el país más vulnerable del mundo por su dependencia de EU”, pero eso sí, acá, nuestros legisladores ya tienen la orden del Presidente, a su iniciativa de la ley eléctrica, no se le puede cambiar ni una coma… bueno, a ver si la realidad no le pone punto final.

 

 

 

 

Compartir:
Comentario anónimo
Comentar vía Facebook

is loading comments...