Pues sí, Yasmín Esquivel vale por sí misma

Oportunidades le sobrarán para mostrarse como la mujer de leyes que es porque a la Corte llega todo y tarde o temprano tendrá oportunidad de mostrar su independencia ante el Ejecutivo Federal por más amiga que sea de su titular

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El jueves 7 escribí aquí que Yasmín Esquivel ha sido y es quien es con o sin su marido, el ingeniero José María Riobóo, y con el Presidente Andrés Manuel López Obrador, amigo de ambos, o sin él. https://impacto.mx/opinion/yasmin-es-quien-es-con-amlo-y-rioboo-o-sin-ellos/

El razonamiento es sencillo: cuando la ahora ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación encontró en su camino al constructor del ex jefe de Gobierno de la Ciudad de México y ahora Presidente de México, ya tenía un largo camino recorrido en la vida jurídica del país.

En tiempos normales habría sido candidata natural a ocupar uno de los 11 asientos en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, el de Margarita Luna Ramos, pero ahora fue centro de la polémica porque su marido ha sido el gran impulsor de la construcción del nuevo aeropuerto en la base aérea de Santa Lucía y la consecuente cancelación del de Texcoco, pero además participó en la construcción del segundo piso del Periférico durante la gestión de López Obrador como jefe de Gobierno de la Ciudad de México.

La polémica no tiene base si su propuesta al Senado para convertirla en ministra se intenta explicar sólo en la relación amistosa y profesional de López Obrador y Riobóo; en cambio, se prestaría más a debate si se le consignara en el supuesto plan estratégico del Presidente de concentrar todo el poder en sus manos en el menor tiempo posible.

Para decirlo de otra manera, él es el Ejecutivo Federal, nada le falta para controlar totalmente el Legislativo y poco a poco el Judicial será sólo suyo.

En esta teoría de la conspiración se podría discutir la nominación y votación favorable a favor de la ministra, incluso se entendería que la pusieran a competir con quienes no le representaron competencia alguna, Loretta Ortiz, esposa de un gran amigo de López Obrador, José Agustín Ortiz Pinchetti, quien es titular de la Fiscalía Especializada Para la Atención de Delitos Electorales (FEPADE), y Celia Maya, quien fue candidata de Morena a gobernadora de Querétaro.

Aunque en la primera votación no alcanzó los números necesarios, entre otras cosas porque algunos senadores de Morena desoyeron a su coordinador Ricardo Monreal, en la segunda ganó con facilidad: 90 votos a favor, en tanto que Ortiz sólo obtuvo 6 y Maya, cero.

Ahora tocará a la ministra Esquivel probar con sus actos que estará en la Corte por merecimientos propios y no por ser beneficiaria de la amistad de su marido con el Presidente o un engranaje más de la estructura maquiavélica para dotar a López Obrador del poder absoluto.

Oportunidades le sobrarán para mostrarse como la mujer de leyes que es porque a la Corte llega todo y tarde o temprano tendrá oportunidad de mostrar su independencia ante el Ejecutivo Federal por más amiga que sea de su titular.

Por cierto, Yasmín Esquivel fue colaboradora principal de IMPACTO, La Revista el pasado 28 de octubre con su artículo “La Transformación del Poder Judicial” que ocupó la portada de la Edición 3,582.

 

En él, la ahora nueva Ministra de la Suprema Corte daba cuenta que no está tan alejada de la realidad que enfrenta el Poder Judicial y que preocupa al Presidente López Obrador: “Uno de los retos más sensibles del México del Siglo XXI es la impartición de justicia, que lleva implícito la construcción de un nuevo modelo de juez”.

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