Pregunta para la ‘mañanera’: Presidente, ¿qué opina del veredicto contra ‘El Chapo’ en EU?

Quizá mérito más grande es que quien lo capturó dos veces fue el gobierno de su antecesor, es decir, el neoliberalismo, y, entonces, quizá, eso fue malo

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Lo mejor sería que la condena que recibirá “El Chapo” en Estados Unidos sirviera de escarmiento para quienes están dentro del crimen organizado. Finalmente, el de Joaquín Guzmán Loera es, ya, un caso juzgado.

Qué dicha sería esa. Al menos en ese tema nos quitaríamos de encima el argüende del vecino del norte, pero lo mejor es que nuestro territorio estaría en santa paz.


El líder del Cártel de Sinaloa no es el primer mexicano en ser juzgado en Estados Unidos por tráfico de drogas, pero quizá sea el último, pues, de acuerdo al plan contra la violencia e inseguridad en el país, “oficialmente ya no hay guerra (contra el narcotráfico)”; así lo dijo el Presidente Andrés Manuel López Obrador a finales de enero.

(“No se han detenido a capos porque no es esa nuestra estrategia. Ya no es la intención armar operativos contra capos; lo que queremos es reducir la inseguridad atendiendo las causas”).

La verdad, creo que esto se vuelve cada vez más interesante.

Porque casi se han dado los primeros pasos para resolver la violencia y la inseguridad en el país sin disparar una bala por parte de las autoridades, sin ningún otro arresto de los que en el sexenio de Enrique Peña Nieto fueron llamados “122 objetivos prioritarios” que, creo, sí se agotaron o faltaron unos pocos.

Además, está la posibilidad de que, por si se ocupara, aún queda el recurso de la susodicha “amnistía”.

¿Qué significaría todo esto? Pues que el gobierno estadounidense se estaría despidiendo de las extradiciones a partir de ahora.

¿Y por qué el asunto se pone interesante?

Porque casi me convenzo de que aun con la circulación de un video, grabado en la Ciudad de México, en donde aparece un grupo de presuntos integrantes del Cártel Jalisco Nueva Generación anunciando su presencia en la Capital mexicana, aun con que ayer se anunció el hallazgo de otros 50 cuerpos en fosas clandestinas en Colima, aun con el reciente asesinato de otro periodista, con legisladores y alcaldes baleados, y que Guanajuato es, hoy por hoy, el territorio con mayor número de ejecuciones y más, esto se apaciguará.

Me rehúso a imaginar un escenario de violencia e inseguridad (en zonas específicas del país) peor al de ahora, en el que no se utilice la fuerza, no se detenga a nadie, y mucho menos se extradite. La presión “gabacha” sería insoportable.

Tal vez por eso es que ayer no tuvimos ni una línea de opinión del Presidente López Obrador sobre el veredicto que la Corte federal del condado neoyorquino de Brooklyn emitió contra Guzmán Loera.

El caso del líder del Cártel de Sinaloa es, para México y Estados Unidos, el más costoso, el más largo y el que más difusión mediática ha tenido. El peso del personaje enjuiciado lo hace histórico (en 20 años, afirman, introdujo a la Unión Americana al menos 200 toneladas de cocaína).

¿Por qué López Obrador no emite un comentario? Quizá porque el mérito más grande es que quien lo capturó dos veces fue el gobierno de su antecesor, es decir, el neoliberalismo, y, entonces, quizá, eso fue malo.

O porque, simplemente, en sus opiniones no caben los logros de otros (en él “lo bueno no cuenta, ni cuenta mucho”). O porque es parte de su plan de no entrometerse en esos vericuetos.

¿Interesante? Interesantísimo. El tema involucra ásperos pensamientos. Porque se puede acabar la violencia, pero no sé si el negocio.

Y si se acaba el negocio (al menos en México), no sé si todo Estados Unidos estaría contento, o les sería dable.

Hay planes, hay planes. Todo es cuestión de velocidades y ya metimos la cuarta.

Me canso…

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